Skip to main content

1_9788418329821

Page 1

ENCRUCIJADAS Ensayos sobre la crisis polĂ­tica en Chile


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


ENCRUCIJADAS Ensayos sobre la crisis política en Chile

MARCELO MELLA POLANCO

tirant humanidades Valencia, 2020


Copyright ® 2020 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Marcelo Mella Polanco

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1832-982-1 MAQUETA: Disset Ediciones Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice Introducción.............................................................................................. 11

PARTE I: AUTOENGAÑO La ley del desplazamiento hacia la izquierda............................................. 21 Y a mí ¿Qué mierda me importa?.............................................................. 27 La óptima indiferencia de la democracia................................................... 31 Los nudos estratégicos del gobierno.......................................................... 35 La caja de herramientas............................................................................. 39 El alma de las marionetas.......................................................................... 43

PARTE II: EXPLOSIÓN La grieta de la modernización capitalista................................................... 51 ¿Quién lleva la gorra en Chile?.................................................................. 57 Explosión de los bordes y cambio constitucional....................................... 63 Persistencia de partidos tradicionales y arquitectura constituyente............ 69

PARTE III: PENUMBRAS Tres tipos de ateísmo político.................................................................... 77 Subjetividades postestatales....................................................................... 81 Gobernando los vacíos.............................................................................. 89 Papá salió en viaje de negocios.................................................................. 99 Retóricas de la reacción............................................................................. 103 Confinamiento.......................................................................................... 109 Bibliografía............................................................................................... 117


INTRODUCCIÓN Una parte de la literatura sobre la acción humana y el comportamiento intencional analiza la relación entre las decisiones de los actores y sus resultados. La teoría de la acción racional con autores como John Roemer (1989) y Jon Elster (1997; 2003), miran con cierto escepticismo esta correspondencia entre decisiones estratégicas y resultados intencionales. Elster señala que la acción racional puede producir: efectos intencionales (se producen resultados buscados por el actor), efectos no intencionales que implican cambios en las oportunidades (resultados no esperados, modifican condiciones del contexto) y efectos no intencionales que implican cambios en las preferencias (resultados no esperados, modifican preferencias del actor). Otro autor relevante que se ocupó de los efectos no intencionales fue Alexis de Tocqueville. En Democracia en América (2018), examina en perspectiva comparada los obstáculos y amenazas de la democracia no solo por parte de sus enemigos externos —que no creen en ella—, sino principalmente por parte de quienes sí creen en esta forma de régimen político. Sin embargo, los resultados no intencionales de acción han sido poco atendidos por el análisis del comportamiento político que centra su mirada en la capacidad de los actores de controlar la incertidumbre mas que en el impacto de la contingencia sobre los procesos políticos. La “paradoja de Tocqueville” describe los riesgos y resultados contraproducentes de los procesos de cambio político y social por el aumento de expectativas de los sujetos. Este mecanismo permite entender porqué razón ciertas coyunturas de crisis sobrevienen en momentos en los que se inician reformas demandadas por mayorías sociales y no durante coyunturas con “rendimiento decreciente”. Derivado de la explosión social de octubre y noviembre del 2019, el conflicto político en Chile descubrió una crisis multidimensional: cada uno de los niveles (político institucional, económico, social y cultural) en los que se confirmaban antagonismos no se encontraban coordinados entre sí, como fisuras generativas. Esto significa que los niveles de desorganización de las rutinas sociales en la referida coyuntura dificultaron avanzar en una agenda de concertación amplia


