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INMIGRACIÓN EN ELCHE DIVERSIDAD E INTEGRACIÓN COMO BASES PARA EL CRECIMIENTO DEMOGRÁFICO Y EL REJUVENECIMIENTO INTERCULTURAL

Carmelo Hernández Ramos

Valencia, 2015


Copyright ® 2015 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant.com).

Colección “Cuadernos básicos de Inmigración, Nacionalidad y Extranjería del observatorio de la Inmigración de la Ciudad de Elche Director de la Colección: Alfonso Ortega Giménez

© Carmelo Hernández Ramos

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es ISBN: 978-84-16349-40-1 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/ empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


Varona, D. (2011). Actitudes punitivas: factores explicativos a partir de los datos Encuesta Social Europea. Revista Española de Investigación Criminológica, Núm Actas del VIII Congreso Español de Criminología. San Sebastián, 29 junio-1 jul 2011. CARMELO HERNÁNDEZ

Licenciado en Psicología. Diplomado en Criminología. Especialista en Violencia de Género y Mediación Penal. Colegiado CARMELO HERNÁNDEZ es Licenciado CV-273. Desarrolla su actividad profesional Psicología. en Criminología. principal comoDiplomado Psicólogo Coordinador de laEspecialista OJCI de la Audiencia Provincial de Alicante, Violencia de Género y Mediación Penal. Colegiado en materia de medidas alternativas a la prisión273 (programas de reeducación por delitos cometidos contra las violencias de género y doméstica; programas Desarrolla suyactividad profesional como Psicólogo Coordinador de sensibilización concienciación, en principal cumplimiento de la pena de TBC, por delitos cometidos contra la seguridad vial) mediación OJCI de la Audiencia Provincial de Alicante, en materia de medidas alternativa penal reparadora en adultos (plan piloto del CGPJ), acompañaprisión (programas reeducación por delitos cometidos contradelasgéneviolencias de g miento asistencialde e informativo a víctimas de violencia ro y delitos contra la libertad sexual y programa PREVENTIA y doméstica; programas de sensibilización y concienciación, en cumplimiento (ejecución de acciones preventivas y de sensibilización frente a la pena de TBC, por delitos cometidos contra la seguridad vial) mediación eventual comisión de delitos que causen impacto social). reparadora en adultos (planDocente piloto dele Investigador CGPJ), acompañamiento asistencial e inform Es asimismo Profesor del Departamento de Psicología la Saluddedegénero la Universidad Alicante, Miembro a víctimas de deviolencia y delitosdecontra la libertad sexual y prog de los grupos de investigación GITE y PsicoCrimiminología de la PREVENTIA (ejecución de acciones preventivas y de sensibilización frente UA, y Profesor Colaborador en Masters y Cursos Postgrado de eventual de delitos que causen impacto social). la UMHcomisión (Crimina), la UNED y la propia UA. En materia de Mediación Penal Reparadora de Adultos, desarrolla la actividad propia del programa piloto del CGPJ, desde 2007 hasta la actualidad, en la Audiencia Provincial de Alicante, habiendo publicado diversos artículos doctrinales en revistas de impacto, participado en varios libros colectivos sobre esta materia y publicado un libro específico. Ha participado en diversas acciones formativas para el ICALI, el COP-CV, la USC y el Instituto de Criminología de la Universidad de Valencia, sobre Mediación Penal y se ha incorporado en 2013, como colaborador externo en el Módulo de Mediación Penal, al Máster en Mediación e Intervención Social en Conflictos de la Escuela de Negocios de la FG de la UA y en el el mismo módulo del Máster de Especialización en Mediación de la Uvigo. Participa también en el Programa de sensibilización ciudadana y comunitaria contra la violencia de género, “Porque-es-posible”, dependiente de la Excma. Diputación Provincial de Alicante, de


