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ANTROPOLOGÍA, CULTURA Y EDUCACIÓN Homenaje a la Dra. Petra Mª Pérez Alonso-Geta
ANTONIO J. COLOM CAÑELLAS CARMELO LISÓN TOLOSANA (Edits.)
tirant humanidades Valencia, 2016
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© Antonio J. Colom Cañellas Carmelo Lisón Tolosana
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1. ACERCA DE LA PROFESORA DRA. PETRA MARÍA PÉREZ ALONSO-GETA About the professor Dra. Petra María Pérez Alonso-Geta
José Luis CASTILLEJO BRULL Catedrático de Universidad Resumen: En este escrito se revisa la vida académica de la Dra. Petra Mª Pérez Alonso-Geta incidiendo en sus inicios profesionales así como en los méritos más significativos de su larga carrera docente en la Universidad de Valencia. Por otra parte se destacan sus publicaciones más significativas como muestra de su trabajo intelectual, centradas fundamentalmente en cuestiones pedagógicas (infancia y valores), en los medios de comunicación y en el desarrollo de la Antropología de la Educación. Palabras clave: Dra. Petra Pérez Alonso-Geta; infancia; valores: medios de comunicación; Antropología de la Educación. Abstract: This paper reviews the academic life of the Dra. Petra María Perez Alonso-Geta affecting his professional beginnings as well as the most significant merits of his long teaching career at the University of Valencia. On the other hand there stand out its most significant publications as sample of its intellectual work, centred fundamentally on pedagogic questions (infancy and values), on the mass media and on the development of the Educational anthropology. Keywords: Dra. Petra Pérez Alonso-Geta; infancy; values: mass media; Educational anthropology. Referencia normalizada: Castillejo Brull, J.L. (2016). Acerca de la profesora Dra. Petra Mª Pérez Alonso-Geta. En: Colom, A. J. y Lisón, C. (Eds.). Antropología, Cultura y Educación. Valencia: Tirant lo Blanch. (pp. 13-22). Sumario. Acerca de la profesora Dra. Petra Mª Pérez Alonso-Geta.
El tópico, en este caso, queda reforzado: primero, porque la Profesora Petra Mª Pérez Alonso-Geta no necesita presentación. Ni nadie,
José Luis Castillejo Brull
que yo sepa, la ha requerido. En segundo lugar, porque me veo obligado, a fuer de sincero además de ser veraz, a recurrir al “conocí a la Profesora … “porque así fue. Lo que ciertamente me aleja un poco del foco es que no puedo decir lo que siempre sigue al conocí: “desde el primer momento intuí su excelencia y que nuestra relación académica iba a ser también excelsa”. Pues no fue así. La hoy excelsa profesora me vino “puesta”, es decir, un concurso de méritos la nombró Profesora ayudante y el Director del departamento Profesor Marín Ibáñez me la asignó. Y ya se sabe, y si no se sabe, lo manifiesto: no suele “entrar” demasiado bien lo que se adjudica sin participación del “recayente”. Y mi reflexión fue, claro está, ¡!Por qué a mí ¡! Así que es una buena ocasión, que no voy a desperdiciar, para manifestar un doble agradecimiento: Primero al recordado Prof. Marín Ibáñez, aunque su efecto sea nulo, porque más sabio que yo había previsto que la asignación iba a ser positiva e importante para mí y seguramente para ella. Son dadas pues las gracias, aunque en vida, ya se las di, pero como la profesora Pérez Alonso no lo sabía pues ahora, ya lo sabe. Y ahora, como no, a la propia Piti (me refiero, claro está, a la Profesora Petra Mª Pérez Alonso-Geta). Gracias por soportarme unos cuantos años, sin duda demasiado tiempo, y por vencerme con la mejor arma: competencia, excelente trato, respeto al senior y sinceridad. Todo con exceso. ¡Ah! y también paciencia perseverante. Por mi parte, tuve que reconocerme bien pronto el error, lo que me satisfizo porque el beneficiado del fiasco intuitivo fui y soy yo. Pero la he correspondido de la mejor manera que se: respeto y valoración a su obra académica y amistad inquebrantable. ¡Qué menos! Y a fuerza de sincero, dada la buena ocasión que se me brinda, manifestar que después de revisar su extenso y brillante curriculum, he tenido un sentimiento bipolar: por una parte, una cierta decepción que se ha traducido en una buena dosis de humildad a mi seguramente exagerado autoconcepto. En efecto, en más de una ocasión mis colegas me han atribuido un cierto magisterio y crianza académica de la Profesora Pérez-Alonso Geta, lo que a fuerza de repetirlo
