Senderos de Gloria: Obedecer, Âża quĂŠ Derecho?
Senderos de Gloria: Obedecer, ¿a qué Derecho?
Fernando Flores Giménez Profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Valencia
México D.F., 2012
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Javier de Lucas Catedrático de Filosofía del Derecho
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Del lado que se la contemple, la orden, en la compacta forma acabada que después de su larga historia adquiere hoy día, es el elemento singular más peligroso en la convivencia de los hombres. Hay que tener el coraje de oponérsele, deben hallarse medios y caminos de mantener libre de ella la parte mayor del hombre. No debe permitírsele rasguñar más que la piel. Sus aguijones deben convertirse en espinas que se puedan desprender con leve ademán. Elias Canetti Masa y poder
A los residentes del Cabanyal
Índice
1. Presentación .........................................................................
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2. Ficha técnica ........................................................................
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3. Sinopsis ................................................................................
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4. Prohibición, censura y propaganda ....................................
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5. Los personajes ......................................................................
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6. La guerra ..............................................................................
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7. Mundos diferentes, ¿el mismo Derecho? ............................
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8. Obedecer ¿a qué derecho? ...................................................
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9. Referencias ...........................................................................
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Índice
Presentación
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a primera vez que vi Senderos de Gloria fue en el año 1986. Era el año de su estreno en España, aunque yo no lo sabía, pensaba que se trataba de una reposición, pues era un filme en blanco y negro1. En realidad acompañaba a mi hermano, un incondicional de Kubrick, dispuesto a disfrutar de una película bélica de americanos, con soldados buenos y alemanes malos, con hombres valientes y escoria cobarde, con el reparto imaginable de honores y mezquindades, y en fin, con una hermosa, suculenta y secundaria mujer para el protagonista. No se me puede culpar por ello, yo no conocía a Kubrick. Así que me encontré con una historia que no sólo prescindía de los Estados Unidos, sino que, además, recreaba una sola batalla, toda llena de franceses, no mostraba en ningún momento al enemigo (al esperado, que sí era alemán), y dejaba en bastante mal
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lugar a los protagonistas: unos eran fusilados, otros resultaban despreciables asesinos, y el personaje central —nada menos que Kirk Douglas— era incapaz de resolver la evidente injusticia. Ni qué decir, la película me impactó. De hecho mucho más de lo que yo mismo alcanzaba a imaginar en ese momento. Aunque esa es otra historia. Baste decir aquí que años después, ya terminada la carrera de Derecho, volví a verla, y fue entonces cuando me di cuenta de que, en realidad, Senderos de Gloria no es una película de guerra, o sobre la guerra; o por lo menos no sólo acerca de la guerra. Senderos de Gloria es también una película sobre el abuso de poder, sobre la arbitrariedad que oculta el derecho en las sociedades en las que las personas no son iguales, sobre la moral y el derecho, sobre la utilización para provecho propio de la posición jerárquica establecida normativamente, sobre las
Aunque se había exhibido por primera vez en el Festival de Cine de San Sebastián de 1980, en el marco de una retrospectiva-homenaje a su director.
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1. Presentación
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Presentación
órdenes y la obediencia, sobre el poder invisible. También es una película que nos habla de los mejores y peores sentimientos de los seres humanos, del idealismo, del miedo a la muerte y al dolor,
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del egoísmo, la corrupción, el honor, el valor, la sinceridad, la piedad y la libertad personal. Es una historia sobre la autodestrucción humana, sobre la causalidad y lo absurdo del destino.
Presentación
Senderos de Gloria (Paths of Glory), Stanley Kubrick, 1957. Argumento: Stanley Kubrick, basado en la novela “Paths of Glory”, 1935, de Humprey Cobb. Guión: Stanley Kubrick, Jim Thompson y Calder Willingham. Fotografía: George Krause. Operador: Hannes Staudinger. Escenografía: Ludwig Reiber. Vestuario: Ilse Dubois. Música: Gerald Fried. Dirección artística: Ludwig Reiber. Montaje: Eva Kroll. Sonido: Martin Mueller. Efectos especiales: Erwin Lange. Consejero militar: Barón Von Wandendels. Productor: James B. Harris, Bryna Productions para United Artist. Intérpretes: Kirk Douglas (Coronel Dax), Adolphe Menjou (General Broulard), George Macready (General Mireau), Ralph Meeker (Cabo Paris), Timothy Carey (Soldado Ferol), Joe Turkel (Soldado Arnaud), Wayne Morris (Teniente Roget), Richard Anderson (Mayor SaintAuban), Bert Freed (Sargento Boulanger), Harold Benedict (Sargento Nichols), Jon Stein (Capitán Rousseau), Susanne Christian (muchacha alemana).
