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TEMAS ACTUALES DE EUROPA: UNA MIRADA MULTIDISCIPLINARIA


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia

Ana Cañizares Laso

Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Javier de Lucas Martín

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia

Víctor Moreno Catena

Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


TEMAS ACTUALES DE EUROPA UNA MIRADA MULTIDISCIPLINARIA

Compiladoras PAULA ALEJANDRA BRAVO VILLALOBOS PAULINA ASTROZA SUAREZ

tirant lo blanch Valencia, 2020


Copyright ® 2020 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Paula Alejandra Bravo Villalobos

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1355-738-0 MAQUETA: Disset Ediciones

Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice Introducción......................................................................................................... 9 JOSÉ ANTONIO SANAHUJA

Prólogo................................................................................................................ 13 STELLA ZERVOUDAKI

La recuperación del proyecto común europeo...................................................... 19 DR. JOSÉ ANTONIO CALVO GÓMEZ LOURDES DE MIGUEL SÁEZ

Instituto de Estudios Internacionales de Estocolmo, Suecia. Brexit, Democracy and Decision-making in the British Constitution.................... 35 DR. JAVIER GARCÍA OLIVA

Universidad de Manchester, Reino Unido. DRA. PAULINA ASTROZA

Programa de Estudios Europeos, Universidad de Concepción, Chile. El impacto del Brexit en las relaciones UE-LAC................................................... 57 DR. GIAN LUCA GARDINI

Friedrich-Alexander-Universität Erlangen-Nürnberg, Alemania. Análisis del intercambio comercial entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe.................................................................................................................. 71 DRA. LOURDES GABRIELA DAZA ARAMAYO

Instituto de Estudios Internacionales de Estocolmo, Suecia. Diplomacia europea 2019-2024: ¿Hacia dónde va Europa?..................................................................................... 97 DR. MARIO TORRES JARRÍN

Universidad Pontificia de Salamanca, España. SHAUN RIORDAN

European Institute of International Studies, Estocolmo, Suecia. Proyecto de Tribunal Multilateral de Inversiones: ¿Capricho europeo o necesidad real?..................................................................................................................... 113 LLM DRA.© PAULA CORTÉS GONZÁLEZ

Programa de Estudios Europeos, Universidad de Concepción, Chile.


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Índice

Prohibición de expulsiones colectivas, principio de no devolución y La sección “Actuación de la Agencia en el ámbito del Retorno” del Reglamento sobre la Guardia Europea de Fronteras y Costas............................................................... 127 LLM DRA.© VALENTINA RIOSECO VALLEJOS

Programa de Estudios Europeos, Universidad de Concepción, Chile. Desafíos de las identidades europeas desde las ficciones de la pequeña pantalla: los casos de El Ministerio del Tiempo y Dark....................................................... 151 DR. JOSÉ MANUEL VENTURA ROJAS

Programa de Estudios Europeos, Universidad de Concepción, Chile. La imagen de Europa en la filatelia chilena: entre ausencia e ignorancia................................................................................... 165 DR. DAVID MATAIX

Geopolítica ISMAC Business School París, Francia.


