laboral laboral La colección «Laboral» es una ambiciosa iniciativa de la Editorial «Tirant lo blanch» y un equipo de expertos en Derecho Laboral que puntualmente acercarán al profesional en la materia temas de interés y actualidad en el siempre cambiante mundo del Derecho del Trabajo.
laboral
Mª de los Reyes Martínez Barroso Diego Megino Fernández
LA FORMACIÓN EN UN MERCADO LABORAL TECNIFICADO
Es un hecho que las exigencias de productividad y competitividad determinan que, a un ritmo cada vez más acelerado, las empresas deban implantar avanzados programas, tecnologías, aplicaciones o sistemas informáticos y de comunicación. Como consecuencia de tal circunstancia, en la presente obra se aborda el estudio de las competencias que, en esta era digital, los mercados laborales reclaman de las personas trabajadoras, caracterizadas por una creciente y acentuada capacidad de influencia sobre su empleabilidad, opciones de promoción profesional e, incluso, posibilidades de acceso a una ocupación de calidad. Precisamente, aquí radica el principal valor que cabe atribuir a la formación (en particular, a la continua y, además, centrada en conocimientos digitales y técnicos), pues en su virtud se podrán mantener, actualizar y perfeccionar las competencias profesionales, llamadas a servir como garantía relativa dentro de un contexto marcado por los clásicos desequilibrios del entorno laboral y por la amenaza latente de un desempleo estructural tecnológico. Por ello, la iniciativa y la actitud proactiva que a este respecto han de mostrar las personas trabajadoras tienen que ir acompañadas de la implicación real y efectiva de los poderes públicos, los interlocutores sociales (negociación colectiva) y las empresas (acciones de RSC). Más todavía en escenarios inciertos e inesperados como el provocado por la COVID-19.
Mª de los Reyes Martínez Barroso Diego Megino Fernández
LA FORMACIÓN EN UN MERCADO LABORAL TECNIFICADO
laboral
267
LA FORMACIÓN EN UN MERCADO LABORAL TECNIFICADO
Colección Laboral (Fundada por IGNACIO ALBIOL MONTESINOS) Consejo científico:
JOSÉ MARÍA GOERLICH (Director) ÁNGEL BLASCO PELLICER JESÚS R. MERCADER UGUINA FRANCISCO PÉREZ DE LOS COBOS ORIHUEL REMEDIOS ROQUETA BUJ
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
LA FORMACIÓN EN UN MERCADO LABORAL TECNIFICADO
Mª DE LOS REYES MARTÍNEZ BARROSO DIEGO MEGINO FERNÁNDEZ
tirant lo blanch Valencia, 2021
Copyright ® 2021 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Obra realizada al amparo del Proyecto de Investigación DER201782192-C3-1-R «Nuevos lugares, distintos tiempos y modos diversos de trabajar: innovación tecnológica y cambios en el ordenamiento social», dentro del Subproyecto 1 vinculado a la Universidad de León “Nuevos horizontes para el Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social ante el desafío tecnológico” y financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
© Mª de los Reyes Martínez Barroso Diego Megino Fernández
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1378-638-4 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/ empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
ÍNDICE ABREVIATURAS Y ACRÓNIMOS MÁS UTILIZADOS............................... 9 PRÓLOGO..................................................................................................... 11
I. INTRODUCCIÓN............................................................................. 15
II. LA IMPRESCINDIBLE PUESTA EN RELACIÓN DE LA INDUSTRIA 4.0 CON LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE Y EL TRABAJO DECENTE............................................................... 25 1. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Breves apuntes en torno a su génesis, evolución y significado................................................ 27 2. El paradigma del trabajo decente y su recepción en el ODS 8....... 31 3. La sostenibilidad y el papel de la negociación colectiva y de las políticas de responsabilidad social corporativa. Una aproximación propositiva................................................................................... 38