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2. Ficha técnica
Sinópsis
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urante la Primera Guerra Mundial, en el frente occidental, un regimiento francés recibe la orden de atacar y tomar una posición alemana situada en lo alto de una colina. La decisión ha sido adoptada por el Estado Mayor —representado por el general Broulard— como reacción a presiones políticas y mediáticas, y ordenada en última instancia por el general Mireau, ansioso de reconocimiento y ascenso personal. Se trata de una misión imposible. Imposible por el desgaste que arrastran los hombres en la agotadora e interminable guerra de trincheras, e imposible por la ubicación privilegiada de las tropas alemanas, la inexpugnable Colina de las Hormigas. Aunque la misión fracasa por sí misma, los generales de los que ha partido la orden deciden llevar a cabo un fusilamiento ejemplar de tres de sus propios soldados, como castigo a su cobardía y en
nombre de la moral de las tropas. El coronel Dax, que manda el regimiento y los dirige en el asalto a la colina, militar modélico y abogado criminalista, será su defensor en el juicio sumario. El juicio, decidido de antemano, resulta una farsa, y los soldados son condenados a la pena capital. De nada servirán los firmes alegatos, los irrebatibles razonamientos del coronel en su defensa, de nada servirá la petición de clemencia o indulto, de nada su desesperado y postrer intento de jugar con el Estado Mayor las cartas políticas de la insidia, la amenaza y el pacto. Los errores cometidos por el Estado Mayor y el general —la decisión de atacar un objetivo imposible, la orden de acribillar las propias tropas en retirada— sólo servirán para resolver intrigas palaciegas y recomponer el statu quo. Los soldados serán fusilados y la compañía de Dax regresará al frente.
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3. Sinopsis
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Sinópsis
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Prohibición, censura y propaganda
Senderos de Gloria se estrenó en Alemania en octubre de 1957, aunque terminó siendo retirada del festival de Berlín. Tres meses más tarde llegó a las pantallas de los Estados Unidos, donde se proyectó sin mayores sobresaltos, pues ni hablaba de los militares norteamericanos ni ponía en entredicho el patriotismo de aquel país. Curiosamente, los militares estadounidenses sí la prohibieron en las bases europeas que ocupaban. En Francia estuvo “vetada” hasta 1974, pero no por la censura —al menos oficialmente— pues la distribuidora, United Artists, siguiendo las instrucciones oficiosas del gobierno francés, ni siquiera la presentó ante la junta de clasificación. Como Kubrick no quiso perjudicar el lanzamiento de La naranja mecánica, no autorizó el estreno en el país galo hasta mediados los setenta. Por lo demás, el ejército suizo la censuró precisamente hasta 1970, estuvo prohibida en Marruecos y Canadá, y en España se estrenó el 13 de octubre de 1986.
El año del estreno de la película el maccarthismo acampaba todavía en Estados Unidos y la guerra de Corea dibujaba el contexto político y psicológico de los norteamericanos, un contexto fundamentalmente anticomunista. Estos hechos determinaron la producción de Senderos de Gloria. Kubrick cuenta en una entrevista cómo “las múltiples ofertas que nos hicieron después de Atraco perfecto pedían importantes modificaciones de nuestro guión y esencialmente la introducción de una penetrante historia de amor” (Haine), exigencias a las que hubiera acabado cediendo si no hubiera aparecido Kirk Douglas, quien adoptó el proyecto, lo produjo —con Bryna Productions, de su propiedad—, e intervino decisivamente en algunos puntos del guión. El proyecto tuvo un presupuesto de 900.000 dólares, un tercio de los cuales quedó en las manos del mismo Douglas. No fue el único efecto del ambiente autoritario o represivo, éste también determinó alguna que otra anécdota, como el “arrepen-
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4. Prohibición, censura y propaganda
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Fernando Flores
