CYPRIEN MELIBI MELIBI
GRITO AFRICANO POR EL DERECHO A EXISTIR
Prólogo por Juan José Tamayo Acosta Pos-face por Lázaro Bustince Sola
Valencia, 2014
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Director de la colección:
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
© Cyprien Melibi
© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es ISBN: 978-84-16062-54-6 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia por favor lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.
DEDICATORIA Dedico este trabajo: – A la memoria de Jean-Marc Ela en el V aniversario de su fallecimiento, a la memoria de mi padre Herman Melibi en el X aniversario de su muerte. – A mi madre Cécile Akamba y a mi niña y “Princesa” Cyprienne Fanny Melibi – A todos los jóvenes subsaharianos que, actualmente están escondidos en el monte Gurugú en Marruecos y otros lugares, esperando su oportunidad para entrar en Europa. – A los que llamo afectuosamente MI MUNDO, mis pacientes: de la Clínica Psiquiátrica Padre Menni de Pamplona, del Hospital de Navarra, del Hospital Virgen del Camino de Pamplona y del Hospital de la Fuenfria en Cercedilla. – A todos los organismos europeos y personas que se dedican en su día a día a la construcción y a la reconstrucción de África.
AGRADECIMIENTOS Agradezco de todo corazón: – Al profesor Juan José Tamayo Acosta y el Padre Lázaro Bustince Sola por sus palabras y reflexiones, respectivamente en el prólogo y en el post-face de este libro. – A mi amiga Cristina Bosco por las correcciones aportadas en este texto. – A todas las comunidades cristianas, asociaciones que me suelen invitar por todas partes de España para dar conferencias, charlas o talleres sobre el tema África. – A mis compañeros de promoción del Master en Counselling (2014) y a todo el equipo de formación del Centro de Humanización de la Salud San Camilo de Tres Cantos y de la Universidad Ramón Llull de Barcelona. – A la familia REIKI de la Dra Paloma Luquero. – A la familia Rodríguez Becerril de Valladolid. – A todos aquellos con quienes colaboro actualmente a nivel académico, profesional y humanitario: en el hospital de la Fuenfria en Cercedilla, en la AFAM en Camerún, en la Fundacion Adviser Humana.
Índice PRÓLOGO: África, desafío para Europa (por Juan José Tamayo) ............... 15 Introducción y declaración de intención ....................................................... 21
I. SOBRECOGEDORA ÁFRICA 1. “Zâm dzam esiki anë endzoé” o “Mi lepra no es como la tuya”.............. 30 2. Las peripecias del pueblo negro-africano ............................................... 31 3. África defraudada – Europa indefendible................................................ 37 a) La estafa y el engaño deliberado desde siempre................................ 37 b) ¡Quiten ustedes las manos de África!................................................. 39 4. La ignorancia culpable sobre África......................................................... 40 5. “Los africanos piden la palabra”.................................................................. 42 6. La cuestión del afro-modernismo............................................................ 44 7. ¿Y qué responder al discurso sobre el afro-modernismo?...................... 46 a) Guardar el bebé y el agua.................................................................... 46 b) Tirar el agua y quedarse con el bebé.................................................. 46 c) Tirar el bebé y guardar el agua........................................................... 47 d) Tirar el agua junto al bebé.................................................................. 48 8. ¡Europeos! Abrid los ojos al huésped interior.......................................... 50 9. ¡Shemâ África!........................................................................................... 52
