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EL MENTIROSO Genealogía de una paradoja sobre verdad y autorreferencia


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


EL MENTIROSO Genealogía de una paradoja sobre verdad y autorreferencia

JESÚS PADILLA GÁLVEZ

tirant humanidades Valencia, 2021


Copyright ® 2021 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

©  Jesús Padilla Gálvez

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-18656-19-4 MAQUETA: Innovatext Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Wir sagen: Dass einer lügt, das ist ähnlich damit, dass einer zu gleicher Zeit zwei Spiele spielt. Das Lügen besteht ja darin, dass er weiss, was die Wahrheit ist und absichtlich das Falsche sagt. Wittgenstein, Zwei Einwände. Gedanke und Ausdruck. (Das Lügen ist ein Sprachspiel, das gelernt sein will, wie jedes andre.) Wittgenstein, Philosophische Untersuchungen, 249. Para Margit y Dafne


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INTRODUCCIÓN............................................................................................... 13

LA PARADOJA DEL MENTIROSO INTRODUCCIÓN................................................................................................ 39 1. PROBLEMAS EXEGÉTICOS....................................................................... 40 2. EL MENTIROSO COMO FALACIA........................................................... 45 3. LA SOLUCIÓN DISCURSIVA..................................................................... 66 4. LA SOLUCIÓN DIALÉCTICA..................................................................... 78 5. LA SOLUCIÓN HIPOTÉTICA.................................................................... 83

INSOLUBILIA INTRODUCCIÓN................................................................................................ 95 1. RECEPCIÓN Y SISTEMATIZACIÓN DEL PROBLEMA....................... 100 2. LOS PROBLEMAS DE LA INFERENCIA ................................................. 104 2. DE NUEVO EL MENTIROSO..................................................................... 114 4. DEFICIENCIAS DEL MODELO ESCOLÁSTICO.................................... 129

ANTINOMIAS DE LA RAZÓN INTRODUCCIÓN................................................................................................ 135 1. EL PROBLEMA DE LA MENTIRA............................................................. 138 2. LAS ANTINOMIAS DE LA RAZÓN PURA.............................................. 146 3. LA AUTONOMÍA DE LA RAZÓN............................................................. 152 4. ALGUNOS RESULTADOS CONTRA EL ESCEPTICISMO................... 155

LA CIRCULARIDAD DE LA PARADOJA INTRODUCCIÓN................................................................................................ 161 1. CUESTIONES GENERALES........................................................................ 164


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2. UNA INSÓLITA LECTURA DEL MENTIROSO...................................... 167 3. CIRCULARIDAD, AUTORREFERENCIA Y REFLEXIVIDAD............. 184 4. PRETENSIÓN DE UN HECHO FALSO..................................................... 192 5. ALGUNAS LECTURAS USUALES............................................................. 203 6. RESTRICCIONES EN LA AUTORREFERENCIA.................................... 208 7. LENGUAJE OBJETO Y METALENGUAJE ............................................... 219 8. EL PROBLEMA DE LA DECISIÓN............................................................ 226 9. UN RESULTADO INSÓLITO Y EXCEPCIONAL.................................... 232 10. UNA NEGLIGENCIA SOBRE VALIDEZ................................................... 240 11. LA AUTORREFERENCIA COTIDIANA FORMALIZADA................... 244

LA SOLUCIÓN DESDE LA AUTORREFERENCIA INTRODUCCIÓN................................................................................................ 255 1. RECURSIÓN................................................................................................... 256 2. PUNTO FIJO................................................................................................... 263 3. TRANSFORMACIÓN DE LA CONVENCIÓN-(T)................................. 272 4. PRIMERAS CONSECUENCIAS DE LA LÓGICA AUTORREFERENCIAL................................................................................................................. 281 5. ¿ES LA CIRCULARIDAD UN PRESUPUESTO DEL MENTIROSO?... 289 6. UN CONTRAEJEMPLO GLOBAL.............................................................. 296 7. ¿ES EL MENTIROSO UNA CREENCIA FALSA INJUSTIFICADA?..... 307

