EL RESCRIPTO DEL PAPA URBANO VIII SOBRE LA FESTA O MISTERI D'ELX
JOSÉ ANTONIO PÉREZ JUAN (coord.)
tirant lo b anch Valencia, 2008
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ÍNDICE PRÓLOGO ..............................................................................................
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INTRODUCCIÓN ...................................................................................
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HISTORIA DEL DOCUMENTO - HISTÒRIA DEL DOCUMENT ........
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Dr. Joan Castaño Garcia
UNA NUEVA LECTURA DEL RESCRIPTO .........................................
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Dr. Tomás de Montagut Estregués Dr. Miquel Sitjar
Consideraciones previas ........................................................................ Transcripciones y Traducciones ............................................................ Documento núm. 1. Archivo Histórico Municipal de Elche .......... Transcripción ............................................................................... Traducción al castellano .............................................................. Traducció al valencià ................................................................... Documento núm. 2. Archivo Histórico de Orihuela....................... Transcripción ............................................................................... Traducción al castellano .............................................................. Traducció al valencià ...................................................................
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PRÓLOGO El pontificado de Urbano VIII (1623-1644) transcurrió en uno de los períodos más convulsos de la historia de Europa y de la Iglesia Católica. Estos años estuvieron marcados por la Reforma y la Contrarreforma, la Guerra de los Treinta Años, las alianzas de España, Inglaterra y Francia y los continuos conflictos del Vaticano con sus vecinos en Italia. Este fue un tiempo en el que gracias al gran poder del papado, la Iglesia Católica logró su máxima expansión territorial y de influencia. Hacia la mitad de su mandato, en 1632, El Sumo Pontífice, Urbano VIII, tomó dos decisiones de gran relevancia: una con gran implicación para el mundo científico y otra de vital trascendencia para la pervivencia de La Festa. En el mes de julio de ese año el Vaticano determinó el secuestro del libro Diálogo sobre los dos grandes sistemas del mundo, el tolemaico y el copernicano, publicado por Galileo Galilei, en el que defendía el heliocentrismo, teoría que situaba al Sol como centro del Universo. Después de años de respaldo papal a las investigaciones de Galileo, las revolucionarias aportaciones expresadas en este libro llevaron al Santo Oficio a abrir un proceso que concluiría un año más tarde con la adjuración de las ideas heliocentristas por parte de Galileo y a su condena de reclusión. Su obra fue finalmente incluida en el índice de libros prohibidos, lo que terminaría por sumir en la desgracia al que sería posteriormente considerado como el padre de la ciencia moderna. Tres siglos y medio más tarde el Vaticano reconocería su error en este proceso. A la sazón, en mayo de 1632, su Santidad emitió un rescrito que concedía al pueblo de Elche un privilegio eclesiástico para garantizar la continuidad de la fiesta de Nuestra Señora de la Asunción en el interior de la Basílica de Santa María. De esta manera Elche quedaba como la única ciudad en Europa que mantenía una
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Modesto Crespo Martínez
representación teatral dentro de una iglesia en contra de lo estipulado en el Concilio de Trento. De esta forma el Papa resolvió uno de los momentos más críticos de la historia del Misteri d’Elx y aseguró la pervivencia de la representación sacrolírica en el escenario en el que se concibió esta joya de raíces medievales. En el dictamen del papado fue determinante la actuación de los defensores de La Festa que no escatimaron esfuerzos. El Consejo ilicitano, que unos años antes se había hecho cargo de la financiación de la representación, inició una movilización para mantener vivo el Misteri. Para ello, no dudó en recurrir a la Real Audiencia de Valencia y clamar a todas las instituciones a su alcance hasta conseguir que el Vaticano diese su permiso para que se representase el Misterio de Elche