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LA ESPAร A CONSTITUCIONAL

Pedro Gonzรกlez-Trevijano Catedrรกtico de Derecho Constitucional Rector de la Universidad Rey Juan Carlos

tirant lo b anch Valencia, 2005


Copyright ® 2005 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant.com).

© PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es DEPOSITO LEGAL: I.S.B.N.: 84 - 8456 - 410 - X


A mis hermanos, María Jesús y Francisco Y, cómo no, a Patricia


ÍNDICE Prólogo de Virgilio Zapatero .........................................

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Presentación ...................................................................

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1. TEORÍA DEL ESTADO Y DE LA CONSTITUCIÓN – – – – – – –

Grandeza y servidumbre de la democracia .............. Territorio constitucional ........................................... Nuestra victoria se llama democracia ...................... Propuestas de regeneración democrática ................ Bandera y Estado de Derecho .................................. Estabilidad política/Estabilidad económica ............. Los destinos de mi Nación ........................................

27 29 33 37 41 45 47

2. A VUELTAS CON LA CONSTITUCIÓN DE 1978 – – – – – – – –

Sentimiento constitucional ....................................... Dadaísmo constitucional .......................................... Una Constitución contextualizada ........................... Entre las manos de la Constitución ......................... Nación cívica .............................................................. Nuestro nombre es democracia ................................ España tiene una granada ........................................ La discordia ...............................................................

55 60 64 68 72 76 80 84

3. DERECHOS Y LIBERTADES – – – – – –

La Universidad y el nuevo milenio .......................... Educación y palacios de invierno ............................. Un santo para la red ................................................. Hacia un espacio universitario común europeo ....... A propósito del uno de mayo ..................................... Herencia e impuesto de sucesiones ..........................

91 95 100 103 106 109


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ÍNDICE

La vivienda: un derecho constitucional inaccesible Mens sana in corpore sano ........................................ El derecho de familia gana solera ............................ Constitución, penas y reinserción ............................ El derecho a la doble instancia penal ....................... Una Universidad de hoy ........................................... Libertad religiosa y terrorismo ................................ Ley de violencia doméstica ....................................... La vuelta del portazgo ..............................................

112 116 120 122 125 129 131 135 139

4. LA CORONA – – – –

¿Dónde está el Rey? ................................................... Biografía de un Rey, semblanza de un pueblo ......... Constitución y Monarquía parlamentaria ............... Una Monarquía de hoy .............................................

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5. CORTES GENERALES – – – – – – –

Presupuestos inconstitucionales .............................. Ciberelecciones ........................................................... Reflexiones desde la Plaza de la Marina Española Profilaxis electoral .................................................... De nuevo, por imperativo legal ................................. Comisión parlamentaria ........................................... Babélica parlamentaria ............................................

163 165 168 172 175 179 182

6. GOBIERNO – – – –

Entre gorras y tricornios........................................... ¡Habemus Praefectum! ............................................. Fuerzas Armadas y territorio constitucional ........... ¿Qué es un buen gobierno? .......................................

187 190 193 197

7. PODER JUDICIAL – A vueltas con el jurado .............................................. – Un juicio, sí, pero con garantías ...............................

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ÍNDICE

– La televisación judicial .............................................. – Justicia sí, pero en tiempo ........................................ – La estabilización del Consejo General del Poder Judicial ...........................................................................

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8. COMUNIDADES AUTÓNOMAS – – – – – – – – – –

Constitución, País Vasco y derechos históricos ....... Té, café y modelo de Estado ...................................... La careta de una propuesta ...................................... Artículo 155 o la última ratio ................................... Agencias tributarias autonómicas ............................ Federaciones autonómicas deportivas ..................... Autonomías eclesiásticas .......................................... «Cataluña es Estado…» ............................................. El derecho de veto de las Comunidades Autónomas Conferencia de Presidentes ......................................

