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VIVIR Y MORIR EN EL TRABAJO: De la ausencia al fracaso de las normas Secuencias de una tragedia inconclusa

AMPARO GARRIGUES GIMÉNEZ Profesora Titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social Universitat Jaume I de Castellón

Valencia, 2015


Copyright ® 2015 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de la autora y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la EditorialTirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant.com).

Director de la Colección:

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L

Catedrático de Filosofía del Derecho Coordinador:

M

R

S

Profesor Titular de Filosofía del Derecho

© Amparo Garrigues Giménez

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C Artes Grá cas Valencia TELFS FAX Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es ISBN MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor lea, en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


Germinal

FICHA TÉCNICA Título original

Germinal

Año País

Francia

Género

Drama- histórico. Siglo XIX.

Dirección

Claude Berri

Guión

Claude Berri & Arlette Langmann (Novela: Émile Zola)

Fotografía

Yves Angelo

Música

Jean-Louis Roques

Duración

min

Reparto

Gérard Depardieu, Renaud, Miou-Miou, Jean Carmet, Jean-Roger Milo, Judith Henry, Laurent Terzie , Jean-Pierre Bisson, Bernard Fresson, Jacques Dacqmine, Anny Duperey

Producción

Coproducción Francia-Bélgica-Italia; Renn Productions / France 2 Cinema / DD Productions / Alternative Films / Nuova Artisti Associati

SINOPSIS El período histórico que evoca la obra está comprendido entre los años y Etienne Lantier un obrero especializado en paro se establece en Montsou, un pueblo del Norte de Francia. Allí se hace minero. A los tra-


bajadores de la mina (hombres, mujeres y niños), les pagan por vagoneta de carbón, y aparte por el entibado de las galerías, que ellos mismos deben realizar. La escasa retribución que se recibe por asegurar las galerías, unida al destajo de la extracción del carbón provoca unas casi nulas condiciones de seguridad y el acaecimiento de numerosos accidentes. Cuando esto sucede, los trabajadores son multados por la empresa minera, que les descuenta una parte del salario. Carecen de descanso semanal retribuido. La silicosis hace mella en ellos. El resultado es un salario que no llega para la subsistencia y un entorno social de miseria, insalubridad y alcoholismo. Una bajada de los sueldos provoca una huelga que será duramente reprimida por el ejército. El personaje protagonista mantiene la esperanza de que toda esa sangre no se haya derramado en vano.


Daens

FICHA TÉCNICA Título original

Daens

Año País

Bélgica

Género

Drama histórico

Dirección

Stijn Coninx

Guión

François Chevallier

Fotografía

Walther Vanden Ende

Música

Dirk Broseé

Duración

min

Reparto

Antje de Boeck, Jan Decleir, Gérard Desarthe, Michael Pas, Idwig Stéphane, Johan Leysen

Producción

Coproducción Bélgica / Francia / Holanda

SINOPSIS Postrimerías del s. XIX. En la localidad belga de Aalst se inicia una revuelta para protestar por las duras condiciones de trabajo en las fábricas. Los efectos de la crisis textil de la segunda revolución industrial, se harán recaer sobre la mano de obra: se despide masivamente a los trabajadores varones, para sustituirlos por mujeres y niños que realizarán idénticas jornadas de horas


diarias, con costes salariales mucho menores—. La miseria, los accidentes de trabajo, la explotación, las enfermedades y la muerte son la realidad de quienes trabajan en esa industria. Cuando el abad católico Adolf Daens escribe un artículo denunciando estos hechos, su repercusión es tal que acabará enfrentado a la propia jerarquía eclesiástica y a la necesidad nal de elegir entre el sacerdocio y la defensa política de los derechos de los obreros.