III. SOBRE LA NECESIDAD DE UNA FORMACIÓN CONTINUA Y LA RELEVANCIA DE LAS HABILIDADES Y COMPETENCIAS (DIGITALES Y TRANSVERSALES): PRINCIPALES DIMENSIONES A CONSIDERAR................................................................................ 43 1. La estrategia de aprendizaje permanente (lifelong learning). El papel de la universidad de cara a su materialización......................... 46 2. La empleabilidad de las personas (en especial, las más jóvenes) como objetivo prioritario de los sistemas educativos y de las estrategias de empleo........................................................................... 51 3. Los programas de formación profesional: su necesaria reorientación.............................................................................................. 59 4. La configuración legal del derecho del trabajador a la formación. 66 5. Las competencias clave y los posibles modos de adquirirlas......... 72 6. La importancia de las competencias digitales o cibercapacidades.. 83 7. La estrecha relación entre competencia/habilidad digital y empleabilidad.......................................................................................... 87 8. El fenómeno de la COVID-19 y la formación: efectos inmediatos y perspectivas de futuro................................................................ 91
IV. LA FORMACIÓN EN LA INDUSTRIA 4.0 Y EL PAPEL DE LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA............................................................... 111
V. LA RECEPCIÓN DE LA FORMACIÓN (Y SU IMPULSO) DENTRO DE LAS POLÍTICAS DE RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA......................................................................................... 129
VI. EPÍLOGO........................................................................................... 145 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Y DOCUMENTALES............................ 147
ABREVIATURAS Y ACRÓNIMOS MÁS UTILIZADOS AECA
Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas art. Artículo BOA Boletín Oficial de Aragón BOCM Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid BOCYL Boletín Oficial de Castilla y León BOE Boletín Oficial del Estado BOJA Boletín Oficial de la Junta de Andalucía BOPV Boletín Oficial del País Vasco BORM Boletín Oficial de la Región de Murcia CC. OO. Comisiones Obreras CE Constitución Española CEDEFOP Centro Europeo para el Desarrollo de la Formación Profesional CEOE Confederación Española de Organizaciones Empresariales CEPYME Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa CES Consejo Económico y Social CESE Comité Económico y Social Europeo Coord./Coords. Coordinador/Coordinadores Dir./Dirs. Director/Directores disp. Disposición DOE Diario Oficial de Extremadura DOGV Diario Oficial de la Generalitat Valenciana DOUE Diario Oficial de la Unión Europea EBEP Estatuto Básico del Empleado Público Eds. Editores EEAE Estrategia Española de Activación para el Empleo ET Estatuto de los Trabajadores et al. Et alii etc. Etcétera ETUC European Trade Union Confederation FEDER Fondo Europeo de Desarrollo Regional FMI Fondo Monetario Internacional FP Formación Profesional IA Inteligencia Artificial ILO International Labour Organization LCTI Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación
10
Abreviaturas y acrónimos más utilizados
MECD Ministerio de Educación, Cultura y Deporte MEFP Ministerio de Educación y Formación Profesional MIET Ministerio de Industria, Energía y Turismo MTSS Ministerio de Trabajo y Seguridad Social núm. Número OCDE Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ODM Objetivos de Desarrollo del Milenio ODS Objetivos de Desarrollo Sostenible OECD Organisation for Economic Co-operation and Development OIT Organización Internacional del Trabajo ONG Organización No Gubernamental p./pp. Página/Páginas PYME Pequeña y Mediana Empresa RRHH Recursos Humanos RSC Responsabilidad Social Corporativa RSE Responsabilidad Social Empresarial s./f. Sin fecha s./p. Sin página ss. Siguientes STEM Science, Technology, Engineering and Mathematics TIC Tecnologías de la Información y la Comunicación UE Unión Europea UGT Unión General de Trabajadores
PRÓLOGO La evidente preferencia de la doctrina actual por una forma de reflexionar sobre el Derecho volcada en el análisis de los problemas con práctica simultaneidad a su aparición, tiene la gran virtud de satisfacer el interés y la necesidad social de una perspectiva crítica temprana de las novedades legales; ofrece, empero, dos inconvenientes de no menor entidad: de un lado, muchas veces sacrifica la profundidad y el sistema en aras de la brevedad e inmediatez de una respuesta por lo común excesivamente apegada a las circunstancias; de otro, y salvo aquellos temas de permanente atención, lleva a olvidar aspectos fundamentales del ordenamiento que con mayor dificultad alcanzan