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COLECCIÓN PROSOPOPEYA Dirección: Manuel Asensi Pérez Consejo editorial: Darío Villanueva, José Domínguez Caparrós, José María Pozuelo Yvancos, J. Hillis Miller, Juan Bruce-Novoa, Manuel Jiménez Redondo, Sergio Sevilla, Carl Good Consejo de redacción: Meri Torras, Tom Cohen, Andrejz Warminski, Benita

Parry, J. L. Falcó, M. Ángeles Hermosilla, Greg Stallings

Procedimiento de selección de originales, ver página web: http://www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


TEORÍA DEL SPANGLISH

ÁNGEL LÓPEZ GARCÍA-MOLINS

Valencia, 2015


Copyright ® 2015 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http:// www.tirant.com).

© Ángel López García-Molins

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia Telfs.: 96/361 00 48 - 50 Fax: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es ISBN: 978-84-16349-44-9 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-deempresa nuestro Procedimiento de quejas.


1. Introducción El libro que presentamos versa sobre el spanglish, un tema que ha ido suscitando progresivamente el interés de los investigadores conforme su irresistible propagación social lo hacía sinónimo del español de los EE.UU. Y es que, para desesperación de los académicos e incluso en contra de los propósitos de Salvador Tió, el intelectual puertorriqueño que introdujo el nombre de Spanglish a mediados del siglo pasado (1948), lo cierto es que, aborrecido por unos y alabado por otros, nadie podrá negarle su vitalidad. Hay quien sostiene que el español de EE.UU., en cuanto acabe el flujo de inmigrantes hispanos del sur del Río Grande, o será spanglish o no será; y hay quien se opone a esta visión de las cosas afirmando que, al estar inserto en una cultura anglohablante que excluye la convivencia con las demás lenguas de los inmigrantes, o se trueca en una variedad culta comparable a las demás variedades dialectales del español o, falto de sustento educativo, languidecerá irremediablemente. El tiempo lo dirá. En cualquier caso resulta patente que la expectación despertada por el spanglish en la comunidad profesional de los académicos —y de la que es buena muestra la enorme bibliografía disponible— ha gravitado excesivamente sobre uno de los polos del problema, con una extraña desatención hacia el otro. Las lenguas tienen una doble dimensión cognitiva y comunicativa. Sirven para representar mentalmente el mundo y para comunicárselo a los demás creando grupos sociales interrelacionados. De hecho los lingüistas se clasifican en dos bandos, están los que se interesan por la representación mental y los que estudian la vida social de la lengua: antes se hablaba de estructuralistas frente a funcionalistas, hoy se suelen llamar cognitivistas frente a sociolingüistas. Pero estas etiquetas son engañosas porque no implican una exclusividad epistemológica. Todos los lingüistas somos conscientes de la doble dimensión, cognitiva y comunicativa, del lenguaje. Aunque los interesados en el origen de la facultad lingüística se ven forzados a una elección gnoseológica, esto solo vale


