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Anatom铆a de un asesinato

Una disecci贸n de la verdad forense


Anatomía de un asesinato

Una disección de la verdad forense

Virgilio Latorre Latorre Universitat de València

México D.F., 2012


Copyright ® 2012 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web www. tirant.com (http://www.tirant.com).

Director de la Colección:

Javier de Lucas Catedrático de Filosofía del Derecho

© virgilio latorre latorre

© tirant lo blanch MÉXICO edita: tirant lo blanch MÉXICO C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia telfs.: 96/361 00 48 - 50 fax: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es depÓsito legal: v i.s.b.n.: 978-84-9004-472-8 imprime Y maqueta: pmc Media Si tiene alguna queja o sugerencia envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia por favor lea en www.tirant.net/index.php/ empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


A la memoria de Lourdes


Índice

1. Ficha Técnica .......................................................................

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2. Sinopsis ................................................................................

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3. Verdad forense ..................................................................... 3.1. Verdad y ficción ........................................................... 3.2. Saber y poder o la verdad y las garantías ................... 3.3. El saber reconstruido (la verdad histórica) ................ 3.4. La verdad consensual y el caso especial ..................... 3.4.1. La comunicación ideal ..................................... 3.4.2. El caso especial ................................................. 3.4.3. La pretensión de verdad y la pretensión de corrección ......................................................... 3.5. Verdad y validez: la exclusión de las pruebas obtenidas ilícitamente ................................................................... 3.6. La verdad y el derecho a traspasar la puerta ..............

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4. El Derecho Consuetudinario, el Precedente y el Principio de Legalidad .............................................................................. 4.1. El derecho consuetudinario ........................................ 4.2. El precedente (stare decisis) ........................................ 4.2.1. La fuerza argumentativa del precedente ......... 4.2.2. La fuerza normativa del precedente ................

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5. Justificación y Excusa ......................................................... 5.1. Del asesinato ................................................................ 5.2. De la justificación ........................................................ 5.3. De las diferencias entre Justificación y Excusa ......... 5.4. Excursus: Exigibilidad/inexigibilidad ......................... 5.4.1. Principio Regulativo ......................................... 5.4.2. Principio Normativo ......................................... 5.5. Estado de Necesidad Excusante ..................................

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6. Imputabilidad/Inimputabilidad .......................................... 6.1. El bien y el mal ............................................................. 6.2. Impulso irresistible ......................................................

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Anatomía de un asesinato

Índice


Anatomía de un asesinato

Índice Los grados de la inimputabilidad .................... Las emociones y los impulsos .......................... El cartero que hace su trabajo ......................... El piloto automático .........................................

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7. «Mise en scène» .................................................................... 7.1. La escenografía ............................................................ 7.2. Lo que se ve y no se ve ................................................. 7.3. La puesta en escena ..................................................... 7.4. Preguntar y repreguntar (Cross examination) ...........

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8. Bibliografía ...........................................................................

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6.2.1. 6.2.2. 6.2.3. 6.2.4.

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Ficha técnica

Anatomía de un asesinato. (1959), 160 minutos Anatomy of a Murder Director: Otto Preminger Actores: James Stewart (Paul Biegler), Lee Remick (Laura Manion), Ben Gazzara (teniente Frederick Manion), Joseph N. Welch (juez Weaver), Arthur O’Connell (Parnell McArthy), Eve Arden (Maida Rutledge), Kathryn Grant (Mary Pilant), George C. Scott (Claude Dancer), Orson Bean (Dr. Smith), Russ Brown (Mr. Lemon), Murray Hamilton (Alphonse Paquette), Brooks West (Mitch Lodwick), Ken Lynch (sargento Duro), John Qualen (Sulo, el guardia), Howard McNear (Dr. Dompierre), Alexander Campbell (Dr. Harcourt), Don Ross (Duane Millar), Jimmy Colin (Clarence Madigan), Ned Weaver (Dr. Roschid), Josep Kearns (mr. Lloyd Burke), Royal Beal (sheriff), Duke Ellington (pie-Eye), James Water (sargento), Lloyd le Vasseur (empleado del Tribunal), Mrs. Welch (jurado) Productor: Otto Preminger Producción: Carlyle Productions para Columbia Pictures Guión: Wendell Mayes sobre la novela del mismo título de Robert Travers Fotografía: Sam Leavitt Operador: Irving Rosenberg Montaje: Louis R. Loeffler Ayudante de Dirección: David Silver Diseño de Producción: Boris Leven Música: Duke Ellington Sonido: Jack Solomon Títulos de Crédito: Saul Bass Vestuario: Michael Harte, Lee Giokaris, coordinado por Hope Bryce Maquillaje: Del Amstrong y Harry Ray El rodaje tras ocho semanas finalizó el 15 de Mayo de 1959 . Se estrenó el 2 de julio de 1959.

