COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES
Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: http://www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
MONASTERIOS DESAPARECIDOS EN TERUEL CAPITAL (Siglos XIII-XIX)
Le贸n Esteban Catedr谩tico de Historia de la Educaci贸n Universitat de Val猫ncia
Valencia, 2014
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© León Esteban
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ÍNDICE A MODO DE PRESENTACIÓN. Pasión por la Historia, historia de una pasión......................................................................................... 9 PRÓLOGO............................................................................................. 15 A PROPÓSITO DE................................................................................ 19 ABREVIATURAS.................................................................................. 23
I. CONVENTO DE CAPUCHINOS........................................ 25 1.1. Fundación y Mecenas...................................................... 27 1.2. Ubicación y construcción................................................ 31 1.3. Algunos Guardianes o Superiores notables (S. XVIIXIX).................................................................................... 37 1.4. Documentos...................................................................... 43
II. CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED............................................................................................ 49 2.1. Origen y fundación.......................................................... 51 2.2. El Convento mercedario y sus Comendadores (s. XIII-XIX)............................................................................ 56 2.3. Documentos...................................................................... 80
III. CONVENTO DE SAN RAIMUNDO DE PEÑAFORT.... 85 3.1. Ubicación y construcción................................................ 87 3.2. Erección en Colegio......................................................... 92 3.3. Insignes figuras del Convento....................................... 96 3.4. La Biblioteca conventual. La Desamortización........... 104 3.5. Documentos...................................................................... 109 IV. CONVENTO DE TRINITARIOS CALZADOS................. 113 4.1. Fundación y ubicación.................................................... 115 4.2. Algunos Ministros o Superiores.................................... 121 4.3. Capítulos celebrados en Teruel...................................... 129 4.4. Litigios. Iglesia del Convento y desamortización....... 136 4.5. Documentos...................................................................... 143
V. CONVENTO “SAN JOSE” DE LOS PP. CARMELITAS DESCALZOS............................................................................ 147 5.1. Fundación y ubicación.................................................... 149 5.2. El Convento Carmelita en su devenir: (Mecenas, Iglesia, Priores)................................................................. 154 5.3. El “Colegio de Filosofía” del Convento, la Invasión francesa y la Desamortización....................................... 163 5.4. Documentos...................................................................... 170
VI. JESUITAS EN TERUEL.......................................................... 173 6.1. Colegio “La Dolorosa”: Fundación y Mecenas........... 175 6.2. Rectores, Profesores y Colegiales ilustres.................... 183 6.3. Los “modos de enseñar”................................................. 189 6.4. Documentos...................................................................... 191
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A MODO DE PRESENTACIÓN Pasión por la Historia, historia de una pasión Hace ya más de una década, con motivo de la publicación de otra de las monografías del profesor Esteban, Concud, Aldea de Teruel (2003), tuve el placer de escribir una pequeña crónica para una revista local que titulé “Pasión por la Historia, historia de una pasión”. Estoy convencido, en mi parco entender, que nada mejor que la urdimbre de estas señas de identidad para construir un análisis reflexivo de la vida y la obra del catedrático jubilado de Historia de la Educación de la Universitat de València, autor del libro que tengo el honor de presentar: su entrega absoluta a las exigencias metodológicas de la ciencia histórica (“pasión por la Historia”) y