Skip to main content

1_9788416556205

Page 1

UNIDAD IZTAPALAPA

CONSEJO EDITORIAL DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES

UNIDAD IZTAPALAPA

CONSEJO EDITORIAL DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES

Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


LA INTEGRACIÓN UNIVERSITARIA LOS ESTUDIANTES ANTE LA UNIVERSIDAD ACTUAL

Coordinador

JAVIER RODRÍGUEZ LAGUNAS

YOLANDA CASTAÑEDA ALTAMIRANO MOISÉS MECALCO LÓPEZ ALEJANDRO ENRIQUE OROZCO MORALES

Casa abierta al tiempo

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA UNIDAD IZTAPALAPA

México D.F., 2015


Copyright ® 2015 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/ Este libro ha sido dictaminado positivamente por pares académicos ciegos y externos, a través del Consejo Editorial de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAM IZTAPALAPA.

© Javier Rodríguez Lagunas (Coord.)

© Universidad Autónoma Metropolitana Prolongación Canal de Miramontes 3855 Ex Hacienda San Juan de Dios Delegación Tlalpan, C.P. 14387, México, D.F. Unidad lztapalapa Consejo Editorial de la División de Ciencias Sociales y Humanidades San Rafael Atlixco No. 186, edificio H, Segundo Piso, H-215 Colonia Vicentina, C.P. 09340 lztapalapa Ciudad de México, D.F., México © EDITA: TIRANT HUMANIDADES DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH HUMANIDADES MÉXICO Río Tiber 66, PH Colonia Cuauhtémoc Delegación Cuauhtémoc CP 06500 MÉXICO D.F. Telf: (55) 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-16556-20-5 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/ politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


Rector General

Salvador Vega y León Secretario General

Norberto Manjarrez Álvarez Director de Publicaciones y Promoción Editorial

Bernardo Ruiz López Subdirector de Distribución y Promoción Editorial

Marco A. Moctezuma Zamarrón


UNIDAD IZTAPALAPA Rector

José Octavio Nateras Domínguez Secretario

Miguel Ángel Gómez Fonseca Directora de la División de Ciencias Sociales y Humanidades

Juana Juárez Romero Coordinadora General del Consejo Editorial de Ciencias Sociales y Humanidades

Alicia Lindón Villoria


Introducción

La integración universitaria en un ambiente de cambios Javier Rodríguez Lagunas Carlos Contreras Ibáñez* La Universidad pública mexicana tiene que desarrollar sus actividades en el marco de un conjunto de nuevas situaciones que no puede eludir, tales como: 1. La transición de las sociedades modernas hacia nuevos esquemas de economía, política, cultura y sociedad justo en el momento en que se arriba al siglo XXI; 2. La exigencia a las universidades públicas, y de hecho a todas las instituciones de educación superior (IES), de establecer sus pautas de desarrollo a partir de los nuevos paradigmas de la globalización y la sociedad del conocimiento; 3. La urgencia de llevar a cabo cambios o reformas universitarias para resolver las actividades sustantivas de las universidades, especialmente las públicas, estableciendo parámetros de calidad y competencia; 4. Especialmente desde los parámetros de calidad y competencia, las políticas educativas fomentan el fortalecimiento del trabajo académico y, consecuentemente, incursionan en nuevos perfiles de la docencia universitaria y nuevos perfiles de formación en el estudiante universitario; 5. La universidad pública ha sido llevada a justificar el manejo de los recursos públicos, a la vez que a imponerse cuotas constan-

*

Profesores-Investigadores del Departamento de Sociología de la División de CSH, UAM Unidad Iztapalapa. Javier Rodríguez es además Coordinador del Laboratorio de Docencia y del Estudiante Universitario (LADEU). Miembro del SNI nivel 1.


