Una sencilla lectura del
Antonio García-Saúco Beléndez
QUIJOTE 2ª EDICIÓN
2ª EDICIÓN
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Antonio García-Saúco Beléndez
QUIJOTE
Como acertadamente dice el profesor Jean Canavaggio en su “Nota a modo de Prólogo” del presente libro, ésta no es la obra “de un erudito, sino el de un modesto aficionado, lector apasionado, desde su infancia…” del “Quijote”. Desde esa perspectiva es como hay que juzgar el trabajo que, en consecuencia, va dirigida a “un público no especializado”, si bien supone una guía de lectura muy minuciosa que, en definitiva, es lo que resulta tras el análisis Capítulo a Capítulo del libro por excelencia del “Príncipe de los Ingenios”. El propio autor así lo pone de manifiesto en su “Nota Preliminar”: “…no he pretendido realizar un estudio crítico de la obra; mi propósito, mucho más modesto, es facilitar la labor al lector no iniciado”. Tras estas palabras se esconde su interés de llegar a aquellos que todavía no se han acercado a las páginas del “Quijote” o que, aun habiéndolo hecho, le han podido quedar lagunas por entender, de ahí que confiese que el lema del que se ha servido para llevar a cabo este trabajo ha sido “descomponer para comprender”, con lo que ha pretendido desmenuzar la obra para comprenderla mejor, no en vano se trata de “otra lectura del <<Quijote>>”, parafraseando la “Nota a modo de Prólogo” del también profesor Fernando Díaz-Plaja de su “Otra historia de España” en la que dice: “El adjetivo “otra” tiene aquí un doble significado. Por el primero, alude a que esta historia es una más en la larga retahíla que, durante siglos, han intentado explicarnos nuestro pasado. En su segunda acepción “otra” equivale a diferente”. De ahí lo de “otra”; se trata, en este caso, de una lectura más, pero también es una lectura del “Quijote” diferente. El libro se complementa con catorce Apéndices que, al no tener cabida en el análisis del “corpus” de la obra, facilitan al lector interesado el conocimiento de determinados aspectos que vienen a complementar, sin duda, el inmenso trabajo de su autor.
Una sencilla lectura del
El autor de la nota “A modo de Prólogo” de Una sencilla lectura del Quijote, JEAN CANAVAGGIO, es catedrático emérito de la Universidad de Paris Ouest Nanterre donde ha ejercido su magisterio como profesor de Literatura Española. Obtuvo en 1986 el premio Goncourt de biografía por su obra Cervantes (Madrid, Espasa-Calpe, 1987), sin duda la biografía más completa de todas las que se han escrito hasta la fecha. Tras cuatro reediciones de esta biografía en septiembre de 2015 ha publicado una quinta (Barcelona, Espasa Libros, 2015) que supone una “amplia reescritura” de las anteriores, en la que “tiene en cuenta los estudios más significativos publicados durante estos últimos años”. Hispanista de prestigio internacional, es, a no dudarlo, uno de los mejores conocedores mundiales tanto del Quijote como del conjunto total de la obra de Miguel de Cervantes. Fue, durante cinco años (1996-2001), director de la Casa de Velázquez, en Madrid. Es miembro correspondiente de la Real Academia Española y de la Real Academia de la Historia, así como honorary fellow de la Hispanic Society of America. Conferenciante de reconocido prestigio, ha escrito decenas de artículos. Entre sus múltiples obras hay que destacar, además de la biografía de Cervantes, ya mencionada, Cervantes dramaturge: un théatre a naître (París, Presses Universitaires de France, 1977), Cervantes, entre vida y creación (Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervantinos, 2000) y Don Quijote, del libro al mito (Madrid, Espasa, 2006). Ha coordinado una Histoire de la littérature espagnole (Paris, Fayard, 1993-1994), traducida al español (Barcelona, Ariel, 1994-1995), así como una selección de obras de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, nuevamente traducidas al francés para la Bibliohèque de la Pléiade (2012).
