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LA CRIMINALIDAD FEMENINA UNA PERSPECTIVA DIFERENTE

Axel Francisco Orozco Torres

México D.F., 2014


Copyright ® 2014 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http:// www.tirant.com).

© Axel Francisco Orozco Torres

© TIRANT LO BLANCH MÉXICO EDITA: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Avda. General Mariano Escobedo, 568 y Herschel, 12 Colonia Nueva Anzures Delegación Miguel Hidalgo CP 11590 MÉXICO D.F. Telf.: (55) 5000 5000 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es ISBN: 978-84-9033-918-3 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia por favor lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


Índice Prólogo.................................................................................................... 11 Introducción............................................................................................. 15

Capítulo 1

LA MUJER EN LA SOCIEDAD Y LA EVOLUCIÓN DE LA CRIMINALIDAD FEMENINA EN MÉXICO 1.1. Roles socialmente impuestos a la mujer...................................... 21 1.2. La mujer en prisión..................................................................... 27 1.2.1. La prisión........................................................................ 27 1.2.1.1. La prisión preventiva........................................ 28 1.2.1.2. La prisión como pena....................................... 28 1.3. La evolución de la criminalidad femenina................................... 35 1.3.1. Época precolombina........................................................ 36 1.3.2. El virreinato.................................................................... 38 1.3.3. Época independiente....................................................... 40

Capítulo 2

LAS TEORÍAS EXPLICATIVAS DE LA CRIMINALIDAD FEMENINA 2.1. Teorías explicativas de la criminalidad femenina........................ 43 2.2. El positivismo y la criminología.................................................. 45 2.2.1. La explicación de la criminalidad femenina desde la perspectiva biológica............................................................. 47 2.3. La perspectiva psicosocial en la criminalidad femenina............... 60 2.3.1. Forma inconsciente de rebelión....................................... 61 2.3.2. Fracaso en la socialización.............................................. 61 2.3.3. Teoría de los roles........................................................... 62 2.3.4. Desviación hacia el papel masculino................................ 63 2.4. La criminalidad femenina explicada desde las corrientes modernas.............................................................................................. 64 2.4.1. Interaccionismo simbólico............................................... 65 2.4.2. Psicología radical............................................................ 66 2.4.3. Criminología crítica........................................................ 67 2.4.4. La emancipación femenina y la criminalidad................... 68 2.5. La criminología femenina contemporánea.................................. 70


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Índice

2.5.1. Teorías para la justificación o explicación del estereotipo 72 2.5.1.1. Teoría ontogenésica.......................................... 72 2.5.1.2. Teoría filogenésica o ambientalista................... 72 2.5.1.3. Teoría de la bisexualidad.................................. 72 2.5.1.4. Teoría de la diferenciación congénita................ 72

Índice

4.2.

Capítulo 3

ASPECTOS LEGALES-JURÍDICOS EN LA CRIMINALIDAD FEMENINA 3.1. Conductas criminales femeninas................................................. 84 3.2. Normas jurídicas para el sistema penitenciario femenil............... 88 3.2.1. Reglamentación estatal para los menores hijos de los internos.............................................................................. 89 3.2.1.1. Reglamento del Centro de Readaptación Social de Jalisco.......................................................... 90 3.2.1.2. Reglamento del Centro de Readaptación Femenil..................................................................... 90 3.2.2. Instrumentos jurídicos internacionales............................ 93 3.2.2.1. Convención Americana Sobre Derechos Humanos................................................................... 93 3.2.2.2. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.................................................................. 95 3.2.2.3. Reglas de Tokio................................................ 96 3.2.3. Ordenamientos legales latinoamericanos......................... 96 3.2.3.1. Argentina......................................................... 97 3.2.3.2. Bolivia.............................................................. 99 3.2.3.3. Colombia......................................................... 100 3.2.3.4. Chile................................................................. 102 3.2.3.5. El Salvador....................................................... 103 3.2.3.6. Guatemala........................................................ 104 3.2.3.7. Honduras......................................................... 105 3.2.3.8. Panamá............................................................ 106 3.2.3.9. Paraguay.......................................................... 108 3.2.3.10. Perú.................................................................. 109 3.2.3.11. República Dominicana..................................... 111 3.2.3.12. Venezuela......................................................... 112

