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Dinamarca, desde su desarrollada cultura democrática, dispone de unos efectivos mecanismos institucionales de aprendizaje externo e interno. Además de una alta capacidad de observación externa de los países más relevantes de los que puede aprender, Dinamarca tiene una larga tradición de acordar y experimentar soluciones propias para los problemas a los que se va enfrentando. El aprendizaje externo es siempre mejorable. Para Dinamarca un mejor conocimiento de la relativamente dinámica sociedad española enriquece el abanico de fuentes externas de inspiración para su continua mejora y desarrollo como país. Europa, a pesar de sus desequilibrios y diferencias, ha llevado a cabo un proceso de integración económica y política en la que las diversas sociedades europeas han comenzado a conocerse mutuamente, y de forma tanto empática como conflictiva han intentado desarrollar nuevas solidaridades y bienes colectivos. Dentro de la Unión Europea queda mucho aprendizaje mutuo por promover y mucha complementariedad por desarrollar. Esta sociología comparada, histórica y pública entre Dinamarca y España aspira a ayudar a que las dos sociedades se conozcan mejor, y de esta manera servir de inspiración en los procesos de auto-reflexión, deliberación y experimentación para sus proyectos de progreso social colectivo. Manuel Ahedo enseña Sociología en la Universidad de Copenhague desde 2014, y anteriormente ha investigado y enseñado sociología y temáticas afines en universidades españolas (Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea y Universitat Rovira i Vigili en el sur de Catalunya) y danesas (Copenhagen Business School).

estudios de economía y sociología

España se encuentra en un momento importante de su historia. Las bases y estructuras institucionales diseñadas en la transición han quedado anticuadas ante los nuevos retos. Tras 40 años de experiencia democrática y modernización España necesita unos nuevos pilares institucionales para proseguir su senda de progreso social colectivo, aprovechando las dinámicas positivas de la sociedad. Esos nuevos fundamentos institucionales deben ser buscados, negociados, consensuados y experimentados entre el mayor número posible de grupos y actores, con una adecuada contribución de una renovada sociedad civil. Para ello es importante que la ciudadanía tenga un buen conocimiento sobre los países de los que se puede obtener inspiración y referencias para esos nuevos pilares institucionales.

UNA SOCIOLOGÍA COMPARADA, HISTÓRICA Y PÚBLICA Manuel Ahedo

DINAMARCA & ESPAÑA Manuel Ahedo

estudios de economía y sociología

DINAMARCA & ESPAÑA

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humanidades estudios de economía y sociología

humanidades estudios de economía y sociología


DINAMARCA & ESPAÑA Una sociología comparada, histórica y pública


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES

Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


DINAMARCA & ESPAÑA Una sociología comparada, histórica y pública

MANUEL AHEDO

Profesor de Sociología de la Universidad de Copenhague (Dinamarca)

tirant humanidades Valencia, 2017


Copyright ® 2017 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Libro subvencionado por la Fundación Kirsten Schottlaenders Fond.

© Manuel Ahedo

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-16786-19-0 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


ÍNDICE PRESENTACIÓN.................................................................................... 9 1. INTRODUCCIÓN. HACIA UNA COMPARACIÓN SOCIOLÓGICA ENTRE DINAMARCA Y ESPAÑA.............................................. 15 1.1. Una sociología comparada, histórica y pública........................... 15 1.2. Una sociología comparada e histórica en el marco europeo........ 22 1.3. La sociedad moderna avanzada a principios del siglo XXI......... 24 1.4. Los modelos nórdicos en la era de la crisis estructural del capitalismo global................................................................................ 27 1.5. La construcción histórica de la sociedad moderna (1800-1975).. 31 1.6. La neo-modernización en la globalización neoliberal (19752015).......................................................................................... 32 1.7. Propuestas de aprendizaje mutuo desde una sociología pública.. 34 2. HISTORIA CONTEMPORÁNEA (1800-1975): LA CONSTRUCCIÓN DE LA SOCIEDAD MODERNA............................................. 39 2.1. Grandes líneas evolutivas en los siglos XIX y XX....................... 40 2.1.1. Dinamarca: de ambicioso reino del Norte de Europa a modernización inclusiva y nación-estado integrada......... 41 2.1.2. España: de imperio a modernización exclusivista y estado-nación fragmentado................................................... 45 2.2. Política: nación & estado, sistema político-administrativo y democratización............................................................................. 48 2.2.1. Dinamarca: parlamentarismo, consenso, referéndums y poder local...................................................................... 50 2.2.2. España: Estado elitista, difícil democratización y larga dictadura......................................................................... 55 2.3. Sociedad: clases sociales, movimientos sociales y sistema de bienestar..................................................................................... 60 2.3.1. Dinamarca: capitalismo negociado y Estado de bienestar................................................................................ 62 2.3.2. España: capitalismo atrasado y bienestar privado........... 69 2.4. Cultura: educación (primaria), religión y medios de información......................................................................................... 76 2.4.1. Dinamarca: temprana alfabetización, iglesia luterana popular e información moderada........................................ 77 2.4.2. España: analfabetismo, catolicismo conservador y control ideológico................................................................. 81


