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BANCA Y MERCADOS FINANCIEROS 2ª Edición

JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ ÁLVAREZ JOSÉ LUIS CALVO GONZÁLEZ

Valencia, 2012


Copyright ® 2012 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant.com).

Colección dirigida por:

ANA BELÉN CAMPUZANO MARCELO PASCUAL

© JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ ÁLVAREZ JOSÉ LUIS CALVO GONZÁLEZ

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráicas, 14 - 46010 - Valencia telfs.: 96/361 00 48 - 50 fAx: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es depósito leGAl: V-893-2012 isbn 978-84-9004-881-8 MAQUETA: PMc Media

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“Odiseo.- ! Cíclope ! Preguntas cuál es mi nombre ilustre y voy a decírtelo: pero dame el presente de hospitalidad que me has prometido. Mi nombre es Nadie, y Nadie me llaman mi madre, mi padre y mis compañeros todos” (HOMERO, La Odisea).

Al Profesor Dr. Don José Barea Tejeiro. A Maribel, Elías, Luis, Marina e Isabel. A Celia. A nuestro amigo Humberto. Para Aquilino, in memoriam, de todo corazón.


Prólogo El libro que tienen Vds. en sus manos es un extraordinario Manual para conocer los mercados financieros de España y los instrumentos que en los mismos se negocian. Si a ello se une el Glosario y la cronología de la crisis, que se acompaña al final del libro, estoy seguro que el lector de este Libro quedará perfectamente informado de cuanto afecta a los servicios bancarios y al sistema financiero. La estructura del Libro es perfectamente lógica. Después de la introducción, se aborda el problema de la liquidez, rendimiento y riesgos de los instrumentos financieros. En función de estas tres variables, los autores realizan un análisis comparativo de los diferentes tipos de activos financieros del mercado monetario de renta fija y de renta variable. También se trata en el texto de la estructura financiera española. Siendo España uno de los Estados miembros de la Unión Europea perteneciente a la Unión Monetaria europea, me parece lógico que el análisis de la estructura financiera española se inserte en el Eurosistema. Otra de las cuestiones que tratan los autores son los servicios bancarios prestados por las instituciones financieras. Como muy bien resaltan, la finalidad de incluir en el Libro los servicios bancarios es familiarizar a los alumnos, y, en general a todos los usuarios, con los servicios que prestan las entidades financieras. Éstas actúan como intermediarios en los mercados financieros, transformando pasivos financieros en activos financieros. También se tratan de las operaciones de pasivo: todas y cada una de las operaciones de pasivo, excepto los fondos de inversión, que es objeto de un tratamiento especial. Se analizan las operaciones sobre activos realizadas por los intermediarios financieros, todas y cada una de las operaciones sobre activos financieros, excepto los préstamos hipotecarios, al que se dedica una parte especial, creo que de manera acertada, por la importancia que desde el ingreso de España en la Unión Monetaria ha adquirido tal instrumento financiero. Otro apartado a señalar es el que estudia el mercado de divisas analizando sus funciones y las formas en que se estructura, así como el asunto de los Euromercados. El manual también nos introduce en el estudio de la Bolsa de valores. Comprende este tema el análisis del mercado de valores español, los activos negociados, los participantes y el funcionamiento del mercado. Otra cuestión muy interesante, que en muy pocas páginas y en un lenguaje sencillo nos proporciona una visión completa de la cuestión, es la de los mercados de derivados. Los profesores José Antonio Martínez y José Luis Calvo con-