su admiración literaria del apasionado que quiere y siente como propio el objeto de su trabajo (“historia de una pasión”). Y si el amable lector quiere aproximarse —en la medida que esto sea posible en estas breves líneas— a la complejidad de su personalidad intelectual, debería añadir a lo explicitado con anterioridad, dos vectores más de “apetito o afición vehemente”: su emotiva sensibilidad por todo lo referente a sus raíces turolenses, muy a pesar del “destierro mediterráneo” en el que ha desenvuelto su vida, lejos del cobijo mudéjar de la ciudad que le vio nacer, y —por otro lado— su amor desmedido al magisterio universitario y la ciencia histórico-pedagógica como dedicación central de su dilatada trayectoria profesional. Todos estos rasgos que vienen acompañando el quehacer del Dr. Esteban (historiador de la cultura, maestro de la ciencia pedagógica y militante activo turolense), en perfecto maridaje y fusión convergente, alcanzan su esplendorosa madurez en la obra que presentamos, Conventos desaparecidos en Teruel capital
(s. XIII-XIX). Permítame el lector que vaya desgranando los aspectos fundamentales de la monografía, alternando su desarrollo con algunas pinceladas de la trilogía identitaria señalada. Y todo ello, desde la búsqueda de un difícil equilibrio que para nosotros supone trascender una tenue barrera entre la “lógica del intelecto”, el razonamiento científico, el argumento discursivo, con la “lógica del afecto”, el sentimiento de admiración por su vida y su obra; obsérvense, con carácter de disculpa, las seguras deficiencias y la torpeza de estas páginas, tanto a mi escasez de competencia en la primera, como a la abundancia de la segunda. Estamos, sobre todo, ante una investigación de archivo donde se re-construye, por primera vez si exceptuamos la obra de M. García Miralles sobre el Convento de San Raimundo, la vida de los monasterios conventuales turolenses a lo largo de seis siglos de su historia, del XIII al XIX, atendiendo a una triple configuración de elementos: materiales, arquitectura, ubicación, fundación de la iglesia, economía, medios de subsistencia…; personales, frailes, especialmente priores o superiores, atendiendo a su contribución a la cultura, a través de sus escritos, obras, etc.; y, finalmente, funcionales, es decir, todo lo referente a sus formas de vida, predicación y, muy especialmente, enseñanzas. Y todo ello, bajo un riguroso enfoque metodológico de construcción científica de la Historia, propia de un hombre de archivo que encuentra su hábitat natural rodeado de manuscritos, protocolos y huellas del pasado. No ha de extrañar, por tanto, que la obra se deslice a través de materiales inéditos, a los que se interroga de forma hermenéutica, con una interesante recopilación y transcripción de fuentes manuscritas al final de cada uno de los capítulos, dedicados en paralelismos de identidad a los monasterios de Capuchinos, Mercedarios, Dominicos, Trinitarios, Carmelitas y Jesuitas. Cabe destacar, a título de ejemplo representativo, el rescatado del Archivo de la Corona de Aragón de 1252, donde se relata la compra-venta entre Fr. Guillermo de Bas, Maestre de la Orden de la Merced y Fr. Jaime, Comendador de la misma en Aragón, y el templario Fr. Bernardo Palomar, Comendador de Villel, de unas tierras del término de Sarrión que paga Fr. Domingo, Comendador en Teruel; o el de 1696, procedente de la Biblioteca Nacional de España, sobre la fundación de un Colegio de la Compañía de
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Jesús en la Ciudad de Teruel, dotado por testamento de D. Melchor de Navarra, duque de la Palata. Es, en suma, ésta, una demostración más de la aplicación de la tozudez aragonesa a la investigación histórica, que ha acompañado la vida intelectual del Profesor Esteban, en una defensa rigurosa de los modos historiográficos que anhelan una explicación holística del pasado y su cultura, no exenta de la incorporación de matices y renovados paradigmas propios del postmodernismo conceptual de principios de nuestra centuria actual, donde texto y contexto se funde en un todo sinérgico, que alejan el discurso de la mera erudición descriptiva para abrazar una lúcida comprensión de los hechos. Y no es, ciertamente, la primera vez que el catedrático de la Universitat de València se acerca a la historia de la cultura medieval y humanista, a través de temáticas religiosas, quizás en el convencimiento de lo expresado por Unamuno de que la cultura española, al menos hasta la