I compagni

FICHA TÉCNICA Título original

I compagni

Año País

Italia

Género

Drama- siglo XIX. Trabajo, empleo

Dirección

Mario Monicelli

Guión

Mario Monicelli, Agenore Incrocci, Furio Scarpelli

Fotografía

Giuseppe Rotunno (B&W)

Música

Carlo Rustichelli

Duración

min

Reparto

Marcello Mastroianni, Renato Salvatori, Annie Girardot, Folco Lulli, Gabriella Giorgelli, Bernard Blier, Ra aella Carrá

Producción

Coproducción Italia/Francia/Yugoslavia

SINOPSIS La acción se desarrolla a nales del siglo XIX en una fábrica textil de Turín Los obreros, adultos y niños, reivindican la reducción de la jornada laboral de a horas para evitar los accidentes de trabajo provocados por la extenuación y la fatiga. La aparición del profesor Senigaglia hace que la protesta


desemboque en huelga. Finalmente, cuando los trabajadores se disponen a tomar la fรกbrica, se desatarรก la represiรณn.


La verdad sobre el caso Savolta

FICHA TÉCNICA Título original

La verdad sobre el caso Savolta

Año

1979

País

España

Género

Drama político

Dirección

Antonio Drove

Guión

Antonio Drove, Antonio Larreta (Novela de Eduardo Mendoza)

Fotografía

Gilberto Acevedo

Música

Egisto Macchi

Duración

min

Reparto

José Luis López Vázquez, Ovidi Montllor, Omero Antonutti, Charles Denner, Stefania Sandrelli

Producción

Coproducción España/Francia/Italia-Filmalppha / Net Difusión

SINOPSIS Ciudad de Barcelona. La acción comienza en 1917. Las condiciones de trabajo de los obreros son muy duras y la con ictividad social se agudiza Es la época del pistolerismo, durante la cual el enfrentamiento entre pistoleros anarquistas y sicarios pagados por la patronal dejó un trágico registro de violencia y muertes. La fábrica de armas Savolta incrementa su volumen de


negocio con la venta de armas a Francia con ocasión de la I Guerra Mundial. Pero el aumento de la producción supone endurecer las condiciones de trabajo de los obreros, básicamente la duración de la jornada. El enfrentamiento entre los trabajadores anarquistas y los propietarios de la fábrica se agrava cuando la familia Savolta decide acabar con la rebelión contratando asesinos a sueldo. De otra parte, algunos de los socios urden intrigas con el propósito de ocultar sus ilegales transacciones con Alemania. El periodista obrerista Domingo “Pajarito” de Soto se enfrentará a los poderosos propietarios de la fábrica Savolta denunciando tanto los crímenes perpetrados por sus sicarios como los negocios en la sombra.


El corazón de la Tierra (The Heart of the Earth)

FICHA TÉCNICA Título original

El corazón de la Tierra (The Heart of the Earth)

Año

2007

País

España

Género

Drama histórico

Dirección

Antonio Cuadri

Guión

Doc Comparato, Antonio Cuadri, Shelley Miller (Novela: Juan Cobos Wilkins)

Fotografía

Javier Aguirresarobe, Javier G. Salmones

Música

Fernando Ortí

Duración

90 min.

Reparto

Catalina Sandino Moreno, Bernard Hill, Joaquim de Almeida, Sienna Guillory, Philip Winchester, Jorge Perugorría, Ana Fernández, Fernando Ramallo, Juan Fernández, Mercedes Hoyos

Producción

Coproducción España-Gran Bretaña

SINOPSIS La acción comienza en Riotinto Huelva España en Una compañía británica obtiene una concesión para explotar durante años las minas de Riotinto. Dos niñas son testigos de las miserables condiciones de vida de