II. CRÍTICA AFRICANA A LA “CIVILIZACIÓN PERFECTA” 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9.
Tanto por tan poco…................................................................................. 58 Es imposible hacer feliz a la gente a pesar de ella misma........................ 62 Si, al material africano; no, al humano.................................................... 62 “Yo soy mejor si tú fracasas”..................................................................... 64 ¿Europa, qué hiciste de tu bautismo?...................................................... 66 “El drama de un humanismo deshumanizante”...................................... 67 ¿Ganancias mal habidas o males bien adquiridos?................................. 69 “Mañan ya añyù” o “Hermandad de labios”............................................. 70 Invitación al amor incondicional.............................................................. 71
III. DIATRIBA DESDE MI FE COMO NEGRO AFRICANO 1. “El bicho estaba en la fruta”..................................................................... 76 2. Crónica de una iglesia olvidada................................................................ 77 a) De la prehistoria a la misión............................................................... 78 b) El tiempo de los herederos................................................................. 80 c) Pío XII o el papa del “claroscuro” para el pueblo negro..................... 81 d) Juan XXIII y el Vaticano II.................................................................. 82 e) Pablo VI y el post-Vaticano II............................................................. 82 f) Juan Pablo II y el primer sínodo africano.......................................... 84 g) Benedicto XVI y el segundo sínodo africano..................................... 85 3. Las expectativas de la iglesia africana hoy............................................... 86 4. ¿Por qué salvar a África?........................................................................... 87 5. Ambigua eclesiología aplicada a los africanos......................................... 89 6. Las congregaciones religiosas arrastran al diablo por la cola................. 95 7. Las vocaciones sacerdotales y religiosas africanas incomprendidas...... 98 8. Lamentos sobre mi fe como africano....................................................... 101 9. Mis tres misas sin tener conciencia de lo que celebraba......................... 103
IV. LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN CUESTIONA LA IGLESIA EN ÁFRICA 1. Algunas cuestiones pre-teológicas mal acertadas en África................... 109 a) La relación con la transcendencia en el contexto africano............... 110 b) Los misterios de la fe en el contexto africano................................... 111 c) Los nombres, los atributos y las imágenes de Dios en África........... 113 2. Contexto de eclosión de la teología de la liberación en África................ 115 3. Los distintos temas de la teología de la liberación africana.................... 117 4. “Zoom” sobre la figura de Jean-Marc Ela................................................. 119 a) Breves datos biográficos....................................................................... 119 b) Breve panorama de la obra intelectual de Jean-Marc Ela................. 120 5. Camino y ahogamiento de la teología de la liberación africana............. 123 6. Desafíos nuevos y exigencias actuales de la teología de la liberación en África......................................................................................................... 126 a) Exclusivismo del clero desvalorizando el laicado.............................. 127 b) Exclusivismo del magisterio despreciando a los teólogos................ 128 c) Exclusivismo de la jerarquía masculina en desfavor de la mujer africana y su ministerio en la Iglesia.................................................. 128 7. Anunciar a Jesús y liberar a África........................................................... 130 8. ¿Qué catolicismo para África?.................................................................. 133 a) El Magisterio de la Iglesia Católica y África....................................... 133
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b) La Santa Tradición de la Iglesia y África............................................ 135 c) El pueblo africano, al encuentro con las Sagradas Escrituras........... 137 9. Conclusión: Otra Iglesia es necesaria en África....................................... 139
V. ÁFRICA: AHORA O NUNCA 1. Lo que no debemos hacer en África......................................................... 144 a) Traicionarnos y eliminarnos unos a otros......................................... 144 b) Seguir teniendo complejo de esclavos................................................ 145 c) Instalarnos en una fantasía sobre Europa......................................... 146 d) El afro-pesimismo negro, peor que la lepra....................................... 147 e) Fomentar la idea de una fatalidad de África...................................... 148 f) La corrupción, gangrena para las instituciones africanas................ 148 g) “La bulimia del poder”........................................................................ 150 h) Seguir “consumiendo” a nuestros héroes.......................................... 151 2. “Madiba y yo: militantismo, seguimiento y recuerdos”.......................... 151 3. Lo que debemos hacer en África: fomentar la utopía.............................. 153 a) Utopía como ilusión mayor................................................................ 154 b) Utopía como salto al vacío.................................................................. 154 c) Utopía como “respirar y mirar adelante”........................................... 155 d) Utopía como opción resolutiva para la transgresión........................ 156 e) Utopía como rechazo sistemático a lo establecido por los demás para nosotros...................................................................................... 157 f) Utopía como sobresalto de la dignidad negro-africana..................... 158 4. Para una conciencia africana despierta.................................................... 159 a) “Salir de la larga noche”...................................................................... 159 b) Poner los retos de la vida muy alto.................................................... 160 c) Saber poner el dedo en las heridas..................................................... 161 d) Fomentar el afro-optimismo y si es necesario, “inventar” un África positiva................................................................................................ 163 e) “Soy negro y soy guapo”...................................................................... 164 5. ¿Lo sabía Usted?… Yo, ¡No!...................................................................... 167
VI. ÁFRICA HUMANA 1. África: ¿qué es? Y ¿qué no es?.................................................................. 171 2. África en la buena dirección..................................................................... 173 3. A las fuentes de la cultura africana.......................................................... 174 a) La dimensión integral de la persona.................................................. 174 b) La alteridad como barómetro de la vida en África............................ 175 Índice
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4.
