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PROYECTOS COMUNITARIOS

Angel Joel Méndez López José Vicente Pérez Cosín Universitat de València

apuntes


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PROYECTOS COMUNITARIOS

Angel Joel Méndez López José Vicente Pérez Cosín Universitat de València


INTRODUCCION La comunidad ha de reconocerse como el escenario por excelencia de la acción social que conlleve a la transformación de la realidad, pero solo será efectivo este proceso de superación del estado de cosas actuales, si la comunidad toma conciencia de su realidad, de sus problemáticas, pautas conflictuales, puntos de inflexión y si el investigador es capaz de facilitar con herramientas sistematizadas, el proceso de identificación de las contradicciones, en la búsqueda de soluciones y propuestas alternativas. Lo comunitario es una cualidad en formación, un modo de existencia de la subjetividad comunitaria en proceso, en gestación, que incorpora

metaobjetivos,

modos

de

vida,

emociones,

ideales

y

búsquedas, que se concretan en sus proyectos de transformación de sus condiciones reales de existencia. El autodesarrollo de base comunitaria es un proceso de dignificación humana y de emancipación individual; es el despliegue y el enriquecimiento de la vida humana plena y multidimensional, porque refuerza los vínculos sociales, se soporta en una mirada enriquecida de los procesos comunitarios, supera los conflictos afirmando las potencialidades, fortalece la identidad comunitaria y la conciencia de sí, supera la tendencia confusa que proyecta el no compartir y se instaura paulatinamente como un espacio donde se produce la democracia real, donde se gesta la ciudadanía y donde se reivindican los derechos. La comunidad sujeto gesta lo comunitario a través de la participación y la cooperación conciente de sus miembros, que nuclea las diversas implicaciones en una síntesis de implicación responsable, superior, comprometida e integradora de la comunidad, en la realización de su propio proyecto de autodesarrollo. Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


Cuando estudiamos la comunidad sujeto, la comunidad en proceso de autodesarrollo, estudiamos cómo la comunidad sujeto crea y transforma la realidad, cómo se transforma a sí misma, cómo entra en una relación activa con sus propios recursos potenciales, con sus propios motivos actuales y perspectivos y con el propio proceso de realización de su proyecto cambista. Una vez que el proyecto comunitario basado en la participación activa, consciente y transformadora de la comunidad existe, cobra vida y se proyecta prospectivamente, la comunidad deja de ser “cosa”, “artefacto”, “reproducción”, “retórica”, “espejismo”, “ficción” y “espacio desanimado”, para convertirse en escenario aportativo, en espacio de convivencia y en energía revitalizadora, elementos indicativos todos ellos de que la cualidad de lo comunitario se está gestando.

Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


CAPÍTULO 1. PROCESOS COMUNITARIOS. 1.1 HACIA UNA NECESARIA VALORACIÓN INTEGRAL DE LA COMPLEJIDAD Hoy no tiene sentido intentar acercarnos al campo de lo social, fuera de un modelo de análisis y aprehensión que vaya de lo complejo a lo complejo. Nos encontramos en la era de la interdependencia y de lo trans, en los contornos de un mundo interconectado e interinfluyente, que por consiguiente exige de abordajes sistémicos, interlógicos y multidimensionales. Las complejidades de la complejidad deben ser descubiertas, como conexiones de señales múltiples, como procesos de retroacción permanente, que permitan resucitar de un nuevo modo, ideas, búsquedas y viajes libertarios, con sentidos más integradores. Lo contrario sería mutilar la realidad, encuadrar equívocamente lo cuantitativa y cualitativamente diverso, multiforme. Los procesos sociales no son simples, son totalizadores, la mejor forma de acercarnos a su esencia no es a través de condicionamientos o determinantes fijos o rígidos, sino a través de mediaciones, de atravesamientos múltiples, de transversalizaciones, de análisis multicausales y transdisciplinarios. Buscar la transdisciplinariedad del enfoque implica abrir nuevos caminos a la comprensión de la sociedad, del pensamiento y del ser humano, lo que requiere configurar una visión dinámica del mundo, pensada con enfoque holista, de redes, en franca lucha contra la no linealidad. Nos convoca la transdisciplinariedad del pensamiento complejo, que permite religar lo que está entretejido, en tanto propuesta contraria al determinismo absoluto y generalizado.

Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


La complejidad demanda imperativamente escapar de la lógica que aísla, necesita la contextualización social y humana, en un tiempo histórico donde una exigencia fundamental es abrir brechas y romper tabiques a favor del respeto a la diversidad, eliminando el maniqueísmo desmedido y excluyente, carente de sentido científico y humanista. La realidad y los disímiles procesos que discurren en ella, son irreductibles. El mundo real es multi(di)verso, lo que hace que muchos de los fenómenos sociales golpeen drásticamente a la vista. Reflexionar sobre el sentido de base de nuestras prácticas requiere valorar en clave integradora y ética: integradora, porque repiensa a la realidad más allá de los dualismos, más allá de lo monolítico, hilvanando tejidos múltiples para romper los modos deformantes de la linealidad; y ética, porque debe ser capaz de religar y canalizar la realización de nuevas prácticas concientemente

asumidas

simplificadores,

desde

para

sentidos,

superar

los

compromisos

pares y

binarios búsquedas

dignificatorias. En lo social no tiene cabida la determinación directa y unilineal de los fenómenos,

sino

que

es

significante

considerar

la

mediación

multidimensional de los procesos. Cada fenómeno concreto está plurimediatizado; entre la idea y el caso concreto existen muchas mediaciones, las que inciden en que la totalidad no puede ser directamente interpretada. Negar esta situación es resquebrajar la concreción de la realidad como sistema totalizador; sería una absurda y ficticia abstracción. De lo que se trata es de finalizar el reinado casi absoluto del determinismo, de superar los métodos lineales en el estudio de la dinámica compleja, buscando relación entre el todo y las partes en conexión dialógica. El enfoque simplista a la hora de comprender los

Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


procesos comunitarios, lastra; los problemas complejos no pueden afrontarse y mucho menos resolverse con soluciones simples. Hoy en día, la disciplinariedad no es lo más efectivo ni lo más útil. Lo disciplinar absolutiza el análisis del tejido común de la realidad y lo corroe, lo desvertebra. El pensamiento relacional complejo se apoya en la religación de saberes, en la superación de los enfoques disciplinares, en el trabajo conjunto con los valores y los conocimientos para eliminar los vicios reduccionistas, encontrando mediaciones y creando un diálogo efectivo entre diversos saberes, que permitan reconocer el conocimiento cotidiano, las formas de la actividad humana y crear nodos transdisciplinarios que coloquen la comprensión de la condición humana como el epicentro (del pensamiento y de la acción). Pensar la complejidad de los procesos comunitarios, pasa por una corrección radical de los modos positivistas de ver el mundo social, por colocar en crisis los cimientos de las formas tradicionales de hacer, fundamentalmente conservadoras y manipuladoras, que no facilitan la construcción de vínculos relacionales ni la religazón de saberes dispersos, porque responden a un principio de reducción antisistémica. Según Joaquín García Roca, la galaxia de la complejidad significa el reconocimiento de que allí donde hay una idea simple, hay una simplificación de la realidad y de su verdad, aunque ésta se rodee de esplendor. Cuando se deja de reconocer la complejidad, queda afectada la propia verdad ya que ésta no necesita tanto de esplendor, que es una cualidad de lo simple, cuanto de permanente búsqueda y de desconcierto; y continúa señalando el autor, la galaxia de la complejidad significa la renuncia al pensamiento lineal y a las causalidades únicas, ante la maraña de los problemas sociales. Ninguno de ellos puede entenderse desde el recurso de una causa única. (García Roca, 2001)

Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


En lo social, son tantos los sistemas de relaciones en los que entra una persona concreta, que es imposible valorar una sola de las influencias. Es cada sujeto con su historia de vida el que tiene que analizarse en toda su dimensión. Lo general es una abstracción y lo singular es lo que realmente existe. El movimiento de lo abstracto a lo concreto pensado está lleno de mediaciones; a su vez, el estudio de los fenómenos sólo se puede realizar a través de las disímiles mediaciones que atraviesan los mismos. Un paso indiscutible a dar en el ámbito de lo social, debe comenzar por el dominio y articulación de lo existente para acceder a lo posible, trascendiendo la frivolidad de la razón incompleta y lograr adentrarnos en nuevas estructuras del pensamiento, que asuman una lógica concreta para transformar la realidad, a partir de una capacidad más elevada