Acerca de la profesora Dra. Petra María Pérez Alonso-Geta
y de aceptarlo con un gesto de satisfacción reprimida, acaba siendo un atributo asumido por gustoso. Pero he aquí que a la vista de los datos, no veo razón alguna para seguir manteniendo tal atribución. Y eso, así de golpe, es un poco perturbador. Pero a su vez, y ese es el otro polo, he sentido una cierta liberación en mi permanente preocupación por si mi supuesta influencia había sido suficientemente positiva. Ya no tengo que preocuparme: No he sido un elemento, al menos suficiente, para entorpecer la trayectoria académica de la supuesta protegida. Lo que sí creo que en cierto sentido fui (lo de la dosis ya es otro cantar) es un estímulo para el arranque (para mí lo fue la Dra. Raquél Payá, siempre en el recuerdo agradecido), un guía de apoyo para el camino (en mi caso y de modo más que notable lo ejerció el Dr. Marín Ibáñez) y un amigo a quien llamar (el mío, a pesar de tanta diferencia en tantas cosas —para su suerte—, lo fue el Dr. Emilio Redondo). Si así ha sido, y así lo percibe la Profesora, ya está justificada mi presencia en su trayectoria. Dicho lo dicho, he aquí que es obligado hacer algo de algún modo parecido a una presentación. Hay que referirse, si o si, a ella. ¿Como si no se justifica este libro? Otra cosa es, sin embargo, la nada fácil elección del tipo o modalidad de esa presentación. Porque no se trata de un homenaje sensu estricto en el que es obligada la enumeración de las virtudes de todo tipo —que además de subrayadas se elevan, con un poco de exceso justificado, a categoría ejemplar. Tampoco parece oportuno presentar un minucioso relato académico, por otra parte imposible dada su extensión. Por ello he optado por ofrecer los marcos más significativos —siempre al parecer de este telonero— de su trayectoria académica. Obtiene la Licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Valencia 1981 y se le concede la Beca FPI. Se doctora en esta misma universidad en 1983. (Fui su director de tesis). (1985): Los Congresos Nacionales de Pedagogía. Editorial: Nau Llibres. Valencia. En ambos casos con la máxima calificación y reconocidos como Premio extraordinario de Licenciatura y el “Cañada Blanch”.
José Luis Castillejo Brull
Fue nombrada sucesivamente Profesor ayudante de la Universidad de Valencia, desde el 1-12-81 hasta el 30-9-83, Profesor encargado de curso desde el 1-10-83 hasta el 31-10-84 y Profesor adjunto contratado de la Universidad de Valencia, con dedicación exclusiva, desde el 1-11-84 hasta el 21-6-86. Profesor titular de la Universidad de Valencia, con dedicación exclusiva desde el 22-6-86 hasta el 6-11-97. Finalmente obtiene por oposición la Cátedra de Antropología de la Educación. Teoría de la Educación de la Universidad de Valencia. Ha ocupado los cargos académicos de: Directora del Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas de la Universidad de Valencia, puesto en el que me sustituyó para beneficio, sin duda, del Instituto (1989-1991); (1993-1995); (1997-2000); (2004-2010). Y la Dirección del Departamento de Teoría de la Educación (20012004). Miembro del Consejo Editorial y Científico de numerosas revistas. Consejera de la FECYT. (2006-2009).Coordinación Nacional del año Europeo de la Creatividad y la Innovación (2009) Bruselas. Miembro de numerosos observatorios de la infancia. Académica correspondiente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Tiene desde 2011, 5 tramos de investigación CNEAI, reconocidos. Desde el inicio enfoca sus estudios y trabajos en el ámbito de la Antropología de la Educación tanto desde la vertiente docente —ha impartido las asignaturas de “Antropología de la Educación”, Asignatura “Antropología filosófica de la Educación” y Asignatura “Educación moral”, como en la investigación, siéndole reconocida su tarea con el Price de la Committee for the Promotion of Advanced Educational Research, Universitá de Firenze, 1992 y Premio UniversidadSociedad a la actividad investigadora, Valencia 1998. Como investigadora colabora hasta 1985 con los Profesores Ricardo Marín, Rodríguez Diéguez y Gonzalo Vázquez.