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3. ÉPOCA ACTUAL (1975-2015): DIFERENCIAS CLAVE EN LA NEO-MODERNIZACIÓN................................................................ 87 3.1. Política: declive democrático, cambio institucional del Estado y nuevas élites de poder................................................................. 90 3.1.1. Dinamarca: nuevo multipartidismo, tecnocracia parlamentaria y ministerial, y nuevas dinámicas de poder....... 93 3.1.2. España: desarrollo y límites del régimen político-administrativo de 1978................................................................ 99 3.2. Sociedad: Estado de bienestar, relaciones laborales-empleo y sociedad civil.................................................................................. 108 3.2.1. Dinamarca: las reformas tecnocráticas y pactadas del Estado de bienestar con la dinámica sociedad civil.............. 110 3.2.2. España: un sistema regionalizado de bajo bienestar, asimétricas relaciones laborales y débil sociedad civil.......... 116 3.3. Cultura: educación (secundaria y terciaria), ciencias sociales y medios de comunicación............................................................. 125 3.3.1. Dinamarca: alta inversión comprensiva en in-formación. 128 3.3.2. España: avance en in-formación generalizada con el reto de calidad........................................................................ 136 4. PROPUESTAS DE APRENDIZAJE MUTUO EN LA COMPLEMENTARIEDAD EUROPEA...................................................................... 145 4.1. Política: movimientos socio-políticos institucionalistas & alternativistas.................................................................................... 148 4.2. Sociedad: capital social asociativo & comunitario...................... 152 4.3. Cultura: bienes culturales públicos & civiles............................... 155 BIBLIOGRAFÍA....................................................................................... 159


PRESENTACIÓN En los últimos años Dinamarca ha aparecido frecuentemente mencionada como un país referente y ejemplar en muchas cuestiones sociales, políticas y económicas. En la crisis que vive España desde el 2008 y en la búsqueda de soluciones, ejemplos y modelos a seguir, Dinamarca, como país nórdico, ha sido también propuesto como posible modelo a seguir. Pero la admiración de la sociedad española por un país nórdico no es nueva. A mediados de los años 80 Linz (1990) se sorprendía que en un sondeo de opinión de 1983 los españoles consideraran a Suecia su modelo de sociedad. Linz se sorprende de cómo una sociedad tan diferente a la española fuera un modelo para los españoles. Implícitamente, Linz viene a sugerir que la sociedad española no conocía realmente la sociedad sueca, y que Suecia tampoco era probablemente una de las sociedades que la elite académica y política de aquellos años proponía como modelo. Hoy en día, la admiración por los países nórdicos y Dinamarca en particular ha sido manifestada de forma explícita por la elite académica y política. Es decir, ahora son los propios intelectuales, científicos sociales y políticos tecnócratas los que sugieren las sociedades nórdicas como modelos a seguir. Por ejemplo, Luis Garicano, catedrático de Economía de la London School of Economics, hace una serie de propuestas para convertir a España en la Dinamarca del Sur. Garicano, desde el 2015 coordinador del Programa Económico del partido político Ciudadanos, advierte que el reto es difícil pero posible, aunque es consciente que aspirar a construir un modelo como el danés en España supone un fuerte cambio institucional, o siguiendo las palabras de un académico sueco un “big-bang institucional”, lo que en el fondo quiere decir una revolución pero sin la connotación negativa de un cambio revolucionario. Sin embargo, la cuestión parece plantearse sobre qué país nórdico es más adecuado como modelo. El debate ha ido indicando que el modelo danés es demasiado especial y particularmente costoso, como para poder ser copiado por un país tan diferente como España. Esto es lo que argumenta Ángel Ubide en un artículo de opinión en El País, el 15 de Noviembre del 2015, titulado No, no hay que ser como


