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COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: http://www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


ALIMENTACIÓN, CREENCIAS Y DIVERSIDAD CULTURAL SALVADOR TARODO SORIA PAULINO CÉSAR PARDO PRIETO (Coords.)

Valencia, 2015


Copyright ® 2015 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant.com). Este libro ha sido realizado en el marco del Proyecto de Investigación “Alimentación, creencias y diversidad cultural” LE359B11-1, financiado por la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León, Orden edu/288/2011, de 21 de marzo. Investigador principal: Salvador Tarodo Soria, bienio 2012-2013.

© Salvador Tarodo Soria, Paulino César Pardo Prieto y otros

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es ISBN: 978-84-16062-68-3 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


Presentación Los alimentos, a lo largo y ancho de los procesos que van desde su producción, elaboración, marketing, distribución, hasta su comercialización y consumo, guardan estrecha conexión con las creencias y nos interrogan sobre ellas. ¿Cuál debe ser el alcance del respeto a las dietas y rituales alimenticios en los establecimientos en los que el ejercicio de los derechos fundamentales encuentra algún obstáculo (hospitales, cárceles… o, también, comedores escolares)? ¿Cómo compatibilizar el respeto a las creencias que exigen determinado ritual de sacrificio con la cada vez mayor preocupación social y normativa acerca de la protección del denominado bienestar animal? ¿Hasta qué punto inciden los requerimientos de las creencias en la calidad de los alimentos y la salud de las personas consumidoras? ¿Qué imágenes, qué ideas, qué creencias es capaz de generar el marketing de alimentos en los consumidores? ¿Qué instrumentos contribuirían en mayor medida a acompasar a los derechos individuales los patrones dictados por tendencias, imposiciones culturales, procesos de producción, economía verde, economía social…, calidad alimentaria? Aportar certezas y, donde no sea posible, al menos consistentes certidumbres, es lo que se propone un encuentro en el que se dan cita más de una treintena de especialistas procedentes de Brasil, Chile, España, Francia, Holanda, Italia, México y Portugal, de ciencias tan diversas como la Antropología, la Ciencia y Tecnología de los Alimentos, la Economía, la Educación, la Filología, la Filosofía, la Ingeniería Alimentaria, el Derecho, la Psicología, la Producción y Tecnología Vegetal, la Química Analítica o la Sociología… El Congreso es fruto de la colaboración entre la Universidad de León y el Instituto Politécnico de Bragança, en el marco de las Actuaciones Transfronterizas (CEI-ERMES), del Proyecto de Campus de Excelencia Internacional del que forman parte la Universidade de Trás-os-Montes e Alto Douro (UTAD), la Universidade do Min-


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José Ángel Hermida Alonso

ho (UMinho), la Universidade do Porto (U. Porto), la Universidad do Sul de Santa Catarina (UNISUL), el Instituto Politécnico de Bragança (IPB) y la Universidad de León (ULE). Y, he de recordar, por último, que en la puesta de largo del encuentro confluye además el Proyecto de Investigación “Alimentación, creencias y diversidad cultural”, financiado por la Junta de Castilla y León, uno de los mejor puntuados en su convocatoria, en el que uno de nuestros doctores ha venido dirigiendo durante los dos últimos años un grupo interdisciplinar integrado por más de una decena de profesores pertenecientes a las Universidades de León, Valencia, País Vasco y Rey Juan Carlos de Madrid. Un proyecto, permítanme añadir, que es muestra del potencial investigador de la Universidad de León, en este caso, especialmente, de sus investigadores noveles. JOSÉ ÁNGEL HERMIDA ALONSO