10

Marcelo Mella Polanco

entre actores políticos y sociales, propagando mayor polarización y enfrentamiento en las otras dimensiones del conflicto. El sociólogo y filósofo francés Julien Freund utilizó el concepto “implotar” para significar aquellos terceros actores que por aproximarse demasiado a un campo conflictual terminan siendo atrapados por éste. En el mismo sentido, Remo Entelman (2005) define el “magnetismo conflictual” como aquella “fuerza de atracción” que, desde el centro de un campo de conflicto, atrae a terceros actores hasta incorporarlos como partes del contencioso. Como resultado de lo anterior, los antagonismos que no son institucionalizados, con el paso del tiempo, pueden devenir en polos de atracción con inercias conducentes a polarización y radicalización creciente. Argumentamos entonces, que la prolongación de los antagonismos y la multidimensionalidad de la crisis chilena de octubre produjeron una multiplicación de los efectos contraproducentes en cada uno de los vectores del sistema conflictual, debido a que el sistema político no pudo abordar y gestionar ese nivel de complejidad. En contextos de alta fluidez e incertidumbre, por la complejidad anatómica del conflicto, el cálculo estratégico de los actores se hace más dificultoso, como así también la predecibilidad de los efectos de las decisiones. La extrema opacidad de los intereses enfrentados en el conflicto chileno ha generado desplazamientos vectoriales de actores que buscan superar el déficit de legitimidad existente en el sistema, pero autolimitados en su capacidad de politizar y dar respuesta efectiva a las demandas sociales. Desde esta perspectiva, la metáfora que mejor refleja la topología del conflicto en Chile no es un espacio cartesiano donde los actores se posicionan en una dimensión, sino múltiples planos con intersecciones y encrucijadas, donde cada decisión política genera costos y beneficios diferenciales e incluso contradictorios dependiendo de la posición de cada actor en el sistema conflictual. Por su parte, el recurso simbólico de la “penumbra”, en la sección final del libro, remite a la actual situación política en el país y toma distancia de las lecturas dicotómicas que proliferan sobre el sentido y resultado de la protesta social. Inicialmente, utilizamos la “penumbra” para representar un contexto de ausencia de proyectos históricos (ideológicos) y de predominio de retóricas “negativas” o de resistencia.


Introducción

11

Utilizamos también la noción de “penumbra” como representación de un proceso de declinación sin recambio de la política chilena en la última década, agudizada desde las movilizaciones estudiantiles de 2011-2015 que aceleraron la corrosión de la legitimidad de actores e instituciones. Como complemento a esta declinación transversal del sistema de partidos, la élite política en su conjunto muestra señales de agotamiento en su capacidad de conducción. Esta falta de conducción y liderazgo de la élite política se manifiesta en una incapacidad para defender posiciones programáticas, limitándose sólo a responder nerviosamente a los clamores de la protesta callejera. Siguiendo a Wright Mills, los atributos básicos de las élites (conciencia de persistencia, cohesión y conspiratividad) aparecen debilitados por la fuerza de la crisis y del sistema conflictual. Asimismo, este trabajo remite a la indeterminación radical respecto de los escenarios futuros, asumiendo una perspectiva de “final abierto” que incluye la posibilidad de reformas de tipo “progresista” y también una posibilidad de regresión conservadora que puede materializarse en el triunfo de una candidatura presidencial derechista radical o en el crecimiento de actitudes antidemocráticas e “iliberales”. Argumentos para sostener la tesis del “final abierto” de esta crisis son variados: la falta de anclaje social de los partidos que determina una gran autonomía de la protesta, la proliferación de una cultura “postestatal” o “paraestatal” que predomina entre los jóvenes en espacios de informalidad, y los errores de cálculo de actores que coinciden en mantener el uso táctico de la violencia por expectativas e intereses particulares. Con demasiada frecuencia algunos analistas ven la protesta social —incluidas sus manifestaciones más violentas— como epifanía y póliza de los cambios políticos futuros. La creencia de que la crisis chilena corresponde al carácter “semisoberano” de su sistema democrático, se fortalece desde las movilizaciones estudiantiles de 2008 y 2011 y, por cierto, tiene variantes internas de carácter disciplinar e ideológico. Otro grupo de analistas, entiende que la crisis es resultado del debilitamiento de la capacidad gubernamental producto de factores como la fragmentación del sistema, la indisciplina de las coaliciones gubernamentales, el agotamiento de los pactos y acuerdos intraélite. Ambas perspectivas, la centrada en el déficit de soberanía y la centrada en la capacidad gubernamental o en el liderazgo de la élite política contribuyen a explicar la conflictividad en el sistema político chileno. Este trabajo además