EL MENTIROSO, RECONSIDERADO INTRODUCCIÓN................................................................................................ 313 1. DEL LENGUAJE NATURAL AL LENGUAJE FORMAL Y VUELTA A EMPEZAR....................................................................................................... 316 2. DEL ANÁLISIS DEL ENUNCIADO AL ESTUDIO DE LA EXPRESIÓN................................................................................................................. 321 3. EL FRACASO DE LOS MODELOS FORMALES ANTE EL MENTIROSO................................................................................................................ 326 4. LAS EXPRESIONES OCASIONALES ........................................................ 331 5. HACIA UNA GENEALOGÍA DE LAS EXPRESIONES OCASIONALES............................................................................................................. 335 6. EL MENTIROSO Y LAS EXPRESIONES OCASIONALES .................... 340 CONCLUSIÓN.......................................................................................................... 349 BIBLIOGRAFÍA....................................................................................................... 371


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GLOSARIO DE SÍMBOLOS.................................................................................. 399 ÍNDICE DE LOS PASAJES CITADOS O TRADUCIDOS.............................. 403


INTRODUCCIÓN Άν λές πάντα την αλήθεια, έχεις αυτήν τη μεγάλη ανταμοιβή: πάντα σε πιστεύουνε. Esopo, 210. El pastor bromista, Fábulas.

Este libro pretende realizar un análisis exhaustivo de la paradoja del mentiroso. El mentiroso se refiere a la conocida expresión atribuida a Epiménides, el cretense, que afirmó que todos los cretenses son unos mentirosos. La cuestión inaugurada es saber si el enunciado del mentiroso expresa una verdad. Pero, antes de nada deberíamos decir unas palabras sobre la mentira. Por ello conviene aclarar lo que significa mentir. Desde el inicio de la filosofía el hombre fue definido como una criatura parlante o elocuente, es decir un “zôon logon ekhon”. Este ser vivo que tiene la capacidad de generar un discurso puede expresar verdades y mentiras. Las formas más comunes de mentir son falsear, hacer trampa, cometer un error, defraudar, etc. pero también el hombre puede auto engañarse, simular o fingir. El hombre, como los animales, justifica todos estos actos para vivir o sobrevivir. Esta maña se lleva a cabo con el fin de comer ya que de lo contrario sería comido. Esta argucia aparece en forma de mimesis o mimetismo. La mímesis animal se realiza mediante la imitación, por lo que se aparenta ser otro que no es. En el mundo animal, incluido el humano, se imitan movimientos, gestos, maneras de hablar o de actuar de otros animales o individuos. Transformamos el ser en apariencia mediante maniobras de engaño. En el mundo animal y en la guerra nos referimos a estos procesos como camuflaje o ilusión óptica. En cierto modo, la vida está acompañada, desde el inicio hasta el final, por el engaño. Es sumamente interesante estudiar la transfor-


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mación que se realiza del engaño a la mentira. Aristóteles se refiere a dicha transformación como “metábasis eis allo génos”1, es decir lo que literalmente se traduciría por la “transcripción o transporte de algo más allá de su género”, que designa un cierto tipo de falacia argumental ya que se realiza un “salto”. Esta transformación, sin embargo, requiere de un nuevo nivel o perspectiva: para mentir se requiere entendimiento y voluntad. Cuando se miente no se trata exclusivamente de justificar la transgresión haciendo alusión meramente a que alguien desnaturaliza algo debido a que tenga que sobrevivir. Por tanto, no se justifica la mentira invocando la autoconservación. Todo lo contrario, se miente por el bienestar propio que produce engañar al otro. Ciertamente, mentir puede producir sensaciones encontradas como adscribirse cualidades, características o distintivos que nunca ha adquirido y hacerle creer a alguien ajeno que posee dichos atributos. Evidentemente, los instintos animales pueden perdurar y alguien que no sabe alemán, por caso, tendrá una gran satisfacción en inducir a otra persona a pensar que puede traducir en dicho idioma textos sumamente complejos sin haber estudiado dicha lengua. Este “botín” –o, en términos económicos podríamos hablar de “beneficio”– es sumamente satisfactorio para muchos individuos que lo practican: no han tenido que esforzarse en aprender una lengua, no ha invertido tiempo, no ha sufragado con su patrimonio la adquisición de unos conocimientos, no han tenido que pasar largas estancias en un país lejano fuera de amigos, conocidos y familiares, etc. A pesar de todo recibe todos los beneficios de su mentira ya que es reconocido públicamente como alguien que domina dicha lengua, consigue

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Esta expresión se enuncia de diferentes maneras. Por un lado: “Οὐκ ἄρα ἔστιν ἐξ ἄλλου γένους μεταβάντα δεῖξαι, οἷον τὸ γεωμετρικὸν ἀριθμητικῆι.” procede de Aristóteles, Analytica Posteriora, 75a38. Sin embargo, es más conocida la siguiente entrada: “Ἀλλ’ ἐκεῖνο μὲν δῆλον, ὡς οὐκ ἔστιν εἰς ἄλλο γένος μετάβασις, ὥσπερ ἐκ μήκους εἰς ἐπιφάνειαν, εἰς δὲ σῶμα ἐξ ἐπιφαείας·” Aristóteles, De Caelo, 268a31-268b3.