5. 6. 7.
c) El africano en simbiosis con el cosmos.............................................. 176 d) Una palabra sobre la filosofía negro-africana.................................... 176 La humanidad africana en sus detalles.................................................... 177 a) La sacralidad de la tradición africana................................................. 177 b) La solidaridad como virtud humana para el africano....................... 178 c) El parentesco, valor primordial en África.......................................... 180 d) La virtud del “buen corazón”.............................................................. 181 e) La virtud de la honestidad.................................................................. 182 f) El valor africano de la amistad........................................................... 183 g) El valor del esfuerzo y de la perseverancia........................................ 184 h) La virtud de la generosidad................................................................ 184 i) La virtud de la palabra........................................................................ 186 j) La nostalgia africana........................................................................... 187 “Debrouillons-nous” o “Desembrollémonos”.......................................... 188 De la negritud al “afropolitanismo”......................................................... 189 “Nkosi Sikelel’ iAfrika” o Dios bendiga a África....................................... 192
Conclusión: África, la esperanza intacta........................................................ 193 Post-Face.......................................................................................................... 197
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Prólogo: Africa, desafío para Europa Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones “Ignacio Ellacuría”. Universidad Carlos III de Madrid
Conocí a Cyprien Melibi hace dos años en un curso de verano sobre “El Vaticano II, concilio del Diálogo, cincuenta años después”, que dirigí en el Palacio de la Magdalena de Santander en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). Sus frecuentes y muy pertinentes intervenciones dinamizaron el curso y elevaron el nivel de debate entre el profesorado y los participantes. Era siempre el primero en pedir la palabra para plantearnos lúcidos interrogantes con gran libertad y profundo respeto y dar su punto de vista. Y lo hacía siempre sin olvidar su origen, África, pero no la del tam-tam, sino la África colonizada, empobrecida, expoliada, olvidada, silenciada, religiosamente plural, con un cristianismo impuesto. Eran preguntas no retóricas, ni surgidas de un academicismo abstracto, sino que brotaban del dolor por el sufrimiento de sus hermanos y hermanas y de él mismo, de la indignación por tantas injusticias como Europa ha cometido y sigue cometiendo en ese continente. Cada intervención de Cyprien caía en el aula como una sentencia llena de sabiduría y era toda una interpelación a nuestra cosmovisión occidental que impusimos a su continente, a nuestro modelo de cristianismo que impusimos a África con arrogancia porque le creíamos superior a sus tradiciones religiosas y espirituales, calificadas despectivamente como “animistas”, a nuestro estilo de vida instalado en el consumo, insensible a quienes no pueden satisfacer las necesidades básicas y mueren antes de tiempo. Las intervenciones críticas e interpelantes de Cyprien Melibi me recordaban el excelente libro de Luis de Sebastián África, pecado de Europa (Trotta, Madrid, 2007) sobre las funestas consecuencias de la presencia de Europa en África, que resume en las siguientes diez plagas: el sub-