Excmo. Sr. Rector Mgfco. de la Universidad de León


Presentación En un mundo cada vez más globalizado, en el que se dispone de información casi inmediata, el consumidor demanda de su alimentación, no solo que garantice su supervivencia, sino que sea congruente con sus creencias y hábitos culturales. De este modo, los trabajos presentados en el Congreso “Alimentación, creencias y diversidad cultural”, organizado por la Universidad de León (España) y el Instituto Politécnico de Bragança (Portugal), se dedicaron a abordar temas de actualidad tales como: las diferentes opciones alimentarias actuales (por ejemplo, la alimentación halal y la comida kosher), cuestiones sociológicas y jurídicas, la cuestión de la calidad de los alimentos y su relación con la salud, las creencias sobre los modos de producción, o el papel de las creencias respecto al consumo y la necesidad de garantizar una producción sostenible. Así, los días de celebración del Congreso han sido bastante fructíferos, el intercambio y la discusión de la información fue una constante, en un clima de debate sobre las diversas formas existentes para garantizar el cumplimiento de la satisfacción de las elecciones y deseos de los consumidores. Finalmente, esta obra que ahora ve la luz pretende recopilar la información más relevante que sirva de punto de partida para otros trabajos y fomente la creación de grupos de discusión, con la finalidad de asegurar en el futuro una alimentación más segura que cumpla y respete la diversidad cultural de la sociedad actual. JOÃO ALBERTO SOBRINHO TEIXEIRA

Excmo. Sr. Rector Mgfco. del Instituto Politécnico de Bragança


Prólogo No podría alguien aficionado a la Filosofía, dar inicio a este Prólogo que pretende incitar a la lectura de un libro sobre Alimentación, creencias y diversidad cultural, sin evocar una de las obras más importantes de la historia del pensamiento y de la literatura universal: El Banquete de Platón. No solo porque justamente esté ambientada en una reunión de amigos para dialogar en torno a la comida, sino también porque permite percibir el significado del valor simbólico que los seres humanos otorgamos a la alimentación. En el Banquete, concebido como una ocasión para el encuentro y el intercambio de razones por medio del lenguaje (dia-logos), los comensales son invitados a pronunciar un discurso sobre el amor (Eros). De entre las diferentes argumentaciones que sucesivamente van pronunciando cada uno de los interlocutores, probablemente la más célebre es la que Platón pone en boca de Aristófanes y en la que se formula el conocido mito sobre el carácter fragmentario del ser humano, que, castigado por su arrogancia y desmesura, habría sido dividido por los dioses en dos partes, viéndose condenado de por vida a una existencia incompleta, guiada por el anhelo de encontrar a su otra mitad. Es este el motivo, nos dice Platón, por el que el ser humano es un símbolo de sí mismo, pues según cuenta el mito, “desde tan remota época es el amor de los unos a los otros algo innato y restaurador de la antigua naturaleza, tratando de hacer de la dualidad en la que se han convertido, la unidad que fueron. Cada uno de nosotros es, pues, un símbolo de hombre. De ahí que andemos siempre buscando nuestro propio símbolo, nuestra otra mitad” (Banquete, 191 c-d). Se sirve Platón de este mito para subrayar el carácter simbólico del ser humano, para reflejar poéticamente su incierto destino, sujeto a una permanente e incesante búsqueda de aquello que le falta; y para hacernos tomar conciencia del importante papel que el deseo (órexis), motor de todas nuestras decisiones, juega en nuestras vidas.