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Anatomía de un asesinato

1. Ficha Técnica


Anatomía de un asesinato

Virgilio Latorre Latorre

Premios Año Resultado

Galardón

Festival

Categoría

Persona

1960 Nominada Oscar

Academy Awards, USA

Best Actor in a Leading Role

James Stewart

1960 Nominada Oscar

Academy Awards, USA

Best Actor in a Supporting Role

Arthur O’Connell y George C. Scott

1960 Nominada Oscar

Academy Awards, USA

Best Cinematography, Black-and-White

Sam Leavitt

1960 Nominada Oscar

Academy Awards, USA

Best Film Editing

Louis R. Loeffler

1960 Nominada Oscar

Academy Awards, USA

Best Picture

Otto Preminger

1960 Nominada Oscar

Academy Awards, USA

Best Writing, Screenplay Based on Material from Another Medium

Wendell Mayes

1960 Nominada BAFTA Film Award

British Academy Awards

Best Film from any Source

Otto Preminger

1960 Nominada BAFTA Film Award

British Academy Awards

Best Foreign Actor

James Stewart

1960 Nominada BAFTA Film Award

British Academy Awards

Most Promising Newcomer

Joseph N. Welch

1960 Ganadora Grammy

Grammy Awards Best Sound Track Album, Backgound Score from Motion Picture or Television

1960 Ganadora Golden Laurel

Laurel Awards

Top Drama

1960 Ganadora Golden Laurel

Laurel Awards

Top Male Dramatic Performance

James Stewart

1960 Ganadora Golden Laurel

Laurel Awards

Top Male Supporting Performance

Arthur O’Connell

1960 Nominada Golden Laurel

Laurel Awards

Top Female Supporting Performance

Eve Arden

1959 Ganadora NYFCC Award New York Film Critics Circle Awards

Best Actor

James Stewart

1959 Ganadora NYFCC Award New York Film Critics Circle Awards

Best Screenplay

Wendell Mayes

Best Actor

James Stewart

Duke Ellington

1959 Ganadora Volpi Cup

Venice Film Festival

1959 Nominada Golden Lion

Venice Film Festival

Otto Preminger

1960 Nominada WGA Screen Award

Writers Guild of Best Written America, USA American Drama

Wendell Mayes

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Sinopsis

U

n automóvil se va acercando hacia un punto, cuando pasa por delante de él, Preminger con notable maestría logra por segundos congelar la imagen (lo logra haciendo que la cámara siga paralelamente al automóvil —a la misma velocidad—). De este modo se descubre como en una instantánea que quien lo conduce es Paul Biegler, un abogado aficionado a la pesca y al Jazz, que fue Fiscal y ahora se dedica a la defensa de asuntos menores (divorcios). La congelación de la imagen marca un antes y un después en el protagonista: su dedicación como jurista hasta ese momento (una vez que fue sustituido por otro Fiscal) es limitada, anodina e incluso indolente. A partir de este momento tendrá que decidir si se hace cargo de un caso de asesinato y enfrentarse no sólo a la responsabilidad profesional sino a un jurista prestigioso, el Fiscal Claude Dancer. La decisión es un entramado de apatía y necesidad, pero también de antipatía y empatía. El automóvil viene, se detiene (imaginariamente) y emprende la marcha. Es el antes y el después. El después, sirve para mostrar a

otro personaje clave «el consejero» Parnell McCarthy: apostado detrás de la barra de un bar delante del cual pasa el coche conducido por Paul Biegler es advertido por el camarero de la llegada de su amigo. Mcarthy es un jurista alcohólico (el antes) que empuja a Biegler a aceptar el caso (su rehabilitación y el después). Las escenas que se suceden muestran la casa de Biegler, la cámara se muestra parsimoniosa, con languidez, como su protagonista, se detiene meticulosamente en adentrarnos en las dependencias, al tiempo que Biegler se despoja de sus atuendos e instrumentos de pescador, e incluso de los peces (sin llegar a Bigas Luna). Preminger cuya formación es ante todo teatral, perfila a los personajes con tales detalles que de inmediato ofrecen una caracterología que ubica al espectador sobre quien es quien, y quien no es, qué se puede esperar y qué no, hasta donde puede llegar y hasta no puede/no debe llegar. Biergle es un personaje cálido, a veces ingenuo a veces despistado, honesto —tiene dificultades para no decir la verdad aunque sea en cuestiones intrascendentes—,