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Dinamarca, y con el subtítulo de Hacen falta cambios inteligentes, como el de la educación en Finlandia, y no revoluciones. 1 Ubide argumenta que el modelo danés es muy costoso, ya que se fundamenta en una alta presión fiscal, de un 58% frente al 28% de España, y que aunque su famosa flexiseguridad sea un efectivo mecanismo de ajuste del mercado de trabajo y de la economía, el costo para las arcas públicas es muy alto y sería muy difícil de consensuar en España. Sería una revolución, y no es lo que el país necesita. Lo que se necesitan son cambios inteligentes y propone el ejemplo del sistema educativo de Finlandia, que de sobre conocido ha sido uno de los triunfadores de los famosos Informes PISA de la OCDE especialmente en el periodo que va desde el 2000 hasta principios de la década de los 2010, donde Finlandia empezó a ser superada por Corea del Sur y algunos otros países del extremo asiático. Pero, ¿qué es lo que realmente ha cambiado desde 1983 al 2016? Desglosemos esta cuestión en una serie de sub-preguntas. ¿Qué países eran considerados modelos a seguir en España en los años 80 y 90? Seguramente eran los grandes países europeos con cierta tradición socialdemócrata, como Francia o Alemania, y probablemente de forma más fuerte los Estados Unidos o el Reino Unido a partir de los años 90, una vez que sus políticas neoliberales empezaron a generar algunos indicadores macroeconómicos positivos. ¿Desde el 1983 a la actualidad ha aumentado el nivel de conocimiento de la sociedad española respecto a un país como Suecia, Dinamarca o Finlandia? Difícil de saberlo, aunque por la participación de España en el proceso de integración de la Unión Europea, un mayor nivel de conocimiento mutuo entre los países europeos es más que es esperable. Y finalmente, ¿es un mayor conocimiento de una sociedad nórdica por la sociedad española un factor facilitador de que la adopción de ese modelo fuera más efectiva? Esta relevante pregunta no tiene fácil respuesta,

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Ubide escribe “El politólogo Francis Fukuyama discute en su libro. Los Orígenes del Orden Político, el concepto de “cómo llegar a ser Dinamarca”, como método para estudiar la evolución de las instituciones de gobierno a lo largo de la historia y para proponer estrategias de desarrollo para los países menos avanzados. Su conclusión es reveladora. Nadie sabe cómo llegar a ser Dinamarca; ni siquiera los daneses saben cómo llegaron a su sistema actual. Es un proceso de siglos, de evolución, que no se puede implantar”.


Presentación

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pero se puede asumir que sí, que una de las precondiciones para que una sociedad haga un uso efectivo de un modelo-país es que esa sociedad tenga un alto conocimiento de la sociedad de la que se quiere importar ideas y soluciones. Pero no se trata de hacer un big-bang institucional para hacer que España se parezca a Dinamarca, ni hacer un cambio inteligente para adoptar el modelo educativo de Finlandia. En el análisis de cómo se puede tomar inspiración en las diferentes variantes del modelo nórdico hay que tener en consideración una serie de elementos claves, previos a cualquier intento de implantar recetas modélicas. Para este fin es importante preguntar en el sentido contrario: ¿Qué conocimiento tiene la sociedad danesa sobre la España? Probablemente más que lo esperado, ya que como país de pequeño tamaño y bien informado está históricamente predispuesto a mirar al exterior para aprender. ¿Qué países suele considerar Dinamarca como posibles modelos de los que aprender? Naturalmente son los otros países nórdicos, entre los que históricamente ha habido un intenso proceso de relación y aprendizaje mutuo, basado en un recíproco y cercano conocimiento. ¿Cómo ha construido Dinamarca su más o menos exitoso modelo? En la medida en que se pueda saber la receta del éxito de Dinamarca, esta receta sería lo más importante que se puede y debe aprender. Este libro aspira a contribuir en esa dirección. En el siglo XXI las nuevas lógicas de los modelos-país son distintas a las que eran dominantes en el siglo XX. La relación de aprendizaje de una sociedad moderna avanzada respecto a un modelo-país se fundamenta en tres principios. Primero, en un amplio conocimiento general del modelo-país por parte de la ciudadanía, superando el privilegio del conocimiento de la elite o de la llamada inteligentsia modernizadora. Segundo, en un conocimiento sectorial o de sistemas que puedan ser considerados más adecuados para el aprendizaje. Y tercero, en un debate, adaptación y experimentación participativa por parte de los actores colectivos afectados por cualquier propuesta de adopción. Lo que se descubre al conocer en profundidad el funcionamiento de un país nórdico, como Dinamarca, es que su relativo éxito de prosperidad general se sustenta en última instancia en tres pilares funda-