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para ellos. ¿Surgió el lenguaje para establecer relaciones sociales y de ahí pasó a desempeñar un papel cognitivo o fue al contrario? Nunca lo sabremos. Mas para todos los demás lingüistas no existe alternativa gnoseológica, sino únicamente metodológica: los sociolingüistas solo se ocupan del aspecto social, los lingüistas, del cognitivo, aunque unos y otros sepan perfectamente que el otro lado del espejo también existe y que son las carencias de su método las que les impiden dar cuenta del problema en su totalidad. Pues bien: ¿cómo interpretar el hecho de que, descontados los estudios descriptivos, frente a centenares de referencias bibliográficas sobre los aspectos sociales del spanglish, los trabajos que se ocupan de los aspectos cognitivos puedan contarse con los dedos de la mano? En relación con el spanglish se ha escrito mucho sobre quiénes lo usan, dónde, cuándo y para qué, pero muy poco sobre qué es realmente y cómo funciona. Un periodista que se atuviese tan solo a tres de las cinco uves dobles de su oficio —who, where, when— descuidando el what y el how sería sin duda reprendido por el redactor jefe. ¿No deberíamos los lingüistas preocuparnos por lo incompleto de nuestro acercamiento al spanglish? Al fin y al cabo estas cinco célebres uves dobles remedan, sin saberlo, las preguntas del hexámetro de Quintiliano: Quis, quid, ubi, quibus auxiliis, cur, quomodo, quando? Nada nuevo bajo el sol. Parece como si la cultura latina y la cultura anglosajona estuvieran obligadas a replicarse y a dialogar entre sí, desde el siglo I hasta el XXI. Se me dirá que la razón de este desequilibrio bibliográfico tiene que ver con la singularidad sociolingüística del spanglish, en tanto que lingüísticamente tan solo representa un caso más de bilingüismo. Niego la mayor: aunque es verdad que el spanglish constituye un fenómeno social muy notable, no es menos cierto que resulta difícil caracterizar sus procesos mentales como simples ejemplos de bilingüismo. Y por procesos mentales me refiero a dos cosas, que no siempre se separan adecuadamente: 1º) cómo nos representamos mentalmente el fenómeno, es decir, qué pensamos del spanglish, tanto si hablamos spanglish como si no; 2º) cómo funciona el spanglish en la mente. A estudiar ambos aspectos va destinado este libro, tanto el metodológico como el


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neurolingüístico. Se trata de una obra fundamentalmente teórica. No espere el lector encontrar aquí legitimaciones o denuestos del spanglish. Con independencia de que sea bueno o malo para la lengua española, bueno o malo para los hablantes de español en EE.UU., es un fenómeno interesante y que no puede compararse con otras situaciones de contacto de lenguas en el mundo.


2. Un desarrollo inusual: del plurilingüismo al pluricentrismo Es curioso que el plurilingüismo, es decir, el uso de dos lenguas diferentes en el seno de una misma sociedad y a menudo por una misma persona, se considere un fenómeno diferente del pluricentrismo, a saber, la existencia de registros (sociales, geográficos y estilísticos) de un determinado idioma que frecuentemente también puede emplear un mismo hablante. La cuestión está relacionada con la distinción entre lengua y dialecto. En apariencia la oposición terminológica parece clara. El inglés y el español son dos lenguas, mientras que el paisa de Medellín (Colombia) y el andaluz de Sevilla (España) son dos dialectos de la misma lengua. Sin embargo, hasta que se rompió el estado yugoeslavo (1990) como una secuela del final de la guerra fría en Europa, el serbio y el croata fueron considerados dos dialectos de un idioma oficial del país, la lengua serbo-croata, pero a partir de ese momento se convirtieron en dos lenguas oficiales diferentes sin cambiar tan apenas su apariencia. Los lingüistas parten del supuesto de que su objeto de estudio consta de hechos, hechos de lenguaje. Sonidos, morfemas, palabras, frases, oraciones y textos, aunque de dimensiones muy diferentes, parecen ser indudablemente hechos. Pero esta creencia se contradice con la propensión habitual de los lingüistas —desde que la reintrodujo Noam Chomsky en la ciencia del lenguaje a mediados del siglo pasado— a considerar que su verdadero objeto de estudio lo constituye la conciencia del hablante nativo. ¿Cómo podríamos conciliar la lingüística de corpus, que maneja enunciados reales de los hablantes, es decir hechos, con la lingüística del saber lingüístico, que es un fenómeno mental?. Parece como si se tratase de dos ramas diferentes de la lingüística e incluso de dos ciencias distintas. Al fin y al cabo los hechos los producen los hablantes, mientras que el conocimiento de los mismos presupone una actitud reflexiva, más propia del oyente.