los trabajadores de las minas, entre los que abundan niños, y de la terrible contaminación atmosférica generada por la actividad minera, que afecta a la población, desde Sevilla hasta el sur de Portugal. La llegada al pueblo de un revolucionario representa una esperanza para todos. Mineros, agricultores y miles de personas venidas de toda Huelva le siguen el de febrero de en una manifestación pací ca Exigen la mejora de las condiciones de trabajo y que se ponga n a la emisión de los gases tóxicos dióxido de azufre) que, paradójicamente, sí está prohibida en las explotaciones mineras en territorio británico desde hace años Pero la in uyente compañía no está dispuesta a reducir sus bene cios económicos en España Medio centenar de soldados, enviados por el Gobernador, hombre muy dócil a los dictados de los británicos, toman posiciones dispuestos a abrir fuego en la Plaza de Río Tinto. Se desatará una tragedia que perseguirá al pueblo y a los personajes durante quince años.


I GERMINAL, DAENS E I COMPAGNI: LA SEGURIDAD Y SALUD DE LOS OBREROS EN LA EUROPA DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

TRABAJO Y SOCIEDAD El siglo XIX puede contemplarse, en su globalidad, como un período de desarrollo y fuertes cambios. En este sentido, el incontestable crecimiento demográ co unido a ciertos factores de índole económica subsiguientes a aquél (incremento de la demanda de productos, aumento en los precios y en la producción de éstos —para satisfacer esa creciente demanda—, introducción de nuevas técnicas que incrementaban la productividad y la gran apertura comercial posibilitada por la expansión colonial y por unos medios de transporte cada vez más ágiles), fueron circunstancias determinantes del nacimiento de una nueva concepción del trabajo, distinta de la hasta entonces imperante (agraria, artesanal y gremial). Esta nueva concepción, fundamentada en el criterio de la rentabilidad económica maximización de bene cios y minimización de costes) pasaba, forzosamente, por la utilización de técnicas mecanizadas y una optimización en el uso de los recursos productivos (materias primas y mano de obra —concepto del “trabajo-mercancía”—) organizándolo de manera que se garantizara su extremo aprovechamiento. De esta manera, las técnicas de trabajo intensivo, la división del trabajo y un régimen generalizado de salarios bajos se convirtieron en instrumentos indispensables para la ansiada minimización de costes. Esta estrategia queda plenamente de mani esto en el lm Daens cuando, reunidos patronos de la industria textil y políticos belgas de la época, deliberan —para estupor de alguno de ellos, de ideología liberal (Monsieur Cumont)— sobre la necesidad


de coordinar esfuerzos para imponer una reducción de los costes salariales; re eren la actuación patronal a la escocesa consistente en despedir a los trabajadores varones y contratar a mujeres por la mitad del salario que correspondía a aquéllos mitad de salario doble bene cio disminuyendo además, el número de obreras a cargo de las máquinas (tres obreras para cuatro máquinas). Una de las constantes fundamentales del nuevo modo de producción se iba a caracterizar por el permanente interés del empresario en intervenir el comportamiento productivo de los trabajadores. La organización cientí ca del trabajo plasmada en los postulados del taylorismo iba a jar su objetivo prioritario en el incremento del ritmo de trabajo, a través de la parcelación de las tareas, la racionalización del trabajo (a través del estudio de los tiempos y los movimientos dedicados a la producción), la selección de los trabajadores según las tareas a desempeñar y la absoluta despersonalización del trabajo. El obrero era, por consiguiente, un mero ejecutor de tareas concretas, de carácter elemental, carentes de signi cado en sí mismas y para las cuales no resultaba necesaria cuali cación profesional alguna: la concepción del trabajo ya no le correspondía a él, sino que pasaba a convertirse en parte de la potestad organizativa del empresario. Así queda evidenciado en el trabajo desarrollado por obreros y obreras en las fábricas textiles de Italia y Bélgica en el siglo XIX, tal como es retratado en I Compagni (Los Camaradas) y Daens: tareas elementales, atomizadas, trabajo monótono y repetitivo, vacío de contenido y exigencia de aptitud profesional alguna. Este planteamiento despreciaba factores inherentes a la propia condición humana del obrero como el agotamiento físico, la carga mental y el estrés, las repercusiones psicológicas y el sentimiento de absoluta alienación (en sentido marxista, como Entfremdung o Entäusserung) del sujeto respecto del sentido y objetivos de su trabajo Tissembaum Otras técnicas, como el fordismo, con la introducción de la cinta transportadora o la cadena, junto con la atomización y mecanización máximas de las funciones, contribuyeron aún más a rentabilizar el tiempo de trabajo y dieron paso al ingreso masivo de trabajadores no cuali cados en las industrias