desarrollo, las enfermedades, algunas tan terribles y mortíferas como el sida y la malaria y la tuberculosis, la guerra, el hambre, el maltrato a las mujeres, la falta de democracia, la corrupción de los gobernantes, la explotación, la deuda externa y la marginación. El libro de Sebastián está prologado por el compatriota de Melibi el futbolista camerunés Samuel Eto’o, que habla de la “desesperación de los africanos que llegan a las islas Canarias en frágiles barquitas jugándose la vida en la travesía. Huyen de la muerte, sobre todo de las guerras civiles, de las enfermedades…., de la falta de trabajo y de la ausencia de esperanza en el futuro, de la sequía en una partes o de las inundaciones en otras, de las plagas de los insectos, la erosión, la falta de mercados y de créditos para hacer negocios”. Gracias a sus intervenciones África estuvo muy presente a lo largo de los cinco días que duró el curso. Fue lo que me llevó a pedirle que pronunciara la ponencia de clausura sobre la recepción del Vaticano II en África bajo el título “El Concilio Vaticano II desde el Kilimanjaro” y fue todo un éxito. Desde entonces hemos mantenido una estrecha relación de amistad vital e intelectual”. El encuentro de Santander no fue un paréntesis Yo no podía cortar la relación con un amigo africano que, amén de excelente persona, es un gran conocedor de su continente, al tiempo que un teólogo crítico del poder religioso y político, con frecuencia aliados. El contacto se ha mantenido desde entonces de diferentes formas. Ha asistido a mis cursos de Humanidades en la Universidad Carlos III de Madrid. Se ha vinculado de forma muy dinámica a los cursos que imparto en la parroquia “roja” de San Carlos Borromeo y ha intervenido en varias ocasiones con conferencias seguidas por un público interesado en la Iglesia africana. La Asociación de Teólogas y teólogos Juan XXIII le invitó a dictar en el 33 Congreso de Teología de 2013 una conferencia sobre “La teología de la liberación africana entre su pasado y su futuro”, que fue muy bien acogida por los mil asistentes y, sin duda, la más aplaudida. Tuvo tanto éxito que tardó 25 minutos en recorrer los 100 metros del salón de actos a la calle1. En una entrevista para la revista UMOYA, Cyprien Melibi
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Cf. “El País”, 2 oct. 2013. Cyprien Melibi
reconocía: “La verdad es que quedé sorprendido y satisfecho de la reacción del público: vi que existe aquí, en España, gente que se interesa en escuchar ‘el grito del hombre africano’ y quiere sintonizar con nosotros”2. Desde aquella conferencia Cyprien Melibi se ha convertido en un “peregrino” por toda España donde le invitan para hablar de África en su realidad más profunda, que, hay que decirlo, desconocemos. Cuando el autor me presentó el texto de este “grito”, descubrí enseguida en él el fiel seguimiento del discípulo a su maestro el teólogo y sociólogo camerunés Jean-Marc Ela, autor de obras fundantes de la teología africana de la liberación como El grito del hombre africano (1980); Fe y liberación en África (1990); Repensar la teología africana. El Dios que libera (2003); Mi fe como africano (2009). Como su maestro, Cyprien es un apasionado de África, su tierra natal. En este libro, el autor reivindica el derecho a la existencia de un pueblo que las naciones del Norte han excluido del selectivo banquete de la globalización neoliberal. Leyendo este libro confirmo lo acertada que es la valoración que hacía Miguel Ángel Moratinos siendo ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno español: “África no es un continente pobre, sin empobrecido; no es marginal, sino marginado, y no es viejo, sino joven. Por eso el continente y su ciudadanía deben tener la oportunidad de ser protagonistas de su propio desarrollo”. .El mensaje fundamental que este libro quiere transmitir es esencialmente el de la liberación de su pueblo. Con la fuerza, el coraje y el estilo de los profetas de ayer y de hoy Melibi denuncia y anuncia, protesta y hace propuestas, levanta la voz contra la depredación de África y ofrece alternativas. Y, más importante todavía, acompaña su discurso con una praxis solidaria y compasiva. Denuncia la explotación de África por Europa en particular y Occidente en general. Denuncia un cristianismo edulcorado que, en vez de ayudar al pueblo africano a liberarse, contribuye a tenerlo bajo control de sus ex colonizadores. Por eso el autor aboga por una Iglesia africana
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P. ESPINOSA, “Hablamos con Cyprien Melibi Melibi” en UMOYA, Revista de la Federación de comités de solidaridad con África Negra, n° 74, 1° trimestre 2014.