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En absoluto, contestarían casi unánimemente los lingüistas. Aunque los hechos recogidos en un corpus lingüístico son enunciados o parte de enunciados de los hablantes y el conocimiento lingüístico deriva de su comprensión por los oyentes, sin embargo el hablante se está transformando continuamente en oyente cada vez que se produce un cambio de turno, por lo que no parece existir impedimento epistemológico alguno para tratar la codificación como el inverso de la descodificación. El problema es que la realidad no confirma un diagnóstico tan simétrico y equidistante. Nadie enuncia su lengua con la misma habilidad con la que la comprende. Lo normal es que seamos mejores oyentes que hablantes y por ello, si bien todos los hispanohablantes somos capaces de comprender las cimas de la literatura en español, casi ninguno sería capaz de haberlas escrita con el mismo nivel de elaboración idiomática. En otras palabras: que mientras cada usuario tiene un estilo característico como hablante —es decir, un idiolecto—, como oyente está abierto a una pluralidad de ellos. Esta asimetría entre la codificación y la descodificación puede llegar a ser absoluta: hay personas capaces de descodificar un texto en una lengua, pero que no podrían haberlo codificado jamás. Evidentemente es lo que sucede en las primeras etapas de la adquisición del lenguaje, cuando antes de los dos años los niños van comprendiendo poco a poco lo que dicen los adultos, pero todavía no son capaces de hablar. También sucede en el caso de un curioso fenómeno descrito por primera vez por Charles Hockett en su célebre manual de lingüística (1958, 38.3) y al que los traductores de la versión española (Gregores y Suárez, 1971, 324) llamaron sesquilingüismo (del prefijo latino sesqui-, “uno y medio”). Consiste en que, cuando entran en contacto dos lenguas próximas, normalmente del mismo origen, cada persona habla (y entiende) la suya, pero entiende también la del otro: por ejemplo, es, según Hockett, la situación que se da en los países escandinavos donde los daneses solo hablan danés y los suecos solo hablan sueco, pero todos se entienden entre sí. También ocurre en el dominio románico: tanto es así que en la Unión Europea se han desarrollado programas de intercomprensión válidos para las cuatro


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lenguas mayores (español, francés, italiano y portugués, proyecto EuRom4 dirigido por Claire Blanche-Benveniste) o para todos los idiomas neolatinos a la vez (proyecto EuroComRom de Tilbert Stegmann y Horst Klein) Adviértase que en el sesquilingüismo estamos franqueando la frontera que separa de manera supuestamente infranqueable el pluricentrismo del plurilingüismo: no solo ocurre que somos capaces de comprender varios estilos de nuestra lengua materna, aparte 6 del propio, sino también que entendemos varias lenguas además de la nuestra, normalmente sin saber diferenciar los estilos. En cambio, por lo que respecta a la producción, estamos limitados al ámbito deSESQUILINGÜE nuestra lengua y de nuestro estilo (López García, 2009): OMPRENSIÓN : C Comprensión sesquilingüe: COMPRENSIÓN SESQUILINGÜE:

+ +

6 Lengua A

Lengua B

Figura 1

SESQUILINGÜE : COMPRENSIÓNLengua A

PRODUCCIÓN SESQUILINGÜE:

Lengua B

Figura 1

Producción PRODUCCIÓNsesquilingüe: SESQUILINGÜE:

+ +

Lengua A

Lengua B

Leyenda Los círculosLos negroscírculos representan elnegros idiolecto del hablante; los círculos oscuro pequeños variantes representan el gris idiolecto delrepresentan hablante; losintralingüísticas círcomprensivas; los círculos gris claro grandes representan lenguas. culos gris oscuro pequeños representan variantes intralingüísticas Figura 1 comprensivas; círculos gris SESQUILINGÜE : claro grandes representan lenguas. PRODUCCIÓNlos Leyenda

Como se puede ver en la figura 1, en el sesquiligüismo se comprende el propio idiolecto y los

demás, así como la otra lengua con dificultades y sin diferenciar sus idiolectos; en cambio solo