223 228 234 238 242 245 248 250 253 257

9. PODER LOCAL – Modernización consistorial ....................................... – El poder local y la Federación de Municipios ..........

263 266

10. CONSTITUCIÓN EUROPEA – – – – – –

Un bicefalia para gobernar la nueva Europa .......... De Tierno Galván a Giscard D´Estaing ................... In Thesalonica habebimus Constitutionem! ............ Referéndum europeo ................................................. Un Presidente singular ............................................. Colisión entre Constituciones ...................................

273 276 279 283 287 290

11. POLÍTICA INTERNACIONAL – – – –

Una Constitución a la española para «la Española» Los Saboya se republicanizan .................................. Los Lores en busca de autor ..................................... ¿Y el espíritu de Lawrence de Arabia? .....................

297 301 304 307


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ÍNDICE

Napoleón dijo no ........................................................ La Constitución afgana ............................................. ¿Qué queda de Mao Tse-Tung? ................................. Joyce escribía en inglés, pero… ................................ ¡Paz con Inglaterra! ................................................... Sí, pero no (la inestabilidad venezolana) ................. Un código para el Emperador ................................... Los Comunes salvan al zorro ....................................

310 314 317 320 324 328 332 336

Índice onomástico ..........................................................

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PRÓLOGO LA ESPAÑA CONSTITUCIONAL: INVITACIÓN A SU LECTURA No parece sencillo precisar qué atributos se deben reunir para merecer el calificativo de intelectual. Norberto Bobbio (Il dubbio e la sceltà. Intellectuali e potere, Roma, 1993) consideraba que el intelectual es aquel que no hace cosas sino que reflexiona sobre las cosas. Pero si fuera así, todo aquel que trabaja con ideas habría que considerarlo un intelectual, lo que supondría extender demasiado este término. Tal vez, y dado que los significados de las palabras son puras convenciones, sea mejor examinar qué cualidades, qué atributos han reunido en nuestra historia todos aquellos a quienes se les ha clasificado como intelectuales (Santos Juliá, Historia de las dos Españas, Madrid, 2004). Si adoptamos este criterio, veremos cómo al intelectual no sólo se le ha exigido trabajar con ideas sino también hacer cosas; hacer cosas con ideas: un intelectual es llamado así cuando ha alcanzado notoriedad en el ejercicio de su profesión y, además, aprovecha esta notoriedad para contribuir con su palabra a formar, conformar o reformar la opinión pública. En el mundo académico, un profesor o un investigador asume, pues, el papel de intelectual cuando, sin abandonar el aula o el laboratorio, se dirige con su ciencia no a sus estudiantes ni a sus pares sino al gran público cuya opinión quiere modelar. Y esto es lo que hace el profesor González-Trevijano en este libro cuya lectura recomiendo vivamente. Pedro González-Trevijano es un brillante profesor de la Universidad española. Sus veinticinco años de


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carrera académica, iniciada en 1980 al culminar su licenciatura de Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, han ido alimentando un rico currículo investigador que se ha llenado de abundantes libros, artículos de revista, reseñas, prólogos, cursos y seminarios cuya enumeración no hace ahora al caso. A buen seguro que ha sido su sólido currículo académico, junto con su capacidad de gestión y, si se me permite, su talante lo que ha llevado a los profesores, estudiantes y personal de administración y servicios de la Universidad Rey Juan Carlos a elegirle como su Rector; un Rector que honra a la universidad española. Pero el Rector González-Trevijano ha querido dar un paso más allá del cumplimiento sobresaliente de su cátedra y de las obligaciones de su cargo de Rector: aprovecha su bien ganada notoriedad para contribuir con sus artículos y conferencias al noble propósito de colaborar en la formación de la opinión pública española. Este libro es una buena prueba. Tratar de conformar la opinión pública demanda un lenguaje específico. John Austin ya puso de relieve en Cómo hacer cosas con palabras los diferentes usos del lenguaje. Con las palabras podemos, entre otras cosas, informar, describir, emocionar, preguntar u orientar. La investigación rigurosa, la clase bien dada, la conferencia académica tienen su propio canon estilístico que no necesariamente coincide con el estilo de la conferencia, el ensayo o el artículo para el gran público. Si el profesor o el investigador quiere informar o describir, y pretende hacerlo bien, tendrá que respetar al máximo las exigencias del lenguaje científico, aproximándose cuanto le sea posible a la famosa Wertfreiheit de que nos hablaba Weber. Pero si pretende oficiar de intelectual, tendrá que persuadir. Y para esto hay que apelar a la razón ciertamente, pero también a los sentimientos; tendrá que escribir bien,