la que, además, es miembro de la Comisión de Instrucción contra el Acoso Laboral, de conformidad con lo establecido en el Protocolo de Prevención contra el Acoso Laboral, del que también es corredactor, vigente en dicho organismo. Interviene en diversos proyectos para las Admones. Públicas, incluyendo una Consultoría Internacional sobre violencia de género en Panamá (4 estancias consecutivas), a través del FC Hispano-Americano, la AECI y el CGPJ, y es miembro del Obervatorio de la Inmigración de la ciudad de Elche y colaborador del Centro de Estudios Multidisciplinares en Violencia de Género de la Universidad de Valencia. Ha impartido numerosos Cursos, Seminarios, Jornadas y Talleres para distintas Universidades, Entidades y Organismos, de titularidad pública o privada, nacionales o internacionales como el Instituto nacional de mediación de México, el ICALI, el ICAV, el Consejo de Colegios de Abogados de Castilla y León, el ICABA, el Consejo Vasco de la Abogacía, la UA, la UNED, la UMH, la USC, la Universidad CEU Cardenal Herrera de Elche, la UTSA, el Centro Crimina, el Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana, el Consejo Nacional de Colegios de Psicólogos de España, los Colegios Oficiales de Procuradores y de Titulados Mercantiles y Empresariales de Alicante el Instituto de Criminología de la Universidad de Valencia, la Dirección General de Justicia de la GVA, el IVASPE y el CGPJ, en materia de Violencia de Género, Mediación Penal, Seguridad Vial y otras materias troncales de la Psicología y la Criminología y ha intervenido como ponente o moderador en otros tantos Congresos y Foros, presenciales u on line, y varios espacios radiofónicos o televisivos. Entre sus publicaciones destacan “La violencia de género en los albores del S. XXI: perspectivas psicológica y jurídica” (UNED. 2003), “Guía práctica del menor y de la violencia de género y doméstica” (La Ley. 2004 —colectivo—), “Mediación Penal: Una visión práctica desde dentro hacia fuera. ECU. 2011), “La aplicación de programas formativos específicos de reeducación en materia de violencia doméstica, en aplicación de las medidas de suspensión y sustitución de la ejecución de la pena” (La Ley Penal. 2009), “Mediación: Un método de conflictos. Estudio Interdisciplinar” (Tirant lo Blanch 2010). “Cómo desenmascarar el mobbing en la Administración Pública”—colectivo— (2010. Infobooks). “La


ejecución de la pena de Trabajos en Beneficio de la Comunidad por los delitos de violencia de género: los talleres formativos y reeducativos del art. 49 CP” (Tirant lo Blanch. 2012). “Mediación Penal: Una introducción metodológica”. Revista de l’Institut Universitari d’Investigació en Criminologia i Ciències Penals de la UV. 2010. “Delitos y Delincuentes” —colectivo— (ECU 2010). “La experiencia en mediación penal de la Audiencia Provincial de Alicante”. La ley penal: revista de derecho penal, procesal y penitenciario, Nº. 56, 2009. “Guía de derechos asistenciales de las víctimas de violencia de género” (Diputación de Alicante. 2009. 2010. 2011 y 2012. Traducida al inglés y al lenguaje de signos), “Menores expuestos a la violencia de género: Guía informativa y consultiva” (Diputación de Alicante. 2013. 2014. Traducida al inglés y al lenguaje de signos). “El enriquecimiento ilícito” —colectivo— (ECU 2012). “La implantación en las Audiencias Provinciales de las Oficinas de Medidas Alternativas” (CGPJ. 2006). “Diccionario temático sobre inmigración y extranjería” —colectivo— (Madrid. LID Ed. 2014). “Violencia Psicológica: Una visión desde la Psicología Jurídica” (La Ley Penal. 2014).