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Salvador Tarodo

Más adelante, sería Aristóteles quién atribuiría al ser humano precisamente la característica diferencial de ser capaz, en el marco del abierto horizonte de lo posible, de ir determinando su propia existencia, movido por el impulso inicial del deseo, pero a través de la deliberación (boúleusis) y posterior elección (proaíresis). El deseo tiene su origen, por tanto, en la pérdida de autarquía del ser humano, en su carácter imperfecto; no en vano, en el propio Banquete, se hace a Eros hijo de Penia (la Pobreza), quién impulsada por su carencia de recursos se acostó al lado de Poros (el Recurso) (203 b). Conecta aquí El Banquete con una concepción antropológica que recorre buena parte de la obra de Platón, el carácter indigente del ser humano, en el que se funda, nada más y nada menos que el propio espacio político, pues, “la Polis nace, en mi opinión, por darse la circunstancia de que ninguno de nosotros se basta a sí mismo, sino que necesita de muchas cosas” (República, 369 b). La alimentación es una necesidad, en el sentido que ya le dio Aristóteles en la Metafísica, “lo necesario es aquello sin lo cuál no se puede vivir, por ejemplo, el respirar, o la alimentación” (Metafísica V. 5, 1015 a); pero parece innegable que la alimentación más allá de la satisfacción de una necesidad biológica, posee para el ser humano un valor simbólico, en el que se da cita lo que somos y lo que queremos ser, que nos abre la puerta a un mundo desconocido de descubrimiento, encuentro, intercambio; en definitiva, que, desde la mitad que somos, hace posible esa búsqueda de la mitad que anhelamos que Platón atribuye a lo simbólico. Ambas realidades, la necesidad de alimentarnos para sobrevivir y la necesidad de teñir la alimentación de valor simbólico, provienen, tal y como Platón sostenía, de nuestra radical indigencia. Y, en ambos casos, es esa indigencia la madre de la política. No sería descabellado pensar, por tanto, que el origen de la comunidad política fuera el tener que ponernos de acuerdo para alimentarnos; y, dando un paso más, fácilmente podríamos extraer la conclusión de que uno de los mayores fracasos de nuestra política actual es el no haber conseguido


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hacerlo, es decir, el no haber sido capaces de erradicar el hambre en el mundo (primero de los objetivos del milenio). Pero no acaban aquí los estrechos vínculos entre la alimentación y la política, si la hipótesis de que la necesidad de alimentarnos sea una de las causas que se encuentre en la base de nuestra organización política puede ser plausible; de lo que parece no caber ninguna duda, es de que las decisiones que hoy en día tomamos sobre cómo alimentarnos constituyen una de las más poderosas formas de participación política que los ciudadanos tenemos a nuestro alcance. Si recientemente ha cobrado fortuna el uso de la expresión soberanía alimentaria, para hacer referencia a la reivindicación legítima del derecho de los pueblos y de las comunidades locales a definir sus propias políticas de producción y alimentación bajo criterios sostenibles y ecológicos; creo que no sería descabellado extender el uso de la expresión para hacer también referencia a la cada vez mayor capacidad de influencia que las decisiones alimentarias de los ciudadanos tienen en las formas y criterios de producción, distribución, comercialización y consumo de alimentos. El principal objetivo que hemos perseguido con este libro ha sido detectar los obstáculos y los instrumentos que hacen más efectivo el derecho de los ciudadanos a adoptar sus decisiones alimentarias de acuerdo con sus convicciones. El objeto de estudio, es, por tanto, la alimentación, que constituye probablemente uno de los temas de mayor actualidad, interés y repercusión pública. No cabe duda que en nuestro país estamos asistiendo a un continuado proceso de desarrollo, profesionalización y especialización de las ciencias y tecnologías relacionadas con la alimentación. La perspectiva elegida para su análisis ha sido la de las convicciones personales, sean religiosas o no, sugerida por la impresionante sistematización que la obra del profesor Llamazares ofrece del derecho de la libertad de conciencia. Hasta la fecha, la mayoría de publicaciones que han analizado la repercusión social o jurídica de la diversidad cultural y de creencias en el ámbito de la alimentación se han centrado o, al menos han tomado como referencia, las creencias religiosas. La presente publica-