12

Marcelo Mella Polanco

de visitar estas miradas, incorpora discusiones respecto al papel de las creencias subjetivas bajo un predominio sin contrapesos de la democracia liberal y el libre mercado en los países occidentales y en América Latina. Al respecto, se encuentra subyacente en varios ensayos, mi intuición (proveniente de Benjamin Constant), de que el individualismo extremo, desvinculado de los asuntos públicos y vaciado de recursos cognitivos sobre la política y lo político, pudiera constituir, en sí mismo, una condición causal de la crisis y la conflictividad social. Entre 1990 y la coyuntura actual (2019-2020), existe un vacío de alternativas ideológicas aún no superado desde la crisis de los socialismos reales y el paradigma de la guerra fría, con cambios relevantes en la estrategia y el comportamiento de los actores. En el contexto de la transición, apareció como táctica dominante en la élite política chilena la convergencia entre sectores comprometidos con un cambio de régimen que dejara atrás la dictadura de Pinochet. Se hablaba en aquellos años de “blandos y reformistas” (O`Donnell y Schmitter, 1988), “bloque por los cambios” (Garretón, 1989) o “minoría consistente” (Lechner, 1984), vale decir, aquellos actores capaces de construir un camino posible para derrotar a la dictadura mediante una estrategia de compromiso. Actualmente, la táctica dominante consiste en la polarización y la radicalización como modo de generar identificación con subjetividades caracterizadas por su malestar y resentimiento antioligárquico. Ya sea por frustración, rechazo a la orientación ideológica de las políticas o creencias surgidas de experiencias de abandono y desarraigo normativo, parte importante de la sociedad chilena se manifiesta a treinta años de recuperada la democracia con narrativas de resentimiento que dan consistencia a ideologías contestatarias desde posiciones de derecha o izquierda. Estos procesos en la actualidad erosionan con un destino incierto los sentidos comunes de la democracia y sus creencias fundamentales. En su ensayo “El resentimiento en la Historia” (2009), Marc Ferró indica dos rasgos del resentimiento que deben ser relevados para comprender la profundidad corrosiva de este fenómeno. Primero, el resentimiento no desaparece con el tránsito posicional de una víctima a la condición de actor dominante, por lo que se trataría de un fenómeno persistente. (Ferro, 2009: 184) Segundo, el resentimiento genera el fortalecimiento de reivindicaciones identitarias, siendo éstas, usualmente reacciones al fracaso de “utopías igualitaristas”. (Ferro, 2009: 186)


Introducción

13

Del mismo modo, los espacios de producción de conocimiento en ciencias sociales, muy influyentes durante la transición chilena a la democracia, sufrieron cambios de importancia entre 1990 y 2019. Una parte mayoritaria de los intelectuales que pensaron el proceso transicional lo hicieron al alero de instituciones de la sociedad civil, centros de estudio o centros académicos independientes, en general financiados mediante cooperación internacional. (Dezalay y Garth, 2002). Buena parte de estos intelectuales —al menos durante los gobiernos de Patricio Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Ricardo Lagos— ocuparon puestos importantes en el Palacio de La Moneda. Incluso algunos de ellos formaron parte del “segundo piso” de asesores presidenciales, influyendo poderosamente en narrativas y diseños comunicacionales de cada administración. Especialmente después del año 2000, el fuerte revisionismo del papel histórico de la Concertación estuvo acompañado de un recambio en los espacios de producción de conocimiento, con la multiplicación de espacios académicos universitarios, de preferencia, en instituciones privadas donde se produjo la mayor expansión en estas áreas. Por lo general, esta renovación del clero disciplinar no permitía la acumulación de experiencia en funciones gubernamentales, más bien, se fundamentaba en trayectorias individuales orientadas a la profesionalización académica. La falta de experiencia en la administración del Estado por parte de este nuevo clero, mayoritariamente con convicciones progresistas, ha derivado en una alta propensión de esta generación de profesionales a intentar influir en la opinión pública a través de los medios de comunicación y las redes sociales. Hace algún tiempo Roger Scruton se refería a estos sujetos —en otro contexto político— como “impostores y agitadores” (2019), pero en cualquier caso estos profesionales articulan una narrativa para administrar los anhelos de cambio, la desconfianza y el resentimiento de amplios sectores de la opinión pública en sistemas desiguales y excluyentes. Si bien la intensidad de los acontecimientos ocurridos en Chile desde aquel viernes 18 de octubre conduce a pensar que el conflicto debe ser resuelto por el gobierno, es efectivo también que basados en la experiencia reciente de Estados Unidos y Europa podríamos sostener que nos encontramos enfrentados a fuertes tendencias a la desdemocratización a nivel internacional que superan lo que un gobierno pueda resolver. En un reciente artículo titulado “The Deconsolidation