la gracia de la preferencia natural de los autores y/o han caído en el olvido hasta del legislador. Así viene ocurriendo con la formación profesional no solo reglada, sino también con la directamente vinculada al empleo, pues a pesar de constituir una materia que transversal y verticalmente interesa y afecta a la relación laboral, apenas si ha sido objeto de la merecida atención monográfica; relegada, salvo notables excepciones, a perspectivas excesivamente genéricas o, por el contrario, demasiado apegadas a algún detalle concreto. A cubrir esta evidente necesidad contribuye la monografía que tengo el honor de prologar. Guiado de la mano experta de la Dra. MARTÍNEZ BARROSO y del Dr. MEGINO FERNÁNDEZ, quien se acerque a la obra tendrá la oportunidad de examinar el camino que conduce al panorama de la formación en la actualidad, así como a sus retos de presente y futuro vinculados al desarrollo tecnológico, con particular atención a las competencias digitales. Escenario, este último, que toma una forma concreta en el contexto fértil al cual atiende el número 8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, elegido como pórtico para presentar la obra en una visión que (sobre todo a partir de sus apartados 3, 5, 6 y 8) llama a hacer frente a los cambios sustanciales y rápidos provocados por la nueva «revolución» tecnológica (el cardinal queda al criterio de cada quien) y, para evitar los efectos disruptivos en el empleo y de segmentación en la sociedad, no duda en proclamar el carácter de derecho laboral determinante o «cuasifundamental» que ha de reconocerse a la capacitación y recualificación profesional, a través del cual proporcionar un renovado impulso a las políticas actuales de empleo para coadyuvar, también desde este concreto ámbito, al propósito de un trabajo decente. En el proscenio, y como núcleo central del discurso, obra una lectura de la compleja trabazón normativa (donde se mezcla la proveniente de
12
Juan José Fernández Domínguez
Europa con la de nivel nacional y autonómico, la de carácter general con la sectorial o la propia de la etapa formativa con la llamada a regir durante la edad activa), articulada sobre ocho dimensiones calificadas como «principales», a partir de las cuales se aboga de manera decidida por la necesidad de una formación continua, en particular la dirigida a potenciar las habilidades y competencias digitales y transversales. Así, los cimientos quedan asentados sobre una estrategia de aprendizaje permanente, para destacar como conviene el ciclo que, partiendo de la formación reglada inicial, ha de tener continuidad en aquella otra que durante la vida laboral se nutre de las iniciativas públicas o empresariales no vinculadas al sistema educativo, sino al de empleo, aun cuando bien pudieran dar cabida a un regreso continuo a la Universidad con sus ofertas de postgrado, extensión del conocimiento o cobertura de las inquietudes intelectuales de cada persona. En tales estrategias educativas y de trabajo se percibe la urgencia de remodelar las normas en vigor para poner el acento en la empleabilidad a partir de cualificaciones adecuadas que respondan a las demandas de los sectores dinámicos y de elevado valor que surgen a partir de los avances tecnológicos. Las cibercapacidades, entendidas con el amplio margen que lleva desde la alfabetización y primera habilitación hasta la inclusión y el desarrollo profesional, constituyen una referencia escrita siempre en cursiva bajo la cual se pretende aprehender la esencia de un catálogo cuya exposición culminará con la muestra vívida surgida de experiencia que proporciona la COVID-19 a través de su exigencia de desarrollo forzoso (acelerador de un proceso natural) tanto del trabajo a distancia, como de la impartición de la educación reglada y la ejecución de la formación profesional para el empleo por vía telemática. En su composición, siempre presidida por el indisoluble vínculo entre la carencia de competencias (en este caso digitales) y el incremento de los niveles de desempleo, cuatro aspectos alcanzan especial notoriedad a juicio de los Dres. MARTÍNEZ BARROSO y MEGINO FERNÁNDEZ: en primer lugar, la revisión de la norma laboral básica, para incluir los desafíos tecnológicos más allá de cuanto contempla el artículo 23 del ET, al igual que procedería hacerlo respecto del Sistema de Formación para el Empleo en el ámbito laboral, con las oportunas inclusiones a tal propósito en los artículos 8 Ley 30/2015 y 24 RD 694/2017; en segundo término, la reorientación de los planes de formación profesional, tanto de la reglada como de la destinada al empleo e, incluso, de aquella a cargo de la empresa, corrigiendo su alejamiento patente de las necesidades laborales reales; en íntima relación con este último giro, y en tercer lugar, la distinción entre capacidades y competen-
