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manuales

ECONOMÍA DE CANARIAS Dinámica, estructura y retos

COORDINADORES

David Padrón Marrero José Ángel Rodríguez Martín

manuales

AUTORES

J. A. Álvarez González

J. S. Nuez Yánez

M. C. Barrios González

A. J. Olivera Herrera

A. M. García Pérez

J. R. Oreja Rodríguez

D. Godenau

N. Padrón Fumero

B. González Díaz

D. Padrón Marrero

M. González Hernández

F. J. Ramos Real

R.M. González Marrero

J. L. Rivero Ceballos

P. Gutiérrez Hernández

C. J. Rodríguez Fuentes

R. Hernández Martín

J. A. Rodríguez Martín

V. Yanes Estévez


ECONOMÍA DE CANARIAS Dinámica, estructura y retos Coordinadores:

DAVID PADRÓN MARRERO JOSÉ ÁNGEL RODRÍGUEZ MARTÍN Autores:

JOSÉ ANTONIO ÁLVAREZ GONZÁLEZ JUAN SEBASTIÁN NUEZ YÁNEZ MARÍA CANDELARIA BARRIOS GONZÁLEZ ANTONIO JOSÉ OLIVERA HERRERA ANA MARÍA GARCÍA PÉREZ JUAN RAMÓN OREJA RODRÍGUEZ DIRK GODENAU NOEMI PADRÓN FUMERO BENJAMÍN GONZÁLEZ DÍAZ DAVID PADRÓN MARRERO MATÍAS GONZÁLEZ HERNÁNDEZ FRANCISCO JAVIER RAMOS REAL ROSA MARINA GONZÁLEZ MARRERO JOSÉ LUIS RIVERO CEBALLOS PEDRO GUTIÉRREZ HERNÁNDEZ CARLOS JAVIER RODRÍGUEZ FUENTES RAÚL HERNÁNDEZ MARTÍN JOSÉ ÁNGEL RODRÍGUEZ MARTÍN VANESSA YANES ESTÉVEZ

Valencia, 2015


Copyright ® 2015 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant.com).

© David Padrón Marrero José Ángel Rodríguez Martín

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráicas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es ISBN: 978-84-9086-460-9 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


BLOQUE I

INTRODUCCIÓN


Lección 1

PARA ENTENDER LA ECONOMÍA CANARIA JOSÉ ÁNGEL RODRÍGUEZ MARTÍN

1. INTRODUCCIÓN Un manual diseñado para colectivos diferentes a los que uniica una expectativa dominante: aspirar a conocer algo más y mejor de lo que saben y suponen, sobre la estructura y el funcionamiento de la economía canaria. Ese ha sido nuestro primer objetivo: elevar el mínimo común múltiplo del patrimonio referencial canario sobre su economía. Lo normal es que los manuales se coniguren como síntesis temáticas de lo que se ha venido aportando desde las distintas plataformas de exposición y publicación. Los autores de este tipo de textos aprovechan la ocasión para actualizar sistemáticas y la información más reciente. También es común no resistir la tentación de añadir epígrafes donde se apuntan ramiicaciones novedosas. Uno de los grandes patriarcas de la Historia, F. Braudel, sostenía que las ciencias sociales tenían dos opciones: la micro investigación o la puesta en discusión de problemas muy generales. Es evidente que asuntos especíicos se prestan más a la micro investigación que el tratamiento del sistema con el requerimiento de que sea el mapa de guía sobre los puntos de interés. El lector apreciará esos sesgos comprensibles entre las lecciones sectoriales y nuestro bloque de panorámica sobre la economía del territorio canario. Un autor como A. O. Hirschman es quizás quién nos ha inluido especialmente en el qué hacer ante esos dilemas de lo que se puede, debe y estimula. El todo es ese tipo de horizonte que a medida que creemos acercarnos, evidencia la relatividad de la visión óptica y el de nuestras fuerzas y capacidades de aproximación. Lúcida y experimentada la advertencia de este autor tan heterodoxo como lleno de realismo premonitorio. Aludiendo a la patrulla perdida de los economistas que por estos lares van dejando algún rastro presencial, o los buscadores de los Santos Griales que descifrarán las claves secretas de los tesoros y misterios que encerraban aspectos económicos decisivos, A. O. Hirschman expresaba: “cuando aborden los múltiples y complejos problemas relacionados con el desarrollo, sabed que hemos aprendido a dar forma a generalizaciones en toda clase de campos de acción y que conviene prestar oídos sordos, como Ulises, al canto seductor del paradigma único”. Una relexión que tiene su correlato en otro de sus trabajos


que alude a la búsqueda de un paradigma como un obstáculo para acercarse al núcleo de la verdad o su meollo del deux ex machina de la dinámica económica. Observaciones y lecturas que digerimos en clave canaria, pues creemos que el encontrar referentes de autoridad en análisis territorializados como el que se intenta en este manual, nos ayudan a universalizar nuestro sistema inmunológico contra derivas exóticas que solo entienden algunos lugareños. Lo decía con bastante ironía el gran escritor siciliano L. Sciascia: “Los insulares deben superar un exceso de amore di se”. Este frente que acabamos de subrayar es santo y seña de un proceder volcado en informar, formar si es posible, abierto sinceramente a un debate donde el exclusivo beneiciario sea el conocimiento en sí y para sí de la economía canaria, de su comunidad, de agentes y operadores externos a los que no somos indiferentes.