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Salvador Tarodo

ción, sin descuidar el análisis de las peculiaridades alimenticias de los grupos religioso, pretende situar el foco en las convicciones personales, con independencia de su carácter religioso o no, incluyendo de esta forma, el estudio de una realidad en emergencia: la de aquellos ciudadanos y colectivos que adoptan decisiones alimenticias, también por razones de conciencia, pero no necesariamente fundamentadas en creencias religiosas, como pudieran ser: la preservación del medio ambiente, el respeto de los animales o la importancia de una alimentación justa (con toda la amplitud de este término), en todos los procesos de producción, distribución y consumo. Bien entendido que estas reivindicaciones, pueden ser compartidas por los grupos religiosos y que el hecho de que la perspectiva elegida sea la de las convicciones personales, no pretende minusvalorar en nada la protección jurídica reforzada que en los ordenamientos jurídicos gozan las creencias religiosas, sino poner de relieve que el motivo último de esa protección jurídica cualificada no es su carácter más o menos religioso, sino su estrecha vinculación con la integridad moral de la persona, con su identidad personal, con la autodeterminación consciente y responsable de la propia vida, y, en último término, con la dignidad de la persona. Quiero, por último, agradecer la colaboración a los autores de cada uno de los capítulos, a cuya lúcida y plena dedicación hay que atribuir en exclusiva el éxito y la calidad de esta obra. Todos y cada uno de ellos han sido seleccionados por ser especialistas que ya habían publicado previamente artículos o monografías que, de alguna manera, les han convertido en referentes de las cuestiones que hemos pretendido abordar. Se les ha pedido expresamente que, sin perder el rigor científico y, dada la potencial diversidad del público que va a dialogar con la publicación, tuvieran la amabilidad de hacer un esfuerzo por dotar a sus divulgaciones de formatos y contenidos divulgativos. No va a encontrar el lector ánimo omnicomprensivo, ni siquiera excesivas pretensiones sistemáticas, ni cautelas unificadoras. Se trata, más bien, de una obra de carácter multidisciplinar, escrita desde


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las más variadas áreas de conocimiento, que trata de invitar a la reflexión y al debate, anteponiendo la pluralidad de formas de escribir y de perspectivas, a las excesivas exigencias metodológicas. Para entendernos, trasladándolo a lenguaje cortazariano, huyendo de las siempre estériles esperanzas (es necesario aclarar que no hablamos de política), hemos tratado de dar cabida a nuestra simpatía por los cronopios, sin con ello desmerecer a los famas. Se persigue con ello un triple objetivo: facilitar el debate interdisciplinar, ampliar los horizontes con otras perspectivas y, de forma, en modo alguna menos importante, involucrar en las discusiones al lector menos familiarizado, pero interesado, en una temática, la alimentación y las decisiones que sobre ella se toman, con la que se ha de sentir ineludiblemente familiarizado.


Bloque I ASPECTOS SOCIOLÓGICOS Y JURÍDICOS


Vegetarianismo en Grecia: implicaciones religiosas, éticas y sociales ALBERTO BERNABÉ PAJARES

Catedrático de Filología Griega Universidad Complutense de Madrid

Sumario: 1. Introducción. 2. Noticias sobre la abstención de carne entre los griegos. 2.1. Confusiones entre órficos y pitagóricos. 2.2. La abstención de carne entre los órficos. 2.3. La abstención de carne entre los pitagóricos. 2.4. La abstención de carne en Empédocles. 2.5. Una creencia compartida. 2.6. Conclusiones sobre la abstención de carne. 3. Fundamentos ideológicos y religiosos del vegetarianismo. 3.1. Razones del vegetarianismo en los órficos. 3.2. Fundamentos del vegetarianismo en Empédocles. 3.3. Fundamentos ideológicos del vegetarianismo entre los pitagóricos. 3.4. La dieta cereal y la política. 4. Falta de continuación del vegetarianismo. 5. Colofón. Resumen: En Grecia se desarrollaron movimientos que propugnaron el consumo de alimentación vegetal a expensas de la dieta carnívora, los órficos, la corriente mayoritaria de los pitagóricos, Empédocles y, de forma limitada, la propaganda ática de los Misterios eleusinios. En todos los casos, la dieta cereal se asocia a la civilización, a una condición humana que se siente partícipe de la gran familia de los seres vivos del mundo e, incluso, al progreso y a la racionalización de la vida humana.