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Como se puede ver en la figura 1, en el sesquiligüismo se comprende el propio idiolecto y los demás, así como la otra lengua con dificultades y sin diferenciar sus idiolectos; en cambio solo se puede producir el idiolecto de la lengua propia. A partir de aquí lo que 7 ocurre es que las lenguas procedentes de un mismo tronco se sese puede producir el idiolecto de la lengua propia. A partir de aquí lo que ocurre es que las paran cada vez más y llega un momento en el que no pueden ser 7 lenguas procedentes de un mismo tronco se separan cada vez más y llega un momento en el que comprendidas sin una preparación previa, con lo que la comprense pueden puede producir el idiolecto la lengua propia. A partir deque aquí que ocurre responde es que las no ser comprendidas sindeuna previa, con la lo comprensión sión responde al esquema depreparación la izquierda y lalo producción al de la al lenguas procedentes de un mismo tronco se separan cada vez más y llega un momento en el que esquema de la izquierda y la producción al de la derecha: derecha: no pueden ser comprendidas sin una preparación previa, con lo que la comprensión responde al

esquema de la izquierda y la producción al de la derecha: Comprensión COMPRENSIÓNmonolingüe MONOLINGÜE COMPRENSIÓN MONOLINGÜE

Producción PRODUCCIÓN monolingüe MONOLINGÜE PRODUCCIÓN MONOLINGÜE

Figura 2 Figura 2 con el esquema comprensivo si se entiende Podríamos representar esta situación simplemente

Podríamos representar estaelsituación simplemente con el esque el círculo negro pequeño representa idiolecto del hablante, tanto en la producción como Podríamos representar esta situación simplemente con el esquema comprensivo si se entiende quema si seenentiende el círculo negro bilingües peque-este cuandocomprensivo se convierte en oyente el proceso de que comprensión. En las personas que el círculo negro pequeño representa el idiolecto del hablante, tanto en la producción6 como ño representa el idiolecto esquema, lógicamente, se duplica: del hablante, tanto en la producción cuando se convierte en oyente en el proceso de comprensión. En las personas bilingües este como cuando se convierte en oyente en el proceso de comprenlógicamente, se duplica: sión.esquema, En las personas bilingües COMPRENSIÓN -PRODUCCIÓN BILINGÜE: este esquema, lógicamente, se duplica: COMPRENSIÓN SESQUILINGÜE: COMPRENSIÓN-PRODUCCIÓN BILINGÜE:

Comprensión-Producción bilingüe: +

Figura 3

+

Figura 3

+ +

Lengua A

Lengua

Lengua A Lengua A

Lengua Lengua B

Figura 3 Figura 1 PRODUCCIÓN SESQUILINGÜE:


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En este contexto, la situación del spanglish es verdaderamente singular porque asociando dos

En este contexto, la situación del spanglish es verdaderamente lenguas de troncos diferentes, sin embargo las trata conjuntamente mediante un solo idiolecto singular porque asociando dos lenguas de troncos diferentes, sin productivo y un solo conjunto de idiolectos comprensivos: embargo las trata conjuntamente mediante un solo idiolecto productivo y un solo conjunto de idiolectos comprensivos: PRODUCCIÓN-COMPRENSIÓN EN SPANGLISH:

Producción-comprensión en spanglish:

E

Lengua A

SP

Figura 4

I

Figura 4

Lengua B

Leyenda El círculo negro pequeño es el idiolecto de un hablante en espagris pequeño, unala de sus representa variantes comprensivas; cículo ñol, pequeñoel de círculo barras negras paralelas inclinadas hacia izquierda el idiolecto de un hablante en inglés, su correspondiente círculo enpequeño gris, una de susde variantes comprensivas; finalmente los círculos de barras paralelas inclinadas hacia la el círculo barras negras paralelas inclinadas hacia derechala corresponden al spanglish, el de las negras idiolecto productivo el de hablante las grises a las variantes comprensivas. izquierda representa elal idiolecto de yun en inglés, su correspondiente círculo en gris, una de sus variantes comprensifinalmente barras puede paralelas inclinadas hacia(E) la en cierto Comovas; muestra la figuralos 4, círculos un mismodehablante hablar español neutro derecha corresponden al spanglish, el de las negras al idiolecto contexo, inglés neutro (I) en otro y spanglish (SP) en un tercero o en los dos anteriores. Esto es productivo y el de las grises a las variantes comprensivas. Leyenda