Capítulo 4

LAS CAUSAS O MOTIVOS DE CRIMINALIDAD FEMENINA 4.1. Resultados estadísticos............................................................... 117

Conclus

Bibliogr


Índice

72 72 72 72 72

Índice

9

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4.2. Resultados cualitativos. Las manifestaciones hechas por las mujeres criminales........................................................................... 127 4.2.1. La edad de las mujeres criminales como factor criminógeno.................................................................................... 127 4.2.2. Las conductas delictivas cometidas mayoritariamente por la mujer criminal............................................................. 128 4.2.3. Las conductas criminales consideradas exclusivas de la mujer............................................................................... 129 4.2.4. La familia primaria o de origen como factor criminógeno.................................................................................... 131 4.2.5. La carencia de escolaridad como factor criminógeno...... 133 4.2.6. Las adicciones en las mujeres criminales como factor criminógeno........................................................................ 135 4.2.7. La violencia familiar, factor criminógeno......................... 135

90

Conclusiones............................................................................................ 139

90 93

Bibliografía.............................................................................................. 145

ENINA

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95 96 96 97 99 100 102 103 104 105 106 108 109 111 112

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Prólogo Existe una doble satisfacción para el suscrito cuando me distingue mi preciado amigo Doctor Axel Orozco, para presentar este texto; por una parte, la calidad profesional y humana de su autor, quien se ha distinguido como un docente y académico que incursiona en el aspecto profesional en la función pública y que es un comprometido estudioso de la realidad social de su país, algo que no es fácil de lograr. A diferencia de muchos otros escritores en el Estado, no utiliza los temas comunes que se encausan en estos momentos al sistema acusatorio adversarial, sino que se ocupa de buscar y hacer un análisis profundo y significativo de las causas que generan la criminalidad femenina en el país. Desde una expectativa de género no debemos de perder de vista que es mayor el porcentaje de mujeres que el de varones en nuestro país y en el mundo; pero el autor realiza un profundo análisis al partir en su primer capítulo del aspecto de los roles impuestos a la mujer, que estaba enfocado hacia ser la esposa dócil, comprensiva, generosa destinada al rol maternal, a la actitud amorosa, al altruismo, al de ser ama de casa y con absoluta disposición, dice el autor sumisión inclusive para servir; la modificación que éstos han tenido al paso del tiempo y la estancia que en un momento histórico ha representado su presencia en las cárceles de nuestro país, ya sea como prisión preventiva o como sanción, narrando en el devenir de la historia desde la época precolombina cuando al nacer por ser niña la partera le levantaba el brazo y enumeraba sus obligaciones, siendo tradición que al cortar el cordón umbilical se enterrara el mismo bajo el piso de la casa, cubriéndolo con cenizas del fogón, limitando de esa manera su atención a ese ámbito y hasta los siete años de edad en que las mujeres quedaban a cargo de la madre y su enseñanza se enfocaba a la administración del hogar y el intercambio comercial entre otras cosas. En la época del Virreinato y bajo las reglas de la fe cristiana, la mujer tiene como objetivo principal el matrimonio y la maternidad bajo el sistema privilegiado masculino, cualquier mujer que se desviase de ese camino era satanizada. En la época Independiente, se empiezan a


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instaurar penalidades de vida licenciosa; esto es, las prostitutas viciosas y vagas, al reincidir se les marcaba en la espalda o se les ahorcaba. En forma descriptiva y analítica el capítulo segundo del texto en comento describe las teorías explicativas de la criminalidad femenina en donde de manera trascendente el Doctor Axel Orozco, establece que la mujer no es ni mas ni menos criminal que el hombre, simplemente es diferente y lo razona desde un punto de vista ideológico y social, dejando establecido claramente que las mujeres cometen menos delitos que los hombres, que hay algunos delitos cometidos con menor frecuencia por las mujeres y aún en los delitos que se cometen indistintamente, las circunstancias y el significado son diferentes; hace una descripción de la mujer delincuente acorde al positivismo desde la teoría de César Lombroso y da continuidad a la investigación en contra posición del enfoque positivista con la perspectiva psicosocial citando a Hilda Marchiori y lo empieza a descubrir, es decir, el actuar criminológico como una forma inconsciente de rebelión por fracaso en la socialización acorde a la modificación de la teoría de los roles, que no obligadamente tendría que tener carácter de desviación criminológica sino como una forma de competencia de género. En el mismo capítulo explica la criminalidad desde diferentes corrientes modernas como el interaccionismo simbólico al decir que, en la vida cotidiana toda conducta tiene un significado que es interpretado por el individuo, gracias a que ha aprendido los símbolos por medio de la interacción humana; la psicología radical que describe acorde al pensamiento de Rodríguez Manzanera como una ideología, como una fuerza revolucionaria; desde la expectativa de la criminología crítica en su doble faceta del grupo americano y grupo europeo, en el que hace una crítica a la inobservación de un modelo propicio que considere las circunstancias específicas de las mujeres y su victimización por parte del hombre; cita la época de la emancipación femenina y enfoca a la criminología femenina contemporánea desde los aspectos económicos, heterogeneidad de los delitos, el miedo e impacto por la estigmatización así como el experimento de la doble desviación y condena. Explica una serie de teorías para la justificación o explicación del estereotipo y donde me llama la atención, la caracterología de los estereotipos pues en tanto se exige socialmente de la femineidad que