1. INTRODUCCIÓN Hoy día, el vegetarianismo es una opción dietética. Una persona decide restringir la dieta a determinados alimentos, sin incluir en ella carne o productos procedentes de animales. Si bien es cierto que muchos vegetarianos pueden serlo de manera consecuente con un modo de vida que rechace también otro tipo de trato a los animales (su utilización como fuente de bienes de consumo, como las pieles, o como parte de diversiones que estiman éticamente abominables, como las corridas de toros), el hecho es que se puede ser vegetariano simplemente porque se estima que una alimentación a base de vegetales es más saludable, más beneficiosa o sencillamente más apetitosa. “Vegetariano” es un término


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Alberto Bernabé Pajares

moderno, ya que tiene su acta de nacimiento a mediados del siglo XIX, cuando se funda la Vegetarian Society en Inglaterra. En Grecia existieron formas de vegetarianismo, pero nunca como una opción simplemente dietética. Debo comenzar por aclarar que el consumo de carne entre los griegos era habitualmente muy escaso. La visión homérica de los aqueos consumiendo constantemente vacas a la brasa formaba parte de una imagen ideal de los héroes del pasado, que se veían como muy lejanos y diferentes de los hombres de la época de los poetas. En realidad la dieta básica de la Grecia antigua se basaba en cereales y legumbres, mientras que la carne se consumía pocas veces y siempre en conexión con el sacrificio, esto es, con un momento muy especial de carácter religioso en que la comunidad celebraba un ritual muy preciso que servía, entre otros fines, para reforzar los lazos de cohesión social1. Así pues, aun cuando no representara una modificación sustancial en la dieta (dada la escasez de carne habitualmente consumida), la negativa a consumir carne obedecía a motivos de carácter filosófico o religioso. En este trabajo trataré de pasar revista a estos motivos y presentaré diversos textos sobre los tres principales focos que propugnan el vegetarianismo (probablemente muy relacionados entre sí, pero con bastantes variantes): los pitagóricos, los órficos y Empédocles.

2. NOTICIAS SOBRE LA ABSTENCIÓN DE CARNE ENTRE LOS GRIEGOS 2.1. Confusiones entre órficos y pitagóricos El primer problema que se nos presenta es que los antiguos (no menos que los modernos) tendían a confundir órficos con pitagóricos. Varios autores citan a órficos y pitagóricos juntos, como si perte-

1

La idea de cohesión social es admitida desde cualquiera de las posturas que se han propuesto sobre el sacrificio griego, por diversas que sean, cf. RUDHARDT 1958, DETIENNE-VERNANT 1979, BURKERT 1983.


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necieran a un mismo orden de cosas y señalan entre ellos relaciones diversas. O bien Orfeo es citado primero, ya que, tradicionalmente se le considera más antiguo, o se especifica que los pitagóricos han tomado de él una doctrina, otras veces aparecen simplemente unidos, sin especificar la dirección del influjo. En otras ocasiones vemos que hay obras o doctrinas que consideramos propias de uno de los dos y que son atribuidas al otro. Por ello, no siempre es fácil deslindar los testimonios sobre unos y sobre otros2. Con todo, trataré de hacerlo en la medida de lo posible.

2.2. La abstención de carne entre los órficos Comenzaré por las fuentes que se refieren a tabúes alimenticios de los órficos. Los seguidores de Orfeo se abstenían de comer carne, probablemente porque la prohibición básica de su modo de vida era la de no derramar sangre. Así, en uno de los testimonios más antiguos sobre la atribución a Orfeo de preceptos de este tipo, la que se señala es la prohibición de matar. Se trata de en un pasaje de Ranas de Aristófanes, en el s. V a. C.3: Observa en efecto, desde el primer momento cuán útiles resultaron ser los poetas más nobles: Orfeo, en efecto, nos enseñó las teletai y a apartarnos de las matanzas.

Las teletai (una palabra que he dejado sin traducir, porque no hay una traducción fiel)4 son las ceremonias a las que los fieles acudían para combatir sus ansiedades, angustias y miedos, en especial a la muerte y a la suerte en el Más Allá. Las más conocidas son las de Eleusis, pero había otras, como las practicadas por los iniciadores órficos. En unas y otras se hacía referencia a mitos que explicaban los orígenes y motivaciones de la alimentación no carnívora; tendre-

BERNABÉ 2013. ARISTÓFANES, Ranas 1030-1032 (= “Orfeo”, fr. 547 I Bernabé), seguido por HORACIO, Arte Poética 391 ss. (= “Orfeo”, fr. 626 Bernabé). 4 Cf. JIMÉNEZ SAN CRISTÓBAL 2008. 2 3


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mos ocasión de verlos. La referencia a “apartarse de matanzas” alude precisamente a la prohibición de derramar sangre como la principal aportación de la poesía de Orfeo. Consecuencia lógica de ella es la prohibición de ingerir carne. Y así hallamos una referencia antigua a esta interdicción en el Hipólito de Eurípides5: Ahora ufánate y vende que te alimentas de comida sin alma, y teniendo a Orfeo como señor entra en éxtasis mientras honras el humo de sus muchos escritos.