Introducción En 2016 la Unión Europea (UE) adoptó una nueva Estrategia Global y de Seguridad (EUGS). Este documento estableció como uno de sus principales objetivos la “resiliencia” social; es decir, la capacidad de encajar y sobreponerse a un choque externo en un escenario internacional más complejo, disputado e interconectado. Lejos de las visiones confiadas y optimistas del pasado, la UE adoptaba una visión más sombría respecto a las amenazas y los riesgos a la seguridad y el bienestar de la UE y del conjunto del sistema internacional. Se contemplaban nuevos desafíos geopolíticos, incluyendo la erosión del orden liberal internacional, las estrategias revisionistas de potencias emergentes, y el ascenso de fuerzas nacionalistas, iliberales y de extrema derecha, que han debilitado al sistema multilateral. Estas últimas afectaban negativamente a la capacidad de prevenir, gestionar o mitigar riesgos sociales de carácter global, como el cambio climático, las crisis financieras, o los desplazamientos de población inherentes a una globalización muy profunda, pero sin gobernanza adecuada. La EUGS proponía fortalecer la resiliencia mejorando la capacidad de cada país, por sí solo y a través de la cooperación internacional. Ese era un objetivo que interpelaba a una UE que se sabía vulnerable ante esos riesgos, pero también era un eje, como se indicó, de las relaciones exteriores y de la cooperación con los países en desarrollo, menos resilientes, especialmente en su entorno geográfico más cercano. La pandemia de la COVID-19 de 2020 supone una prueba fundamental de resiliencia para las sociedades, las economías y la gobernanza en todo el mundo. La propia UE ha sufrido un golpe sin precedentes, con los sistemas de salud de algunos países al límite, sin que existiera un guion previo frente a una situación que, no por no prevista, resultaba inédita. En negociaciones agónicas en el Eurogrupo y el Consejo, que recuerdan a la crisis del euro a inicios de la década anterior, la UE ha tenido que buscar una respuesta mancomunada a una crisis que es, al tiempo, sanitaria, económica, social y de gobernanza. La crisis ha hecho emerger las asimetrías y las debilidades previas: sistemas de salud que mantienen el universalismo como característica del modelo europeo de protección social, pero desiguales en su capacidad, y en algunos casos, debilitados por los recortes posteriores a la gran recesión de 2008; menor margen fiscal y de políticas para preservar, simultáneamente, la salud y la actividad productiva, el empleo y los medios de vida; y ascenso de fuerzas de ultraderecha, que han debilitado la capacidad de responder colectivamente y evitar el “nacionalismo epidemiológico” que conduce al cierre de fronteras o a restricciones al comercio. Ante la peor crisis económica y social desde la “Gran Depresión” de los años treinta, la UE enfrenta, en suma, una nueva coyuntura crítica.


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José Antonio Sanahuja

La COVID-19 también ha encontrado una América Latina debilitada y sin capacidad de responder colectivamente. La región ya iniciaba el año 2020 con un escenario internacional adverso. Desde el fin del ciclo de las materias primas en 2014, las tasas de crecimiento eran sido las más bajas de las últimas siete décadas, el empleo y el bienestar retrocedía, y aumentaba la pobreza. En el plano político, más allá de los retrocesos de la democracia en Venezuela o Nicaragua, existía en toda la región un amplio “malestar en la democracia”, con crisis de representación, desafección, bajos niveles de confianza, y un alto grado de polarización política. En 2019, el Latinobarómetro registró los peores índices de satisfacción con el funcionamiento de la democracia de los últimos veinte años, y en el “súper ciclo” electoral de 2017 a 2019, con elecciones legislativas y/o presidenciales en todos los países, el único patrón claro fue el reclamo de cambio y la derrota del oficialismo, al margen del clivaje izquierda-derecha. Dejando a un lado las particularidades de cada país, estos elementos ayudan a entender la crisis política general que vive la región, sea el ascenso de la ultraderecha (Brasil, Bolivia) o las revueltas sociales de países como Chile o Colombia. La desigualdad y las diferencias de acceso —por nivel de renta, género o etnia— aún son muy grandes, y la región, con el epicentro en Venezuela, enfrentaba la peor crisis migratoria de su historia reciente. América Latina, por último, también había perdido capacidad de cooperar y actuar colectivamente en el plano regional y global, al haber desmantelado parte de sus organizaciones regionales, por iniciativa de los gobiernos de derecha de la región, a causa de la polarización y la fragmentación política. La región, más fragmentada y sin voz propia, se ha convertido en una arena de la creciente competencia geopolítica de China, Rusia y Estados Unidos. Con todas esas condiciones de partida el desafío para América Latina también es titánico. Incluso con medidas drásticas de confinamiento y distancia física frente al contagio, los sistemas de salud pueden colapsar en una fase temprana de la pandemia. Al ser parte de titularidad privada, no existe acceso igualitario a los test y la atención médica de calidad. Pero los efectos más lacerantes de la desigualdad se plantean en las medidas de prevención y contención del contagio. Para quienes residen en viviendas inadecuadas, en favelas o villas, o tienen que utilizar el metro o microbuses atestados, observar lo que en México se llama “Susana distancia” no es una opción. Quienes viven al día, con ingresos muy bajos o en el sector informal, no pueden permitirse el confinamiento y la inactividad laboral durante semanas o meses. Los migrantes quedan en un limbo laboral y legal que impide sobrevivir. En 2020 se registrará uno de los peores retrocesos económicos de la historia, y es muy limitado el espacio fiscal y de política para incrementar el gasto en salud, asegurar una renta mínima a quienes son pobres o vulnerables, o sostener a las empresas, especialmente las pymes, para que puedan recuperarse posteriormente. Estados Unidos puede recurrir a la Reserva Federal y financiarse en su propia moneda. En la UE el