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elegantemente; con gusto. Todo esto lo encontrará el lector en esta obra: un lenguaje brillante, persuasivo, un dominio de la palabra; una evidente voluntad de estilo. Todo intelectual trata de contribuir al debate cívico desde su profesión. Cabe abandonarla ciertamente; pero entonces probablemente actuará más como político que como intelectual. Es verdad que para opinar no es necesario acreditar la solvencia como literato, economista, médico, ingeniero, químico o cualquier otra profesión. Ni siquiera es necesario tener profesión alguna. Y a veces, lamentablemente, ni siquiera opinión. Pero me parece que en la historia de España los grandes intelectuales son aquellos que han destacado profesionalmente y que utilizaron sus conocimientos para «alumbrar» a la opinión pública. Al menos esto es lo que hace el profesor González-Trevijano: no habla de cualquier cosa que esté en el debate ciudadano. Habla sobre lo que sabe; y lo hace utilizando los instrumentos de su profesión que, en su caso, está bien asentada en el conocimiento profundo del ordenamiento jurídico, en un dominio de la gran cultura jurídica y en un perfecto manejo de la jurisprudencia constitucional. En democracia quien pretenda influir en los asuntos públicos tiene que hacerlo con la palabra, hablada o escrita; mediante la conferencia o el artículo de opinión. El fin que se persigue determina el medio de comunicación más acorde. La clase o el libro, en el caso del profesor o del investigador, son soportes del trabajo académico, profesional. Son los instrumentos que utilizamos diariamente para dirigirnos a nuestros estudiantes o a nuestros colegas y que acreditan nuestras capacidades docentes e investigadoras. Pero si se quiere llegar a los ciudadanos en general, si se quiere incidir en la opinión pública hay que ir en bus-


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ca de aquéllos bien a través de la conferencia —y lo que ha hecho y sigue haciendo asiduamente el Rector de la Universidad Rey Juan Carlos— bien mediante el artículo en el periódico o la revista. Sin duda que es esto lo que ha pretendido hacer el profesor GonzálezTrevijano en los ochenta artículos publicados en el diario ABC y en la Gaceta de los Negocios y que ahora nos ofrece recopilados en el presente libro. La ocasión que impulsa al profesor GonzálezTrevijano es el suceso cotidiano que requiere luz, claridad para que los ojos del ciudadano puedan formarse su propia imagen. Comentar un suceso supone, a veces, intentar situarlo en la agenda pública; otras veces, cuando la cuestión está ya en la agenda, el comentario pretende provocar una corriente de opinión que, en una democracia, tenga efectos sobre las políticas gubernamentales. No es seguramente fácil la elección del objeto del artículo: hace falta cierta perspicacia para escoger de la multitud de hechos o fenómenos diarios aquel que merece ser comentado. En todo caso, la selección de hechos, de sucesos a comentar en la prensa escrita (cada vez más en la radio y en la televisión) nos dice mucho de la personalidad del autor en cuestión. En nuestro caso, por sus páginas desfilan los grandes acontecimientos de nuestro país en estos dos últimos años en estos ochenta artículos que van desde el primero, Grandeza y servidumbre de la democracia, al último titulado Los comunes salvan al zorro, pasando por la reforma del Impuesto de la Renta o el uso de las lenguas en el Parlamento. No están todos los sucesos que nos han preocupado o interesado en estos dos años pero sí la mayoría de ellos. Y muchos de ellos nos siguen preocupando. Pero el presente libro no es una recopilación heterogénea de artículos. En primer lugar, tienen un esquema muy sólido, obtenido a través de su clasifi-


