Ă?ndice
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LA BRÚJULA ROTA DE LA MASCULINIDAD
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES
Manuel Asensi Pérez Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
JOAN SANFÉLIX
LA BRÚJULA ROTA DE LA MASCULINIDAD
tirant humanidades Valencia, 2020
Copyright ® 2020 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.
Director de la colección:
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
© Joan Sanfélix
© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-18329-00-5 MAQUETA: Innovatext Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no seratendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
A Lluc, qui m’ha canviat el sentit de la vida. Amb el desig de que puga viure en un món lliure dels dictats de la masculinitat i les seues nefastes implicacions
AGRADECIMIENTOS Aunque ya he tenido ocasión de hacerlo personalmente y en otros textos, no quiero dejar pasar la oportunidad de agradecer a mi profesora y amiga, Anastasia Téllez, los aprendizajes, los momentos y las complicidades vividas. Gracias siempre por confiar en mí. Espero que nos sigamos acompañando. Obviamente, este libro tampoco sería posible sin el apoyo, en todos los sentidos, de Marta, quien a pesar de las experiencias intensas que hemos vivido durante estos meses de errática redacción y que nos han cambiado la vida y reconfigurado los tiempos, ha estado, como siempre, para desplegarme los espacios de posibilidad. Aunque no nos haya resultado fácil. Y por último, a los compañeros y compañeras de camino, a esa red más o menos cercana que se va cosiendo a ambas partes del Atlántico y que desde muchos lugares y enfoques nos estamos enfrentando al reto social, profesional, activista y académico de construir y consolidar espacios que aborden decididamente la cuestión masculina.
Índice INTRODUCCIÓN ¿Desde dónde hablamos (escribimos)? .................................................. 17 Capítulo 1 CUESTIONES SOBRE LA MASCULINIDAD(ES) Cazar a la masculinidad desde lo cotidiano............................................ 29 Ser hombre............................................................................................... 32 De los estudios de masculinidades y su importancia en el contexto actual .. 48 Sobre el movimiento mitopoético........................................................... 55 ¿Por qué es importante estudiar la masculinidad(es)? .......................... 57 Una socioantropología de las masculinidades........................................ 63 La masculinidad en otras culturas......................................................... 66 Ritos de masculinidad........................................................................... 81 Biografías de masculinidad...................................................................... 94 Del hombre biológico al hombre social. Algunos aspectos preliminares . 95 Del niño al hombre: dictados de género en las primeras etapas de las biografías masculinas...................................................................... 101 La transición a la vida adulta: del hombre joven al padre de familia ..... 122 Los hombres frente al espejo: masculinidad y tercera edad ................... 134 Capítulo 2 ¿EN QUÉ PUNTO ESTAMOS? ESPACIOS Y DISCURSOS DE RESISTENCIA Y LA “TRAMPA” DE LAS NUEVAS MASCULINIDADES ¿En qué punto estamos? ......................................................................... 139 Espacios de resistencia y confortabilidad. En busca de los locus refugio de la varonilidad................................................................................. 151 Sobre la trampa de las “nuevas masculinidades” y la pervivencia de elementos propios de un orden de género tradicional................ 161
Capítulo 3 OTRAS FORMAS DE SER HOMBRE: REPENSAR Y CONSTRUIR LAS MASCULINIDADES IGUALITARIAS Espacios de posibilidad para repensar la masculinidad en el siglo XXI....... 167 Ámbito doméstico.................................................................................. 170 Relaciones de pareja (heterosexual) y sexualidad masculina ................. 171 Grupo de iguales y lenguaje .................................................................. 174 Cuidado del propio cuerpo y cuidado de las personas dependientes........ 176 Paternidad ........................................................................................... 178 (IN)CONCLUSIONES A modo de conclusión: la brújula rota de la masculinidad contemporánea.. 185 Bibliografía........................................................................................................... 193
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Índice