Prólogo
13
cias, para proporcionar un aprendizaje fundado sobre estas últimas, no en vano, lejos de haber agotado su recorrido, aparecen como la vía más adecuada para acometer el tránsito tecnológico en marcha, con particular atención a la transformación digital a partir del compromiso personal de adquirir y actualizar estas competencias con una actitud activa dentro de un ecosistema eficaz de aprendizaje continuo cuyo mantenimiento a todos interesa y ha de asentarse sobre el compromiso de los gobernantes y de las empresas con la sociedad; en fin, y como colofón, la detección de las competencias y habilidades claves en este tránsito, para anticiparse en lo posible al sentido de su evolución cuando el ciclo de todas ellas es cada vez más corto, haciendo que aspectos tales como la creatividad, imaginación, apertura a nuevas ideas, habilidades sociales y de comunicación, razonamiento inductivo y deductivo (o conocimiento abstracto y aplicado), sensibilidad, inteligencia y empatía emocional, capacidad de negociación y adaptación o responsabilidad aparezcan incorporadas al sistema educativo, y no como complemento o añadido, sino como elemento nuclear. Tras esa perspectiva eminentemente apegada a la exposición de la norma y sus eventuales líneas de evolución, el discurso de los autores vira de manera notable, incluso en una metodología que a partir de ese momento será netamente inductiva, cuando dedican su atención a sistematizar las principales aportaciones que en materia de formación profesional cabe descubrir en la negociación colectiva y en las iniciativas empresariales de Responsabilidad Social Corporativa. A «progresos limitados y superficiales» aluden cuando hacen balance global del panorama que ofrecen los convenios colectivos en los distintos niveles a cuya cata se ha extendido el examen. Lejos de desanimarse por cuanto no dejan de ser en su mayor parte medidas reactivas o tradicionales (ayudas al estudio, licencias, permisos con o sin retribución, adaptaciones de jornadas o elecciones de turnos y vacaciones), se motivan para entresacar en medio de cientos de cláusulas sin mayor interés y presentar un dibujo de tonos mucho más atractivos cuando desgranan aquellas previsiones modélicas que parten del diálogo social para anticiparse y prever nuevas situaciones y competencias distintas como factor táctico que conduce a crear órganos específicos a tal efecto (observatorios, mesas, comisiones o comités de muy variopinta denominación y funciones) donde la participación es vital en la preparación, impartición, evaluación o seguimiento del quehacer de aprendizaje continuo y la preocupación subjetiva (con prioridad reconocida en el disfrute del derecho a quien más lo precisa) un elemento de compensación que interesa tanto a la competitividad y productividad de la empresa como al colectivo de trabajadores.
14
Juan José Fernández Domínguez
La RSE, lamentablemente ceñida casi en exclusiva a las grandes empresas (aun cuando todas habrían de ser las llamadas a tal objetivo en función de sus posibilidades), muestra la doble cara de, por una parte, concebir la formación de manera similar a cuanto aparece reflejado en los convenios, tratando de cohonestar el desarrollo empresarial con unas adecuadas transiciones laborales y el crecimiento profesional de los trabajadores; por otra, abrir su preocupación a la sociedad, no solo con ayudas a quienes sean los futuros profesionales o a través de la colaboración en prácticas con instituciones educativas, sino también, y de manera más altruista, destinando partidas o iniciativas concretas a colectivos necesitados de formación como pudieran ser —de manera destacada— los emprendedores o los discapacitados. Apretado bosquejo de un cúmulo de sugerentes parajes donde a una apropiada selección de temas acompañan el imprescindible rigor científico y la claridad expositiva, para configurar una obra a la altura de sus autores, tan conocidos como respetados por su saber y buen hacer. Razón tenía Delibes cuando atribuía al trabajo callado, humilde y constante los mejores frutos; esos que los Dres. MARTÍNEZ BARROSO y MEGINO FERNÁNDEZ quieren ofrecer al lector.