2. EL PUZZLE METODOLÓGICO: RAZONES PARA EL ECLECTICISMO Partimos de un interrogante: ¿Hay un mainstream endosado en los agentes y la opinión pública canaria acerca del cómo es su economía? No tenemos satisfacción alguna en creer que hay contagio visional, gestado en foros muy inluyentes y por decisores interesados en transmitir un imaginario de su gusto. ¿Qué puede hacer un manual cuando en su agenda saltan alertas de ineiciencia analítica y con la abundancia de tópicos o estereotipos anclados desde “cúpulas de poder” y sus terminales mediáticas? Existe una parsimonia intelectual para renovar visiones y cambiar mentalidades. Lo importante es tener buen criterio a la hora de discernir lo distinguible de lo no separable en las problemáticas que están siendo cuestionadas e interpretadas. La esquemática es una técnica adecuada y didáctica a la hora de comprender en una visión general las interacciones signiicantes y las que contienen a las variables latentes que metabolizan la lógica del sistema. No es suiciente tener presente que la dinámica de este sistema liga su existencia a procesos de acumulación de capital, en su abanico de especiicidades territoriales. Lo expresan muy bien D. Harvey y N. Smith cuando destacan esa necesidad de anclajes espaciales, identiicando los particularismos que provocan tales ensamblajes (la segunda piel). La tarea a implementar para llegar al núcleo duro que deine en última instancia a la economía en cuestión, comporta en su logística argumental la elección de un método y el uso de herramientas analíticas. En todas ellas no falta el correspondiente ingrediente ideológico (ideas, intereses, marketing del modelo preferente). Basta que entren en acción personas que se relacionan con este tipo de asuntos


materiales, para que los inevitables juicios de valor señalados por Joan Robinson entren en juego. Entiendo cada vez más el sentido de las muchas premisas que fue formulando A. O. Hirschman desde su larga experiencia desentrañando la vida económica a pie de calle y con la gente en el primer plano. Sirvan de muestra algunos ejemplos que me han servido de guía. Cuando una realidad no se conoce bien, es loable el esfuerzo de investigarla. Pero antes hay que indagar bastante sobre cómo viven los agentes y la gente las situaciones. La apuesta por el posibilismo y su derecho al futuro no proyectado, es consecuente con el escepticismo que le provocaban arrogantes metodologías que decían tener con sus aparatajes abstractos y universales paquetes de fórmulas (al margen de la geografía, la historia y el tiempo). Para solucionar los bloqueos concretos, hay que pensar mucho a quién beneicia y a quienes les perjudican esos “cuellos de botella”, círculos viciosos y desequilibrios. Ese pensar le llevó a rehuir de las apuestas únicas y preferir un militante eclecticismo. El eclecticismo metodológico es un second best, puesto que rechaza la conveniencia de un óptimo representado por un monolítico pensamiento teórico con poderío suiciente para descodiicar y resetear una realidad especíica. Las derrotas del pensamiento único son por K.O., las de los eclécticos por puntos. Posiblemente en el tiempo que se ha elaborado este manual, los autores seguimos interferidos por la “nebulosa” de la gran crisis que se ha iniciado en 2007. En ese espíritu de la época (el Zeitgeist) grabado por este acontecimiento, el debate metodológico-ideológico ha ganado en virulencia dialéctica, pero los avances hacia un “nuevo” paradigma no han terminado por hacerlo emerger. Damos un paso adelante perilando este arranque del entorno contextual que condiciona la acción metodológica. La respetada autoridad de I. Berlin, un “pope” del liberalismo clásico, coincide en buena medida con los planteamientos de Hirschman. Su recomendación: “más vale emplear en cada contexto los métodos que parecen convenirles mejor; aquellos que pragmáticamente dan el mejor resultado”. En un citado trabajo sobre el problema de la especiicidad histórica, G. M. Hodgson (2003) recuerda que todas las ciencias tienen que lidiar con semejanzas y diferencias. Al existir diferentes sistemas socio-económicos en el tiempo histórico y en el espacio geográico, serían temerarios los enfoques limitados a los principios generales, dejándose fuera ese contingente que conforman variables subyacentes. Las decisiones individuales y de los responsables públicos, atienden en grado no menor al marco general, a variables subyacentes de sus entornos más próximos y de los que están inteririendo en sus localizaciones el radio de acción pretendido. Los geógrafos siempre nos hacen saber que todo se relaciona con “todo, pero las cosas cercanas están más relacionadas que las distantes”.


Las propuestas acreditan solvencia y conquistan voluntades si en sus contenidos van demostrando las falacias y verdades argumentales que mantienen los enfoques reinantes hasta su insurgencia dialéctica. Lo ha declarado muy bien el ilósofo E. Morin, “una teoría es cientíica no porque sea verdadera, sino porque permite dejar demostrar su error”. Los caminos del error nacen de la mala teoría y de la insuiciente información de calidad y adecuación. Las pruebas y iltraciones de las evidencias empíricas, o de una Historia ceñida a la indagatoria de sucesos y acontecimientos, certiicarán la defunción de sus dichos. Cierto es, como en tantos fenómenos de la vida y de los conocimientos, que cabe histéresis, esos efectos de permanencia temporal después que hayan desaparecido las razones y causas que explicaban su protagonismo. Los tópicos traslucen lo que Hirschman denomina parsimonias mentales y resolutivas. La parsimonia y atadura a tópicos se abraza como un náufrago a la salvación de esos cálculos sobre lo que conviene o no, el dónde y en cuanto, con quién y para quienes. La parsimonia de los tópicos denuncia la debilidad que tienen las respuestas en ese territorio, al cual no son ajenos intelectuales, medios y fuerzas no complacientes, aparentemente. Decía Keynes que había de contemplarse lo particular en términos de lo general, tratándose a lo abstracto y concreto con la misma altura. Se sabe que en este tipo de cometidos lo deseable no puede deformarse con apreciaciones simpliicadas, extraídas desde bases y deducciones primarias. Por eso A. Sen aboga por complicar lo que se pueda la interpretación porque se acerca más a la constitución de la realidad. En un sistema económico concurren recursos materiales, una estructura productiva y unos mercados, distintas organizaciones, el sector público, una población con variables sociales, reglas o normas que informan a los agentes económicos y redes de inserción con el resto del mundo e internas. De esa compleja composición pueden deducirse dos facetas interactivas: la del hard, integrada por recursos y factores materiales; y la del soft operativo y organizativo, concretada en los aspectos normativos, decisionales y por las pautas de valores y culturales que expresan los comportamientos de la gente y entidades de los agentes. La acción colectiva y las elecciones individuales, con sus mecanismos de cooperación y las tensiones de intereses e ideologías, catalogan los periles de la estructura económica que adopta el territorio y el estilo de su funcionamiento. Los balances de resultados miden los alcances de ese esfuerzo general y de su aparato productivo, permitiendo desentrañar las bondades y movilizaciones que iniciaron las múltiples decisiones y que fueron continuadas por el factor humano y las organizaciones, a través de comportamientos. Esta es la secuencia básica de un proceso de desarrollo con su “alquimia transformadora”, como le gustaba caliicar a E. Malinvaud. Resultados cuantitativos se entrecruzan con activos intangibles (lo cualitativo). La terminología de crecimiento, calidad institucional, economía