Acerca de la profesora Dra. Petra María Pérez Alonso-Geta
Como directora principal de Proyectos de investigación, cabe destacar de entre los veinticinco proyectos dirigidos, Europeos, Plan Nacional y empresas, los siguientes: Los valores y estilos de vida de los niños españoles. Estudio sobre los niños españoles: el niño ante la seguridad (accidentes infantiles). El comportamiento de los niños en relación al juguete preferido. Los Valores en la primera infancia y su atención temprana. El juguete en la adaptación social del niño. Los Valores de los niños españoles (1994). Los Valores de los niños andorranos (1994). Valores de los niños españoles (1995): el niño ante la familia y la escuela. Análisis del perfil de los prescriptores y usuarios con relación al desarrollo y consumo infantil. Valores y estilos de vida, respecto del juego. Puericultura, material escolar y moda infantil en España. Análisis del perfil de los prescriptores y usuarios con relación al desarrollo y consumo infantil. Valores y estilos de vida, respecto del juego. Puericultura, material escolar y moda infantil en España. Los valores de los niños españoles. Niños y publicidad; Los hábitos lectores en el seguimiento de 8 a 14 años de la población española. Valores y Pautas de Interacción familiar en la adolescencia (13-18 años). Estudio para determinar los diferentes estilos educativos, pautas de interacción en los distintos tipos de familia (nucleares, monoparentales, reconstituidas, etc.) con hijos/as en el segmento de 6 a 14 años. Proyecto de Asesoramiento Pedagógico. Serie de dibujos animados “BABALÁ Y SUS AMIGOS”. Street life safety for young people. C.E. Directorate General, Justice, Fredom and Security.
Mérito nada desdeñable es la dirección de tesis doctorales (más de 15), todas calificadas con Cum Laude. De las numerosas publicaciones en sus dos grandes campos de especialización Antropología e Infancia, como autora única o directora de la obra, destacamos:
• Obras conceptuales – (2006): El brillante aprendiz. Antropología de la educación. Barcelona: Ariel, y
José Luis Castillejo Brull
– (Dir.). (2011):Temas de antropología de la educación. Valencia: Tirant lo Blanch.
• Obras referidas a valores – (Dir.) (1992): Los Valores de los Niños Españoles: Madrid: SM. – (Dir.) (1996): Valores y Pautas de Crianza Familiar(El niño de 0-6 años). Madrid: SM. – (Dir.) (2002): Valores y Pautas de interacción familiar en la adolescencia (13-18 años). Madrid: SM.
• Obras referidas a pautas – (1997): El niño de 0 a 6 años, pautas de educación. Madrid: Acento (2004). – (2005): Los padres tienen la palabra en Guía para la toma de decisiones responsables ante el consumo de alcohol. (Padres con hijos de 6-13 años) Editorial: CE-Burson-Marsteller; 2005). – (2006): El niño de 0-3 años. Madrid: SM. – (2006): Guía para la toma de decisiones responsables ante el consumo de alcohol (padres con hijos de 6 a 13 años). Palma de Mallorca: Govern de les Illes Balears. – (2007): El niño de 3 a 6 años. Pautas de educación. Madrid: SM. – (Dir.). (2010): Infancia y familias. Valencia: PUV.