Juan José Fernández Domínguez Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social Universidad de León
I. INTRODUCCIÓN Indudablemente, en la actualidad «estamos viviendo una nueva revolución industrial» (Aragón, 2016, p. 13), la cual «no está por venir, sino plenamente instalada ya en nuestras empresas y en nuestras vidas» (Rodríguez Fernández, 2017, p. 1); ámbitos ambos donde «la automatización, la conectividad y la innovación representan los tres principales vectores del cambio» (CES, 2018, p. 85), dentro de un moderno «orden económico y laboral vinculado a las sinergias en ingeniería del software, las telecomunicaciones, la microelectrónica, la robotización [o] los datos a gran escala, [y] con máquinas cada vez más inteligentes» (López García, 2016, p. 2). La bautizada como «industria 4.0» [que más bien parece una segunda oleada, de las muchas susceptibles de presentarse, en un «proceso complejo, no lineal, [y] progresivo» (OIT, 2016b, p. 2)]1 destaca no solo por el «incremento de las posibilidades de automatización […] [sino también por que] ahora nos moveríamos en el terreno de los sistemas ciberfísicos […] [y en] el flujo de datos al que se denomina “internet de las cosas”» (Goerlich, 2016, p. 175; asimismo, Byhovskaya, 2018, p. 3; Gómez, 2019, p. 279; o Sánchez-Castañeda, 2019, pp. 35 a 37). De todas maneras, «su desarrollo no se basa solo en nuevas tecnologías innovadoras (los chips o internet tienen ya algunas décadas de existencia), sino en una forma diferente de integrarse» (Aragón, 2016, p. 14). Este fenómeno desencadena «cambios tan sustanciales y rápidos que determinan modificaciones de una intensidad nunca experimentada con anterioridad» (Raso, 2018, pp. 14 y 15), entre los que prevalece el denominado «efecto disruptivo» sobre el empleo,2 acentuado por el complejo contexto dentro del cual tiene lugar, caracterizado por una «situación de crisis económica, financiera, demográfica y, en general, de escasez de trabajo asalariado y de empleo formal» (Sierra Benítez, 2017, p. 134), así como por la globalización de la economía, la deslocalización de las 1
2
Sin perjuicio de la existencia de especialistas defendiendo que «the “fourth industrialists” are wrong. This next wave of innovation will be modest» (Atkinson, 2018, p. 103). Aunque alguna voz autorizada se ha manifestado en contra de la utilización de tal calificativo, por cuanto […] dicho término comporta una idea de fractura, de quiebra patológica, cuando en realidad estos cambios, aunque irrumpen con fuerza en la nueva realidad, se interiorizan con enorme naturalidad, se perciben esencialmente desde una perspectiva optimista o positiva en cuanto a su impacto y, por ello, no se puede afirmar que tengan un carácter disruptivo (Cruz, 2019, p. 237).
16
Mª de los Reyes Martínez Barroso y Diego Megino Fernández
actividades (desde naciones desarrolladas a otras todavía emergentes) y la creciente competitividad en los mercados (Weller, 2017, p. 20; y López García, 2016, p. 13); factores que, unidos, presionan en pos de una superior e incesante «innovación tecnológica en los procesos productivos» (CES, 2018, p. 11). En resumidas cuentas, «la digitalización de la industria y la industria 4.0 abarcan mucho más que la tecnología» (CESE, 2016, p. 54), pues en su núcleo cohabitan «las tecnologías físicas y digitales tales como analíticas, inteligencia artificial, tecnologías cognitivas y el internet de las cosas» (Deloitte, 2018a, p. 2),4 lo que augura transformaciones e incertidumbres intensas como, por ejemplo, […] los cambios en los contenidos y puestos de trabajo; los […] requerimientos de cualificaciones y competencias profesionales; la delimitación de la situación profesional (empleo asalariado o autónomo); el reparto de los aumentos de la productividad; las desigualdades salariales; las brechas digitales; las consecuencias sobre la protección social; y la regulación de los nuevos modelos de negocio (Rocha Sánchez, 2017, p. 261).