extractiva o inclusiva, recoge estados y estudios que vienen proyectándose en lo espacial y temporal (la cronografía). Me ha resultado brillante la manera de expresar su mirada el prestigiado urbanista y arquitecto holandés, R. Koolhaas: “el mundo se descompone en fractales de singularidades, con desiguales compatibilidades”. Una evidencia que le llevaría a una alerta: “el paroxismo de fragmentación es convertir lo particular en un sistema (…) desvinculado del todo que le envuelve”. En las visiones del todo y las partes, prácticamente nadie niega que en la evolución del capitalismo las formas de hibridación desiguales y asimétricas son ya un dato de contexto. A Hirschman le interesaba sobremanera discernir en las tendencias lo que era epidérmico de aquello que ya estaba moviendo la tectónica económica. Las llamadas tendencias fuertes o pesadas son corrimientos que terminarían convirtiéndose en un tiempo en cambios estructurales (reconiguraciones del sistema). Lo que alguien denominaría “efecto crisálida”, preocupaba a Hirschman porque en su concepción de lo probabilístico en las dinámicas, no eran descartables episodios simbióticos tras entrar en contacto esas fuerzas subyacentes con fenómenos impactantes provenientes de lo que está encima de “ese subsuelo”. Los estresores acusan el creciente poder de tales interacciones, elevándose extraordinariamente la inluencia desequilibradora en su causalidad probabilística. En esta tesitura metodológica, no es marginal el matiz diferencial entre sucesos y acontecimientos. Los sucesos son variaciones casuísticas de alcance muy limitado, lo que no excluye la irrupción de imprevistos circunstanciales (los famosos cisnes negros). En cambio, los acontecimientos son fenómenos de considerable carga impactante. Esa notable incoherencia lo testiica el largo recorrido transmisor que pueden alcanzar. La propuesta metodológica en la perspectiva de Hirschman está impregnada del pragmatismo al que apelaba F. Braudel. Partir de problemas reales para proponer soluciones reales; identiicar y pensar en los parámetros particulares que maniiestan los fenómenos y cómo esa dimensión está combinada con lo general y universal de ellos; rastrear si se cuenta con recursos y habilidades no aprovechadas o mal utilizadas; orientar estrategias y políticas hacia relaciones y vínculos institucionales que puedan procurar, a medida que vayan densiicándose los intercambios, en especializaciones ventajosas y en beneiciarse de “goteos” (el trickling-down) provenientes de esos socios comerciales.

3. REVISANDO LOS ANCLAJES METODOLÓGICOS La metodología es el soporte instrumental que acerca al conocimiento de hechos y relaciones relevantes de la economía de un territorio. Sucede, no obstante,


que a menudo se le considera una especie de tabla rasa en la que se han dejado fuera ciertos antecedentes y rasgos genéticos. La primacía por las problemáticas de presente relegan a lugares secundarios los servicios mentales e interpretativos que podrían brindar las históricas path-dependency (trayectorias que han venido formando la evolución de sus patrones de crecimiento), y también las relexiones de prospectiva sobre futuros posibles. El riesgo consecuente de esa atadura al presente paga sobrefacturas a la hora de diagnósticos y medidas, especialmente cuando esos ejercicios están poblados de ceteris paribus e implícitos supuestos de veracidad discutible. Todo territorio va acumulando vivencias y variaciones en su morfología y acciones colectivas. De ahí que convenga anotar en su historial, desde la partida de nacimiento, qué puntos de inlexión y contingencias son los que realmente han condicionado y moldeado su andadura hasta el presente. Nos ijamos en dos antecedentes con jerarquía de mando en el organigrama económico canario: su condición de región perteneciente a un Estado; la geografía y la insularidad, en una perspectiva no solo relacionista, sino con despliegues dimensionales.

3.1. Canarias es una región, no un Estado Distinguibles dos signiicados en esa condición: la económica y la institucional. Un aviso previo: lo distinguible no debe confundirse con lo separable. Las intersecciones y complementariedades coexisten con circuitos que tienen relativa autonomía, siendo menos propensos a enlaces indirectos. Desde otro ángulo, el lector no ha de olvidar que el conocimiento avanza con procedimientos clasiicatorios a sabiendas incluso de que la realidad es una amalgama.