1. INTRODUCCIÓN El texto que tienes en tus manos es el segundo volumen de la colección de cuadernos básicos del Observatorio de la Inmigración de la Ciudad de Elche. La ciudad de Elche/Elx, es la capital de la comarca del Bajo Vinalopó/Baix Vinalopó, de la provincia de Alicante. La población total en el municipio alcanza los 230.354 habitantes (INE 2012), mientras que la población del casco urbano es de 189.900 (INE 2012). Es la tercera ciudad más poblada de la Comunidad Valenciana, la segunda de la provincia de Alicante, la vigésima en población a nivel nacional y la cuarta mayor ciudad excluyendo capitales de provincia. El área metropolitana de Alicante-Elche, que agrupa a Elche con la conurbación de Alicante-San Vicente del Raspeig-San Juan de Alicante y con las localidades cercanas de Santa Pola y Crevillente, es la octava más poblada de España, con unos 735.000 habitantes aproximadamente. Con esta nueva publicación desde el OIE seguimos afianzando nuestro compromiso de sensibilización y búsqueda de compromisos con la ciudadanía, siendo plenamente conscientes de que, así como sucede en muchos otros aspectos de la sociedad actual, los temas relacionados con la inmigración presentan hoy retos que ya no pueden ser debidamente afrontados de forma aislada. La ciudadanía, como concepto expansivo y conformador de la democracia participativa, constituye un elemento indispensable de apoyo para la puesta en práctica de una eficaz y decidida política de integración de los inmigrantes por parte de los poderes públicos. La cimentación gradual y evolutiva del concepto de ciudadanía universal es esencial para poder integrar en el día-a-día, es decir, en la calle, en el mercado, en el centro de la salud, en la escuela…, materialmente los conceptos de ciudadanía y extranjería. En ese camino, saber gestionar la diversidad, promover la convivencia intercultural y aprender a no discriminar a quienes llegan desde otros territorios, evitando catalogarlos como extranjeros, forasteros o incluso intrusos, constituyen unas buenas prácticas que deben desempeñar un papel fundamental para superar los todavía existentes guetos sociales o espacios de “aislamiento normalizado” que deben ser definitivamente superados para fijar el punto de llegada a la meta que conduce hacia una nueva sociedad más plural, participativa y moderna. La inmigración ha existido desde siempre y la historia demuestra, de forma incontestable e inequívoca, que es positiva. Sin embargo, ha sido


categorizada como “fenómeno” o incluso como “problema”, es decir, de forma peyorativa, habitual y cotidianamente, por muchos sectores de la población, la política e incluso el razonamiento sociológico. Sin embargo, en los albores del Siglo XXI, la movilidad humana no puede ser percibida sino como una de las características estructurales que perfilan el rostro de nuestro mundo globalizado, lo que está determinando en gran medida que la inmigración esté dejando de ser categorizada de ese modo, y vaya siendo percibida y considerada progresivamente como un hecho, como una realidad cada vez más estructural de la sociedad global contemporánea, conformándose progresivamente un nuevo mapa social cada vez más mestizo y plural, integrado por personas que quieren tener y compartir su identidad plural y diversa, más allá del “problema” o “fenómeno” de la propia condición de inmigrante o extranjero. Sin embargo, tras la euforia inicial, vivimos un momento en el cual se están reconstruyendo las fronteras (territoriales y económicas) y el aparente discurso multiculturalista que animó la acuñación del término “global” se ha ido diluyendo entre la metafísica de las diferencias y la fragmentación de las identidades. Es una gran contradicción que debemos asumir: en este mundo cada vez más global, las diferencias entre culturas, etnias y regiones aumentan al mismo tiempo que se describen derechos universales y se redactan documentos de consenso sobre políticas globales. Todavía existen sectores a los que parece que les cuesta mostrar un mínimo de sensibilidad frente a una realidad evidente: La inmigración nace de la pobreza y en muchos casos de la pobreza extrema que hace que miles de personas se desplacen desde miles de kilómetros para huir de sus respectivos países de origen huyendo de la miseria y la muerte. Ante la constatable existencia de un fundamento material de discriminación entre los conceptos de ciudadano/a y extranjero/a, y la repercusión que esa distinción puede significar en el ejercicio de los derechos fundamentales, defenderemos la necesaria construcción de un camino en lo sociopolítico y cultural hacia una ciudadanía, sino universal, si de cimentación gradual y evolutiva, favoreciendo la progresiva inserción de las personas migrantes y la paulatina superación de los prejuicios y estereotipos que distorsionan la comprensión de la realidad del hecho de la inmigración. La inmigración, en términos generales, pero especialmente allí donde es prevalente, exige de las administraciones y la sociedad en su conjunto, la elaboración de estrategias orientadas a la integración y al fomento de la cohesión social. Las principales vías de integración, empleo y educación, dependen completamente de la eficiente capacidad de los diferentes servi-


