Skip to main content

1_9788419226006

Page 1

LA NUEVA EDAD DE ORO DE LAS SERIES DE FICCIÓN EN ESPAÑA: MERCADO, NARRATIVAS Y PÚBLICOS


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


LA NUEVA EDAD DE ORO DE LAS SERIES DE FICCIÓN EN ESPAÑA: MERCADO, NARRATIVAS Y PÚBLICOS

ROCÍO GAGO GELADO, MARTA SAAVEDRA LLAMAS Y NICOLÁS GRIJALBA DE LA CALLE (Coordinadores)

tirant humanidades Valencia, 2022


Copyright ® 2022 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

©  VV.AA.

©

TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-19226-00-6 MAQUETA: Innovatext Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice PRÓLOGO. LA CULTURA DE LAS SERIES.................................................

11

Javier Olivares Zurilla​

Primera parte MERCADO E INDUSTRIA AUDIOVISUAL 1.

LAS SERIES DE FICCIÓN COMO MOTOR DEL CAMBIO EN LA INDUSTRIA AUDIOVISUAL...........................................................................

21

Nicolás Grijalba de la Calle y Daniel Écija Bernal

2.

LA PRODUCCIÓN DE FICCIÓN EN ESPAÑA, ¿UNA HISTORIA DE ÉXITO? ASPECTOS DIFERENCIALES DE LA INDUSTRIA ESPAÑOLA..................................................................................................................

37

Rocío Gago Gelado, David Molina Encinas y Santiago de la Rica Fernández

3.

NUEVAS VENTANAS DE VENTA DE LA FICCIÓN ESPAÑOLA........

53

Luis Alonso Martín-Romo, Beatriz Setuain Arraiza y José Iriondo Colubi

4.

LA RUPTURA DE LAS AUDIENCIAS CON EL AUGE DE LAS PLATAFORMAS............................................................................................................

67

María Bergaz Portolés, Marta Perlado Lamo de Espinosa y Fernando Pérez Penas

5.

IDENTIDAD GRÁFICA Y ESTRATEGIA PUBLICITARIA EN LAS SERIES ESPAÑOLAS...........................................................................................

81

Mar Ramos-Rodríguez, Fernando Toledano Cuervas-Mons y Abel Sánchez Domínguez

6.

EL ESPAÑOL COMO MOTOR INDUSTRIAL: PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN GLOBAL................................................................................

101

Héctor Álvarez Mella y José Luis García Delgado

7.

DE LA TELEVISIÓN GENERALISTA A LAS PLATAFORMAS INTERNACIONALES: LA CASA DE PAPEL...................................................... Marta González Caballero y Daniel Allué Fernández

115


8

Índice

Segunda parte NARRATIVAS Y FORMATOS 8.

ANÁLISIS DE GÉNEROS Y TENDENCIAS CONTEMPORÁNEAS....

131

Acoidán Méndez Jiménez e Iván Escobar Cuesta

9.

LA NARRATIVA TRANSMEDIA EN LAS SERIES DE FICCIÓN.........

143

Luis Miguel Pedrero Esteban, Mª José Establés Heras y Luis Alcázar García

10. LA EVOLUCIÓN ESTÉTICA A FAVOR DE LA NARRATIVA: EL PAPEL DE LA DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA Y LA DIRECCIÓN DE ARTE EN LA PRODUCCIÓN ACTUAL DE SERIES DE FICCIÓN ESPAÑOLAS................................................................................................................

157

Amaya Hernández Sigüenza, Lorena Palomino González y Enrique Santiago Silguero

11. LA EXPLOTACIÓN DE LOS SERVICIOS PREMIUM EN LA TELEVISIÓN COMERCIAL: EL CASO DE VENENO Y ATRESPLAYER.......

177

Marta Saavedra Llamas, Emilio Sánchez-Zaballos y Juan Ignacio FernándezHerruzo

12. EL AUGE DE LA MINISERIE: ANTIDISTURBIOS....................................

197

Jesús M. González-Lorenzo, Rodrigo Sorogoyen del Amo y Raúl Prieto Velázquez

Tercera parte TEMÁTICAS Y PÚBLICOS 13. CUESTIONES DE IDENTIDAD EN LAS SERIES DE FICCIÓN Y SU INFLUENCIA EN LA SOCIEDAD...................................................................

221

Julio Pérez Manzanares y Paco Tomás Vera

14. EL RETORNO DE LAS TEEN SERIES. SKAM, ÉLITE, EL INTERNADO: LAS CUMBRES Y PARAÍSO......................................................................