Signiicado económico El mercado de factores y productos tiene movilidad inter-regional sin impedimentos discriminatorios. Lo mismo ocurre con los lujos de capitales inancieros dentro de la nación, pues los intermediarios inancieros no tienen restricciones a la hora de mover depósitos y préstamos. Lo que explican saldos positivos o deicitarios entre factores reales y inancieros, es el desigual potencial económico y de atractividad que tienen las regiones. Decisiones e inversiones, traslados y transferencias, traducen las lógicas de asimetrías en un sistema donde las heterogeneidades son la otra cara de las desigualdades. Esos procesos de movilidad están avalados por compartir casi en su integridad un marco normativo e institucional, recibir las inluencias de políticas económicas comunes y estar bajo el mismo paraguas de las políticas exteriores.


Un asunto que es capital en la distinción de región y Estado es lo relacionado con la política monetaria y la gestión de medios de pago internacional1. Tener bajo control la necesaria internacionalización a la que desafían en los últimos años las presiones de globalización, sería decisivo para ponderar de cara al futuro alternativas político-económicas a los estatus actualmente vigentes. En una nación esa es razón suiciente para estrangular el control de sus cuadros macroeconómicos. En una región, caso de Canarias en el Estado español, no ha sido objeto desde los años sesenta en ningún tipo de control sobre problemas de suiciencia en divisas. Para los planes de los operadores esa es una variable no restrictiva ni contabilizable en sus expectativas. En cualquier caso, una región no tiene como un Estado la espada de Damocles de sus ingresos en las balanzas iscales, ya que el nivel de insuiciencia de las administraciones locales y autonómicas forma parte de los objetivos de la política iscal nacional. Regiones como Canarias se mueven en esa encrucijada del suponerle problemáticas difíciles y en tener un aceptable riesgo-país en la inanciación externa. A tenor de su cuadro macroeconómico y de las orientaciones que tienen los lujos comerciales con el resto de España, la Unión Europea (UE) y países terceros, ha de ser muy consciente de cuáles son las posiciones a la hora de iniciar creaciones y desviaciones de comercio. El principal criterio del soporte didáctico que se le exige a un manual no es validar o rechazar proyectos políticos. Sí el formular considerandos económicos ante escenarios de futuro.

Signiicado institucional La región no alberga vidas económicas localizadas geográicamente al margen de un marco institucional que les regule y garantice sus preferencias, comportamientos y tipo de actividades. Cuando el nivel en el que nos movemos es el mesoeconómico y local (región que es Comunidad Autonómica dentro de un Estado y una unión de países), siempre los análisis que tratan de sus problemáticas y desafíos reparan en una trilogía muy querida por la visión sistémica: posiciones en la jerarquía contextual; grado de autonomía de la inanciación para garantizar la supervivencia y lograr sus objetivos funcionales; estrategias que se aplican en la coordinación de esa densidad institucional.

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En ciclos expansivos, las entradas de divisas tensionan distorsiones de superávit por el alto componente de dinero caliente, secuelas de burbujas y de “economía holandesa”. En los ciclos recesivos y ejercicios deicitarios, los déicit en medios de pago internacional cuestionan capacidades de inanciación y la estabilidad de los mecanismos de inclusión en la oferta.


Los territorios son lo espacial combinado con lo institucional. El territorio canario tiene una geografía que ha estado activando y protagonizando sus patrones de crecimiento con intensidad destacada. Como se verá en el epígrafe siguiente, es una latencia subyacente. No es el recurso retórico de quienes abrazan nostálgicas ventajas de lo comparativo, justiicando las anomalías distorsionantes que ha establecido lo social y empresarialmente con creaciones de ventajas competitivas. Esas contraposiciones, afortunadamente, han pasado a mejor vida. Las instituciones están para apuntalar las condiciones en las que quepan más opciones y oportunidades, estableciendo reglas que incuben incentivos y atractividades inversoras. En el mejor de los casos, cabe esa esperanza de no repetir burbujas y planeamientos creadores de gallinas ponedoras de huevos de cemento, como le gustaba decir al profesor R. Martín Mateo. La Comunidad Autónoma de Canarias (CAC), región o nacionalidad canaria, no es un territorio común en el seno del Estado español y en el proyecto UE. Las especialidades motrices de Canarias, el Régimen Económico y Fiscal (REF) y su condición de Región Ultraperiférica (RUP) en la UE, tendencialmente parecen asumir una relativa declinación y resignación en la cuota reguladora que llegó a tener su especialidad histórica (algunos hablan de la “caída del fuero”) y geográicamente (un exótico grupo, el de las RUP, con riesgo de anexo). La trilogía que incardina lo regional en las estrategias de desarrollo para sopesar los tres costes en que se puede incurrir (los de coordinación, posicionamientos frente a lo jerárquico y la inanciación), constituyen referentes en metodologías que no se contentan con levantar acta de lo que caracteriza un presente, sino que quiere movilizar energías hacia un futuro mejor.

3.2. La geografía y la insularidad: cambiando el argumentario La geografía no es el simple refugio de una naturaleza ubicada territorialmente, ni el soporte pasivo de poblaciones y actividades económicas, redes de conexión y una ingente multitud de artefactos que van llenando los espacios. Otros enfoques se ijan en ideas-fuerza distintas: las de territorialización activa y la de geografía exterior.

La distancia, no la lejanía Sigue siendo una variable estratégica de presente y no una antigualla, que recuerda a un fósil, en el plano friccional de accesibilidades, costes de conectividad y vertiente relacional. Su pecado capital ha consistido en tratarla exclusivamente desde el punto de vista de la geografía interna. Una reminiscencia de los euclidianos, los geómetras de lo lineal. La distancia tiene polisemia y versatilidad, no negándose la paternidad original de lo geográico-lineal.