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cluyen este Manual con una aproximación muy completa a la política monetaria implementada en España y Europa en los últimos años hablando del papel de los bancos centrales nacionales y del Banco Central Europeo, en particular. Resaltamos, de nuevo, el esfuerzo de los autores por hacer fácilmente comprensible un tema tan complejo. Es esta una de las grandes obras escritas sobre la banca y los mercados financieros en los últimos años. Al hacerlo, los autores demuestran un gran dominio sobre una materia que debe ser perfectamente conocida por el gran público, sobre todo después de la crisis bancaria internacional que comienza el 15 de septiembre de 2008 con la quiebra de Lehman Brothers. En un artículo que escribí el 4 de enero de 2012 en el diario El Mundo, llamado “Una política para salir de la recesión” junto con el profesor José Antonio Martínez, decíamos que una de las tareas más importantes en la reforma del sistema financiero era una vuelta a la Glass-Steagall Act, otra era la del saneamiento de los activos tóxicos de nuestro sistema financiero y la tercera la de realizar una verdadera política bancaria que permitiese la vuelta del crédito a familias y empresas, condición sine qua non para reactivar nuestra economía. Espero que el libro resulte del agrado de los lectores. Madrid, viernes 2 de marzo de 2012, Día del Cristo de Medinaceli. PROF. DR. D. JOSÉ BAREA TEJEIRO Catedrático Emérito de Hacienda Pública (Universidad Autónoma de Madrid) Premio Rey Jaime I de Economía. Secretario de Estado, Ex-Director de la Oficina Presupuestaria de la Presidencia del Gobierno de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.


Presentación

El “Modelo Barea”: hacer posible lo altamente improbable Agradecemos mucho al Profesor Barea haber prologado este libro. Para nosotros es un privilegio. Sirvan las palabras que siguen de homenaje al maestro. Cuando José María Aznar, después de su investidura como Presidente del Gobierno en 1996,llamó al Profesor Barea para ofrecerle el cargo de Director de la Oficina Presupuestaria de la Presidencia del Gobierno, la primera contestación de Don José Barea fue decirle que con setenta y tres años había sobrepasado la edad para desempeñar ese puesto. Pero la respuesta de Aznar fue inmediata: España no debería dejar pasar el tren de Europa de nuevo. Debíamos entrar en la Unión Monetaria y para ello era necesaria la presencia de Barea por el respeto y credibilidad que representaba una trayectoria impecable al servicio de la Administración Pública. Barea aceptó el desafío de entrar en el euro. Así nos lo cuenta el profesor: “otra razón que me dio Aznar fue que nos encontrábamos en un momento crucial para España, la entrada en la Unión Monetaria, en la cual casi nadie confiaba, pero que él estaba dispuesto a hacer lo imposible para alcanzar tal objetivo y por eso me pedía que estuviera a su lado”. A Barea le convence la argumentación del Presidente y juntos se embarcan en “una aventura ilusionante”. La actuación coordinada (en Moncloa) del Profesor Barea y del Presidente Aznar consiguió generar lo que podríamos llamar el modelo Aznar/Barea de política económica y presupuestaria. Este modelo tiene el objetivo prioritario de cumplir los criterios de convergencia y aprobar el examen de Maastricht, como así sucede. Lo que ocurre es que lo hace generando estabilidad, creciendo económicamente y creando empleo. Y ¿cuál era la situación económica real de entonces? Aznar recoge una herencia macroeconómica brutal: un paro descomunal, una economía en recesión junto con una inflación, unos tipos de interés y unas cuentas públicas muy por encima de los criterios de convergencia. Por el Decreto que creaba la Oficina Presupuestaria, el mismo Presidente del Gobierno asume personalmente la elaboración de toda la política presupuestaria asistido por el Director de la Oficina. Nace así un modelo nuevo e innovador en el que el Presidente es directamente responsable del diseño de esa política. En diciembre de 1995, el déficit del conjunto de las Administraciones Públicas estaba en torno al siete por ciento del PIB, esto requería un esfuerzo de consolidación presupuestaria del orden de cuatro puntos del producto interior bruto en algo menos de dos años; a finales de 1996 dicho déficit se sitúa en el 4,6% del PIB y en 1997 en el 2,7%, quedando por debajo del tres por ciento, que era el objetivo comprometido. Y se logró que el tipo de interés de las obligaciones