Javier Rodríguez Lagunas - Carlos Contreras Ibáñez

tes de superación de los indicadores de desarrollo universitario, basados en los parámetros ya enunciados; 6. Nuevas visiones y acciones sociales en torno a la vida universitaria, en su presente y futuro inmediato, que remueven los ánimos y configuran nuevas ideas y juicios de los universitarios en torno a sus instituciones. 7. El desplazamiento de la base cultural sobre la que se edificaron las relaciones sociales universitarias, y que dio sentido a la integración social universitaria hasta ahora conocida. Así pues, los ajustes y cambios conllevan una nueva perspectiva de ser de los principales sujetos sociales1 en la universidad: 1) académicos; 2) alumnos; 3) autoridades; 4) representantes gremiales. Tan solo pensando en que los cambios o reformas universitarias son practicados por tales sujetos, es notoria la importancia de valorar y reflexionar en torno a las situaciones que viven y a los modelos sociales y culturales con que operan para así poder definir su condición frente a las reformas universitarias y sobre el contexto más amplio en que operan. Nos hemos trazado el objetivo en el Laboratorio de Docencia y del Estudiante Universitario (LADEU)2 de avanzar la investigación y

1

Para todos los efectos de interpretación de este análisis, los sujetos sociales universitarios son considerados como elementos activos en la institución universitaria. Tal noción de actividad es concebida no solo en el sentido de las acciones esperadas de ellos en el la lógica de la institución. Es decir, los papeles o roles que de ellos se esperan: unos estudian, otros enseñan y otros más dirigen y gestionan. Sino que también refiere a las diversas maneras de comportamiento social que resulta de las relaciones sociales que imperan en una institución educativa y que implican, desde nuestra perspectiva, una vida universitaria por parte de ellos. El interés que ellos le dispensan a la vida universitaria puede ser muy variado, pero en cada caso y dadas determinadas circunstancias pueden llevar a expresar sus pareceres y contrariedades en el desarrollo de la institución. Entonces podemos suponer unas determinadas formas de ser y estar en la vida universitaria en relación con eventos que en ella ocurren y de los que no solo son partícipes sino que inclusive son impulsores. 2 El LADEU es una propuesta de un grupo de académicos de la UAM Unidad Iztapalapa, alojados en el departamento de sociología de la división de CSH, para desarrollar investigaciones con perspectiva diagnóstica y de generación de propuestas de trabajo para el desarrollo de la universidad. Se creó bajo los auspicios de la división de CSH en el año 2009.


Introducción. La integración universitaria en un ambiente de cambios

diagnóstico de lo anterior, a partir de estudiar a cada uno y, en su conjunto, de los sujetos universitarios con la finalidad de analizar el modo de su incorporación en las dinámicas del cambio de la universidad pública. Iniciar con los estudiantes, a nuestro modo de ver, parece muy adecuado pues son ellos especialmente a los que van dirigidos muchos de los cambios en el proceso de formación profesional. Además, son ellos mismos los que lo pondrán en práctica en el medio laboral profesional, todo cuanto se les ofrezca en la nueva circunstancia educativa. Sugerimos que la participación en la vida universitaria de los estudiantes, que está basada en un abanico de oportunidades y posibilidades de distinto orden, es central para potenciar o dilatar los procesos de cambio que se aspira ocurran en las universidades mexicanas, especialmente en las públicas; y que va a depender del modo y fuerza con que participen en ella, la propia fuerza y naturaleza del cambio. Es decir, en la medida en que los cambios de las IES, especialmente de las universidades públicas, congregan a sus comunidades haciéndolas coparticipes del proceso de cambio, en esa medida también se recrean espacios de corresponsabilidad en cuanto a lo que se dé y cómo se viva y resuelva en las prácticas tanto institucionales como de las comunidades. Por ahora el interés de las autoridades y de las instancias públicas, está puesto en el diseño y manera de instalar los cambios y, no obstante que se ha planteado la centralidad del actor estudiantil en ello3, éstos no necesariamente se han involucrado activamente ni se entienden como co-partícipes del proceso, sino como receptores pasivos de las medidas tomadas4. Ello ya nos presenta una incógnita que

3

4

En casi todas las propuestas de cambio de las IES, tanto las emanadas del ámbito internacional —UNESCO, OCDE, BM, FMI, entre las más activas proponentes—, como de las generadas en los ambientes locales —en general bajo la forma de planes y programas nacionales de desarrollo de las IES—, sugieren la transformación del estudiante pasivo y receptor, al estudiante activo y participativo. Rollin Kent (2009) ha sugerido que los cambios en las IES, muchas veces comandados por el Estado mexicano, no han implicado, ni mucho menos, la resistencia de los estudiantes, ni tampoco generado corrientes de opinión importantes, salvo, sugerimos nosotros, los que se manifestaron con los dos movimientos estudiantiles en la UNAM en los años 80 y luego en la segunda mitad de los 90. El primero ganando las calles y la capacidad de interloquio académico, y el segundo con pasamontañas y cerrando la universidad por cerca de un año escolar.