El concepto de lejanía, en cambio, sí parece un candidato justiicado al destierro en una buena parte de textos y foros donde se le emplea. Una situación meramente puntual, sin relativización alguna, pero en el fondo con un eurocentrismo o norteamericanismo oculto: lo lejano era respecto al core (las zonas centrales) de la Europa y los Estados Unidos. El índice de perifericidad de Keeble estima la distancia de una región respecto a Bruselas y las zonas de más desarrollo y potencial económico del espacio europeo (la famosa “banana azul”). Recoge económicamente mucho mejor lo que se intenta expresar que el kilometraje de turno. Un cálculo que relativiza el simplista de lejanía. Uno de esos tópicos, en conclusión. Cabría preguntarse a qué será debida la parsimonia de lejanía con esa mala ponderación, cada vez que entra en juego lo de “insularidad” y las RUP, a título de ejemplos. Semejante arraigo podría ser atribuible en su mera hipótesis a un detalle condescendiente con los territorios franceses de ultramar (los antiguos departamentos DOM) ubicados en el Caribe (Martinica y Guadalupe), el norte brasileño (Guayana) y el Índico (La Reunión). Por ello, valoramos que esos territorios no hayan sido ajenos a la emergencia conceptual de ultraperiferia y RUP en la Europa comunitaria. La dimensión perceptiva y política ha tenido más peso en votaciones que en otras reclamaciones del calvario periférico.

La insularidad, un efecto conjunto Condición de Canarias. No es meramente una congénita morfología de la realidad canaria. Identiicar esa característica con un determinismo fatal, es una simpleza solo útil para quienes se enmascararon con ella, alegando su gran pretexto o justiicante. La transferencia de “culpabilidades” es una habitual argucia de las técnicas de manipulación. En el extremo opuesto, existen “negacionistas” a esa condición. El debe de obstáculos, se iría reduciendo por el desarrollo tecnológico y de las culturas empresariales, pero sobre todo si se relativiza su instrumentalización por los gobernantes y poderes económicos dominantes en las negociaciones con los decisores-asignadores, o por las clasiicaciones institucionales y públicas. En el mapa, 7 islas y 10.000 kilómetros de la metrópoli francesa, que es núcleo duro del proyecto europeo. Algo de free-rider han tenido para Canarias y las regiones insulares portuguesas, con insularidades de sobrecostes pero no a la manera de esos remotos territorios del Caribe y del Índico (el incontestable reconocimiento de ultraperiferia). Se juegan la potestad regulatoria en las problemáticas y normativas de regiones insulares como Canarias (otro tanto sucede en los casos isleños de Portugal, Francia,…); el Reino Unido con las islas del Canal de la Mancha, Grecia en intensidad menor por su geopolítica con Turquía, Francia con Córcega, Italia con Sicilia y Cerdeña…, actualmente Croacia con su rosario de islas. Desde el Tratado de Ámsterdam, especialmente, la UE ha oicializado la insularidad de


las RUP mediante el reconocimiento de la ultraperiferia. Un tema que será abordado en diferentes lecciones. Es expresivo que en el “Informe de los costes de insularidad de las Illes Balears” (julio de 2014), los autores maniiesten que los cálculos de compensaciones relacionados con conceptos determinados (transporte, suplementos de paga a los funcionarios, etc.) no obedecen a estimaciones fundamentadas técnicamente sino al interés político en mostrar que se reconocen las diicultades. La insularidad es un hecho evidenciable, pero no inmutable en sus efectos y sí bastante cambiante. Puede ser cuantiicable en asuntos centrales como el del transporte y las transferencias institucionales, pero en muchos otros (el capital natural intangible, las rentas de situación, las externalidades y desexternalidades de sus localizaciones y medio ambiente, los “saldos” del marco institucional y relacional, etc.), es tan elevado el componente cualitativo e incluso perceptivo de observadores e interesados, que las estimaciones indirectas no tendrán la robustez que precisan esas razones argumentales dentro de los debates y conferencias. Es cambiante en el tiempo y en las funcionalidades espaciales, pues está sujeta a vectores de inluencia asimismo cambiantes. Sobre el núcleo de lo geográico, existen desajustes que encierran costes de cooperación y pérdidas en las cuentas de resultados de las empresas y de otras variables relacionadas con lo político e institucional y lo social. Un complejo marco de interacciones donde son circunstanciales las jerarquías de inluencias e intensidades en los contactos y conexiones. En esas múltiples combinaciones, la plasticidad de lo geográico tendrá en su eje vertebral de la insularidad al protagonista referencial más vinculante y versátil. La lectura económica de la insularidad necesariamente nos conduce a cotizar su resultante de efecto-conjunto, jerarquizándose variables cuyas ponderaciones inciden muy mayoritariamente en esa valoración. Ahora bien, al igual que ocurre en tantas modelizaciones que utiliza el análisis económico (sirva de ejemplo, las ecuaciones gravitacionales de comercio, tan ilustradoras en los intercambios con el exterior de los territorios insulares), queda un residuo para completar la estimación. Ese resto suele atribuirse al sumando compuesto por parámetros que aisladamente tienen muy poca signiicación estadística, pero que en su conluencia con los restantes sí ha de tenerse en cuenta (es la función de las dummies y las proxys, los supuestos hedónicos, etc.). El efecto-conjunto de la insularidad, desde los primeros estudios impulsados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre los Estados pequeños insulares (diferenciándoles de Reino Unido, Japón, Australia, Irlanda, Nueva Zelanda, etc.) y las investigaciones académicas e informes realizados por autores y centros con líneas de trabajo sobre esa temática, se ha alcanzado un gran consenso en cuáles son esas variables determinantes que combinadas producen lo que equivaldría en lo negativo de su balance a una adicionalidad, es decir, un coste añadido o sobre factura bajo la expresión coste de insularidad o su trasunto de coste de ultraperiferia. Felizmente, estudios