Introducción En las siguientes páginas se presenta un ejercicio de crítica y autocrítica (en tanto que formo parte del objeto que pretendo analizar y que he vivido y vivo como una persona con un género determinado) pretendidamente constructivo. Desde un posicionamiento que además tiene la voluntad de ser aliado del feminismo y comprensivo con las realidades complejas del fenómeno que se trata de abordar, la masculinidad, este libro se sumerge en varias cuestiones que creo deben ser consideradas a la hora de incorporar a los varones en la reflexión sobre su identidad de género y sobre su papel en la lucha por una sociedad igualitaria. Este texto tiene la intención de enfrentarse a todas esas complejidades y contradicciones que reclaman ser navegadas lo más honesta y cuidadosamente posible. Andamos buscando una brújula que nos guie en este enmarañado camino. La pretensión no es otra que hacerlo desde la humildad del trabajo diverso realizado con hombres (también muchas mujeres) tanto en lo académico como en lo profesional y en parte en lo activista, como así también desde un nivel que parece inevitable y que no es otro que el personal, que por supuesto tendrá mucho que ver con la forma de interpretar la realidad social que se desprende de estos párrafos en tanto que sujeto conformante de esa misma realidad sobre la que me cuestiono. Me centraré especialmente en la vida y realidades de los hombres (creo que ese es el punto determinante del análisis) tratando de conjugar mis lecturas y conocimientos teóricos con las situaciones que me he ido y me continúo encontrando en mi cotidianidad que inevitablemente se encuentra atravesada por lo profesional-académico y mi mirada indiscretamente sociológica y deseadamente feminista. Mis investigaciones y trabajo académico sobre masculinidad, mis trabajos profesionales en el mundo de la igualdad, mis talleres formativos sobre “Nuevas Masculinidades Igualitarias” o cuestiones similares, están en la génesis y en el cuerpo de este trabajo que pretende, cual batidora, fusionar lo teórico, con lo empírico, lo experiencial y lo reflexivo para
tratar de dar mi particular visión sobre un fenómeno propio de nuestro tiempo y de sociedades occidentales y que no es otro que la masculinidad problematizada. Considero que es necesario conocer bien a los hombres, conocer sus procesos identitarios en un momento sociohistórico determinado como el que nos ha tocado vivir. Un tiempo de incertidumbre existencial bastante generalizado, líquido (Bauman, 2006, 2016), como ha caracterizado muy acertadamente la sociología contemporánea. Un momento de péndulos y brújulas rotas seccionado por dramáticas cifras de violencias desgarradoras, quizás también indicativas de un momento particular en las estructuras de reproducción del patriarcado como sistema de dominación masculina. Por otro lado, creo también que es necesario empezar aclarando una cuestión. En algunas ocasiones, se ha hablado o se habla sobre los hombres desde un desconocimiento, desde la mera intuición (aunque esta muchas veces nos pueda decir bastante), pero sin datos o experiencias que puedan contrastar determinadas realidades, siempre más complejas de lo que aparentan. Ese conocimiento más intuitivo quizás también nos sirve, forma parte del campo, pero en una sociedad moderna deberíamos tener una consciencia clara sobre la importancia de la investigación desde un marco heterodoxo científico que supere las tradicionales barreras de cierta ortodoxia académico-universitaria. Reconocer el valor de ese ejercicio científico heterodoxo en la academia o en sus márgenes o periferias es parte de mi intención que se percibirá fácilmente atravesando este libro. En estas páginas, además, se van a encontrar ideas vinculadas con un proceso a veces contradictorio y errático de transformación social, especialmente para los varones. Transformación que encabezan de manera sólida y evidente las mujeres desde ya hace décadas o incluso siglos, si miramos más atrás para buscar las primeras referentes feministas o las grandes olas de movilización social de las mujeres en lucha por sus derechos y por la construcción de sociedades más justas. Esa es la lucha de la que ahora podemos formar parte los hombres siempre que sepamos interpretar bien cuál es nuestro papel, que fundamental14