en el templo de Santa María a perpetuidad. Esta acción, fruto de la tenacidad para salvaguardar el patrimonio cultural y religioso local, es un claro ejemplo del carácter de los ilicitanos y de la firmeza con la que han defendido sus símbolos de identidad en momentos clave de la historia. Pese a la gran trascendencia que tuvo la decisión papal en el devenir del Misteri, el conocimiento de todas las claves de esta excepcional decisión papal ha sido escaso y fragmentado. Por ello, es un acierto que la Cátedra del Misteri d’Elx de la Universidad Miguel Hernández haya investigado este crucial periodo de la historia de La Festa y haya desarrollado un concienzudo trabajo que saca a la luz, con un acertado análisis, distintos documentos de archivos nacionales e internacionales, que aportan datos inéditos sobre el proceso que enfrentó al municipio de Elche con el obispado de Orihuela. La minuciosa labor desarrollada por el equipo de investigación coordinado por José Antonio Pérez Juan, Director de la Cátedra Misteri d’Elx, y las aportaciones de Joan Castaño García, Archivero del Patronato del Misteri, nos permite conocer con más claridad las raíces y los avatares de La Festa, salvada en 1632 gracias a la devoción de los ilicitanos, según
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reza en el escrito, pero fundamentalmente, por la perseverancia y el inconformismo del pueblo de Elche. Sin duda esta obra, con la que se inaugura una colección de publicaciones relacionadas con La Festa, contribuirá a un mejor conocimiento y a la divulgación rigurosa del Misteri, su mundo y nuestra tradición.
MODESTO CRESPO MARTÍNEZ Presidente Junta rectora Patronato Nacional del Misteri d’Elx
INTRODUCCIÓN La tarea del estudioso es ardua y complicada. Ha de enfrentarse a su labor con voluntad, reflexión y paciencia, máximas que precisan de esfuerzo y que, en ocasiones, resultan desbordadas por la imposibilidad de disponer de los recursos e instrumentos necesarios para desarrollar su investigación. La cátedra Misteri d’Elx de la Universidad Miguel Hernández, consciente de esta dificultad, y con el firme deseo de impulsar los estudios científicos sobre el drama ilicitano, ha asumido el encargo de recuperar y difundir los materiales imprescindibles para acometer su análisis desde cualquier prespectiva científica. Esta serie se inicia con la publicación del Rescripto del papa Urbano VIII autorizando la celebración del Misteri o Festa d’Elx. La elección no es casual. Recientemente se ha celebrado el 375 aniversario de la aprobación del Misteri d’Elx por el papa Urbano VIII. Asimismo, es conocida la importancia de esta medida para la pervivencia de la Festa, su continuidad estuvo asegurada a partir de aquel momento y qué mejor modo, por tanto, de iniciar esta colección que publicando el documento que articuló las garantías legales necesarias para la consolidación del drama asuncionista. Lo que la historiografía ha denominado “Rescripto del papa Urbano VIII” no es más que una serie de documentos notariales extractados de un proceso judicial en el que se dirimía el conflicto entre el municipio de Elche y las autoridades eclesiásticas del obispado de Orihuela contrarias a que se continuara celebrando las representaciones del Misteri en el interior de la iglesia de Santa María. Pese a la importancia del documento carecíamos de un estudio riguroso y completo del texto. Dejando de un lado el trabajo de Roque Chabás en 1903, los investigadores debían acudir necesariamente a la traducción del documento publicada a mediados del siglo pa-
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José Antonio Pérez Juan
sado por José Pomares Perlasia en su conocida obra “La Festa o Miseri de Elche”. Sin duda, estábamos ante un instrumento de imprescindible consulta que requería un nueva lectura. Empero, el trabajo que se ha realizado no se ha limitado a traducir los escritos custodiados en el archivo municipal de Elche. Además, se incluye nueva documentación localizada por el historiador Joan Castaño en los archivos notariales de la ciudad de Orihuela en la que se reproduce parte del texto conservado en el archivo ilicitano, junto a otros vinculados a la Festa. La importancia de este hallazgo, ligados a la necesidad de ofrecer al investigador una nueva versión de los documentos papales aprobando la celebración del Misteri d’Elx han guiado esta publicación. Se trata de una edición conmemorativa que da a conocer a la comunidad científica un documento inédito