Prólogo

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Prólogo

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sean suave, dulce, sentimental y afectiva de la masculinidad se espera dureza, rudeza, frialdad e intelectualidad entre otros, con unos cuadros sinópticos que van mas allá de la moral sexual, la existencia social y la psiquiatría. Se subrayan los tipos de delitos en lo que incurren o han incurrido hasta estas fechas el género femenino destacando el homicidio, tráfico de drogas, secuestro, infanticidio, robo de infante, abandono, robo, en donde las causas que generan estos tipos penales y conductas delictivas devienen de la patología afectiva o por trastornos mentales y por establecer en el caso de delitos patrimoniales satisfactores mediatos de atributos femeninos y exigencias ordinarias para la manutención o dependencia de varones, existiendo entonces una relación de su alternidad con los poderes que son rotos logrando la trasgresión por aspectos sentimentales como fidelidad, obediencia, amor. En el capítulo tercero el autor analiza aspectos legales jurídicos respecto de la criminalidad femenina, donde razona los aspectos de control social informal, como lo son la religión, la familia, la escuela, los grupos políticos y las asociaciones civiles entre otras; trae normas jurídicas analizadas desde la expectativa femenina, establece normativamente la constitución política en su artículo 18, la compurgación de las penas en lugares separados de los destinados para los hombres, y cita dramas sociales de vigencia como los nacimientos de menores hijos de los internos, que estarán en una guardería del centro social, hace una observación sistematizada y metódica de los reglamentos de los reclusorios y los compara con los instrumentos jurídicos internacionales como la convención americana sobre derechos humanos, el pacto internacional de derechos civiles y políticos y las reglas de Tokio, resalta la importancia de considerar los derechos del niño y lo compara con legislaturas Argentina, Boliviana, Colombiana, Chilena, Salvadoreña, Guatemalteca, Hondureña, Panameña, Paraguaya, Peruana, República Dominicana y Venezuela. Concluye su análisis con el capítulo cuarto al establecer las causas y motivos de la criminalidad femenina dando información estadística de las edades y porcentajes de índices de criminalidad, qué tipos de delitos presentan mayor incidencia, ya sea del fuero común o fuero federal, si éstas, eran productivas o no, así como una tabla identificativa de sus adicciones, establece los grados de escolaridad y si éstas, tenían


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o no hijos en el momento de la comisión del ilícito que se les reprochó, el destino de los menores, es decir, bajo el cuidado de quién o quiénes estarán. Hace resaltar el quién visita a las internas en un cuadro de porcentaje, realiza entrevistas y sugiere a la familia primaria o de origen, a la carencia de escolaridad, a las adicciones y a la violencia familiar como factor de riesgo criminógeno. Un estudio profundo analítico sistematizado metodológicamente respecto de la criminalidad femenina resulta un tema de actualidad, ahora que la tendencia de la especialización en la política criminal y en todos los temas legales del país se vislumbra como el futuro del derecho, hasta el momento tenemos una concepción que minimiza y crea un estereotipo sobre la delincuencia femenina, la profundidad del tema analizado lo específica como un fenómeno multicausal y multifactorial en su diferenciación del actuar masculino, su falta de oportunidades socioculturales crea una especial vulnerabilidad, su minusvalía de condiciones en los establecimientos penitenciarios es notoria pues son cárceles para varones, los programas de reinserción social no se consolidan y la prevención tampoco resalta la importancia del tema, pero la conceptualización del autor nos lleva a crear una opinión profunda en torno al tema dándonos a conocer los pormenores y posicionamiento de la sociedad en torno al género femenino y las causas de su criminalidad. Auguro un éxito en cuanto a que el autor logra englobar en un solo texto los aspectos históricos, condicionantes y motivadores de la criminalidad de la mujer en el país, yendo inclusive al extremo de hacer una crítica constructiva con relación a los reclusorios femeninos que se encuentran en el Estado y observar con atingencia la visualización del trabajo de campo a realizar con el fin de evitar que se disparen esos índices criminológicos en la mujer. Muy distinguido me siento por darme la oportunidad de comentar el texto con un tema tan profundo y tan importante en el desarrollo de la disciplina jurídica de nuestro Estado. Dr. Antonio Fierros Ramírez