Nota “A modo de prólogo” del profesor
Jean Canavaggio
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humanidades plural
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ANTONIO GARCÍA-SAÚCO BELÉNDEZ (Albacete, 1942), es Licenciado en Derecho por la Universidad de Murcia. Toda su carrera profesional la ha desarrollado en RENFE, donde ingresó por oposición como Letrado con el número uno de su promoción en su Asesoría Jurídica. Ha ocupado distintos puestos de responsabilidad en la empresa ferroviaria, de donde finalmente se jubiló tras 37 años de servicio como Jefe de Gabinete de Contratación y Asesoría Jurídica de la Unidad de Negocio de Viajeros Regionales. Abogado en ejercicio durante su vida laboral, ha publicado varios libros: “Derecho Social” (Madrid, Gala, 1982), “El futuro del ferrocarril en España. Régimen jurídico” (Madrid, Dykinson, 1997), éste último en colaboración con varios autores. Asimismo publicó, como edición no venal “Para caminar el Camino he caminado” (Sevilla, edición del propio autor, 2006), que se volvió a reeditar en 2007. En él recoge la experiencia vivida tras haber realizado a pie el Camino de Santiago desde Saint Jean Pied de Port hasta Finisterre, entre los años 2000 y 2003, y en el que se reúnen, además de sus vivencias personales, historias de la ruta jacobea, con un punto de sentimentalismo y sin que falte también otro punto de humor. Ha pronunciado varias conferencias tanto sobre el futuro del ferrocarril en España como sobre el marco jurídico de relaciones de RENFE con las Comunidades Autónomas, impartidas en el “campus” de Ciudad Real de la Universidad de CastillaLa Mancha, y en el seminario celebrado al efecto en RENFE dirigido exclusivamente a representantes de los ferrocarriles de la Federación Rusa. Colaborador esporádico de las revistas “Líneas del tren”, “Cultural Albacete” y “Platea” (revista cultural del Ayuntamiento de las Rozas), el autor del presente libro “Una sencilla lectura del Quijote”, ha venido trabajando en su preparación más de una década, ya que es Cervantes, tanto su vida como su obra quien le apasiona sobre otros escritores. Y en torno a la figura del “Quijote” ha participado en ciclos de conferencias tanto en su ciudad natal como en Las Rozas de Madrid, con motivo del IV Centenario de la publicación de la Primera parte del “Quijote”.
UNA SENCILLA LECTURA DEL “QUIJOTE”
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES
Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
UNA SENCILLA LECTURA DEL “QUIJOTE” 2ª Edición
Antonio García-Saúco Beléndez Nota “A modo de prólogo” del Profesor Jean Canavaggio
tirant humanidades Valencia, 2023
Copyright ® 2023 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.
© ANTONIO GARCÍA-SAÚCO BELÉNDEZ © Nota a modo de prólogo Jean Canavaggio
© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-19376-77-0 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.
ACLARACIÓN INICIAL El presente libro “Una sencilla lectura del Quijote” es muy probable que no hubiera visto la luz sin la desinteresada colaboración del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, al que el autor pertenece —ahora ya como colegiado no ejerciente— desde hace cuarenta y cinco años. Fue precisamente el Diputado Bibliotecario, Ilmo. Sr. D. José Manuel Pradas Poveda, quien se interesó por la obra con ocasión de las efemérides que en 2015, 2016 y 2017 estamos conmemorando: el IV Centenario de la publicación de la Segunda parte del “Quijote”, el del fallecimiento de Miguel de Cervantes y la publicación de su obra póstuma, “Los trabajos de Persiles y Sigismunda”. Es evidente que la actual Decana, Excma. Sra. Dª Sonia Gumpert Melgosa, no es ajena, como máxima responsable de la Institución, a esta decisión, lo que demuestra que nuestro Colegio, con una gran amplitud de miras, no solo se ocupa por defender y amparar los derechos de sus colegiados sino de extender su actividad a otras facetas relacionadas con la cultura dirigida a sus miembros. En otro orden de cosas el autor desea dejar constancia de que los eventuales derechos económicos que le puedan corresponder por la edición de la obra a cargo de la editorial “Tirant lo Blanch” los donará íntegramente a Cruz Roja Española, a la que pertenece desde 1942, y como homenaje a su padre que fue quien se ocupó de hacerle socio coincidiendo con la fecha de su nacimiento. A.G-S.B.