Las relaciones de explotación triunfaban totalmente conforme desaparecían las viejas costumbres y quedaba inservible el viejo paternalismo. Por lo que se re ere a las condiciones en que se desarrollaba tanto el trabajo como la vida cotidiana de los obreros, múltiples y variados testimonios dan muestra de en qué penosa situación se desenvolvían tanto aquél como ésta. Es generalmente admitido por la Historia Social que el trabajo se desarrollaba en durísimas circunstancias, tanto en lo referente a horarios, ritmo, carga física, como a las condiciones de seguridad, salubridad y medioambientales, en general, de los centros de trabajo. Se ha señalado (Thompson, 1977) que, en gran parte de la industria, “las relaciones de explotación triunfaban totalmente conforme desaparecían las viejas costumbres y quedaba inservible el viejo paternalismo”. En lo referente al tiempo de trabajo, baste recordar que el gran logro que supuso la jornada de ocho horas se implantó de manera generalizada en Europa tras la Primera Guerra Mundial (en España, en 1919); con anterioridad, y según sectores —en los que la oferta de mano de obra era mayor, como el caso del textil o las hilaturas—, la jornada podía durar desde catorce horas de trabajo efectivo como re eren los obreros de la industria textil en I Compagni y Daens hasta dieciséis así lo señala en el primero de dichos lms la prostituta Niobe cuando explica al Profesor Senigaglia su huida de la explotación como obrera de las hilaturas en Turín), dieciocho o más horas al día, durante seis o siete días a la semana (hay que recordar que el descanso dominical fue una medida introducida a principios del siglo XX). Como relatara Karl Marx (en El capital) “en las fábricas de alfombras, las clases más bastas se imprimen a máquina las de calidad más na a mano (block printing). Los meses en que hay más demanda, y por tanto más trabajo, caen entre comienzos de octubre y nes de abril Durante estos meses suele trabajarse casi sin interrupción desde las de la mañana hasta las de la noche, y aun muy avanzada ésta. (...) Smith socio y gerente de una fábrica de Manchester Nosotros se re ere a sus obreros, los que trabajan para `nos´] trabajamos sin interrumpir las faenas para comer se modo que la jornada de horas termina a las y media, y lo demás es trabajo extraordinario´.(...)


Los niños y los adultos niños y jóvenes menores de años y adultos han venido a trabajar unos con otros durante los últimos meses por término medio cuando menos días a la semaña o sea horas y media semanales en dos semanas hasta el de mayo de este año el promedio de trabajo fue más alto días o sean horas semanales En el lme I Compagni, puede apreciarse cómo en los primeros minutos se suceden diversos planos en los que aparece el reloj de la fábrica, señalando la hora de entrada de los obreros las h la pausa del almuerzo de media hora de duración no remunerada y a recuperar a las h y la salida a las h Por lo que respecta a las condiciones de seguridad, salubridad e higiene en el lugar de trabajo, las mismas se caracterizaban por su extrema precariedad. La humedad, la suciedad, el hacinamiento, la carencia de ventilación e iluminación su cientes o incluso mínimas y no sólo en la minería recuérdese cómo en Germinal, Toussaint Maheu advierte al minero novato Etienne Lantier que “para un minero, su lámpara es como el sol”—); la exposición a temperaturas extremas —frio o calor— era muy frecuente (Fernández-Cuesta, 1909). Debe destacarse la carencia casi absoluta de medidas de seguridad en los lugares de trabajo y en las máquinas Así uno de los detonantes del con icto en Germinal es precisamente la cuestión del de ciente entibado de los túneles y galerías de las minas de carbón; el entibado no se realizaba por la empresa minera ni a su costa: debía realizarse por los propios mineros durante su tiempo de trabajo —teniendo en cuenta que trabajaban a destajo, y cobraban por el número de vagonetas de carbón extraidas, el tiempo dedicado al entibado iba en detrimento de su salario, por lo que la atención dispensada a la seguridad y estabilidad de los túneles era mínima—; el equipo de protección individual del minero consistía en un casco metálico —Maheu hace entrega del suyo a Lantier diciendo “Toma; es para protegerte”—; la detección del grisú sólo dependía de las oscilaciones que los mineros puediesen advertir en las llamas de las lámparas —Catherine lo muestra así a Lantier—)… La falta de mecanismos de protección en los elementos móviles de las máquinas era otra de las causas de los accidentes de trabajo, sobre todo en la industria. Por ejemplo, en el accidente por atrapamiento de la mano de un obre-