• Obras referidas a los medios de comunicación – (Dir.) (2003): El impacto socializador de la Televisión en los niños y adolescentes de la Comunidad Valenciana. Valencia: Generalitat Valenciana. – (2004): Pequeñas Manos. Manual para periodistas sobre la protección de la infancia en los medios de comunicación. Valencia: Unió de Periodistes Valencians;
Acerca de la profesora Dra. Petra María Pérez Alonso-Geta
Su aportación a otras publicaciones tanto españolas como extranjeras se concreta en más de sesenta capítulos. Mención aparte merecen las numerosas ponencias y comunicaciones en Congresos (nacionales e internacionales); Seminarios académicos, Jornadas, etc. así como su aportación a numerosos reedings, entradas en diccionarios,… cuya extensión nos obliga en este caso solo a cifrarlos en más de cien. Estrechamente vinculadas al ámbito de la antropología merecen destacarse: – Bases antropológicas para una tecnología de la conducta imitativa humana”. Rev. Teoría de la Educación. Vol. 1; pp. 101109. – Antropología biológica y Educación: aproximación a la Educabilidad. Rev. Educar (Revista de Pedagogía de la Universidad Autónoma de Barcelona). Nº 12; pp. 95-108. – El tiempo en el proceso de la construcción humana. Rev. Papers d’Educació. Nº 4; pp. 86-97. (1987). – Temporalización personal, estructuras rítmicas y proceso educativo. Rev. Española de Pedagogía. Nº 183; pp. 363-371. (1989). – Tiempo antropológico y proceso educativo. Rev. Conceptos y Propuestas. Papers d’Educació. Nº 5; pp. 81-90. (1989). – La familia como contexto para el desarrollo: procesos básicos de identificación. Rev. Papers d’Educació. Nº 7; pp. 109-123. (1990). – Fundamentos antropológicos de la comunicación: una aproximación al pensamiento de X. Zubiri. Enrahonar. Nº 22; pp. 143-159. (1994). – Relaciones familiares y valores: análisis intergeneracional. Rev. Infancia y Sociedad (Revista de Estudios). Nº 29; pp. 117-145. (1994). – Antecedentes de la construcción teórica en Antropología de la Educación. Rev. Teoría de la Educación. Pp. 205-231. (1998).
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– La socialización de la Infancia en la Sociedad de la Información. Galena Do Ensino; Nº 47; pp. 1019-1040. (2005). – La socialización para el trabajo en escolares de 6 a 11 años a través de las expectativas profesionales. Rev. Española de Pedagogía. Vol. 83, Nº 231; pp. 241-258. (2005). Antropología: Contribución al Estudio de la Educación”. Revista Portuguesa de Pedagogía. Nº. extra —serie. pp. 27-45 (2011). – La socialización parental en España: Analizando una muestra española representativa de padres con hijos de 6 a 14 años” Psicothema. Nº 3 pp. 371-376 (2012). Además son más que numerosas sus aportaciones a distintas monografías de Antropología Social que nos exculpamos de relatar. Toda esta fecunda actividad se vertebra en dos líneas que describen su trayectoria vital, la investigación de la infancia y sus contextos de educación y socialización, desde el trabajo de campo, familia, escuela, juego, tv, etc., en la que ha sido pionera en el área; y la que ha sido, a mi juicio, su tarea más importante: el esfuerzo por integrar la Antropología en las Ciencias de la Educación. Cierto es, que siempre se ha considerado que formaba parte del corpus pedagógico, pero no lo es menos aceptar que no era más que un capítulo, ineludible sin duda, dentro de la Filosofía de educación. La problemática de las relaciones científicas y académicas de la Antropología y las ciencias de la educación, será abordada en esta misma obra por otros colegas. Por ello, y no sin dolor, renuncio a plantear mi opinión acerca de estas consideraciones. Esta actividad de la Profesora Pérez AlonsoGeta hay que contemplarla en dos vertientes: por un lado, el aspecto académico (tanto docente como investigador), al dotar a la materia de rigor intelectual tanto desde la vertiente especulativa, como desde la dimensión teórica y aplicada que proporciona el trabajo de campo, aspecto este en la que hay que considerarla como una autentica pionera sin desdeñar esfuerzos anteriores pero que carecían de la constancia y la fecundidad que nos aporta nuestra profesora. Por otro lado, no menos importante, ha sido y es, el constante y ejemplar papel de integrar a los colegas antropólogos al estudio de la vertiente
Acerca de la profesora Dra. Petra María Pérez Alonso-Geta