A la memoria de mis padres A Teresita, mi mujer A nuestros hijos y a nuestros nietos Y también a la memoria de doña Eloísa Illa Pérez, maestra nacional, que me enseñó a leer y a escribir
NOTA A “MODO DE PRÓLOGO” DEL PROFESOR JEAN CANAVAGGIO
A MODO DE PRÓLOGO Si hemos de creer al propio Miguel de Cervantes —o, más exactamente, al amigo a quien confía sus dudas en el momento de ponerse a escribir su prólogo—, el “Quijote” tenía que ser un libro sin notas ni apostillas, puesto que no las iba a necesitar una historia tan monda y desnuda como la del ingenioso hidalgo. No se trata aquí de apreciar la ironía que se trasluce detrás de semejante afirmación, sino de observar que la posteridad no ha ratificado el partido que eligió el manco de Lepanto. A finales del siglo XVIII, sale a la luz el primer “Quijote” comentado, con notas del reverendo John Bowle. Entre las numerosas ediciones que se publican en adelante, las más renombradas van también acompañadas de notas: basta recordar, entre otras, las de Antonio Pellicer, Diego Clemencín, Juan Eugenio Hartzenbusch, Clemente Cortejón, Francisco Rodríguez Marín, Rodolfo Schevill, Martín de Riquer, Vicente Gaos y, “last but not least”, aquellas dirigidas en época más reciente por Francisco Rico. No obstante, no resulta ocioso, ni mucho menos, el hecho de que Antonio García-Saúco venga ahora a incluirse en esta lista. Es que el propósito que le ha llevado a ofrecernos esta “Sencilla lectura del «Quijote»”, como se titula su libro, no ha sido el de un erudito, sino el de un modesto aficionado, lector apasionado, desde su infancia, de aquella obra inagotable. Como él mismo nos explica en su «Nota final», nació este propósito por el año 1994, tras una lectura muy minuciosa que hizo de la obra de Cervantes —no menos de veinte veces la había releído desde su adolescencia hasta entonces—. Por consiguiente, el método elegido por él, para cumplir este cometido, ha sido el que requería un público no especializado. Con esta finalidad nos ha facilitado una guía de lectura o, si se prefiere, una aguja de marear que no se encuentra en las ediciones académicas destinadas a los cervantistas profesionales. No ha sido el primero, desde luego, en seguir, capítulo tras capítulo, la trayectoria de las aventuras de don Quijote y Sancho; pero se ha dedicado a recorrer este camino sin los supuestos en que descansan otros conocidos comentarios, como la “Vida de don Quijote y Sancho” de Miguel de Unamuno o, desde muy distinta perspectiva, el “Sentido y forma del «Quijote»” de Joaquín Casalduero. Esta guía de lectura se complementa con catorce apéndices, así llamados por no tener cabida en el comentario, los cuales permiten iluminar diferentes aspectos de la novela desde un enfoque global. En un momento en que libros y lectura conocen en nuestras sociedades un desapego favorecido por la expansión de los nuevos medios de comunicación, la labor realizada por Antonio García-Saúco no deja de tener cierto sabor quijotesco. Pero no son molinos de viento los que ha querido acometer con valentía y lucidez, sino auténticos
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Jean Canavaggio
gigantes. Por ello su empresa merece suscitar no sólo simpatía, sino admiración por parte de cuantos siguen compartiendo nuestra fascinación por la primera novela de los tiempos modernos.
Jean CANAVAGGIO
Universidad de París Ouest Nanterre La Défense
“La profunda resonancia del «Quijote» no proviene de que el libro sea el poema de un fracaso, fracaso de don Quijote o fracaso de Cervantes, sino de conocer y aceptar la condición subalterna de cada hombre ante el fenómeno inexplicable de la vida”. “Cervantes y la invención del Quijote”. Manuel Azaña
AGRADECIMIENTOS Por razones didácticas ocupa un lugar de honor en mi agradecimiento el profesor emérito de la Universidad de París Ouest Nanterre Jean Canavaggio quien, sin conocerme personalmente, se brindó a leer la primera redacción del trabajo, sobre el que me hizo las naturales observaciones y me guió tanto en temas bibliográficos como en la nueva ordenación que debía dar al mismo. Sus reiteradas puntualizaciones posteriores han sido fundamentales al buen fin de este libro, que ha visto engrandecido su contenido al haber tenido a bien escribir la nota “A modo de Prólogo” con la que se inicia este trabajo y para quien no tengo palabras suficientes de agradecimiento —algo positivo habría de tener la globalización— ya que toda nuestra relación ha sido a través de Internet, si bien finalmente hemos tenido ocasión de encontrarnos en Madrid en abril de 2013 y de departir tanto sobre el “Quijote” como de temas personales. Por razones sentimentales tengo necesariamente que referirme a mi mujer, Teresita, que, desde el primer momento, recién jubilado, me animó a que me dedicara a lo que era mi pasión. Le pido disculpas pues han sido siete largos años los que he dedicado al libro, tal vez más tiempo de lo que ella se imaginaba que podía durar; probablemente terminó sabiendo más detalles del “Quijote” de lo que yo pueda creer. Y por razones puramente técnicas extiendo mi agradecimiento a los anónimos funcionarios de la Biblioteca Nacional de España, con especial referencia a los que prestan sus servicios en la sala Cervantes, que con su buen hacer tanto me han ayudado sin ellos saberlo durante estos siete últimos años. A todas y a todos, muchas gracias.