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Anatomía de un asesinato

2. Sinopsis


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Virgilio Latorre Latorre

preocupado de sus amigos, despreocupado por el dinero y fama, atento a sus aficiones y ajeno a los usos sociales, en definitiva un prototipo extraño a la figura arquetípica —la expresión no resulta muy afortunada— del abogado. Pero al mismo tiempo se advierte con extraña facilidad que Biergle está investido de autorictas, no del poder que se le confiere como Letrado (su posición prevalente sobre los demás en la Sala de Justicia, e incluso predominante en la relación con sus clientes). Hay algo que rezuma de su actitud, de su aplomo, de su seriedad y de su firmeza, sin dejar por ello de lado su fino humor, su ironía, y su escepticismo —sin duda, a todo ello ayuda la imagen de James Stewar—. Mcarthy, aspecto de bonachón, sentimentaloide, ocurrente: «Un hombre llamado Barney Quill violó a la Sra. Manion. El teniente va a casa de Quill y le descerraja cinco tiros… por lo que Quill muere de envenenamiento por plomo». Pero también cargado de sentido común: No tiene que caerte bien, sólo tienes que defenderle». Su daguerrotipo se completa con un diálogo que mantiene con Biergle a propósito de un reproche que le dirige a éste sobre la bebida: «no te pongas digno, vives en una casa de cristal», a lo que le responde: «mis ventanas se rompieron hace tiempo y puedo decir lo que

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quiera». La idea de la casa de cristal, de la exposición pública a todos, y la pérdida de derechos, paradójicamente los incrementa, pues si todos me ven, todos me escuchan, y si todos tienen el derecho a verme, tienen el deber de escucharme. La casa de cristal con los cristales rotos hace que el estatus del sujeto sea bidireccional, permite la observación, pero obliga a la audición. La exposición voluntaria con pérdida de intimidad se contrapesa con libertad de hacer y expresar. Los hechos contados por sus protagonistas: Laura Manion.— Manny llegó tarde de las prácticas de tiro. Así que cenamos. Se echó y se quedó dormido. Yo no había salido de la caravana en todo el día, así que… me acerqué al bar, hacia las ocho y media. Me tomé una copa y jugué al flipper. No Había mucha gente en el bar. Barney que era el dueño del bar al que Manny y yo íbamos a veces, se acercó y me desafió a una partida. Apostamos una ronda. Hacia las once, me marché del bar. Salí por la puerta lateral. De repente apareció Barney, no salió por la misma puerta que yo. Dijo que iba en mi dirección y que podía llevarme a casa. Dijo que había osos rondando por allí y que no debía volver andando a casa. Los osos salen de noche para escarbar. Subí en el coche de Barney y se dirigió al parque de caravanas. Cuando llegamos al parque, la verja estaba cerrada. Di las gracias a Barney e hice ademán de bajar del coche, pero me dijo que no tenía que caminar. Que podía entrar en el parque por otra carretera. No sabía que hubiera otra carretera, pero siguió conduciendo… antes de que


Sinopsis mía que me disparara. Recuerdo que tenía la intención de encontrarle… y retenerle mientras llamaba a la policía. Tal vez no pensaba en nada claramente, sólo en encontrar a Barney Quill. No sé. No llamé a la policía antes de ir al bar. Estaba como aturdido. Fue horrible ver lo que le habían hecho a mi mujer. No vi a nadie en el bar, sólo a Barney Quill. Es la única persona que vi. Fui al bar de Quill con una pistola. Y recuerdo la cara de Quill detrás de la barra —entró, como si fuera el cartero repartiendo el correo, fue hasta la barra y empezó a disparar, disparó a Barney cuando llegó a la barra. Cuando Barney cayó, siguió disparando a Barney detrás de la barra. Entonces dio media vuelta y salió, pero salí tras él. Le dije: «Teniente, será mejor que no huya de esto». Me dijo: «¿Tú también quieres, gallito?» Lo dijo con toda tranquilidad, mirándome a la cara. La pistola la sostenía en mi dirección, pero la boca apuntaba al suelo. (Decl. De A. Paquette)— pero no recuerdo nada más. Ni siquiera que volví a casa. Recuerdo haber disparado cinco tiros. Mucho ruido como para olvidarlo. Recuerdo que oí disparos, pero no parecen relacionados conmigo. Me parecían muy lejanos, como si estuviera disparando otra persona.