14

Marcelo Mella Polanco

of Democracy: Is It New and What Can Be Done About It?”, Jack Corbett (2019) hace una revisión de estudios relevantes que en el último tiempo han planteado la idea del ocaso o fin de la democracia. Corbett recuerda que ya en 1975 el Informe de la Comisión Trilateral llevaba el título de “La crisis de la democracia”. Los argumentos utilizados para justificar este diagnóstico catastrófico han sido múltiples, desde la disfunción institucional (Grayling, 2017; Haas, 2018), la desigualdad económica (Grasso, 2017), el liderazgo de la élite (Levitsky & Ziblatt, 2018), hasta el cambio tecnológico (Runciman, 2018; Dasandi, 2018). Corbett concluye que la alta capacidad adaptativa de la democracia no permite sostener que una crisis, de las múltiples que ha experimentado, sea equivalente a su ocaso. Más bien, correspondería reformular críticamente las narrativas lineales sobre el desarrollo político y la democratización causantes de una incompetencia heurística de las ciencias sociales frente a la actual coyuntura. Sin embargo, para nuestros propósitos, parece evidente que la crisis política chilena es una expresión de algo más severo que la crisis de un gobierno o el resentimiento por la mantención de la institucionalidad heredada de la dictadura. Efectivamente, esos factores están presentes y son muy relevantes. Pero el contexto internacional habla de una contraola democrática que tiene suficientes ejemplos como para ser considerada una tendencia histórica relevante. Bajo esta perspectiva, los resultados políticos del malestar chileno no pueden ser aislados de la evolución del proceso político a nivel global. El libro está organizado en tres secciones que incluyen textos escritos contemporáneamente a los hechos que se relatan. La primera de éstas contiene una recopilación de ensayos que abordan los antecedentes de la crisis de octubre reunidos bajo el concepto de “autoengaño”. La idea de autoengaño remite a esa verdad conveniente que se construye social y políticamente para alejarnos de la incertidumbre y el temor intolerables, permitiendo una zona de confort. Con la manifestación del conflicto, la sociedad chilena perdió la inocencia y destruyó su propio autoengaño de país ejemplar del cual muchos han buscado ser parte durante las últimas décadas. De este modo, lo que cambia radicalmente antes y después del 18 de octubre en Chile es la conciencia subjetiva respecto de la conflictividad preexistente, que se encontraba radicada en los márgenes sociales y que se hace manifiesta en toda su materialidad desde la explosión social.


Introducción

15

En el caso del segundo apartado, analizamos algunas de las manifestaciones de la explosión social, acontecimientos, momentos y actuaciones ocurridas entre el mes de octubre y noviembre de 2019. En particular, las manifestaciones sociales con un común denominador: su carácter nacional y masivo que interpelaba a una institucionalidad estatal sobrepasada y perpleja por acciones de protesta sin conducción centralizada ni membresías partidarias. La tercera y última parte del libro aborda tendencias y proyecciones desde la crisis social de octubre y noviembre de 2019. En este sentido, la “penumbra” generada por la falta de proyectos, la extrema fragmentación y la crisis de legitimidad que caracteriza a la política en Chile producen incertidumbre extrema respecto de la evolución futura de esta crisis. Asimismo, la emergencia sanitaria de marzo de 2020, por la expansión de la enfermedad del Covid-19 contribuyó a la opacidad de los escenarios futuros y a la entropía intersectorial en esta democracia reconocida por su histórica estabilidad y fortaleza institucional. Existen preguntas que en esta crisis tienen respuestas incómodas. Una de ellas es si efectivamente el incremento o la mantención de la violencia en las manifestaciones puede generar mayores logros respecto de las demandas sociales postergadas por la élite política. La lectura de Alexis de Tocqueville nos obliga a ser escépticos frente a los desenlaces posibles y probables de este conflicto. Bajo la convicción de que la profundización de la democracia es el camino para construir una sociedad con mayor libertad, igualdad y dignidad, nuestra tarea es poner al descubierto esa complejidad propia de los conflictos y entender mejor cómo se producen los efectos no deseados (resultados perversos) de la confrontación democrática. Mejorar nuestra comprensión de la perversidad política, nos parece crucial para mejorar el control de los resultados de las decisiones y defender de manera realista la democracia frente a sus actuales amenazas y enemigos.