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mentales. Primero, en una fuerte y buena cultura democrática, que se refleja en dos cooperaciones: cooperación entre los partidos políticos que buscan el consenso y grandes mayorías en el parlamento, y cooperación entre Estado y sociedad a través de organizaciones representativas de intereses colectivos. Segundo, en un sistema de debate y deliberación sobre políticas públicas enriquecido por análisis plurales lo más racionales posibles de investigadores y analistas con suficiente nivel de autonomía intelectual, principalmente de las universidades o del sistema de investigación social sectorial aplicado. Tercero, una ciudadanía bien informada y formada, desde un experimentado sistema educativo comprensivo y un constante sistema de formación y de información de calidad para la ciudadanía. Este libro tiene el principal objetivo de formar e informar a la ciudadanía de los dos países. Solo con una ciudadanía que conozca la realidad que los expertos proponen como modelos se puede conseguir que las políticas públicas adoptadas en amplios consensos tengan el resultado esperado y deseado. La ciudadanía en general, y cada ciudadano en el nivel y campo que le corresponda, debe disponer de la mejor información posible sobre su realidad social y sobre la realidad social de países que por diferentes motivos son presentados o propuestos como modelos a seguir o de los que se puede tomar inspiración. Una ciudadanía bien formada e informada es una de las bases de la prosperidad colectiva. Este libro es el fruto de sanas semillas y de hermosas primaveras. Es el resultado de haber compartido en los últimos 15 años mucho tiempo e interés como investigador social y como persona de a pie entre España y Dinamarca. En ese contexto he podido observar la realidad presente de ambos países, de sus problemas y de sus retos. Para poder entender las significativas diferencias actuales ha sido necesario hacer una profunda incursión en la historia de los países. Para finalizar, he seleccionado algunas dinámicas positivas en los dos países que puedan motivar el aprendizaje mutuo. Este fruto ha sido posible gracias a una serie de personas e instituciones, a las que estoy agradecido. A las diversas instituciones españolas y danesas que han hecho posible la dedicación de tiempo y energía para profundizar en el conocimiento de los dos países comparados. Quiero también agradecer a la Fundación Kirsten Schottlaenders


Presentaciรณn

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Fond de Dinamarca por su ayuda econรณmica para la publicaciรณn del libro. Mi mรกs sentido agradecimiento es para mi familia, y en especial a mis hijos Emil y Johan, a los que dedico este libro. Copenhague, 1 de junio del 2016


1. INTRODUCCIÓN. HACIA UNA COMPARACIÓN SOCIOLÓGICA ENTRE DINAMARCA Y ESPAÑA Tal y como se indica en la presentación, España y Dinamarca presentan actualmente diferencias importantes en sus dimensiones sociales, políticas, económicas y culturales. Y para entender estas diferencias es necesario mirar a la historia contemporánea de los dos países. Asimismo España y Dinamarca también presentan algunas pequeñas tendencias similares, debido principalmente a la fuerza homogeneizadora de la globalización y de la Europeización. Este libro es por lo tanto una sociología comparada que para poder entender las importantes diferencias se convierte en sociología histórica. No olvida los efectos de la globalización, en este caso la regional en el contexto europeo, para observar el lento pero pertinaz proceso hacia una progresiva convergencia y cierta homogeneización entre las sociedades que comparten un pasado civilizatorio común o una proximidad cultural y geográfica. La audiencia de este libro es un público amplio, más allá de la comunidad científica, los expertos o los políticos. Si se tiene que destacar a algún público, yo destacaría la amplia sociedad civil, y en este sentido es una sociología pública. Veamos en qué consiste esta perspectiva de sociología comparada, histórica y pública en la era de la globalización.