ro, con resultado de amputación, que se produce al comienzo de I Compagni: la máquina carece en absoluto de protecciones e, incluso, de dispositivos de parada/marcha —siquiera de emergencia— que el trabajador pueda accionar (ausencia absoluta de control por parte de éste sobre los instrumentos de trabajo) obligando, así, a la parada general de las máquinas y poleas para poder meramente liberar al trabajador accidentado. Igualmente peligrosos para la seguridad y la vida de los trabajadores eran los defectuosos o frágiles sistemas de elevación y sustentación, el acarreo manual de pesadas cargas, el peligro de explosiones fortuitas (que aparecen de manera recurrente en El Corazón de la Tierra y en Germinal, en que la actividad de minería constituye el escenario productivo en que se desarrollan ambas tramas), el riesgo de sepultamiento (que, asimismo, y por la misma razón queda de mani esto al comienzo de Germinal, cuando Bonnemort explica a Lantier que su apodo obedece a haber sobrevivido a tres accidentes en la mina y continúa presente a lo largo de todo el lme Maheu al entrar en la mina, señala preocupado “El entibado se tendría que rehacer. El agua rezuma por todas partes”; ha de recordarse, además, que dos de sus hijos son víctimas de sendos accidentes por sepultamiento —un tercero fallece víctima de una explosión de grisú—). El manejo incontrolado de sustancias in amables la inexistente formación del trabajador en cuanto a las funciones a desempeñar y a los riesgos que éstas entrañaban lo que queda también mani esto en Germinal: debe observarse cómo Lantier —maquinista de profesión— es admitido a trabajar en la mina aún careciendo de conocimiento mi experiencia alguna del o cio de minero), así como una sobreexposición a trabajos a menudo rutinarios o monótonos (retratado para los obreros y obreras de la industria textil en Daens y en I Compagni), hacían del ambiente de trabajo un medio propicio para el acaecimiento frecuente de siniestros de consecuencias variables, pero, muy a menudo, gravísimos (como el accidente mortal del niño obrero que tiene lugar al inicio de Daens; la frecuncia y gravedad de los accidentes en la industria textil quedan evidenciadas en la misma cinta, cuando Monsieur Cumont pregunta indignado a algún empresario: “¿Cuántos accidentes?¿Cuántos muertos has tenido este año?”