237

Andy Tavárez Pérez, Begoña Álvarez Rojas y José Ramón Ayerra Díaz

15. TEMÁTICAS EN LAS SERIES DIARIAS. DEL CULEBRÓN A LAS PRODUCCIONES PROPIAS.............................................................................

257

Carmen Torres Narváez y Javier Naya Monteoliva

16. EL IMPACTO DE LA NOVELA TURCA EN LA FICCIÓN SERIADA. Saida Santana Mahmjut, Carlota Martínez-Pereda y Adriana Ozores Muñoz

277


9

Índice

17. REDES SOCIALES Y SERIES WEB: #LUIMELIA COMO CASO DE ÉXITO ......................................................................................................................

291

18. EL PASADO SIEMPRE VUELVE: REMAKE, REBOOT Y REVIVAL.....

313

Mercedes Herrero de la Fuente y Anto Garzía Domínguez

Alejandro Priego Díaz, Marc Cistaré Fonoll y Laura Belloso Luqui

Epílogo MIRADAS DE... LAS CONSECUENCIAS DE AQUELLOS LOCOS 90’.......................................

331

LAS HISTORIAS COMO SEÑA DE IDENTIDAD..........................................

335

NO TENER MIEDO...........................................................................................

341

AUTORES..............................................................................................................

343

Arantxa Écija Bernal Sonia Martínez Ruíz Ana Rujas Guerrero Claudia Costafreda


PRÓLOGO. LA CULTURA DE LAS SERIES Javier Olivares Zurilla​ Productor ejecutivo y guionista

Comienzo a escribir este prólogo de la misma manera que lo hago cuando escribo un guion: haciéndome preguntas. Porque lo importante no es buscar respuestas, es buscar preguntas que generen respuestas correctas que guíen un discurso. Evidentemente, la primera pregunta sería si vivimos en una edad de oro de nuestra ficción. Y, de ser así, si es la primera. La tercera pregunta, una vez asumidas las conclusiones de las cuestiones anteriores, sería si este supuesto estado de magnificencia es la base de una estructura sólida de cara al futuro. Allá vamos.

SOBRE EDADES DE ORO ¿Vivimos en una edad de oro? Sin duda, nos encontramos en un momento de producción como no lo ha habido antes. Y, lo que es más importante, nuestras series se ven como nunca ha ocurrido antes, con el ejemplo de La casa de papel como éxito mundial incuestionable. El hecho de que nuestras obras puedan ser vistas a nivel global nos hace mejores. Como creador de series, he tenido el placer de ver que mis proyectos tenían una doble vida (la de su estreno en España y la de su proyección internacional). Evidentemente, el nuevo mercado de las plataformas globales es indisociable de esta evolución. ¿Hubo antes otras edades de oro? A este nivel comercial e internacional, no; pero sí a nivel cultural, creativo e industrial. En mi opinión son dos antes de esta y, ambas, son esenciales para entender el


12

Javier Olivares Zurilla

momento actual, porque sin ellas –aviso para desmemoriados– nada de lo que hay ahora existiría. La primera edad de oro es la correspondiente a TVE cuando era el único canal nacional, antes de las privadas. Su nivel de producción y su calidad narrativa dejó obras incuestionables como Historias para no dormir, Curro Jiménez, Los gozos y las sombras, Fortunata y Jacinta, Anillos de Oro, Turno de guardia… entre muchas otras, con creadores de la talla de Chicho Ibáñez Serrador, el gran Jaime de Armiñán, Ana Diosdado y, más tarde, guionistas como Antonio Larreta o Manolo Matji. Asimismo, se produjeron hitos como La Cabina de Antonio Mercero, con la que España alcanzó su primer Premio Emmy en 1973 (el segundo fue La casa de papel). Un buen ejemplo de su influencia es que Charlie Brooker (Black Mirror) la reconoce como una de sus referencias esenciales. Recuerdo que, cuando lo dijo en una rueda de prensa en España, causó la estupefacción de muchos de sus fans (y más de algún periodista) que no conocían la obra de Mercero. El nivel mostrado por las series de cuando la pública también era la única no estaba muy lejos del que por entonces tenía la BBC, una máquina de hacer ficción imbatible (ahora también lo es) por varias razones: por presupuesto, porque emitía desde décadas antes, y porque tenía una labor de base imbatible con sus ficciones sonoras en BBC Radio y una tradición de adaptaciones literarias aún no superada por el resto del mundo. La BBC tenía (y tiene) un plan. Y lo cumple. Ésa es la base de su éxito. Sin embargo, esta primera edad de oro, si bien brillaba por su nivel artístico y su compromiso cultural (a veces –como en las adaptaciones literarias de sus telenovelas y su Estudio 1– de un riesgo impropio en tiempos de una dictadura), era, económicamente, un gigante con pies de barro. Muchas de sus producciones eran inviables si lo que se buscaba era un balance económico aceptable. Y esto es lo que corona a la que es para mí la segunda edad de oro, la que llega de las manos de las cadenas privadas con el fin de convertir la ficción televisiva en una industria sólida a nivel mundial (aunque todavía