cios públicos encargados de gestionar la diversidad y garantizar la igualdad de trato y la no discriminación en el ejercicio de la ciudadanía, para crear un clima integrador, desde el respeto y el enriquecimiento mutuo. Finalmente, en este volumen se analizan y desgranan algunos de los resultados más importantes y significativos del Plan Local de Inmigración de la Ciudad de Elche (2012-2015), una iniciativa cuyos destinatarios son el conjunto de los ciudadanos y ciudadanas y no tan sólo un sector o colectivo específico, porque su objetivo es garantizar la cohesión social, la igualdad en los derechos y en las obligaciones. Partiendo de los datos más actuales, parece percibirse que las nacionalidades latinoamericanas pierden peso frente a otras, como son la rumana o portuguesa, aunque en este caso hay que tener en cuenta que el peso de las nacionalizaciones es mucho mayor entre la población latinoamericana, puesto que tienen más facilidades para obtenerla, dado que a los dos años pueden solicitarla, frente a otras, como sucede, por ejemplo, en el caso de una persona inmigrante marroquí, que tiene que esperar diez años.


2. LA GLOBALIZACIÓN Y SU DOBLE: LA FRAGMENTACIÓN DE LAS IDENTIDADES El abordaje contemporáneo del hecho de la inmigración pasa porque las administraciones públicas y la sociedad en su conjunto elaboren estrategias orientadas a la integración y al fomento de la cohesión social. La integración social es un proceso de mutua adaptación y acomodo que afecta a todas las personas que, en un sentido amplio y diverso, conforman el grupo social de referencia, y no singularmente a aquellas que se incorporan por primera vez o se reintegran en su seno. Es un proceso dinámico, a través del cual las personas migrantes alcanzan su incorporación plena, libre y voluntariamente, en la sociedad de acogida. Sin ánimo de ser reduccionista, pero si con la perspectiva de determinar lo esencial del resultado, el proceso de integración implica el despliegue de tres acciones correlativas: a) el propio esfuerzo a desarrollar por las personas migrantes, b) el acomodamiento subsiguiente por parte de la sociedad involucrada en el esfuerzo, y c) las políticas públicas corresponsables que deben impulsar, facilitar y verificar la realización sinérgica de ambas acciones. Todos los indicadores fiables remarcan el hecho de que se está produciendo un cambio significativo en los ciclos migratorios. Esta afirmación no solo es aplicable en el ámbito macroscópico, sino que también y muy especialmente, tiene visibilidad y predicamento en la realidad concreta de muchas ciudades y regiones donde el hecho de la inmigración forma parte del paisaje urbano desde hace décadas, como así viene sucediendo en la ciudad de Elche/Elx. En la actualidad nos encontramos ante un ciclo distinto, donde el esfuerzo social e institucional debe recaer no tanto en la acogida como si y más en la integración y en la convivencia. Para favorecer la identificación con la sociedad de base, a través de la convivencia y, por extensión, potenciar la cohesión social futura, es imprescindible establecer un marco igualitario de relaciones entre la población autóctona y la migrante salvaguardando siempre la estructura que da consistencia interna al estado social y democrático: igualdad de derechos, de trato y de oportunidades. Son precisamente las oportunidades de formación y crecimiento sociocultural que la sociedad de destino ofrece y el trato social que reciben en su seno, los elementos esenciales para que las personas migrantes contribuyan a afianzar la cohesión social futura del Estado. Estamos hablando, por