pedagógica. Para ello ha sido capaz de seducir a las instituciones y colegas antropólogos e incorporarse a sus actividades académicas y gremiales. Al tiempo ha sabido y podido incorporarlos a su vez a los eventos y acciones del ámbito de la educación. Esta interrelación es la que permite que ambas instancias se enriquezcan, progresen y aporten nuevas perspectivas. En el orden académico, esta función y actividad de integración ha sido poco desarrollada. Más bien lo contrario. Todo lo ajeno es visto como distante, cuando no enemigo. La lamentable historia de desacuerdos, a veces incluso provocados, está repleta de disputas estériles que han acabado, con frecuencia, por establecer barreras entre ámbitos académicos bien cercanos. Con frecuencia se olvidó que la ciencia no reconoce fronteras. Este ejemplar comportamiento de antropólogos y pedagogos animados fundamentalmente por la Profesora Pérez Alonso-Geta y el Profesor Carmelo Lisón, deben ser reconocidos y alabados, porque han producido y establecido vínculos, actividades y resultados que deben consolidar trabajos y sinergias que permiten avanzar en el conocimiento y práctica educativa. Y que uno lo vea. Amén. El autor José Luis Castillejo Brull es Licenciado en Filosofía y Letras (Sección Pedagogía) Universidad Complutense. Doctor en Ciencias de la Educación. Universidad de Valencia. Maestro Nacional. Catedrático de Pedagogía de Escuela Universitaria de Formación del Profesorado. Profesor Agregado de Introducción a las Ciencias de la Educación. Universidad de Valencia; Catedrático de Universidad de Introducción a las de Ciencia de la Educación. Universidad de Valencia, Catedrático de Pedagogía General. Universidad de Valencia Ha sido, Director del Instituto de Ciencias de la Educación (Universidad Politécnica de Valencia; Director del Instituto de Creatividad e Innovaciones educativas (Universidad de Valencia; Director del departamento de Teoría de la Educación (Universidad de Valencia; Decano de la facultad de Filosofía y Ciencias de la educación de la Universidad de Valencia. Algunas publicaciones: Nuevas perspectivas en las Ciencias de la Educación. Anaya. Madrid, 1981; Pedagogía Tecnológica. CEAC. Barcelona, 1987. Co-
José Luis Castillejo Brull
autor (con R. Marín y J. Escámez) de Teoría de la Educación Anaya. 1984. (Con A. J. Colom): Pedagogía Sistémica. 1987; (con G. Vázquez, A.J. Colom y J. Sarramona) Teoría de la Educación Taurus. Madrid, 1993; Asesor Científico del Diccionario de Ciencias de la Educación. Santillana, Madrid. En los últimos años ha participado en múltiples publicaciones del Grupo SI(e) TE. Educación.
2. LENGUAJES DE LA ANTROPOLOGÍA CULTURAL Languages of Cultural Anthropology
Carmelo LISÓN TOLOSANA Real Academia de Ciencias Morales y Políticas Resumen: Cada disciplina investiga porciones de realidad desde formas, categorías y razones que le dan distinción cognitiva. El artículo analiza las principales en la Antropología cultural: el lenguaje de las cosas, la facticidad etnográfica obtenida a través del trabajo de campo personal y prolongado, en dialogismo y tomando siempre la fenoménica realidad como signo sobre y de algo otro, método analógico-simbólico que proporciona significados y sentidos, intenciones deseos, motivos y valores, dimensiones todas del universo del espíritu. Palabras clave: etnografía, trabajo de campo, cultura y sociedad, interpretación. Abstract: Each discipline investigates reality fromlots offorms, categories and reasons that give cognitive distinction. The article analyzes major in Cultural Anthropology: the language of things, ethnographic actuality obtained through the work of personnel and prolonged field, and extended in dialogism and always taking the phenomenal reality and as a sign of something else, analog-symbolic method that provides meanings and senses, desires intentions, motive sand values, all the dimensions of the spirit world. Keywords: ethnography, fieldwork, culture and society, interpretation. Referencia normalizada: Lisón Tolosana, C. (2016). Lenguajes de la Antropología Cultural. En: Colom, A. J. y Lisón, C. (Edits) Antropología, Cultura y Educación. Valencia: Tirant lo Blanch. (pp. 23-36). Sumario: Lenguajes de la Antropología Cultural. (El lenguaje de las cosas; el lenguaje de las formas artísticas; el lenguaje del mito; el lenguaje de los modos social y cultural; CODA o el lenguaje de la Antropología Humanística).