de gran utilidad para los futuros investigadores. El estudio se estructura en dos grandes partes. En primer lugar se incluye un completo análisis histórico realizado por Joan Castaño. En el se repasa la historia del documento, señalando los trabajos publicados hasta la fecha sobre el particular y rememorando los esfuerzos realizados para la localización del original. Al respecto, resultan especialmente importantes las estancias de investigación desarrolladas en distintos archivos nacionales y extranjeros. A la exitosa búsqueda en los fondos notariales de la ciudad oriolana, debemos añadir la valiosa información extraída del Archivo Secreto Vaticano y del Archivo de Estado en Roma al permitir constatar la veracidad de los escritos custodiados en la villa ilicitana. El segundo bloque se dedica a la transcripción y traducción de los documentos. Se ha seguido una misma mecánica, a saber: a la reproducción facsímil del original ha seguido la transcripción del texto. A continuación se han incluido las traducciones del latín al castellano y al valenciano. Esta decisión se ha adoptado con la finalidad de ofrecer al estudioso la posibilidad de contrastar las traducciones con el original, así como, consultar directamente la grafía latina. La serie documental custodiada en Elche está integrada por distintos escritos. Para faci-
Introducción
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litar su consulta al lector se han numerado, realizándose una traducción actual en la que se ha buscado el sentido jurídico de la terminología utilizada por el autor. El carácter novedoso del texto oriolano ha obligado a resaltarlo, incluyendo tanto la copia notarial del edicto papal como los oficios que le acompañan. Esta publicación ha sido posible gracias al acuerdo de colaboración firmado entre la cátedra Misteri d’Elx de la Universidad Miguel Hernández y el Institut Municipal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Elche. Asimismo, debo reseñar el respaldo ofrecido por el Patronato del Misteri d’Elx que desde el primer momento ha trabajado con la cátedra Misteri d’Elx para el fomento de la actividad investigadora. Finalmente, debo agradecer a los responsables de los archivos municipales de Elche y Orihuela las facilidades que nos han prestado para la reproducción de los documentos originales.
JOSÉ ANTONIO PÉREZ JUAN Director de la cátedra Misteri d’Elx Universidad Miguel Hernández de Elche
HISTORIA DEL DOCUMENTO HISTÒRIA DEL DOCUMENT DR. JOAN CASTAÑO GARCÍA
HISTORIA DEL DOCUMENTO1 INTRODUCCIÓN La investigación desarrollada alrededor de la Festa o Misterio de Elche ha exhumado en los últimos treinta años una gran cantidad de datos y documentos que nos permiten, entre otras cosas, conocer su evolución histórica con mucho detalle. Sin embargo, como ya se ha dicho en varias ocasiones aún hay algunos momentos concretos que es necesario aclarar y eso sólo se podrá hacer mediante búsquedas en archivos de fuera de la ciudad para contrastar y completar sus documentos con los conservados en los archivos locales. Uno de estos puntos aún por clarificar se refiere al documento (bula, breve, rescripto, sentencia o carta o letras apostólicas, que de todas estas maneras se le ha denominado en la bibliografía sobre el tema) otorgado por el Papa Urbano VIII en el año 1632, para que la Festa pudiera seguir representándose sin ningún impedimento eclesiástico, según la tradición. La importancia de este documento en la historia de la celebración asuncionista ilicitana radica en qué permitió su continuidad en el interior de la iglesia de Santa María y, de hecho, ésta se convirtió en la única excepción a los dictados del Concilio de Trento (1545-1563) —y, consecuentemente, del Primero y Segundo Sínodo de la diócesis de Orihuela (1569 y 1600, respectivamente)—, en cuanto a la prohibición de re-
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Traducción de la conferencia pronunciada el 6 de febrero de 2007 en la Casa de la Festa bajo el título “El rescripto del papa Urbano VIII sobre la festa de Elche” dentro del ciclo Tres-cents setanta-cinc aniversari de l’aprovació del Misteri d’Elx pel Papa Urbà VIIIè (1632-2007). Es un resumen de la comunicación presentada al XI Coloquio Internacional de la Société International pour l’êtude du Théâtre Médiéval, celebrado en Elche entre el 9 y el 14 de agosto de 2004, bajo el título «Un document clau en la història de la Festa o Misteri d’Elx: el privilegi del Papa Urbà VIIIè (1632)» [en prensa].