No obstante, y sin perjuicio de su proximidad, conviene diferenciar desde un inicio entre los tres principales conceptos concurrentes, a pesar de que, con frecuencia, son usados como sinónimos (Dittrich, 2016, p. 3): «robotización», «digitalización» e «industria 4.0». El primero, sin ceñirse en exclusiva a los autómatas, abarca todos aquellos instrumentos o medios en los que prima la mecanización —lo que permite dar cabida a, por ejemplo, múltiples manifestaciones vinculadas a la inteligencia artificial (IA),5 las im3
4
5
Autor que también habla de la una rápida ruptura del binomio «espacio/tiempo»: «en cuanto al espacio, se han quebrado todas las barreras territoriales con la globalización; y en cuanto al factor tiempo, nunca se había producido el solapamiento de tantos cambios a esta velocidad y de forma casi simultánea» (López García, 2016, p. 1). «Este matrimonio de lo físico con lo digital permite la creación de una empresa digital que no solo está interconectada, sino que también es capaz de tomar decisiones más holísticas, informadas» (Deloitte, 2018a, p. 2). Según la ilustrativa disertación de Choi y Calero (2018, p. 18): […] la IA es la capacidad de las máquinas para simular capacidades cognitivas similares a los humanos, es decir, la capacidad de las computadoras para tomar decisiones, resolver problemas y acumular conocimiento. En otras palabras, se trata de software “inteligente”. Llevada a su extremo, la IA debería permitir a las máquinas desarrollar su propio “aprendizaje” de forma autónoma, desarrollándose una singularidad (aquella situación en la que un dispositivo con IA consigue ser capaz de desarrollarse a sí mismo). Además: […] la IA ha avanzado en la técnica que se denomina “aprendizaje profundo” (deep learning), o sea, la capacidad de los sistemas de aprender y mejorar tomando estímu-
La formación en un mercado laboral tecnificado
17
presoras 3D, los drones, los vehículos autónomos, etc.—. El segundo,6 por su parte y siquiera de manera ordinaria, […] se puede entender […] como la adopción masiva de la tecnología digital a través de los servicios y los dispositivos conectados […] [resultando] clave áreas tecnológicas como: internet de las cosas, cloud computing, […] ciberseguridad, big data y data analytics, nuevas redes de telecomunicación (LPWA, 5G…), robótica colaborativa, realidad aumentada, virtualización y simulación (CC. OO., 2017, p. 7).
Uno y otro cuentan con un espacio reservado dentro de la inclusiva y omnicomprensiva figura de la industria 4.0, al igual que todos los cambios surgidos de la penetración, convergencia y efecto difuminador (Neufeind, O’Reilly y Ranft, 2018, pp. 1 y 2) de la nanotecnología, la biotecnología y la ciencia cognitiva, «llamadas “tecnologías esenciales facilitadoras” (KET, siglas de key enabling technologies)» (CES, 2018, p. 84). Aclarado lo anterior, en un plano operacional, el avance tecnológico7 está dando lugar […] a nuevos procesos de producción (más automatizados, flexibles y aditivos o por capas), nuevos productos y modelos de negocios, en los cuales la rápida y eficiente atención a las demandas de los clientes se ubica en el centro del sistema empresarial («customización» de productos y servicios a través de la denominada «tailor-made production») (Mella, 2018, pp. 709 y 710),
con unas necesidades acuciantes «de acortar los períodos de desarrollo e innovación (time to market) […] [y] el tiempo en la toma de decisiones» (Rey et al., 2018, p. 217), buscando así optimizar la productividad, en un ciclo continuado que provoca el aumento sucesivo de «la automatización y la fragmentación de los sistemas de producción» (OIT, 2016b, p. 5), que reposan ahora «sobre técnicas y conocimientos mucho más complejos y sofisticados que los que hasta la fecha se han registrado en el mundo empresarial» (Cedrola, 2017, p. 6).
6
7
los diferentes, de forma similar a cómo las neuronas se activan entre sí en el cerebro humano (CC. OO., 2017, p. 19). «Por digitalización entendemos el proceso de convertir información analógica en formato digital, permitiendo de esta manera el manejo electrónico de datos» (Cedrola, 2017, p. 6). A este respecto: […] cuando nos referimos a la tecnología lo hacemos en realidad al particular fenómeno que se está produciendo, no tanto a una tecnología concreta, sino a la peculiar confluencia de tecnologías que, retroalimentándose entre sí, tienen un potencial disruptivo colosal tanto en lo positivo como en lo negativo (Instituto Cuatrecasas de Estrategia Legal en RRHH, 2018, pp. 17 y 18).