El círculo negro pequeño es el idiolecto de un hablante en español, el círculo gris pequeño, una de sus variantes comprensivas; el

posible porque realmente no hay tres lenguas, sino dos, las correspondientes a los dos círculos

grandes, respectivamente gris claro y gris intermedio, que intersectan en el spanglish

Como muestra la figura 4, un mismo hablante puede hablar produciendo una franja gris oscuro. Pero se trata de una suma, esto es, de una mezcla, en español neutro (E) en cierto contexto, inglés neutro (I) en otro ningún caso de una combinación. Por mucho que algún autor (Stavans, 2003) haya bautizado al y spanglish (SP) en un tercero o en los dos anteriores. Esto es spanglish como “a new American language”, lo cierto es que para hablarlo hay que saber posible porque realmente no hay tres lenguas, sino dos, las coademás español e inglés, lo que no sucede en las lenguas criollas, que a menudo se dan en rrespondientes a los dos círculos grandes, respectivamente gris sociedades que ya olvidaron uno de los idiomas constitutivos o, incluso, los dos. Por ejemplo, claro y gris intermedio, que intersectan en el spanglish produen Haití conviven el créole haitiano y el francés, pero ya no hay rastro del ewe de Togo, que fue ciendo una franja gris oscuro. Pero se trata de una suma, esto es, de una mezcla, en ningún caso de una combinación. Por mucho que algún autor (Stavans, 2003) haya bautizado al spanglish como “a new American language”, lo cierto es que para hablarlo hay que saber además español e inglés, lo que no sucede en las lenguas criollas, que a menudo se dan en sociedades que ya olvidaron uno de los idiomas constitutivos o, incluso, los dos. Por ejemplo, en Haití conviven el créole haitiano y el francés, pero


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ya no hay rastro del ewe de Togo, que fue la lengua africana que suministró la base gramatical. Similarmente en Riverside (South Carolina) conviven el gullah y el inglés, sin que queden hablantes de wolof ni de ewe, las lenguas africanas subyacentes. En el michif, que se hablaba en Manitoba (Canadá) y en North Dakota, la pérdida es todavía mayor, pues siendo el producto de la mezcla de francés y de cree, sin embargo los hablantes de michif eran en su mayor parte monolingües (Bakker y Papen, 1997). Es importante descartar la idea de que el spanglish pueda ser una lengua criolla. En un trabajo reciente (López-García, 2014b) lo caracterizaba como una mezcla de dos lenguas, español e inglés, en proporciones variables según la circunstancia en la que se usa, de ninguna manera como una combinación: “¿Cómo habría que caracterizar, pues, el espanglish? En ningún caso como lengua híbrida, pienso yo, sino como forma de hablar mezclada o, más técnicamente, como dialecto poroso… En Química una mezcla no es lo mismo que un compuesto. En las mezclas dos sustancias se juntan sin perder su identidad química y lo hacen en proporciones variables. En una mezcla de azufre y limaduras de hierro, las limaduras pueden separarse fácilmente con un imán y el azufre, con un disolvente. Por el contrario en un compuesto las sustancias se han combinado dejando de ser lo que eran y lo han hecho en proporciones fijas. Así FeS2 es un compuesto de azufre que ya no puede ser atraído por el imán ni disuelto por los disolventes del azufre”.

Por eso, cuando se examinan las propiedades estructurales del spanglish a la luz de los listados de las propiedades gramaticales que caracterizan a los criollos (Taylor, 1974; Bickerton, 1981, ch. 12), el resultado es aplastantemente negativo, pues no cumple ninguna de ellas, salvo las que previamente se daban en español o en inglés, en las lenguas que mezcla, como es obvio (LópezGarcía, 2014). Pero una mezcla lingüística no es como las mezclas físicas, participa en la vida de los hablantes no solo a título de instrumento expresivo, sino también en calidad de valor comunicativo. Obsérvese


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que la intersección de conjuntos de arriba, puede interpretarse —esto es, valorarse— de tres maneras, según que consideremos al spanglish como parte del español, como parte del inglés o en 10 10 10 sí mismo.