timiento público” por haber participado en la película, que protagonizó el actor Adolphe Menjou (Broulard en el filme), un actor excelente que años atrás había intervenido como “testigo amistoso” ante el Comité de Actividades Antiamericanas. De todas formas, fue en Francia donde Senderos de Gloria provocó las reacciones más agrias, lo que, si se piensa un poco, resulta comprensible. Las películas que se esperan en el bando de los vencedores son películas indudablemente patrióticas, películas que ensalzan el sacrificio heroico de los soldados victoriosos y que demuestran la agresividad, la cobardía, el militarismo exacerbado y la falta de ética de los vencidos… Sin embargo, para empezar, en la historia que nos cuenta Senderos de Gloria la figura del enemigo no aparece, o mejor dicho, aparece pero con uniforme francés. De hecho, lo que se dice al espectador es que la degradación de la que hablábamos se está produciendo entre las filas de los vencedores, bajo la cobertura de valores e ideales supuestamente superiores a los del enemigo (Forner). Es por eso que no debe extrañar que muchos excombatientes franceses (y belgas) se negaran a identificarse con la imagen —ficticia pero inequívocamente verosímil— que el filme ofrece acerca de la conducta de
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algunos militares, pues representaban a los de la propia fuerza armada. Las peripecias que sufrió la película —recogidas por Riambau— nos dan una idea del grado de susceptibilidad que el tema bélico provoca cuando es abordado desde perspectivas no convencionales: “la exhibición de Senderos de Gloria en Bélgica fue la mejor demostración de las previsibles manifestaciones de intolerancia. Cuando el film se estrenó en Bruselas y Amberes el 21 de febrero de 1958, la embajada francesa hizo saber que le sorprendería que el film fuera distribuido comercialmente. Por otra parte el Consulado comunicó al jefe de publicidad de la United Artists en Bruselas, de nacionalidad francesa, que su permiso de residencia podía ser cancelado. Tres días después del estreno, en el cine Varieté —cuyo propietario había sido amenazado de muerte— se produjeron algunos incidentes. Según la crónica del diario local La Métropole, ‘estimando escandaloso y deshonroso para el recuerdo de los combatientes franceses de la Gran Guerra el retablo que el film hace de su mentalidad, un grupo importante de excombatientes y de oficiales franceses en la reserva, y principalmente el presidente de su asociación, manifestaron su reprobación. Algunos excombatientes belgas presentes en la pro-
Prohibición, censura y propaganda
ángulos se convirtió desde el principio, para los creadores, en un tema tabú de consecuencias imprevisibles en taquilla. Por eso, detenerse demasiado en sus motivaciones ideológicas o mercantiles puede ser contraproducente (para el artista), y más aún atacar al ejército. El ejemplo de Francia es bien expresivo, pues resulta chocante la escasez de películas sobre la guerra de Indochina, o que sobre con una mano para contar los títulos sobre la de Argelia… De hecho, esta amnesia no es privativa de los franceses. Hicieron falta algunos años para que apareciesen algunas historias que explicaran libremente la Primera Guerra Mundial, y aún así, con el tiempo de por medio, tuvieron problemas de acogida: El Gran Desfile (K. Vidor, 1927), La Gran ilusión (J. Renoir, 1937), Rey y Patria (Losey, 1964), Hombres contra la guerra (F. Rosi, 1970), Johnny cogió su fusil (D. Trumbo, 1971)… Del mismo modo, se necesitaron muchos años para hacer lo propio sobre la Segunda Guerra, sobre Vietnam, sobre Nicaragua o Panamá, y habremos de esperar otros tantos para conocer incursiones críticas y “equidistantes” sobre las guerras del Golfo, de Afganistán o de Irak. Claro que esta falta de material reivindicativo o “neutral” no supone que el público haya de que-
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yección se unieron a sus protestas. Se produjo una pelea entre ellos y una parte del público… la policía intervino…’. Como consecuencia la embajada francesa presionó sobre la municipalidad de Bruselas, la cual se inhibió ante la posibilidad de prohibir las proyecciones. No obstante, el comisario en jefe de la policía se entrevistó con el propietario del cine y ante la posibilidad de que la situación se agravase, éste decidió retirar el film del cartel”. Pero la película también recibió gestos de apoyo. Los estudiantes de la Universidad Libre de Bruselas y de la Católica de Lovaina gestionaron el pase de la película de manera privada, a la que acudieron más de mil quinientas personas; además, Kubrick recibió el Premio de los críticos belgas y el Premio del Caballero de La Barre… Al final, la película pudo exhibirse; eso sí, siempre con una nota explicativa y los compases de La Marsellesa en los créditos iniciales, sin olvidar la bandera francesa presidiendo la proyección desde un extremo de la pantalla, de modo que el honor patriótico quedara a salvo. Muchas veces se habla del cine bélico como el “género de oro”, pues se considera que su rentabilidad está asegurada. Sin embargo, esto no siempre ha sido así, ya que pretender hablar de la guerra apuntando desde determinados