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independiente y libre, cuya única referencia debe ser el Evangelio de Jesús el galileo, no el evangelio culturalmente occidental. Anuncia una utopía que, negando cualquier tipo de pesimismo sobre África, lleva a no disfrazar la esperanza de un continente con enormes potencialidades humanas, materiales y económicas. Anuncia también el advenimiento de una África pensante que pide la palabra y quiere hacerse escuchar y tiene derecho opinar sobre el resto del mundo, sobre todo cuando es víctima de políticas coloniales extorsionadoras impuestas desde fuera por el BM y el FMI sin consulta previa. Es esta África, la que no se rinde, que encontrara soluciones a sus problemas. Pienso que es verdad, como señala el autor, que desde fuera y por gente de fuera no se puede solucionar los problemas de la plural comunidad africana. Desde su experiencia pastoral y con una sensibilidad especial, el sacerdote y teólogo de la diócesis de Ebolowa comparte aquí lo vivido en su ministerio en la selva ecuatorial del sur de Camerún. En ello se nota la humildad de un “obrero del Evangelio” que trabajó de modo cercano con sus feligreses, rompiendo el esquema de los métodos habituales de una institución piramidal y alejada del pueblo. Desde ahí el teólogo llega a la conclusión de que la teología de la liberación debe de ser la teología en África. Lo más relevante de este libro, a mi juicio, es que Cyprien Melibi nos introduce, con rigor y conocimiento de causa, en el inmenso, diverso y rico mundo de la antropología africana de la que, hay que reconocerlo, tenemos una ignorancia enciclopédica. Las referencias del autor a los proverbios de las distintas culturas africanas resultan edificantes para propios y extraños, y su recorrido por la filosofía africana nos da a conocer la sabiduría ancestral de los pueblos negros. No quiero terminar la presentación de este libro sin una nueva referencia a Jean Marc Ela, sobre el que Melibi está trabajando su tesis doctoral. Cinco años después de la muerte de Ela, creo que Cyprien es el mejor y más creativo continuador de su pensamiento. En el preámbulo de El grito del hombre africano escribe el teólogo camerunés Ela: “Las Iglesias africanas se ven confrontadas, por todas partes, a una situación común en la que el desarrollo de unas implica el subdesarrollo de otras. En esta coyuntura, ¿cómo podemos arreglárnoslas para que el africano escape de la miseria y de la desigualdad, del silencio y de la opresión? Si 18
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el cristianismo quiere ser algo distinto de una gran estafa para negros engañados, las Iglesias de África tendrán que reunirse para examinar esta cuestión”. El libro de Melibi intenta responder a esta cuestión. Y lo hace con competencia y credibilidad. Les dejo con su lectura. ¡Que disfruten, aprendan y se dejen interpelar como he disfrutado, aprendido y me he dejado interpelar yo! Utopía-Cadalso de los Vidrios (Madrid) 22 de julio de 2014 Fiesta de María Magdalena
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Introducción y declaración de intención Las reflexiones que voy a exponer en estas páginas son voluntariamente provocadoras. No para molestar a las personas, ni para generar polémicas, sino para despertar conciencias. Se inscriben en la línea del “Grito del hombre africano”1 que, desde hace muchas décadas, repica sin oírse, en un mundo que da la impresión de una “conspiración de indiferencia” ante el drama que está pasando mi pueblo. Es fruto de la experiencia de un hombre, un africano, un cristiano, un pastor. Es fruto también de varias conferencias que he impartido en varias ocasiones aquí en España. El hilo conductor de mi discurso parte de la convicción de que no existe, por un lado, una raza ni un continente de gente naturalmente buena y, por otro, una raza ni una tierra de personas malas en esencia. Dicho esto, tengo que hacer precisa mi intención sobre los tres temas principales que aparecen