Carmelo Lisón Tolosana
Cualquier estudiante de nivel medio tiene una idea aproximada de la diferencia entre las distintas disciplinas1 que componen el corpus de saberes de una Universidad; quiero decir que tiene una idea previa del horizonte general de cada una de ellas que le permite no confundir el campo de la Biología con la Astronomía o con la Botánica o el de la Física cuántica con el de la Cultura. Obviamente esto no basta pero con esas ideas primarias nos decidimos por matricularnos en una carrera. ¿Qué es y hace una disciplina? Cada enseñanza formalmente establecida observa y describe una porción de la realidad según su modo y manera, cada disciplina emite señales vitales propias y específicas, tiene virtudes cardinales individuantes y escrutiniza esa fracción de realidad desde formas, categorías, razones aspectos y perspectivas que le dan distinción cognitiva e interpretativa desde sus propios términos. Concretamente, la Antropología sociocultural es un saber de y sobre el Hombre a través de lo que hace, de sus obras, de su comportamiento empírico, describe una porción de la realidad según su modo y manera. Más específicamente, la Antropología sociocultural es un saber de y sobre el Hombre a través de lo que hace, de sus obras, de su comportamiento empírico, escenificado en moradas vitales y compartimentos tales como la familia, el matrimonio, las asociaciones e instituciones objetivadas en estructuras económicas, de poder, de creencia e ideología, de salud y enfermedad, de modos de pensamiento y cánones de inteligibilidad incluidas la creencias, los mitos y los ritos, de variedad de formas de vida, por insinuar unos pocos, que van desde lo más primario y pragmático a lo que más tensa el espíritu, desde lo más efímero y fleeting o efímero y fugaz significante hasta el angst existencial más perturbador, según puede verse en el índice de temas de cualquier manual introductorio. Pero no basta la descripción de las materias del catálogo enumerador —formas que toma la producción imaginativa o la representación de la muerte, por
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Posiblemente no de la Antropología social y cultural porque no existe en el programa de educación secundaria.
Lenguajes de la Antropología Cultural
ejemplo—; la culminación de la Antropología se alcanza siguiendo reglas y normas, sin duda, pero a la vez por un atrevido salto interpretativo, dando razones de lo que sucede, para iluminar aspectos de qué hace y es el Hombre. ¿Cómo? Desarrollando imaginativamente nuestro mantra de que analizamos la sociedad en la cultura y la cultura en la sociedad. En síntesis inicial: todo comportamiento, asociación, institución, intención, creencia, emoción, jerarquía, sufrimiento, intercambio, costumbre, idea, ley y valor, etc. viene visualizado como el modo social desde el cultural y como el cultural desde el social. Voy a sugerirlo breve y gradualmente. El lenguaje de las cosas. Parte constitutiva de la Antropología es el llamado trabajo de campo, esto es, la recogida de datos, acciones y comportamientos, la narración detallada de asociaciones —grupos de edad, de diversión— e instituciones —cambiantes tipos de familia y parentesco, formulaciones económicas desde las más simples para llegar a la cultura de las más complejas, e ideologías políticas y credos religiosas— que informan la vida de la gente en todo grado de desarrollo, primitivo y civilizado; del cuadro de normas vigentes —códigos de etiqueta, de valores éticos y morales— que regulan su conducta y el esquema cognitivo mental de lo sociocultural que preside sus decisiones, motivaciones y emociones. Vamos al lugar elegido para ver con empatía qué hay, qué es lo que es y está allí, los fenómenos en su modo de darse, para recoger las cosas que encontramos y los objetos en su materialidad; tomamos nota de las situaciones y actuaciones —comerciales, lúdicas, agresivas, rituales—, lo que está presente y cómo se presenta en tanto en cuanto es significativo para los estudiados y para el investigador. En otras palabras, llenamos nuestra aljaba con la roca dura de la facticidad etnográfica, con el fundamento sólido de lo objetivo y empírico. Estamos expectantes ante la epifanía de las cosas, sonidos y personas, de forma que el espacio se convierte en un Kunstkammer, en algo así como un gabinete mágico de curiosidades y maravillas humanas, pero todo y a primera vista desde un prisma de realidad objetiva y material, independiente, en cuanto es posible, de contingente observación. Anotamos, por ejemplo, cómo vemos todas las mañanas, a ciertas horas, a niños