tanto, de convivencia intercultural, para reforzar la idea de integración en una sociedad plural y diversa. La diversidad es riqueza, un bien para la colectividad social que, sin embargo, supone un gran esfuerzo para las personas migrantes, pues han de adaptarse a la convivencia en un país nuevo, con una cultura diferente, lejos de su red socio-familiar de referencia. No olvidemos que la emigración es un movimiento de población que hace referencia a la llegada a un país de personas provenientes de otro territorio o portando otra nacionalidad, para establecerse en él permanente, temporal o provisionalmente. Toda inmigración lleva como contrapartida anterior una emigración desde el país o lugar de origen. Dependiendo de la estratificación social y diversidad del país al que emigra, el inmigrante tendrá que reconstruir, reinventar, adaptar o, incluso, abandonar, su sistema de creencias y valores, en mayor o menor medida, porque sus antiguos hábitos, costumbres y referencias pueden perder su sentido y utilidad. Si el país receptor no ofrece oportunidades reales de integración, el inmigrante puede terminar siendo un marginado o excluido social. El estatus de inmigrante se adquiere tras el primer contacto con el país receptor y requiere un proceso legal de reconocimiento y acreditación. La llegada del emigrante a la sociedad receptora lleva implícito un choque entre dos culturas diferentes, por lo que debe seguirse un proceso adaptativo recíproco, para enriquecerse de la diversidad mutua. El etnocentrismo y los estereotipos culturales presentes en el país de destino pueden dificultar enormemente la integración del emigrante. En todas las sociedades, los sistemas de estratos sociales sirven para ordenar la población conforme a determinados criterios o categorías, que se presentan integrados en la estructura de poder existente en la sociedad de referencia, con una interrelación vertical y jerárquica entre sí. Las categorías más comunes identificadas por la Sociología científica son las de castas (en función de rígidos principios místico-religiosos), estamentos (justificados en función de principios de honor familiar y aristocráticos), clases (en función de la producción y adquisición de bienes) y estatus (manifestados a través del prestigio, la fama y el rango social). Los estratos sociales sirven para explicar la evolución/involución de las comunidades sociales y grupos humanos organizados. Las personas migrantes pueden verse, como consecuencia de la estratificación social, condenadas a vivir en áreas espacio-sociales propias, guetos de marginación o nichos sociales enquistados en las ciudades de acogida, marcados como espacios de gran peligrosidad social, que sirven, de este modo, para recordar que solo pueden existir lugares tan degradados física y socialmente sino es como consecuencia de la presencia y acción de los inmigrantes.


El mundo se ha globalizado, pero siguen existiendo tensiones y conflictos para adaptarse al pluralismo cultural; y en algunos casos se ha querido regresar a viejas convenciones y valores fundamentales que, en apariencia, resultan seguros para preservar la identidad de las personas. La respuesta de muchas personas inseguras ante el miedo, la incertidumbre o la desinformación es el aislamiento y la búsqueda de refugio ideológico en el etnocentrismo y la intolerancia. En este mundo cada vez más global, las diferencias entre culturas, etnias y regiones aumentan al mismo tiempo que se describen derechos universales y se redactan documentos de consenso sobre políticas globales. Es una gran contradicción que debemos asumir: No es posible la integración efectiva sin reconocer a todas las personas residentes la condición de CIUDADANOS y CIUDADANAS y, en consecuencia, la titularidad en pie de igualdad de todos los derechos y deberes a los que la ciudadanía da acceso. En suma, es esencial gestionar la diversidad para promover la convivencia intercultural y aprender a no discriminar a quienes llegan desde otros territorios (los “extranjeros”).


3. GESTIONAR LA DIVERSIDAD COMO PASO PREVIO PARA ALCANZAR LA INTEGRACIÓN Todas las sociedades desarrollan un patrimonio cultural propio consecuencia de la interacción y mestizaje entre los diversos grupos humanos que la integran. Ese patrimonio comprende todo tipo de normas, conocimientos, valores, creencias, símbolos e ideologías, conformando un sistema único y, por eso, diverso que se desarrolla dentro de la vida social del propio grupo y es transmitido de generación en generación. Cada sociedad será, por tanto, más o menos culturalmente diversa respecto de otra (diversidad intercultural) e incluso diversa en sí misma, entre los propios grupos sociales que la integran (diversidad intracultural). En el caso de las personas migrantes, su diversidad puede favorecer o dificultar la integración en una determinada sociedad de acogida. En el segundo caso, puede ser utilizada para construir un marco desigual de relaciones de dominación/subordinación, en base a connotaciones peyorativas atribuidas a los lugares de origen (tercermundismo), los trabajos a los que se les permite acceder, su lengua, etc. La diversidad cultural no se encuentra en el código genético, es un hecho totalmente social que se adquiere a través de las propias personas que integran la comunidad social de referencia. Las ciudades deben convertirse en “catalizadores de la diversidad”. Este es uno de los aspectos más destacables de la ciudad de Elche, como propósito y también como realidad. Para que ese propósito sea una realidad perceptible, el presupuesto para inmigración de las administraciones públicas, especialmente de los Ayuntamientos, ha de disponer de la suficiente dotación para favorecer el diálogo, la integración y la convivencia intercultural, mediante la creación de programas específicos que incidan de manera directa en la procura de una sociedad más inclusiva, más justa y más cohesionada. Esos programas deberán incidir fundamentalmente en la consecución de los siguientes objetivos: a) trabajar en el refuerzo de acogida, dotando de conocimiento, formación y habilidad a los inmigrantes que llegan a la ciudad; b) ampliar y adaptar la red de servicios sociales para que esté en condiciones de garantizar una atención adecuada a toda la población; c) fortalecer la participación real de los inmigrantes, apoyando a los procesos de inserción y autoempleo; Existen dos elementos primordiales para gestionar la diversidad como paso previo para alcanzar la integración material de los inmigrantes: el