en estas líneas. – Sobre África La cuestión africana, para mí, es un dolor de corazón, en mi idioma, “mintye mi nnem”. Hablaré de lo que hoy viven y sienten muchos africanos y africanas, lo mismo que han sentido y vivido otras muchas generaciones anteriores. Y, lo único que pido al lector es comprensión y respeto por mis sentimientos y por la forma en que voy a expresarlos. Voy a hablar de mi tierra y de mi historia. Pertenezco a la generación denominada “Los sacrificados.” Somos los testigos impotentes de la degeneración progresiva de las pocas estructuras sociales heredadas de la colonización. Somos la generación de los huelguistas de los “años 90” en favor del multipartidismo político y de la democracia. Cuántos sueños e ilusiones teníamos organizando esas huelgas universitarias, y colaborando con los nuevos partidos políticos de la oposición. Pensábamos que los cambios nos podrían traer la “salvación”. El resultado fue
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Cf. J.-M. ELA, Le cri de l’homme africain, L’Harmattan (Paris 1980).
la instalación de regímenes políticos corruptos sucesivos que existen todavía en África, y naturalmente, nos sentimos burlados. Hay una certeza histórica sobre África imposible de refutar. La mayor parte de las desgracias que padece el pueblo negro-africano tiene sus orígenes en la “crueldad” de los llamados países desarrollados. Mi preocupación es hacer una llamada a los africanos, las africanas y los amigos de África, no para lamentarnos sobre lo que “nos han hecho”, sino para no tolerar lo que “nos hacen”. Está muy claro para mí que, por muy buena voluntad que uno pueda tener y por muy generoso que uno pueda ser, nadie puede querer a África más que los mismos africanos, nadie puede sentir su dolor más que nosotros, hijos e hijas del Continente Negro. De hecho, creo que solo desde una consideración de las preocupaciones reales de los africanos se puede dar a conocer la profundidad de nuestra realidad. Por eso quiero gritar con todas mis fuerzas por el derecho que los naturales de África tenemos de existir…, simplemente existir. Existir como historia, existir como presencia en el mundo actual y existir como proyección en el futuro común del mundo globalizado, cuya responsabilidad todos tenemos que asumir. Los africanos estamos pasando por una indignación que nos puede llevar a perder el interés por el compromiso con nuestra tierra. Por tanto quisiera sumarme a las numerosas voces que llaman al pueblo africano a no rendirse. Es verdad que estamos tocando fondo desde hace mucho tiempo, pero nunca es demasiado tarde. Podemos renacer, hay muchos “renaceres” en la historia de cada pueblo. Caerse y levantarse forman parte de la trayectoria de cada civilización. – Sobre la Iglesia De modo general, quisiera analizar a la Iglesia al margen de los esquemas institucionales. Quiero extender el enfoque de las cuestiones más allá de lo típicamente estructural, examinando a mi Iglesia como la ve el común de la gente en la actualidad. La razón es sencilla. Considero que la institución eclesial a la que pertenezco debería fundamentalmente estar al servicio del Evangelio y no al contrario. ¡Cuántas veces utilizamos la Buena Noticia de Jesús para incrementar los intereses de la institución! Me preocupa tanta contradicción, entre el “Jesús de mi fe” y su Evangelio y, el sistema eclesial esencialmente piramidal que impera hoy. En particular, me interesa la cuestión africana dentro de la Iglesia. 22