de

propuestas,

asentada

en

plataformas

conceptuales

transdisciplinares. Ello entraría en una especie de maridaje con el fortalecimiento de una conciencia crítica que permita interpretar y enriquecer las expresiones de vida cotidiana. Los procesos de cambio social sólo pueden lograrse a partir de una realidad concreta y no desde un cómo debería ser. Es necesario tener valor para poder modificar la realidad, pero primero hay que tener la capacidad y la audacia necesaria, para poder entender toda la dinámica procesual y multicausal en la que se sintetiza y expresa la misma. Los estudiosos de la sociedad debemos preparar el pensamiento para entender la dialéctica que impone la realidad, avanzando hacia nuevas aperturas de la razón, sin abstraernos prematuramente de lo que nos presenta a ojos vista la vida. En síntesis, es necesario integrar la diversidad y las múltiples aristas que se contienen en ella, para poder modificar la estructura social injusta actual. Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


Sólo se puede transformar lo real cotidiano si se va a lo profundo de la base, dando el salto de lo evidente a lo radical, enriqueciendo la piedra filosofal y adecuándola activamente a los procesos de la sociedad compleja contemporánea, sin perder los núcleos sustantivos sobre los que se soportan las praxis nutricias y fecundas en dignificación. El enfoque sistémico debe ajustarse activamente a la complejidad cambiante y dinámica, pues no existen en el pasado métodos y procedimientos constructivos y viables, para resolver los problemas actuales desde una lógica que emancipe y que valore las múltiples riquezas que tiene una sociedad diversa como la actual. Un imperativo está en encontrar nuevas bases de confianza y alternos puntos de apoyo, que desde un marco cosmovisivo bien construido, permitan asumir la complejidad de lo social en todos sus matices, abriendo dimensiones superiores a los procesos de transformación social justa, renovada, prospectiva y mucho más plena en solidaridad y en sentidos vitales. La perspectiva de la complejidad nos recuerda a cada instante la necesidad de concebir las sociedades como sistemas complejos, multiformes, abiertos al inter-cambio. Este devenir constante del movimiento, es el estado natural de la vida. Es importante considerar el sentido real de la dinámica social y replantearnos clarificadoramente los problemas del ser humano de nuestro tiempo, apoyados en un saber riguroso, serio, coherente, alejado del dogmatismo y disconforme con la opresión. El enfoque de la complejidad, en tanto propuesta de pensamiento vincular que viabiliza la superación de los reduccionismos y los análisis monocausales de la realidad, tiene la intencionalidad manifiesta de conocer las partes

Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


constitutivas de un fenómeno a través del conocimiento profundo del todo integrado. Una sin la otra es tan estéril, como la otra sin la una. Los problemas complejos no pueden resolverse con soluciones simples. Para poder hacer frente a la realidad objetiva y a las disímiles formas en que se presenta la misma, es necesario superar la epistemología de la simplicidad, produciendo saltos cualitativos en los análisis, en los abordajes y en las formas aprehensivas de acercarnos a ella. Ello significa construir solidariamente nuevas perspectivas, que orienten el desarrollo social hacia superiores oportunidades expresivas de las búsquedas humanas emancipatorias, avanzar en democracia, en justicia y en posibilitación comunitaria. 1.2 PLATAFORMA ORGÁNICA DE BASE COMUNITARIA Los problemas comunitarios, dado su complejidad antes valorada, demandan ser abordados transdisciplinariamente y no de forma disciplinaria. Formarse en este sentido de compromiso e integralidad hasta donde sea posible, implica como profesionales, producir una profunda formación teórica que permita concientemente, acceder a la crítica de la realidad, gestando una conciencia común de la situación para afrontar y resolver el problema real, lo que sólo puede hacerse desde lo colectivamente pensado y propuesto. La transcomplejidad es un proyecto de grandes dimensiones, que busca

revolucionar

el

pensamiento

desde

un

compromiso

emancipatorio, porque comprende al género humano, se adentra en el estudio de la realidad como un todo integrado, renueva las matrices mentales, crea nudos transdisciplinares y construye nuevas rutas que permitan fortalecer la capacidad de dudar con sentido, en el camino de aspirar a una nueva civilización en gestación. Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