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mente está en los espacios del “no protagonismo” aunque tengamos que ser los protagonistas de nuestro propio cambio1. La modificación en la situación de las mujeres, al menos en algunas partes del mundo, ha conllevado un cambio en la mirada sobre nuestra sociedad y sus estructuras de dominación que se evidencia de manera particular en los últimos años. Los hombres no podemos permanecer ajenos a este proceso que está resquebrajando los cimientos de una forma de organizarnos colectivamente que ha sido patriarcal y que todavía arrastra parte de ese lastre. Desde lo que aquí más nos interpela, esa mochila patriarcal se traduce en unos mandatos de género de masculinidad que como se tratará de desarrollar en los próximos apartados, no son buenos para nadie. Al menos, y por no ser acusado de totalizante, la mayoría de ellos, puesto que nunca cabe descartar la posibilidad de que en algún momento histórico concreto, determinados atributos asignados a los biológicamente varones hayan sido funcionales a la sociedad (Subirats, 2013, pp. 167-168). Sin embargo, y como viene apuntando ya hace un tiempo la misma Marina Subirats (2013), cabe entender la lógica de la obsolescencia de un modelo de masculinidad tradicional que hoy parece dejar de tener sentido para una sociedad donde las fronteras entre las asignaciones arbitrarias de funciones o espacios a uno u otro sexo (de partida pensando con lógicas binarias) cada vez son más difusas. Así pues, este libro tratará fundamentalmente de unas cuantas cuestiones que cabe entender como centrales y que se irán entrelazando en una maraña discursiva lo más didáctica posible y que pretende básicamente mostrar lo que se enumera a continuación: •
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Qué significa ser hombre en diferentes lugares así como los procesos de construcción y reproducción de la identidad en diversas culturas, especialmente la nuestra (pese a la dificultad
Sobre esta cuestión se puede encontrar una reflexión muy sugerente de parte del activista y profesional de las masculinidades Carles Fons (2017) en un capítulo titulado “La necesidad de las masculinidades igualitarias para avanzar hacia la igualdad” referenciado en la bibliografía.
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de acotar muy precisamente qué es exactamente eso de “nuestra cultura”). • Las formas en que los mandatos de género atraviesan de manera compleja las vidas de los hombres condicionando sus subjetividades y realidades existenciales como las de su entorno. • Las lógicas por las que algunos de estos varones y desde diferentes lecturas escogen diversos caminos de “transformación”, algunos de ellos, tanto o más erráticos que los otros, como por ejemplo y especialmente el de aquellos que optan por el que debería conducirles al inicio de un proceso autocrítico de transformación de su identidad en formato “hombre en transición” para acercarlos a espacios de igualdad. Teniendo en consideración estos puntos, se hilvanará un texto desde donde se pretende entender mejor a los hombres actuales fundamentalmente en nuestro ámbito cultural, siempre desde una mirada amplia de la experiencia de masculinidad, analizando las formas de pervivencia de diferentes órdenes de género en nuestras dinámicas identitarias y relacionales, para llegar al punto de análisis que nos permita determinar en el momento social que nos encontramos actualmente, profundizando en las estrategias diversas de los hombres frente a los discursos y reivindicaciones feministas, es decir, me cuestionaré sobre la etiqueta tramposa en demasiadas ocasiones de “nuevas masculinidades” y sobre otras formas discursivas sobre la identidad de los varones. Todo ello nos conducirá a la parte final (in)conclusiva donde trataré de desarrollar una reflexión que desde una realidad interpretada teniendo en cuenta todos los parámetros mencionados, nos pueda servir de base para la construcción de estrategias individuales y colectivas para la creación de sociedades igualitarias libres de violencias que no tienen sentido. Desde mi experiencia tallerística y formadora, también trataré de ofrecer en la medida de lo posible y con la intención de aportar mi particular grano de arena, una serie de elementos que considero cruciales a la hora de abordar el fenómeno de la posible emergencia de otras formas de entendernos como hombres que sean más coherentes con los tiempos actuales y con la lucha por la igualdad. 16
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Pero para empezar, me gustaría explicar desde donde escribo…