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Los que nos dedicamos a “escudriñar las Escrituras” e intentamos relacionarlas con lo que leemos en los libros de teología, los que intentamos comprender lo que creemos para creer mejor en lo que comprendemos, sabemos que no existe una relación de causa-efecto entre el “Movimiento de Jesús”, histórico, y la Iglesia bajo su forma institucional actual. Lo que promovió Jesús fue la aspiración a una sociedad más justa, cuyos miembros deben tener la misma dignidad y acceso a las mismas oportunidades. Pero por el contrario, en la actualidad es una estructura jerárquica, patriarcal y de total desigualdad entre sus miembros. Por este desajuste fundamental respecto a sus orígenes, que se amplía en determinadas etapas de la historia, creo, con sinceridad, que no podemos pretender ser la “Tradición fiel” del “Movimiento de Jesús”. Nuestra “infidelidad” ha sido progresiva. Desde el inicio, el cristianismo que predicó Pablo de Tarso —mezcla de elementos de la filosofía del tiempo— tiene muy poco que ver con el “Reino de Dios” anunciado por Jesús, y mucho menos será lo vivido en las catacumbas, hasta Constantino. A partir de ese momento ya será una cuestión de intereses del Imperio Romano, que va a acaparar el proyecto y hacer de él un instrumento para la extensión de sus dominios. En la Edad Media, el feudalismo europeo “mundaniza” y vulgariza el cristianismo e infinidad de personas en “búsqueda de Dios”, prefieren “retirarse” (los anacoretas, el monacato, los conventos… las órdenes religiosas). En esas condiciones, el cisma entre Oriente (ortodoxos) y Occidente (católicos), en 1054, no pudo evitarse. Más difícil de gestionar e imposible de controlar será la Reforma Protestante, con Martín Lutero. En efecto, se va a absolutizar el poder del Pontífice Romano: el cristianismo se convierte, entonces, en un código de dogmas a creer y de normas a cumplir para “merecer el cielo”. La “barca de Pedro” llega en estas condiciones al siglo XX, donde desde Alemania, el efecto retrasado del Siglo de la Luz visita el pensamiento cristiano con el llamado “Método histórico”. Las mentes de los cristianos, mucho tiempo retenidas en las sombras, comienzan, por un lado, a aspirar a los cambios necesarios para adaptarse a la modernidad y, por otro, a escuchar “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren (…)” (GS, 1). Y, Dios envió a un hombre, Ángelo Giuseppe Roncalli… y, Juan XXIII convocó el concilio Vaticano II. ¿Y después? Grito Africano
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Estas curiosas palabras del cardenal Ratzinger antes de ser elegido papa nos lo aclaran: “A menudo, Señor, tu Iglesia nos parece una barca a punto de hundirse, una barca que hace agua por todas partes. Y en tu campo vemos más cizaña que trigo. El vestido y el rostro tan sucios de tu Iglesia nos dan miedo. Pero somos nosotros mismos los que los manchamos. Somos nosotros mismos los que te traicionamos cada vez más (…) En nuestra caída, te arrastramos por el suelo (…)”2
Ahora bien, esta es la Iglesia, tal como se presenta hoy en día y tal como actúa. Que algunos piensen y defiendan que es la mejor forma que pudiera existir, que nada es mejorable, que todo lo que se practica en ella es pura voluntad divina, es lícito. Por el contrario, ¿otros pueden no estar satisfechos en su totalidad con esta Iglesia pero, queriéndola, pensar y aspirar a otra Iglesia posible? Creo que sí, y sería su derecho. Ese es mi caso. Respecto a África en la Iglesia o a la Iglesia en África, los africanos deberíamos ser hijos e hijas del Concilio Vaticano II. Deberíamos disfrutar de una nueva manera de ser cristianos con nuestra africanidad. Pero hubo un desencuentro fatídico entre el pueblo africano y la misión evangelizadora, que tuvieron como compañero de aventuras la “misión colonizadora”. Los africanos de hoy nos damos cuenta de que no somos: ni realmente cristianos (con los mismos deberes y derechos que los demás), ni “realmente africanos” (con toda la rica religiosidad de nuestros ancestros). – Sobre Europa y el mundo occidental ¿Por qué hablar de Europa y de Occidente en vez de centrarme solamente en África y los africanos? Pregunta lógica. Voy a hablar del mundo occidental porque es el que me ha sido presentado desde niño como el mejor de los mundos, y el modelo a seguir en cuanto a su civilización y a su gente. Al mismo tiempo conocí a mi mundo negro-africano como el peor, y aquel que tiene que llegar a alcanzar el modelo occidental.