Prólogo

13

no lo supieran fuera), capaz de producir mejor que nadie a un costo más barato. E, incluso, se permitió (demasiado puntualmente, eso sí) lanzar apuestas de alta calidad y prestigio como Padre coraje (Antena 3) y Vientos de agua (Telecinco). Esta segunda edad de oro fue la etapa de la lucha por las audiencias al más alto nivel. Las series eran esenciales para las conquistas de los audímetros. El ritmo de producción y los respectivos departamentos de promoción (efectivos como pocos) nos hacían prisioneros… hasta conseguir convencer a mucha gente (incluso de la propia industria) que la ficción nació con Médico de familia, La casa de los líos, Los ladrones van a la oficina (que, en su reparto sí acogió a los grandes nombres de la primera edad de oro de TVE) o Farmacia de guardia (del citado Mercero). Series como Periodistas, El Comisario, Los Serrano (con unas ventas internacionales extraordinarias, casi de plataformas… antes de que existieran las plataformas), Policías, El barco, Los hombres de Paco, El internado (entre otras muchas) y la eclosión de Aquí no hay quien viva… no eran solo series: eran fenómenos sociales. Te montabas en el metro al día siguiente y escuchabas habitualmente frases que habías escrito para el capítulo emitido la noche anterior. Por otra parte, si en esta segunda edad de oro se ganó algo esencial (el factor industrial), a cambio se perdió autoría en un momento en el que –fuera de España– ese era el punto clave que estaba convirtiendo la ficción en primera potencia cultural mundial (ya a finales de los ochenta y durante toda la década de los noventa, la figura del showrunner en EE.UU. y del autor como primer crédito en Gran Bretaña eran claves en el desarrollo de sus series; algo que acabó de explotar con la aparición de HBO y que convierte los noventa y la primera década del siglo XXI en la época dorada de las series a nivel global). En la primera edad de oro, una serie era de Chicho, de Armiñán o de Diosdado; en la segunda eran de la cadena; y, poco a poco, de la productora (un ejemplo de esto es la inicial Globomedia). Para dejarlo claro, indudablemente, yo prefiero al Mercero de La Cabina, sin negarle su éxito


14

Javier Olivares Zurilla

comercial con Chanquete o la familia Segura. En un autor se resumen las diferencias. Con el tiempo, el panorama se amplió con la aparición de productoras que venían de la periferia con una visión diferente (por ejemplo, Diagonal y Bambú). Procedían de lugares como Galicia y Cataluña, donde –sobre todo en esta última– el nivel de calidad de algunas de sus etapas fue muy alto y en las que se rediseñó lo que más tarde se cristalizaría en la serie diaria a nivel estatal, con maestros de la talla de Benet i Jornet. Y, lo más importante: las series estaban cada vez mejor hechas, con directores, guionistas y productores en continuo crecimiento profesional, base de la actual y tercera edad de oro. La industria estaba preparada para dar el salto. Pero, bajo el lema de “lo que funciona no se cambia”, el conservadurismo prefirió mantenerse en los eternos 70 minutos, en dirigirse a todos los públicos a la vez, en la reiteración de clichés, de personajes arquetípicos y de un lenguaje simple hasta agotar, en general, al espectador… Mientras tanto, fuera, las series se convertían en la primera referencia cultural a nivel global, y con la autoría como sello incuestionable. Nuestra industria se olvidó de ella, pasando por alto que hacer una serie es algo tan sencillo (y tan difícil) como contar historias y, cuanto más personal es la voz que las cuenta, más alto llegan. También se olvidó de que la tecnología avanzaba y que la sociedad había cambiado: el concepto de ‘serie para toda la familia’ no podía seguir siendo el mismo; esencialmente, porque las familias ya no eran las que habían sido antes y no veían juntas la televisión al acabar el día. La pantalla ya no estaba solo en el salón, sino por toda la casa. Las series se veían ya en los ordenadores y otros ‘cachivaches’ que escapaban de las garras de los audímetros. Así, todo empezó a quebrarse. La gente hablaba de series que no se emitían en nuestras cadenas. Se iniciaba una nueva etapa en un nuevo paisaje: internet. De este modo, se acercaba la tercera edad de oro y, como las anteriores, con grandes logros, pero también con fallas suficientes que no podemos obviar.