El personaje que habla, Teseo, entiende que su hijo Hipólito, que aparentemente no mostraba interés por el sexo, fingía ser un órfico, de modo que le atribuye la alimentación propia de los seguidores de Orfeo. Usa para ello un término “comida sin alma” (apsycha), por oposición a la que procede de seres vivos, por tanto, dotados de alma (empsycha). Ambas palabras reaparecen a menudo en otras fuentes, lo que parece indicar que se trataba de términos técnicos. En un fragmento de otra tragedia del mismo autor, Cretenses6, un coro de santos varones cretenses declara también, entre otros preceptos propios de los órficos7, su abstención de comer seres dotados de alma: Con vestidos totalmente albos rehúyo la generación de los mortales y los sarcófagos, sin acercarme a ellos, y me guardo de nutrirme de alimentos en los que hay alma.

Por su parte, un cómico, Antífanes en un fragmento de la comedia perdida titulada precisamente Orfeo8 habla de “bocados de verduras”, probablemente hablando del régimen alimenticio del propio poeta tracio. Por indicar un último testimonio antiguo muy valioso, Platón hace referencia a “las vidas llamadas órficas”9:

EURÍPIDES, Hipólito 952 ss. EURÍPIDES, fr. 472 Kannicht (= “Orfeo”, fr. 567 Bernabé). 7 Cf. CASADIO 1990, BERNABÉ 2004. 8 ANTÍFANES, fr. 178 Kassel-Austin (= “Orfeo”, fr. 631 Bernabé). 9 PLATÓN, Leyes 782c (= “Orfeo”, fr. 625 Bernabé). 5 6


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Hemos oído decir que en otros [pueblos] ni se atrevían a probar la carne de vaca; las ofrendas a los dioses no eran animales, sino tortas y frutos bañados en miel y otras víctimas puras similares a estas y que se abstenían de la carne porque no era santo comerla ni contaminar con sangre los altares de los dioses. Nuestra vida entonces era como una de las llamadas órficas, limitadas a todo lo inanimado y por el contrario, apartadas de todo lo que tenga alma.

Vemos que todos los textos presentados coinciden en señalar la relación del mensaje de Orfeo con la abstención de carne y la de ésta con el derramamiento de sangre. Y lo determinante para decidir si la comida era o no lícita era la posesión de “alma”, es decir, el hecho de tratarse de un ser vivo. Trataremos de ver más adelante por qué.

2.3. La abstención de carne entre los pitagóricos Las mismas ideas y, lo que es más interesante, el uso concreto del par de términos técnicos (dotados de alma, empsycha y privados de alma, apsycha), se atribuyen reiteradamente a los pitagóricos. Los cómicos atenienses nos transmiten textos bastante antiguos que mencionan tal interdicción alimenticia por parte de los seguidores de esta escuela filosófica, que deberían de resultar muy chocantes a ojos del ateniense común. En efecto, en un fragmento de la comedia titulada precisamente El Pitagórico, el cómico Aristofonte presenta a un personaje que refiere lo que alguien que había bajado a los infiernos había contado sobre la vida allí10: Dijo que, una vez que bajó a donde vivían los de abajo vio a unos y a otros, y que se diferencian del todo los pitagóricos de los demás muertos. Pues solo a ellos les dijo Plutón que le acompañaran en el banquete por su piedad. … y comen verduras y beben sobre todo agua.

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ARISTOFONTE, fr. 12 Kassel-Austin (= “Orfeo”, fr. 431 III Bernabé).


