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ESPAÑA EN LA UNIÓN EUROPEA 25 años después

Coordinadoras

Mariona Farré Perdiguer Teresa Torres Solé Prólogo

Alfredo Pastor

Valencia, 2012


Copyright ® 2012 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant.com).

© MARIONA FARRÉ PERDIGUER TERESA TORRES SOLÉ

EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es I.S.B.N.: 978-84-9004-612-8 MAQUETA PMc Media Si tiene alguna queja o sugerencia envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia por favor lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


Índice Presentación................................................................................................................... Mariona Farré Perdiguer y Teresa Torres Solé

9

Prólogo........................................................................................................................... Alfredo Pastor Bodmer

11

Capítulo 1 La economía española en el marco de la Unión Europea........................................... Mercè Sala Ríos

13

Capítulo 2 La situación social en España 25 años después........................................................... Rafael Muñoz del Bustillo Llorente

59

Capítulo 3 Infraestructuras, productividad y actividad económica.............................................. Germà Bel Queralt

85

Capítulo 4 Cambio estructural y retos de futuro del sistema financiero español........................ Antoni Garrido Torres

101

Capítulo 5 Enseñanzas de la integración para la modernización de la economía española........ Antón Costas Comesaña

123


Presentación Mariona Farré Perdiguer Teresa Torres Solé Profesoras titulares de Economía Aplicada de la Universidad de Lleida

Con motivo del 25 aniversario de la incorporación de España a la Unión Europea, la Universidad de Lleida organizó un ciclo de conferencias durante los meses de febrero y marzo de 2011. A través de las diferentes conferencias realizadas se analizaron los cambios vividos durante este cuarto de siglo, desde el punto de vista social, económico y político y se presentaron y debatieron los elementos necesarios para conocer como el proceso de integración a Europa ha contribuido al bienestar de los ciudadanos y ha modificado la estructura económica de este país. Precisamente, este libro recoge los aspectos tratados en dicho ciclo y que fueron desarrollados por expertos estudiosos de estos temas. La publicación se inicia con el Prólogo del profesor Alfred Pastor, que nos sitúa en el contexto de creación de la Unión Europea, hasta llegar a las dificultades con las que hoy nos enfrentamos. El trabajo de la profesora Mercè Sala sobre La economía española en el marco de la Unión Europea analiza la evolución de nuestra economía a lo largo de estos veinticinco años. Para ello, divide su contenido en dos partes bien diferenciadas. La primera se centra en las variables económicas y los factores más significativos que han marcado la marcha de la economía española y su relación con Europa. En la segunda parte de su trabajo, la profesora Sala presenta las principales políticas comunitarias y su incidencia sobre nuestro desarrollo económico. La situación social en España 25 años después es el capítulo desarrollado por el profesor Rafael Muñoz del Bustillo. Tres son los aspectos que trata en su trabajo: la renta y su distribución, el empleo y la construcción del Estado de Bienestar. El profesor Germà Bel a lo largo del capítulo Infraestructuras, productividad y actividad económica, destaca la importante vinculación entre las infraestructuras y servicios de transporte sobre la productividad de la economía, y por tanto, sobre el bienestar de las personas. En el capítulo sobre Cambio estructural y retos de futuro del sistema financiero español, el profesor Antoni Garrido describe el papel que los mercados financieros han desempeñado en el contexto europeo actual y el proceso de reforma vivido durante las últimas décadas, para comprender como condicionan la política económica que se aplica en los países europeos.


10

Mariona Farré Perdiguer y Teresa Torres Solé

El libro se cierra con las Enseñanzas de la integración para la modernización de la economía española, del profesor Antón Costas, en el que se explica que las fallas en la modernización económica de España no tienen que ver con la adhesión en sí mismo, sino con una mala estrategia política a la hora de combinar los objetivos económicos de una integración. El libro no pretende realizar un estudio exhaustivo de los efectos que la adhesión de España a la Comunidad Europea generaron en su economía a lo largo de los veinticinco años transcurridos, aunque creemos que sí ofrece un enfoque analítico suficientemente amplio para comprender los ejes de crecimiento de la economía española durante este cuarto de siglo. Finalmente, queremos agradecer la colaboración y la ayuda económica del Centro de Estudios Jurídicos Europeos y Mediación (CEJEM) de la Universidad de Lleida, que ha hecho posible la edición de esta publicación.