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un puesto de trabajo aduciendo los conocimientos, sin olvidar que puede recibir una cuantiosa suma por haber “traducido” textos difíciles que, posiblemente haya escrito un “negro” (en el sentido literal de “ghostwriter”) y, si es profesor universitario, probablemente haya conseguido un sexenio con el consiguiente aumento cuantitativo de su sueldo de por vida. A esa vida asentada en hacer un botín y beneficiarse sin el menor esfuerzo pertenece la mentira. La evolución lógica de la mentira se desarrolla paralelamente en los animales y el hombre pero hay diferencias cualitativas que no debemos de menospreciar. Entre las múltiples diferencias, hay una que debemos mencionar: el animal intentan sobrevivir mediante en camuflaje; el hombre consigue una ganancia de su botín que transforma en su posesión adueñándose de algo ajeno. La adquisición de lo impropio mediante el artilugio de la mentira puede cambiar sus condiciones de vida. El problema radica en que la mentira nunca será un fin, sino que el que comienza a practicar sistemáticamente el arte de engañar, se convertirá en un medio que dominará de por vida. Por ello es difícil dar marcha atrás: cuando se comienza a mentir, se sigue mintiendo siempre ya que se convierte en un instrumento eficaz para conseguir unos fines. En este contexto, debemos apreciar que la mentira expresada por el mentiroso es un acto intencional motivado que realiza un hablante a un determinado grupos de concurrentes. La expresión realizada enreda al receptor ya que la proposición expresada es engañosa. Lo excepcional del enunciado es que hace referencia a sí mismo. Por tanto el destinatario de dicho enunciado hace referencia a todos los cretenses, incluyéndose a sí mismo. Este hecho tan inusual ha fascinado desde la Antigüedad a muchos lectores debido a que contiene una circularidad poco usual y una estructura autorreferencial extravagante, convirtiéndose así en el paradigma de muchos enunciados que usamos cotidianamente y que hacen referencia a uno mismo. Hasta qué punto, los enunciados que expresamos sobre nosotros mismos son propensos a generar paradojas y cómo se deben combatir éstas incoherencias, ha generado un esfuerzo reflexivo importante


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en la cultura occidental. El mentiroso muestra ostensiblemente las extravagancias de nuestro lenguaje, las contradicciones de su estructura formal, los contrasentidos semánticos y los absurdos que provoca su singularidad. El mentiroso nos previene de las trampas que aparecen en el uso irreflexivo del lenguaje, las dificultades formales que contiene y los compromisos ontológicos que estamos dispuestos a asumir. De facto, el término “mentir” y su correlativo “verdad” son polisémicos por lo que las alternativas propuestas desde un punto de vista histórico ha mostrado un segmento del lenguaje y lo ha analizado con un fragmento de las estructuras formales, dando a entender que de este modo acapararía las estructuras universales del lenguaje, y por ende, se aplicaría a nuestro conocimiento. El libro mostrará que dicha pretensión es desorbitada, por inexacta, ya que las propuestas exhibidas para dilucidar el mentiroso dependen de determinados nexos teóricos presupuestos y una ontología que muchas veces queda imprecisada. En los últimos decenios, el estudio del mentiroso ha aumentado el interés de los investigadores debido a las consecuencias que acarrea su estructura. Para proponer una solución se ha combinado la elucidación de los conceptos fundamentales de manera rigurosa con la demostración de las estructuras formales que yacen bajo el mentiroso. Por esta razón, resulta fascinante conocer la lectura que se ha realizado del mentiroso con el paso del tiempo, la explicación formal que se ha dado a dicha paradoja y las soluciones expuestas del mismo. El libro pretende mostrar que en cada época se han aportado nuevas propuestas a la compleja disposición entre el contenido y la forma del mentiroso. En cada época se ha desarrollado un paradigma distinto. Lo que ha acarreado soluciones disímiles. No se puede, por tanto, aplicar el modelo post festum, ante festum para dar respuestas actuales con modelos recientes a cuestiones anteriores olvidando el marco formal. Esto se debe a que cada época ha leído al mentiroso de manera disímil y con procedimientos desiguales al actual. Mi argumento central podría resumirse de la siguiente mane-