Carmelo Lisón Tolosana
entrar en un edificio con espacios de ocio, a señoras en otro más complejo arquitectónicamente y elevado, o coches haciendo sonar sirenas que se dirigen a otro; observamos con interés el ir y venir de hombres y mujeres que depositan papeletas en urnas, participamos en el recorrido de otros que miran, tocan, examinan objetos, trajes, brazaletes, calzado, collares y flores expuestas en tardes domingueras en improvisados tenderetes móviles, oímos un ensordecedor ruido que proviene de una banda en un escenario rodeado por miles de entusiastas jóvenes que siguen el rito, etc.; la paleta es enormemente variada pero tendemos necesariamente a circunscribir nuestro campo de observación —que no es inocente— en algo preferido o que nos gusta más, al análisis por ejemplo del fenómeno del poder o de la autoridad, del intercambio, de la enseñanza, de la moralidad, de la enfermedad, de la identidad o del simbolismo. Partimos, insisto, de cosas, de acciones, gestos y comportamientos, de profesiones o roles y fenómenos, de espacios, personas y tiempos, de creencias e ideas que son hechos, esto es, de la base primordial, del humus o material orgánico en el que florece la disciplina porque las cosas, acciones y objetos tienen un sentido interno, una estructura estable de partes, su forma y consistencia, lo que Sartre llamó un pour soi, una existencia para sí —masa, peso color constituyentes—, pero además, y esto es lo que realmente nos atrae, un pour autrui, una existencia para otros, para nosotros, un exterior, algo que les sobreviene de fuera, algo añadido, que lo potencia y dinamiza, algo que es debido a que está en lugar de algo otro o varios otros. Para nosotros, como indicaré más adelante, las cosas, acciones, comportamientos, ideas etc. son signos, vivimos en un mundo de signos y somos, en principio, recolectores de signos. Las cosas significan porque las hacemos significar. Y aquí estamos ya en cultura —volveré sobre el concepto—, en nuestro mantra; la cosas denotan, están por, en lugar de, viene convertidas en conceptos relacionales, lo que les hace superar el registro de la particularidad. Una persona es padre, hija, tío, esposa, nieto; un edificio es una escuela, una catedral, un hospital, una Universidad, los sonidos un concierto rock o una sinfonía de Mozart, o hablamos de un gesto ceremonial o ritual —saludos, reve-
Lenguajes de la Antropología Cultural
rencias, himnos—, de una ideología, de transacciones económicas o de corrupción, de abuso de poder, es decir, nos movemos en el ámbito no solo de predicados descriptivos sino de actuaciones estándar, de conductas y disposiciones homogéneas que valoramos y nos dan pie para generalizar. ¿Qué quiero enfatizar con todo esto? Que hemos dado un interesante salto lógico del sentido interno al sentido externo, que en lugar de quedarnos en la ontología de la cosa —lo que es— nos hemos deslizado a su epistemología —cómo las vemos y analizamos, metodología— pero precisamente para darle una nueva ontología porque ahora su ser es significar. Guiados por las voces de las cosas —un cementerio no es una sala de fiestas— y por el decálogo categorial de nuestra propia cultura —normas, valores, tradición, cientificidad, moralidad, reciprocidad, etc.— creamos una cosa u objeto teórico según criterios de pertenencia, para dar razón de los datos empíricos: por ejemplo, de la posición espacial de las personas en un ritual o ceremonia formal inferimos su dignidad social, su autoridad y poder político, económico… para empezar. Estamos interpretando. En síntesis: las cosas son en realidad direcciones hacia y sobre algo, signos índices que apuntan, y cuanto más concretos y objetivos sean más poder significante nos brindan para transfigurarse en otreidad, en otras cosas e interpretar. Unos cadáveres con muestras de tiros o gaseados se autorrevelan, como una misa episcopal y un quirófano en acción. Pero no todo es tan obvio. ¿Qué es congruente con qué? nos preguntamos desde nuestra estancia socio-cultural, teniendo en cuenta que no todo es posible en cualquier tiempo, período y lugar según nos enseñó Heinrich Wölflin; hay que interiorizar la Historia. La interpretación es función de un proceso cognitivo imaginativo con fundamento en la realidad, proceso que, sin duda, depende de la competencia cultural del intérprete. La orientación hermenéutica antropológica exige, estoy indicando, transfigurar los hechos, ideas y comportamientos en economía, moral, religión, política, familia, símbolo, angst metafísica etc., juego retórico mental, porque estos son, entre otros, los esquemas teóricos