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del estado a 10 años (11,5% en 1995) y la inflación (4,3% en 1995) cumplieran, también, los criterios de convergencia del Tratado de la Unión. Lo que posibilitó este éxito económico fue la actuación coordinada de las políticas económicas adecuadas y como dice el Profesor Barea “fue el seguimiento permanente y sin laxitud de la ejecución de las mismas, lo que hizo posible la estabilidad y saneamiento de nuestra economía”.España empezó a crecer por encima de la media europea y generó empleo. Había ilusión. Y gente sensata tomando decisiones correctas. No había espacio para los catastrofistas y sí para los sensatos. Se miraba al futuro con confianza. Era posible lograr lo hasta entonces altamente improbable. A través de acuerdos, de consenso y sin conflictividad social, se originaron equilibrios justos y necesarios en muchas políticas que, al implicar a muchos sectores, posibilitaron el logro económico que se pretendía. España, hoy, debe reducir el déficit hasta el 5,3% del PIB en este ejercicio de 2012 (porque el anterior Gobierno se había comprometido a un 4,4%) partiendo de un escenario de déficit en 2011 del 8,5 y no del 6% (más de dos puntos de desviación), lo que supondrá un esfuerzo titánico. Para la elaboración del presupuesto lo primero que tendrá que decidir el gobierno es el cuadro macroeconómico con los objetivos y escenarios que pretende lograr partiendo de una contracción del producto interior bruto previsto (-1,7% en 2012) que nos permita salir de una recesión que producirá una tasa de desempleo del 24,3% de la población activa. Después se deberá reunir el consejo de Política Fiscal y Financiera para reordenar las cuentas de las CCAA porque gran parte del desvío de 2011 viene por la España autonómica. Pero uno de los retos económicos más importantes será conseguir compaginar la reducción del déficit con el crecimiento económico. Para lograr ese objetivo se debe afrontar una profunda reforma de la administración y los servicios públicos donde tendrá un papel capital la reforma del sistema de finanzas autonómicas: duplicidades, generación espontánea de organismos, empresas y entes autonómicos de todo tipo. Determinados bienes preferentes son imprescindibles: sanidad y educación, junto con investigación y desarrollo son condición sine qua non para crecer y ese es nuestro objetivo principal. Un Presupuesto Base Cero (ZBB) sería idóneo para una situación como la actual: una técnica presupuestaria que exige a cada director de unidad gestora justificar la totalidad de sus demandas presupuestarias de gasto. España debe volver hoy a ese espíritu Barea de política económica y a ese modelo de dirección económica coordinado directamente por el propio Presidente. © Dr. JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ Profesor Titular de la Cátedra de Política Monetaria, Dinero y Banca de la UNED. Consejero Económico del IAEE (Instituto de Altos Estudios Europeos).


Capítulo 1

El sistema financiero en perspectiva Sumario: 1. Ahorro e Inversión. 2. La actividad económica real y el sistema inanciero. 3. Los instrumentos inancieros. 4. Los intermediarios inancieros. 5. Los mercados inancieros. 6. El funcionamiento conjunto del sistema inanciero. 6.1. Las unidades superavitarias y deicitarias de fondos y los mercados inancieros. 6.2. Las unidades superavitarias y deicitarias de fondos y los intermediarios inancieros 6.3 Mercados e intermediarios inancieros. 7. La estabilidad inanciera. 8. Resumen. 9. Bibliografía.

Es imposible la existencia de una economía desarrollada sin que esta posea un sistema financiero altamente cualificado. Los siguientes datos, procedentes del Banco de España, muestran la relevancia de las operaciones financieras en nuestro país como porcentaje del PIB.

Fuente: Banco de España. Informe anual de 2010, página 170 a. Corresponden únicamente a entidades de crédito, e incluyen repos. b. Incorpora, además de otras partidas, la rúbrica de activo que recoge las reservas técnicas de seguro y el flujo neto de crédito comercial.