Prólogo* Alfredo Pastor Bodmer

Titular de la cátedra Banco Sabadell de mercados emergentes en IESE

Estamos, como casi siempre, en un momento crítico, es decir, decisivo, del proyecto europeo. Éste nace en la cárcel de Ventotene, en la costa italiana, de la mano de tres antifascistas: Eugenio Colorni, Altiero Spinelli y Ernesto Rossi, quienes, en 1940, redactan el “Manifiesto por una Europa libre y unida”, un documento con un enfoque esencialmente político. Schuman y Monnet le dan forma y promueven el proyecto. 1950 (creación de la CECA), 1957 (firma del Tratado de Roma, que crea el Mercado Común), 1985 (Mercado Único), 1992 (Tratado de Maastricht), 1998 (nacimiento del euro) son algunas de las fechas más señaladas; las restantes son, seguramente, las correspondientes a las sucesivas ampliaciones, que convierte un ente con seis naciones en otro de veintisiete. La situación actual ilustra el riesgo de una unión monetaria sin mecanismos fiscales. Pero no sólo eso: falta, en algunos Estados miembros, el hábito de una cierta prudencia fiscal; falta una regulación bancaria europea, mientras que las entidades bancarias pueden extender sus actividades a todo el ámbito de la Unión; faltan criterios de supervisión uniformes; los capitales pueden moverse libremente sin un conocimiento suficiente, ni de los instrumentos, ni de los mercados. La preeminencia de los intereses llamados nacionales (que en ocasiones son grupos de interés intranacionales) sobre lo que, con todas las reservas, podría uno definir como el interés general de la Unión, es una constante de todo el proceso, falsea y distorsiona la situación real. Por otra parte, existe la voluntad de preservar el euro como un elemento esencial del proyecto: esta explica la lentitud en la toma de decisiones y el aspecto a menudo contradictorio de éstas. La crisis dará lugar a una centralización del control presupuestario a cambio, no sólo de ayudas puntuales para salvar apuros transitorios, sino también de un instrumento financiero de ámbito europeo: el eurobono. Los países deudores se verán obligados por sus acreedores a un largo período de austeridad, consecuencia de la estricta disciplina presupuestaria y de su condición inicial de países endeudados.

*

Esta conferencia fue dictada en diciembre de 2010 y escrita en marzo de 2011. En el texto no se hace mención de lo sucedido entre una y otra fecha.


12

Alfredo Pastor Bodmer

La puesta en práctica de un mecanismo financiero estable presenta una gran ventaja: concede tiempo para llevar a cabo las reformas que una economía como la nuestra debe abordar para alcanzar un crecimiento sostenido con un mínimo desempleo: objetivos y contenidos de la educación, estímulos a la actividad empresarial creadora de empleo, organización más eficiente y soportable del trabajo y de la vida en general. Hay que tener presente, sobre todo en momentos de apuro, que el proyecto europeo es beneficioso para todos sus integrantes, para los del Norte como para los del Sur; y que, en cuanto a éstos, si piden generosidad han de ofrecer rigor a cambio. No hay que olvidar una idea ya presente en los orígenes de la Unión: que una Europa unida —seguramente con una estructura federal— es la única garantía de una coexistencia pacífica tanto con los pueblos del otro lado del Atlántico como con los del Este. Por último, el proyecto europeo es una vuelta a las raíces. La Historia que hemos aprendido en el colegio nos oculta este hecho, porque fue inspirada por el deseo de justificar y engrandecer a los Estadosnación; pero hay que recordar que “la unidad de nuestra civilización no descansa por completo sobre la cultura secular y el progreso material de los últimos cinco siglos. Hay tradiciones más profundas que ésas en Europa. El fundamento último de nuestra cultura no es el Estado nacional, sino la unidad de Europa. Es cierto que esa unidad no ha hallado aún su forma política (...) pero es una sociedad real, no una abstracción intelectual”1. La gente de mi generación, por muy europeístas que nos creamos, hemos crecido alimentados por prejuicios nacionales; quizá los más jóvenes (a lo mejor porque no se les enseña tanta Historia) se verán más libres de ellos y serán capaces de dar una forma estable a nuestro verdadero hogar, que es Europa.