Figura 5.1 Figura Figura5.1 5.1

español y spanglish español yyspanglish español spanglish Figura 5.1

Figura 5.2 Figura Figura5.2 5.2

inglés y spanglish inglés yyspanglish Figura 5.2 inglés spanglish

Figura 5.3 Figura Figura5.3 5.3

spanglish

Figura 5.3 spanglish spanglish Leyenda Leyenda Leyenda Leyenda El cículo negro representa el español, el círculo blanco, el inglés, y el sector círcular rayado el spanglish El círculo negro el español, elcírcular círculo blanco, El representa elelcírculo yyelelsector rayado elelspanglish Elcículo cículonegro negro representael elespañol, español,representa círculoblanco, blanco,el elinglés, inglés, sector círcular rayado spanglishel

y el sector circular rayado el spanglish.

inglés,


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Las situaciones descritas por las figuras 5.1, 5.2 y 5.3 corresponden respectivamente a la definición lingüística del spanglish, que es un dialecto del español, a la definición cultural del spanglish, que es un exponente de la cultura anglo de EE.UU. y a la definición psicológica del spanglish como símbolo de los hispanounidenses, según se resume en el siguiente cuadro: DEFINICIÓN LINGÜÍSTICA

DEFINICIÓN CULTURAL

DEFINICIÓN PSICOLÓGICA

El spanglish es una variante de la lengua española

El spanglish vive inmerso en la cultura anglo de los EE.UU.

El spanglish es un símbolo de los hispanounidenses

Muchos autores han planteado esta tripartición funcional como algo incompatible, enfrentando a los hispanounidenses, que realmente son anglohispanos, a la necesidad de elegir entre su adscripción hispana y su adscripción anglo. Pero no tiene sentido, porque realmente no hay contradicción. Esto lo vio muy bien Ricardo Otheguy (2009, 232-233) cuando señala que el “llamado” spanglish es realmente “español popular de los EE.UU.”, pero que la cultura que expresa es inequívocamente la cultura anglo de este país: “Entre los investigadores que estudiamos el español de los Estados Unidos, la vitalidad lingüística y el profundo dominio del español que se hacen patentes en estos usos no pueden pasar inadvertidos. En el corpus de Nueva York que hemos venido utilizando, encontramos en pleno vuelo esta capacidad de los hablantes de hablar en perfecto español popular, pero expresando una realidad cultural estadounidense, realidad que muchas veces pueden desconocer los que no han convivido con el pueblo inmigrante, cuya fraseología los enlaza, no con el sistema lingüístico del inglés, sino con el aparato de la cultura popular anglosajona de la que han pasado a formar parte”.

Estoy plenamente de acuerdo con Otheguy, solo que ya es tarde para cambiar el nombre del fenómeno. A la etiqueta spanglish o espanglis le pasa como a franglais y portuñol, que


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describen tan gráficamente lo que ocurre que los hablantes no aceptarán fácilmente cambiarlas por mucho que los lingüistas nos empeñemos.


3. El spanglish como convergencia problemática 12

En varios trabajos recientes (López García, 2013a, 2014c) he 2. ELque SPANGLISH COMO CONVERGENCIA PROBLEMÁTICA mostrado los procesos de convergencia lingüística, a los que sin duda pertenece el spanglish, son frecuentes en América LatiEn varios trabajos recientes (López García, 2013a, 2014c) he mostrado que los procesos de na y representan el inverso evolutivo de la tendencia normal a la convergencia lingüística, a los que sin duda pertenece el spanglish, son frecuentes en América divergencia, lo que Kloss (1985) llamó Abstandsprachen (“lenguas Latina y representan el inverso evolutivo de la tendencia normal a la divergencia, lo que Kloss por distanciamiento”) y que ejemplifican las lenguas romances en (1985) llamó Abstandsprachen (“lenguas por distanciamiento”) y que ejemplifican las lenguas su progresiva separación del latín y entre sí. Desde una perspectiromances en su progresiva separación del latín y entre sí. Desde una perspectiva puramente va puramente formal, puede haber cuatro tipos evolutivos: formal, puede haber cuatro tipos evolutivos:

