Violencia familiar LA VISIÓN DE LA MUJER EN CASAS DE ACOGIDA
PEDRO FERNÁNDEZ SANTIAGO
Valencia, 2007
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ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN ...............................................................
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2. OBJETIVOS DE LA TESIS .............................................. 2.1. Hipótesis ......................................................................... 2.2. Método ............................................................................
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3. LA MUJER A LO LARGO DE LA HISTORIA ............... 3.1. La mujer en la antigüedad ............................................ 3.2. La mujer en la edad medieval ....................................... 3.3. La mujer en la edad moderna y contemporánea...........
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4. FEMINISMO Y GÉNERO ................................................. 4.1. Género y trabajo .............................................................
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5. AGRESIVIDAD Y VIOLENCIA ........................................ 5.1. Tipos de violencia ........................................................... 5.2. Ciclos de la violencia...................................................... 5.3. Perfiles del agresor ......................................................... 5.4. Violencia a la mujer. Aspectos jurídicos nacionales e internacionales ..................................................................
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6. LA INVESTIGACIÓN Y ANÁLISIS DE SUS RESULTADOS .................................................................................. 6.1. Resultados y análisis según las distintas variables ..... 6.1.1. Edad ..................................................................... 6.1.2. Número de hijos ................................................... 6.1.3. Nivel de estudios.................................................. 6.1.4. Trabajo ................................................................. 6.1.5. La violencia en la mujer ...................................... 6.1.6. Inicio de la violencia ............................................ 6.1.7. Tipos de malos tratos a las mujeres y sus hijos ....................................................................
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6.1.8. Las mujeres maltratadas recursos y expectativas......................................................................... 7. RELACIÓN ENTRE VARIABLES ................................... 7.1. Relación entre las variables edad, número de hijos, nivel de estudios y situación laboral................................. 7.2. Relación entre las variables, edad, número de hijos, nivel de estudios y de violencia ......................................... 7.3. Relación entre las variables, edad, número de hijos, nivel de estudios y los malos tratos a las mujeres e hijos y forma de repeler tales actos por la mujer maltratada .. 7.4. Relación entre la edad, número de hijos, nivel de estudios y la visión de la justicia que tienen las mujeres que sufren malos tratos ........................................................ 7.5. Relación edad, número de hijos, nivel de estudios y los recursos asistenciales. Conocimiento y Valoración ....... 7.6. Relación entre la edad, número de hijos y el nivel formativo con las perspectivas de futuro y valoración que hacen de los Servicios Públicos ..................................... 8. RECURSOS ASISTENCIALES. CONOCIMIENTO Y VALORACIÓN..................................................................... 8.1. Las mujeres en Casas de Acogida Perspectivas de futuro .....................................................................................
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9. CONCLUSIONES ...............................................................
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10. BIBLIOGRAFÍA ................................................................
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11. ANEXO. ENCUESTA .........................................................
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1. INTRODUCCIÓN
E
ste estudio es la base que da soporte a una tesis doctoral que con el mismo título y autor se presentó en la Universidad Pontificia de Salamanca y que obtuvo un valoración de sobresaliente cun laudem. Enfrentarse a un estudio, donde se habla de la mujer y de la violencia que sobre ella se ejerce, es un ejercicio complejo. Dado que lo que me gustaría transmitir no es alarmismo, ni caer en la tentación de cargar las tintas sobre las noticias alarmantes con las que nos desayunamos todos los días: muerte de mujeres a manos de sus ex-parejas o parejas, y años de sufrimiento y denuncias por malos tratos que acompañan a estas “muertes anunciadas”, sin apuntar que detrás de cada una de éstas, se encuentra un drama que nos enfrenta a una cruda realidad. Los avances que en materia de género se han producido en el mundo occidental, es decir, en el primer mundo, son evidentes, aunque aún persistan en estos países claras discriminaciones, por razón de género, como son: la menor inserción laboral, menor remuneración, mayor incidencia de acoso sexual, en el puesto de trabajo, etc. Todo lo anterior se relaciona, con un dato importante y a tener en cuenta que la preparación técnica de las mujeres en la actualidad, no sólo es comparable a la de los hombres sino que supera en algunos puntos porcentuales dicha cualificación; sobre todo en algunas áreas específicas de conocimiento y actividad técnica. La baja representación de las mujeres en puestos de responsabilidad en las empresas, pese a esta mayor cualificación es un hecho incuestionable, que nos demuestra la necesidad de seguir generando avances en la comprensión de un fenómeno,
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que afecta a la sociedad en su conjunto, y no a la mujer en particular. Se ha hecho un gran énfasis en la diferencia natural y en factores culturales, para generar una construcción del “ideal de mujer”, en el que priman determinadas funciones sociales (las domésticas), y ciertas conductas (dulzura, paciencia, comprensión…), que son las que se asignan a las mujeres. En función de todo esto se produce una socialización de las mujeres unidas a estos valores y tareas, y terminar afirmando que estos son factores naturales y biológicamente determinados que, a su vez, determinan el género femenino. Esto es lo que se expresa con la idea de género: el sexo al estar determinado biológicamente y tener un claro contenido social genera una visión muy particular de la mujer; mostrar que el género no puede ser tratado como un hecho natural es uno de los grandes avances del feminismo. Nacemos hombre o mujer, pero no masculino o femenino. La feminidad es un artificio, una construcción, una forma de aplicar y reaplicar las normas del género. Consecuentemente el género pasa a formar parte integral de nuestra estructura social y nuestras instituciones. En muchas ocasiones se trata de difuminar, y en algunos casos esconder, un fenómeno como es la violencia de género con frases ampulosas y en muchos casos sexistas, en las que se refiere y se introduce la violencia de género como una violencia mucho más amplia, como es la violencia social los factores antes indicados sumados a otros como la procreación, el miedo, la incomprensión, la inseguridad, la necesidad de sacar adelante a los hijos, la carencia en muchos casos de los suficientes recursos, hacen que muchas mujeres y sus respectivos hijos/as sufran durante largo tiempo, penurias personales y violencia de su pareja, sin denunciar tales hechos a las autoridades competentes. Hace un tiempo en la presentación de un libro en relación con la violencia de género, durante el turno de preguntas, un hombre entre el publico, se refirió a la violencia femenina sobre el hombre como un hecho incuestionable y a continuación, detalló una “noticia”. El caso de una acusación de acoso sexual efectuada
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por una niña respecto a un compañero en el ámbito del colegio que luego se demostró falsa, con esto intentaba demostrar que la violencia se produce entre los géneros y no sobre un género en concreto. Efectivamente se producen hechos aislados en los que una mujer actúa de forma insolidaria, injusta y penalmente perseguida, pero esto no demuestra nada más que eso por lo que si nos fijamos no en hechos puntuales y sí en los fenómenos que afectan a las mujeres en nuestra sociedad, tendremos que reconvenir que no es comparable la situación que sufre la mujer, con la que en un caso puntual pueda sufrir un hombre. La violencia de género que sufre la mujer no se basa en casos puntuales sino en hechos continuos. Nos hemos encontrado con dificultades a la hora de realizar esta investigación quizás la más importante de ellas es la de acceder a la población objeto de estudio, dadas sus especiales circunstancias de acogimiento, esto inhabilita la posibilidad de realizar entrevistas con profundidad, que podrían haber dado a este estudio una visión más amplia de la realidad que sufren estas mujeres y sus hijos. Un tema importante y que desde hacia varios años llevaba meditando y trabajando es la violencia sobre la mujer. Al inicio de todo esto mi planteamiento era realizar este trabajo con mujeres discapacitadas, diferentes razones hicieron inviable la posibilidad. No obstante, la violencia de género fue imposible que me dejara de preocupar tanto desde la perspectiva profesional como desde la personal, saber que los estudios de género, como conocimiento sociológico, están en vías de construcción y definición permanente me hicieron insistir y buscar una salida para la investigación. Desde siempre y como a todo ciudadano me alarmaban las noticias que aparecían de forma constante en todos los medios de comunicación, y me preguntaba cómo estas mujeres podían aguantar dichas humillaciones y como una sociedad como la nuestra donde la Norma Suprema, nuestra Constitución, da cobertura y derechos por igual a hombres y mujeres permitía tal ultraje social y drama personal, no solo para los verdaderos
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protagonistas, las mujeres y sus hijos, sino también para sus familiares, amigos, conciudadanos, y para toda la sociedad en su conjunto. Se dice que el saber nos da libertad, posiblemente eso es lo que busqué con este trabajo; aparte de entender, y como consecuencia de ello, también ser más libre.
2. OBJETIVOS DE ESTA INVESTIGACIÓN
L
a violencia y agresividad sobre los individuos está al orden del día, vivimos en una sociedad donde la violencia se vive en muchos de nuestros actos cotidianos: Cuando conducimos, en nuestras actitudes con relación a los colores de los equipos deportivos a los que seguimos, en nuestras formas de competencia en el medio laboral, así hasta un largo etcétera. Vivimos desde hace unos años una toma de conciencia ante una situación dramática como es la violencia sobre la mujer, esto no quiere decir que existan más malos tratos ahora que antes, por el contrario, lo que sí ocurre es que salió del anonimato una situación que se creía que formaba parte de la esfera privada de las relaciones entre el hombre y la mujer. Frases que por famosas no dejan de ser reales “la mate porque era mía”, han pasado a los comentarios de muchos agentes sociales que se sienten alarmados ante tales hechos, este factor que preocupa y alarma es una de las materias que más inquieta en estos momentos actuales a nuestra sociedad. Existen medidas punitivas, paliativas y preventivas por parte de los estamentos públicos y privados; los diferentes colectivos femeninos demandan la participación activa de los hombres en una toma de conciencia de este fenómeno social y no solo se demanda esto desde estos ámbitos sino que se reclama una investigación del fenómeno, para así poder darle una respuesta más apropiada, haciéndome eco de esto y pretendiendo conocer el fenómeno desde dentro, es decir desde las mujeres que han sufrido la violencia y que están en una situación de resolverla me planteé una serie de objetivos:
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Este estudio tiene como objetivo central conocer la situación de violencia y discriminación por la que han pasado las mujeres que se encuentran en Casas de Acogida de la Comunidad Autónoma Andaluza, así como los factores que inciden y potencian los actos de violencia sobre ellas. Pretende a su vez conocer como ven estas mujeres la actitud de la sociedad y de los medios institucionales que intervienen directamente en su atención; como reaccionan ante esta violencia, como afecta esta a sus hijos, y que posibilidades reales tienen y creen tener en relación con su integración social después de sufrir los malos tratos.
2.1. Hipótesis Hemos planteado una serie de hipótesis que permitirán, si los resultados así lo demuestran, establecer una nueva vía de estudio del conocimiento de la violencia familiar hacia las mujeres para los profesionales de las ciencias sociales. Las hipótesis son las siguientes: 1.- La mujer que sufre violencia, se enfrenta a una doble discriminación: Discriminación de género y de rol de víctima 2.- La cultura de la violencia, en su mayoría, procede y se trasmite a través de las familias donde se producen malos tratos entre su pareja y entre los padres y los hijos. 3.- La violencia representa un fenómeno de clase social, especialmente de la clase baja, donde se producen mayor desempleo y carencias educativas. 4.- La violencia en el entorno familiar tiene características de fenómeno social y no de carácter interindividual afectando, de una u otra forma, a todos los miembros de la familia. 5.- Las mujeres maltratadas tienen escaso o nulo reconocimiento de su situación pública, jurídica y social así como difícil acceso a programas y servicios dirigidos a mujeres. 6.- Los recursos asistenciales no están dando una respuesta adecuada a las necesidades de las mujeres maltratadas.
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7.- La cultura de víctima forma parte del bagaje cultural de la mujer maltratada y explica la conducta de aceptación resignada y escasas denuncias.
2.2. Método El método que se va a utilizar en este estudio se divide en dos partes: La primera consiste en la búsqueda de la literatura sociológica sobre el tema que nos ocupa. Para ello se realiza un estudio de todo lo que se había escrito al respecto, comprobando que, aunque se han presentado múltiples iniciativas de estudio y publicaciones sobre el tema, son escasas las investigaciones que se están llevando a cabo en dicha materia. Comprobada la llamada a la necesidad de investigar que realizan muchos autores en esta materia, realicé una recopilación de los artículos de prensa que se publicaban sobre esta materia; fundamentalmente desde el inicio de la Tesis doctoral y en sólo dos de los periódicos de tirada nacional: el Diario ABC y El País. En la segunda parte la realización de entrevistas en profundidad a mujeres que por diferentes razones han sufrido malos tratos, para con posterioridad delimitar el tipo de población de estudio. Como instrumento central de esta investigación se ha construido una encuesta para aplicar a las mujeres de la población elegida, se pasó a un grupo control de diez mujeres que han sufrido malos tratos, así como a diferentes responsables de Asociaciones de Mujeres con la pretensión de validar la encuesta por medio de las sugerencias que estimaran oportunas en relación con la comprensión y dificultades de la misma. Una vez elegida la población y realizados los primeros pasos intente acercarme al colectivo. La más viable de las alternativas que se me presentó, dado los objetivos que previamente me marque, fueron las Casas de Acogida. Son ocho Casas de Acogida
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de titularidad pública, una por cada una de las Provincias que componen la Comunidad Autónoma Andaluza y en cada una de estas Casas se encuentran mujeres que han sufrido malos tratos, y residen con sus hijos, el lugar de origen es un dato que no he preguntado por razones de respeto y seguridad. Contestan a la encuesta setenta y tres mujeres, que conforman el total de mujeres que, en el momento en que se paso la encuesta, estaban acogidas en estas Casas con sus hijos. En Almería contestan diez mujeres que tienen una edad media de 34,9 años; el noventa por ciento con dos o más hijos y el diez por ciento con uno, el nivel de estudios es del sesenta por ciento con estudios básicos, el treinta por ciento con estudios Universitarios, y el veinte por ciento sin estudios. En Cádiz contestan nueve mujeres con una edad media de 36,77 años, el setenta y ocho por ciento con dos o más hijos, el once por ciento con un hijo y el mismo porcentaje sin ninguno, tienen a su vez, el sesenta y siete por ciento estudio básicos, el veintidós por ciento en estudios Universitarios y el once por ciento no tiene estudios. Córdoba contestan diez mujeres con una edad media de 33,3 años, el ochenta por ciento con dos o más hijos y el veinte por ciento con uno, tienen estudios básicos el ochenta por ciento y sin estudios el veinte restante. En Granada contestan nueve mujeres, con una edad media de 33,77 años, el ochenta y nueve por ciento con dos o más hijos y el once por ciento con uno, tienen estudios básicos el sesenta y siete por ciento, el veintidós por ciento no tienen estudios y el once por ciento tienen estudios Universitarios. En Huelva las mujeres cuentan con una edad media de 33,16 años, el ochenta y cuatro por ciento tiene dos o más hijos, el dieciséis por ciento no tiene hijos, poseen estudios básicos el treinta y tres por ciento, universitarios el diecisiete por ciento y el mismo porcentaje no tiene estudios. En Jaén las mujeres tienen una edad media de 37 años, el setenta y ocho por ciento con dos o más hijos, y el veintidós por ciento con un solo hijo, tienen estudios básicos el ochenta y nueve por ciento y universitarios el once por ciento restante. En Málaga residen mujeres con una edad media de 28,70 años, el ochenta por ciento con dos o más hijos y el veinte por ciento que no los tienen, tienen estudios básicos el sesenta
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por ciento, no tienen estudios el veinte por ciento y el mismo porcentaje tiene estudios universitarios. En Sevilla las mujeres tienen una edad media de 36,90 años, el ochenta por ciento tiene dos o más hijos, el veinte por ciento uno sólo, tienen estudios básicos el treinta por ciento, universitario el veinte por ciento y no tiene estudios el cincuenta por ciento. En las Casas de Acogida se les proporciona a las mujeres y a sus hijos la ayuda necesaria a través de unidades especificas interdisciplinares que ofrecen alojamiento temporal, apoyo psicológico, asistencia jurídico-letrada, social y orientación laboral con el objetivo de normalizar su situación familiar y social. La asistencia a mujeres que sufren malos tratos desde el año 1997, ha experimentado un gran aumento en toda España y especialmente en Andalucía, durante todo el tiempo que permanecen en estas Casas las mujeres tienen cubiertos el alojamiento, la manutención, los servicios, la escolaridad y el material escolar de los menores de los que van acompañadas. El tiempo de estancia varía dependiendo de las necesidades de cada unidad familiar, por eso las posibilidades de acercamiento a las mujeres en las casas de acogida y por sus especiales circunstancias de anonimato y miedo a ser encontradas por sus maltratadores fue especialmente complicada. Gracias al apoyo que me prestaron el Instituto de la Mujer Andaluz, y las responsables de la Consejería, pude aplicar a todas las Casas de Acogida de la Comunidad Autónoma Andaluza dicha encuesta, que fue pasada por las responsables de dichas Casas, la población que contesta a esta comprende a todas las mujeres que en ese momento residen en las mismas y una por cada Provincia Andaluza. Con posterioridad a la cumplimentación de la misma me fueron remitidas separadas por Provincias. Del análisis de los resultados aportado por la encuesta aplicada y de la relación que se establece entre las variables, se obtendrá la confirmación o negación de tal hipótesis de partida que nos hemos planteado, así como el cumplimiento de los objetivos prefijados.
3. LA MUJER A LO LARGO DE LA HISTORIA
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ómo el hombre ha adquirido preponderancia sobre la mujer y la ha llegado a anular de la historia misma es algo de lo que todavía no tenemos datos para poder expresar de una forma categórica que fue de un modo u otro, los estudios e investigaciones al respecto, no han logrado descifrar el momento concreto en el que el hombre comenzó a detentar el gobierno de la sociedad. La historia está construida por hombres y mujeres, la ausencia en muchos casos de estas se puede deber fundamentalmente a que está escrita por hombres. La ausencia de la mujer en la historia y que esta se incline hacia un lado concreto, puede parecer raro, irreal y desnivelado. (Woolf 1980). Los desafíos de la historia de las mujeres son: Convertir a las mujeres en sujetos de la historia que narramos; sacarlas del limbo del pasado; Inventariar las fuentes con las que contamos a pesar de una aparente escasez inicial; reconstruir las vidas de las mujeres en toda su diversidad y complejidad, mostrando cómo habían actuado y reaccionado dentro de las circunstancias que les habían sido impuestas, y dar un sentido diferente al tiempo histórico, subrayando lo que fue importante en la vivencia de las mujeres. (Perotin-Dumon 2002). Se ha llegado a afirmar que: las primeras mujeres en indagar sobre el pasado de las mujeres han sido feministas de formación universitaria, sin ser historiadoras, (Rowbothan 1973), otras pioneras de la historia de las mujeres insisten en que “se debe ver el pasado, a través de los ojos de las mujeres, recurriendo a los esquemas mentales de la sociedad a la que pertenecen y así ser capaz de
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comprender la historia en mayor o menor grado; percibiendo claramente adonde conducen sus emociones y las necesidades más inmediatas de su vida, desafiando y transformando las concepciones que le han sido inculcadas”, (Beard, 1969; 56). Se puede detectar la presencia de las mujeres a lo largo de la historia en otros muchos títulos (Farge 1992 y Sapriza 1993) que las otorgan claramente un proceso de sujetos activos y actores de su propia vida e historia, mujeres que se defienden ante la justicia, mujeres en huelga, mujeres obligando a reabrir iglesias, mujeres que ocupan puestos vacantes de los hombres. En adelante en el desarrollo de este capítulo intentare dar una visión amplia de la mujer a lo largo de la historia. El género como categoría histórica ha generado una nueva forma de interpretar la historia. Los historiadores prestan una mayor atención a los cambios en el significado cultural de los conceptos de masculino, femenino y género, considerándolos como elementos clave en la historia de la formación de estados, naciones, en la ciudadanía, en la vida laboral, política y económica, y en la vida doméstica y familiar.
3.1. La mujer en la antigüedad Para los griegos la diosa primordial era Gea (la tierra). Otra diosa como Atenea, nace de la cabeza de Zeus, con esto se demuestra como el elemento masculino puede dar a luz el femenino; Atenea es una diosa con caracteres masculinos; Artemisa es también una diosa virgen y masculinizante. En una edición sobre la obra de Platón, se pone en boca del autor la siguiente afirmación: “Luego si nos encontramos con que la naturaleza del hombre difiere de la de la mujer con relación a ciertas artes y ciertos oficios, inferimos que tales oficios y artes no deben ser comunes a los dos sexos. Pero si entre ellos hay otra diferencia que la que el varón engendra y la mujer pare, no por eso consideraremos como cosa demostrada que la
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mujer difiere del hombre en el punto que aquí se trata, y nos sostendremos en la creencia de que no debe hacerse ninguna distinción respecto a los oficios entre nuestros guerreros y nuestras mujeres”, (Candel, 1994; 75). Esto hace que Platón se haga eco de una evidencia que queda muy claramente especificada en estas apreciaciones. Cuando hablamos de Grecia antigua, nos referimos a la ciudad de Atenas. El mundo Eleno giraba entre dos ciudadesestado Atenas y Esparta. Después de esto y siguiendo a (Diez Celaya 1997), debemos decir que la mujer griega nunca deja de ser un individuo tutelado, primero por su padre y luego por su esposo e hijo si el marido faltaba, era monógama mientras el marido tenia concubinas y las esclavas eran utilizadas también por sus amos, las mujeres eran entregadas como trofeos a los vencedores en las guerras; Las mujeres estaban obligadas a cumplir tareas en las casas, incluso las mujeres de clases superiores hilaban, servían los alimentos, cocinaban… además, estaban obligadas a cumplir con las tareas de esposas, madres y cuidadoras del hogar, y en ausencia de sus maridos asumían el mando económico. En Esparta los espartanos y espartanas estaban sometidos a unas leyes diferentes de las restantes leyes griegas. En esta ciudad-estado prima la guerra y como consecuencia el mundo que gira en su entorno, la mujer abastecía al estado de nuevos guerreros, no existía ceremonia nupcial propiamente dicha, la mujer era “raptada”, cuando los padres de la misma ya estaban informados, los jóvenes esposos no vivían juntos hasta que el marido no cumplía los treinta años, no se podían ver durante los primeros doce años del matrimonio; si la novia no se quedaba embarazada se rompía el matrimonio sin escándalo, con lo cual, la mujer quedaba en disposición de volver a casarse. La legislación espartana contemplaba la posibilidad del adulterio legal, las mujeres podían celebrar encuentros extramatrimoniales con otros hombres siempre que el marido consintiese, no solamente se relacionaban con hombres libres fuera del matrimonio, también lo hacían con los esclavos por lo que en algunas ocasiones la legitimidad de los nacidos de estas rela-
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ciones era puesta en entredicho, sobre todo cuando al estado no le interesara por factores demográficos. Como consecuencia de la ausencia de los hombres por las guerras continuas de los espartanos las mujeres adquieren poder económico y social, siendo ellas las que llevan las haciendas, incluso haciendo gala de sus riquezas. Aristóteles alabó en su Ética a Nicómadeo el amor conyugal, afirmando que no habrá mayor impulso para la virtud que este afecto y cariño mutuo, defiende también una fidelidad y una responsabilidad igual y compartida para los dos cónyuges. (Diez Celaya 1997). La separación de los sexos fue para la mujer espartana un aliciente para poder gozar de mayores cotas de libertad. Estas costumbres se fueron cambiando a partir de la época clásica y en el siglo IV a. C ya se habían homologado con el resto de la Grecia Clásica. En Atenas la mujer era considerada una menor jurídicamente, apenas poseía derechos, pasaban de los padres a los maridos y si faltaran estos a los hijos, debían permanecer en el hogar y estaba mal visto que salieran por la calle e hicieran ostentación de riquezas, la compra la realizaban las esclavas pues estaba muy mal visto que las mujeres atenienses fueran vistas en la calle, las mujeres atenienses de clases inferiores trabajaban en diferentes oficios y actividades, en las casas griegas las mujeres ocupan al igual que las esclavas lugares diferentes que los de los hombres y normalmente esta zona era la interior. Un celebre orador, Esquines, dice que la mujer sorprendida en adulterio no debe ostentar adornos, ni visitar los templos públicos, para que no pueda corromper a las mujeres honradas, pero si acude al templo o se adorna, el primer hombre que la encuentre puede rasgar sus vestidos y arrancarlos de su cuerpo, quitarle los adornos e incluso pegarle pero no puede matarla ni dejarla tullida, bastándole el convertirla en una mujer deshonrada y privándole de todo placer en la vida. El papel de la mujer era el de la procreación, era muy difícil para ella separarse de los maridos pues tenía que ser en circunstancias muy complicadas y apoyadas por un varón; si la mujer era pillada en adulterio, se podía llegar a vender en el mercado de esclavos, y el divorcio
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era obligatorio para el marido, el varón implicado era severamente castigado y el marido tenia derecho a matarlo y éste sólo estaba obligado, si repudiaba a su mujer, a devolver al padre de la mujer la dote aportada por está. Esta dote el marido podía utilizarla, pero tenia que mantener a la mujer con los beneficios de la misma. La mujer romana. El derecho romano desde las llamadas leyes de Rómulo hasta las leyes de Augusto, se basa fundamentalmente y con relación al tema que tratamos en la noción de “Potestas”, es decir, autoridad casi ilimitada del padre de familia. El pater familias gobernaba y era dueño de todos los bienes y poseía el derecho de vida y muerte sobre sus hijos, mujer y esclavos, si este faltaba, la autoridad pasaba a manos del tutor o familiar varón más cercano, esto hace que las mujeres en Roma estén plenamente sometidas al varón y como consecuencia de ello sean condicionadas e inferiores. En las leyes de Rómulo, incluso se contemplaba la no-sanción en caso de que se produjera infanticidio en los niños nacidos con deformaciones o enfermedades, y con preferencia se debían salvar a las niñas primogénitas, siendo obligatorio criar a todos los varones. Las mujeres romanas podían participar del ocio y de actividades culturales, aunque las tareas del hogar eran de ellas, las mujeres con destrezas culturales eran preferidas a las que no las tenían. Cuando se conquista el Oriente Mediterráneo, el concepto de autoridad marital va a cambiar drásticamente, las mujeres comienzan a tener y ostentar sus riquezas, en el año 215 a. de C, se promulgó la ley Oppia en la que se pretendía detener el incremento de lujo de las mujeres. Esta demostración y acopio de riquezas se debió a que la ausencia de sus maridos y tutores inmersos en las guerras y conquistas, le dio a la mujer poder sobre sus tierras, producción y riquezas; con la llegada de la República las mujeres van a poder vestirse de hombres y asistir a los baños públicos, ejercieron el derecho, actuaron como procuradoras, pero esto duro poco. El matrimonio se convertía en tal, si se podía demostrar por medio de dos testigos que el hombre y la mujer convivían por lo menos durante un año,