Introducción

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Banco Central Europeo puede ampliar las opciones de financiación, y se puede recurrir a los créditos de contingencia del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), y quizás, a mutualizar deuda o financiar un gran fondo de recuperación. Salvo el recurso al Fondo Monetario Internacional (FMI), que supone un injusto estigma financiero y no tiene los recursos ni la capacidad para responder a una crisis como esta, nada similar existe en Latinoamérica y el Caribe. Sin respuestas adecuadas, además del elevado coste humano, en ese desplome económico también radican serios riesgos sociales y políticos en la región. Siendo una pandemia global, nadie está a salvo, menos aún con respuestas exclusivamente nacionales. Sin duda, hay distintas capacidades y responsabilidades de partida, pero sin cooperación y apoyo mutuo, su impacto puede ser aún más devastador para todos. Esta crisis exige un nuevo esfuerzo de cooperación internacional, y es el marco obligado en el que se sitúan las relaciones entre la UE y América Latina y el Caribe. La crisis de la COVID-19 define una agenda a la vez social y geopolítica. Esta se sitúa más allá de la tradicional ayuda al desarrollo, que supone recursos limitados frente a la magnitud de la crisis sanitaria y del colapso económico y social a escala mundial que la COVID-19 puede traer consigo. En esta crisis, la asociación estratégica entre la UE y Latinoamérica y el Caribe puede ser más efectiva mediante una estrategia conjunta para construir una respuesta multilateral robusta. Aquellos países de la UE y de América Latina y el Caribe que estén dispuestos en ambas regiones han de trabajar con una perspectiva común en el G20 y en las instituciones financieras multilaterales para que exista más espacio fiscal para evitar el colapso sanitario, el desplome económico y una grave crisis social y, quizás, política. Ello dependerá en gran medida del acceso urgente a la financiación externa. Si está ausente, algunos actores externos pueden ver en esta situación, de manera oportunista, una vía para utilizar la asistencia bilateral con objetivos geopolíticos, como es el caso de quienes pretenden desplegar, de manera oportunista, una “diplomacia de mascarilla”. En el ámbito interno, la falta de respuesta en sociedades fragmentadas por la desigualdad y la desconfianza política, puede ser terreno abonado para partidos de extrema derecha, ultranacionalistas, con discursos nativistas y xenófobos, que minarían aún más la necesaria cooperación internacional. En América Latina y el Caribe una “UE geopolítica” ha de estar basada en una agenda social, más que en equilibrios de poder. La UE es ahora el único actor global que en la geopolítica regional se aproxima a Latinoamérica con una agenda centrada en las preocupaciones centrales de sus sociedades: la inclusión, la calidad de la democracia, los derechos humanos, la igualdad de género, la paz, la justicia y la seguridad ciudadana, y la transición ecológica. En suma, con todo aquello que integra la Agenda 2030, cuyos contenidos pueden ser vistos como una renovación del “contrato social”, que hoy está en cuestión y ha de ser reconstruido tanto en la UE como en Latinoamérica. En


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José Antonio Sanahuja

particular, América Latina y el Caribe ofrece una oportunidad para que el European Green Deal o “pacto verde europeo” de la UE, lanzado en 2020 por la Comisión von der Leyen, desarrolle su dimensión externa. Para todo ello, urge retomar el diálogo político birregional y promover una política de cooperación más activa e innovadora a través de los nuevos programas e instrumentos financieros que se están definiendo para los años venideros. Ante lo que ya se anuncia como la mayor crisis económica y social —y, quizás, política— de la historia reciente, hay que recordar de nuevo que la resiliencia social depende también de la cooperación internacional. Y que esa cooperación será clave para que la crisis de la COVID-19 sea una oportunidad para reescribir el contrato social que nos vincula en ambas regiones. La UE y América Latina y el Caribe, una asociación con nada menos que 61 países tienen, por ello, el imperativo de aunar esfuerzos de nuevo, y mostrar la utilidad de sus vínculos para su ciudadanía, y para la buena gobernanza del sistema internacional en su conjunto.