1

C. DAWSON, The Making of Europe (1932), in fine.


Capítulo 1

La economía española en el marco de la Unión Europea Mercè Sala Ríos

Profesora titular de Economía Aplicada de la Universidad de Lleida

1. INTRODUCCIÓN La adhesión de España a la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1986 intensificó su integración en los mercados internacionales y culminó con la incorporación a la Unión Económica y Monetaria (UEM) en el año 1999. El ingreso en la CEE puede calificarse como uno de los elementos de mayor trascendencia en el devenir de la economía española. Transcurridos veinticinco años desde aquel entonces parece necesario volver la vista atrás para analizar y hacer balance de lo que ha supuesto para la economía española la integración europea. La historia de España en todos estos años muestra el paso de un país cerrado a Europa a una economía y sociedad plenamente integradas en ella. La incorporación a la CEE fue la culminación de un proceso de democratización y modernización de la economía española que ha marcado su devenir económico y social. Valorar lo que ha significado la integración no es tarea fácil, pero no por ello carente de interés. Transcurridos veinticinco años, tenemos una perspectiva lo suficientemente amplia para realizar un análisis de la experiencia de España en el seno de Europa. En estos años, la economía española ha pasado por diversas etapas del ciclo económico. A períodos de cierta ralentización siguieron fases expansivas, la más larga de las cuales coincidió con la integración a la UEM y se alargó hasta mediados de 2007. España gozó de un crecimiento económico importante que le acercó a los países más desarrollados de la UEM. Sin embargo, ello se realizó a expensas de desequilibrios económicos y sectoriales que han sumido a la economía en un proceso de crisis que está exigiendo dolorosos procesos de ajuste. El objetivo de este capítulo es analizar la evolución de la economía española en el marco de la Unión Europea (UE) a lo largo de estos veinticinco años. Para ello nos detendremos en dos grandes aspectos. En primer lugar nos ocuparemos de las variables económicas y de los factores más significativos que han marcado la marcha de la economía española y su relación con Europa. En segundo lugar,


14

Mercè Sala Ríos

se presentarán las principales políticas comunitarias para conocer sus líneas de actuación más importantes y analizar que han aportado a la economía española.

2. EL AJUSTE DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA DESPUÉS DE LA INTEGRACIÓN (1986-1993) La crisis económica derivada de la subida de los precios del petróleo de los años setenta alcanzó a la economía española en un momento político inestable y con graves rigideces estructurales. Los efectos de la crisis fueron devastadores sobre el empelo y la inflación. La escalada de los precios energéticos y la espiral salarios-precios-salarios causaron una caída importante de la demanda de trabajo y la aparición de elevadas tensiones inflacionistas. En el sector exterior la economía española se caracterizaba por un déficit comercial histórico y persistente que en gran parte había ido cubriéndose con la partida del turismo y con las remesas de emigrantes. El principal socio comercial era la CEE, en 1985 aglutinaba el 58,1% de las importaciones y el 49,3% de las exportaciones industriales1. Los desequilibrios estructurales hacían temer que la liberalización comercial inherente al proceso de integración reportaría problemas económicos. La desaparición de las barreras al comercio suponía un riesgo importante para una industria acostumbrada a una fuerte protección y una tecnología relativamente baja. Sin embargo, lo que se produjo fue una fuerte atracción de inversión extranjera hacia los sectores con mayor capacidad de expansión que ayudó a su modernización y al empleo de tecnología más avanzada. La evolución de la economía española dentro de la CEE tuvo unos resultados macroeconómicos satisfactorios. Como se observa en el Cuadro 1, en el conjunto del período 1986-91, el crecimiento fue significativo (especialmente en los años 1987-88), aumentaron el empleo y la inversión y se moderaron las tasas de inflación.