razón Ilustrada del siglo XVIII, “está realizada en las sacristías”. Buena cuenta de ello nos ofrecen, por citar sólo algunos trabajos, el de Catedráticos eclesiásticos de la universidad valenciana del siglo XVI, publicado por la Universidad Pontificia de Salamanca (1977); “Filología y Humanismo en la universidad española del siglo XV y mediados del siglo XVI”, en el Homenaje al Profesor Doctor D. Ricardo Marín Ibáñez (1991), o Cultura y prehumanismo en la curia pontificia del Papa Luna (13941423), editado en su Universidad de Valencia (2002). Esta entrega sin límites a la búsqueda de documentación inédita que le permita una reconstrucción fidedigna del pasado, en un diálogo permanente con el documento, no exento —como decimos— de análisis contextualizadores que ofrezcan sentido y rigor a su propia narración discursiva, queda completada por una segunda seña de identidad profesional, que me he permitido calificar como “historia de una pasión”: su Teruel natal y el desvelo por rescatar la riqueza de su cultura. Es, asimismo, esta obra que presentamos en estas breves páginas, no sólo un testigo más, sino la culminación de esas ansias por saber, conocer y difundir la historia turolense. Pruebas de ello encontramos en la Historia de Aliaga y su encomienda sanjuanista, publicado por el Ayuntamiento de esta localidad (1989), donde el autor ejerció co11
mo Director escolar; la edición y estudio del texto de Isidoro de Antillón y Marzo, Noticias históricas de don Gaspar Melchor de Jovellanos, editado en la Universidad de Valencia en 1996; o, por no extender el listado, “uno de los libros más gratificantes” que ha escrito, según sus propias palabras en nota preliminar, Concud, Aldea de Teruel (2003), dedicado al hoy barrio de la Ciudad de los Amantes, donde nace y vive los primeros años de su infancia. No debemos soslayar, aun a fuerza de excedernos en las referencias, su reciente publicación (2010), Obispos nacidos en Teruel y provincia (s. XIII-XXI), en el que hace gala —una vez más— de un profundo dominio de archivos nacionales e internacionales. No faltan, igualmente, en estos Conventos turolenses… huellas de la tercera de las señas de identidad mencionadas: la dedicación del Dr. Esteban a las tareas docentes e investigadoras de la pedagogía y su historia. Desde su ya lejano ejercicio del magisterio primario (1960-68), en su querida Aliaga, ha ido fraguando una denodada vocación por la enseñanza, culminada en la Cátedra de Historia de la Educación de la Universitat de València, en la que ha sido el maestro-impulsor de un elenco de investigadores de la perspectiva histórica de la educación, entre los que afortunadamente me encuentro. Fruto de esa extensa dedicación, han visto la luz obras emblemáticas para esta área de conocimiento, como son —entre otras— las relativas a la Institución Libre de Enseñanza (ILE) en Valencia, la dirección de la última edición de las obras completas de Juan Luis Vives, realizada por el Ayuntamiento de Valencia en los años 90 del siglo pasado, o textos tan citados como Historia de la Enseñanza y de la Escuela, que tuve el honor de compartir en la editorial Tirant Lo Blanch (1994), o La educación en el Renacimiento, publicado en Madrid por Síntesis (2002). Pero vayamos con una muestra de las pinceladas históricopedagógicas de la obra que presentamos. En cada uno de los Conventos se asoma nuestro autor a los temas de estudios y actividades docentes, así como a la producción intelectual de frailes y profesores. Es el caso de la labor filosófico-teológica de los conventos y colegios carmelitanos, como el “Colegio de Filosofía” en el Teruel de mediados del siglo XVIII; las “Casas de Estudios” vinculadas a los Conventos Trinitarios, con una acusada labor 12
formativa y de expansión cultural; o, por no agotar la temática, el Colegio Jesuita “La Dolorosa”, “un Centro de Humanidades con un alto cultivo de las lenguas clásicas, latín y griego”, en palabras del Profesor Esteban. Destacable resulta, y clara evidencia de su capacidad y competencia para el análisis de estas temáticas, el apartado dedicado a los “modos de enseñar” de dicho Colegio y la aproximación realizada a la pedagogía jesuítica. Estas breves notas en las que he tratado de reflejar —sin duda con escasa pericia, máxime si lo comparamos con el valor de la obra— el sentido del libro y su conexión con algunos de los hitos intelectuales más notables de la trayectoria del Dr. Esteban, deben terminar. Mas, no sería justo si lo hiciera arropado del discurso