¿Desde dónde hablamos (escribimos)? Explicitar tu posición en el mundo, en la estructura social en terminología sociológica, debería de ser condición ineludible para cualquiera que se preste a publicar algo que habla sobre nosotras y nosotros como seres sociales, con identidades y emociones y atravesados por sistemas de dominación que se entrecruzan para otorgarnos privilegios o negarnos derechos. Ser consciente desde donde se habla es un práctica epistemológica necesaria, un autoconocimiento explicitado que facilita a las personas lectoras de los textos producidos una comprensión más concreta de las herramientas de trabajo en un contexto particular como el de las ciencias sociales, esas que tratan de estudiarnos a la vez que formamos parte de aquello que estudiamos. Más allá de estériles y perpetuos debates sobre la cuestión, creo que el feminismo desde hace tiempo ha sabido clarificar este tema mediante diversas ideas, herramientas o posiciones teóricas que han reclamado de una u otra manera, sobre todo en contextos manifiestamente androcéntricos, tener en cuenta la experiencia de los sujetos que construyen el discurso. En otras palabras, ¿desde dónde hablamos? Y como ejercicio metafórico de desnudez personal e intelectual y desde una versión sui generis entre las reflexiones de la teórica Donna Haraway (1995) sobre los “conocimientos situados” y una de las últimas lecciones del francés Pierre Bourdieu (2006) en su “Autoanálisis de un sociólogo”, propongo este esbozo de autoanálisis situado, permítanme la osadía de la expresión, puesto que considero que las lectoras y lectores deben ser conscientes desde donde escribo. Aunque antes de este ejercicio recuperaré las sabias palabras de la teórica cyborg estadounidense para contextualizar la cuestión: Los conocimientos situados son herramientas muy poderosas para producir mapas de conciencia para las personas que han sido inscritas dentro de las marcadas categorías de raza y de sexo, tan exuberantemente producidas dentro de las historias de las dominaciones masculinistas, racistas y colonialistas. Los conocimientos situados son siempre conocimientos marcados. Son nuevas Introducción
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marcas, nuevas orientaciones de los grandes mapas que globalizaban el cuerpo heterogéneo del mundo en la historia del capitalismo y del colonialismo masculinos. (1995, pp. 187-188).
Bueno, para empezar, no repetiré mi nombre, que deduzco ya conocen. Llamarse como me llamo en determinado contexto lingüístico, cultural e incluso político no es ninguna cuestión banal, puesto que te hace enfrentarte a determinadas realidades desde la más tierna infancia. Como no me habrán visto, pero lo podrán imaginar, soy un hombre desde lo corporal y lo biológico, heterosexual desde mi orientación, “cis” (que se dice ahora) con una profunda práctica vivencial de masculinidad (supongo que como muchos otros), de “raza” blanca, valenciano y sobre todo de origen humilde, de las periferias tantas veces imperceptibles para la política y para las lecturas sobre la sociedad actuales de muchos pensadores y pensadoras de lo social y lo político. Como seguiré mucho al ya mencionado y querido Pierre Bourdieu (2000), explicaré mi condición de clase o posición en la estructura social no solo desde lo económico, sino también desde lo cultural, que creo que nos ayuda a romper con particulares determinismos y abrir la mente hacia posiciones heterodoxas. Esto en resumen significa que, por hablar claro, mis niveles familiares de capital económico (como consecuencia directa de la posición de mi padre/madre en la estructura del mercado laboral y su condición heredada de clase) han sido bajos. Rentas fundamentalmente procedentes de un trabajador agrícola amante de y absorbido por la belleza hechizadora de la huerta valenciana, por otra parte generadora de malestares económicos perpetuos y de una mujer apasionada del mundo de la costura pero que acabó finalmente dejándose la vida y el cuerpo entre fogones. Esto último es lo que más explica que hoy yo pueda escribir este libro. Si bien esos niveles de capital económico condicionan de manera evidente mi trayectoria vital, soy de esa generación a caballo entre los ochenta y los noventa de una transición española errática cuando no fallida, que vivió esa relativa pobreza cubierto por las espaldas de mis progenitores y parte de mi familia más allá del núcleo doméstico (aunque esto en mi caso no fue relevante), el sistema público de educación (y algunas pocas becas) y el aprovechamiento de la calle como espacio 18