Introducción La criminalidad en los últimos años se ha visto incrementada tanto en su quantum como en la forma y mecanismos utilizados para cometerla, ya sea por la delincuencia organizada o por la delincuencia ordinaria, además, cada vez se involucran más personas en ella, incorporándose nuevos segmentos sociales como son los menores de edad y las mujeres. Jalisco no ha sido la excepción en estos incrementos y se ha visto gravemente afectado por actos delictivos1. Las causas generadoras de la criminalidad a simple vista parecieran tan sencillas que se traducen en un diagnóstico muy ligero: la situación económica; esto se debe en gran medida a que los hacedores de las políticas públicas al diseñar solo formas encaminadas a proteger segmentos sociales determinados, no atinan al diseño de aquellas que resuelvan la criminalidad, las que verdaderamente incidan en los factores criminógenos. El alza de la criminalidad ha provocado una deshumanización en la sociedad, la cual demuestra como objetivo la gestión de la inseguridad, principalmente a través del derecho penal, criminalizando las conductas pretendiendo condenas cada vez más fuertes que solo se traducen en una venganza legalizada. Las explicaciones que surgen de algunas teorías criminógenas como causas de la delincuencia refieren a la herencia, al clima, a la raza, entre algunas otras, empero lo único que generan de esa manera es una parcialidad. Tales estudios se sustentan en un objetivo ideológico: defender el sistema social imperante, siendo su única propuesta el control y de ninguna manera eliminar la delincuencia, puesto que el fenómeno cumple ciertas funciones complementarias del sistema económico en el que se vive y con ello se justifican conductas como la corrupción y la represión.

1

Cfr. MOLOEZNIK, Marcos Pablo y HARO REYES, Dante Jaime. “La seguridad como política pública en el estado”. En GONZÁLEZ ROMERO, Víctor Manuel, ANGUIANO GÓMEZ, Carlos Eduardo y GUTIÉRREZ PULIDO, Humberto. 2 Décadas en el desarrollo de Jalisco 1990-2010; México: Gobierno de Jalisco/ Secretaría de Planeación, 2010; p. 253.


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Por ello es necesario desarrollar análisis sustentados en distintos estudios teóricos que se correlacionen entre sí para obtener resultados imparciales, sin sesgo alguno y sean adoptados como política criminal. Para analizar la delincuencia se requiere no solo de estudiar la conducta del individuo, sino al individuo mismo y su entorno, tal análisis posibilita la observación de que no es el individuo quien crea y decide las pautas de su conducta, sino que son las clases dirigentes las que elaboran, de acuerdo a sus necesidades, las ideas, las normas, las leyes, entre muchos otros elementos, otorgándoles rango de oficiales, es decir, de carácter obligatorio para la sociedad en su conjunto. Así, estudiar la criminalidad femenina con base en teorías criminológicas psicologistas, naturalistas o estructural-funcionalistas, no conduce a conocer objetivamente el problema de la delincuencia. Igualmente pretender encontrar sus causas en la psicología o la biología de las personas, se considera un error de principio, por lo que es imprescindible relacionar y ubicar el problema de la delincuencia en perspectiva histórico clasista inmersa en el todo social. En congruencia con lo anterior, tampoco se trata de hacer un análisis sustentado únicamente en la teoría de género, o en teorías feministas, o en teorías androcéntricas, sino llevarlo a cabo con un enfoque multicausal y plurifactorial, puesto que el principal objetivo es el acercamiento a las causas que condujeron a las mujeres a convertirse en criminales, si las teorías criminológicas se comprueban con las mujeres delincuentes en Jalisco. Así, el Centro de Readaptación Femenil en Jalisco, ha visto incrementado el número de sus internas a pasos agigantados desde el año 1997 cuando existían aproximadamente 130 reclusas y en la actualidad, según la estadística que se tiene, se cuentan aproximadamente 460 mujeres en reclusión, ya sea preventivamente o en cumplimiento de pena corporal, esto es, se ha experimentado un alza del 335%, porcentaje que de suyo genera una alarma. La investigación que nos ocupa está conformada de cinco capítulos con el siguiente abordaje; al ser éste un análisis sobre la criminalidad femenina es menester describirla en el entorno social, determinar quién es, qué papel o rol es el que juega dentro de la sociedad, cómo se le ve en ella y ella misma cómo se visualiza. Además, ubicarla en la prisión, pues es en este espacio en el cual se tienen a las mujeres