empleo y la educación. Si conseguimos que el inmigrante de primera generación tenga un empleo y que alguno de sus descendientes pueda obtener un empleo mejor a través de la formación y la educación, habremos conseguido dotar de contenido la previsión conectada con la integración real de las personas inmigrantes. Las sociedades más prósperas son también las más diversas En la Gráfica VI se describen de una manera sintética cuáles son las vías seguras para favorecer la integración y obtener de este modo un satisfactorio clima integrador. Gráfica I

VIAS SEGURAS PARA FAVORECER LA INTEGRACIÓN EMPLEO Y EDUCACIÓN •Crecimiento sociocultural

CLIMA INTEGRADOR

GESTIONAR LA DIVERSIDAD DESDE LOS SERVICIOS PÚBLICOS •Respeto

GARANTIZAR LA IGUALDAD DE TRATO Y LA NO DISCRIMINACIÓN DE LA CIUDADANÍA • Enriquecimiento Mutuo

Las necesidades de las personas inmigrantes son necesidades comunes y Las necesidades de las personas inmigrantes necesidades comunes coincidentes con las que tiene la población autóctona, porson consiguiente deben atenderse y coincidentes con lasdirigidos que tiene población consiguiente con los servicios generales al la conjunto de laautóctona, ciudadanía, por incorporándose a los debeny atenderse con losexistentes servicios en generales dirigidos al conjunto de la los servicios recursos sociales las mimas condiciones y mediante ciudadanía, incorporándose a los servicios y recursos sociales existentes en mismos procedimientos. Por consiguiente, las actuaciones en materia de integración, en lasvanmimas condiciones y mediante los mismos procedimientos. Por realidad, dirigidas al conjunto de la población, no únicamente a las personas consiguiente, las modo, actuaciones en materia de integración, en planteamiento realidad, van de inmigrantes. De ese se gestiona la diversidad desde un dirigidas conjuntodedeexistencia la población, no únicamente normalidad, sinalnecesidad de servicios específicos.a las personas inmi-

grantes. De ese modo, se gestiona la diversidad desde un planteamiento de Las diferencias culturales constituyen una de las graves dificultades con que se normalidad, sin necesidad de existencia de servicios específicos. ha de enfrentar el hecho migratorio. Esas diferencias abarcan el conocimiento, las Las diferencias culturales constituyen una de las graves dificultades ciencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualquier otra capacidad y hábito con que se ha de enfrentar el hecho migratorio. Esas diferencias abarcan

adquirido por los miembros de una sociedad, organización o grupo humano. Del mismo modo, cómo existen diferencias reales entre los pueblos que aportan diversidad y riqueza, el impacto entre dos culturas puede desencadenar diversos problemas y reacciones cuando una diferente ha de coexistir con otra, dominante y establecida, en la sociedad de acogida. Las barreras de intolerancia, rechazo y discriminación que pueden