de la razón y no diera rienda suelta a la “lógica del afecto”. Permítame, el lector, que lo haga en este párrafo final, mezclado con las obligadas felicitaciones al Ayuntamiento de Teruel por la iniciativa de colaborar en la publicación de esta obra, y al autor por su trabajo y éxito en la sobrada consecución de los objetivos marcados. Comparto —mejor soy deudor— de la práctica totalidad de las señas identitarias mencionadas de la personalidad intelectual del Profesor Esteban: de él, he aprendido la poca historia de la educación que domino y buena parte de la docencia pedagógica que trato de practicar; también admiro el amor por nuestra tierra común —la Ciudad de los Amantes— y el deseo de embriagarme de la profundidad de su cultura; pero, lo que considero de mayor relieve, es mi contagio de la pasión —otra vez la pasión— por la docencia universitaria, el trabajo bien hecho y el respeto tolerante como forma inherente a la conducta humana. Gracias, León, por tu magisterio; y, en nombre de todos nuestros paisanos turolenses, por tu capacidad y entrega a la hora de reconstruir y difundir buena parte de la historia de su cultura. Ramón López Martín Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Vicerrector de Políticas de Formación y Calidad Educativa (Universitat de València)
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PRÓLOGO Tempus fugit, y en su transitar no pasa en vano. El escudo heráldico de la ciudad de Teruel lo recuerda a sus habitantes y a los viajeros que a ella se aproximan. Un toro pasante proclama la fugacidad de la vida, su carácter transitorio, que se cierne, también, sobre el núcleo de población anclado en un promontorio entre los ríos Guadalaviar y el Alfambra; a su amparo y protección ha crecido la ciudad y en ella han desarrollado su vida gentes de muy diversas procedencias. Del mismo modo las comunidades religiosas instaladas en Teruel, después de su incorporación al mundo cristiano tras la conquista de Alfonso II, en el lejano 1171, han dejado su huella, su impronta, como todavía en la actualidad proclaman las magníficas labores mudéjares de las torres de San Martín, del Salvador y de San Pedro, así como la obra de la Catedral de Santa María. La excelencia artística de todas ellas las ha protegido de la incuria de propios y extraños, incluso del tiempo, de la especulación urbanística y de la desgana de quienes las tuvieron a su cargo y, pudiendo evitar su desaparición y deterioro no lo hicieron. El libro que tienes entre tus manos, lector (turolense, aragonés, o quienquiera que seas) pretende rescatar del olvido la presencia de comunidades religiosas que contribuyeron a vertebrar urbanísticamente la ciudad de Teruel a lo largo de su pasado más reciente y, paradójicamente, de todas aquellas, no se conserva rastro visible alguno. Me refiero a los conventos desaparecidos. Desde Concud y Valencia, su autor, León Esteban, nos invita a visitar los lugares y los espacios en los que estuvieron asentadas las diversas comunidades religiosas entre los siglos XIII y XIX. Capuchinos, Mercedarios, Trinitarios, Carmelitas y Jesuitas hicieron partícipes a los turolenses de antaño de su percepción de la vida religiosa comunitaria, proyectaron sobre la ciudad y
su entorno la actividad pastoral que llevaba a cabo la Orden. La feligresía turolense asistió a las celebraciones litúrgicas de todas ellas y en ellas reconocía un ideario, que aceptaba o rechazaba, cuyas prácticas culturales le envolvían cuando no le sobrecogían. Si la presencia de comunidades religiosas resultaba importante, ateniéndonos al limitado espacio ocupado por el núcleo urbano de Teruel, maravilla que el paso del tiempo haya borrado los indicios de aquellas presencias. No se conservan ni siquiera las ruinas que permitirían recuperar los restos arqueológicos, excepción hecha del convento de los Carmelitas. Además, llama la atención que las comunidades religiosas asentadas en Teruel tampoco hayan merecido la atención de los estudiosos, excepción hecha de los estudios sobre los dominicos del padre Miralles, ordo prædicatorum. El silencio se cierne sobre los lugares en los que otrora se podían contemplar edificios u obras de arte, y escuchar o participar en las celebraciones del ciclo litúrgico, bien fuera en los espacios interiores de la comunidad religiosa o también en el exterior cuando contaban con el espacio urbano como escenario privilegiado de las mismas. El mutismo se ha adueñado de espacios privilegiados para la palabra, para la