Javier Rodríguez Lagunas - Carlos Contreras Ibáñez

consideramos importante, ¿por qué razones los estudiantes universitarios parecen ser más pasivos que activos en los procesos de cambio? En realidad sabemos poco sobre los estudiantes universitarios de ahora. Entendemos más sobre sus rasgos socioeconómicos y aun sobre los datos que hacen relevantes la estadística institucional, ingresos, egresos, desertores, promedios de calificaciones, edades, género, etc., pero poco hemos averiguado sobre sus ideas, nociones, juicios, perspectivas de vida y por eso solo hacemos suposiciones a partir de nuestras vivencias en los procesos educativos en los que participamos. Tal vez haya que hacer diversos esfuerzos de análisis más interpretativos de cómo son y qué piensan de su situación como universitarios, para entender sus maneras de vincularse en los procesos de las universidades en las que participan, más allá de saber si son buenos, regulares o malos en sus estudios. No desconocemos que estamos entrando en una fase de conocimiento de los sujetos universitarios, especialmente de los estudiantes y los académicos, que ya abona en la interpretación de sus sentidos subjetivos, en las prácticas sociales de educación, cultura e investigación5. Pero creemos que hay que averiguar más y hacerlo con mayor sistematicidad, a fin de lograr responder mejor, y más allá del número, a la pregunta de quiénes son los estudiantes universitarios que conviven en las universidades, qué opinan y cómo entienden su condición frente a los cambios. El estudio del que ahora presentamos los resultados, busca examinar los rasgos y características socio-económicas y culturales que presentan los estudiantes universitarios inscritos en instituciones públicas, sus ideas básicas sobre ellos mismos, sus compañeros, sus maestros y las autoridades, así como las formas en que perciben el ambiente de las universidades en donde se encuentran, que nos ayuden a delimitar el actual proceso universitario de integración social. Por ello nos hemos planteado: 1. Conocer los aspectos socioeconómicos y familiares que forman el contexto de ingreso a la vida universitaria.

5

Véase el estado del arte que al respecto han sacado Claudia Saucedo Ramos, Carlota Guzmán Gómez, et. al (2013:38).


Introducción. La integración universitaria en un ambiente de cambios

2. Explorar las motivaciones, autopercepciones, expectativas y condicionantes subjetivas que determinaron la elección de carrera e institución. 3. Observar la percepción sobre los servicios docentes, tutoriales, de apoyo, administrativos, deportivos, culturales, y en general los aprendizajes y experiencias extra escolares adquiridos durante su estancia en la institución. 4. Conocer sus puntos de vista y opiniones sobre la universidad, su funcionamiento, formas de gestión de servicios y sistema formativo. 5. Conocer sobre la valoración que le da a su situación como estudiante y sus formas de pertenencia a la institución universitaria. 6. Apreciar los valores sociales y culturales que portan durante el proceso de su formación. 7. Explorar la percepción de las habilidades, conocimientos y herramientas adquiridas, y con ello las perspectivas de futuro que prevén para sí mismos como profesionistas. Cada vez de un modo más sistemático, las IES mexicanas se han impuesto la tarea de saber acerca de sí mismas. Parece increíble que no hace mucho tiempo (apenas un par de décadas) la capacidad de observarse de las IES se limitaba a resolver informaciones básicas sobre su desempeño: matrícula escolar, eficiencia terminal, tiempo de conclusión, promedios de calificaciones, y demás informaciones del estilo. Pero en realidad no se sabía mucho sobre quiénes ingresaban (por ejemplo de qué estratos socioeconómicos, perfiles familiares, preferencias culturales, entre otros aspectos, provienen), mucho menos acerca de las formas de su desempeño escolar (más allá de indicarse cuantos tenían que avances y calificaciones y en qué trimestres ocurrían), ni tampoco sobre las situaciones imperantes en la estancia-permanencia en las instituciones educativas y muy poco, casi nada, sobre el resultado que tenía la formación profesional ya en el medio laboral y en fin de cuentas en el modo de participar socialmente6. 6

Considerando los estados del conocimiento del campo educativo que han desarrollado numerosos investigadores en el marco de las propuestas del Consejo