el conocimiento, las ciencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualquier otra capacidad y hábito adquirido por los miembros de una sociedad, organización o grupo humano. Del mismo modo, cómo existen diferencias reales entre los pueblos que aportan diversidad y riqueza, el impacto entre dos culturas puede desencadenar diversos problemas y reacciones cuando una diferente ha de coexistir con otra, dominante y establecida, en la sociedad de acogida. Las barreras de intolerancia, rechazo y discriminación que pueden generar las diferencias culturales solo pueden superarse con profundos cambios en la educación de los ciudadanos, firmemente establecidos sobre la base de un concepto plural y holístico de ciudadanía. Aunque las observaciones sobre diferencias culturales puedan estar basadas en la evidencia y la observación científica, es posible que esas mismas observaciones estén estructuradas a partir de concretos sistemas de creencias y valores sobre la cultura observada que podrían no ser neutrales y, por tanto, reflejarían sesgos interesados. Esos procesos pueden determinar la emergencia de etiquetajes sociales, que promuevan la dominación de la sociedad migrante, e incluso su subordinación étnica, por la sociedad dominante de acogida. Por tanto, la discriminación social es el resultado del aprendizaje de determinados patrones socioculturales, la mayoría de los cuales se transmiten por endoculturación, que marcan las diferencias entre los seres humanos y adquieren una posición ideológica dominante en una determinada sociedad, organización o grupo humano. Tiene como consecuencia y efecto promover una distinción, restricción exclusión o segregación real y/o simbólica entre personas, basada en su nacionalidad, etnia, idioma, religión o cualquier otra diferencia sociocultural que tenga como efecto atentar contra el principio de igualdad y, por tanto, impida o anule el ejercicio real y efectivo de derechos y libertades públicas esenciales, desvalorando la diversidad cultural como un bien fundamental para la convivencia humana. El racismo, la xenofobia, la persecución política, la violencia de género, la homofobia, etc., pueden favorecer los movimientos migratorios de personas que procedan de países donde existan restricciones de derechos fundamentales, hacia otros más tolerantes y civilizados. La discriminación racial es un claro ejemplo de discriminación social que, pese a los avances conseguidos, históricamente ha sufrido y sigue padeciendo todavía la comunidad de raza negra en algunos lugares del mundo. Luchar contra la discriminación de las personas inmigrantes, a través de la promoción de estrategias que ayuden a minimizar el racismo y la xenofobia, desarrollando programas de educación y empleo para favorecer su integración, requiere de la implicación activa de la sociedad civil y del


fomento de sinergias entre todos factores que pueden contribuir al empoderamiento y crecimiento social de los inmigrantes, entre los cuales cobran una especial relevancia la existencia de una satisfactoria escolarización y el conocimiento de la lengua oficial o vehicular del país de destino. En un contexto como el que se ha dado hasta la irrupción de la crisis, se ha producido una gestión razonablemente adecuada de los flujos migratorios y su asentamiento. Los flujos migratorios están evidenciando una perceptible moderación cuantitativa que está propiciando un cambio en las políticas públicas sobre inmigración, desde la acogida hasta la integración. El empleo es un aspecto básico en el desarrollo personal y social de las personas. Es lo que posibilita llevar adelante el proyecto de vida, por lo que probablemente sigue siendo la razón de ser por la cual se producen muchos movimientos migratorios. La inmigración encuentra cada vez mejor acomodo en el medio rural por las ventajas comparativas que tienen las zonas rurales frente a grandes ciudades: empleo (mayor facilidad a lo largo del año), mejor relación gasto/ingreso (vivienda especialmente) y mayores posibilidades de ahorro, educación para los niños y las niñas en un entorno de mayor facilidad de integración educativa, mejor conciliación de la vida laboral y familiar, mejor facilidad para la integración social (sobre todo si el entorno es favorable), etc. La inmigración en zonas rurales es, por tanto, un factor demográfico positivo, de desarrollo social y económico. No obstante, la crisis introduce elementos distorsionadores y dudas sobre todo este proceso, puesto que las mafias organizadas se sirven de los inmigrantes como uno de los objetivos más recurrentes para desarrollar actividades ilícitas y peligrosas relacionadas con la inmigración ilegal. El tráfico ilegal de personas, la esclavitud del siglo XXI, es una actividad delictiva que aporta cada vez más beneficios, por lo que empieza a ser monopolizada por las mismas mafias que se dedican también al tráfico de armas, drogas o, incluso al terrorismo internacional. Precisamente en relación con esto último, la aparición de la amenaza del terrorismo internacional de raíz fanática y global, sobre todo en forma de terrorismo yihadista, sin más objetivos políticos que la desestabilización del status quo mundial, y el hecho de que los terroristas sean islamistas que atentan en países occidentales, conllevan que el control migratorio se ejerce por parte de los estados también de forma preventiva, en busca de posibles potenciales terroristas. En suma, las políticas de integración, ciudadanía y convivencia intercultural deben incorporarse de modo transversal a todas las políticas públicas orientadas a la ciudadanía. La política de integración ha de sus-


tanciarse en todas las políticas públicas de carácter vertical: educación, empleo, vivienda, cultura, sanidad, servicios sociales, etc. La efectividad de la transversalidad requiere que la unidad administrativa encargada de la política de integración ha de contar con los instrumentos y mecanismos necesarios para poder fortalecer, apoyar, informar e influir sobre las políticas verticales.