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J. RATZINGER (Card.), Meditaciones del Via Crucis, novena estación, (viernes santo 2005). Cyprien Melibi
La dureza de mis críticas sobre Europa y Occidente se debe a mi total desaprobación con el hecho de que, a pesar de todo lo que se dice en los discursos oficiales, África sigue bajo tutela y bajo control del mundo occidental, que usa y abusa de ella. Que se me entienda bien. Mis críticas no están dirigidas a los individuos. Despliego esas críticas en el nombre de un amor radical por el ser humano, especialmente por los pobres y los desgraciados de África, con cuya causa me identifico. Por tanto, si alguien entendiera mis palabras como un “racismo anti-blanco”, sería no conocerme, porque aun “cargado con mi africanidad”, me considero un ciudadano del mundo planetario y interracial. Tengo que reconocer sinceramente que muchas cosas que diré sobre Europa, no las diría igual de España aunque… Me gusta vivir en España, me gustan las españolas y los españoles. Me encantan muchas de sus costumbres. Pido también indulgencia al lector por los errores lingüísticos. En efecto, entre el castellano y yo, es una cuestión de amor, por eso me he impuesto el desafío de publicar mi primer libro en español para seguir aprendiendo. Este libro no es un ensayo sistemático: ni de teología, ni de filosofía, ni de sociología, ni de psicología. En otros momentos, en otras ocasiones y con otros fines, espero poder escribir en esos ámbitos de mi formación académica. Tampoco se trata de algún tipo de “pensamiento políticamente correcto”, ni de una búsqueda de algo para quedar bien, y mucho menos de una intención de convencer a nadie. El lector se encontrará, por una parte, con un grito de denuncia y, por otra, una utopía, entendida como un sueño de vida, una aspiración a la liberación y una llamada al compromiso con África. Empezaré por presentar la situación de estrangulamiento en la que se encuentra el continente africano hoy día. Mirando hacia atrás, mirando a nuestra historia, intentaré encontrar las razones de nuestra “derrota”, responsabilizando a quien corresponda. En un segundo paso cuestionaré aquella civilización que, pretendidamente perfecta y universal, nos robó la nuestra y luego nos mantiene en la miseria. Con el corazón dolorido, criticaré el lenguaje, los principios y los métodos de la civilización occidental. En un tercer momento, desde mi fe cristiana como africano, diré mi indignación respecto a la instrumentalización del cristianismo en mi tierra y a lo muy poco comprometido de la Iglesia institucional en la causa del pueblo africano en lucha por un destino mejor. En el capítulo Grito Africano
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cuatro, desde los principios de la teología de la liberación, cuestionaré la Iglesia en África. En los apartados quinto y sexto hablaré de África para África y para los africanos. Primero, con un “grito de guerra”, llamaré a mis compatriotas a aprovechar el actual momento histórico para hacer y escribir otra historia de África. Por último, presentando los valores de nuestra cultura, llamaré a un compromiso para un África humana a partir de la cual debemos mantener nuestra esperanza intacta.
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