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BLANCANIEVES Y LOS

SIETE ENANITOS


Índice 6 La colección de nuestro museo

164 Un interludio musical

9 Coleccionar la magia

184 Dos viajes

10 El genio de Walt

204 Un tipo de muerte especial

14 Un feliz acontecimiento

224 Un sueño se hace realidad

28 ¿Quién es la más hermosa?

238 Las diez mejores imágenes

38 Deseo…

250 Glosario

62 ¡Escóndete en el bosque!

252 Índice

90 Una casita de muñecas

254 Dibujantes y animadores

106 Los siete hombrecitos

255 Agradecimientos

140 ¡Me ha traicionado!

256 El Museo de la Familia Walt Disney


Un feliz acontecimiento «Walt Disney pronto se embarcará en su primera aventura cinematográfica, ¿y no será ese un feliz acontecimiento? Realizará un largometraje animado sobre la leyenda de Blancanieves, uno de los cuentos de hadas más famosos y populares... La película se rodará en color con personajes animados. No incluirá al lobo feroz y los tres cerditos, ni siquiera a Mickey Mouse.» Edwin Schallert, Los Angeles Times, 4 de julio de 1934.

«P

or lo que puedo decir —recordó Disney en una entrevista posterior—, la idea de filmar esta película cristalizó en 1933.» En 1933, el nombre de Walt Disney empezaba a ser conocido, aunque solo empezaba; había producido su primera película sonora, Botero Willie, apenas cinco años antes. Mientras tanto, la estrella de dicha película, Mickey Mouse, se había convertido en un personaje animado de fama internacional, y Walt había estrenado una segunda serie paralela de dibujos, las Sinfonías tontas. Entre estas y las películas de Mickey, expandió de manera espectacular el alcance de los dibujos animados. Los estudios Disney fueron los primeros en utilizar el Technicolor en animación, introdujeron recientes innovaciones atractivas en los personajes animados e incluso lanzaron un éxito musical: ¿Quién teme al lobo feroz?, incluido en Los tres cerditos.

De los estudios Disney parecían emerger nuevas ideas ambiciosas de manera regular. Ese espíritu inquieto por fuerza hubo de romper los moldes de la animación de una sola bobina para aspirar a producir un largometraje. En julio de 1933, Walt anunció a la prensa especializada que pensaba realizar una película animada, y en los estudios empezó a discutirse el proyecto por correspondencia interna. Hasta pasado un año no se hizo un anuncio formal a la prensa popular. Los periodistas que ya habían recibido los cortos animados de Disney con los brazos abiertos pasaron a especular sobre este nuevo prodigio y la forma que adoptaría. Leer sus palabras hoy es recordar lo innovadora que fue entonces esta película. En retrospectiva, por ejemplo, no cuesta esbozar una sonrisa ante la aparente ingenuidad de los comentarios de Edwin Schallert;

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pero en 1934 no había precedentes para la clase de película que Walt tenía en mente, y las observaciones del redactor tienen su lógica a la luz de los acontecimientos de aquella época. Schallert señaló, por ejemplo, que el cuento de hadas se filmaría «en color con personajes animados», sin actores de carne y hueso. En 1933, Walt había mantenido largas conversaciones con Mary Pickford sobre una posible película de reparto no únicamente animado: Alicia en el país de las maravillas, protagonizada por la propia Pickford en el papel de Alicia y con los habitantes del país de las maravillas animados por los estudios Disney. Este proyecto no llegó a término, aunque poco después los estudios Disney produjeron una secuencia onírica para la película La doncella de postín (1934), donde personajes animados interactuaban en blanco y negro con la estrella Janet Gaynor. «No incluirá... ni siquiera a Mickey Mouse» también puede parecernos hoy una afirmación ridículamente obvia; pero unas semanas antes de publicarse el artículo de Schallert, la Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) había estrenado una película, Hollywood Party, que incorporaba una secuencia de Disney con Mickey Mouse. En esta, Mickey entablaba un diálogo cómico con Jimmy Durante, luego se sentaba al piano y daba paso a otro segmento de Disney, esta vez en Technicolor. Tal era el telón de fondo sobre el que Walt lanzaba su proyecto fílmico: un entorno sumamente creativo donde la animación de Disney ya aparecía en películas de larga duración... y todo era posible.