La transdisciplinariedad implica conocimiento del objeto de estudio, para afrontar las consecuencias de los análisis deterministas vigentes. Es un pilar fundamental en la comprensión de los procesos comunitarios complejos, tramados en red. En su lógica, se autentican infinitas

posibilidades

para

explorar

constantemente

la

multidimensional realidad social humana. Es decir, la comunidad debe ser capaz de integrarse y refundarse como propuesta colectiva, como subjetividad plena y actuante, lo que necesariamente implica provocar salidas, para que como espacio y relación

compleja,

se

superen

los

múltiples

procedimientos

automatizados y los modos constrictivos que impiden la plena realización humana. El individuo solo no resuelve, no puede nunca conocer el objeto en toda su magnitud. El sujeto de cambio por excelencia es colectivo, siendo la sociedad la que conoce y no solo el sujeto psicológico concreto. Es la sociedad la que conoce, antes de mí y junto conmigo. No existe una realidad fuera e independientemente del ser humano. La persona produce realidad(es). Las categorías para construir la vida no son inmutables, sino históricas y culturales; eso las hace cambiables. El individuo tiene una identidad (no fija por supuesto) pero puede actuar en múltiples niveles; sin embargo, alcanzar los niveles superiores de desarrollo humano, demanda de la armonía entre lo interno y lo externo, para que la persona pueda autodeterminarse y darse nacimiento sí misma. El nacimiento a sí mismo de los sujetos en comunidad, en pos del desarrollo humano, se consolida en la capacidad de los individuos de estar en el borde de sus microcontextos, para transitar de uno a otro sin conflictos antagónicos; es por ello que resulta importante crear en las Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


personas los dispositivos que le permitan moverse funcionalmente en los límites. Cualquier estudio de las ciencias humanas, sin importar sus pretensiones, alcances o apellidos, tiene que partir de los sistemas de relaciones reales en los que está insertado el ser humano como individuo y que integra en un proceso de elección, el hecho de decidir sobre los principales aspectos de la vida. Cuando la persona integra todo lo que ha vivido hasta hoy en el sistema de relaciones, articula su sistema de relaciones actuales y los que prevé para el futuro. Estos niveles de relaciones están estructurados en su subjetividad. En la propia subjetividad está estructurada la subjetividad colectiva y viceversa. El sujeto tiene que tratar de existir superando la influencia externa. Su autoconstitución lo integra a sí mismo y a la circunstancia de vida donde se construye (auto); si no se salva la (su) circunstancia, no se puede salvar él. Es por eso que la subjetividad no puede ser planteada desde visiones estáticas, sino que su lógica implica la necesidad de replanteos dinámicos, pues la misma constituye una estructura abierta al cambio, en constante transformación y redimensionamiento. Podemos entonces decir, que la subjetividad de forma simultánea, constituye

un

proceso

singular

y

emergente

de

las

tramas

(inter)vinculares que trascienden al sujeto, por tanto y retomando las ideas de Pichón-Riviere, el sujeto psicológico concreto es un ser de necesidades (aunque no solo es movido por estas, porque solo con necesidades no se puede construir la vida posibilitada) las cuales se satisfacen socialmente en relaciones societales que lo determinan.

Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


Los procesos intersubjetivos tienen su nivel de expresión en la cotidianeidad. La cotidianeidad de los microcontextos de existencia de las personas, es el punto de encuentro de la subjetividad individual con la subjetividad social, por lo que ocuparse de los fenómenos cotidianos va más allá de visiones unilaterales y direccionales, causa-efecto. No es oportuno ni propositivo el análisis que valora al individuo solo por un lado y a la sociedad independientemente por otro lado. El eje articulador preciso requiere de estudiar integradamente al individuo y a la sociedad, tendiendo puentes entre ambas dimensiones vinculantes. Las ciencias del ser humano tienen que reflejar la realidad desde lo histórico concreto. Es muy heterogénea la sociedad y por ello es indispensable valorar el sentido subjetivo que tienen los procesos sociales para el individuo. El sentido subjetivo es clave para comprender la subjetividad, siendo ésta parte componente (constituyente) de cualquier estructura individuo-grupo-sociedad. De ahí que el estudio de los procesos de autodesarrollo comunitario, así como su compleja y necesaria mediación por la subjetividad humana, se convierta de por vez en un espacio de acción-reflexión, donde se interconecten, se reciproquen y confluyan campos de acción y estudio como la sociología, la economía, la psicología, la filosofía, la pedagogía, entre otros ámbitos del conocimiento, que de común tienen el estudio del ser humano inserto en sociedad y la búsqueda de su realización y mejoramiento pleno. Es por ello que consideramos como prioridad, el estudio de la subjetividad como mediador y eje transversalizador de los procesos de autodesarrollo con sentido comunitario. Todo el trabajo de la comunidad, en sus procesos de desarrollo comunitario, debe ir en función del compromiso de los actores y actrices Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