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Pero ¿cuál es realmente la misión de un sistema financiero?, ¿qué elementos lo componen?, ¿cómo funciona? El presente capítulo es una primera aproximación a estas preguntas así como una presentación de lo que será el desarrollo del resto de los capítulos del libro, cuya labor es, de hecho, su respuesta. La tarea del sistema financiero es “sencilla” pero crucial para el funcionamiento de las economías desarrolladas: consiste en hacer llegar los recursos desde aquellas unidades económicas que los poseen en exceso hasta las que los precisan para financiar la actividad real. Para ello utiliza sus tres componentes básicos: los instrumentos financieros que, como su propio nombre indica, son las vías empleadas para que esa transferencia de recursos tenga lugar; los intermediarios financieros, agentes económicos cuya misión consiste en la intermediación entre los poseedores de recursos y los necesitados de éstos. A esta labor se une la de transformación, ya que “convierten” unos instrumentos financieros en otros más accesibles para todos los ahorradores; y los mercados financieros, lugares en los que se realizan transacciones de instrumentos financieros. Y todo ello bajo un marco legal y unas instituciones que controlan que todo funcione correctamente y que la economía no se colapse. Estos temas son analizados en este capítulo y tratados con más profundidad en los siguientes. El capítulo se cierra con un breve estudio de la estabilidad financiera y sus consecuencias para el crecimiento económico. Por desgracia, en la actualidad1 estamos viviendo los gravísimos efectos de la transmisión de la inestabilidad de los mercados financieros a la economía real, que se han traducido en la peor recesión económica vivida desde el crack del 29 del siglo pasado. Por ello nos ha parecido interesante incorporar a este capítulo algo que habitualmente no se trata en los manuales más ortodoxos: la necesidad de estabilidad del propio sistema financiero con el fin de mantener la del conjunto de la economía

1. AHORRO E INVERSIÓN Para situar el sistema financiero en su contexto es importante comenzar por un breve repaso del equilibrio de la economía a través del análisis de sus macromagnitudes más relevantes. La renta real de equilibrio se expresa como: I + G + X = S+ T + M

[1.1]

Donde las definiciones son las habituales: I es la inversión real; G el Gasto publico y X las exportaciones. Por el lado derecho de la expresión S es el ahorro, T los impuestos y M la importaciones. Reordenando: S - I = (G - T) + (X - M)

1

Finales de 2011.

[1.2]


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O bien: I = S + SPU + SEXT

[1.3]

Que señala que la Inversión debe ser igual a la suma de los diferentes tipos de ahorro: el privado (S), el público (SPU = T - G) y el exterior (SEXT = M - X). En consecuencia, los recursos destinados a la inversión real deben ser movilizados desde el ahorro. Y esa va a ser la misión del sistema financiero: servir de puente entre las unidades superavitarias de fondos (ahorradoras) y las unidades deficitarias (inversoras), permitiendo que los recursos fluyan desde las primeras a las segundas para hacer posible la producción de bienes y el crecimiento de la economía.

2. LA ACTIVIDAD ECONÓMICA REAL Y EL SISTEMA FINANCIERO Tomemos ahora otra perspectiva complementaria. La actividad económica real se centra en las decisiones de producción y consumo, siendo el intercambio y el ahorro elementos intermedios de esas decisiones. Pero para llevar a cabo tanto la producción como el consumo los agentes necesitan recursos. Y generalmente no coinciden los fondos disponibles con los que se necesitan. Habitualmente se producen dos situaciones: el agente es excedentario de recursos, ya que no dedica todos los que posee a su propia actividad económica y tiene, en consecuencia, capacidad de prestar; y por otro lado puede ser deficitario de fondos, ya que los que posee no le alcanzan para acometer su objetivo de producción y/o consumo, teniendo necesidad de obtener recursos prestados. La actividad financiera resuelve los problemas de ambos al ponerlos en contacto: los superavitarios de fondos, a través del sistema financiero, prestan sus recursos excedentes a los deficitarios, que pagan una remuneración a los primeros por su utilización. Así, puede hacerse una primera definición del sistema financiero como: “...el conjunto de instituciones, medios y mercados en el que se organiza la actividad financiera, de tal modo que ha de CANALIZAR EL AHORRO, haciendo que los recursos que permiten desarrollar la actividad económica real (producir y consumir, por ejemplo) lleguen desde aquellos INDIVIDUOS EXCEDENTARIOS en un momento determinado HASTA aquellos otros DEFICITARIOS”2. Para que funcione, todo sistema financiero necesita la integración de tres componentes: uno institucional, referido a las instituciones que lo configuran,

2

Estabilidad del sistema financiero. Banco de España. http://aulavirtual.bde.es/wav/html/estabilidad_financiera/papel_bancos.html.