1.1. UNA SOCIOLOGÍA COMPARADA, HISTÓRICA Y PÚBLICA En la sociedad actual de la información, del conocimiento y de la globalización, entendida como creciente inter-dependencia, el conocimiento de otras sociedades extranjeras es un conocimiento cada vez más importante. El conocimiento de una sociedad sobre otra sociedad viene de dos fuentes principales: de la información dada por los medios de comunicación y de las descripciones y explicaciones ofrecidas por los diversos científicos sociales que en muchos casos sirven de fuente a los medios de comunicación. Sin embargo, ya no es suficiente


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que sea solamente una elite académica o investigadora la que conozca las otras sociedades. Un conocimiento básico del mundo debería ser parte de un corpus de conocimiento público. El sistema educativo obligatorio debe ofrecer la base para que un ciudadano actual pueda expandir ese conocimiento. En la realidad mundial hay varios sub-mundos, unos más y otros menos desarrollados, debido a los azares y luchas de la historia. Europa tiene la suerte de pertenecer a la parte del mundo más desarrollada, y con los mayores niveles de prosperidad, igualdad y justicia social. La Unión Europea está compuesta desde el 2008 por 27 países, con un alto nivel de diversidad y heterogeneidad. ¿Qué conocimiento tiene una sociedad como la española, sobre otra sociedad con la que comparte un proyecto político común en la Unión Europea? El conocimiento mutuo entre estos países podría ser mucho mejor de lo que es en la actualidad. Sobre las sociedades de los países miembros de la Unión Europea toda sociedad europea debería tener un conocimiento mínimo de las otras sociedades que componen el proyecto de integración europeo. El currículum educativo de la enseñanza obligatoria debería ofrecer este conocimiento básico. Dentro de la Unión Europea están las sociedades que presentan los mayores niveles de prosperidad, igualdad y justicia social del mundo. Son los llamados países nórdicos o escandinavos. ¿Son bien conocidos estos países? Tal y como se indicaba en el prólogo estos países se presentan en otros muchos países como ejemplos de buen funcionamiento social, político, económico, educativo, etc. ¿Qué conocimiento tiene una sociedad como la española sobre una sociedad nórdica, para que pueda realmente ver qué puede aprender de ella? Para conocer un país o nación-estado moderno lo más recomendable es tener una perspectiva histórica y comparada. A través de la evolución histórica se observa el camino por donde ha viajado una sociedad, y las decisiones que ha tomado en los cruces de camino que la historia le ha presentado. Con la perspectiva comparada se contrastan los caminos por donde cada país ha caminado, y se entiende cómo el camino ha ido marcando la trayectoria y los cruces de cada evolución. Es decir, que en el mapa de la historia contemporánea mundial cada país ha seguido un camino en su evolución hacia una mayor modernidad y modernización. Algunos caminos son más rápi-