15

Prólogo

UN CAMBIO INEVITABLE El pasado, puro Pleistoceno. Las audiencias empezaron a fragmentarse (cuando no, a fracturarse). Los que defendían cada décima que les otorgaban los audímetros se dieron cuenta que estos (si alguna vez fueron del todo válidos como elemento de medida) no podían ser su referencia si querían seguir sobreviviendo. Es más, si hay algo que caracteriza a la industria es su capacidad de supervivencia. Una señal del cambio fue ver cómo series como El ministerio del tiempo, Vis a vis o La casa de papel no eran arrolladoras en audiencias nacionales, pero empezaron a ser observadas desde fuera. Mi experiencia con la serie creada por mi hermano Pablo y por mí fue esclarecedora (si bien, lo dejo claro, incomparable al lado de la serie de Alex Pina): al tercer capítulo (aparte de liderar en redes sociales y en diferido), la serie tenía subtítulos piratas en 15 idiomas (entre ellos, el chino y el ruso). Sin duda, en muy poco tiempo, las cosas habían cambiado tanto que la industria necesitaba un nuevo impulso, y se dio con la aparición de una idea tan brillante como Netflix y las plataformas que vinieron después. Muchos decían que la piratería era solo el ‘todo gratis’. En parte, así era. Pero no era solo eso: era el poder ver series que aquí no había manera de verlas. Cuando la industria internacional se dio cuenta, reaccionó y dio esa posibilidad al público. En consecuencia, a un precio asequible, la piratería desapareció en un tanto por ciento muy importante, sencillamente porque las plataformas de streaming daban la oportunidad al espectador de ser su propio programador y de no tener que trasnochar para acabar de ver un capítulo en abierto. Tu pantalla, tus reglas. Ahora, todos defienden lo que antes despreciaban. Antes, ser trending topic y liderar en redes sociales era una tontería. Ahora, un logro. Del mismo modo ocurre con el diferido (del día después y de la semana después) y con los visionados en web de la cadena. Ya se sabe: algunos tienen unos principios y, si las cosas cambian, tienen otros. La televisión en abierto decidió que la ficción (en general, con


16

Javier Olivares Zurilla

audiencias paupérrimas), mejor para las plataformas. Y cambió el viejo paradigma. No sé si para bien o para mal, porque no me han presentado todavía al nuevo. Ahora, todos se han abrazado a la nueva fe. Esencialmente, porque no les ha quedado más remedio. Pero, en algunas cosas hemos llegado tarde. ¿Por ejemplo? El ninguneo a una plataforma propia y ya veterana como Filmin. La tardía reacción en producir en el mercado latino que hizo que los EE.UU. llegaran antes a un espacio industrial inmenso: el de la lengua española; y, en mi opinión, a no haber dado un salto de producción nacional (de mayores ambiciones y presupuestos) antes de que el mapa cambiara. Somos famosos por producir mejor a menos precio que nadie. Esa es nuestra marca, que no está mal; y por eso se nos quiere. Pero, ahora no debemos conformarnos con eso, porque en este país hay talento; mucho. La verdadera edad de oro está por venir y llegará cuando nuestra creatividad sea tan reconocida como nuestra capacidad de producir tan exquisitamente a bajo precio; cuando nuestros jóvenes guionistas puedan asumir una voz propia dentro del mercado y no repetir (otra vez bajo la triste premisa de que ‘lo que funciona no se cambia’) lo que ya está hecho; cuando lo nuevo no desprecie lo bueno de lo anterior; cuando se analice lo que falla para ser mejores, para no caer en la autocomplacencia que arruinó la llamada segunda edad de oro.