sociales y de todos los recursos posibles, a favor del fortalecimiento comunitario. Solo así es que se puede hablar de una comunidad actuante, viva, constituida por subjetividades integradas, plenas y enriquecidas. Es necesario despojarse de las herencias positivistas históricamente heredadas, las cuales limitan la comprensión de los procesos comunitarios. En el análisis de estos procesos no se puede perder de vista ni la dinámica ni la especificidad de los movimientos que se producen, lo que requiere que el fenómeno concreto se entienda como un complejo mundo de relaciones que solo puede ser aprehendido desde un enfoque transdisciplinar y el núcleo central de esta visión es la dialéctica, que no tolera el estancamiento, ni la inmovilidad, sino que se convierte en un necesario instrumento de transformación práctica de la sociedad, en la búsqueda de nuevos contenidos y del paso a modos superiores del desarrollo. Esta es una forma más profunda de pensar el mundo en sus variados planos actuantes, como sistema íntegro, con múltiples nexos y con relaciones infinitamente diversas que favorezcan las retroacciones de los sistemas. Sólo una plataforma bien configurada y orgánicamente construida permitirá acercarse al conocimiento del mundo objetivo sobre una base sistémica, que se apoye en todas las conexiones, concatenaciones y relaciones esenciales. Para el estudio de los procesos comunitarios y por responder a los requerimientos que la complejidad de los mismos plantea, proponemos asumir el autodesarrollo comunitario como principio de la acción transformadora de la comunidad, lo que implica potenciar la dignidad humana a través de la elaboración de proyectos de desarrollo integradores que busquen concientemente dirigir la comunidad hacia superiores niveles de realización. Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


Visto así, el autodesarrollo implica participación, construcción de salud, crecimiento compartido, recuperación de valores fundantes, creación de todos los círculos de solidaridad posible y construcción de nuevos paisajes que legitimen alternas dimensiones del desarrollo humano. Dicho proceso busca movilizar la capacidad creativa de la comunidad para hacer lo alternativo posible y al construir salud comunitaria se inscribe en la lógica de analizar el movimiento real de la comunidad hacia estadios superiores de desarrollo comunitario. El autodesarrollo comunitario es en su esencia un proceso de transformación de la realidad, realidad de la cual somos parte constitutiva. Cuando se es parte de la comunidad y de sus dinamismos, nos encontramos dentro del proceso y ello requiere que participemos activamente de la acción de desarrollo y de la construcción de lo comunitario como praxis legítima, en tanto actividad conciente y comprometida, a través de la cual los sujetos se forman y recrean a sí mismos, al igual que transforman la realidad comunitaria donde concretamente se expresan como seres dialógicos, reflexivos y propositivos. El autodesarrollo de base comunitaria es un proceso de dignificación humana y de emancipación individual; es el despliegue y el enriquecimiento de la vida humana plena y multidimensional, porque refuerza los vínculos sociales, se soporta en una mirada enriquecida de los procesos comunitarios, supera los conflictos afirmando las potencialidades, fortalece la identidad comunitaria y la conciencia de sí, supera la tendencia confusa que proyecta el no compartir y se instaura paulatinamente como un espacio donde se produce la democracia real, donde se gesta la ciudadanía y donde se reivindican los derechos.

Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


El desarrollo de lo comunitario impone una serie de retos, lo cuales deben analizarse a partir de dimensiones complejas. La asimilación crítica de los procesos comunitarios pasa por cambiar el modo de pensar, fundamentalmente rígido, dicotómico y simplificador que ha venido utilizando la humanidad como tendencia mayoritaria en los últimos tiempos y proponer nuevos cursos de la acción cambista, que nos permitan abrir cauces al retorno de la conciencia crítica, la problematización y lo compartido con sentido emancipador. El individualismo nos empobrece grandemente; la dimensión comunitaria es la mejor vía para enriquecer la vida de las personas y subir con ello la escalera de la cotidianeidad. Los problemas comunitarios desbordan los intentos individuales, por lo que es imprescindible superar estos marcos de actuación e ir a los espacios donde se vitalicen los contactos y lazos humanos, como lugares comunes que necesitan ser potenciados, revalorizados y reciclados constantemente. De esta forma, se entiende lo comunitario en términos de crecimiento compartido, como procesos garantes de nuevos encuentros de socialización que recuperen la esencia dignificadora del desarrollo y a través de la creatividad y la activación de redes sociales bien tejidas, emprendan acciones colectivamente pensadas para transformar lo real cotidiano actual. Para dotar de un sentido más rico al desarrollo de las estructuras comunitarias, se requiere dinamizar la vida social y articularla en propuestas más plenas a favor del desarrollo emancipador. Es decir, urge romper las trincheras y superar las fronteras limitadoras de los vínculos solidarios, así como la necesaria trasgresión de las acciones que se opongan al encuentro humano.

Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


La herencia inercial que nos pretende impedir movernos, debe ser sustituida por el reforzamiento de los vínculos comunitarios, la construcción de comunidades con sentido de pertenencia y compromiso y con una visión común que permita construir solidariamente nuevas realidades, así como trazar itinerarios diferentes, apoyados sobre las potencialidades, construido sobre los logros y las fortalezas, sobre las capacidades humanas, las virtudes y asentado en la realización de todas las posibilidades posibles.

Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


CAPÍTULO 2. INTERVENCIÓN COMUNITARIA 2.1. UN PENSAMIENTO A LA INTERVENCIÓN COMUNITARIA TRADICIONAL Los

enfoques

y

perspectivas

en

los

que

se

ha

insertado

tradicionalmente el hacer comunitario, han venido respondiendo a los intereses de sistemas opresivos, que impiden un cambio genuinamente transformador en la realidad sociocomunitaria, pues han asumido el proceso de desarrollo como un movimiento lineal, fragmentador y con soportes

abstractos

que

generan

exclusión,

seudoparticipación,

marginación e inequidad. Por lo general, en el trasfondo de la ayuda al necesitado, resalta una ética de relaciones vinculares sociales, con fuerte contenido e impacto humanista, pero este sentido comunal y de otredad, claudica ante las acciones asistenciales y caritativas, que anulan la posibilidad del polo fundamental de la contradicción (el necesitado de la acción profesional), en

el

proceso

de

resolución

de

sus

propias

problemáticas

y

contradicciones. El concepto de intervención en el desarrollo de procesos comunitarios ha sido discutido e incluso rechazado de forma radical por algunas propuestas teórico-metodológicas, lo que está dado fundamentalmente por la utilización que se le ha dado al mismo, el cual se ha convertido en una herramienta, que en complicidad con las aspiraciones de tecnócratas y políticos, ha servido a los fines e intereses de dominación y opresión social. “Acercándonos, desde la intervención social, hacia la intervención comunitaria, encontramos una contradicción implícita en la idea de “intervenir” “desde fuera”, con la idea del ámbito comunitario “natural” “desde dentro” y “desde abajo” (Colectivo de Autores. Editorial Félix Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


Varela, 2005: 32). Algunas propuestas “interventivas” se dirigen a “conducir” el desarrollo de las comunidades, pero al intentarse este proceso desde fuera del escenario que se necesita autopotenciar, ha traído consigo predominantemente, el rechazo de la conciencia popular. Desde las propias definiciones del término intervenir, podemos percatarnos de las múltiples acepciones que se le atribuyen al mismo, lo que sin dudas juega determinado nivel de influencia a la hora de ser asumido por los profesionales, que lo instrumentan en la práctica comunitaria. Se plantea en el Diccionario Educativo Estudiantil Larousse, que “intervenir es tomar parte en un asunto” y en el Diccionario de Sinónimos, Antónimos e Ideas Afines, se entiende que intervenir es sinónimo de “participar, actuar, mediar, interceder, interponerse, entrometerse” y otros afines; todas estas valoraciones, denotan amplitud y falta de concreción a la hora de considerar los elementos clave para comprender dicho fenómeno. (Diccionario Educativo Estudiantil Larousse; Diccionario de Sinónimos, Antónimos e Ideas Afines) De lo anterior se desprende que en su significado semántico común, este término posee un abanico de matices, que puede y de hecho consideramos, ha contribuido a que en su realización práctica haya discurrido por caminos, no siempre conducentes a las búsquedas y los logros de la emancipación humana verdadera. 2.2 EL AUTODESARROLLO COMUNITARIO. PLATAFORMA ARTICULADA PARA EL PROCESO DE DESARROLLO SOSTENIDO DE LA COMUNIDAD Al adentrarnos en una comunidad, nuestro acercamiento debe ser multidimensional y sistémico, contextualizándola y atendiendo a su vez

Angel Joel Méndez López; José Vicente Pérez Cosín (Universitat de València)


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