Introducción. Hacia una comparación sociológica entre Dinamarca y España

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dos y otros más lentos. Algunos caminos son más difíciles que otros, según la orografía social de cada sociedad y de su área próxima. Una sociología histórica y comparada entre dos países es una buena forma de conocimiento mutuo. Al tratar sobre realidad social dentro del marco de un estado-nación moderno hay algunas cuestiones previas o fundamentales. ¿Qué es la realidad social de una sociedad moderna contemporánea? La realidad social se puede definir como el resultado de la interrelación entre la estructura social objetiva y material de la sociedad y la interpretación que la propia sociedad hace de esa realidad objetiva según el conocimiento que tiene sobre sí misma. Con otras palabras, es la relación entre realidad material objetiva y la auto-interpretación inter-subjetiva y evaluativa que la sociedad hace sobre sí misma. La estructura objetiva y la interpretación de la misma son a su vez vividas y contrastadas por la sociedad y la ciudadanía en las prácticas y experiencias de la vida cotidiana. En la modernidad tardía de las últimas décadas esta definición o visión de la realidad social ha adquirido una mayor importancia por una serie de cambios en el sistema de información y comunicación tanto a nivel de una sociedad como a nivel supra-nacional o global. Esta definición nos lleva a preguntarnos: ¿cómo actúa y piensa una sociedad actual dentro del marco de nación-estado moderno? En lo que se refiere a la acción social son importantes las tradiciones, las estructuras y estratificaciones sociales, donde suceden las interacciones y las relaciones con su mayor nivel de rutinas y hábito. En lo referente al pensamiento o auto-pensamiento son importantes los marcos ideológicos, las ideologías sociales o los sistemas de creencias que han dominado y dominan en la sociedad. Hay dos direcciones básicas en que una sociedad moderna actual se piensa y se evalúa a sí misma: diacrónica o temporalmente una sociedad se compara con los tiempos pasados, y sincrónica o coetáneamente una sociedad se compara y evalúa con las sociedades cercanas geográfica o culturalmente, evaluándose mejor o peor. Ambos procesos de acción y de auto-pensamiento están estrechamente interrelacionadas en nuestras sociedades contemporáneas. Las ciencias sociales en la época actual tienen un papel clave a la hora de ofrecer a la sociedad guías y pautas de interpretación sobre sí


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misma. Siguiendo las dos direcciones indicadas de auto-pensamiento de una sociedad, la sociología puede ofrecer dos conocimientos principales a su sociedad: el conocimiento de la evolución histórica de una sociedad, y aquí la sociología histórica está llamada a tener una función relevante; y el conocimiento comparado en donde la sociología comparada debería liderar ese tipo de conocimiento. Esta propuesta no es nueva. Ya Linz (1990) enfatizaba la importancia de la sociología histórica y la sociología comparada para el caso concreto de España. Lo cual es extensible a todas las sociedades. Estos objetivos no los puede hacer solamente la sociología, y por eso necesita de la ayuda de otras ciencias, en concreto de la historia y especialmente de la historia contemporánea, y de las otras ciencias sociales macro, como pueden ser la ciencia política y la antropología. El estudio que se hace en este libro es pues una sociología histórica, comparada y pública. Es una sociología comparada. La sociología comparada ha existido de forma bastante marginal en las ciencias sociales durante la mayor parte del siglo XX, dominadas por el paradigma positivista y cuantitativo. En ese paradigma la comparación entre sociedades ha estado latente e implícita en referencia a un modelo de sociedad ideal. Este modelo ideal de sociedad respondía al modelo abstracto de la sociedad moderna occidental dentro del proceso de modernización, y que en la práctica intra-teórica se refería a las sociedades más avanzadas de Occidente, desde la 2. Guerra mundial, lideradas por el modelo de la sociedad de los EE.UU. La sociología comparada ha ido poco a poco saliendo de la periferia científica, y en las últimas décadas se ha consolidado e institucionalizado como una perspectiva sociológica necesaria para analizar la realidad social multi-nivel de nuestras sociedades (Ahedo, 2014). La sociología comparada convencional de las últimas décadas ha establecido dos principios básicos (Goldstone, Zimmermann & Sanderson, 2014): el principio de comparabilidad en la selección de los casos o países a comparar, y el principio de segmentación o la necesidad de segmentar los ámbitos o sectores a comparar. La selección de los países se orienta por el principio de comparabilidad o de similitud, por el que se tiende a priorizar la comparación entre países similares donde la comparación permite observar alguna diferencia relevante. Por eso es típico que Dinamarca se compare con los otros países nórdicos, y que España se compare mucho con Italia y otros países del