18
Mª de los Reyes Martínez Barroso y Diego Megino Fernández
En su virtud, se barrunta una potencial amenaza de desempleo tecnológico, elevado por un sector de los especialistas a la expresiva condición de «quinto jinete del apocalipsis» (Álvarez, 2017, p. 59; Choi y Calero, 2018, pp. 14 y 15; o Shackleton, 2018). A este respecto, los postulados varían esencialmente entre dos posiciones antagónicas (confrontándolas con detalle, BBVA, 2018, p. 2; o Mercader, 2017c, pp. 4 y 5): una optimista, que, sin negar la desaparición de cometidos y las consabidas resultas negativas para quienes la experimenten, también propugna el advenimiento de inéditos empleos y oportunidades (OIT, 2016b, p. 6)8 y, a la postre, un saldo positivo con fundamento en esperados incrementos de la productividad empresarial (Sierra Benítez, 2017, p. 153); otra tremendista y, quizás, con un cierto poso sensacionalista (Quintero, 2017a, pp. 131 y 132),9 8
9
De este modo: […] las mismas innovaciones de los procesos que desplazan a los trabajadores en las industrias usuarias crean demanda de trabajadores en las industrias productoras. Los nuevos robots y máquinas inteligentes se tienen que desarrollar, diseñar, construir, mantener y reparar. Además, la fragmentación de los sistemas de producción, la internet de las cosas, la Industria 4.0, el Taylorismo informático, los vehículos sin conductores y otros fenómenos aumentarán la demanda de construcción de nueva infraestructura, equipo de transporte y de TI, así como programas informáticos cada vez más complejos e instituciones nuevas (OIT, 2016b, p. 6). La perspectiva catastrófica vaticina que […] habrá un mundo hiperautomatizado, en el que se producirán excedentes de mano de obra que conducen a un escenario de crisis social de dimensiones aún desconocidas a partir de niveles de desigualdad extremos (propietarios, inversores y empleados de alto nivel versus desempleados descualificados que se encuentran por debajo del umbral de pobreza) (Quintero, 2017a, pp. 131 y 132). De todos modos, este «determinismo tecnológico» cuenta con un amplio número de detractores, quienes fundamentan su crítica, entre otros aspectos, en que tales pronósticos […] generalizan a sectores enteros aquellos segmentos en los que las máquinas reemplazan al ser humano; siguen un razonamiento en el que presuponen que todos los factores se mantienen iguales, olvidando que cuando el contenido de la actividad y de la producción cambia radicalmente, se pone en marcha un proceso de creación de nuevos servicios que, por lo general, entraña también la creación de empleo; por último, soslayan la resistencia de la población (Méda, 2019, p. 687). A lo que también cabría añadir la «falacia de la cantidad fija de trabajo» (Mercader, 2017c, p. 7). Esta corriente de opinión igualmente sostiene que […] no será la tecnología la que determine el destino de los humanos, sino los humanos los que determinemos el destino y las consecuencias de la tecnología […] [pues] lo que vaya a suceder en el mercado de trabajo como consecuencia de los avances tecnológicos no dependerá únicamente de que estos avances se produzcan, sino de las decisiones políticas y sociales que se adopten con respecto a los propios efectos en que se vayan a producir (Rodríguez Fernández, 2020, p. 12).
La formación en un mercado laboral tecnificado
19
que anticipa estragos de enorme calado, simbolizados por una masiva destrucción de puestos de trabajo a causa de un efecto sustitución en todas aquellas tareas, manuales o intelectuales/cognitivas (Ushakova, 2018, p. 124), basadas en rutinas —por lo tanto, programables (CES, 2017, p. 19; Instituto Cuatrecasas de Estrategia Legal en RRHH, 2018, p. 20)10—, y por una, igualmente nociva, amplificación extrema en la flexibilidad de las condiciones laborales (Frey y Osborne, 2013, p. 44).
10
Sea como fuere, al final existen tres enfoques para el análisis del impacto de las transformaciones digitales sobre los mercados laborales: […] La perspectiva compensatoria plantea que en mercados no distorsionados las ganancias de eficiencia generadas por el cambio técnico se transforman en una mayor demanda de bienes de consumo (por su abaratamiento) y de capital (para introducir el mismo cambio técnico), lo que, adicionalmente al efecto de la reducción de los costos salariales unitarios, incide en una mayor demanda laboral. De esta manera, pérdidas de empleo causadas por el cambio técnico se compensan en forma automática por el funcionamiento de los mercados. Según la perspectiva determinista las tecnologías tienen características claves que establecen su impacto, sin que haya espacio relevante para influir ni en la destrucción de empleos que generaría ni en las características que impondría a los puestos de trabajo. Específicamente respecto al impacto del cambio técnico en la calidad del empleo compiten dos versiones. La primera interpreta el cambio técnico como caracterizado por el interés del capital y de los gerentes de controlar el proceso de trabajo de manera cada vez más completa lo que incide en una tendencia de descualificación de los trabajadores. La otra versión, en contraste, resalta que las nuevas tecnologías aumentan los requerimientos de cualificaciones y exigen relaciones laborales más participativas. Finalmente, la perspectiva contextual enfatiza que los efectos tanto en la cantidad como en la calidad del empleo dependen del marco institucional y organizacional. El impacto del cambio técnico es variado y depende de procesos sociales y políticos en diferentes niveles, como además del contexto macroeconómico (recuperando las reflexiones de Tarabusi, Weller, 2017, pp. 10 y 11). Aunque «la automatización, y la acumulación de datos (como subproducto de la misma), va ingresando también en actividades no rutinarias» (Raso, 2018, p. 17). Y de acuerdo con la mayor parte de los especialistas, […] the types of tasks that can most easily be automated are those that have a high degree of repetition in either physical tasks or data processing […] Tasks requiring high levels of creativity, empathy, persuasion, an understanding of which knowledge to apply in which situation to reach a productive decision and a high level of sensorimotor skills are considered unlikely to be automatable in the near future (International Federation of Robotics, 2017, p. 9). En resumidas cuentas, […] las tareas rutinarias, las manuales y las analíticas e interactivas pueden perderse para el trabajo humano, mientras que las tareas no rutinarias de carácter analítico e interactivo pueden ser complementadas por la tecnología en un grado muy elevado, y las tareas manuales no rutinarias son las que menor propensión tienen a la automatización o a poder se complementadas por la tecnología (recogiendo las conclusiones de Levy y Murnane, Rodríguez Fernández, 2020, p. 17).