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Otro cómico, Alexis, en una comedia titulada Los Tarentinos cuenta11: Pues los que pitagorizan, según hemos oído, no comen ninguna comida en absoluto dotada de alma (empsychon). Y son los únicos que no beben vino.

En otras fuentes parece haber contradicciones sobre la dieta pitagórica, que pueden deberse a que hubo pitagóricos en muchas épocas y en muchos lugares y a que quizá no siempre mantuvieran los mismos preceptos. Pero hay una línea consistente que nos informa de que resultaba característico de los pitagóricos la dieta vegetariana, Así Calímaco (en el siglo III a. C.) atribuye al Samio la enseñanza de no comer “seres que respiran”. Da la impresión de que el erudito utiliza “seres que respiran” como una traducción “laica” del término habitual “dotados de alma”12; y siglos más tarde, en el I d. C., Filóstrato mantiene aún el uso de “dotado de alma” empsychon cuando señala que Apolonio de Tiana seguía a Pitágoras en mantener el vientre sin mancha de alimento dotado de vida13.

2.4. La abstención de carne en Empédocles Dada la insistencia en el uso de dotado de alma o no dotado de alma, parece probable que fuera una doctrina referida al alma la que estuviera en la base de la prohibición de derramar sangre y comer carne, pero en ninguna de las fuentes que he recogido hasta ahora encontramos expresa una elucidación de este tipo; mejor dicho, no se nos da explicación alguna. Sin embargo se advierte claramente en otro autor que comparte la misma interdicción alimentaria, Empédocles. El filósofo de Acragante, del s. V a. C., expone la teoría de la transmigración: un demon castigado (podríamos decir, sin entrar en

13 11 12

ALEXIS, fr. 223 Kassel-Austin. CALÍMACO, fr. 191.62 Pfeiffer. FILÓSTRATO, Vida de Apolonio de Tiana 6.11.


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disquisiciones muy profundas, que demon equivale, aunque no sea lo mismo, a un alma) va pasando de un cuerpo a otro14: En la hechura de formas mortales, variadas en el tiempo, mientras que va alternando los procelosos rumbos de la vida.

Aún más claramente lo afirma en el otro fragmento15: Que yo he sido antes un joven y una joven, un matorral y un pájaro, y un mudo pez del mar.

Lo que quiere decir que su alma había ido habitando en diversos seres, antes de hacerlo en su propio cuerpo. Pero transmigracion y prohibición del sacrificio se relacionan inequívocamente en el siguiente texto, en que se afirma que un antepasado puede volver a encarnar en otro ser; Empédocles imagina truculentamente la escena en que familiares sacrifican una res que resulta ser depositaria del alma de un familiar16: Alza un padre a su hijo, transmutado en su figura, y entre plegarias se apresta a degollarlo, el enorme infeliz… De igual modo un hijo que toma a su padre (o a su madre unos niños). le arrancan la vida y devoran la carne antes amada.

2.5. Una creencia compartida Así pues, sobre el modelo de Empédocles, podemos extrapolar que la causa de la prohibición entre los órficos del derramamiento de sangre es la misma, la creencia en la transmigración, ya que en la literatura atribuida a Orfeo encontramos pasajes muy semejantes a los de Empédocles, en los que se menciona la transmigración17: Los mismos son padres e hijos en las casas, decorosas esposas, madres e hijas; nacen unos de otros con la mudanza de las generaciones.

14

17 15 16

EMPÉDOCLES, fr. 107 Wright (B 115 Diels-Kranz) 7s.; cf. EMPÉDOCLES, fr. 120 Wright (B 139 Diels-Kranz), 118 Wright (B 128 D.K.), 122 Wright (B 136 Diels-Kranz), 124 Wright (B 137 Diels-Kranz), cf. “Orfeo”, fr. 637 Bernabé. EMPÉDOCLES, fr. 108 Wright (B 117 Diels-Kranz). EMPÉDOCLES fr. 124.1 Wright (B 137.1 Diels-Kranz). “Orfeo”, fr. 338 Bernabé.


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