La Sra. Manion. Es conocido que la actriz inicialmente elegida fue Lana Turner pero por un problema de pantalones (en sentido estricto) no siguió en el proyecto: Preminger pretendía que se pusiera un tipo de pantalones sueltos y Lana deseaba vestirse con ropa diseñada por Jean Louis, las posiciones resultaron inamovibles porque Preminger no concebía que la mujer de un teniente vistiera con ropa de Jean Louis (de diseño y cara) y decidió su

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Anatomía de un asesinato

pudiera decir nada. Los hombres no me asustan. No me había tocado ni había dicho nada fuera de lugar. Aquella noche iba vestida con un jersey, como éste, y una falda. Una combinación, bragas y sujetador. Se salió de la carretera y entró por un sendero en el bosque. Detuvo el coche… y apagó las luces. Entonces me agarró y me dijo: «Voy a violarte». Así, sin más. Barney empezó a tocarme y me defendí lo mejor que pude. Pero era muy fuerte. No grité ni chillé porque estaba en pleno bosque. Empezó a insultarme. Me llamó «zorra del ejército» y otras cosas. Entonces se echó hacia atrás y me dio un puñetazo. Me volvió a pegar y dejé de defenderme. Estaría medio inconsciente, pero sé que me rompió las bragas e hizo lo que le dio la gana. No sé exactamente qué pasó después. Debí desmayarme. Recuerdo que poco después el coche se movía. Barney conducía muy deprisa y respiraba con dificultad. Emitía un sonido horrible. Jadeaba. Íbamos por la carretera al parque de caravanas. Viró junto a la verja y se paró. Abrí la puerta para salir. Antes de que pudiera salir, Barney me agarró y me dijo que iba a… arrancarme la ropa y a atacarme de nuevo. Salí y corrí. Barney me alcanzó por detrás y caí al suelo. Se cayó encima de mí y empezó a darme puñetazos. Creí que iba a matarme. Grité y, de alguna manera, conseguí ponerme en pie y corrí. Que le despertó un ruido, gritos, pensó. Se levantó, abrió la puerta de la caravana y salió. Su mujer salió corriendo de la oscuridad y cayó en sus brazos (Decl. del sargento Durgo). Mi mujer pudo contarme, detalladamente, lo que había pasado. La eché en la cama y le puse paños fríos en la cabeza. Le di una copa de brandy. Poco después, se había calmado y parecía que se había dormido. Entonces fui al armario, cogí la pistola y la cargué. No quería matar a Barney Quill. Sabía que tenía que verle y pensé que la necesitaría. Sabía que el Sr. Quill guardaba armas detrás de la barra. Te-


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Virgilio Latorre Latorre

sustitución. Sin duda un acierto. La presencia de Lee Remick, a la que Maida define como «Dócil, fácil. La clase de mujer de la que los hombres se aprovechan» le ha dado a la película una frescura y sensualidad que «explica» los hechos y justifica sobradamente, para su tiempo, la transgresión de temas tabúes para la sociedad americana: La violación, los anticonceptivos, espermatogénesis, eyacular, orgasmo, pero también promiscuidad, y bragas como antítesis de faja. El teniente Frederick Manion. Un militar insolente y hostil en palabras de Biergle, violento, con las venas inflamadas, desconfiado, celoso, posesivo y al mismo tiempo gusta exhibir (o que se exhiba) a su mujer—, con mirada fría y a veces perdida, con un particular código de honor que le autoriza a matar ante una ofensa como la de la violación en cualquier circunstancia o situación. Sin embargo es intuitivo y dispone de una habilidad extraordinaria para camuflarse entre la selva legislativa. Rechazada su firme creencia en que la costumbre le ampara para matar en un caso como el padecido por su esposa, se mueve con sagacidad adecuando los hechos a las excusas legales que le permitan sortear una condena anticipada. Una trascripción de los diálogos definen al personaje:

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¿Cuál es su excusa legal, teniente? ¿Cuál es su excusa legal para haber matado a Barney Quill?, Justificación, no, verdad?, Justificación, no. Excusa. Sólo excusa, ¿eh? ¿Qué excusas hay? ¿Cómo voy a saberlo? Usted liquidó a Quill. Perdería la cabeza.—¿Qué ha dicho? Perdería la cabeza. El mal genio no es una excusa. Quiero decir que debí volverme loco. ¿Me acerco? ¿Me acerco? Se lo diré cuando haya hablado con su mujer.