Javier Rodríguez Lagunas - Carlos Contreras Ibáñez

De manera que el proceso ingreso-permanencia-conclusión de los estudiantes de las IES no había sido en el pasado tema de interés fundamental, ni menos de investigación y análisis sistemático, pero ahora sí. Tal vez lo ha sido más a partir de que han cambiado gradualmente las reglas del juego en términos de los procesos de globalización, que ha incluido de un modo central a la educación, y de las políticas educativas que han pasado de supervisar a evaluar a las IES7. Como sea, hoy el interés para averiguar más acerca de quiénes somos en las IES lleva a abrir opciones a la investigación tanto de las instituciones (administración, gestión, planeación), como de sus principales agentes (estudiantes, académicos, trabajadores administrativos, directivos) y desde luego a fijar un poco más la atención sobre el proceso universitario visto de un modo integral, es decir, en la relación de todos sus factores y las resultantes a que dan lugar. Por otra parte, el impacto cultural y civilizatorio que las IES producen en las comunidades de estudiantes, amén de la formación profesional, o junto con ella, es un aspecto sobre el cual actualmente se está poniendo especial atención en una época en que las sociedades ven sobrevenir toda suerte de dificultades en los procesos sociales; junto a la problemática de los excesos de la individualización del hombre, el de las incertidumbres a que ha dado paso lo que, por ejemplo, U. Beck ha llamado las sociedad de riesgo. Especialmente el tema de los compromisos sociales y el de la eticidad en la formación de profesionistas, ha encauzado una serie de estudios, para compren-

7

Mexicano de Investigación Educativa (COMIE), el conocimiento que se tuvo en los años 80 era predominantemente descriptivo y escaso; en tanto que en los años 90 las investigaciones sobre los estudiantes se incrementaron en número y en perspectivas disciplinarias, enfoques teórico-metodológicos y temáticas. De suerte que en la actualidad se conoce mucho más sobre este agente universitario y sin embargo aún es necesario incursionar más para tener más elementos de ponderación en el análisis, por ejemplo, de las IES y sus integrantes. Véase Claudia Saucedo Ramos, Carlota Guzmán Gómez, et. al., Estudiantes, maestros y académicos en la investigación educativa. Tendencias, aportes y debates 20022011, Col. Estados del Conocimiento, ANUIES-COMIE, 2013, p. 21. Tal vez el momento de arranque lo pone el Programa para la Modernización de la Educación del año 1988, pues a partir de entonces se inician propiamente estas dinámicas y se les dota, apenas, de un ejercicio sistemático de las políticas públicas en torno, especialmente, a las IES.


Introducción. La integración universitaria en un ambiente de cambios

der mejor la fuerza e impacto de las IES en sus comunidades, dado este nuevo género de problemáticas sociales. Además existe la hipótesis de pasillo de que las universidades tienen cada vez menos impacto simbólico entre sus estudiantes8. Asunto que debe ser tratado con cuidado, pues la masificación trajo consigo un renovado interés por las IES especialmente por las universidades, en la medida en que las oportunidades de ingreso para los grupos sociales de niveles socio-económicos bajos crecieron, y justo los representantes generacionales de estos grupos fueron los que pudieron encauzarse en las carreras universitarias y tecnológicas, teniendo en un alto lugar a sus instituciones formadoras9. No obstante, la formación superior reencausó sus objetivos formadores privilegiando la formación de habilidades técnicas e instrumentales frente a la formación más de tipo humanística, que persiste pero posiblemente subordinada a los otros objetivos, lo que ha abierto la puerta para la discusión del sentido social y de compromisos de los estudiantes ante la sociedad. Ahora, mucho menos que en el pasado inmediato, los estudiantes no constituyen una masa uniforme y homogénea, desde el punto de vista socioeconómico y tampoco cultural, de tal suerte que hay diversas nociones y concepciones de las IES. Asunto que es necesario indagar y aclarar, pues hay diversos tipos de estudiantes que pueden dar paso a nociones divergentes o por lo menos distantes entre sí. Por ejemplo, De Garay (2004), siguiendo la metodología de análisis de los capitales culturales (importantes en la formación del hábitus), de P. Bourdieu, sugiere la presencia de dos tipos, los pioneros y los 8