NOTA PRELIMINAR La presente obra tuvo inicialmente por título “Otra lectura del Quijote”, si bien tras la acertada sugerencia del profesor Jean Canavaggio, lo cambié por “Para leer el Quijote”, ya que aquel título podía generar, según sus propias palabras, “cierta ambigüedad… por la proximidad” con la del profesor Agustín Redondo pues éste tiene un libro titulado “Otra manera de leer el Quijote”, obra que yo ya había manejado y que figura en la Bibliografía adjunta. Es más cierto que, con posterioridad, el título no me pareció adecuado ya que Martín de Riquer tiene otro libro que lleva por título “Para leer a Cervantes”, trabajo que también yo había utilizado y que aparece, asimismo, en la Bibliografía que cito, de ahí que consultara nuevamente con Canavaggio si no resultaría más apropiado denominar al mío como “Una sencilla lectura del Quijote”, pues entiendo que resulta más acorde con lo que he pretendido con este trabajo. La contestación del profesor Canavaggio fue que lo consideraba “el más acertado… porque «Para leer el Quijote» es el título que encabeza una colección de artículos recopilados en Buenos Aires por Alicia Parodi”. Este ha sido, pues, el largo camino que ha sufrido el título con el que definitivamente se ha quedado la obra, si es que se puede calificar de tal, para indicar, en definitiva, que está exenta de pretensiones, antes al contrario de una modestia infinita. En todo caso sí quiero dejar claro que el encabezamiento que utilicé en un principio lo basaba en la Nota a modo de Prólogo del también profesor Fernando DíazPlaja de su “Otra historia de España” en la que dice lo siguiente: “El adjetivo «otra» tiene aquí un doble significado. Por el primero, alude a que esta historia es una más en la larga retahíla que, durante siglos, han intentado explicarnos nuestro pasado. En su segunda acepción «otra» equivale a diferente”1. De ahí lo de “otra”; se trataba, pues, de una lectura más, pero también es una lectura del “Quijote” diferente. Como la recomendación de Canavaggio me pareció sobre oportuna adecuada a lo que mi trabajo pretende es por lo que no he dudado en cambiar el título original. Siguiendo las recomendaciones del profesor Canavaggio he reordenado íntegramente mi trabajo que va dirigido “a un público no especializado que necesita una guía de lectura o una aguja de marear que no nos proporcionan las ediciones «mondas y desnudas» del libro y que tampoco corresponden a las ediciones académicas destinadas a los cervantistas profesionales”, según también sus propias palabras.
1
Díaz-Plaja, Fernando, “Otra historia de España”, Barcelona, Plaza & Janés, S.A., 1973. Pág. 9.
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Antonio García-Saúco Beléndez
Efectivamente no he pretendido realizar un estudio crítico de la obra; mi propósito, mucho más modesto, es facilitar la labor al lector no iniciado. Es por ello que, con carácter general, al comienzo de cada capítulo hago una exégesis del mismo cuya extensión varía en función de sus circunstancias para, a continuación, analizar con el máximo detenimiento los personajes (bien los que aparecen como tales en la propia narración u otros históricos o mitológicos que se citan), los topónimos, paralelismos, contradicciones, frases y vocabulario (que va ordenado alfabéticamente); es obvio que omito uno o varios de éstos cuando no procede su utilización. Por otra parte, el análisis que se hace a continuación lo es en base a las ediciones “princeps” de 1605 y 1615, de la Primera y Segunda parte, respectivamente, del “Quijote”, en el bien entendido que por lo que hace a la Primera parte he considerado también la segunda y tercera ediciones de 1605 y de 1608, respectivamente, y aún las de Lisboa de 1605 y Bruselas de 1607, para deslindar en algún caso determinados extremos. Puntualizo, asimismo, según la información obtenida fundamentalmente a través de la obra de Francisco Rico “El texto del Quijote”. Preliminares de una ecdótica del Siglo de Oro. (Barcelona, Editorial Destino, 2005), que, con toda probabilidad, la edición “princeps” de 1605 estuviera impresa y, por tanto, completamente terminada a finales de 1604, aunque no a disposición del gran público hasta primeros de 1605, en que debió salir a la venta. He utilizado las ediciones críticas más clásicas de la obra de Cervantes que cito pormenorizadamente en el apartado final de Bibliografía y adonde me remito, si bien es cierto que al otorgar el mismo crédito a unos comentaristas, críticos y anotadores que a otros a la hora de valorar sus opiniones puede inducir al lector a caer en el error de juzgar a todos por el mismo rasero. Resumiendo, nada tienen que ver los comentarios de Hartzenbusch o Clemencín, por ejemplo, con los de Martín de Riquer o Francisco Rico. En todo caso no ha sido mi intención sobrevalorar a unos ni minusvalorar a otros, antes al contrario creo, siguiendo las directrices del profesor Canavaggio, que los comentarios de unos y otros deben “colocarse en su debida perspectiva”. Para deslindar adecuadamente las aportaciones de los distintos anotadores, comentaristas y críticos de la obra de Miguel de Cervantes considero de interés la lectura del libro “Cervantismos de ayer y de hoy. Capítulos de la historia cultural hispánica”, de José Montero Reguera (Alicante, Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2011), en el que reúne varios trabajos y de forma cronológica analiza las aportaciones de unos y otros al estudio del “Quijote”, con especial atención a los siglos XVIII, XIX y XX. En todo caso, lo que más sorprende es que “los trabajos de