oración, y, también, para la pedagogía. La nómina de los conventos pertenecientes a las diferentes órdenes religiosas, recuperada con diligencia y esmero crítico por el profesor Esteban, es importante; Capuchinos (ss. XVI-XIX), Mercedarios (ss. XIII-XIX), Trinitarios (ss. XIV-XIX), Carmelitas (ss. XVII-XIX), N… (ss. XVII-XIX) y Jesuitas (ss. XVIII-XIX) poblaron la ciudad del bajo Aragón a lo largo de un tiempo largo. Hoy conocemos más cosas sobre todos ellos gracias al estudio, entusiasta y apasionado, de León Esteban. Él no se ha limitado, únicamente, a recopilar informaciones proporcionadas por la bibliografía, más o menos solvente, que desde una perspectiva eminentemente local informaba de las curiosidades urbanas. El autor utiliza, como no podía ser de otro modo, fuentes archivísticas y documentales de primera mano custodiadas en la actualidad en diferentes instituciones destinadas a la conservación de la memoria escrita. Así el autor ha localizado información relativa a las comunidades religiosas turolenses en el Archivo Histórico Nacional, el Archivo de la Corona de Aragón, el Archivo Históri16
co de la Diputación Provincial de Teruel, la Biblioteca Nacional o el Archivo General de Simancas, por señalar los más conocidos. El análisis de todos estos materiales le ha permitido conocer, primero, y compartir con los estudiosos, después, una riquísima información de todas y cada una de las comunidades religiosas estudiadas. De todas ellas ofrece noticias que cubren tres ámbitos concretos: de orden material, personal y funcional. De los primeros, de los materiales, se expone todo lo relativo a la fundación, al espacio en el que se ubicaron y las vicisitudes de la construcción de los mismos. Las personas que habitaron, observantes de la vida religiosa regular, merecen lugar destacado en este recorrido histórico; todos ellos aportaron lo mejor de sí mismos. Finalmente no olvida, el profesor Esteban, de mostrar las aportaciones singulares de cuantos religiosos poblaron los conventos desaparecidos de Teruel a lo largo de su dilatada existencia. El autor nos ofrece, finalmente, de cada una de los monasterios analizados una selección de documentos relacionados con el convento, que permiten al lector actual trasladarse al pasado sin intermediación alguna. Podría afirmarse, finalmente, que el presente libro constituye una importante aportación a la cultura turolense lato sensu, la llevada a cabo por las órdenes religiosas que se asentaron en la ciudad. Permitirá abordar el estudio de la arquitectura monástica, y su contribución a la organización del entramado urbano; descubre, además, la producción intelectual y científica de los religiosos. Con toda seguridad un libro como este es el punto de partida de estudios posteriores en los que se profundizará más, si cabe, en el estudio de la vida de las comunidades religiosas turolenses. Celebramos, por consiguiente, con agrado esta nueva y entusiasta aportación del profesor León Esteban al conocimiento de Teruel y quienes allí encontraron lugar de habitación. Francisco M. Gimeno Blay Catedrático de Paleografía y Diplomática Universidad de Valencia
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A PROPÓSITO DE No sé hasta qué punto son necesarias las explicaciones cuando algo o alguien habla por sí mismo. Tal, me parece a mí, efectuarse no puede con caracteres de coherencia. Pero ocurre, a veces, que la lógica del sentimiento prima sobre la del intelecto, y, entonces no queda otro remedio que dejarse conducir, obedientemente, so pena de caer en la obsesión impertinente. Nada hay más fiel a uno mismo que el deseo guiado por las expertas manos de la razón. Ha tiempo, mucho tiempo, quizás rozando los años de juventud, que quise saber alguna cosa sobre los Monasterios de Teruel capital. Diríase que una dualidad, aparentemente opuesta, la artística y la histórica, inquietaba mi ánimo sobremanera. ¿Qué fue de aquella arquitectura rocosa y vistosa? ¿Qué de sus frailes? ¿Qué quedó de su vida cultural-religiosa? Sic transit gloria mundi. Así pasa la gloria de este mundo. Por no quedar no queda ni el solar do se ubicaron los Monasterios, con una sola excepción. De modo y manera, que se impone la investigación, e investigación de Archivo. Sin ella, no es posible la construcción, diría mejor, la reconstrucción tanto del escenario como de la obra llevada a cabo por Trinitarios, Mercedarios, Capuchinos, Carmelitas, Dominicos y Jesuitas en sus respectivos Conventos de Teruel. Y es que si exceptuamos el trabajo del dominico Manuel Miralles sobre el Convento de San Raimundo, nadie, que yo sepa, ha escrito e investigado en torno al resto de Conventos. Ello lleva aparejada una relativa doble dificultad, pues hay que partir de cero, y se precisa acudir a las fuentes pertenecientes, al difícil pero agradecido mundo del Archivo. He de confesar que mis visitas, a los Archivos Provinciales de los distintos Conventos anunciados, han sido difíciles pero gratas, tanto por