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cación en once grandes capítulos bien ordenados, utilizando como criterio clasificador los grandes textos normativos y los órganos del Estado como la Corona, Cortes Generales, Gobierno, Poder Judicial, Comunidades Autónomas o Poder local, Derechos y Libertades, Constitución española y Constitución europea. Pese a ser artículos que se han escrito al calor del acontecimiento puntual, que están escritos para aquí y para ahora, su ordenación sistemática, lejos de ser forzada, da la impresión al lector de haber sido escritos con una previa planificación, con un sistema. Pero, sobre todo, la lectura de todos estos artículos pone de manifiesto que detrás de todos ellos, como si fuera su más firme armazón, hay una idea; que se aprovecha el suceso diario para defender una causa. Tal vez la diferencia entre el profesional puro del periodismo y el intelectual que frecuenta los medios de comunicación sea que, si bien ambos tienen algo que decir, algo que contar, este último tiene una causa que defender. Es esta causa, esta gran idea la que retrata fielmente al Rector de la Universidad Rey Juan Carlos y da unidad a todo el trabajo. Y la causa que unifica y da sentido al texto es una determinada idea de España que nos trata de transmitir a través de un relato del que se derivan unas propuestas. El relato consiste fundamentalmente en la exaltación del éxito de nuestra Transición democrática, en la explicación de nuestro sistema constitucional o de la significación de los valores y principios consagrados en nuestra Constitución. Es un relato optimista sobre el camino recorrido por España en los últimos años del que se derivan, también, unas propuestas, una causa que defender: el valor del mantenimiento del orden constitucional, la importancia del Derecho como instrumento de ordenación de la política y de la convivencia o la importancia del ejemplo de


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la clase política (a la que no duda en ofrecer todo un Decálogo de buenas prácticas). Esta es la esencia del trabajo. Esta es la causa que el profesor GonzálezTrevijano defiende brillantemente, razonadamente, apasionadamente. Si lo defiende con tanta pasión y energía es porque el autor percibe en el horizonte amenazas que ponen en peligro el relato optimista de nuestro modelo de convivencia. Para entender mejor este libro es preciso ubicar los artículos que recoge en un contexto temporal muy concreto: son textos que se han escrito entre septiembre de 2002 y diciembre de 2004: esto es, en el entorno de la celebración del veinticinco aniversario de la Constitución y en el inicio del debate en España en torno a la posible reforma de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía. Y el texto refleja perfectamente la conciencia que tiene una parte de la sociedad española de los peligros a los que se enfrenta nuestro exitoso modelo de convivencia. Que a los veinticinco años de vigencia se quiera reformar el texto constitucional no es lo que le preocupa al profesor González-Trevijano que entiende, con Bentham o Jefferson entre otros, que una generación no puede encadenar con sus leyes a las siguientes generaciones. Ahí no está el peligro que percibe. El peligro estriba en el cambio por un prurito de modernidad, o simplemente el cambio por el cambio, sin saber muy bien ni qué hay que cambiar ni porqué hay que cambiarlo. Pero, sobre todo, el peligro que denuncia lo sitúa en el intento de algunos nacionalismos de subvertir el orden constitucional con reformas que no sólo no respetan los procedimientos previstos en nuestra Carta Magna sino que, además, suponen una grave quiebra de los valores que sustentan cualquier sociedad mínimamente liberal. El libro es una llamada de atención tanto frente a los cambios sin causa como