9

Y es que los académicos muchas veces tendemos a opinar de la insuficiente valoración por la disciplina que los estudiantes eligen (amén del problema de no poder entrar a las carreras que, algunas veces saturadas, que eligen) e incluso por el proceso de formación universitario que es más que solo tomar las clases. Sobre todo partiendo del hecho de que en las últimas décadas se habrían incorporado estudiantes provenientes de estratos socioeconómicos bajos que, en el pasado inmediato no habrían podido siquiera pensar en un lugar en las IES. La política de equidad que siguió el gobierno mexicano, suponemos, habría tenido un efecto positivo en las mentalidades colectivas de los grupos sociales que con ello encontraron acomodo en la enseñanza superior, pese a que luego el proceso académico y social les habría colocado en fuertes disyuntivas, lo que posiblemente explique el alto índice de abandono o deserción escolar (Cfr. Rodríguez Lagunas, 2008).


Javier Rodríguez Lagunas - Carlos Contreras Ibáñez

herederos que con la masificación a la educación superior se observaron con diversas capacidades culturales dados diferentes tipos de capital cultural10. Y desde luego que habría una diversidad de opiniones y capacidades de interiorizar los procesos universitarios, sus preceptos, valores y concepciones fundamentales. Tema que, a nuestro entender, es determinante para interpretar mejor el rumbo de la institución universitaria. Habría que agregar que los tipos de estudiantes pueden ser observados, por ejemplo, por su vinculación a las actividades laborales, que sin duda les hace tener formas peculiares de estar y participar en la vida universitaria11. Podríamos sugerir, al respecto, que si los estudiantes están más vinculados, y con mayor disposición de tiempo, a las actividades laborales, la posibilidad de su vinculación a la vida universitaria queda limitada por efecto, no obstante que participe formalmente de ella. Sin embargo, hay una capacidad de asimilación a la vida universitaria que los estudiantes, incluso los estudiantes trabajadores, proyectan en sus relaciones sociales, económicas y culturales, en las que se involucran más allá de su paso por las IES12. Entonces, nuestra investigación se ubica en esa circunstancia en donde, para decirlo brevemente, es imperativo saber más sobre nosotros para responder mejor a las preguntas de nuestro tiempo.

10

11

12

En el caso, por ejemplo, de los “pioneros” se ha sugerido que en éstos “existe la posibilidad de que este tipo de estudiante tenga menos disposición social, atributos y recursos para los procesos de incorporación, adaptación y egreso escolar, en tanto que el influjo de la escolaridad de los padres (sobre todo de la madre) es significativo en su educación” (Saucedo Ramos y Guzmán Gómez, et. al., 2013:50). Asunto que ha abierto una línea promisoria de análisis de las relaciones educación y trabajo. Cfr. Guzmán, 2004; González y Bañuelos, 2008; Arias, 2003; Rodríguez Lagunas y Hernández Vázquez, 2005; Rodríguez Lagunas 2008, entre otros estudios. En definitiva los estudios que hasta ahora se han podido realizar sobre el vínculo laboral de los estudiantes, han resuelto incógnitas relacionadas con el tiempo de trabajo frente a los estudios, los tipos de trabajo y ocupaciones, los ingresos, entre otros aspectos, pero aún no sabemos mucho sobre su manera de integrarse a la vida universitaria desde las condiciones que tienen como estudiantes trabajadores. Habrá que hacer estos descubrimientos.


Introducción. La integración universitaria en un ambiente de cambios

El momento que viven las universidades públicas en el país podemos calificarlo de cambio o de transición13. Esto ha llevado a un escenario de ajustes también para sus comunidades que, así vistas, en el pasado inmediato se habrían integrado socialmente a la universidad pública, a sus objetivos sociales y a sus ideales frente a la sociedad. En tanto se presentan cambios, los procesos de integración podrían estar redefiniéndose en el sentido de las visiones, objetivos e ideales de la institución universitaria. En términos analíticos, evitamos caer en el simplismo de suponer que si están matriculados, luego entonces hacen vida universitaria y en automático están integrados socialmente. No parece ser así, por el contrario sugerimos que eso es un proceso complejo en el que los actores universitarios tienen diversas maneras de incluirse, o no, en ello. La vida universitaria conlleva un significado con amplias miras que involucra no solo el asunto propiamente académico de los estudiantes, sino las relaciones sociales, culturales, de gustos, pasiones y sentidos que se expresan en ellos, desde ellos y en todas sus relaciones con los demás agentes universitarios. Los fines de las comunidades universitarias no son similares sino diferentes dados los componentes de esas comunidades. Visto formalmente, las comunidades que la conforman son: estudiantes, académicos, trabajadores administrativos y autoridades. En realidad son una comunidad de intereses: de desarrollo personal, intelectual, cultural y económico. Sin duda sus entrecruces implican un sinfín de posibilidades en el campo de las relaciones sociales y en el ámbito en que se encuentran: la universidad y sus fines. Ni con mucho lo que aquí presentamos pretende haber resuelto todas las incógnitas sobre los procesos de vida universitaria y la manera en que hoy se generan las lógicas hacia la integración social universitaria. Si son una comunidad, como hemos dicho, pero dife-