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siendo las más importantes los intermediarios financieros; otro instrumental, relacionado con los instrumentos que son utilizados para realizar la actividad financiera y que son denominados genéricamente activos financieros; y un tercero relativo a los mecanismos de negociación de esos activos y que tiene que ver con el funcionamiento de los mercados financieros y su regulación. Desde esta perspectiva, el sistema financiero puede redefinirse como: “...el conjunto de procesos de financiación que tienen lugar en el interior de un país y con el resto del mundo, canalizados a través de instrumentos financieros que se emiten e intercambian en mercados financieros con la ayuda de instituciones financieras”3. Analizaremos a continuación cada uno de estos componentes para, más adelante, establecer su interrelación.

3. LOS INSTRUMENTOS FINANCIEROS4 Los activos financieros5 (instrumentos financieros) son “los títulos emitidos por las unidades económicas de gasto que constituyen un medio para mantener riqueza para quienes los poseen y un pasivo para quienes los generan”6. Se trata, en definitiva, de compromisos legales representados a través de títulos que permiten obtener recursos a cambio de ofrecer o garantizar una retribución. Dos son las funciones fundamentales de los activos financieros: permitir la transferencia de fondos y distribuir el riesgo entre los agentes. En cuanto a la primera de las misiones, la transferencia de fondos, ya hemos señalado lo que significa: hacer llegar los recursos desde las unidades superavitarias hasta las deficitarias que las necesitan para financiar su actividad. La segunda función es también clave: se trata de que el riesgo no sea asumido por un único agente sino que, a través de los instrumentos financieros, ese riesgo pueda “distribuirse” entre varios, que asumen una parte proporcional de él. Un ejemplo sencillo nos permitirá ver a qué nos referimos: supongamos que una empresa necesita una financiación de 100 millones de euros. Sin la existencia de instrumentos financieros una única unidad superavitaria debería asumir el préstamo de los 100 millones; sin embargo, la empresa puede recurrir, por ejemplo, a la emisión de 10 millones de acciones por valor nominal de 10€, de

3

4

5 6

Estabilidad del sistema financiero. Banco de España. http://aulavirtual.bde.es/wav/html/estabilidad_financiera/papel_bancos_pop.html. Dado que el siguiente capítulo está íntegramente dedicado a los activos financieros y sus características aquí haremos solo una breve aproximación a ellos que nos permita su comprensión. Los activos pueden ser reales o financieros. Calvo, A. et al (2005): Manual de sistema financiero. Ariel.


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forma que hasta un máximo de 10 millones de unidades superavitarias (accionistas) podrían repartirse el riesgo asociado a esa inversión. Por su parte, tres características definen y clasifican los instrumentos financieros: la liquidez, el riesgo y la rentabilidad. La liquidez es la capacidad que tiene un activo financiero para transformarse en dinero u otro medio de pago sin pérdida sustancial de valor. Un instrumento financiero será tanto más líquido cuanto más fácilmente sea transformable en dinero en efectivo, cuanto más bajos sean los costes de esa transformación y cuanto más estable en el tiempo sea su valor. El riesgo consiste en la posibilidad de no recuperación del valor completo de la inversión inicialmente realizada. Existen dos tipos de riesgo financiero: el riesgo de impago, que alude a la posibilidad de no percibir los intereses acordados o no recuperar el principal entregado debido a la declaración de insolvencia del deudor; y el riesgo de mercado, asociado a las fluctuaciones del precio de mercado de un determinado título que pueden suponer que no llegue a recuperarse el capital invertido inicialmente en él, y ello aún cuando la entidad emisora mantenga su solvencia7. Finalmente, el rendimiento de un activo financiero es su retribución, es decir, la ganancia obtenida por haber realizado el préstamo de recursos. El rendimiento varía en el mismo sentido que el riesgo y en sentido inverso a la liquidez. Es decir, los activos más líquidos son los que presentan menor riesgo pero también menor rentabilidad, mientras que los más rentables son también los más arriesgados y menos líquidos. A continuación se presenta una clasificación de los instrumentos financieros en función de dos criterios combinados: la entidad emisora y el grado de liquidez, medido en orden decreciente. Cuadro 1.1 Clasificación de los instrumentos financieros en función de la entidad emisora y el grado de liquidez Entidad emisora Grado de liquidez