1

Viñals (1992).


15

La economía española en el marco de la Unión Europea Cuadro 1

Tasa de crecimiento anual de las variables macroeconómicas Años

Crecimiento

Inversión (FBKF)

Empleo

Inflación (IPC)(1)

1984

1,8

-4,8

-1,4

9,0

1985

2,3

6,7

-2,8

8,2

1986

3,3

10,5

-0,5

8,3

1987

5,5

12,2

1,9

4,6

1988

5,1

13,6

1,7

5,8

1989

4,8

12,0

3,6

6,9

1990

3,8

6,5

4,5

6,5

1991

2,5

1,7

4,6

5,5

1992

0,9

-4,1

5,1

5,3

-1,0

-8,9

3,2

4,9

4,2

9,4

2,6

6,3

1993 1986-1991

(2)

Base 2006. Para poder trabajar con datos homogéneos variación anual del IPC del mes de diciembre (2) Media 1986-1991 (1)

Fuente: Eurostat y INE.

Sin duda, las desventajas que presentaban la industria y la economía en los años previos a la integración fueron compensadas tanto por elementos externos como internos. Entre los primeros además de la fuerte inversión extranjera, a la que ya hemos hecho referencia, cabe añadir la recuperación de la economía mundial y la moderación de los precios de la energía. Entre los segundos, destacamos la estabilidad política del país y las medidas de política monetaria restrictiva y de contención salarial. En febrero de 1992, la firma del Tratado de la Unión Europea fijaba el camino para llegar a la UEM. A su vez, en enero de 1993, el establecimiento del Mercado Único hacía realidad la libre circulación de mercancías, servicios, personas y capitales. Desde el primer momento se entendió que para la economía española, quedar al margen de la UEM supondría un elevado coste económico. Como en su día afirmaban Viñals (1995) y Fuentes (1995) no entrar a formar parte de la UEM implicaba no avanzar en la integración comercial y financiera con Europa con los consecuentes efectos sobre la incertidumbre cambiaria y la pérdida de confianza de los mercados extranjeros en la peseta y en los activos definidos en pesetas.


16

Mercè Sala Ríos

3. EL CAMINO HACIA LA UEM (1993-1999) En pleno proceso de creación de la UEM se producía una desaceleración del crecimiento económico que afectó de manera desigual a los integrantes de la Unión Europea (UE). La reunificación de Alemania desbarató su escenario macroeconómico y al actuar como economía líder del resto de países, desbarató también ciertos progresos en el proceso de convergencia. Los países europeos vivían fases del ciclo muy dispares que acrecentaban el sentimiento de que la prioridad había de ser la resolución de los problemas interiores justo en un momento en el que en el seno de la UE se exigía trabajar para cumplir unos criterios de convergencia. La desaceleración de la actividad económica española se plasmó en un crecimiento negativo en 1993 (-0,1%), una caída de la inversión (-8,9%) y una tasa de paro que se aproximaba al 25%. Sin embargo, la fase recesiva no se alargó mucho en el tiempo, a ello contribuyó la recuperación de la economía mundial y los ajustes del tipo de cambio, con la ampliación de las bandas del Sistema Monetario Europeo hasta el ±15% y las devaluaciones de 1992 y 1993. Las cifras macroeconómicas españolas aún dentro de una fase de crecimiento (2,4% en 1994, 5% en 1995), seguían reflejando el esfuerzo que debía realizarse para la integración a la UEM. Así, en 1994 no se cumplía ninguno de los criterios de convergencia fijados en Maastricht2. A nuestro favor jugó el hecho de que era algo generalizable al conjunto de la UE. Las divergencias macroeconómicas retrasaron a 1999 la integración monetaria, dando de esta forma margen de actuación a la política económica española para cambiar la trayectoria y poder integrarse desde el primer momento a la zona euro3. Esta fue la prioridad de la política económica de los años noventa. Las principales medidas iban dirigidas al control de la inflación, que aún presentaba diferencias notables con los países menos inflacionistas de la UE, y del déficit público que se situaba por encima del 3% del PIB. Desde 1993 la inflación siguió un camino descendente que le llevó de un 4,9% de crecimiento anual en el mes de diciembre de 1993 a un 1,4% a finales de 1998. Los diferenciales con la UEM se redujeron en casi un punto porcentual entre el periodo 1989-1993 y 1994-1998 (Cuadro 2). En esta evolución tuvo un papel fundamental la independencia del Banco de España dictada en 1994 y la