la buena acogida que se nos otorgó como por los resultados obtenidos en la mayoría de los casos. El resto de Archivos: Nacional de Madrid, de la Corona de Aragón, Archivo del Reino, Archivo Histórico de la Universidad de Valencia, Archivo Histórico Provincial de Teruel, Archivo Diocesano de Teruel y otros, es un itinerario más conocido por lo frecuentado. En todo caso, somos conscientes de que el corpus de nuestro trabajo ha logrado formar el esquleto y conformar algunos miembros vitales, mas no se nos escapa que es una primera reconstrucción que exige futuras investigaciones para una completa vitalidad del mismo. Además es evidente que todos los Monasterios no ostentan los mismos logros conseguidos, y ello está en razón de la documentación que el Archivo nos proporcionó. Claro es también que a un trabajo de primera investigación no puede exigírsele amena literatura, ya que, en esta ocasión, priman los códigos de la historicidad. Y aún sin prescindir, en ningun caso, de aspectos arquitectónicos de los diversos Conventos, nos interesó, hemos de confesarlo, el hombre —léase fraile— y su actividad cultural y ascético-religiosa. La reconstrucción de la nómina de priores, guardianes, y comendadores, fue para nosotros una exigencia impuesta. Ello no quiere decir, de ningún modo, desaire u olvido intencionado de aspectos económicos —que los hay—, o de escenarios culturales, cual el lector apreciar podrá. Los Apéndices tras cada monasterio, son una sencilla muestra de la documentación manejada, y que creo ilustran lo advertido en el cuerpo del texto. Y para Un a propósito de, yo pienso que es más que suficiente; pero, ha de permitirme el lector que exprese mi agradecimiento a todo el personal de los Archivos mencionados, al profesor Francisco Gimeno Blay, así como a don Bernardo Latorre y a don Clemente Lucas. Agradecimiento principal merece el Exmo. Ayuntamiento de Teruel através de la Concejalía de Cultura, y de su Delegado Dr.
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don Francisco Martín, sin cuya colaboración este libro no hubiera vista la luz de la edición. Y a ti, lector, mis más rendidas gracias por saber apreciar el esfuerzo y el trabajo del que esto escribe. Nuestra tierra lo merece. ¡Bendita sea!
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ABREVIATURAS Archivo de la Corona de Aragón Archivo de la Catedral de Teruel Archivo Diocesano de Teruel Archivo de la Embajada de España cerca de la Santa Sede AHDT Archivo Histórico Diocesano de Teruel AGS Archivo General de Simancas AHN Archivo Histórico Nacional AHPT Archivo Histórico Provincial de Teruel AHPNZ Archivo Histórico de Protocolos Notariales de Zaragoza AHPZ Archivo Histórico Provincial de Zaragoza AHPAOP Archivo Histórico Provincial de Aragón de la Orden de Predicadores AHUV Archivo de la Universidad de Valencia AMT Archivo Municipal de Teruel APAV Archivo Provincial de Aragón y Valencia de los PP. Carmelitas Descalzos APSA Archivo Parroquial de San Andrés ARSI Archivium Romanum Societatis Iesu ARV Archivo del Reino de Valencia BC Biblioteca de Cataluña BHUV Biblioteca Histórica de la Universidad de Valencia BOM Boletín de la Orden de la Merced BNE Biblioteca Nacional de España BUV Biblioteca de la Universidad de Valencia HMC Historia monástica de los Carmelitas Descalzos IET Instituto de Estudios Turolenses OFMCap. Ordinis Fratrum Minorum Capuchinorum RAH Real Academia de la Historia ACA ACT ADT AEESS
Siglas art. Artículo cap. Capítulo Colec. Colección cit. Citado Cuad. Cuaderno Doc. Documento f. Folio fols. Folios Imp. Imprenta Leg. Legajo Lib. Libro Ms. Manuscr nº Número Núms. Números Op. Obra p. Página pp. Páginas Perg. Pergamino Prot. Protocolo r. Recto Reg. Registro Salz. Salazar Secc. Sección S. l Sin lugar Sig. Signatura t. Tomo v. Vuelto Var. Varios Vid. Véase Vol. Volumen
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I CONVENTO DE CAPUCHINOS
Sumario: 1.1. Fundaci贸n y Mecenas. 1.2. Ubicaci贸n y construcci贸n. 1.3. Algunos Guardianes o Superiores notables. 1.4. Documentos.