e informes en los últimos años han matizado correctamente ese reduccionismo popularizado, delimitándolo a coste del transporte. Las variables estratégicas determinantes del efecto-conjunto son: la accesibilidad (costes de conectividad); los tamaños pequeños (en mercados y proyectos de organizaciones productivas, así como de instituciones con capacidad fomentadora); por último, se subraya el binomio de dotaciones de factores y alcances limitados en el grueso de las especializaciones productivas. Las interacciones de esas tres variables determinantes, deinirían cuadros de creaciones de valor, marcados relativamente por un “plus” en costes operativos; difícil proclividad a economías de escala y rendimientos crecientes; situaciones de mercado donde coexisten “monopolios naturales” con ausencia de competencia, debido al poder de concentración que contrasta con “saturaciones” de los pocos bienes y servicios de conveniencia; reducidos márgenes de maniobra en las estrategias orientadas a diversiicar (muchos casilleros vacíos en la obtención de productos y prestaciones de servicios complejos); y en lo que se pretende internacionalizar de exportables. Intencionalmente, hemos cargado las tintas en los obstáculos “estructurales” que permean sobre territorios donde habrían restricciones tan patentes como las de contener apenas masas críticas, abundando los estrangulamientos de recursos materiales y inancieros con los que mejorar sustancialmente sus condiciones de vida. ¿Serían territorios condenados a fracasar en sus intentos de crecer sosteniblemente y a permanecer en los listados de no emergentes y fallidos? Canarias no es un territorio subdesarrollado, pero sí tiene focos de pobreza y exclusión, por el deterioro de lo público que la crisis ha ensanchado. El escenario de presente y de futuro en Canarias no forma parte de escenarios negativos como el descrito anteriormente. Pueden deducirse transformaciones de cambio estructural y en la institucionalidad, que han tenido lugar: relativizando a la baja el efecto de insularidad por sus mejoras de conectividad; ha elevado notablemente los tamaños y cuenta con masas críticas en varios aspectos de su vida económica; tiene especializaciones que juegan en la competitividad internacional; su factor humano y organizativo tiene serios retos, difíciles, pero hay la suiciente conciencia en incorporar bifurcaciones, dejando atrás rutinas sin futuro; su institucionalidad, pese a graves fallos y disfunciones no es equiparable a los muchos “de abajo”. Tiene una ventaja oculta: contagiarse, porque está dentro, de quienes encabezan en la UE los “buenos gobiernos” y las prácticas que le restan salvajismo a “los capitalismos y las globalizaciones”.

3.3. La geografía sin venganza El libro de R. Kaplan sobre “La venganza de la geografía” (R. Kaplan, 2013), es otro escalón que en el tema ha estado rodeado de estridente eco mediático y de un numeroso cruce de juicios y planteamientos. Frases rotundas: “Lo único


perdurable es la ubicación de los pueblos en el mapa. Así pues, en épocas de agitación, aumenta la importancia de los mapas”. En su día, el mediático periodista T. J. Friedman se refería al mundo plano, sin las rugosidades friccionales de movilidades en los territorios y sus fronteras. Anunciaba la “universalización” y luidez que estaba formateando “la globalización”. En un excelente libro que respondía a esa visión, P. Ghemawat (2011) demostraba en su ensayo “Mundo 3.0” que lo no globalizado y las rugosidades, con distancias incluidas, todavía eran considerables. Mientras, autores como Cairncross ya se habían apuntado con su libro sobre “la muerte de la distancia” al funeral publicitado. Los autores que en sus trabajos vienen ocupándose de las estrategias de desarrollo territorial (S. Sassen, E. Soja, M. Storper, S. Boisier, M. Keating, A. Ashmin, etc.), le conieren a los territorios capacidades de plasticidad para fertilizar hibridaciones de lo local y lo global, construyendo mecanismos de atractividad, interesando a operadores externos, generando redes de cooperación e innovación (físicas y de lujos), o internacionalizando su proyección. Ahora bien, esa lexibilidad territorial en línea sintonizada con el post-fordismo productivo, está radicalmente en las antípodas de esos deterministas geográicos que tuvieron entre sus miembros a personajes como F. Ratzel, quien airmaba “el mapa respira como si se tratara de un ser vivo. De ahí se deriva la idea del Estado orgánico-biológico, cuya expansión venía refrendada por la ley natural”. Toda una pasarela para violentar “fronteras” en aras de sosegar los “espacios vitales” (los Lebensräume) que no eran de soberanía por sus propietarios o pueblos originarios. En versiones sin esa “agresividad”, la corriente francesa de Vidal La Blanche postulaba la necesidad de los pueblos en seguir los dictados de sus condicionantes geográicos. Es decir, estamos moviéndonos en un tipo de disciplina cuyos conocimientos han de atemperarse, sobre todo a la hora de extraer conclusiones relacionadas con sus “particularismos” isiográicos y en lo que pueden aportarle a otras disciplinas concurrentes. En una perspectiva interdisciplinar, las pretensiones hegemónicas han de removerse con cedazos, pues ese signo dominante se tendrá en unos puntos, pero no en todos. Asumir la simbiosis comporta otorgarle liderazgo al resultado integrador, antes que parcializar en la cadena los triunfadores parciales de las etapas. R. Kaplan hace suya la observación del muy citado H. Mackinter: “un mapa transmite de un solo vistazo toda una serie de generalizaciones”. Al calor de esta relexión, R. Kaplan no quiere ser juzgado con parentesco alguno a F. Ratzel y la escuela geopolítica germana que tantas ideas proporcionó al III Reich. Su manera de posicionarse desprovisto de esa contaminación es la de apostar por la palabra clave: “lo probabilístico”. Con la geografía nos podremos adentrar en parciales y vacilantes pruebas de diferencias territoriales y poblacionales, pero no es suiciente para extrapolar condenas a múltiples probabilidades, si lo “que se piensa es que el destino está pre-determinado” a partir de esas condiciones “geos” y sociales, hasta que lo histórico madura sus momentos oportunos, activados con éxito.