Introduc

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Introducción

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criminales una vez que jurídicamente son consideradas como tales, es decir, una vez que han sido sentenciadas penalmente por la comisión de delitos. Desde luego, para completar el estudio es necesario hacer un recorrido histórico relativo a la criminalidad femenina en el cual se establecen las conductas criminales atribuidas a las mujeres de acuerdo al momento o etapa histórica vigente y las sanciones a que se hacían acreedoras por la comisión de delitos. Luego se hace un análisis de las teorías que explican la criminalidad femenina, estableciendo aspectos generales sobre el clasicismo, el positivismo y su influencia en la criminología como área del conocimiento que explica las razones de la criminalidad; se transita desde las explicaciones biologistas, pasando, obligadamente por las explicaciones que realiza el considerado padre de la criminología, César Lombroso en su obra la donna delinquente, en la cual, desde luego, desarrolla sus explicaciones sobre la criminalidad femenina. Se hace un abordaje respecto de la perspectiva psicosocial en la criminalidad femenina, haciendo referencia a las diferentes teorías que la componen como es el caso de la teoría de la forma inconsciente de rebelión, la teoría del fracaso en la socialización, la teoría de los roles y la de la desviación hacia el papel masculino. Así también se trata el conjunto de las corrientes modernas que explican la criminalidad femenina hasta llegar a la criminología femenina contemporánea. Este trabajo no puede carecer de los enfoques jurídicos que existen vinculados a la criminalidad femenina, ya que es desde ellos que finalmente tenemos a nuestros sujetos de estudio, es decir a las mujeres sentenciadas por la comisión de algún delito y por ende, las mujeres criminales, además son las normas jurídicas las responsables de la organización de los establecimientos penitenciarios, lugares en los cuales cohabitan los sujetos femeninos delincuentes. El ius puniendi determina las conductas criminales, otorgando en algunas de ellas la exclusividad a las mujeres, por ello, se hace trascendente en este trabajo, realizar un recorrido a dichos tipos penales. Por otro lado, la globalización del mundo actual nos conduce a un acercamiento respecto de las normas jurídicas internacionales vigentes para el tratamiento de la criminalidad femenina desarrollándose un análisis sobre el contenido de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y


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Políticos y de las Reglas de Tokio, sobre todo cuando los dichos ordenamientos jurídicos internacionales forman parte del derecho aplicable en México. Finalmente, en el capítulo jurídico se realiza un estudio comparado de la norma mexicana con los ordenamientos legales de algunos países latinoamericanos, tales como Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela, habiéndose decidido de esta manera por las similitudes entre nuestro país y los estados nación referidos; sin embargo, cabe aclarar que la omisión en el estudio de las normas jurídicas del resto de los países latinoamericanos no es voluntaria, sino debido a la ausencia de reglas sobre la criminalidad femenina. Ahora bien, para dar un sustento de mayor pertinencia a este trabajo de investigación se determinó realizarlo bajo una metodología mixta, en la cual se incluyeran análisis cuantitativos y cualitativos, tomando como base, por un lado, la numeralia oficial a la cual se tuvo acceso una vez que se planteó el objetivo del trabajo a la autoridad penitenciaria femenil; por otro lado, se recabó la propia, mediante las entrevistas con mujeres criminales internas en el Centro de Readaptación Femenil de Jalisco, para lo cual también se contó con la debida autorización, acudiendo al establecimiento penitenciario varios días durante las jornadas permitidas. Para el trabajo de campo, principalmente, se elaboró un diario de trabajo en el cual se plasmaron todos aquellos datos que se consideraron importantes para el desarrollo de la investigación. El procesamiento de los datos obtenidos se llevó a cabo con el apoyo de software especializado, tanto para el análisis cuantitativo como para el análisis cualitativo, para el caso del primero se acudió al Statistical Package for the Social Sciences, mejor conocido como SPSS; para el procesamiento de análisis cualitativo el software utilizado fue Atlas.ti, el cual permite el análisis de texto y audio, mecanismo utilizado para la aplicación de las entrevistas. Con todo ello fue posible estudiar la problemática de los sujetos de investigación a partir de sus propias palabras, atendiendo a las definiciones, significados e interpretaciones que ellas mismas hacen de las causas o motivos que las condujeron a la comisión de los delitos por los que se les sentenció. También se observó la actitud de las