1. Ambas lenguas 2. Ambas lenguas 3. Una lengua con- 4. Una lengua di1. Ambas lenguas 2. Ambas lenguas 3. Una lengua 4. Una lengua convergen mutua- divergen mutua- verge hacia la otra verge de la otra divergen converge hacia la diverge de la otra mente convergen mente aisladamente aisladamente mutuamente

mutuamente

CONVERGENCIA DIVERGENCIA CONVERGENCIA DIVERGENCIA BIUNÍVOCA BIUNÍVOCA BIUNÍVOCA

BIUNÍVOCA

otra aisladamente

aisladamente

CONVERGENCIA DIVERGENCIA DIVERGENCIA UNÍVOCA UNÍVOCA

CONVERGENCIA UNÍVOCA

UNÍVOCA

tipospodrían podrían representarse así: EstosEstos tipos representarse así:

Tipo 1

Tipo 2

Tipo 3

Tipo 4

Figura 6Figura 6

En América Latina la convergencia / divergencia de situaciones bilingües ha dado lugar a los cuatro tipos de situación formal:


Ángel López García-Molins

1) La convergencia biunívoca caracteriza la curiosa situación del español y del guaraní en Paraguay (Zajiková, 2009) donde, al tiempo que el español se carga de elementos guaraníes —español paraguayo—, el guaraní se carga de elementos españoles —guaraní criollo. 2) La divergencia biunívoca se presenta en los casos de lenguas amerindias que se hablan en más de un país y en los que cada estado ha establecido una norma nacional. Es lo que sucede con el quechua, que conoce una normativa en Ecuador y otra en Perú. La divergencia perceptiva parece que ya existía en la época colonial, en la que los cronistas peruanos llaman a la lengua quechua y los ecuatorianos, quichua. 3) La convergencia unívoca suele aparecer en casi todos los idiomas amerindios, los cuales se cargan de hispanismos léxicos y a menudo sintácticos, sin que el español se vea afectado a su vez. Un caso extremo de hibridación lo constituiría el castellano andino (Cerrón-Palomino, 2003; Merma Molina, 2008), que es una variedad tan cercana al español que ha llegado a ser un dialecto del mismo y ya no del quechua materno de quienes lo iniciaron. 4) La divergencia unívoca resultaba sociolingüísticamente impensable en América Latina hasta hace muy poco, pues habría supuesto una lengua amerindia que se aleja conscientemente de la lengua nacional de prestigio, el español, en el mismo sentido en que lo hizo el portugués a partir de la independencia de Portugal en el siglo XVII. Sin embargo, desde hace un cuarto de siglo la globalización ha extendido la ideología de recuperación de lenguas autóctonas por todo el mundo y, como no podía ser menos, también ha tenido eco en América Latina. Desde entonces son numerosos los proyectos de recuperación de lenguas amerindias que, cuando tienen éxito, logran sustituir parte de sus hispanismos por voces o construcciones patrimoniales. No obstante, como ha señalado Kabatek (2009), modernamente la glocalización (término formado por global + local) ha trasto-