Introducción. Hacia una comparación sociológica entre Dinamarca y España

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sur de Europa, y a veces también con países latinoamericanos. Sin embargo, aunque suponga un mayor ejercicio analítico la comparación entre países claramente diferentes dentro de un mínimo marco o contexto de comparabilidad puede dar otro tipo de luz para ver y comprender la realidad de los países. La segunda premisa de la segmentación se orienta por la comparación limitada a un sub-sistema o ámbito a comparar, como puede ser el sistema político, el sistema educativo, la estructura y estratificación social, etc., siguiendo la demarcación de las sub-disciplinas de la sociología o de las ciencias sociales. Esta lógica se fundamenta en la tesis de la diferenciación funcional o sectorial de las sociedades modernas. Se rechaza así la comparación total o general entre países. Sin embargo, en la reciente ciencia social comparada se ha comprobado la importante interrelación y complementariedad entre los diferentes sectores o sub-sistemas de un país, y que los procesos de diferenciación funcional de las sociedades modernas no son tan universales y comunes como para eliminar diferencias generales entre países (Crouch, et al. 2005). La historia de varios siglos de un país moderno como nación-estado o estadonación westfaliano es lo suficientemente larga y endógena como para dejar una serie de improntas, lógicas y tradiciones tanto organizativas como institucionales que vistas en su conjunto muestran diferencias sustantivas entre países. Es ya una imagen convencional de la ciencia social comparada europea sobre diferentes ámbitos, ya sean económicos, laborales, sociales, políticos o culturales, que Dinamarca es parte del tipo socialdemócrata nórdico o escandinavo, y que España es parte del tipo mediterráneo o del sur de Europa. Es por lo tanto legítimo hacer comparaciones totales, porque en casi todos los ámbitos el país se sitúa en el mismo tipo o modelo. Por este motivo, el estudio aquí presentado hace una sociología comparada total o integrada, y no segmenta los ámbitos de la comparación. La sociología comparada que se propone aquí parte también de la idea de que la comparación sociológica entre países se ha convertido cada vez en un elemento clave del conocimiento que las sociedades actuales usan para pensarse a sí mismas, autoevaluarse o decidir colectivamente. La autoevaluación colectiva de una sociedad se hace en referencia bien a un modelo teórico más o menos utópico, o a un modelo real que se considera digno de imitar o de inspirarse. Mientras la comparación con un modelo teórico no deja


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de ser abstracta, la comparación con un modelo real es más concreta y con unos mayores efectos reales. Una sociedad se auto-evalúa a sí misma principalmente en referencia a otra u otras que son consideradas modelos a seguir o benchmarks. Es también una sociología histórica. La sociología histórica tiene por objetivos entender el proceso de construcción de la realidad presente, identificar la naturaleza contingente de la historia, y analizar cuáles han sido las principales fuerzas sociales de la historia. La historia social es la disciplina clave para complementar a la sociología histórica (Abrams, 1982). Sin una documentada historia social sería muy difícil una fundamentada sociología histórica. En España ha habido tempranas y pioneras propuestas de colaboración entre la historia social y la sociología histórica (Juliá, 1989)1. Afortunadamente, la historia social ha sido una de las áreas más desarrolladas en la historiografía de las últimas décadas, incluso la historia social comparada y macro-regional (Kaelble, 1990). Conocer la historia de un país permite proceder a una adecuada autoevaluación diacrónica. La sociedad evalúa su realidad presente en función de su pasado, en función de lo conseguido o de lo esperado, y según las contingencias y posibilidades pasadas de una sociedad. Cuanto mejor conocimiento tenga una sociedad de su pasado mejor será la evaluación de su presente. Es también una sociología pública. La sociología ha estado históricamente demasiado cerrada y encorsetada por su estatus científico y su posición institucional, y no ha tenido en cuenta otras audiencias más allá de la comunidad científica o de expertos, sin desarrollar ni actualizar su función pública. La sociología pública ha sido propuesta entre otros por Burawoy (2005) para complementar las tres funciones principales de la sociología como ciencia social con sus respectivas audiencias, lenguajes, etc.: como ciencia (actividad teórica y orientación universal dentro de la comunidad científica), profesional (técnicas de análisis y conocimiento social, orientado a la formación de personal técnico en organizaciones), y aplicada a políticas públicas (como servicio principalmente a las instituciones públicas y sus tomas

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Mahoney y Rueschemeyer (2003) presentan una de las formulaciones más contundentes a favor de una sociología o ciencia social histórica comparada.


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