4. LOS NUEVOS SIGNIFICADOS ECONÓMICOS DE LO GEOGRÁFICO Antes una aclaración de las denominaciones de geografía interna y externa. Hemos tropezado con esa distinción, quizás muy economicista, de diferenciar efectos al interior de las fronteras, de lo que acontece en las trayectorias que tienen los territorios en la acción exterior, su otro campo de fuerzas en donde tienen protagonismo. Sin duda que la diferencia es más analítica que real, pero he visto en ese enfoque, especialmente tratado por autores latinoamericanos inspirados en M. Santos, S. Boisier y los neoestructuralistas, un didáctico método de tratar las “geos”.

4.1. La geografía interna: formación de costes, externalidades de situación Si el prisma económico de la mirada a lo geográico tuviese la exclusividad, no se tendrán reparos en señalar la peculiar paradoja que encontramos en Canarias con la dotación de factores y su azar-maldición en las coordenadas del planeta (latitudes y longitudes, paralelos y meridianos). Evaluar recursos naturales, dotaciones del factor tierra como les gustaba caliicar a los clásicos, era pensar lo que natura en principio había dispuesto en este trozo del mapa. Hoy es uno de esos temas que ha de rechazar una cantinela de tópicos imbuidos del causalismo simplista. Tenemos pocos y limitados recursos, una orografía “endiablada” en algunas islas, la fragmentación que diiculta articular proyectos y políticas de cohesión, carecer de minerales o materias primas aprovechables industrialmente, son aspectos para pontiicar sobre la maldición de la escasez y la insuiciencia de dotaciones estratégicas (agua, suelo, tierras aprovechables que precisan de costosas transformaciones para cultivarse, sobrecostes en las redes de infraestructuras por orografías complicadas, poco suelo bueno y barato en el asentamiento de actividades, etc.). Cuando tantos dicen esto durante tanto tiempo, acompañado del “por eso tenemos tan serias diicultades y tendremos acotados futuros”, algo habrá que coincida con ese relato de la cruz desafortunada de las Islas Canarias. Seremos pobres porque tenemos muy poco de recursos economizables; el reverso de esa versión de países con riquezas potenciales obligados a ser ricos, pero que son realmente pobres en los niveles de vida de la mayoría de su población. En primer lugar, escasez es un concepto físico, pero socialmente signiicante. El profesor D. Harvey se escandalizaba ante la escasa relexión que se había dedicado a esa apreciación. Una variable que es relacional (cantidad de oferta, nivel de demanda), no es trasladable al relato con una sola “pata”. Factores que son ijos, de stock limitado (no renovables, o con azar de renovación en lo expansivo), ló-


gicamente que, caso de enfrentarse a demandas crecientes, tendrían que encarecer precios o habilitar subvenciones para ijar precios políticos. Cabe otra alternativa: innovaciones y sustituciones tecnológicas; habilitar complementariedades con otros recursos, emprender alternativas sustitutivas y esa asignatura de siempre que es mejorar las organizaciones de oferta. Algo que no es tan fácil y tampoco está exento de resistencias interesadas. La puntualización de la condena de pobreza por la limitación de recursos-materias primas, hace décadas que es una extravagancia. En contextos de movilidad de factores materiales, caídas de aranceles y costes de transporte asumibles, las especializaciones están progresivamente “desenclavadas” de los orígenes de inputs y bienes de capital. Los ejemplos contenidos en el exitoso libro de M. Porter sobre la ventaja de las naciones, generaron una revisión de ese supuesto de no coincidencia locacional, propiciando una ingente cantidad de estudios que evidenciaron esa disociación en muchos países y productos. Canarias no es una rareza en ese fenómeno. Hasta los años ochenta del siglo XX, Canarias ha tenido sus principales renglones exportadores utilizando inputs y equipamientos de capital traídos del exterior. Fueron los casos del crudo en la reinería tinerfeña, el tabaco en rama para la industria de elaborados tabaqueros, el pescado del banco sahariano en la industria conservera y de harinas de pescado, etc., y varias casuísticas en nuestra industria de agroalimentos y otros productos de ese sector. Ese es el proceder normal de las funciones productivas guiadas por las ventajas competitivas, y no con las reducidas a las ventajas comparativas-geográicas. De siempre, esto es lo que ha sucedido, asimismo, en nuestras agroexportaciones desde el siglo XVI. En la geografía interna sobresalen: las producciones que facilita el entorno geográico desde sus condicionantes y recursos propios; la inluencia de esos condicionantes en las localizaciones y costes a través de cantidades, precios que tienen los factores ijos del territorio y sus fuentes de economías externas e impuestos locales; reglas e incentivos varios con desigual atracción frente a otras zonas alternativas. Todo territorio está en función de las barreras e incentivos que tienen en cuenta unas atractividades para instalar proyectos. Contiene entornos urbanos y recreativos que acreditan cuál es su calidad de vida, poblaciones y estructuras sociales que enmarcan esas decisiones. Las evaluaciones de esa geografía interna en la que iguran elementos de hard y soft, factores ijos y blandos, muestran el dispositivo localmente preparado para que las combinaciones con los aspectos externos deinan los periles de su estructura productiva y el nivel de desarrollo obtenido. Al principio del epígrafe se aludía a una peculiar paradoja que presenta lo geográico en Canarias en lo interno y en la proyección externa. En las dotaciones de factores físicos presenta unos balances con alta propensión a la escasez en aquellos recursos muy sensibles a crecimientos de la demanda (elevadas elasticidades cruzadas demanda-precio-cantidad ofertada de recursos). Es el caso del suelo y