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frente a la deslealtad de los cambios fraudulentos o la apelación a la etnia y la tribu como parámetro para ordenar la estructura básica del Estado. El leitmovit, pues, de esta obra es una firme apelación a mantener nuestro sistema constitucional, sobre el que se asienta este espléndido periodo de nuestra historia en el que los españoles hemos sabido conjugar armónicamente libertad, seguridad y progreso social en un marco de creciente desarrollo económico. Como experto constitucionalista conoce perfectamente las limitaciones de la ingeniería constitucional por buena que ésta sea: no basta con tener una buena Constitución como la que tenemos, porque la democracia no consiste solamente en una correcta regulación de los órganos y los procedimientos que facilitan la participación de los ciudadanos en la vida pública. Hace falta algo más, como vienen insistiendo los más serios pensadores. Lo decía, por ejemplo, John Stuart Mill (Del Gobierno representativo). La democracia representativa, además de todo un sistema de pesos y contrapesos, precisa unos presupuestos previos sin los que no puede funcionar ni sobrevivir: que el pueblo esté dispuesto a aceptar dicho sistema, que tenga la voluntad y la capacidad para hacer lo necesario para mantenerlo y que tenga voluntad y capacidad para cumplir los deberes y llenar las funciones que le imponga. A esto lo podríamos llamar sentimiento constitucional cuya expansión y afianzamiento constituyen la causa en última instancia que ha movido al profesor González-Trevijano a escribir este libro. Sentimiento constitucional tanto más necesario cuanto que la pervivencia de la democracia como forma de Estado y de Gobierno depende también por un lado, de la efectividad de un ethos democrático entre los ciudadanos y en los cargos públicos y, por el otro, de la disposición de estos últimos a tomar decisiones


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políticas desde el interés común de todos (Böckenförde, Estudios sobre el Estado de Derecho y la democracia, Trotta, 2000). Estas han sido algunas reflexiones que me ha suscitado la lectura de este libro y con las que he pretendido animar a su lectura. Mi invitación no se debe al afecto y consideración que tengo por el profesor González-Trevijano sino ya que considero que es un buen libro, un libro apropiado para estos tiempos. He dicho anteriormente que se trataba de un libro que había que situarlo en un momento concreto. Decir que este es un libro de aquí y ahora no puede entenderse en absoluto como un demérito. John Ruskin (Sésamo. De los tesoros de los Reyes), diferenciaba con gran agudeza entre libros del momento y libros de todo tiempo. Pero nos advertía que la diferencia no supone una distinción de calidad. No es meramente que el mal libro no dure y el bueno sí lo haga. Es una distinción de especie: hay libros buenos para el momento y libros buenos para todo el tiempo. Lo mismo que hay malos libros del momento y malos de todo tiempo. Pues bien, con toda seguridad este trabajo entra dentro de lo que Ruskin llamaría un buen libro para este momento.

VIRGILIO ZAPATERO Rector de la Universidad de Alcalá


PRESENTACIÓN Para un constitucionalista, qué duda cabe, resulta no sólo apasionante, que también, sino muy provechosa, la apertura hacia actividades especulativas más allá de las venerables y sacrosantas labores docentes propias de la universidad. Es no sólo discutible, sino de muy complejo cumplimiento, ajustar hoy la vida intelectual a la impartición de conocimientos —por otro lado, dejémoslo claro, maravillosa e impagable oportunidad que la sociedad concede a sus profesores— en las aulas universitarias. Cualquiera que afronte la vida con pretensiones, como debería de ser siempre por lo demás, de exprimir hasta el límite sus más menores posibilidades, debe aventurarse a compartir las labores docentes con una presencia, si la fortuna se lo concede, en los medios de comunicación social. Y esto es lo que justifica, en última instancia, este libro que el lector tiene entre sus manos. Una obra que recoge, de acuerdo con una sencilla y asequible estructura lógica, los artículos y colaboraciones periodísticas aparecidas mayoritariamente de forma continuada, desde septiembre de 2002 a diciembre de 2004, en los periódicos ABC— la práctica totalidad de ellas en sus renombradas Terceras— y La Gaceta de los Negocios. Dos rotativos, sin duda, de perfiles y contenidos diferentes, pero de significativa presencia en la vida nacional. El título escogido, como siempre subjetivo, desea ser, y muy a propósito, bien explícito de la intención de este autor: La España constitucional, por más que, evidentemente, el contenido de los artículos reseñados va, como se constata tras una lectura atenta de