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Hay indicios de que las propias ideas de Walt sobre Blancanieves eran flexibles y cambiaron durante el rodaje. Para empezar, concibió un calendario de producción relativamente modesto. En una carta de 1934 dirigida a un exhibidor, describió la película como «nuestra primera Sinfonía tonta» y predijo que estaría terminada «a estas alturas del año próximo». Sin embargo, Walt continuó intensificando su enfoque y embelleciendo sus ideas, y su película siguió evolucionando. Al final, resultó ser una producción mucho más elaborada de lo que quizá él hubiera imaginado jamás. El diseño del personaje de la propia Blancanieves era igual de flexible. Hoy día, cuando la película como la conocemos forma una parte tan esencial de la cultura popular, sorprende la diversidad de diseños de Blancanieves que los dibujantes de los estudios crearon a mediados de la década de 1930. Abundaban las variantes rubias y pelirrojas, y algunos dibujantes sugirieron una Blancanieves claramente de viñeta, adaptada a la mecánica de animación. El célebre animador Grim Natwick, que había diseñado a Betty Boop para Fleischer y había animado otras figuras femeninas en los estudios Ub Iwerks, fue contratado para la película por su buena mano con esta clase de personajes. En las páginas siguientes podemos ver algunos de sus bocetos preliminares de Blancanieves, aunque también estos parecen marcadamente canónicos desde una perspectiva posterior, ya que Blancanieves en su versión final dista mucho de Betty Boop.


Las primeras Blancanieves

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Centro e izquierda: Grim Natwick Dibujos preliminares de Blancanieves Ilustraci贸n conceptual: grafito y l谩piz de color sobre papel

Derecha: Albert Hurter Dibujos preliminares de Blancanieves Ilustraci贸n conceptual: grafito y l谩piz de color sobre papel

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La más hermosa

Hoja modelo de la cabeza de Blancanieves Reproducción fotostática: impresión sobre papel

Hoja modelo de Blancanieves Reproducción fotostática: impresión sobre papel

En comparación con algunos bocetos de páginas anteriores, el diseño final de Blancanieves era relativamente verosímil; si bien sus proporciones, claro está, distaban de las de un ser humano real. Las diferencias se resaltan en la hoja modelo de la página opuesta, con poses comparativas que yuxtaponen el personaje de Blancanieves a la derecha y el calco del rotoscopio (véase la página 40) de su modelo, Marjorie Belcher, a la izquierda.

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Grim Natwick Blancanieves barre el suelo de la casita Boceto argumental: lápiz de color sobre papel

Gustaf Tenggren Blancanieves adulta Boceto conceptual para la revista Good Housekeeping

Para cuando se produjo Blancanieves, se había establecido un procedimiento estándar en la creación de dibujos animados. Los pasos de dicho procedimiento se ilustran a lo largo de estas páginas y las siguientes. El primero es una ilustración conceptual, similar al boceto de la izquierda, que sugiere la acción, el modo y la atmósfera mientras Blancanieves limpia la casa de los enanitos. La acción se divide en viñetas como la de arriba, que se colocan en orden sobre un storyboard o guion ilustrado.

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El proceso

Dibujante de los estudios Disney La chimenea Diseño preliminar: grafito y lápiz de color sobre papel

Cuando la acción ha quedado dividida en escenas, se prepara un diseño preliminar a lápiz para cada una. El dibujante del diseño preliminar es el equivalente a un escenógrafo en las películas con actores reales, porque crea un «escenario» en el que la acción es susceptible de ser representada ante la cámara. Ese escenario puede ser atractivo y evocador en sí mismo, pero nunca debe desviar la atención de la acción principal de la escena.