20
Mª de los Reyes Martínez Barroso y Diego Megino Fernández
Como en otras muchas ocasiones, es probable que la mejor opción en estos momentos sea la de guardar una prudente equidistancia,11 pues se antoja aventurado (López García, 2016, p. 4)12 apostar por cualquiera de los bandos; es decir, no quedará más remedio que esperar para conocer el desenlace, el resultado en términos netos, pues, aunque se barrunten, «todavía es pronto para determinar el alcance y las consecuencias» del fenómeno (Lenzi, 2019, p. 294). Acaso todo dé un vuelco en uno de los sentidos, el de la perspectiva menos halagüeña, si termina por desarrollarse en amplitud el «machine learning» (Observatorio ADEI, 2017, p. 4), esto es, las «tecnologías más automáticas e inteligentes» (Cabrales, Hernández y Sánchez, 2018, p. 8), que icen a un nivel superior la capacidad de las máquinas para tomar decisiones y operar por sí mismas. Pero, se insiste, en la actualidad aún «estamos ante el comienzo de un largo proceso del que sabemos muy poco» (Aragón, 2016, pp. 16 y 17) y que, necesariamente, irá acompañado de otros efectos, como el incremento del trabajo colaborativo, la ductilidad extrema en el tiempo de trabajo, el incremento de la precarización (particularmente, en la gig economy), el recurso al crowdsourcing como forma ordinaria de gestión empresarial, la contratación on demand para tiempos muy exactos y concretos, etcétera (Aguilar Gonzálvez, 2020, p. 97). Al existir una amplia evidencia empírica en este asunto, menores controversias despierta (se da por segura) la polarización de la mano de obra, en términos tanto de cualificaciones como de ingresos asociados a un concreto desempeño laboral (Gómez, 2019, pp. 306 a 309).13 Fruto del pro11
12
13
Pues, quizás, «lo que en principio muchos han querido ver como un apocalipsis del empleo finalmente quedará en un cambio intenso en las tareas realizadas» (Hidalgo, 2018, p. 159). Por consiguiente, […] más allá de que estos análisis nos sitúan en buena parte de los casos en estimaciones ad futuro que por su disparidad nos debe llevar a ser cautos en cuanto a su elevación a definitivos, entendemos que los mismos han de combinarse con otros factores relacionados con la revolución tecnológica 4.0, tales como, entre otros, la aparición de nuevos yacimientos de empleo que requerirán nuevas cualificaciones, lo cual tendrá una más que patente incidencia en el devenir futuro de los mercados de trabajo (García Jiménez, 2019, p. 152). En consecuencia, «no se pueden dar por válidas, sin más, todas las publicaciones y estudios realizados debido a las muchas variables, demográficas, económicas, tecnológicas, etc. que influyen en un acontecimiento social» (López García, 2016, p. 4). A lo que hay que unir el riesgo latente de que «un desarrollo tecnológico sin control puede implicar que el incremento de la riqueza derivado del mismo no se traduzca en una mejora de la situación general, al ir acompañado de la expansión y crecimiento de la desigualdad» (Goerlich, 2019, p. 3).