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Historia del documento
presentar este tipo de obras en el interior de los templos. Este escrito pontificio es, pues, de una gran trascendencia y así lo han hecho ver los investigadores de la Festa, aunque es muy poco lo que se conoce en concreto de esta autorización y de las circunstancias que favorecieron su expedición.
I. EL DOCUMENTO CONSERVADO EN ELCHE Descripción El escrito que conservamos en el Archivo Histórico Municipal de Elche es, en realidad, una copia refrendada por el notario valenciano Miquel Jeroni Ferri de algunos documentos que debían integrar un proceso abierto ante la autoridad eclesiástica valenciana —posiblemente el tribunal apostólico metropolitano— es decir, una instancia superior al obispado de Orihuela. El instrumento notarial, que transcribe algunas cartas y notificaciones que formaban parte del proceso, está fechado el 24 de septiembre del año 1632 y fue expedido a instancia del caballero Francesc Sempere, procurador del Consejo de Elche en Valencia. Está formato por cuatro folios, manuscritos en latín y en castellano, en el primero de los cuales —que sirve de guarda— se puede leer con letra del siglo XVIII: «Aprovación de la fiestta de Nª. Sª. De la Assumpción dela Villa de Elche por el sumo Ponttífise». Y presenta, además del sello de la colección documental del historiador Pedro Ibarra y Ruiz (Elche, 1858-1934), dos signaturas: «Nº 3º» y «Núm. 72». Sobre la última hoja consta una anotación —la única que aparece en valenciano— que indica, «paga el señor Sempere per la present còpia, vint sous». El documento está formado por cuatro partes muy diferentes: 1.- La presentación el 24 de mayo de 1632 ante el juez del proceso, Jeroni de Torres, canónigo de la catedral de Valencia,
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de una carta apostólica aportada por el mencionado Francesc Sempere. Está firmada por Marco Antonio Franciottus, protonotario apostólico y Auditor General de la Curia romana, nombrado por el Papa. La carta apostólica está dirigida a los cargos eclesiásticos (abades, priores, prebostes, decanos, archidiáconos, cantores de escuela, tesoreros, sacristanes, rectores, lugartenientes, potestades, presbíteros, canónigos, plebanos, viceplebanos, curas y clérigos) y a los notarios y escribanos públicos. En ella se indica que el pueblo de Elche, desde tiempo inmemorial, celebra con representaciones la festividad de la Asunción de Nuestra Señora, pero que el Ordinario de Orihuela intentaba «molestar y estorbar» a la comunidad ilicitana en su pacífica posesión. La autoridad romana, ante los «justos y legítimos títulos anteriores» de los ilicitanos, advierte a cualquier eclesiástico, bajo pena de 500 ducados de oro y de excomunión, en caso de que fuera necesaria, para que no se intente de ninguna manera impedir esta celebración y «mantengan a la repetida Comunidad y a sus personas en dicha quieta y pacifica posesión y la defiendan y conserven». El escrito está fechado en Roma, el 3 de febrero de 1632, año noveno del pontificado de Urbano VIII y redactado por Sanctis Floridus, notario de la curia de la Cámara Apostólica. 2.- El mandamiento del juez eclesiástico de Valencia para que se envíe una misiva al Vicario General de Orihuela donde se copiaba el documento romano y se explicaba su presentación por el caballero Sempere. 3.- Otra acta notarial de Baltasar Voltes, notario de Orihuela, fechada el 24 de septiembre, donde se da cuenta que él mismo notificó el 9 de junio el contenido de la carta del juez valenciano a Francesc Piquer, Vicario General de Orihuela, y a Vicent Montesinos, promotor fiscal de la curia episcopal oriolana, los cuales se dieron por enterados. 4.- Finalmente, la copia de la contestación del mencionado Vicario General, firmada el 12 de junio del mismo año, donde
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Historia del documento