del agua. En las restantes dotaciones la realidad es la de sus limitadas fuentes de aprovechables, pues el origen volcánico de las islas no origina minerales. En cuanto a recursos pesqueros, históricamente ya sabíamos que los bancos de especies comercialmente cotizables estaban en la plataforma cercana a la costa africana (hoy de Marruecos, Mauritania y de la aún en disputa, por el contencioso soberano, República Árabe Saharaui Democrática, RASD). Contrariamente, recursos libres de no mercado como el clima, el sol, el cielo y el océano, la rica biodiversidad y paisajística, son todos, con su situación en el mapa del mundo, coniguradores de un valioso capital natural de intangibles, altamente cotizado en lo perceptivo y en su funcionalidad; es equiparable a una gran externalidad no pecuniaria. La funcionalidad de esa oferta ilimitada en unos y la gran potencionalidad de otros, transieren un activo muy especial: el de darle diferenciación; sentido de denominación de origen al producto y servicio que les aprovecha tras internalizarlos en sus funciones de producción. En el factor naturaleza canaria, contrasta esa brecha entre el bloque de los recursos físicos y el de recursos libres e intangibles del capital natural. El primero contabiliza precios, tarifas, costes y rentas, con cifras no favorables comparativamente respecto de otras regiones. El segundo bloque, en cambio, alberga interesantes ventajas comparativas. Estas evaluaciones no son fácilmente objetivables porque descansan en supuestos con información muy incompleta. Lo que es indudable es que los recursos libres tienen un gran beneicio colectivo, agrandado por esos costes nulos en las incorporaciones de producción. Y son el gran factor intensivo y atractivo en el segmento de consumo en especie (el disfrute de un rico patrimonio natural en tantos espacios públicos). Las diferenciaciones y los beneicios de consumo a coste cero pertenecen a la dimensión de las calidades en productos y servicios, y de la calidad de vida.

4.2. La geografía externa: los vectores relacionales En esta dimensión se incluyen las variables que vinculan al territorio con el resto del mundo. Esos ejes de conexiones y plataformas relacionales, relejan la importancia estratégica que para el territorio suponen los lujos procedentes del exterior y en qué grado cuentan los mercados exteriores para las orientaciones de su estructura productiva (penetración comercial). La exteriorización y su componente de internacionalización, permiten calibrar la signiicación de la economía territorial en el escenario del mundo. El balance o resultados de esas relaciones contabilizables, indica el signo de unas interdependencias que estarán sesgadas hacia saldos negativos o de superávits: asimetrías negativas o favorables. En ese balance hemos de diferenciar lo que son condiciones objetivas del territorio y lo que son ejes de materialización para que se produzcan tales intercambios. Entre las condiciones objetivas, iguran


las tipologías de producciones con sus orientaciones de mercado, destacando en este capítulo si en la cesta de ventas predominan bienes de escaso valor (commodities o bienes de consumo no duraderos, mayoritariamente), o se cuenta con transformados de alto valor añadido. En segundo lugar, es fundamental conocer los rasgos que revela la demanda, tanto a niveles de tamaños de compra en la estratiicación de bienes, como en el poder adquisitivo, gustos y expectativas de los compradores. Consecuente con lo anterior, el tamaño del ingreso y las variables del PIB, la renta familiar disponible, la renta por habitante, señalan cuáles son los niveles y cuotas en las que se mueven los agentes y sectores institucionales de la economía canaria (familias, empresas, sector público o administraciones). Para el lector que observa esta cuestión de lo relacional con el exterior desde la perspectiva interna del territorio, le sería de extraordinario interés conocer de lo producido aquello que es internamente absorbido por la demanda local. La cuota o cobertura que en la compra tiene la producción local ilustra el grado de dependencia y de autoabastecimiento que tienen las islas. Asimismo, el disponer de información estratégica sobre las competitividades con las que comparecemos, y qué tendencias de cuotas se tienen en los mercados de destino (geografía comercial), indican lo que es valorado internacionalmente de lo que produce Canarias (el turismo y los avituallamientos son un apartado muy especial). Un asunto que suscita interés es el del comportamiento que representan los consumos de no residentes efectuados en Canarias. A los efectos de contabilidad del comercio exterior, distinto es el gasto turístico realizado en las Islas del de los avituallamientos a buques o aeronaves con bandera no local. Los analistas le conceden relevancia a la evolución de las elasticidades y las correlaciones que tienen las magnitudes macros con esos lujos comerciales, ya que traslucen si las variaciones de posicionamiento se deben a efectos coyunturales o a pérdidas-ganancias de competencia internacional y de cambios en lo productivo o demandante. En esta esfera del despliegue geográico-económico no han de pasarse por alto las inluencias de las políticas cambiarias y comerciales, y también de la política exterior y diplomática en las relaciones internacionales. Las interacciones de esos distintos aspectos acabarán relejándose en los gradientes de sensibilidad que han de tasar las estrategias y el activismo de las instituciones, los agentes y la sociedad en general. Las evaluaciones apuntadas sobre nuestras condiciones objetivas son imprescindibles en esta aproximación a la geografía externa. Tendríamos que completar esa evaluación, extendiendo el cuadro apuntado a cuál es el que poseen los socios comerciales en nuestras ventas y el de los mercados potenciales de proveedores posibles que aparezcan ofertándonos mejores condiciones de precios, calidades, servicios postventa y productos nuevos. En buena lógica, esas condiciones no llegan a materializarse si no están acompañadas de unos ejes y plataformas que faciliten las relaciones. Es más:


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