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Introducción

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entrevistadas, el entorno carcelario, los avances y/o retrocesos que las mismas internas manifestaron haber experimentado, para analizar las circunstancias alrededor de ellas. Las circunstancias propias de los actores de investigación, así como las del establecimiento penitenciario, que desde luego están sujetos, en ambos casos, a normas jurídicas de organización y disciplina, no obstante contar con la plena disposición y voluntad de la autoridad penitenciaria, hicieron que se aplicara desde el principio la técnica de entrevista libre con una guía semi-estructurada, pues no sería posible llevar a cabo entrevistas exploratorias que permitieran analizar el tipo de entrevistas para cada caso concreto. Empero, en algunos casos fue posible, sobre todo en aquellos que la dinámica del delito cometido y la experiencia de vida de la entrevistada y ella misma lo permitió, practicar la técnica conocida como relatos de vida o relato biográfico, que según Daniel Bertaux, “se trata del relato que una persona elabora de su vida frente a la demanda del investigador”2. En ambas técnicas utilizadas, los sujetos de investigación proporcionaron la información que desde su perspectiva personal, sus propias palabras, sus conceptos, significados e interpretaciones de los hechos delictivos, constituyen las causas generadoras de las conductas delictivas por las que se les sentenció. Para el desarrollo de la entrevista, se hizo una presentación del investigador, una breve explicación sobre el contenido y lo que se busca con el trabajo de investigación de una forma clara y al nivel de cada sujeto de investigación; se solicitó su autorización, tanto para plasmar su nombre real, como para la grabación de audio haciéndoles saber, en este caso, la importancia para el máximo aprovechamiento de las respuestas o narraciones y evitar asentar datos que no hubieran dicho o compartido. Con relación al nombre y a diferencia de la grabación en audio, hubo internas que no autorizaron se plasmara su nombre, solicitando

2

Cit. por ZUBILLAGA, Verónica. “Un testimonio reflexivo sobre la experiencia de construir historias de vida con jóvenes de vida violenta” en Revista Mexicana de Sociología 2/2003; México: Instituto de Investigaciones Sociales/UNAM, 2003.


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se utilizara en su lugar un seudónimo; esta circunstancia se respetó en todo momento. Asimismo, aunque se conoce la regla de no fotografiar o videograbar dentro de las instalaciones penitenciarias, se solicitó la autorización correspondiente a la autoridad del Centro de Readaptación Femenil con el objetivo de llevar a cabo una confrontación en los rasgos de expresión que muestran las internas en su condición actual y los que manifestaban antes de transitar por la experiencia de la reclusión, solicitándoles para tal efecto el obsequio de alguna fotografía de alguna época previa a la reclusión a las mismas internas para la elaboración de historias de vida más amplia, sin embargo no se contó con la dicha autorización, por lo que no fue posible lograr la profundidad planteada. Finalmente, con el procesamiento de la información obtenida, derivada, tanto de la investigación documental y bibliográfica que se llevó a cabo, como del trabajo de campo efectuado, consistente en el número total de entrevistas practicadas que resultó de la aplicación de fórmula estadística a población finita, así como de la numeralia y datos proporcionados por la autoridad penitenciaria, se arriba a las conclusiones que resultaron.