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cado todos estos esquemas conduciendo a una situación inédita, la glocalvergencia, que lingüísticamente se traduce en lo que llama Abbau (“reducción”). Al irrumpir en el escenario diglósico a/b una lengua global internacional G, la lengua a de la situación diglósica a/b se debilita, pues la lengua global ocupa casi todas sus funciones: G → a/b = G (a)/b. Es lo que sucedió en la India cuando el hindi cede su condición de lengua vehicular al inglés. Sin embargo, en América Latina no ha sucedido esto. La razón estriba en que el español también es una lengua mundial y, además, una lengua vehicular en expansión, de manera que, aunque no puede suplantar al inglés fuera del amplio dominio hispanohablante, en este sí lo hace de hecho (López García, 2011b). La posición del spanglish en este contexto resulta muy peculiar. Por un lado converge unívocamente hacia el inglés; pero al mismo tiempo hay un proceso de recuperación como heritage language, el cual implica divergencia unívoca. Y por si esto fuera poco, el español es una lengua mundial favorecedora de la glocalización, aunque no en los EE.UU. Prescindiendo, de momento de este tercer factor, lo cierto es que la convergencia unívoca determina el spanglish propiamente dicho, mientras que la divergencia unívoca también determina otra modalidad lingüística que se suele llamar igualmente spanglish. La convergencia, resulta patente en el siguiente pasaje de John Lipski, seguramente uno de los estudiosos que más y mejor ha trabajado sobre el tema: “Cuando indagamos en las múltiples acepciones de espanglish, resulta que esta palabra tan pintoresca como tramposa puede referirse a por lo menos las siguientes manifestaciones lingüísticas (Lipski 2004, 2007, 2008): – El empleo de préstamos integrados y no integrados del inglés en español. – El empleo de calcos sintácticos de modismos y circunlocuciones ingleses en español. – Los cambios de código frecuentes —a veces dentro de la misma oración. – Las desviaciones del español gramatical encontradas entre hablantes vestigiales. – En algunos casos, las características del español hablado y escrito como segunda lengua por millones de estadounidenses que no provienen de familias hispanas, pero que


Ángel López García-Molins han aprendido algo del español debido a su utilidad en su vida personal o profesional. Ninguna de estas manifestaciones difiere de los productos del contacto lingüístico en otros lugares del mundo: los préstamos son frecuentes aun en los primeros roces entre idiomas (por ej. los americanismos léxicos que entraron al español a raíz de los viajes de Colón), y los calcos y cambios de código son normales entre personas bilingües en todo el mundo y no constituyen una amenaza a la integridad de la lengua española, aunque algunas manifestaciones señalan la erosión gradual y natural de una lengua de inmigrantes después de varias generaciones. El denominador común de los calcos sintácticos es que no violan ninguna regla sintáctica o de selección léxica del español, sino que se injertan fácilmente en el repertorio de modismos y giros sintácticos regionales. Si no se supiera el origen de las expresiones en la lengua inglesa y si no se conocieran las circunstancias difíciles que rodean la incorporación de muchos grupos de inmigrantes hispanoparlantes en los Estados Unidos, no serían motivo de asombro estas expresiones, sino que serían consideradas simples regionalismos de origen desconocido pero pintoresco.”

Por lo que respecta a la condición divergente del spanglish, aparece, por ejemplo, en este pasaje de Reznicek-Parrado (2013): “El bilingüismo se describe mejor como una condición, o un proceso dinámico que está en constante movimiento. Esto explica por qué los estudiantes que hablan español como lengua de herencia en Estados Unidos presentan perfiles altamente variados. En unos casos y de acuerdo a su situación y experiencia personal, un estudiante puede demostrar habilidades mínimas en español, entender únicamente la lengua de uso cotidiano y usarla en contextos sociales limitados. De igual manera, este mismo grupo de estudiantes puede incluir individuos que manejan la lengua a tal nivel que se acercan al perfil lingüístico de un hablante nativo, tanto en términos de lo oral como de lo escrito. Potowski (2005, 2008) explica que las principales características lingüísticas del español del hablante de herencia en el contexto norteamericano se definen a través de tres componentes principalmente: la interacción entre las formas prestigiosas versus las estigmatizadas; la alternancia de códigos; y la influencia del inglés, la cual está determinada por el grado de contacto del español con el inglés y por la necesidad de utilizar los dos idiomas de manera creativa en la vida cotidiana. Muchos investigadores se refieren a estos últimos dos componentes a través de la etiqueta ‘spanglish’ (Stavans, 2003, citado en Potowski, 2005). Dada la diversidad del per-


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