Banco emisor

Moneda metálica

X

Billetes

X

Depósitos a la vista

7

Administraciones públicas

Sistema bancario

Otros intermediarios inancieros

Empresas no inancieras

Economías domésticas

X

Este es el que en la actualidad están sufriendo la gran mayoría de los valores negociados en las Bolsas de Valores, ya que su cotización ha disminuido sustancialmente de forma generalizada con independencia de la eficiencia en la gestión de la entidad.


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Entidad emisora Grado de liquidez

Administraciones públicas

Banco emisor

Sistema bancario

Depósitos de ahorro

X

Depósitos a plazo

X

Certiicados de depósito

X

Letras del Tesoro

Otros intermediarios inancieros

Economías domésticas

X

X

Bonos de caja y tesorería

X

Títulos hipotecarios

X

X

Pagarés de empresa Deuda pública a largo

Empresas no inancieras

X X

Obligaciones

X

Acciones

X

X

Pólizas de seguro

X

X

X

Préstamos con garantía real

X

X

X

X

Préstamos sin garantía real

X

X

X

X

Crédito comercial

X

X

X

X

Fuente: Calvo et al. (2002): Manual del sistema financiero. Ariel.

4. LOS INTERMEDIARIOS FINANCIEROS Los intermediarios financieros son el conjunto de instituciones especializadas en la mediación entre los ahorradores últimos y los prestatarios finales. Según Kaufman, “...constituyen otro canal, distinto del mercado privado, para transferir fondos de las UGS a las UGD8. Los intermediarios financieros emiten y venden títulos por su cuenta”9. Un elemento común a todos ellos es que emiten activos financieros indirectos contra sí mismos —lo que denominaremos operaciones de pasivo en el caso

8 9

UGD= unidades de gasto con déficit; UGS= unidades de gasto con superávit. Kaufman, G. (1973): Money the Financial System, and the Economy. Rand McNally College Publishing Company.


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de las entidades bancarias, pero también las participaciones en los fondos de inversión, planes de pensiones y seguros, etc.— para obtener el dinero de las unidades superavitarias y así poder dedicarlo a la compra de activos primarios —acciones, bonos, obligaciones, letras del Tesoro...— emitidos por las unidades deficitarias de gasto —las operaciones de activo de la banca comercial—. Existen formas muy variadas de intermediarios financieros, si bien las más importantes son las entidades de depósito, las instituciones de inversión colectiva y las instituciones de ahorro contractual. La actividad de las entidades de depósito —bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito fundamentalmente— consiste en recibir del público fondos que llevan aparejada la obligación de restitución, aplicándolos por cuenta propia a la concesión de préstamos u operaciones de la misma naturaleza. No obstante, la característica diferencial de éstas con respecto a otros intermediarios financieros es tener reservada por ley, con carácter exclusivo y excluyente, la actividad de captación de fondos cuando la misma no consista en emisiones de valores o instrumentos sometidos a la normativa del mercado de valores. Las instituciones de inversión colectiva (IIC) “tienen por objeto la captación de fondos, bienes o derechos del público para gestionarlos e invertirlos en bienes, derechos, valores u otros instrumentos, financieros o no, siempre que el resultado del inversor se establezca en función de los resultados colectivos”10. Dependiendo de su forma jurídica pueden ser de dos clases: fondos de inversión, que son patrimonios separados sin personalidad jurídica pertenecientes a una pluralidad de inversores cuya gestión y representación corresponde a una sociedad gestora, y sociedades de inversión, que son IIC que adoptan la forma de sociedad anónima. En función de los activos en los que invierten pueden clasificarse en: IIC de carácter financiero, si invierten en activos e instrumentos financieros, pudiendo ser fondos de inversión o sociedades de inversión en capital variable (SICAV), y de carácter no financiero, que invierten en otro tipo de activos, especialmente los inmobiliarios. Las instituciones de ahorro contractual —compañías de seguros y fondos de pensiones— toman fondos de las unidades superavitarias a intervalos periódicos (primas) y los invierten en el mercado de capitales, en general a largo plazo en activos de riesgo moderado. Los seguros de ahorros son contratos donde se asegura un determinado capital y una rentabilidad a un plazo concreto. El plan de pensiones es un producto de seguro diseñado para garantizar un capital o unas rentas en el momento de la jubilación del titular. Los intermediarios financieros llevan a cabo, como su nombre indica, una labor de intermediación, al ser instituciones que se sitúan entre el demandante de recursos, al que prestan dinero, y el ahorrador, del que reciben los fondos para prestar.