2 3

Dichos criterios podemos encontrarlos detallados en el Cuadro 14. Si antes del 31-12-1996 la mayoría de países hubieran satisfecho las condiciones de convergencia, el Consejo hubiera podido anticipar el inicio de la UEM. Como no ocurrió tal circunstancia, la tercera fase se inició de manera automática el 1-1-1999, que era lo que se había acordado.


La economía española en el marco de la Unión Europea

17

nueva estrategia de política monetaria que pasó a basarse en un control directo de la inflación. Cabe destacar asimismo que tras una etapa de subida de tipos de interés a fin de paliar las elevadas tensiones inflacionistas, el Banco de España inició un proceso de reducción de los mismos para acercarlos a los de los países menos inflacionistas que eran los que habían de marcar el nivel de convergencia. El tipo de interés de la política monetaria cayó desde el 13,7% que alcanzaba en enero de 1993 hasta el 3% en diciembre de 1998. Cuadro 2

Diferencial de inflación entre España y la UEM Puntos porcentuales 1986-1988

3,3

1989-1993

2,1

1994-1998

1,2

1999-2003

1,2

Fuente: Banco de España (2005)

Mención aparte merece también la consolidación presupuestaria. La economía española reorientó su política fiscal de forma que el déficit llegó a niveles históricamente bajos. Como se observa en la Figura 1, de porcentajes superiores o cercanos al 6% en el momento de la incorporación a la entones CEE, pasamos a cifras próximas al 3% en los años de mayor crecimiento económico (19871989), para de nuevo incrementar las cifras con la desaceleración económica de inicios de los noventa. En 1993 se llegaba a un 7,5% de déficit, la más elevada desde inicios de los ochenta, la divergencia con respecto a los criterios de convergencia llegaba también a su nivel máximo. A partir de ese momento y hasta 1998 el déficit cayó 4,3 puntos porcentuales. Los procesos de privatización llevados a cabo en España tuvieron un protagonismo esencial en esta disminución. Si bien su inicio se encuentra en la segunda mitad de los ochenta, fue a partir de 1996 y especialmente en 1997 y 1998 cuando los ingresos extraordinarios provinentes de las privatizaciones alcanzaron mayor volumen y con ello su efecto sobre las cuentas públicas.


18

Mercè Sala Ríos Figura 1

Déficit de las AAPP en % sobre el PIB y comparativa con el criterio convergencia (3% PIB) 6 4 2

1999

1998

1997

1996

1995

1994

1993

1992

1991

1990

1989

1988

1987

1986

1985

1984

1983

1982

1981

‐2

1980

0

‐4 ‐6 ‐8 ‐10 Años

divergencia(+)/convergencia(‐) déficit % PIB

Fuente: Eurostat y Banco de España (1995)

Por lo que respecta a la deuda pública, la reorientación de la política presupuestaria rompió la tendencia creciente que como puede verse en la Figura 2, caracterizaba a la economía desde inicios de los ochenta. Una tendencia creciente que como en el caso del déficit fue especialmente significativa en los años 1992 y 1993. En este último año se superó el límite del 60% y pese a los esfuerzos, en el momento del examen de convergencia no se había logrado reducir el volumen por debajo de esta cifra. Así, 1998 se cerró con un porcentaje del 64,1%, lo cual no fue un impedimento para la incorporación a la UEM. En este sentido, cabe recordar dos cuestiones claves e interrelacionadas. En primer lugar, era un porcentaje inferior al de la media de la UEM (72,8%). En segundo lugar, en esos momentos se fue bastante menos exigente con este criterio que con el del déficit.