EN BUSCA DE CERTEZAS Repito: ¿vivimos en una edad de oro? Sin duda, nos encontramos en un momento de producción como no lo ha habido antes y, lo que es más importante, nuestras series se ven como nunca ha ocurrido antes. Pero, ojo: no se trata de producir mucho, sino de hacerlo bien. No se trata de repetir fórmulas ni de defender la añoranza del pasado que, por ahora, poco o nada está aportando. Si hemos llegado a esta época esplendorosa ha sido por las obras magnas, de masiva audiencia o no, que mostraron desde el principio del siglo XXI (y en esto HBO fue diferencial) que las series eran las que mejor definían los


Prólogo

17

tiempos en los que vivimos, la primera creación cultural sobre todas las demás. Antes lo fueron la escultura, la pintura, la arquitectura, la fotografía, el cine; ahora lo son las series, con hitos como Homicide, Los Soprano, Oz, Breaking Bad, The Wire… que sucedieron a la continuidad creativa de la BBC y a las series de autor estadounidense como Hill Street Blues o Doctor en Alaska. Estamos hablando de vanguardia, pero vanguardia popular que ha derivado en una cultura propia: la cultura de las series y, si el mercado asume su fe en la cantidad en vez de la calidad, la ficción televisiva perderá su primacía. Muy probablemente, la relevarán los videojuegos. Si no asumimos la importancia de la televisión pública como moderador de la industria y paisaje de una autoría diferente es que ignoramos que, a día de hoy, y obviando –que es mucho obviar– a la BBC, la mejor ficción se hace en Europa en televisiones públicas, especialmente en los países propios, así como en producciones mixtas donde es raro no toparse con inversiones de las cadenas públicas alemanas. También a su altura encontramos las creaciones del talento israelí. Países como Dinamarca o Israel, con cinco o diez millones de habitantes, son vitales en el desarrollo creativo de la industria mundial. La fórmula es la misma: poner al creador –habitualmente guionista– en la cúspide del proceso, no ya de creación, sino también de producción, de contar historias que ayudan a sus ciudadanos a entender el mundo que los rodea y de donde vienen. Se llama buscar talento y ponerlo al mando. Se dice que tantas series nos llevarán a una burbuja que tarde o temprano estallará. No opino lo mismo. Si la burbuja estalla será por el exceso de series planas, sin alma, fruto más de quienes entienden este negocio como cotizar en bolsa que de la labor y el oficio de autores que necesitan contar algo: su vida, nuestras vidas, como antes lo hicieron los pintores, los escultores, los fotógrafos, los poetas y los novelistas. Porque sí, hacemos series para vender, para pagar nuestras facturas. Pero, también para que se recuerden y nos recuerden. Y solo se recuerdan aquellas que tienen alma y llegan al alma de los espectado-


18

Javier Olivares Zurilla

res. No son pocos los ejemplos de productos que la industria ha obviado y el boca a boca (o el tuit a tuit) los ha colocado en el lugar que merecían, más allá de algoritmos vacuos (llamémoslos ‘promoción’). Se recuerdan aquellas series, también, que nos hacen superar el hastío de las oficinas y una vida que anhela más aventuras de las que se viven en nuestro día a día, como en su día dejó claro Walter Benjamin. Se recuerdan aquellas series que, más allá de fórmulas magistrales y mercadotecnia, hablan del ser humano, sean del género que sean: policiacas, románticas, históricas, ciencia ficción… o todos los géneros juntos a la vez; series que sean el espejo de lo que somos, aunque a veces no nos veamos guapos en él; series que, repito, nos hagan comprender el mundo en el que vivimos; series que no se conviertan en ruido o en soma. Repetir a coro lo bonito que es el traje nuevo del emperador cuando está en pelotas (o a medio vestir, todavía), mirarnos el ombligo y perder la capacidad crítica es conformismo de nuevos ricos y las revoluciones jamás las hicieron los nuevos ricos. Mientras tanto, alegrémonos, yo el primero, de los nuevos tiempos como el pintor francés Fernand Léger lo hiciera con los suyos. Amaba tanto la nueva industria de principios del siglo XX que, en plena guerra, cuando no había batalla, hacía bocetos de los cañones. Decía que nunca debíamos enfadarnos si, andando cerca de las vías de un tren o yendo en coche, nuestro sombrero se lo llevaba el viento generado por la velocidad de las nuevas máquinas inventadas por el hombre, porque eso era el progreso. No obstante, también como Léger hizo al final de su vida, reconozcamos que un animal como la vaca, cuya leche necesitará el ser humano mientras exista, jamás andará a una velocidad mayor de dos kilómetros por hora. Y, los seres humanos, al igual que la leche y el agua, necesitamos historias: necesitamos que nos cuenten cuentos. De niños, nuestros padres antes de dormir. De mayores, ahora, viendo series.


Primera parte

MERCADO E INDUSTRIA AUDIOVISUAL


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
1_9788419226006 by Editorial Tirant Lo Blanch - Issuu