PARTE I:

AUTOENGAÑO


LA LEY DEL DESPLAZAMIENTO HACIA LA IZQUIERDA1 Históricamente, el sistema político chileno se ha desarrollado creciendo hacia la izquierda. Considerando los aportes de Timothy R. Scully (1992), se observa que una de las consecuencias de las crisis políticas chilenas de 1857-1961 (conflicto clerical/anticlerical), de 1920-1932 (conflicto de clases urbano) y de 1958 (conflicto de clases rural), fue el surgimiento de nuevos actores partidarios con programas progresistas. Estos nuevos actores surgidos de estas coyunturas críticas permitieron nuevos equilibrios y la adaptación del sistema a las nuevas condiciones políticas. Como señala Scully, el desarrollo del sistema político chileno se caracteriza por tres rasgos: a) la estabilidad de preferencias y la configuración del espacio electoral en una lógica de tres tercios (Derecha, Centro, Izquierda), b) el impulso adaptativo generado por las coyunturas críticas durante los siglos XIX y XX y c) la propensión del sistema a crecer hacia la izquierda. Se puede observar en el cuadro 1 que los nuevos partidos surgen, en general, por la izquierda como ocurre con el Partido Comunista (PC) y el Partido Socialista (PS) en la fisura de clases urbana y con el Frente de Acción Popular (FRAP) y la Unidad Popular (UP) en la tercera coyuntura crítica. A su vez, las organizaciones con el paso del tiempo tienden a moverse hacia la derecha (Algunos llaman a esto “envejecer” en términos organizacionales o políticos). Por ejemplo, los radicales surgen en la coyuntura 1857-1961, ubicándose en la coyuntura siguiente (1920-1933) en el centro del sistema y en el último clivaje (1958) en tránsito hacia la derecha. Otra característica del sistema chileno es el rol crucial de los partidos de centro para generar estabilidad política y la tendencia a formar coaliciones para atenuar los efectos del multipartidismo.

1

Una versión anterior se publicó el 20 de febrero de 2020 en Agenda Pública - El País. Véase: http://agendapublica.elpais.com/chile-y-la-ley-del-desplazamiento-ala-izquierda/


20

Marcelo Mella Polanco

Cuadro 1. Coyunturas críticas en Chile Izquierda

Derecha FISURA RELIGIOSA (1857-1961)

Radicales (1861)

Liberales (1857) Nacionales (1957-1991) Demócratas Liberales (1892-1924)

Conservadores (1857)

FISURA DE CLASES URBANAS (1920-1933) PC (1912)

Radicales (1861)

PS (1933)

Conservadores (1857) Liberales (1857)

FISURA DE CLASES RURALES (1958 en adelante) FRAP (1957) UP (1969)

Democracia Cristiana (1957)

Radicales (1861)

Conservadores (1857) Liberales (1857)

Fuente: Adaptado de Scully, T.: Rethinking the Center. Stanford University Press. 1992.

Después de 1990, el sistema electoral mayoritario binominal establecido por la dictadura del General Pinochet evitó el surgimiento de mayorías nítidas, favoreciendo empates sistemáticos e incentivos para los acuerdos y las soluciones de compromiso entre la derecha “blanda” y la Concertación. Pero ello también alteró el patrón histórico de crecimiento a la izquierda que identificó hasta 1973 a la política chilena. La definición del espacio político desde los inicios de la transición se caracterizó por congelar la tendencia al corrimiento a la izquierda del sistema de partidos y, también, por una convergencia hacia el centro en las plataformas presidenciales, hasta el punto de banalizar las diferencias entre candidatos de las dos principales coaliciones. Si bien es cierto que durante estos años las diferencias ideológicas estuvieron atenuadas principalmente por el abandono de los proyectos históricos por los partidos de izquierda, la incidencia del clivaje autoritarismo/antiautoritarismo determinó la competitividad electoral entre las alternativas presidenciales. A nivel parlamentario, debido a las características del sistema electoral chileno, los resultados, salvo excepciones, arrojarían un representante por cada una de las dos multipartidarias.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook