EUROPA
a través de la literatura, el cine y los medios de comunicación social
Estudios de Literatura Española Contemporánea MONOGRÁFICOS DE PROGAF
PRO GALLAECIA FOVENDA Grupo de Investigación de la Universidad de A Coruña
Edición a cargo de Fidel López Criado PRO GALLAECIA FOVENDA Grupo de Investigación de la Universidade da Coruña © Los autores Edita: Andavira Editora S.L. Praza de Mazarelos, 14 15703 Santiago de Compostela info@andavira.com www.andavira.com
Imprime: Tórculo Artes Gráficas S.A. ISBN: 978-84-8408-630-7 DL: C 2963-2011 Reservados todos los derechos. El contenido de esta publicación no puede ser reproducido, ni en todo ni en parte, ni transmitido, ni registrado por ningún sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sin el permiso previo, de los autores.
ÍNDICE Pág.
Prólogo .......................................................................................................
vii
1.- El carácter fundacional del cristianismo en Europa, a la luz del pensamiento de Juan Pablo II ......................................................................
1
Magdalena Aguinaga
2.- El papel de la radio en la construcción de Europa .......................................
11
Manuel Fernández Sande
3.- La montaña en la construcción de Europa: cumbres físicas y literarias jalonan la historia del Continente ................................................................
27
Pedro Paniagua Santamaría
4.- Construyendo Europa: El sistema del Ius Commune en la Edad Media ......
35
Eduardo Cebreiros Álvarez
5.- Diálogos con Europa: miradas de Emilia Pardo Bazán ...............................
41
Javier López Quintáns
6.- La revista Europa, exponente del concepto español de europeísmo a comienzos del XX .......................................................................................
49
José Miguel González Soriano
7.- Deseo y satisfacción, el camino orteguiano hacia los Estados Unidos de Europa, 1910-1949 ......................................................................................
57
Margarita Márquez Padorno
8.- Julio Camba y su fragmentaria idea de Europa ...........................................
65
Fermín Galindo Arranz
9.- La construcción de la identidad española en los caminos europeos: impresiones y expresiones machadianas .....................................................
75
Stella Selvaggi
10.- El exilio republicano en Europa: la fotografía de Robert Capa ...................
83
Sam Amell
11.- El cine y el nacionalcatolicismo: España, reserva espiritual de Europa ......
93
Fidel López Criado
12.- La prensa del franquismo y su camino hacia Europa ..................................
105
Diana López Martínez
iii
Índice
13.- Nostalgia y deseo de Europa desde el exilio: la obra de Francisco Parés Canels ..........................................................................................................
115
Javier Sánchez Zapatero; Àlex Martín Escribà
14.- Delibes descubre Europa: Italia, Portugal, Alemania y Francia ..................
123
Isabel Vázquez Fernández
15.- La obra literaria de José Manuel Caballero Bonald: de lo andaluz a lo europeo y universal .....................................................................................
129
Samuel Amell
16.- Una aproximación literaria a la guerra europea de los 30 años: El sol de Breda de Arturo Pérez-Reverte ...................................................................
137
Juan Udaondo Alegre
17.- Ucrania de Pablo Aranda: Un camino de ida y vuelta entre Europa Oriental y Occidental...................................................................................
145
Rocío Peñalta Catalán
18.- La mujer como protagonista de la novela en la Europa Occidental ............
153
Lourdes Royano Gutiérrez
19.- Las primeras denuncias contra la prostitución en la prensa informativa europea ........................................................................................................
163
Juan Cantavella
20.- Europa vista con ojos de mujer: la educación sentimental femenina en la narrativa de Joan Oleza ...............................................................................
175
Maria Rosell
21.- Literatura y teorías de la justicia: el feminismo en la construcción de Europa .........................................................................................................
183
Encarna Alonso Valero
22.- Los avatares del cuerpo. Progreso social o la europeización de España en una novela de Joan Oleza ............................................................................
189
Elia Saneleuterio Temporal
23.- Una mirada literaria a la violencia de género, análisis de atrapada en el espejo...........................................................................................................
197
Lorena Culebras Carnicero
24.- España como frontera de Africa en Europa .................................................
205
Mª Jesús Alonso Seoane
25.- Bienvenidos (a la Europa fortaleza) el nomadismo verbovisual de Rogelio López Cuenca contra las fronteras............................................................... María Fernández Salgado
iv
213
Índice
26.- La otra Europa: un caso de construcción de la imagen de los inmigrantes rumanos en los medios españoles ................................................................
219
Mihai Iacob
27.- Rostros de Europa: la inmigración rumana en la literatura española contemporánea ............................................................................................
225
Diego Muñoz Carrobles
28.- Algunos caminos literarios actuales dentro del Camino de Santiago ..........
233
Ilia Galán
29.- La visión de Europa en el relato de viajes contemporáneo: el singular prisma de Agustina Bessa Luís....................................................................
241
Maria do Carmo Pinheiro; Silva Cardoso Mendes
30.- Primera guía de viaje a Compostela: el libro V del Códice Calixtino .........
247
J. Eduardo López Pereira
31.- El peregrinaje en Europa: de la peregrinación diplomática a la peregrinación por procurador y otras modalidades......................................
253
Adolfo Luis Soto Vázquez
32.- Desventuras de las mujeres peregrinas en el Camino de Santiago ..............
263
María José Magán Trasande
33.- La literatura como vía para la formación del ciudadano europeo del futuro
271
Marco Coello González
34.- La España del Duque de Rivas y Fernando VII: el fracaso de la esperanza europea a través de Don Álvaro ..................................................................
277
Javier Tosar López
35.- Las mafias italianas en España y en Europa ................................................
285
Andrea Donofrio
36.- Verdugos y víctimas en el terrorismo italiano de los años 70 y 80: Lidia Ravera y Benedetta Tobagi .........................................................................
293
Celia Aramburu
37.- Las dos Sicilias en la obra de Cervantes......................................................
301
Mercedes de Sande Bustamante
38.- Sobre las ruinas de Europa: E. R. Curtius, Hermann Broch y la Memoria de Virgilio ...................................................................................................
311
Eduardo Bangueses
v
Índice
39.- Africanos en Italia: el testimonio de Papa Khouma ....................................
317
Sara Velázquez García
40.- vérkötelék: una lectura de Ligazón de Valle-Inclán desde el tinut secuies rumano......................................................................................................... Pilar Veiga Grandal
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“Europa: un largo viaje hacia Occidente”
Situada entre los paralelos 37º y 70º de latitud Norte, Europa es una parte del continente euroasiático, cuyos límites naturales son el Océano Glacial Ártico por el norte, el Mar Mediterráneo por el Sur, el Océano Atlántico por el Oeste y los Montes Urales y la Cordillera del Cáucaso por el Este. La primera referencia geográfica con este nombre aparece en el Himno Homérico dedicado a Apolo (vv. 250-251), donde el viejo rapsoda de Quios llama Europa a la parte continental de Grecia, por oposición al Peleponeso y a las islas. Más tarde, por extensión, terminaría llamándose así a toda la tierra al Noroeste del Mar Egeo, desde el Bósforo hasta las Columnas de Hércules. Pero Europa es mucho más que un lugar: es la historia de un largo viaje a Occidente, que comienza en las costas de una Fenicia mitológica, hace ya más de tres mil años. A este respecto, el imaginario colectivo griego nos habla de una hermosa princesa fenicia llamada Ευρώπη (hija de Agénor, rey de Fenicia, y Telefasa, reina de Tiro), a la que Zeus deseaba. Para conseguir su lascivo propósito, el padre de los dioses se acercó a ella bajo la apariencia de un manso toro blanco y la llevó contra su voluntad hasta la Isla de Creta, donde la violó bajo un plátano. Con el paso del tiempo, esta incauta y pubescente princesa llegaría a ser reina de Creta y madre del legendario rey Minos, referente simbólico de la próspera civilización minoica, heredera de la mesopotámica y precursora de la helénica. Como todos los mitos (antiguos o actuales) que pretenden justificar un determinado statu quo (social, político o económico) como expresión de una potestad o voluntad divina (inexorable, por ser todopoderosa), el rapto de Europa no sólo demuestra el poder del padre de los dioses (la violación o sometimiento por la fuerza es símbolo de ese poder), sino también el de la floreciente civilización helénica que alumbra el mito. En este sentido, es sumamente significativo que el rapto suponga el desplazamiento por mar, desde las costas orientales del Mediterráneo (cuna de la antigua civilización fenicio-púnica) hasta la isla de Creta (frontera simbólica entre Oriente y Occidente, equidistante de Asia, Europa y África), escenario de numerosos conflictos militares por el control del comercio marítimo mediterráneo. En este contexto histórico-alegórico, el viaje de Europa desde Fenicia a Creta simboliza el primer paso de un desplazamiento (traspaso o relevo) de la civilización mediterránea de Oriente a Occidente: hacia Grecia, primero, luego Roma, España, Francia e Inglaterra, hasta América. Por supuesto, allí donde termina el mito, comienza la historia. Es un largo recorrido en el tiempo y el espacio de Europa, desde los petroglifos y las pinturas rupestres de sus primeros pobladores (recordemos que el hombre de Neandertal ya habitaba estas tierras hace más de 40.000 años, cuando llegó el hombre de Cromañón, el primer homo sapiens, que es nuestro antepasado más directo y también el primer ‘patera’ procedente de África), pasando por la antigüedad clásica (dominada por la civilización greco-latina, que Roma extiende a
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Fidel López Criado
lo largo y ancho de su imperio). Luego vendría la cruenta Edad Media (con su vertebradora impronta cristiana, forjada en las guerras contra los mongoles esteparios y el Islam norteafricano), y los siglos áureos (en cuyos conflictos religiosos, entre reformistas y contrareformistas, se oculta una lucha por la hegemonía política del continente). Y en medio de la discordia y el oscurantismo, las luces de la razón y la ciencia alumbrarían el camino hacia la contemporaneidad globalizadora de nuestros días, (apuntalada por dos guerras mundiales y una prolongada ‘guerra fría’ que situó a la humanidad al borde del holocausto termonuclear), mientras se consolidaba un nuevo orden mundial disputado entre un nuevo Oriente y Occidente. y el alborear de un futuro inminente (propiciado por la caída del Muro de Berlín, la inmensa ‘aldea global’ de Internet y el indignante descubrimiento de unos inescrutables ‘mercados’, que gobiernan el mundo como un poder en la sombra). En este intricado tapiz histórico, Europa ha destacado siempre por su protagonismo, tanto en sus luces, cuando la inteligencia y la voluntad humana fueron puestas al servicio de la libertad, la vida y el progreso social, como en sus sombras, cuando esas mismas habilidades sirvieron a la avaricia, el oscurantismo y la muerte. Pero, más allá de estos sumarísimos avatares retrospectivos, que jalonan la historia de nuestro continente, y al filo ya de una nueva era, cuya naturaleza sólo podemos intuir vagamente en sus inquietantes posibilidades, una reflexión por encima de todas las demás reclama nuestra atención: definir la esencia de ese proyecto de convivencia llamado Europa. ¿Cómo hemos llegado a ser Europa? ¿En qué radica la idiosincrasia europea? En suma, ¿quiénes somos, en realidad, los europeos, y hacia dónde nos dirigimos? Estas y otras preguntas similares encuentran distintas respuestas en los cuarenta capítulos que componen este libro. Son cuarenta perspectivas diferentes, acrisoladas por la polivalencia y plurisignificación hermenéutica de los textos y contextos abarcados, cuyo común objeto de estudio es esa Europa en busca de sí misma, a la que hoy llamamos Unión Europea. Sus autores son expertos en diversos campos del conocimiento (filólogos, filósofos, historiadores, juristas, lingüistas, pedagogos, periodistas, sicólogos, sociólogos y teólogos), procedentes de distintas latitudes geográficas (lingüísticas, culturales, políticas y religiosas – Argelia, Australia, Brasil, España, Estados Unidos, Egipto, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal, Rumanía) –, que han respondido a la convocatoria de un diálogo abierto y sosegado. Y en la riqueza de esta polifonía intelectual y humana radica la utilidad de este libro para ayudar a alumbrar los caminos, abrir las puertas y comprender mejor los peajes que conducen a ese nuevo espacio comunitario llamado Unión Europea, en el que muchos hemos querido ver una nueva tierra de promisión, de oportunidades y progreso social. Las ansias de libertad, igualdad y fraternidad de aquellos ‘hijos de la Viuda’ que alentaron una Europa ilustrada, anunciando a la humanidad que otro mundo mejor era posible, están en la génesis conceptual de ese nuevo proyecto de convivencia internacional (o supranacional, si se prefiere) que conocemos como Unión Europea. Aquellas fronteras naturales (montañas y desiertos, ríos y mares) que una vez sirvieron para definir, mantener o incluso justificar las diferencias y las distancias socioeconómicas, políticas o religiosas entre seres humanos, así como aquellas otras fronteras artificiales (muros y alambradas, odios y temores) que aún nos separan del ‘otro’, han ido desapareciendo progresivamente. Pero esta nueva Europa es una obra en construcción, inacabada aún, sostenida entre columnas de solidaridad y bienestar social, pero vulnerable a la mezquindad desestabilizadora de
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“Europa: un largo viaje hacia Occidente”
aquellos (individuos, grupos o intereses) que sólo ven en ella una lonja, a la que no dudarían en destruir, si de ello pudiesen derivar un pingüe beneficio económico. En las tres últimas décadas, hemos constatado que ese espacio de libertad, progreso y convivencia pacífica, simbolizado por la rueda de estrellas de nuestra bandera comunitaria, es una realidad posible. Pero aquel hermoso toro manso de Maastricht, alimentado por la avaricia incontrolada de unos pocos y la incauta imprevisión de muchos, amenaza ahora con transformarse en un terrible bóvido desbocado, capaz de arrastrar de nuevo a Europa desde las plácidas playas de la solidaridad y el bienestar social a la oscura isla de la adversidad y el enfrentamiento. Por desgracia, la solidaridad colectiva siempre termina donde la supervivencia individual comienza, y en estos momentos, en los que un nuevo Zeus (con distinto nombre, pero idéntico propósito) pretende raptar nuestras democracias representativas y violar nuestra fe en un futuro mejor, el mítico estupro podría repetirse fácilmente y con la misma impunidad. Por eso hemos considerado de urgente necesidad reflexionar sobre ese oscuro objeto del deseo (político, social y económico) que representa Europa, para que su razón de ser como proyecto vital no se pierda entre las turbulencias del momento. Somos conscientes de que estamos ante una nueva era, un nuevo viaje a Occidente – camino del Oriente de nuevas realidades, valores, criterios y actitudes – que requiere y reclama saber de dónde venimos para no perder de vista hacia dónde queremos ir y poder corregir rumbo cuando fuere necesario. Pos supuesto, las coordenadas y la cartografía han cambiado. El espacio físico europeo ya no se mide en kilómetros, sino en giga-bites de interactividad informática: blogging, facebook, twitter, tuenti, hi5, youtube, linkedin y tantas otras redes sociales. Y el tiempo, otrora sometido a la apolínea rigidez de los meridianos, se ha ablandado y relativizado de tal manera que las seis de la tarde en Madrid, las doce de la mañana en Nueva York y las doce de la noche en Pekín, son exactamente la misma hora en la simultaneidad de un daliniano ciberespacio. Sabemos que, antes de que este libro – todavía en papel – llegue a las manos de algunos lectores, es posible que una parte de su contenido haya caducado ya. Pero esperamos que su lectura sirva de acicate para el diálogo y la reflexión de muchos, especialmente para los europeos más jóvenes – es decir, jóvenes de pensamiento – que, a pesar del desaliento y el cinismo que se extiende por Europa como una nueva peste, todavía son capaces de indignarse, porque creen en la noble triada ilustrada y porque están preparados para el relevo, dispuestos a ponerse el mandil de la esperanza y empuñar las herramientas de trabajo de los viejos constructores de Europa. No será fácil, pero tampoco será imposible. Buen viaje. Fidel López Criado, Editor de Monográficos Progaf.
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8 "Julio Camba y su fragmentaria idea de Europa Fermín Galindo Arranz
Julio Camba construye su idea de Europa desde el otro mundo, por contraposición a los Estados Unidos que llega a considerar una civilización diferente y distinta. En 1916, el periodista llega por primera vez a Nueva York, hasta entonces su percepción de los países europeos es fragmentaria, la visión a pie de calle de un cronista que recorre diferentes ciudades y paisajes, y cuenta para sus lectores aquellas novedades que llaman su atención. No obstante, es en su segundo viaje a Estados Unidos, en el tiempo de la gran depresión cuando su conocimiento directo en un largo viaje por Norteamérica alcanza a componer su propia idea de Europa que formula por contraposición en uno de sus artículos: La síntesis y el análisis. Pero veamos como llego Julio Camba a conformar a partir de su experiencia vital y periodística su propia idea de Europa. Julio Camba nace el 16 de diciembre de 1884, en Vilanova de Arousa, su pueblo y su ría son por entonces un paraíso natural en el que Camba pasa su infancia. A los 16 años, embarca para Buenos Aires, donde vive algún tiempo y en envía algunos poemas para su publicación en las páginas literarias del Diario de Pontevedra. En la capital argentina se une a un singular grupo anarquista y que finalmente le llevará a ser expulsado del país. Federico de Onís, amigo personal de Camba, cuenta la historia de su deportación: “Después de estar tres años en Buenos Aires, quiso regresar a su patria. Supo que el gobierno argentino había dispuesto la deportación de anarquistas. Se le ocurrió gritar !Viva la anarquía! en un lugar céntrico de la ciudad. Julio Camba fue detenido y se convirtió en uno de los primeros extranjeros deportados”. Con el cartel de agitador peligroso desembarcó en el puerto de Barcelona. Camba cuenta su estancia en Argentina en una pequeña novela autobiográfica titulada El destierro. La narrativa le aburre y en sus páginas ya se aprecia su prodigioso oficio como articulista y un primer esbozo de su fragmentaria idea de Europa vista desde la otra orilla del Atlántico. El camarero del Sportman1: Y ella era buena de verdad. Todas aquellas gentes eran buenas, y en la casa de Orsini o en la mesa de un figón partían su pan como hermanos de una 1 El camarero del Sportman es un texto incluido en El destierro, publicado en 1907 en El cuento semanal (nº43), que dirigía Eduardo Zamacois. En él ya se aprecia su prodigiosa proyección como articulista Fue recuperado en 1970 por Manuel Cerezales, edición de Magisterio Español, junto a un buen número de artículos inéditos en libro, publicados en La Tribuna y ABC. Un siglo después El destierro ha vuelto a ser reeditado por Ediciones del Viento sin perder su frescura original.
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Fermín GALINDO ARRANZ
misma esperanza. Lo maravilloso era abstraerse por un momento de la conversación general en cualquier tertulia y pensar qué cosa rara y grande se habría propuesto el Destino al citar en un mismo punto del universo a hombres de tan distinta especie: a un francés, que fabricaba anteojos para ver los eclipses; a un estudiante ruso, a un barítono italiano, al doctor Creak, millonario inglés, y a mí, que soy natural de Villanueva de Arosa, un pequeño pueblo de la provincia de Pontevedra, adonde no ha llegado aún –tal vez por dificultades postales– la noticia del nóumeno ni la del fenómeno. Me daban ganas de decir: – Bueno señores, ya va siendo tarde. ¿Qué vamos a hacer aquí? ¿Para qué hemos venido desde tan lejos, y con qué objeto nos hemos congregado? ¿Vamos a hacer la Social? Pues no perdamos tiempo. En realidad todos estábamos convencidos de que íbamos a hacer la Social, pero no teníamos prisa. La Anarquía nos había encantado a todos, porque la Anarquía era para nosotros, más que una concepción filosófica, un entretenimiento sentimental. En cualquier velada de teatro, en cualquier mitin o en cualquier manifestación publica, la Anarquía tenía expositores elocuentes, mujeres hermosas y canciones aladas; tenía un espíritu alegre, aventurero, cosmopolita, valiente, generoso y artístico; todo lo cual mantenía el entusiasmo de los viejos y suscitaba el de los jóvenes. "¡Oh, justo, sutil y poderoso veneno!" –decía, hablando del opio, Tomás de Quincey. Justo, sutil y poderoso es también el veneno de la Anarquía, y ningún fumador de opio, ningún bebedor de ajenjo, ningún tomador de morfina ni de hachís, ha tenido sus sueños poblados de visiones más hermosas que las visiones que pueblan el gran ensueño anarquista. La Anarquía es también uno de los paraísos artificiales, y bien vale la pena visitar este paraíso cuando no se dispone de uno natural. La casa de Orsini estaba en él, así como la reunión del café Felsina, en donde no había más que un representante de la realidad: el camarero. ¡El camarero del café Felsina! ¡El camarero del Sportman! Yo les odiaba y me decía:
– ¿Por qué tendremos estos porteros en nuestros paraísos? En la primera década del siglo XX empieza a ser conocido en el mundillo artístico y literario de Madrid, marcado por el modernismo en España, y en toda Europa por las vanguardias. Pío Baroja lo retrata como uno de sus personajes en Aurora Roja (1904): el escultor Juan Alcázar. En aquellos días, Julio Camba era un feroz anarquista, odiaba a los burgueses, pero amaba la buena vida burguesa, los bistecs gordos y las mujeres finas, y como los burgueses son los que disponen de todo ello, los adulaba unas veces y otras los intimidaba, para tener su parte en el festín. Era flexible y sinuoso. Julio Camba, el anarquista, era en el fondo un sibarita, un aspirante a burgués. Era el suyo un anarquismo aristocrático y literario, que abominaba de las masas. Funda un periódico anarquista: El Rebelde, y coloca su cabecera en la última página. En sus ojos hay una llamita irónica, burlona, sin maldad, sin odio, sin envidia, sin rencores, que todos advierten. En 1905 Julio Camba es uno de los animadores del periódico La anarquía literaria, una publicación en la que se habla de museos y academias, “esos refugios de la mediocridad y de la vulgaridad senil". Escribe en El País de 1905 a 1907, en España Nueva en 1906 y 1907, en El intransigente de Lerroux y en El Mundo entre 1907 y 1912. Su firma, cada vez más valorada, llega a aparecer en los Lunes literarios de El imparcial. Se cuenta que un día, en compañía de Ortega Munilla, camina Camba por una calle de Madrid. Se encuentran con Leopoldo Romeo, director de La Correspondencia de España, un periódico palpitante, abierto a los nuevos tiempos, que imponen nuevas normas, una de las cuales era la de enviar periodistas al extranjero. Turquía atraviesa un periodo de inquietud. Allí llega Camba y descubre el papel del agua en la alianza de civilizaciones.
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10 El exilio republicano en Europa: la fotografía de Robert Capa Sam Amell En los primeros meses de la guerra civil española ya hay bastantes personas que por temor del conflicto creciente y las acciones violentas de ambos contendientes abandonan el país. Este grupo inicial, sin embargo, representa una proporción muy pequeña en comparación con la oleada de refugiados que se produce como consecuencia de la guerra en el Norte (200,000 personas) y la segunda oleada que ocurre tras la caída de Cataluña (350,000 personas). En la primavera de 1939, justo después de que termina la guerra, se calcula que unos 450,000 españoles permanecen en exilio, la mayoría de ellos viviendo en campos de concentración franceses. Martha Gellhorn revela el espíritu de estos exiliados en el siguiente pasaje: "these people remain intact in spirit. They are armed with a transcendent faith; they have never won, and yet they have never accepted defeat” (en Hearts of Spain 56). Robert Capa (pseudónimo de Ernö Friedmann), quizás el más conocido fotógrafo y corresponsal gráfico de guerra del siglo XX, captura varias escenas del éxodo y del exilio republicanos en la que es considerada como la colección más importante de imágenes de la guerra civil española. Capa se identifica con la causa de la República y, por ello, documenta la guerra desde el lado republicano tomando fotografías que muestran un cierto nivel de intimidad con los milicianos y sus familias. Las acciones, posturas y expresiones en los rostros, todas transformadas por el ambiente de violencia e inestabilidad omnipresente, están captadas por la cámara y sirven como índice de los sucesos circundantes. Capa logra esto presentando una visión artística que no sólo demuestra el acto de combatir sino que también se centra en los reflejos de la guerra (por ej. la angustia de una madre y su niño mientras que se preparan para emigrar a Francia). Por tanto, las imágenes de Capa del éxodo español indican las condiciones reinantes en el país tanto como el ejemplo clásico del índice pierciano, la veleta, indica la fuerza y dirección del viento (Pierce 92). Sin embargo, para formar la conexión entre indicado e índice (dirección del viento --> movimiento de una veleta // impacto de la guerra --> comportamiento humano) es necesario tener un conocimiento de las relaciones causales entre ellos, conocimiento que requiere cierto nivel de socialización. Para que el índice tenga la capacidad de comunicar algo concreto al receptor, es necesario que este acto de comunicación ocurra dentro de un dado sistema logonómico. Hodge y Kress definen un sistema logonómico como “a set of rules prescribing the conditions for production and reception of meanings” (4). Por ejemplo, sin un conocimiento de los conceptos de “flecha”, “dirección” o “puntos cardinales”, es difícil entender exacta-
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San AMELL
mente lo que significan los movimientos de una veleta. Igualmente, sin conocer los conceptos de “angustia”, “guerra”, “patria”, “derrota” o “república”, no se puede descifrar las fotos de Capa de la misma forma en que lo puede hacer una persona que esté al tanto de estos códigos sociales, alguien “competente” para usar el término de Leeds-Hurwitz (57). Estos conceptos borrosos y multidimensionales, como el de “patria” por ejemplo, suelen adoptar el estatus de mito en la sociedad mediante las representaciones visuales (pintura, fotografía, televisión), textuales (literatura, prensa) e incluso la comunicación verbal. Según Barthes, “el mito no suprime el sentido sino que lo empobrece, lo aleja, lo mantiene a su disposición [...] el sentido pierde su valor pero mantiene la vida, y de esa vida va a alimentarse la forma del mito (Mitologías 124). Esto tiene implicaciones en el arte de la fotografía ya que, volviendo a Barthes, se puede cometer el error de poner demasiado énfasis en la manipulación/organización de los signos y así perder una conexión con la realidad. Se ve, por ejemplo, en las “fotos impacto”: Ninguna de esas fotografías, realizadas con tanta destreza, nos llega. Frente a ellas estamos como desposeídos de nuestro juicio: alguien se ha estremecido por nosotros, alguien ha reflexionado por nosotros, alguien ha juzgado por nosotros; el fotógrafo no nos ha dejado nada, salvo un simple derecho de aceptación intelectual (Barthes Mitologías 59).
En el presente ensayo examinaré algunas fotos de la colección de Robert Capa, centrándome en las que capturan escenas de emigración y exilio, con el propósito de investigar el papel que tiene el mito en estas fotos. Usando la teoría de la semiótica social (visual), analizaré la selección de perspectivas, la función indexical de estas imágenes, las connotaciones que generan e intentaré ver hasta qué punto el alcance de estas connotaciones está limitado por el contexto social dado o por la manipulación del fotógrafo. Las preguntas centrales a este trabajo serán las siguientes: ¿Las fotos de Robert Capa mitifican o desmitifican los conceptos asociados con la guerra civil (éxodo, patria, exilio, derrota, etc.)? ¿Estamos “desposeídos de nuestro juicio” ante estas representaciones fotográficas de la guerra o existe la posibilidad de una libre interpretación? ¿Las imágenes contienen el noeme que adelanta Barthes como el aspecto fundamental de la fotografía: “the necessarily real thing, the thing has been there”? O, para reformular la pregunta que hace W.J.T. Mitchell, ¿What do these pictures want? 1: “Refugi de Transit – Barcelona, January 1939”
Aquí se ve un refugio de tránsito en Cataluña, con varios refugiados a su entrada. Es probable que estas personas hayan venido de varias partes del país, desplazadas por la ocupación de las tropas franquistas. Llevan con ellas todas las posesiones que pueden y están, o esperando algún medio de transporte, o simplemente sin lugar donde ir.
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11 “El cine y el nacionalcatolicismo: España, reserva espiritual de Europa” Fidel López Criado
El cine en España, hasta 1936.- El cine es, sin lugar a dudas, el gran invento del siglo XX, y su historia es el acta audiovisual de la modernidad. Pero más allá de cualquier otra consideración técnica o historiográfica, el cine es un arte, ‘el séptimo arte’.1 Sin embargo, a diferencia de las demás artes – a las que el DRAE define como manifestaciones de la actividad humana, mediante las cuales se expresa una visión personal y desinteresada, que interpreta lo real o imaginado, con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros – el cine, entendido en su acepción más funcional o comercial (como nuevo mass media) es ciertamente cualquier cosa menos personal y desinteresado.2 Como la literatura, de la que es heredero directo y a la cual debe muchas de sus grandes
1 La historia del cine (sonoro) es el resultado del feliz maridaje del arte y la tecnología. En 1926, los hermanos Warner estrenan la película Don Juan, una adaptación del mito clásico literario, protagonizada por el joven galán John Barrymore y dirigida por el genial Alan Crosland. El film incorporaba los primeros efectos sonoros de la historia del cine (música de Mozart, ruidos ambientales, campanas, batir de espadas, etc.). La sonorización del cine comienza de manera artesanal. Primero vino el acompañamiento musical sincronizado, desde un humilde piano hasta una pequeña orquesta. También se utilizaron locutores, situados delante o detrás de la pantalla, que añadían comentarios de viva voz a los rótulos. Esta técnica se perfeccionó con la llegada del vitaphone, que sustituyó a las orquestas por altavoces y se limitaba únicamente a un acompañamiento ambiental de música y ruidos. Al final se incorporaría una pista de audio a la pista de imagen, se introduciría la “jirafa” (el micrófono que se coloca en lo alto de la escena) y la escena se vería al fin libre de las pesadas y aparatosas cámaras insonorizadas, que impedían la movilidad y creatividad escénica. La sonorización supuso un gran impulso para la industria cinematográfica. Hollywwood se conviertiría en el gran referente del cine mundial. Es el momento de directores como Lubitsch, Capra, Hawks, Cukor, John Ford o Josef von Sternberg. Pero no será hasta el 6 de octubre de 1927, con el estreno de “El cantor de jazz” (The Jazz Singer), que se pueda hablar de cine sonoro. En España, el cinematógrafo da sus primeros pasos de la mano de Fructuoso Gelabert que, en 1897, escribe, produce, dirige e interpreta una película muda con el título de “Riña en el café”. A este film le seguirán otros – ciertamente pocos y de escasa calidad – entre los cuales cabe destacar “El hotel eléctrico” (1905) de Segundo de Chomoir, “La verbena de la Paloma” (1921) de José Buch, “Currito de la Cruz (1925) y “La casa de la Troya” (1925) de Pérez Lugín, y “La hermana San Sulpicio” (1927) de Florian Rey. En 1932, los Estudios Orphea, instalados en los locales del abandonado Palacio de la Química, de la Exposición Universal de 1929, situado en el parque de Montjuich (Barcelona), sentarían las bases del cine sonoro español. 2 Véase: Klaper, Joseph T. The Effects of Mass Communication. An Analysis of Research of the Efectiveness and Limitations of Mass Media in Influencing the Opinion Values and Behavior of their Audiences, New York: The Free Press, 1960.
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Fidel LÓPEZ CRIADO
producciones,3 el cine no tiene lugar en el ámbito de una experiencia individual (la expresión artística), sino grupal (la comunicación social), y esta interacción no ocurre en el vacío, que es la realidad inmanente del film, sino que supone y dispone toda una serie de referentes extra-textuales (contextos: valores, criterios y actitudes) que lo convierten en un eficacísimo instrumento de transacción sociopolítica.4 Los ejemplos que podemos aportar a este respecto son numerosos y contundentes. ¿Qué cinéfilo que se respete no recuerda películas como “Sin novedad en el frente” (“All quiet on the western front”, 1930), de Lewis Milestone, o “Senderos de gloria” (“Paths of glory”, 1957), de Stanley Kubrick, en las que se exalta el patriotismo americano, o los clásicos de la cinematografía sovietica como “La huelga” (“Stacka”, 1924), “El acorazado Potemkin” (“Bronenosez Potemkin”, 1925) y “Octubre” (“Oktiabr”, 1927), en las que se canta el heroísmo revolucionario del proletariado? Y de igual manera, cabe recordar algunas de las piezas maestras del fascismo, como “La vieja guardia” (“La vecchia guardia”, 1934), de Alessandro Blasetti, o “Escipión el Africano” (“Scipione l’Africano”, 1937), de Carmine Gallone, o el espectacular documental de Leni Riefenstahl “El triunfo de la voluntad” (“Triumph des Willens”, 1934), claras apologías de una forma de ver y entender el mundo que culminarían con la muerte de millones de vidas humanas a lo largo y ancho de Europa. Sin duda, el cine ha sido siempre un poderoso instrumento ‘pedagógico’ en los momentos de gran trascendencia histórica. En este sentido, el hecho de que el nacimiento del cine sonoro español coincidiese prácticamente con la proclamación de la II República española, un 14 de abril de 1936, podría haber sugerido una rápida instrumentación sociopolítica. Sin embargo, a pesar del impulso que la II República dedico al fomento de la cultura, entre 1931 y 1936, la única producción cinematográfica destacable por su calidad es un film de Luis Buñuel, de 1932, titulado “Las hurdes (Tierra sin pan)”. Quizás por su condición de neonato o quizá por falta de ese espíritu pionero o emprendedor, el cinematógrafo español
3 Véanse: Alba, Ramón, ed. Literatura española: una historia de cine. Madrid: Polífemo, 2005. Barbáchano, Carlos. Entre el cine y literatura. Zaragoza: Prames, 2000. Bravo Gonzalo, José María, ed. La literatura en lengua inglesa y el cine. Valladolid; ICE, 1992. Cabello Castellet, George, et. Al. Cine-Lit: Essays on Peninsular Film and Fiction. Portland: Portland Statre University, 1992. Cantavella, Juan: La novela sin ficción. Oviedo: Septem Ediciones, 2002. Castillo, Michel del, et al. Literatura, cine y Guerra Civil. Huesca: Instituto de Estudios Altoaragonenses, 2004. Faulkner, Sally. Literary adaptations in Spanish Cinema. London: Tamesis, 2004. Ferrari, Marta, et al. De la letra a la imagen: narrativas postfranquistas en sus versiones fílmicas. Mar del Plata Universidad Nacional del Mar del Plata, 2007. Hernández Les, Juan. Cine y literatura: la metáfora visual. Madrid: JC Clementine, 2005. Lera, Antonio, et al. Literatura española y cine. Madrid: Universidad Complutense, 2002. Mínguez Arranz, Norberto, et al. Literatura española y cine. Madrid: Universidad Complutense, 2002. Pérez Bowie, José Antonio. Cine, literatura y poder. Sañamanca: Cervantes, 2004. 4 Véanse: Caparros Lera, J. M. Historia del cine: España desde 1897 hasta hoy. Barcelona: Ariel, 1999. Díez Puertas, Emeterio. Historia social del cine en España. Madrid: Fundamentos, 2003. Fernández Cuenca, Carlos. La Guerra de España y el cine. Madrid: Editora Nacional, 1972.Monterde, José Enrique., et al. La representación cinematográfica de la historia. Madrid: Akal, 2001. Muinelo Alarcón, Gonzalo. La propaganda en el cine de guerra. Valladolid: Ateneo de Valladolid, 2004. Romero Campos, David, et al. La historia a través del cine: memoria e historia en la España de la Posguerra. Vitoria: Universidad del País Vasco, 2002. Taibo, Paco Ignacio. Un cine para un imperio: películas en la España de Franco. Madrid: Oberón, 2002. Fernández Cuenca, Carlos. La Guerra de España y el cine. Madrid: Editora Nacional, 1972.
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12 “La prensa del franquismo y su camino hacia Europa” Diana López Martínez
Como cualquier periodista o aprendiz de príncipe sabe, la información es poder. Y el ejercicio de ese poder – político, social, económico o religioso – pasa necesariamente por una estrategia de supervisión, manipulación o control directo de los medios de comunicación social. De ahí que todas las formas de gobierno, incluso las más democráticas – y pongamos que hablo de los Estados Unidos, cuya legislación actual (el Patriot’s Act) limita sensiblemente la libertad de prensa y confiere, de facto, poderes de censura al Ejecutivo – hayan caído en la tentación de querer tutelar el cuarto poder. El papel de la prensa durante la dictadura franquista es un claro ejemplo de ello y un breve recorrido por las hemerotecas de aquella España predemocrática y preeuropea resulta revelador de las estrategias del Régimen para mantenerse en el poder.1 Comencemos nuestro viaje periodístico por el principio. La Guerra Civil española se clausura formalmente el día 1 de Abril de 1939 con el último parte emitido por la Sección de Operaciones del Estado Mayor del Generalísimo: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército rojo, han alcanzado las tropas Nacionales sus últimos objetivos militares. LA GUERRA HA TERMINADO”. Y efectivamente, Franco había conseguido sus últimos objetivos militares, pero le quedaba por delante una dilatada posguerra en la que habría de conseguir igualmente sus objetivos políticos.2 Y para ello, no dudó en utilizar a la prensa. Como refiere el escritor y distinguido periodista de ABC, el coruñés Wenceslao Fernández Flórez3, la prensa progresista anterior a 1936 había sido responsable de todos los crímenes cometidos durante la segunda República:
1
Sinova, Justino. La censura de prensa durante el franquismo. Barcelona: DeBolsillo, 2006. Como sugiere José Emilio Castelló, en, “en cierta manera, se puede afirmar que la contienda civil no finalizó hasta 1975. El general Franco tuvo siempre presente su condición de vencedor, y jamás adoptó medidas que supusieran el perdón o la reconciliación con los derrotados.” (España: Siglo XX (1939-1978). Madrid: Anaya, 1988; página 4). 3 Fidel López Criado -- en “Los que no fuimos a la guerra, de Wenceslao Fernández Flórez: auscultación moral y sociopolítica de una España prefascista”, en España Contemporánea. Tomo XXI, nº 2 (otoño de 2008), páginas 117-128; y en “Coordenadas socio-psicológicas de la cuentística de Wenceslao Fernández Flórez”, en De Gallaecia a Galicia. Santiago de Compostela: Editorial Andavira, páginas 193-216 -- analiza con gran perspicacia 2
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Diana LÓPEZ MARTÍNEZ
La más alta y terrible responsabilidad de los crímenes cometidos en la España Roja durante los primeros meses de la revolución corresponde a la Prensa. Era imposible que una persona honrada leyese entonces aquellos periódicos sin estremecerse. No eran ya las jactancias, las brutalidades, las extrañas interpretaciones y los delirantes augurios que aparecían en lo que pretendía ser parte doctrinal del libelo, sino la franca excitación al saqueo y al asesinato, y aún algo mucho peor: la designación de las víctimas. (Prensa nacional, 29-9-37)
Y en esta luz nace la Ley de Prensa de 1938, cuyo “Artículo 18” advierte a los medios del peligro de cualquier desviación ideológica en su labor periodística: Independiente de aquellos hechos constitutivos de delito o faltas que se recogen en la legislación penal, el Ministerio del Servicio Nacional de Prensa tendrá facultad para castigar gubernativamente todo escrito que directa o indirectamente tienda a mermar el prestigio de la nación o del Régimen, entorpezca la labor del Gobierno en el nuevo Estado o siembre ideas perniciosas entre los intelectuales débiles” (Ley de Prensa del 22-4-38)
El Régimen entendía que era necesario emprender una nueva andadura histórica, inspirada en los sagrados principios de la Cruzada.4 Y la prensa española se convirtió en el meel talante pre-fascista de este destacado periodista y escritor coruñés, otrora paladín de la libertad de prensa española. 4 El papel de la Iglesia española durante la guerra fue decisivo a la hora de conferir al conflicto armado el carácter de Cruzada. Como sugiere Fidel López Criado, “desde el siglo IV de nuestra era, en que el emperador Flavio Valerio Constantino impuso el cristianismo como credo oficial del imperio romano, la Iglesia católica no se ha separado nunca de las estructuras del poder. De ahí que la historia de España se corresponda, en gran medida, con la historia de esa Iglesia” (“La propaganda eclesiástica en la lucha por el reino de este mundo (1812-1975)”, en La Literatura, la Iglesia y el reino de este mundo. La Coruña: Diputación de La Coruña, 207; página 125). Este es exactamente el mensaje de Franco a las Cortes, en relación con la firma del Concordato con la Santa Sede. “En la historia de España es imposible dividir a los dos poderes, eclesiástico y civil, porque ambos concurren siempre a cumplir el destino asignado por la Providencia a nuestro pueblo” (octubre de 1953).Son numerosas las declaraciones a este respecto: “La actual lucha reviste, sí, la forma externa de una guerra civil; pero en realidad es una cruzada”. (Declaración de los obispos vasco-navarros. 6 de agosto de 1936). “La guerra de Franco es cien veces más importante que la lucha por la reconquista española”. (Obispo de Segovia. Boletín de la Diócesis, 20-9-1936). “No se trata de una guerra civil, sino de una Cruzada por la religión”. (Obispo de Salamanca, Boletín de la Diócesis, 30-9-1936). “La causa de Franco es la causa de Dios”. (Cardenal Gomá, en “El caso de España”, Pamplona, diciembre de 1936). “La gracia máxima que todos debemos pedir es la paz de nuestra España por el único medio viable y legítimo, que será la victoria del Ejercito Nacional. ¡Santiago y cierra España!” (Arzobispo de Compostela. Pastoral, 15-12-1936). “Los hijos del Apóstol Santiago estamos empeñados en una guerra religiosa. (Arzobispo de Compostela. Boletín eclesiástico, 16-12-1936). “La mano omnipotente de Dios ha suscitado el Movimiento Nacional y la lucha por éste provocada no es una guerra civil, sino una Cruzada patriótica y religiosa que España no muera, que no sea asesinada, como lo iba a ser, por el socialismo, el comunismo, el anarquismo en una de las guerras más terribles del Anticristo que se vale de dos elementos formidables: uno secreto, artero, murciélago volador en las tinieblas, la masonería; el otro, público, descarado, insolente, con mirada horripilante de chisporroteo diabólico y manos y garras que chorrean sangre”. (Obispo de Tuy. Boletín de la Diócesis, 16-9-1936). “Nuestra guerra es la más alta Cruzada que vieron los siglos; Cruzada en la que es palpable la asistencia divina a nuestro lado”. (Obispo de Pamplona. Boletín de la diócesis, 1-9-1938).”La guerra es pues como un plebiscito armado” (Carta de los obispos españoles, titulada “La altísima significación de la Cruzada Nacional”, 1-7-37). “En el momento en que la locura demoníaca parecía empeñada en perder a España, surgís por designio providencial para hacer posible la salvación de las almas. (Arzobispo de Burgos a Franco, 1-10-1938). “Nuestra guerra, la emprendida por la España auténtica, la de la fe hondamente enraizada, la de veneradas tradiciones, la de los soldados de Franco y milicias de boina roja y camisa azul, contra la España apócrifa, cubil infecto de marxistas, comunistas, institucionistas, masones, separatistas, iconoclastas, blasfemos, ladrones, sacrílegos y asesinos, fue una verdadera Cruzada, aunque lo nieguen ciertas mentalidades muy orgullosamente encopetadas”. (Canónigo A. De Castro. Guerra Santa. Burgos: Ed. Española, 1938). Y a esta beatífica proclamación respondía el propio general Franco en
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23 “Una mirada literaria a la violencia de género, análisis de atrapada en el espejo” Lorena Culebras Carnicero
El camino hacia la plena ciudadanía pasa por el respeto integral de los derechos humanos. Sin embargo y, a pesar de los cambios políticos y sociales, en la actualidad sigue habiendo una clara desigualdad de género y un reflejo de dichas desigualdades es el terrible problema de la violencia machista, que existe en toda Europa y que en la España actual tiene una incidencia trágica, por lo que la literatura-como otras artes- que trata esta temática contribuye a la concienciación social para conseguir la construcción de una Europa igualitaria. Para la reflexión de esta problemática me centraré en una de las novelas de Gemma Lienas, autora muy comprometida con la sociedad, especialmente con la realidad de la mujer. La novela elegida es Atrapada en el espejo, que nos ofrece una desoladora historia de violencia psicológica. Asimismo la obra refleja la identificación de las estrategias utilizadas por los maltratadores para victimizar a las mujeres y las usadas por los nazis, tema en el que también los intelectuales mostraron su compromiso. Gemma Lienas nos ofrece en su novela una interesante trama argumental que se desencadena a partir de la muerte inesperada de Laura en un accidente de coche. A partir de aquí la autora nos atrapa en una inquietante intriga que sabe mantener hasta el final. Gina-la mejor amiga de Laura-será la encargada de investigar el verdadero motivo de su muerte y a través de la investigación nos irá desvelando la auténtica y trágica realidad vivida por su amiga. Gina es historiadora y en el momento de la muerte de Laura se encontraba en Estrasburgo recogiendo información para la tesis doctoral que está realizando: los campos de exterminio y de concentración durante la dominación nazi. Como iremos viendo este dato resulta imprescindible en la historia. Al enterarse de la muerte inesperada de su amiga, Gina decide regresar a Barcelona. Sin embargo antes de marcharse consigue entrevistarse con Joseph Berg, un superviviente de la represión nazi. Cuando Gina conoce la causa de la muerte no puede creerlo ya que Laura era una excelente conductora. De esta forma, y al enterarse de que Laura llevaba años yendo al psiquiatra, decide iniciar una investigación para saber qué ha pasado.
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Lorena CULEBRAS CARNICERO
Veremos pues que la investigación profesional-su tesis doctoral-y la personal-qué le ha pasado a Laura-se entrecruzan en la historia. Podemos decir que la novela se estructura en torno a los testimonios que Gina va recopilando para ambas investigaciones y que, gracias a su capacidad de análisis, conseguirá poner en relación dos realidades aparentemente distantes entre sí: el maltrato y el genocidio, y obtener un resultado final: la resolución del caso. En la investigación personal Gina se entrevista con la gente que pertenecía de una manera u otra a la vida de Laura y que son los personajes de la novela: Básil (marido), Sergio (amigo y socio del estudio de Arquitectura de Laura), Ana (la madre), Raquel (la hermana), Miguel (socio de Básil) y Juan Mascaró (psiquiatra de Laura y amigo de Básil). La caracterización de estos personajes es mínima ya que su función principal es aportarnos información sobre la vida de Laura. Los personajes más caracterizados física y psicológicamente son Laura y Básil. Ambos pertenecen a una clase social media-alta. Laura es una mujer inteligente, que ha estudiado Arquitectura, que dirige un estudio de su propiedad y que, por tanto, es capaz y autosuficiente en el terreno profesional y económico. Lienas rompe con el prototipo de víctima de violencia de género. La organización de la obra es compleja ya que se estructura a través de las entrevistas que Gina va realizando a los diferentes personajes que he mencionado. Así pues, a pesar de que Gina es la principal voz narrativa de los hechos, los diferentes personajes que son entrevistados se convierten también en narradores. Estos narradores secundarios ofrecerán distintas perspectivas de Laura y su relación con Básil. Cada uno de ellos tenía un vínculo diferente con la desaparecida y entre todos relatan diferentes sucesos, cada uno desde su propia visión, lo que a veces produce versiones discrepantes de una misma realidad, pero con las que Gina consigue una visión global de lo ocurrido. Los personajes-narradores son una pieza fundamental ya que gracias a ellos el lector-a la vez que la narradora-va reconstruyendo la vida de Laura. En la investigación de la vida de Laura, Gina también contará con documentación procedente de la propia víctima: unos cuantos correos electrónicos que Laura le había enviado en las últimas semanas-y que Gina no había leído hasta el momento-, la agenda de Laura y toda una serie de escritos en el ordenador que están especialmente relacionados con los espejos. Así pues el personaje desaparecido también se convierte en narrador de su propia historia. El tema principal de la novela es, sin duda, el maltrato psicológico que ha sufrido Laura. La autora, a través de los diferentes personajes, va guiando al lector a la reflexión del tipo de relación que tenían Laura y Básil. Hasta el final de la novela no podemos afirmar que Laura fuese víctima de violencia de género. En este sentido me gustaría realizar un breve paréntesis para aclarar a qué nos referimos con “violencia de género”. Las víctimas de violencia de género no son sólo aquellas que puedan presentar pruebas físicas o hayan muerto a manos de sus parejas o exparejas. Desgraciadamente el radio en el que podemos incluir a las víctimas de violencia de género es mucho más amplio, e incluye, junto a la violencia física, la violencia sexual y la violencia psicológica. Este último tipo de violencia-la psicológica-es la más complicada a la hora de diagnosticar; sin embargo puede llevar también a la muerte de la mujer. Precisamente la novela de Lienas se centra en la historia de una mujer que ha sido víctima de este tipo de violencia.
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30 “Primera guía de viaje a Compostela: el libro V del Códice Calixtino” J. Eduardo López Pereira
La aparición de esta obra llamada Códice Calixtino, y dentro de ella concretamente el libro V, conocido popularmente como Guía del peregrino, se remonta al siglo XII. Pero el camino para la aparición de este libro hay que buscarlo muchos siglos atrás y, si se quiere, ya en las Actas de los Apóstoles. Hay una muy breve referencia en Act. 12, 2: “occidit autem Iacobum fratrem Iohannis gladio”. Esto ocurría el año 44. Pero noticia tan escueta de que Santiago había muerto degollado en Jerusalén no podía satisfacer los deseos de los devotos del apóstol. Es así como, para satisfacer la devoción popular, se trata de completar con nueva literatura la biografía del apóstol a partir del siglo V. Surge entonces un texto, en el Sur de Francia (Lyon-Narbona), conocido como Passio Sancti Iacobi, en el que se nos cuenta cómo Santiago convirtió al cristianismo al mago Hermógenes y a su discípulo Fileto y cómo, mientras es llevado a la cárcel, convierte a muchos que le escuchan, e incluso, mientras es llevado a presencia de Herodes con una cuerda al cuello por el escriba Josías, por el camino sana a un paralítico y acaba convirtiendo al mismo Josías, que finalmente es decapitado junto con el propio Santiago. Se trata de un texto, aparecido a finales del s. V o comienzos del VI, en Francia, que ya circulaba en España en el s. VII. En él no hay detalle alguno todavía sobre el enterramiento o la translatio de Santiago. Pero pronto va a aparecer la primera referencia a la predicación en España. Después de numerosos tanteos, se van a distribuir los apóstoles por el mundo, y a Santiago le va a tocar en suerte Hispania. Esto ocurre por primera vez en un texto, con mucha probabilidad, de comienzos del s. VII. Se trata del Breviarium apostolorum1. El texto es una lista de los apóstoles, en la que cada nombre va seguido de su etimología, el lugar de predicación, circunstancias de la muerte y detalles de la conmemoración litúrgica. Aquí, por primera vez, leemos la frase: hic (Iacobus) Spaniae et occidentalia loca praedicat.
1
B. de Gaiffier, “Le `Breviarium apostolorum´”, en Analecta Bolandiana 81, 1963, 89-116.
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El texto había sido redactado primero en griego y de una de las versiones se hizo una traducción al latín, en la que se añaden los dos apóstoles que predican en Occidente: Santiago en Hispania y Filipo en las Galias. Pero el mejor testimonio de la predicación de Santiago en España es el texto de Isidoro de Sevilla, De ortu et obitu patrum2. Ya ha sido demostrado en repetidas ocasiones que estamos ante un texto interpolado en la obra de Isidoro de Sevilla, probablemente en el siglo VIII, teniendo como base el Breviarium antes mencionado. Será el texto del abad de Malmesbury, Aldhelmo3, e finales del siglo VII, que escribe un poema para cada uno de los altares de los apóstoles, De aris, el que más clara y explícitamente hable de la predicación de Santiago en Hispania. Y esta idea de la predicación se refuerza en los Comentarios al Apocalipsis, atribuidos a Beato de Liébana, obra datada a finales del siglo VIII. Se habla de la predicación en Hispania, pero nada se dice del lugar de enterramiento, ni siquiera una mención. De la misma época, y acaso del mismo autor, Beato de Liébana, es el himno dedicado a Mauregato, en acróstico. Este himno introduce una notable novedad: la consideración, por primera vez, de Santiago como “nuestro protector y patrono especial”, a quien suplica que garantice la salvación del pueblo fiel que lo invoca y que se ha visto como el primer gran momento del culto jacobeo. El último testimonio de la predicación en Hispania de Santiago aparece en un texto del s. XI, la Adbreviatio Brauli, un texto litúrgico elaborado a partir de otro del obispo Braulio de Zaragoza. Poco a poco, no sin dificultades y oposición, como la del obispo, Julián de Toledo o Venancio Fortunato, se va imponiendo la idea de la predicación de Santiago en Hispania, pero nada se ha dicho todavía de la localización del sepulcro. Habrá que esperar hasta el siglo IX, para tener una mención clara. Se trata del Martirologio de Usuardo4. Usuardo había estado en España en al año 856, y bien directamente o por alguna fuente literaria, supo del sepulcro de Santiago, y comenta “el traslado de Jerusalén a Hispania y la veneración del apóstol en los últimos confines”. Un dato todavía muy impreciso. Será a partir de las crónicas latinas de los siglos X-XII donde empiecen a aparecer algunas referencias, más concretamente en la denominada Crónica Iriense, del s. XI, que habla del hallazgo en tiempos del obispo de Iria, Teodomiro. Y por fin llegamos a la Chronica Compostellana, en la que sí ya está toda la tradición jacobea mezclada con las tradiciones locales compostelanas. Y así hemos llegado ya al año 1100, en que va a aparecer el Liber Sancti Iacobi (Códice Calixtino)5. Él fue el primer empeño de interés europeo y jacobeo, realizado durante el arzobispado 2
C. Chaparro, Isidoro de Sevilla. De ortu et obitu patrum, París 1985 C. Torres, “Aldhelmo, Adhelmo o Adelmo, abad de Malmesbury y el obispo de Sherborn. Su relación con la tradición Jacobea (650-709)” en Compostellanum 28, 1983, 41-428. 4 J. Dubois, Les quatre martyrologes utilisés par Usuard. Le martyrologe d´Usuard, Texte et commentaire, Bruselas 1965. 5 El estudio más completo sobre el códice exisitente en la catedral de Santiago sigue siendo el de M. C. Díaz y Díaz, El códice Calixtino de la catedral de Santiago. Estudio codicológico y de contenido, Santiago de Compostela 1988. Del mismo autor, y a propósito de la literatura jacobea anterior al códice cf. “Literatura jacobea hasta el siglo XII”, en Il Pellegrinaggio a Santiago de Compostela e la 3
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32 “Desventuras de las mujeres peregrinas en el Camino de Santiago” María José Magán Trasande
Los múltiples caminos que conducen hacia Santiago de Compostela (Camino francés, Camino mozárabe o de la Vía de la Plata, El camino inglés, el camino portugués, etc.), desde hace siglos, están de moda cada año. Sin embargo, en la actualidad está alcanzando una proyección más universal. Y dentro de esta universalidad o globalización, tal como se dice en los medios de comunicación, también la mujer que peregrina a Santiago adquiere cada día más protagonismo.1 El propósito de este estudio es poner el énfasis en esa presencia de la mujer peregrina, una presencia que no es nueva, y cuyos orígenes se remontan al siglo IV con la peregrina Egeria /Eteria. Ciertamente, Egeria es una peregrina a la inversa: peregrina desde Santiago a Jerusalén. La evocamos por lo que tiene de fe y valentía el acudir desde el Finisterre gallego a las tierras del Sinaí, Jerusalén, Mesopotamia, Antioquía, Constantinopla. Desde nuestra perspectiva resulta inestimable la aportación que este libro de Egeria o Eteria supone para el estudio actual de la arqueología en Tierra Santa, por cuanto describe con lujo de detalles la construcción de algunos santuarios, y para el conocimiento de la Liturgia, tal como en aquellos momentos se desarrollaba. 1
A este respecto, cabe destacar la importante labor llevada a cabo por el grupo de investigación Progaf, de la Universidad de La Coruña, al rescatar el papel de la mujer gallega en la literatura. Véase De Gallaecia a Galicia. La Coruña: Galigraf Galicia, 2010 – primera entrega de un proyecto editorial que ya espera el siguiente volumen, también sobre el papel de la mujer gallega en la historia europea. De igual manera son pertinentes los trabajos de Adolfo Luis Soto Vázquez: (2010). “Dives Callaecia” en los libros ingleses de viajes y su recepción en España”, en De Gallaecia a Galicia. Historia, Lengua y Cultura. Coruña: Andavira. (2009). “La percepción del matrimonio en la novela femenina inglesa”, en Donne, identità e progresso nelle culture mediterranee. Roma: Aracne Editrice. (2009). Novela regional inglesa y sus traducciones al español. Henry Fielding y Walter Scott. La Coruña: Tórculo Edciones. Y en materia de literatura española, los trabajos de Fidel López Criado, (2005). “Introducción” a Juan José, de Joaquin Dicenta. Madrid: Marenostrum; 7-32. (2009). “La mujer y la mitología progresista en el teatro social de Manuel Linares Rivas”, en Héroes, Mitos y Monstruos. Estudios de Literatura Española Contemporánea. La Coruña: Editorial Andavira: 27-41. (2010). “El Eros femenino en el teatro de Lauro Olmo”, en La imagen de la mujer y su proyección en la literatura, la sociedad y la historia. Sevilla; Arcibel; 197-221.
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Por razones de rigor, tiene plena justificación incidir en el concepto de peregrino que suscitó divergencia de opiniones en torno al origen etimológico, tal como señaló Luis Soto Vázquez en “Dives Callaecia” en los libros ingleses de viajes y su recepción en España”: algunos autores defienden que deriva de per ager ire, ir por el campo; para otros autores, la palabra “peregrino” procede el verbo perago –agere, atravesar de parte a parte; otros autores entienden que tiene su origen en peregrinor, con el significado de ir, o viajar al extranjero (Luis Soto Vázquez, 2010: 178). En el ámbito jurídico el concepto romano de “peregrino” evoluciona hasta hallar en la Partida I, Título XXIV, Ley II una definición clara: E peregrino tanto quiere decir como ome extraño, que va visitar el sepulcro santo de Jerusalén, de los otros Santos Lugares, en que nuestro señor Jesucristo nació, vivió e tomó muerte y pasión por los pecadores; o los que andan en pelegrinaje a Santiago, o a san Salvador de Oviedo, o a otros santos lugares de luenga e de extraña tierra. E como quiera que departamiento es, cuanto en la palabra, entre romero y peregrino, pero según comunalmente las gentes usan, así llaman el uno como al otro.
No es nuestro propósito, ni tampoco es factible exponer un elenco completo de todas las mujeres cuyos nombres, por una razón u otra se han conservado en la documentación referente a los peregrinos a Santiago. En esta aproximación a las mujeres peregrinas analizaremos la documentación desde una clasificación de su condición social: 1. Santas peregrinas 2. Reinas peregrinas 3. Mujeres nobles peregrinas 4. Mujeres locas peregrinas 5. Mujeres peregrinas por disposición testamentaria 6. Las mujeres en los hospitales y albergues del Camino de Santiago Previamente queremos recordar que la peregrinación fue el viaje por excelencia de la Edad Media; el viaje que todos quisieron hacer y que casi todos realizaron: reyes, emperadores, papas, caballeros, soldados, monjes, clérigos, trovadores, juglares, burgueses, mendigos, sanos y enfermos, hombres y mujeres, todos, caminando o en cabalgaduras, en solitario o en grupos que se iban transformando durante el camino, pues algunos abandonaban y otros se incorporaban. Viajaban en dirección a un lugar sagrado: Jerusalén, Roma, Santiago, o al santuario más próximo o al del santo que se había “especializado” en un favor determinado. Viajaban recogiendo palmas o conchas, dejando ex votos y limosnas, llevando reliquias. Era una peregrinación para cumplir una promesa, curarse de una enfermedad o defecto congénito o implorar una gracia especial. También existían otros motivos no tan piadosos: obtener un favor material o por intereses políticos como algunas peregrinaciones de reyes, emperadores o papas que en cierta manera justificaban algunos de sus actos pasados o futuros al pedir el apoyo divino o el de sus santos protectores. Las opiniones acerca de los peregrinos fueron muy diversas. Junto al respeto hacia la mayoría de ellos, otros fueron muy mal vistos. Por ejemplo, las mujeres: de ellas se decía
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