10

AFI (2005).


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A esta labor se suma la de transformación, ya que el instrumento financiero que reciben de los que buscan financiación —acciones, bonos...— no suele ser el mismo que venden a los que aportan su dinero —depósitos, participaciones, etc.— La función de intermediación y transformación que realizan los intermediarios financieros es beneficiosa tanto para aquellos para quienes la realizan como para el conjunto de la sociedad. Para los ahorradores porque les ofrecen instrumentos financieros en los que materializar su riqueza; para los demandantes porque les facilitan los fondos que solicitan; y para el conjunto de la sociedad porque movilizan a pequeños inversores que normalmente no acudirían a los mercados de valores y contribuyen de forma decisiva a la asignación eficiente de los recursos11. Además de estas ventajas es posible señalar otras:  Su actuación reduce el riesgo de las carteras de activos de los agentes por la diversificación de estas.  Eliminan indivisibilidades ya que los intermediarios financieros pueden hacer frente a la adquisición de activos de alto valor nominal, “partiéndolos” posteriormente a través de los activos financieros secundarios que ponen en circulación  Introducen economías de gestión al tener los intermediarios acceso a un mayor y más fiable volumen de información sobre los mercados —evolución, expectativas...—  Introducen asimismo economías de transacción, ya que la gestión de carteras, en su evolución temporal, produce unos costes de transacción —comisiones, impuestos, etc.— que son más reducidos para los intermediarios que para otros agentes.

5. LOS MERCADOS FINANCIEROS Los mercados financieros son los espacios en los que se produce un intercambio de activos financieros. No es precisa la existencia de un lugar físico para realizar las transacciones, ya que estas se pueden concretar a través de una red interconexionada de ordenadores, como sucede en la actualidad. Las principales características que deben poseer son la amplitud, con un gran volumen de activos intercambiados, la transparencia, especialmente informativa, la libertad, sin limitaciones de acceso, la profundidad, ya que cuanto más

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Lo que comentábamos en el ejemplo sobre la inversión de 100 millones de euros. Cualquier persona con 10€ podría ser partícipe de esa empresa. Esta situación es aún más clara en la actualidad en la que los valores cotizan muchos de ellos por debajo de los 10€. Es decir, que con 10€ se puede ser un inversor en el mercado de valores español.


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profundo sea el mercado mayor será el número de órdenes de compra y venta para cada activo, y la flexibilidad de adaptación de los agentes a los cambios en el mercado. Los mercados financieros pueden ser catalogados de muy diferentes formas. El cuadro 1.2 recoge la clasificación en función de diferentes criterios. Cuadro 1.2 Clasificación de los mercados financieros CRITERIO

CLASIFICACIÓN

Por su forma de funcionamiento

Directos Intermediados Gestionados

Por las características de los activos

Monetarios De capitales  Valores • Renta ija • Renta variable  De crédito a largo plazo

Por el plazo de realización

Al contado (spot) A plazo

Por la fase de negociación

Primarios Secundarios

En base al grado de concentración

Centralizados No centralizados

En base a la formalización

Organizados Over the counter

Por el grado de transformación

Privados (sin transformación) Intermediados (con transformación)

En base al grado de intervención

Libres Regulados

Fuente: elaboración propia

Así, según las características de los activos podemos hablar del mercado monetario que se caracteriza porque en él se negocian exclusivamente instrumentos con “contenido de deuda”12 y con vencimientos inferiores al año. Por el contrario, el mercado de capitales comprende las operaciones de colocación y financiamiento a largo plazo.