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ra: todos los períodos de la historia han suscrito ciertas condiciones subyacentes de verdad y mentira que constituyeron lo que era aceptable en la comunicación social. Estas condiciones se han ido transformando a lo largo del tiempo. Esta innovación sólo se puede estudiar descubriendo los problemas de contenido y formales vinculados a la verdad y la mentira. El modo de abordar el mentiroso vincula forma y contenido. No podemos referirnos al mentiroso sin aclarar con antelación el significado de la estructura formal en la que se asienta dicha paradoja. Como hemos indicado, la función del mentiroso ha ido cambiando con el paso del tiempo. Dicha evolución permite observar las trasformaciones que se asignan al mentiroso y las repercusiones que generan acerca del significado de verdad. El significado de verdad y mentira es polisémico ya que con el paso del tiempo, el uso que hacemos de ambos conceptos se ha ido alterando. Las acepciones ligadas a verdad y mentira se han ido transformando; hemos pasado de un lenguaje figurado en el que se abusaba de la metáfora y la metonimia a un uso muy restringido en el ámbito formal. Así pues, al inicio observamos la acentuación del carácter indeterminado de la mentira. Esto dará cierta relevancia a la insinuación y la alusión indirecta. Con el paso del tiempo, el problema se irá centrando en determinar la designación exacta de ciertas extravagancias que realizamos cuando usamos el lenguaje natural. Por consiguiente, el mentiroso será abordado como una falacia para persuadir y manipular. Como una falacia más será usada como una forma incongruente en la argumentación. Posteriormente se indicará que su uso arruina nuestra estructura social por lo que se intenta atajar mediante un rigorismo implacable. Finalmente será analizada como una paradoja. El mentiroso es estudiado como una contradicción por lo que su expresión no se puede decidir ya que no podemos probar su estructura en ningún lenguaje dado. El mentiroso terminará siendo un ejemplo de indecidibilidad que exhibe las inconsistencias y las incompletitud de nuestro lenguaje. Este trabajo mostrará la transición llevada a cabo en este largo camino y los problemas que muestra, las soluciones aportadas, los métodos desarrollados y los límites con los que


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hemos operado a través de la historia del pensamiento. Todo ello generará un procedimiento que hemos denominado en otro lugar el método del “entrelazado” en el que las demonstraciones filosóficas se desarrollan a diferentes niveles, por un lado fijando el significado de los términos fundamentales y la aplicación de reglas a un campo específico en el que se aplica el mentiroso. De aquí resulta, que las respuestas dadas en la Antigüedad o en la época medieval difieran enormemente entre sí pero no se pone en duda que la solución del mentiroso es el asunto común a todas estas respuestas argumentativas que irán dando cierta consistencia a los planteamientos propuestos para su solución. El procedimiento a seguir es el análisis de los argumentos entrelazados. La comprensión propia y la que disponemos de los demás constituye uno de los pilares en los que se asienta la sociedad. Esta comprensión de lo social están íntimamente ligadas las acciones comunicativas sobre las que pivota nuestra comprensión de la sociedad. La interacción social es posible gracias al uso que hacemos del lenguaje con el que nos comunicamos. La acción comunicativa entre los hablantes requiere de acuerdos ya que de lo contrario no se podría generar ninguna interacción social. Sin dicha interacción, el sujeto moderno no podría conformar su personalidad. En una sociedad donde los individuos actuasen exclusivamente mediante la mentira no se podría forjar un mínimo consenso, formándose sistemas arbitrarios como fueron descritos por Hobbes al afirmar en su archiconocida expresión “bellum omnium contra omnes”2. En esta guerra de todos contra todos, la comunicación entre las partes es imposible ya que la mentira sustituye a la verdad. En dicha sociedad resulta imposible compartir un conocimiento común. La mentira juega un papel importante en el comportamiento humano. Habitualmente, mantenemos una relación ambigua ante la mentira. La mentira, como afirma Wittgenstein, es un juego de lenguaje como cualquier otro que ha de ser aprendido, ensayado, prac2

Hobbes, 1983, Prefacio.