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Dibujante de los estudios Disney Cuadro de la chimenea Cuadro de fondo: grafito y lápiz de color sobre papel

Una vez aprobado el diseño preliminar, este sirve a un doble propósito: los animadores lo usan como guía al representar la escena, y el dibujante de fondos lo usa como base para un cuadro de fondo en color. Algunos detalles del diseño preliminar se pueden cambiar en el fondo, pero los elementos esenciales de la escenificación se conservan para que el personaje pueda encajar.


Hamilton Luske, Jack Campbell Blancanieves manda limpiar a los animales Dibujo de animación limpio: grafito y lápiz de color sobre papel

Una vez establecido el escenario, el animador realiza la serie de dibujos secuenciales que dan vida al personaje. Por lo general, plasma el movimiento del personaje en borradores (ruff); una vez aprobada la acción, el animador o su ayudante usan los ruffs como base para producir dibujos limpios como este: dibujos acabados que conservan el aspecto del personaje.

Dibujante de los estudios Disney Blancanieves manda limpiar a los animales Celuloide: tinta y acrílico sobre acetato de celulosa

Después los dibujos limpios van al departamento de color, donde cada uno se traza cuidadosamente en tinta sobre una hoja de celuloide transparente. Una vez perfilado el contorno con tinta, se procede a colorearlo. Las pinturas se aplican en el reverso del celuloide, para no ocultar los detalles trazados con tinta sobre el anverso: en este caso, las puntas de los dedos y las pestañas de Blancanieves.

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El último paso en el proceso de animación es el montaje completo, con el celuloide superpuesto sobre el cuadro de fondo. El fondo se ve a través de los fragmentos transparentes del celuloide. Este montaje acabado se fotografía con una cámara Technicolor de stop-motion (fotograma a fotograma) para producir un fotograma de película. Luego el celuloide se retira del cuadro de fondo y encima se coloca otro, que representa el siguiente paso en la acción, para crear un nuevo fotograma. Cuando la película resultante se procesa y se proyecta sobre una pantalla, con estas fases de acción consecutivas en rápida sucesión, se genera la ilusión del movimiento. Para proyectar un segundo de acción en la pantalla, se requieren veinticuatro fotogramas, cada uno con un montaje como este, a menudo de múltiples celuloides para dos o más personajes. El principio básico en la animación de celuloide (un procedimiento que permite utilizar un solo cuadro de fondo para toda la escena) lo había patentado en 1915 el dibujante y pionero de la animación Earl Hurd, que permaneció activo en la industria durante décadas. A mediados de los años treinta se había incorporado al departamento de guionistas de Disney, así que aportó material narrativo a Blancanieves.

Más de cuatro años transcurrieron entre la cristalización de la idea de Walt para una película, en 1933, y la finalización de Blancanieves y los siete enanitos. Esos cuatro años fueron tiempos de intensa expansión y crecimiento para los estudios Disney. La expansión fue literal: los estudios, que necesitaban más gente con talento para completar la película, dirigieron un programa de contratación de ámbito nacional para nuevos dibujantes. El personal de los estudios aumentó más del doble, hasta superar los seiscientos empleados entre 1934 y 1938. Esto, a su vez, se tradujo en la expansión de las instalaciones físicas; los pequeños estudios en Hyperion Avenue pronto se saturaron. Edificios recién construidos y propiedades ya existentes en terrenos contiguos entraron rápidamente en servicio para acomodar a la próspera plantilla. Además de esta expansión física, la producción de Blancanieves conllevó un considerable crecimiento artístico. Como Walt insistía siempre en la elevadísima calidad técnica de su película, los dibujantes de los estudios se pusieron a la altura de las circunstancias con una extraordinaria colección de pinturas y dibujos, de los que aquí solo podemos ver una pequeña parte. Muchos, producidos entre bastidores como parte del día a día de los estudios, nunca se concibieron para ser expuestos al público. Entre todos evocan el triunfo que representa esta histórica película.

Dibujante de los estudios Disney Blancanieves manda limpiar a los animales Montaje de celuloide: acrílico sobre acetato de celulosa y acuarela sobre cartulina de ilustración

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