O en I Compagni cuando al nal del lme reunidos los trabajadores en asamblea para decidir si terminar la huelga o continuar, se señala que la prolongada jornada de trabajo está causando una tasa de accidentes que afecta a una quinta parte de la plantilla). De otro lado, la exposición incontrolada a agentes físicos y químicos (integrados en el proceso productivo), la ausencia de medidas higiénicas que propiciaba la proliferación (como dolencias verdaderamente endémicas en determinados o cios de ciertas enfermedades infectocontagiosas y los sobreeesfuerzos físicos (implícitos en el desempeño de algunas profesiones), contribuyeron, ya desde los mismos albores de la industrialización, al establecimiento, más o menos anecdótico, de un verdadero “catálogo” de enfermedades derivadas del trabajo. De esta manera, en I Compagni, la prostituta Niobe hace una velada referencia a las enfermedades reumáticas que, como era ya conocido, aquejaban de manera generalizada a obreros y obreras de las hilaturas especialmente en el o cio de percheros as un trabajo ya considerado en la época como “insalubre” también en la industria española del ramo. Por su parte, en los primeros minutos de Germinal se retrata la situación patológica de Bonnemort, quien padece una tos persistente con expectoración negra que impresiona a Lantier; esta tos, si bien su diagnóstico no es explícito en la trama, es un síntoma de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica —EPOC— que Bonnemort padece tras cuarenta y cinco años de exposición al polvo de carbón por su trabajo como minero desde los años No puede olvidarse tampoco que, en el seno de este caótico panorama, en el siglo XIX mujeres y niños (de todas las edades), prestaban su fuerza de trabajo, de una manera más resignada y dócil y a cambio de un salario mucho más bajo que el que se había de pagar a un trabajador varón y adulto. Como ya se ha detallado, el recurso a la mano de obra femenina como recurso productivo barato resulta explícito como estrategia empresarial en Daens, donde se hace referencia al “sistema inglés” (consistente en ocupar sólo a mujeres y niños, excluyendo a los obreros varones) como mecanismo de doble efecto: para abaratar los salarios y para doblegar las voluntades obreras ante cualquier atisbo de con ictividad De otra parte la presencia de niños obreros compartiendo jornada y condiciones de trabajo con los adultos, es una constante en la industria textil (en Daens e I Compagni, los vemos realizando tareas


más o menos marginales, en función de su edad; incluso algunos, como el jovencísimo Homero, constituyen el sustento de su familia) e, incluso, en la minería (como picadores —sin ir más lejos, lo son tres de los hijos de Maheu en Germinal— e, incluso, como barreneros —el niño Carlos, en El Corazón de la Tierra—).

LA ARTICULACIÓN DE LAS PRIMERAS REIVINDICACIONES OBRERAS: EL SALARIO Y LA MEJORA DE LAS CONDICIONES DE SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO La reacción obrera frente a su comprometida situación se orientó, desde los primeros momentos, a reivindicaciones básicas en las que la mejora de las condiciones de trabajo y el establecimiento de medidas de seguridad frente a los accidentes de trabajo ocupaban lugar destacado. Así queda re ejado en I Compagni donde la con ictividad planteada por los obreros pivota sobre la reivindicación de una reducción de la jornada diaria de trabajo pretendiendo pasar de a horas con el propósito de disminuir la fatiga de los trabajadores y, con ello, su exposición a los accidentes—, así como la provisión de un seguro de accidentes que proporcione un sustento a los obreros accidentados y a sus familias (mientras se recuperan, cuando resulten inválidos o en caso de fallecimiento) que, de otro modo, y salvo la magra ayuda de la solidaridad colectiva (a través de las “colectas” realizadas entre los demás obreros), quedaban en la indigencia. En Germinal el con icto se desata porque la propiedad de la mina no asume los costes de la seguridad, repercutiéndolo indirectamente en los obreros: al comienzo de la acción, se muestra cómo el salario de los mineros se calcula a destajo (según el número de vagonetas de carbón extraídas por cada uno); sin embargo, es también su responsabilidad el entibado de los túneles para evitar los derrumbamientos (esta tarea, no retribuida, debe hacerse durante el tiempo de trabajo, mermando así el destajo y, por tanto, el salario de los obreros). Para forzar a los mineros a asumir las tareas de entibado, la propiedad de la mina implanta un nuevo sistema de retribución: las tareas de entiba-


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