Capítulo 1

LA MUJER EN LA SOCIEDAD Y LA EVOLUCIÓN DE LA CRIMINALIDAD FEMENINA EN MÉXICO En el presente capítulo se hace un recorrido con relación a los roles de la mujer en general, tanto los que por aspectos biológicos o decisión voluntaria de la mujer ha desplegado, como aquellos impuestos socialmente. Asimismo se hace un abordaje sobre el constructo género aunque éste no es realmente la intención del trabajo. El objeto y sujetos de estudio conducen a establecer la situación de la mujer en prisión, para lo cual se aclara qué es ésta realmente, tanto desde una perspectiva teórica como a partir de su concepción jurídico-legal. Finalmente, en este apartado se plasma la evolución histórica de la criminalidad femenina en México, transitando por las etapas del precolombianismo, el virreinato y la épcoa independiente; momentos históricos en los cuales se cuenta con diferentes determinaciones respecto de las conductas reprochables y sus consecuentes sanciones a las mujeres.

1.1. Roles socialmente impuestos a la mujer Simone de Beauvoir, en su considerada, máxima obra: El segundo sexo3, señala con gran acierto, ratificado por los actuales estudiosos del feminismo, “no se nace mujer, se llega a serlo”. Nacer mujer no significa por solo este hecho, preferir las muñecas a los carritos para jugar, las faldas a los pantalones, o los libros de cocina a los de aventuras. La tradición y las costumbres una tradición tempranamente iniciada le impondrán actividades y preferencias que aceptará porque así se le ha condicionado para que lo haga.

3

DE BEAUVOIR, Simone. El segundo sexo; GARCÍA PUENTE, Juan (traductor); Buenos Aires: Editorial Sudamericana, edición 50 aniversario, 1999.


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Culturalmente se ha realizado un constructo mediante el cual se marcan diferencias entre hombres y mujeres, condicionando su conducta objetiva y subjetiva según al sexo que se pertenezca, jerarquizando y fundamentando desigualdad social entre unos y otras. A la mujer, dentro del sistema patriarcal se le asigna un papel subordinado y dependiente de los hombres, atribuyéndole como función principal la reproducción del otro4, es decir, se le considera como un medio para servir a los demás. A partir de esta diferencia se determina la división sexual del trabajo, recluyendo a las mujeres en la casa, en el ámbito privado, mientras que el ámbito público se atribuye al hombre. Según Burin para el eficaz desempeño del rol doméstico de la mujer, se deben desarrollar ciertas conductas naturales: “para el rol de esposa, la docilidad, la comprensión, la generosidad; para el rol maternal, la actitud amorosa, el altruismo, la capacidad de contención emocional; para el rol de ama de casa, la disposición sumisa para servir, la receptividad y ciertos modos inhibidos de dominación para el manejo de la vida doméstica”5. Las mujeres mismas han aceptado, casi de manera natural, el rol que se les ha sido diseñado, considerándolo como su aceptación y reconocimiento social en todos los ámbitos al cumplir con él, lo que las hace sentirse útiles para los demás, es decir, solamente así pueden realizarse a través del otro, convirtiéndose, según Marcela Lagarde en dependientes vitales de los otros —pareja, hijos, padres—. Cumplir con su rol cabalmente, inclusive hasta permitir el abandono personal de la mujer que lo lleva a cabo, es la circunstancia que le genera su valor, es decir, se le estereotipa como una buena mujer,

4

5

La mujer concebida como ser para los otros, ser de otros es una tesis de Basaglia en la cual se define a la mujer como reproductora de los otros y de sí misma en todos los órdenes de la vida, constituida por los otros y perteneciente a ellos. La categoría contiene tres ejes: la mujer-naturaleza, la mujer cuerpo-para otros, la mujer madre-sin madre. Para la autora, el cuerpo femenino ha sido central en la definición histórica de la condición de la mujer y en la apreciación patriarcal que la considera un don natural. BASAGLIA, Franca. Mujer, locura y sociedad; México: Universidad Autónoma de Puebla, 1983, p. 35. BURIN, Mabel. Subjetividad femenina y salud mental, en PÉREZ GIL ROMO, Sara Elena (coord.). Género y salud femenina: experiencias de investigación en México, México: CIESAS-UdeG, 1995, p. 91.