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o principios de partida para interpretar. Voy a esquematizar sólo tres de entre ellos: 1) Representar. Re-presentamos o volvemos a presentar en la descripción oral o textual la etnografía acumulada, re-presentando algo para alguien —el honor, la vergüenza, la moral de la elite, la creencia religiosa, la enfermedad y la muerte en la España barroca— tanto en su empiria —relatos personales en emic2— como en su formulación ética, política o religioso-mental y abstracta, es decir, propiedades formales, conceptuales, lógicas, increencia, duda que nosotros presentamos en el etic3de su emic-etc. Lo que pretendemos es discriminar en estas representaciones fenómenos culturales y lo hacemos guiados por un sistema de códigos cuyo manejo tenemos que aprender. El arsenal a nuestra manos es rico: al representar interpretamos por semejanza o similaridad ≡, por analogía (a:b:c:a), por polaridad (derecha/izquierda, arriba/abajo, delante/detrás), por propiedades lógicas (sentido, significado) entre otras. La semantización es imprescindible y hay que aprenderla. 2) Expresar. La presentación de la etnografía recogida, verbal u oral en sus variados modos, puede expresar estados emotivos, cualidades comunicativas —lo hacen la pintura y la música—, y estéticas, pasiones y deseos prominentes en el ritual, núcleo dinámico significante éste con sus palabras mágicas, gestos ceremoniosos formales, himnos, incienso, música, bendiciones y atmósfera sacra que propician estados sicológicos, creenciales, emotivos y mentales. Basta ver las reacciones de muchos de los que participan en procesiones, en festivales de música y de los que ojean los Desastres de la guerra de Goya para percatarnos del efecto tanto emotivo como conceptual de todas esas diferentes representaciones. Los encore en teatros y conciertos son muy expresivos. Ante la descripción etnográfica, ante la
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Qué es la realidad, cómo la ven, qué piensan, como describen y conceptúan su mundo los informantes, su punto de vista. El punto de vista crítico e interpretación estructural del investigador que no siempre coinciden.
Lenguajes de la Antropología Cultural
danza, la música, el ritual, la novela, la poesía y la pintura podemos vibrar con movimientos sensoriales en nuestro cuerpo, con sensaciones en nuestros sentidos y con emociones intensas en nuestro espíritu. 3) Simbolizar. Los símbolos —la lechuza simboliza la sabiduría, el agua la vida, el corazón el amor— nos llevan al conocimiento de algo otro, de algo más, distinto del simbolizante. Son convencionales. El símbolo x no está simplemente en lugar de y, como el signo —el rojo en el semáforo significa solo stop—, sino que está en lugar de más cosas o fenómenos o ideas o categorías, es decir, el símbolo x no lleva directamente y solo a y porque puede llevar y lleva a y, z, w, l, s etc. y por tanto entre x e y hay toda una serie de interpretaciones alternativas y complementarias a tener en cuenta; es su riqueza. Un lienzo con colores rojos horizontales y otro en medio amarillo es la bandera española que puede simbolizar amor a la patria cuando se jura o besa, obligación impuesta de hacerlo, odio cuando se tirotea o quema, afirmación orgullosa de pertenencia, fidelidad a un proyecto, exigencia de sacrificio… para empezar. Entre x e y está la imaginación y competencia del intérprete, su conocimiento más o menos enciclopédico del arte retórico, de la etnografía ad hoc y de todo un reservorio tradicional de significados, códigos y reglas de la cultura del grupo. En resumen: en nuestro trabajo de campo tenemos que oír con empatía el decir multívoco de las cosas, objetos, fenómenos y comportamientos y personas, seguir sus indicaciones y acompañarlas en su viaje significante; la razón es que las cosas, esto es, las palabras, los textos, los sonidos, los colores, los gestos, los olores, los ritos, los vestidos, las partes del cuerpo, la colocación en el espacio, los alimentos, las plantas, la cronología, las imágenes, las pinturas, las palabras, las acciones y el comportamiento, en realidad todo en nuestro medio es, o puede ser, un signo, y todo signo es un vehículo de conocimiento que indica una dirección hacia, propone una referencia a, apunta a algo diferente y sugiere una orientación intersubjetiva en un conjunto relacional. Las cosas-signo gobiernan nuestra vida en sociedad y nuestro modo cultural. Nuestro mundo es, para empezar, una tupida jungla de signos a descifrar simbólicamente.