19

La economía española en el marco de la Unión Europea Figura 2

Deuda de las AAPP en % sobre el PIB y comparativa con el criterio convergencia (60% PIB) 80 60 40 20

1999

1998

1997

1996

1995

1994

1993

1992

1991

1990

1989

1988

1987

1986

1985

1984

1983

1982

1981

‐20

1980

0

‐40 ‐60 Años

divergencia(+)/convergencia(‐) deuda % PIB

Fuente: Eurostat y Banco de España (1995)

El Cuadro 3 ofrece una comparativa de cumplimiento de los criterios de convergencia. Como la mayoría de países, España cumplió 4 de los 5 criterios. El Consejo de la Unión Europea, en su reunión de Jefes de Estado o Gobierno del día 2 de mayo de 1998, indicó que España podía incorporarse a la UEM. Tal decisión se apoyaba en dos rasgos básicos. El primero que la legislación nacional y los estatutos del Banco de España eran compatibles con los artículos 107 y 108 del Tratado y de los estatutos del Sistema Europeo de Bancos centrales (SEBC). El segundo que se cumplía con cuatro de los criterios de convergencia establecidos.


20

Mercè Sala Ríos Cuadro 3

Comparativa de cumplimiento de los Criterios de Convergencia Criterios de Convergencia Inflación(1) mayo 97 /abril 98

Tipos de Interés(2) mayo 97/ abril 98

Déficit Público(3) Primavera 98

Deuda Pública Primavera 98

MAASTRICH

2,6

7,3

3

60,0

ALEMANIA

1,3

5,4

2,7

61,3

4

AUSTRIA

1,1

5,4

2,5

62,0

4

BÉLGICA

1,3

5,5

2,1

122,2

4

1,8

5,9

-0,7

65,1

4

DINAMARCA

(4)

Criterios Cumplidos

ESPAÑA

1,7

5,0

2,6

68,8

4

FINLANDIA

1,5

5,6

-0,9

55,6

5

FRANCIA

1,1

5,4

3,0

58,0

5

GRECIA

4,8

9,7

4,0

108,7

1

IRLANDA

1,2

5,8

-0,8

66,3

4

ITALIA

1,8

6,1

2,7

121,6

4

LUXEMBURGO

1,4

5,4

-1,7

6,7

5

PAÍSES BAJOS

2,1

5,4

1,4

72,1

4

PORTUGAL

1,7

5,9

2,5

62,0

4

REINO UNIDO(4)

1,8

6,6

1,9

53,4

4

2,1

6,1

0,8

76,6

3

SUECIA

(5)

Cálculo realizado con la media aritmética de los 12 IAPC mensuales Plazo medio de vencimiento de 10 años. Media de los últimos 12 promedios mensuales. Grecia promedio de los datos disponibles desde enero de 1997 (3) Decisiones del Consejo de 26/09/1994; 10/07/1995; 27/06/1996 y 30/06/1997. Cifras correspondientes a estimaciones realizadas por la Comisión según cifras disponibles nacionales. El signo negativo indica superávit (4) Opting-out (5) En Suecia además de no cumplir el criterio del tipo de cambio, su Banco Central no cumplía las condiciones de independencia exigidas a todos los bancos centrales de los países participantes. Si bien estas fueron las razones oficiales, Suecia no formó parte de la UEM por decisión política, motivada por la escasa aceptación de la moneda única por parte de sus ciudadanos. (1) (2)

Fuente: Comisión Europea

La entrada a la UEM se entendió en esos momentos como un triunfo que había de impulsar el crecimiento económico en un entorno de estabilidad macroeconómica, compensando de este modo los posibles costes que pudieran surgir como consecuencia de la pérdida de soberanía en materia monetaria.