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de juego y creatividad lejos de revoluciones tecnológicas todavía incipientes (también de horas de fútbol, claro). Así, mi recuerdo de infancia siempre es extremadamente bucólico, ninguna carencia percibida, aunque en mi casa se hiciera magia cristiana multiplicando panes y peces, pese a que éramos más de huevos y de patatas. Esto me permite enlazar, puertas familiares adentro, con las (sub)formas de capital cultural bourdieuanas: el denominado capital cultural incorporado, o al menos la lectura que yo pueda hacer de él. Por otra parte, de esta verdadera “lógica simbólica” resulta que la posesión de un gran capital cultural es concebida como “algo especial”, que por tanto sirve de base para ulteriores beneficios materiales y simbólicos. Quien dispone de una competencia cultural determina, por ejemplo, saber leer en un mundo de analfabetos, obtiene debido a su posición en la estructura de distribución del capital cultural un valor de escasez que puede reportarle beneficios adicionales. Es decir, aquella parte del beneficio que se genera en nuestra sociedad a partir del valor de escasez de determinadas formas de capital cultural se explica, en definitiva, por el hecho de que no todos los individuos disponen, en un momento dado en el tiempo, de medios económicos y culturales para prolongar la educación de sus hijos más allá del mínimo necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo menos valorada. La desigual distribución de capital, esto es, la estructura total del campo, conforma así el fundamento de los efectos específicos del capital, a saber: la capacidad de apropiarse de los beneficios y de imponer reglas de juego tan favorables para el capital y para su reproducción como sea posible. (2000, p. 142)
Es decir, las clases populares si tienen suerte, como es mi caso, tratan de subvertir su condición (fatalidad) de clase a través de mecanismos de imitación de las estrategias de las clases dominantes. En definitiva, si tienes la suerte de tener una madre que le gusta leer, que estimula en ti y en tus hermanas tanto el hábito lector como las ganas de aprender y descubrir el mundo (la curiosidad científica), si en tu casa no hay un piano ni se conoce ni escucha mucho a Mozart, pero hay mucha voluntad de conocer y entender la realidad y tu padre se sienta los domingos a ojear la prensa después de una intensa semana laboral agrícola y si además tienes la suerte de que el franquismo sociológico no haya erosionado demasiado las posibilidades de hablar de política en tu casa, tus opciones de éxito escolar, o más bien, tus posibilidades de no quedar muy rezagado en la carrera de conocimientos y desconocimientos propios del sistema educativo (como parte de Introducción
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un sistema mayor) que genera posiciones determinadas de clase, son mucho mayores, eso sí, sin llegar a ser iguales a las de las clases dominantes, obviamente. De esta manera, se puede decir que soy un afortunado y que me puedo considerar a día de hoy rico, permítanme la broma, gracias a Bourdieu y a mi capital cultural “incorporado” en niveles suficientes para no resultar totalmente excluido e institucionalizado (este es básicamente el de los títulos académicos reconocidos y prestigiados). Y eso se lo debo a esa mujer que montaba clases de repaso informales por las tardes de verano para que no quedáramos descolgados ni descolgadas de un sistema que en cierta manera ni nos quería ni nos esperaba. Sin la pretensión de entrar a un análisis más detallado de mis primeras experiencias biográficas, esa conjunción entre las formas de capital cultural y económico y otra serie de variables más propias del azar me conducen finalmente a este punto actual (aunque ya empezó hace muchos años) que me lleva hasta la preocupación por la cuestión masculina. Criarme entre hermanas mayores y con un discurso inconscientemente feminista, o mejor dicho, una práctica vital feminista en la figura de mi madre, sin duda condicionan mi preocupación por la temática que en estas líneas abordamos. A modo de resumen, y más allá de ese hombre blanco, valenciano(parlante) de clase popular, o si lo prefieren baja, de colegio público de los ochenta/noventa (multiétnico) y de barrio/pueblo agrícola-obrero (no, yo no soy de los que creen que la única experiencia válida de “clase” son los barrios obreros de las grandes ciudades y sus áreas metropolitanas), mi experiencia vital está también atravesada por el contacto continuo con muchas mujeres, mujeres sabias, cada una en su medida y en su ámbito, que me han aportado una visión crítica y compleja sobre mi masculinidad y sobre nuestras relaciones de género. Evidentemente, todo esto está aderezado con una intensa biografía repleta de prácticas y espacios de masculinidad (sobre todo de carácter tradicional) que me permiten hablar desde el conocimiento experiencial de las lógicas intrínsecas de la identidad masculina en nuestro contexto cultural y en un tiempo determinado, es decir, hablar desde el conocimiento de las reglas del juego, los códigos de masculinidad. 20
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