13

Tan solo recuperamos que la primera propuesta de ajustes o reformas de la educación que centró su atención en las IES ocurre en el año de 1988. En las siguientes dos décadas, el proceso se ha profundizado y las demandas de cambio, revisión, ajuste de las universidades, en particular, no han cesado y no es posible señalarlo como un proceso concluido, sino en curso en donde aún se están redefiniendo estructuras de las universidades.


Javier Rodríguez Lagunas - Carlos Contreras Ibáñez

renciada. Y es justamente esa condición de diferencia la que buscamos valorar para entrever puntos de confluencia y las razones que pueden estar en su base. Sabemos que ha habido distintos esfuerzos teóricos que han llegado a observaciones interesantes, como en los años 70 el francés Pierre Bourdieu que a partir su metodología sugiere una manera de comprender el complejo de relaciones sociales en comunidades educativas matizadas por el componente de clase social y sus capitales sociales y culturales, tal como lo plantea en su modelo de campo14. También están los estudios interpretativos del sentido que los sujetos sociales le dan a su situación para poder involucrarse en las prácticas sociales (Foucault, Luckmann, Dubet, entre otros), que también han animado la reflexión sobre quiénes son y con qué identidades los estudiantes se activan en las prácticas sociales en sus respectivas comunidades. Y las nuevas orientaciones teóricas, que pretenden superar las dificultades tanto del análisis social del marxismo como del estructural-funcionalismo, tal y como lo sugiere la teoría de la estructuración de A. Giddens (1984), pueden ofrecer un punto de apoyo a nuestra investigación, pues a nosotros, en general, también nos convence la posibilidad de entrever en el sujeto individual y colectivo un espacio de recreación que le orientan en sus acciones sociales. Pero, más aún, esto observado en la contextualización de los procesos institucionales y las formas del poder social que, sin embargo, están y operan igualmente en las instituciones educativas.

14

Bourdieu “conceptúa la vida universitaria como un campo de relaciones entre posiciones, ya que en la estructura social de la Universidad se reconoce una dinámica (su vida), posibilitada y constituida por agentes que se convocan alrededor del acceso a bienes comunes, y que se representan por el tipo de capitales que se ponen en juego. Para comprender quiénes son los agentes que se posicionan, es necesario considerar cuál es el capital que está en juego”. Pierre Bourdieu (1979/1980) llama a este proceso “comprender la lógica específica de cada campo”, la cual define lo que está en juego y la especie de capital que se necesita para participar en éste. Se reconoce así mismo, que el campo denominado vida universitaria está inserto en campos supraordinados que definen parcialmente su dinámica propia; éstos son por ejemplo, el campo de la educación y sus formas de producción y reproducción de conocimiento, el de la política, la cultura, la economía, etc. Rodríguez y Pérez-Almonacid (2005).