se afirma que la intención del obispo nunca había sido prohibir la Festa, aunque el capítulo 24 del segundo sínodo de la diócesis —celebrado, como hemos dicho, el año 1600— impedía las representaciones y comedias dentro de las iglesias. Teniendo en cuenta que los obispos anteriores siempre habían dado permiso para hacer la Festa y que, reconocida ésta por el doctor Esteban Torregrosa, canónigo doctoral de la catedral de Orihuela, por comisión del prelado, no se había encontrada ningún elemento contrario a la fe ni a las buenas costumbres, el obispo daba licencia. Pero advierte que, contra aquello que alegaba Elche, su Consejo no tenía ningún otro título para argumentar su posesión sino la «precaria» concesión de este permiso episcopal que, insiste, nunca se había intentado revocar. Aquello que sí reconoce es la publicación en agosto del 1631, desde el púlpito de Santa María, de un edicto que obligaba durante la Festa a dividir la iglesia en dos partes, por medio de un palenque de madera, de manera que los hombres y las mujeres quedaran separados y se prohibía la venta de bebidas y víveres en el templo para evitar meriendas, irreverencias y «mil deshonestidades y desvergüenzas» que se vivían en la Festa como si fuera «corros de toros y otras fiestas profanas». El vicario manifestaba que el edicto se redactó después de oír a seis testigos y que, aunque la villa recurrió a la Nunciatura apostólica de los Reinos de España, ésta nada más modificó el mandamiento al permitir que las mujeres pudieran portar en la manga una «confiturilla» para comer una sola vez en caso de mucha necesidad. A pesar de todo eso, y apelando a la santa obediencia, el obispado aceptaba totalmente la carta pontificia. No se conserva en los archivos de Elche ningún documento —salvo el que estamos comentando— que nos hable de este posible proceso que, dadas sus características, debió ser costoso. Pensamos que, aparte de los procuradores del Consejo en Valencia y en Orihuela, algún enviado ilicitano debió ir a Roma a presentar la apelación ante la Cámara Apostólica y,
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sin duda, a pagar la cantidad que este tipo de gestiones y privilegios implicaban. Si las gestiones, como se puede pensar, fueron sufragadas por el Consejo de Elche, como responsable de la Festa desde el año 1609, no quedó constancia escrita o no se ha conservado ningún testimonio. De hecho, la primera noticia que poseemos sobre la mencionada copia notarial proviene del año 1789 —más de ciento cincuenta años después de haber sido escrita— sin que antes de esta fecha se haya localizado ninguna referencia al respeto. Es en el acta capitular del 9 de octubre de 1789 donde se hace constar la llegada a manos del Consejo de un decreto del obispo de Orihuela Josep Tormo de Juliá, por el cual se otorgaba a la iglesia de Santa María la dignidad de Insigne, cinco años después de que el mismo prelado hubiera oficiado la ceremonia de su consagración, acontecida el 3 de octubre de 1784. Y es al final de esta acta capitular, donde se indica que el documento se guardó en el archivo del Consejo en «el lío quarto que abraza desde el número setenta y seis hasta el ciento y cinco y en el que se mira entre otros particulares sobre asumptos respectivos a la Insigne Parroquial Iglesia de Santa María, un testimonio del Amparo de Poseción de la Curia Romana para celebrar anualmente la festividad de Nª Sª de la Asumpción». Aunque ignoramos las circunstancias exactas, en algún momento determinado del siglo XIX este importante documento —como muchos otros— desapareció del Ayuntamiento. Recordemos las ventas de documentación histórica como papel viejo que en determinadas ocasiones hizo el Consejo para pagar obras municipales. El caso es que en el año 1891 este documento —afortunadamente también, como muchos otros— había sido recuperado por el citado historiador Pedro Ibarra y Ruiz y encuadernado en el volumen I de su colección facticia titulada Varios. Documentos para la historia de Elche. El documento es el tercero del volumen y está señalado en la cubierta, como hemos visto, con el sello de propiedad del mencionado Ibarra.