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los mismos, más allá de la mera delimitación política de la Nación española y su configuración constitucional durante la reciente vida de nuestro régimen político instaurado con la Constitución de 1978. Pero aún siendo esto así, el título me sigue pareciendo el más pertinente, y el que mejor define el espíritu último que ha presidido el ánimo de las colaboraciones periodísticas referenciadas. Claro que hay en la obra remisiones a problemas generales, y aún particulares, de la Teoría del Estado y de la Teoría de la Constitución. Por supuesto que nos preocupa, y mucho además, el presente y convulsionado contexto internacional, lo que nos ha impelido a adentrarnos en la complejidad de las relaciones supranacionales. Y, desde luego, nos hemos detenido también en ciertos pormenores de la más reciente Historia Moderna y Contemporánea tanto nacional como internacional. Ni puede, ni debe ser de otra manera, toda vez que el moderno Derecho Constitucional, aun siendo una disciplina, como su propio nomen indica, de perfiles de aprehensión de la realidad política desde parámetros jurídicos, esto es, desde una metodología jurídica, no desconoce el contexto histórico, social, político y económico en que acontecen y se despliegan las relaciones humanas sometidas al Derecho Público. De no ser así, y sería además especialmente reprobable en el ámbito periodístico, se pierde tanto la oportunidad de asumir la realidad examinada desde una perspectiva más globalizada y completa, como la indispensable faceta crítica de los fenómenos políticoconstitucionales. Por ello siempre me ha cautivado aquella formulación, hoy ya clásica, de P. Rossi, cuando afirmaba, con toda razón, que el Derecho Constitucional, y en concreto la misma Constitución, eran, respecto del ordenamiento jurídico de los Estados, como ses têts de chapitre. Así, en el Derecho Constitucional,


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y en particular en el texto de las propias Constituciones, se consagran, si quiera sea de manera general, el tratamiento de muchas materias que no son «sustantivamente» constitucionales, pero sobre las que éste tiene algo que decir. Y esto se realiza, ni más ni menos, que en el mismo texto de la Norma de las normas, de la kelseniana Norma normorum, de la Constitución, aquella disposición que delimita las reglas del juego político, pero que también asienta la validez y la eficacia del sistema normativo de los Estados. La razón de ello es, a mi juicio, muy clara: hoy más que nunca el Derecho Constitucional se ha transformado en un Derecho común, en un ius gentium respecto del resto de ramas del Derecho y de la más amplia ciudadanía, al tiempo que un instrumento ineludible para acercarse y comprender la vida política actual. Un libro que se abre con un enriquecedor Prólogo de mi querido amigo y compañero de andaduras universitarias, Virgilio Zapatero, ya que ocupa en la actualidad, y además de forma ejemplar, el Rectorado de la Universidad de Alcalá. Un modélico universitario —hablamos de un destacado catedrático de Filosofía del Derecho—, que ha sabido aunar sus sobresalientes perfiles académicos, con una brillante y reconocida andadura política, sobre todo en el tiempo que ocupó el Ministerio de la Presidencia del Gobierno. Un Prólogo, el suyo, que enriquece y complementa, ciertamente, la lectura de esta obra. Y, por último, quiero dejar constancia de mi agradecimiento a quienes, de una manera u otra, han hecho posible su publicación. En primer lugar, no puede ser de otro modo, a los directores y subdirectores de los periódicos —ABC y La Gaceta de los Negocios— que generosamente enjuiciaron y recogieron en su momento las mentadas colaboraciones periodísticas. Me refiero a José Antonio Zarzalejos, Ignacio Camacho


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