Introducción. La integración universitaria en un ambiente de cambios

Los sujetos universitarios comparten escenario y sus papeles los interiorizan a distinto nivel y profundidad. Pensando en ello sugerimos que una dinámica integradora, que implica identidades básicas, puede generar un campo de oportunidades para todos los que participan en la universidad como institución educativa y microcosmos social. Sugerimos que ello abre un espacio de posibilidades para el análisis de los procesos universitarios en momentos complejos y de transición, donde los sujetos sociales pueden involucrarse con ímpetus mayores o diferentes a otros momentos más característicamente marcados por la estabilidad, dado los ambientes que generaron esa posibilidad. No cabe duda que las experiencias investigativas han dado todo un crisol de visiones y perspectivas de los sujetos que ayudan en la comprensión del sujeto social universitario. (Saucedo Ramos y Guzmán Gómez, et. al., 2013). En particular el estudio de Adrián de Garay Sánchez (2004) sobre los jóvenes universitarios de la UAM, con la intención de averiguar sobre sus prácticas culturales y sobre los niveles de integración al sistema universitario, es referencia obligada del actual esfuerzo, al cobijo del concepto de P. Bourdieu y J. C. Passeron (1981) del capital cultural, para plantearnos el tema de la integración universitaria. En cambio, nos planteamos una revisión de los espacios de vida de los universitarios que lleven a sugerencias analíticas no solo de la integración sino de la vivencia y los estilos de participación en la universidad. Este asunto no es sencillo de resolver pues podemos creer que las formas sociales de integrarse de las comunidades en las sociedades actuales, pueden seguir un patrón tradicionalmente aceptado de identidades colectivas a partir de grupos sociales determinados socioeconómica y culturalmente, lo que de suyo es muy complejo, pero que se dan en base a la pertenencia de clase (que la tradición de la sociología de las clases sociales, del conflicto tuvieron resuelto a fines del convulsionado siglo XIX y sobre todo en la primera mitad del también muy agitado siglo XX), no obstante ya resulta insuficiente en el análisis sociológico contemporáneo dado que se ha puesto en duda la eficacia analítica de esta propuesta por el complejo mundo de la modernidad en el que nos movemos.


Javier Rodríguez Lagunas - Carlos Contreras Ibáñez

Peter Wagner (1997:100) sugiere que las formas de identidad construidas colectivamente en la modernidad han sido muy diferentes en sus sustentos si se mira a la modernidad en, por lo menos, tres momentos de su desarrollo: La modernidad liberal restringida dio paso a identidades colectivas adscriptivas; la modernidad organizada, en cambio, partió de identidades socialmente adquiridas y ahora la modernidad liberal ampliada ve construir esas identidades elegidas y socialmente convenidas. Es decir, la pertenencia de clase, que se nos desdibuja más de una vez en los análisis de realidades específicas, no parece un recurso suficientemente fuerte para que las comunidades hoy partan de ello en sus construcciones identitarias. Entonces, sugerimos acercamientos analíticos basándonos tanto en la pertenencia socioeconómica y cultural de las comunidades estudiantiles, como con el estudio de sus percepciones, orientaciones, nociones y prácticas que operan con gran diversidad y a las cuales los individuos se asocian convenidamente y participan de su construcción en las diversas coyunturas. Pensamos que uno de los problemas centrales de las transformaciones actuales, por lo menos en las universidades, no solo es su prisa de establecerse por decreto, lo que ha causado que no se den los tiempos, ni los espacios, para poderse desarrollar con la implicación de los actores universitarios; sino también su concepción inclinada a resolver la educación superior a partir de la predominancia de los fines económicos del mercado a la que, se aspira, se subordinen el resto de los fines de las universidades modernas. Estos problemas han generado otro en su dinámica, un formato de cambios muy superficial, formal y burocrático, que podría soslayar los fines históricos y sociales del concepto de universidad. Planteamos que las formas de pensar y los estilos de participar de los estudiantes, en concreto, pueden ofrecer oportunidades para el estudio de los sentidos de los cambios y la fuerza de los mismos no solo en el discurso sino, fundamentalmente, en la práctica lo que de suyo implica centralmente a los propios universitarios. En buena medida este podría haber sido hace cinco años el leitmotiv que llevó a un grupo de investigadores a impulsar la reflexión y análisis de los estudiantes universitarios, pues por esos años nos vimos envueltos en dinámicas de cambio en nuestras instituciones y veíamos cómo los planteamientos de resistencia o crítica a los mis-