4. PERSPECTIVA DE GÉNERO Las mujeres migrantes, por el mero hecho de su doble condición (mujer y migrante) son susceptibles de sufrir así mismo una mayor discriminación que los hombres, puesto que las necesidades laborales juegan también un papel importante en la distribución desigual de los derechos, las oportunidades e incluso el trato, por razón de género. De tal modo que en las CC.AA en las que tiene relevancia la construcción o la agricultura suele ser mayor el peso de los hombres y en aquellas otras en las que tiene mayor peso el turismo y sobre todo las tareas domésticas y los cuidados personales prevalecen las mujeres (EPIE 2010). Por género se entiende el conjunto de características que se construyen socialmente, a partir de diferencias morfológicas y sexuales entre el hombre y la mujer. Esas características pueden llevar a asignar a hombres y mujeres roles sociales muy rígidos y excluyentes. Históricamente se puede constar como el hombre, por su condición de varón y patriarca tradicionalmente ha integrado en su perfil de género unos derechos, libertades y obligaciones que a las mujeres se le eran negados por el simple hecho de pertenecer al género femenino. Por lo tanto, la perspectiva de género es necesaria para analizar la realidad nacida del hecho diferencial de la inmigración entre hombres y mujeres, para poder comprender, explicar e interpretar las relaciones de poder que existen entre los dos géneros también en el contexto migratorio. La perspectiva de género nos ayuda a entender mejor la vida social, económica y política desde una posición que hace visible el mundo femenino, su realidad y sus aportaciones, comparando transversalmente sus derechos y oportunidades con los que tienen los varones. Pone de manifiesto que el origen y la perpetuación de la desigualdad no responde a cuestiones vinculadas con la naturaleza o la biología, sino a la construcción social de género, transmitida a través de la socialización y el aprendizaje. Probablemente la expresión más cruel y extrema de esa desigualdad estructural sea la violencia de género, expresión con la que define “toda conducta que atente contra la dignidad e integridad física y moral de las mujeres por el hecho de serlo, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres” (Ley de Medidas de Prevención y Protección Integral contra la Violencia de Género, 2007). La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, significó el reconocimiento y la comprensión internacionales de que la violencia contra


la mujer es una violación de los derechos humanos y una forma de discriminación contra la mujer. En la Plataforma de Acción adoptada en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, se define la violencia contra la mujer como una de las 12 esferas de especial preocupación que deben ser objeto de particular hincapié por parte de los gobiernos, la comunidad internacional y la sociedad civil. La definición instrumental de violencia de género fue establecida en el seno de esa Cuarta Conferencia Mundial, y desde entonces ha inspirado la mayor parte de las declaraciones en contra del maltrato de género y la lucha a favor de los derechos de las mujeres. La violencia contra la mujer adopta diversas formas, incluidos la violencia en el hogar; las violaciones; la trata de mujeres y niñas; la prostitución forzada; la violencia en situaciones de conflicto armado, como los asesinatos, las violaciones sistemáticas, la esclavitud sexual y el embarazo forzado; los asesinatos por razones de honor; la violencia por causa de la dote; el infanticidio femenino y la selección prenatal del sexo del feto en favor de bebés masculinos; la mutilación genital femenina y otras prácticas y tradiciones perjudiciales. En el Gráfico II se puede encontrar el esquema operativo de esa misma definición, con la ampliación del amplio espectro de conductas típicas sancionables: violencia física, psíquica, sexual y económica. Gráfico II

Para acabar con estas situaciones de inequidad y sufrimiento el empoderamiento de las mujeres (empowerment) se perfila como el instrumento más adecuado. “Empowerment” significa “potenciación o empoderamiento, mediante la delegación o


Para acabar con estas situaciones de inequidad y sufrimiento el empoderamiento de las mujeres (empowerment) se perfila como el instrumento más adecuado. “Empowerment” significa “potenciación o empoderamiento, mediante la delegación o transferencia simbólica de delegar poder y autoridad”. Se trata de una técnica de integración de todos los CIUDADANOS, haciendo uso de una comunicación efectiva y eficiente para que la información sea compartida, en pie de igualdad, por todos: INFORMACIÓN ES PODER.


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