La economía española en el marco de la Unión Europea

21

4. LAS TRANSFORMACIONES DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA, DEL AUGE A LA CRISIS (2000-2010) En el seno de la UEM, bajo la batuta de la política monetaria y con la plena independencia del Banco Central Europeo, el objetivo macroeconómico prioritario pasó a ser la estabilidad de precios. En este escenario y a falta de avances en materia fiscal, las reglas fiscales de los criterios de convergencia y su desarrollo en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), al que haremos referencia más adelante, fueron los principales pilares sobre los que se apoyaba la exigida disciplina presupuestaria y la necesaria coordinación fiscal. En los años de pertenencia a la UEM la economía española ha experimentado importantes cambios y aunque es imposible aislar los que se derivan de la pertenencia a la zona euro, es indudable que son muy significativos. En este sentido, los estudios revelan que con el proceso de integración ha aumentado la sincronía cíclica con Europa4. Trabajos como Pérez et al. (2007) demuestran empíricamente que los shocks europeos afectan más a la economía española a partir de los años noventa que en épocas anteriores. Desde la creación de la UEM hasta la aparición de los primeros síntomas de la crisis financiera a mediados de 2007, hay dos rasgos que caracterizan a la economía española en comparación a la media de la UEM, el elevado crecimiento económico y la capacidad de generar empleo. El Cuadro 4 muestra la fase expansiva del ciclo, como se observa, España creció a ritmos superiores a los de la zona euro con tasas superiores al 3%. Desde la entrada a la UEM hasta 2006, el diferencial de crecimiento que recoge la Figura 3, se mantuvo por encima de 1 punto porcentual, con picos importantes como los de los años 2003 (2,3 pp.) o 2005 (1,9 pp.). En esta evolución jugó un papel fundamental la importante disminución de los tipos de interés que tuvo lugar en España para poder incorporarse a la UEM. Las caídas fueron relativamente superiores a las de otros países europeos con lo cual el efecto positivo sobre la demanda interna y sobre el crecimiento también fue relativamente superior (Cuadro 4).

4

Véase por ejemplo Acedo y De Haan (2008). La literatura relativa a la sincronización cíclica en el seno de la UEM es muy abundante, en De Haan et al. (2008) puede encontrarse una revisión de la misma.


22

Mercè Sala Ríos Cuadro 4

Tasas de crecimiento anual PIB

Demanda interna

Zona euro

España

Zona euro

España

1999

2,9

4,7

3,5

6,4

2000

3,9

5,0

3,3

5,3

2001

1,9

3,6

1,2

3,8

2002

0,9

2,7

0,3

3,2

2003

0,8

3,1

1,4

3,8

2004

2,1

3,3

1,8

4,8

2005

1,7

3,6

1,8

5,1

2006

3,0

4,0

2,9

5,2

2007

2,8

3,6

2,6

4,1

2008

0,4

0,9

0,3

-0,6

2009

-4,1

-3,7

-3,5

-6,0

2010

1,7

-0,1

1,0

-1,1

Fuente: Eurostat

Figura 3

Diferencial de crecimiento entre España y la UEM 3,0 2,5 1,5 1,0 0,5

‐1,5 ‐2,0 ‐2,5 Años

Fuente: Elaboración propia

2010

2009

2008

2007

2006

2005

2004

2003

2002

‐1,0

2001

‐0,5

2000

0,0 1999

Puntos porcentuales

2,0


23

La economía española en el marco de la Unión Europea

Las elevadas tasas de crecimiento estuvieron acompañadas de una importante creación de empleo. La expansión de la actividad económica generó unas necesidades de mano de obra que llevaron a una tasa positiva de variación del empleo superior a la media de la UEM y a que la tasa de desempleo en los años 2005 y 2006, después de casi treinta años, se situara a niveles europeos (Figura 4). Figura 4

Porcentaje de variación del empleo y tasa de desempleo 25 20 15

%

10 5

‐10 Años

2010

2009

2008

2007

2006

2005

2004

2003

2002

2001

2000

‐5

1999

0

Variación empleo UEM Variación empleo España Desempleo UEM Desempleo España

Fuente: Eurostat

La bonanza económica permitió no sólo crear puestos de trabajo y ganar peso en el ámbito económico de la UEM sino que también favoreció la convergencia en términos de renta per cápita. En concreto y como se recoge en la Figura 5, en el momento de acceder a la UEM el PIB por habitante (en paridad de poder de compra) no alcanzaba el 100%, mientras que a partir de 2003 pasó a superarlo.


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