12

Un instrumento con “contenido de deuda” es un acuerdo contractual por el cual el prestatario se compromete a pagar al tenedor del instrumento una cantidad fija por períodos regulares hasta una fecha dada —vencimiento— en la que se realizará un último pago consistente en la devolución del principal.


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Dependiendo de las fases de negociación tendremos los mercados primarios o de emisión que negocian activos financieros de reciente creación, de forma que un título solo puede ser negociado una vez en el mercado primario, en el momento de su emisión; y los mercados secundarios en los que se comercia con títulos ya emitidos, dotándoles de liquidez. Por plazo de realización están los mercados al contado o spot donde la negociación —compra y venta— de los activos financieros es en tiempo real, mientras que en los mercados de derivados y opciones las operaciones se concretan hoy para ser realizadas en el futuro. Según el grado de concentración podemos hablar de los mercados centralizados, que son aquellos en los que se negocia un gran volumen de títulos, tendiendo a centralizarse en grandes centros financieros. Las razones que justifican que los mercados primarios y secundarios de las grandes operaciones estén muy centralizados son diversas: existencia de contratos-tipo para la negociación de la mayoría de los títulos, no necesitando el control personal de vendedores y compradores; la falta de necesidad de la transmisión material del título, realizándose la transferencia y su registro utilizando las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones; o el hecho de que la agrupación de estos mercados cerca de las instituciones financieras facilita las transacciones financieras que, a veces, necesitan financiación inmediata, amplia y especializada. Y los mercados descentralizados que tiene una gama de servicios más pequeña. En cuanto al grado de formalización, los mercados organizados son aquellos en los cuales se comercian títulos en un lugar central y bajo un conjunto específico de reglas y reglamentos. El ejemplo típico es la Bolsa de Valores. Por su parte, en los mercados no organizados se intercambian activos directamente, sin someterse a una reglamentación tan estricta y sin necesidad de definir el espacio concreto para la transacción. Finalmente, dependiendo de su forma de funcionamiento los mercados pueden realizar transacciones intermediadas, directas o gestionadas. El siguiente gráfico explicita las características de cada tipo de transacción.


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Gráfico 1.1 Tipos de transacciones de los mercados financieros

Fuente: José L. Sánchez (2001): Curso de Bolsa y Mercados Financieros.

6. EL FUNCIONAMIENTO CONJUNTO DEL SISTEMA FINANCIERO Una vez conocidos todos los integrantes del sistema financiero y los instrumentos que utiliza es posible presentar, de forma esquematizada, las relaciones


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que se establecen entre ellos y las vías por las que son movilizados los fondos. El gráfico 1.2 recoge esta información. Gráfico 1.2 Estructura del sistema financiero

Fuente: elaboración propia

Analicemos brevemente cada una de las partes de este gráfico.

6.1. Las unidades superavitarias y deficitarias de fondos y los mercados financieros El lado superior izquierdo del gráfico 1.2 muestra las relaciones que se establecen entre las unidades con recursos para prestar y los mercados financieros. Los ahorradores acuden a los mercados financieros en busca de activos primarios —acciones, bonos, letras...— y secundarios —derivados y opciones— en los que colocar su excedente de fondos. Así, y por el lado de los compradores/ahorradores, se produce una transferencia de dinero a cambio de activos financieros. Por su parte, el lado derecho refleja el recurso a la financiación en el mercado monetario y de capitales de las unidades deficitarias de recursos. Estas emiten activos primarios que colocan en los mercados a cambio de dinero facilitado por los ahorradores. La misión de los mercados financieros consiste así en realizar labores de intermediación entre demandantes y oferentes de activos financieros y fondos, al mismo tiempo que dota de liquidez a los primeros permitiendo su negociación.


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