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ticado, aprovechado, dispuesto y perfeccionado3. Cabe preguntarse, pues, de qué elementos consta este juego y en qué mecanismos se apoya. El mismo autor nos indica que este juego exhibe una duplicidad característica: el mentiroso sabe lo que es verdadero y afirma intencionadamente algo falso. Por ello, se genera una tensión entre conocimiento y afirmación. El mentiroso abusa de la confianza del oyente, viola el derecho a informar fidedignamente e incumbe en una falta por lo que debe asumir la responsabilidad. El oyente sobre el cual el mentiroso ejerce la mentira tiene abierta múltiples posibilidades: oponerse a la mentira, no actuar ante la misma, dejarse embaucar por la mentira, actuar conforme a la mentira para después mostrar sus efectos, no tener en cuenta la mentira, creer la mentira y muchas otras alternativa más. Lo que queda claro es que el mentiroso fija una posición determinada mientras el que es veraz se abre a una serie de posiciones distintas de actuación. Como hemos indicado, la mentira pertenece al campo del lenguaje. Sin embargo, los términos perteneciente a dicha familia son de otro cariz. Así pues, mentir está estrechamente vinculado con acciones lingüísticas tales como “falsificar” o “falsear”. Ambos términos se llevan a cabo en el ámbito lingüístico. Sin embargo otro término emparentado a mentir, como “engañar”4, traspasa el ámbito lingüístico y se adentra en la acción5. A dicho término está vinculado otra serie de términos distintos como es el caso de “tergiversar”, “inventar”, “fingir”, “disimular”, “ocultar”, “desfigurar”, “alterar”, “adulterar” o “desnaturalizar”. La familia semántica ligada al engaño está emparentada con nuestros instintos de supervivencia cuando nos referimos a la “trampa”, el “ardid”, la “astucia”, la “treta” o la “habilidad”; también está unido al “truco” o al “señuelo”; en el campo estratégico nos referimos a la “emboscada”, la “encerrona” o “estratagema”; en el 3 4 5

Wittgenstein, 2009, § 249; Wittgenstein, 2017, § 249. Cf.: Chisholm, 1977, 143-159. Una interesante recopilación de las diferentes opiniones entre mentir y engañar se encuentra en: Mahon, 2016, [01/03/2019]. La bibliografía es muy extensa al final de dicho artículo.


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ámbito jurídico se transforma en delito cuando se comete “fraude”, “estafa”, “fullería”, “dolo” o “timo”; pero también puede servir para “seducir”, “fascinar” y “captar a alguien”; se ha discutido largamente acerca del “disimulo”, el “fingimiento”, la “apariencia” o la “ilusión” como usos sociales muy comunes en sociedades cerradas; pero, además, está fuertemente enlazado al “engaño”, a la “falsedad” o al “embuste”; otros aspectos tienen que ver con la “traición”. Podríamos seguir enunciando acciones que comparten un aire de familia con la mentira pero cuya aceptación o rechazo depende muchas veces del contexto de aplicación. La incertidumbre que genera la mentira en un campo semántico tan amplio de acciones y omisiones hace que el problema nos prive de cierta perspicuidad. A la mentira se vinculan dos grandes conceptos en la filosofía occidental: “verdad” y “realidad” por lo que la noción de “mentira” sugiere, desde el principio, que tengamos una comprensión intuitiva más compleja de la ontología de la que parte cada uno. Sin embargo, esta sugerencia es engañosa dada la gran cantidad de material en el ámbito formal, ontológico, social, moral, etc. que abordan explícitamente el tema del “mentiroso”6. En lugar de lo que sugiere el término, estamos ante un concepto altamente complejo de la filosofía, cuya significación solo puede entenderse plenamente mediante una exposición meticulosa de las discusiones habidas en la historia del pensamiento, analizando los temas y soluciones abordados desde el inicio de la reflexión filosófica. Estamos pues ante un reto que encierra en sí un peligro al que han sucumbido muchas discusiones filosóficas: debatir el problema de la mentira, en general, y la estrategia del “mentiroso”, en particular, desde un punto de vista intuitivo. La sugerencia intuitiva procura una comprensión del problema muy genérica por lo que clausura siempre la investigación en un desbarajuste entre las pretensiones y los conocimientos reales que genera, ya que las observaciones superficiales sólo recogen los datos de la

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Véase: Koyré, 1943; Koyré, 1946, 344 ss.; Arendt, 1967; Arendt, 1971, 1 ff.; Derrida, 1995. Una introducción en castellano es presentada por González Marín, 2001.


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