Ante el Jurado sin embargo se muestra tranquilo cuando procede, dramático cuando es necesario e indignado cuando la situación lo exige. Resulta calculador y cuidadoso incluso en las relaciones personales, Biergle tiene que llamarle la atención en la primera entrevista personal a la vista de sus respuestas: que no se encuentran ante el Jurado, que no tiene que contestar si o no. El Fiscal Claude Dancer. Su aspecto entre boxeador y soldado griego pone de relieve su función acusadora. Se bate con todas las armas legales, resulta incisivo —a veces colérico—, intimidatorio, sin dejar de lado la sutileza de su estrategia y argumentos. Su labor obstaculizadora de la defensa resulta por momentos memorable, la contrarresta, la avoca al paroxismo. Su presión llega hasta tal extremo que comete errores que conducen a la absolución del acusado. No. Nadie me dio las bragas, ni anoche ni en ningún otro momento. Las encontré donde he dicho. ¿Sabe que Quill tiró las bragas por la rampa… —o lo


Sinopsis

Su estrategia resulta equivocada, para no dar relevancia a la alegación de la defensa de demencia, no propone una pericial psiquiátrica y se limita a solicitar que se encuentre presente el psiquiatra del Estado como observador. Esta decisión se revela posteriormente fatal para la acusación, pues introducido un precedente por el que aun cuando el acusado pueda distinguir el bien del mal, si actúa por un impulso irresistible se le considerará afecto de una demencia transitoria, el margen de maniobra de Dancer es tan estrecho que solo pasa por él una aguja. Llama como perito al Dr. W. Gregory Harcourt, observador de la Fiscalía durante todo el Juicio para contrarrestar la pericia del Dr. Smith, perito de la defensa, pero a ésta le bastaba preguntarle si

¿Podría haber cambiado de opinión… de haber examinado al acusado, como el Dr. Smith? No lo creo. ¿Pero la opinión de Smith se formó en mejores circunstancias? Si se refiere a que pudo examinar a ese hombre, sí.

El juez Weaver lo encarna Joseph N. Welch abogado de Boston que se distinguió por sus enfrentamientos años atrás con el Senador Mcarthy. Tiene el aspecto de los ancianos del lugar que eran elegidos jurisconsultos por su sabiduría, su experiencia y su prudencia. Da buena cuenta de dosis de paciencia, de sensatez. Administra su poder de forma proporcionada, se muestra enérgico cuando resulta imprescindible para el buen desarrollo del proceso, y persuasivo cuando los ánimos están exaltados por la refriega dialéctica. Resulta un personaje apasionante, de sí mismo dice que un juez es como otro juez. La única diferencia puede estar en como hagan la digestión… o en su facilidad para quedarse dormidos. En cuanto a mí, digiero una barra de hierro… y aunque pueda parecer que duermo a ratos, descubrirán que despierto con facilidad sobre todo si un buen abogado hace una buena argumentación que a mí me parezca brillante.

Aun en clave irónica, el Juez Weaver no deja de poner de manifiesto que un Juez es una persona —un juez es como otro juez, porque una persona es como otra persona—, influida por elementos externos, ambientales, sociales, personales, mediáticos, edu-

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ha supuesto? —Lo he supuesto. ¿Ha pensado que alguien pudo ponerlas allí? ¿Alguien que quisiera que se encontraran allí? No lo había pensado. Y dominada por lo que el Sr. Biegler llamaría «impulso irresistible»… ha venido corriendo con las bragas…—para destrozar la imagen de Quill, ¿no? —No, he creído que era mi deber. —Le han herido en su orgullo, ¿no? —No sé qué quiere decir. Cuando encontró las bragas, ¿lo primero que pensó es que Quill tal vez violó a la Sra. Manion… o que tal vez le hacía la corte a la Sra. Manion? No sé qué quiere decir. Srta. Pilant, ¿era la amante de Quill? ¡No! Todo el mundo sabe que vivía con Quill. Eso no es cierto. Barney Quill era… ¿Qué era? ¿Qué era Barney Quill, Srta. Pilant? Barney Quill era mi padre. No tengo más preguntas.


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