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La mujer en la sociedad y la evolución de la criminalidad femenina en México

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lo que la sociedad ha fabricado como lo propio de las mujeres, según Isabel Martínez6. La responsabilidad biológica femenina no se refiere únicamente a la gestación, el parto y la lactancia, sino que además se le obliga a los cuidados y educación de los hijos, a la reproducción de la forma de convivencia, de la fuerza de trabajo y de las costumbres, así, deben inspeccionar lo acontecido en el hogar, lo cual permite mantener el control medianamente unificado en las familias, lo que se traduce en la autorización de un espacio modesto como forma de ejercicio de poder femenino. De esta manera, la maternidad, en stricto sensu, ha sido aceptada como la función esencial femenina y su principal responsabilidad; el anterior es un planteamiento que además es reforzado por algunas religiones. A la múltiple diversidad de trabajos, actividades, formas de vida y sentimientos desplegados por las mujeres, se le ha definido históricamente como resultado de sus cualidades biológicas, naturales; al mismo tiempo, las mujeres fueron diferenciándose entre sí de manera fuerte, apareciendo grupos de mujeres exclusivos y mutuamente excluyentes, lo que ha provocado desconocimiento entre unas y otras, por tanto, se ha llegado a una escisión entre ellas. La escisión de género es considerada como el extrañamiento entre las propias mujeres, presente en dos vertientes: el conjunto de barreras insuperables que las han distanciado hasta imposibilitarles el reconocerse e identificarse, esto es, la naturalidad de la condición genérica se ha visto fusionada con la desesperación de lo que separa, de lo distinto, o sea, con la situación de las propias mujeres. La segunda vertiente o se podría decir, la segunda escisión entre los individuos miembros del género femenino, define la situación de las mujeres como resultado de su propia diferenciación. Las diferencias entre ellas se deben a sus diversos contextos genéricos provenientes de su clase social, nacionalidad, perspectiva del mundo, edad, lengua, tradición histórica propia, costumbres, etcétera.

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MARTÍNEZ, Isabel. Sistema sexo/género. Identidades y construcción de la subjetividad, España: Universidad de Valencia, 2000, p. 87.


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Axel Francisco Orozco Torres

El androcentrismo también ha aquejado, por su imperio, a la perspectiva de género imponiendo roles, algunos de los cuales se han abordado y otros se retomaran más adelante, así como estereotipos de género, que según Isabel Martínez se refieren al “conjunto rígido y estructurado de creencias, compartidas por los miembros de la sociedad, sobre características personales (rasgos de personalidad, atribuciones, expectativas, motivaciones) o comportamientos propios de un grupo específico, desdibujando los límites de la individualidad al unificar las características de las personas que constituyen una categoría”7. Según la conceptuación de los estereotipos de género tenemos que todas las mujeres deben pensar, sentir y tener las mismas capacidades por su pertenencia al mismo grupo específico, es decir, al mismo sexo; a partir de ello tenemos las pautas que deben seguir y cumplir las mujeres para llegar al ideal establecido —mujer buena o ideal, por tanto también, buena madre—, a través del cual serán evaluadas. Empero, el estereotipo de mujer buena conlleva y determina su opuesto, el cual se construye desde aquellas características consideradas como no deseables en las mujeres dando como resultado la antimujer o mujer mala, inclusive la mala madre, es decir, aquella mujer que no cuenta con los atributos propios de su sexo, mismos que le fueron otorgados de manera natural o biológicamente. Las malas madres, señala Cristina Palomar, son “esas mujeres que no cumplen con las expectativas ideales de ese papel social y que son estigmatizadas, señaladas, penalizadas o diagnosticadas de diversas maneras y formas, dependiente de la gravedad del incumplimiento”8. Por tanto, se considera a las malas madres como mujeres desnaturalizadas, es decir, son aquellas que van contra la supuesta naturaleza de todas las mujeres, las que tienen el deseo de ser madres y no solo eso, saber hacerlo bien, o sea, querer, poder y saber hacerse responsables de sus críos, amarlos, protegerlos y cuidarlos hasta que puedan valerse por sí mismos. Swigart ha señalado que “el mito de la mala madre es la fotografía en negativo del otro mito, el de la madre perfecta que se da entera

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Ídem. PALOMAR VEREA, Cristina. Maternidad en prisión; México: Universidad de Guadalajara, Primera Edición, 2007; p. 58.

La mujer

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