JOSÉ ANTONIO SANAHUJA1

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Catedrático de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid, director de la Fundación Carolina, profesor de la Escuela Diplomática de España, y Asesor Especial para América Latina y el Caribe del Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea y vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell. sanahuja@cps.ucm.es


Prólogo Es un gran privilegio escribir el prólogo del séptimo libro de la Cátedra Jean Monnet de la Universidad de Concepción, espacio académico reconocido por presentar una perspectiva transversal sobre los logros y desafíos de Europa. En este prólogo aspiro a ofrecer una mirada de la Unión Europea (UE), no como académica, sino como testigo de los formidables avances y los grandes desafíos con los que esta institución se ha visto confrontada desde mi ingreso a ella en 1981. Desde el año de la adhesión de mi país, Grecia, he podido presenciar la caída del Muro de Berlín, cinco grandes ampliaciones, la expansión del mercado común, la creación del Euro, la redacción de cinco nuevos tratados y el establecimiento de la política exterior y de defensa. He observado los debates sobre los desafíos políticos, sociales y económicos que tocan la esencia de nuestra Unión: las grandes interrogantes sobre la profundización y la ampliación de la UE; la oscilación continua entre los dos sistemas de toma de decisiones –intergubernamental o supranacional; las discusiones sobre la identidad europea y el concepto de unidad en la diversidad; la búsqueda de su rol en el mundo y la definición de su poder; los esfuerzos para la ciudadanía europea y la necesidad de combinar solidaridad y acción rápida con el respeto del principio de subsidiariedad y de las competencias de los Estados Miembros.

LA INTEGRACIÓN DE EUROPA SIEMPRE HA SIDO UN PROYECTO AMBICIOSO Y COMPLEJO En este momento, cuando hay tanto en cuestión, es importante recordar que el objetivo de una Europa unida siempre fue una gran ambición. Como lo expuso Robert Schuman, el ministro de relaciones exteriores de Francia en 1951 “sería un error, además de peligroso, subestimar las dificultades para lograr la integración de Europa”. El contexto europeo estaba dado por estados nacionales independientes, diversos e históricamente antagónicos, difíciles de convencer a someter elementos de su independencia y soberanía a una estructura de gobernanza supranacional. Es importante recordar entonces que desde su inicio la UE ha sido un laboratorio único de integración regional, en constante evolución. En ese sentido, desde mi perspectiva, la UE siempre estará invitada a debatir múltiples visiones sobre la base de valores comunes y el respeto del estado de derecho y de la democracia.


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Stella Zervoudaki

Es justamente la magnitud del desafío de compatibilizar los intereses individuales y crear consensos sobre el bien colectivo, que hace que la gobernanza de la UE sea compleja y el proceso de toma de decisiones a veces largo. Se trata de un proceso ineludible si queremos asegurar la sustentabilidad de un proyecto tan único en su concepción, alcance e instrumentos de implementación.

LOGROS CONCRETOS FRENTE A DESAFÍOS EXTERNOS ENORMES A pesar de las dificultades inherentes de la integración europea y las crisis externas que han tensionado aún más nuestro modelo, he observado logros importantes. Desde su creación hace 70 años, la Unión Europea ha logrado mantener una paz histórica, crear un mercado único fuerte y la segunda moneda más importante, el Euro. La UE promueve la prosperidad en sus Estados Miembros, la libertad de pensamiento, religión y expresión y el respeto de la vida privada. Sus ciudadanos pueden vivir, estudiar y trabajar en cualquier lugar de Europa y sus derechos están consagrados en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. Al mismo tiempo, la UE se convirtió en el mayor donante de ayuda al desarrollo y humanitaria del mundo, el mayor inversionista y el principal destino mundial de inversión extranjera, así como el principal socio comercial global, con más de 140 acuerdos comerciales. Su programa de Investigación, Desarrollo e Innovación, Horizonte 2020, es considerado uno de los más importantes del planeta. La UE tiene sus propias operaciones civiles y militares en varios puntos del mundo y ha puesto en marcha un proceso de Cooperación Estructurada Permanente para profundizar la colaboración en seguridad y defensa entre 25 de sus Estados Miembros. Finalmente, su red diplomática se extiende a más de 140 países, además de ser el mayor defensor del desarrollo sostenible, de la acción contra el cambio climático y del multilateralismo. En América Latina y el Caribe, la UE ha acompañado los procesos de democratización y los esfuerzos de integración regional, así como la negociación e implementación de acuerdos de paz, como el actual proceso en Colombia, además de tener acuerdos comerciales y de cooperación con 26 de los 33 países de la región. Ante la situación en Venezuela, la UE está asistiendo a los refugiados y a los países que los están albergando y ha creado el Grupo Internacional de Contacto con el objetivo de establecer las condiciones para una solución pacífica, política y democrática a la crisis a través de nuevas elecciones presidenciales libres y transparentes. En abril de 2019, la UE renovó su estrategia de relacionamiento con la región, a fin de fortalecer una asociación entre pares en cuatro sectores estratégicos: la prosperidad, la democracia, la resiliencia y la gobernanza global efectiva.


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Prólogo

Estos resultados son aún más significativos si uno mira de cerca los tremendos desafíos que la UE ha tenido que enfrentar. Solamente en los últimos 10 años, la UE tuvo que superar la crisis del Euro y la crisis económica mundial de 2008; buscar soluciones frente a los flujos sin precedentes desde 2013 de migrantes y refugiados; explorar respuestas innovadoras al cambio climático; contrarrestar el ascenso de fuerzas nacionalistas; enfrentar actos de terrorismo y responder adecuadamente a la salida de Reino Unido. Evidentemente ninguna de estas crisis está resuelta de manera definitiva. Pero está claro que cada una de ellas ha exigido la generación de soluciones creativas y la reafirmación de sus valores.

LECCIONES APRENDIDAS: UNIDAD, SOLIDARIDAD Y RESPONSABILIDAD Muchos de estos logros son el resultado directo del compromiso de la UE con una gobernanza democrática y participativa. Este tipo de gobernanza en un contexto de impaciencia legítima de las sociedades puede a veces parecer estar fuera de sintonía con la velocidad de los acontecimientos y las prerrogativas políticas de cada país. Nuestra diversidad presenta desafíos reales, pero forma parte de nuestra identidad y no debemos caer en la tentación de sacrificar los procesos deliberativos en nombre de la eficiencia, porque son estos procesos los que permiten generar más espacios políticos y llegar a acuerdos mutuos más sostenibles. El involucramiento de todos los actores políticos de los Estados Miembros (las autoridades regionales, los parlamentos nacionales, las organizaciones sociales) en nuestros procesos y un diálogo directo con los ciudadanos son la mejor manera de crear unidad e integrar la pluralidad. En este momento, la UE está confrontada con la pandemia del COVID-19, una crisis multidimensional y en varios niveles. Lo que comenzó como una crisis sanitaria, se transformó rápidamente en una crisis económica y social mundial sin precedentes y con impactos políticos e incluso geopolíticos aún por definir. En un contexto en el cual el miedo y la desinformación se expanden inmediatamente a través de las redes sociales, los líderes están siendo expuestos constantemente y nuestros sistemas políticos y económicos se están viendo desafiados, se requiere nuevas formas de liderazgo basadas en la cooperación, la solidaridad, la transparencia, en un diálogo franco con los ciudadanos y en políticas basadas en la evidencia. La Unión Europea, luego de los primeros pasos difíciles, logró unificarse y presentar un gran e innovador programa de apoyo entre los Estados Miembros de más de 3,4 trillones de euros con el objetivo, en primer lugar, de reparar los


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Stella Zervoudaki

daños, luego generar recuperación y construir resiliencia, y finalmente fortalecer la autonomía estratégica de la UE. Esta acción colectiva aspira a reconfirmar nuestros valores en práctica. Sabemos que nuestra credibilidad se va a medir en base a la capacidad de la Unión Europea y los Estados Miembros de promover una mayor equidad entre todos y salvaguardar el bienestar de todos. Por otra parte, la solidaridad, la respuesta colectiva y la transparencia crearán la confianza necesaria para que la ciudadanía siga apoyando a una Europa más fuerte, más coordinada, más resistente, más verde y más justa. Al mismo tiempo, la UE está comprometida con sus socios y el sistema multilateral y trabaja para mitigar el efecto de la crisis en los países más afectados, porque sabemos que sólo la cooperación, la solidaridad y el intercambio de experiencias pueden contribuir a una respuesta global exitosa a la crisis sanitaria inmediata y a la disminución de su impacto socioeconómico.

CONCLUSIÓN: LAS AMENAZAS SEGUIRÁN SURGIENDO Y LA UE DEBE SEGUIR EVOLUCIONANDO Los desafíos económicos, sociales y políticos que emergen de esta pandemia, así como los enormes retos globales requerirán por parte de la UE resoluciones aún más ambiciosas de las que se han tomado hasta el momento. Como dijo nuestro Alto Representante Josep Borrell, estamos en una época en la que la política del poder bruto ha vuelto a la palestra y donde algunas potencias globales parecen contentarse con adoptar “la ley del más fuerte”. Nuestra experiencia e historia nos demuestran que cuando volvemos a los conceptos de rivalidad, aislamiento y proteccionismo, el mundo no es un lugar mejor. También nos enseña que la UE tiene la capacidad de actuar de acuerdo a sus valores fundamentales, el respeto por la dignidad y los derechos humanos, la libertad, la democracia, la igualdad y el estado de derecho, y de lograr resultados importantes. Se necesitará de un tremendo nivel de coordinación y compromiso con el futuro de Europa en el largo plazo y asegurarse de que nuestras inversiones y acciones, tanto dentro como fuera de Europa, se basen justamente en estos valores e intereses comunes. Pero para que Europa ofrezca una poderosa alternativa a las visiones antidemocráticas, al nacionalismo, al populismo, al proteccionismo, y al autoritarismo, debe ser clara y realista en cuanto a las amenazas que estas perspectivas suponen para su modelo político, económico y social. La UE debe tener debates importantes sobre la globalización, sobre su autonomía estratégica, sobre la efectividad del sistema internacional y sobre su propio futuro. Finalmente,


Prólogo

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la UE tiene que consolidar sus alianzas con todos los socios en el mundo que comparten su visión. Los desafíos que Europa enfrentaba en 1951 eran, según las palabras de Schuman, enormes. Los desafíos de hoy, en un mundo que ha cambiado drásticamente, también lo son. Como entonces, también hoy, la acción colectiva basada en nuestros valores compartidos y en resultados concretos será el camino para un futuro inclusivo y sostenible. Después de observar el desarrollo de la UE en los últimos 40 años tengo fe en que ese será nuestro camino.

STELLA ZERVOUDAKI

Embajadora de la Unión Europea en Chile


La recuperación del proyecto común europeo JOSÉ ANTONIO CALVO GÓMEZ2 LOURDES DE MIGUEL SÁEZ3

1. INTRODUCCIÓN El Tratado de Lisboa de 2007, por el que se modifican el Tratado de la Unión Europea y el Tratado Constitutivo de la Unión Europea, establece, en el artículo 2 que “la Unión tiene como finalidad promover la paz, sus valores y el bienestar de sus pueblos”. Además, en el párrafo quinto de este mismo artículo, completa que, “en sus relaciones con el resto del mundo, la Unión afirmará y promoverá sus valores e intereses y contribuirá a la protección de sus ciudadanos. Contribuirá a la paz, la seguridad, el desarrollo sostenible del planeta, la solidaridad y el respeto mutuo entre los pueblos, el comercio libre y justo, la erradicación de la pobreza y la protección de los derechos humanos, especialmente los derechos del niño, así como al estricto respeto y al desarrollo del Derecho internacional, en particular el respeto de los principios de la Carta de las Naciones Unidas”.4 Traemos a consideración este texto en una obra en la que, junto a otros autores, pretendemos analizar los desafíos de la Unión Europea. En concreto, en esta colaboración, queremos sostener un argumento fundamental: que la Unión no debe ni puede renunciar a los principios constituyentes, entre otros, de la paz y la seguridad internacional, el desarrollo de los pueblos, la solidaridad, la justicia y la dignidad de los seres humanos.5

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El profesor Calvo-Gómez es doctor en Teología y doctor en Historia por la Universidad de Salamanca; diplomado en Arqueología (2011) por el Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana de Roma; y en Archivística (2011) por la Escuela Vaticana de Archivística, Paleografía y Diplomática. La profesora Miguel Sáez es doctora en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (2015), licenciada en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca (2008) y abogada rotal por el Tribunal de la Rota Matritense (2009) de la Universidad Pontificia de Salamanca. Tratado de Lisboa por el que se modifican el Tratado de la Unión Europea y el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea (Lisboa, 13 de diciembre de 2007). Cf. https:// eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=OJ:C:2016:202:FULL&from=EN (2019/06/08). Existen, al respecto, numerosos artículos y monografías. Cada una de ellos, desde contextos institucionales diversos, tratan de delimitar cuáles son estos principios y, sobre todo, cuáles resultan irrenunciables en la construcción de una Europa común. Cf. Bogdandy, A. V. (2005). «Los principios fundamentales de la Unión Europea: aspectos teóricos y doctrinales», Revista general de Derecho europeo 22; García Díaz, M. A. (2005). «Los principios


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José Antonio Calvo Gómez & Lourdes de Miguel Sáez

En particular, queremos poner el foco de atención sobre dos principios rectores de la civilización occidental, que ha asumido la Unión Europea como propios desde el inicio: la subsidiariedad y la solidaridad. Cuando, en un sentido, en el horizonte internacional se descubren algunos indicios de retroceso democrático; y cuando, en otro, miles de personas llegan a las costas de Europa en busca de su futuro, la Unión Europea se resiente; pero, a la vez, debe confirmar su decidido compromiso con los principios que la hicieron nacer: la democracia, el orden internacional, la solidaridad, la paz. 6

2. EL PRINCIPIO DE SUBSIDIARIEDAD 2.1. La definición del principio y un ejemplo práctico Las personas viven en sociedad. Algunas instituciones sociales, como la familia o la ciudad, responden inmediatamente a la naturaleza del ser humano. La participación de las personas en la vida social exige impulsar otras asociaciones culturales, recreativas, profesionales, políticas o religiosas más complejas, en las naciones y el espacio internacional. En esta estructura humana, el Estado adquiere un protagonismo fundamental en la gestión de los recursos de una nación. El principio de subsidiariedad trata de establecer los parámetros correctos de una relación: la que se establece entre el Estado y la sociedad, entre los instrumentos de gestión de la Unión Europea y de los distintos Estados e individuos (CIC 1878-1885). El principio de subsidiariedad dice que una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándole de sus competencias, sino que, más bien, debe sostenerle en el caso de necesidad y ayudarle a coordinar su acción con la de los demás componentes sociales, con miras al bien común. En un sentido genérico, se podría decir que el principio de subsidiariedad se opone al colectivismo como negación de la autonomía y madurez del individuo y de los instrumentos sociales. Este ordenamiento, traza los límites de la intervención del Estado e intenta armonizar las relaciones entre individuos y sociedad, entre sociedad y Estado, entre Estado y Estado, con el propósito de instaurar un verdadero orden internacional.

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sociales en la Constitución de la Unión Europea», Revista de Derecho de la Unión Europea 8, 213-228. Cf. Juliá Barceló, M. (2019). «La proyección exterior de la identidad europea: Política comercial común y condicionalidad en materia de Derechos Humanos», Cuadernos europeos de Deusto 2 extra, 287-308; García Díaz, M. A. (2005). «Los principios sociales en la Constitución de la Unión Europea», Revista de Derecho de la Unión Europea 8, 213-228.


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