Introducción. La integración universitaria en un ambiente de cambios

mos, eran dados muy escasamente por algunas comunidades estudiantiles, pero en efecto no se observaba, ni menos, un ímpetu reflexivo ni participativo en torno a ello. Entonces surgía la pregunta, ¿quiénes son los estudiantes universitarios frente al cambio? Antes que llevar a cabo labores titánicas de involucramiento de esas comunidades estudiantiles a nuestro alcance, pues muchos de nosotros, como académicos, queríamos ser parte del cambio en sentido integral, no solo escuchando las nociones que otros nos planteaban, sino inspirarnos y hacer planteamientos propios, y lo mismo sugeríamos para los estudiantes. Antes de ello, lo que cruzó por nuestras mentes fue que debíamos entender la lógica que impera en las comunidades universitarias y luego establecer otro tipo de intercambios. La dinámica siguió y los ajustes o reformas se dieron sin que necesariamente hubiera habido unos planteos o sugerencias de los estudiantes. Claro está que de parte de los académicos las cosas operaban de tal forma que el involucramiento fue dado como parte de las dinámicas de trabajo que muchos de nosotros teníamos con nuestras instituciones, de modo que nuestro involucramiento y participación ocurrieron en el contexto laboral antes que, y hay que remarcarlo, en el ámbito propiamente académico. Entonces, parte importante de los resultados de aquella investigación, que desarrollamos con una encuesta a los estudiantes, en 2009-2010, se presentan ahora para aclarar aquella pregunta. Sugerimos diversos conceptos para trabajar lo que intentamos atrapar con la noción de vida universitaria, en donde suponemos diversos momentos del sujeto estudiantil que son posibles de distinguir investigativamente: a) el momento personal frente al conjunto que denominamos universidad; b) el momento intrarrelacional que implica los vínculos y relaciones que existen entre ellos como un conjunto, sin embargo, no homogéneo; c) el momento interrelacional que supone a otro actor, el académico, al cual se vincula o relaciona o, por lo menos, establece intercambios formales necesarios. Así, en esos momentos podemos concebir la vida universitaria del estudiante, que no son necesariamente simples ni determinados ex ante, sino que refieren a diversas posibilidades marcadas por sus circunstancias. Sugeriremos, en ese entendido, una o varias posibles interpretaciones de quién es el estudiante universitario. Desde luego este estudiante no se restringe al estandarizado por las estadísticas oficiales


Javier Rodríguez Lagunas - Carlos Contreras Ibáñez

que, por su cuenta, establecen para medirlos y saber de su situación, formal, en la institución. Dentro de esta vida universitaria vamos a intentar catalogar o entrever diversas posibilidades de estar y trabajaremos especialmente con una para que nos sirva de guía en el análisis. Se trata de la noción de integración social que la teoría social conoce bien (digamos desde Durkheim con su teoría de la solidaridad, hasta Giddens con su teoría de la estructuración social), pero trataremos de limitarla a una observación particular, la referida a la vida universitaria, es decir, la integración a esa vida universitaria que implica al estudiante entre sí, y con respecto al académico y también respecto a la institución vista de manera formal. Primero que nada, ¿qué implicaciones vemos en lo que denominamos integración? Acerquémonos de un modo simple: la percepción, importancia y capacidad de las personas de formar parte, lo más ampliamente posible, a una organización social preestablecida en la cual se convive de diversas maneras y con diferentes fines, a través de un conjunto de prácticas sociales o corpus denominado ahora como vida universitaria, lo que implica un modo de ser, un comportamiento antes, durante y después, en su paso de las personas por las IES; lo que conlleva una actitud de vida, un significado personal y colectivo que puede acercarse a una determinada identidad de grupo social; lo que además supone una pertenencia social, cultural, educativa, política, anímica, etc., de las personas que participan y de formar parte activamente de esa su vida universitaria, no adquirida, ni supuesta, por el solo hecho de, como indicábamos antes, la matriculación a una IES15.

15

No estamos desconociendo el análisis clásico de la sociología de Durkheim, a quien se le ubica como uno de los primeros teóricos en examinar esta cuestión de las conciencias colectivas y las identidades que dan paso a formas de solidaridad social en el mundo moderno. Estamos unidos porque nos reconocemos y nos sabemos necesarios el uno al otro en el contexto de la vida social y de sus prácticas más organizadas para subsistir. Véase Durkheim, De la División Social del Trabajo. Pero entendemos que los recursos de que hoy disponemos y las complejas relaciones en las que nos encontramos nos llevan a una reinterpretación de los clásicos y a entrever nuevas opciones analíticas considerando, como es el caso, los estilos de vida y las afinidades personales y de grupo, más que meramente la “utilidad social” de la solidaridad.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
1_9788416556205 by Editorial Tirant Lo Blanch - Issuu