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EPISTEMOLOGÍA, METODOLOGÍA Y EXPERIENCIAS
Ángel Joel Méndez López
El individualismo nos empobrece grandemente; la dimensión comunitaria es la mejor vía para enriquecer la vida de las personas y subir con ello la escalera de la cotidianeidad. Los problemas comunitarios desbordan los intentos individuales, por lo que es imprescindible superar estos marcos de actuación e ir a los espacios donde se vitalicen los contactos y lazos humanos, como lugares comunes que necesitan ser potenciados, revalorizados y reciclados constantemente. En este sentido, los proyectos de autodesarrollo comunitario, son aportadores importantes. El proyecto de autodesarrollo comunitario no es depositado o traído a la comunidad como un interés vertido desde el afuera. El mismo solo se consolida en función del verdadero desarrollo social cuando es gestado y reconocido por la propia comunidad. Es por consiguiente una acción de la comunidad y esencialmente para la comunidad, la cual debe pensarse, soñarse y co-construirse a sí misma.
CIENCIAS SOCIALES Y PROYECTOS COMUNITARIOS José Vicente Pérez Cosín
estudios de economía y sociología
CIENCIAS SOCIALES Y PROYECTOS COMUNITARIOS
Ángel Joel Méndez López José Vicente Pérez Cosín
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CIENCIAS SOCIALES Y PROYECTOS COMUNITARIOS
EPISTEMOLOGÍA, METODOLOGÍA Y EXPERIENCIAS
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES
Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
CIENCIAS SOCIALES Y PROYECTOS COMUNITARIOS EPISTEMOLOGÍA, METODOLOGÍA Y EXPERIENCIAS
ÁNGEL JOEL MÉNDEZ LÓPEZ JOSÉ VICENTE PÉREZ COSÍN Universitat de Valencia
tirant humanidades Valencia, 2017
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© Ángel Joel Méndez López José Vicente Pérez Cosín
© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-16786-81-7 MAQUETA: Tink Factoría de Color
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Índice PRÓLOGO.............................................................................................. INTRODUCCIÓN...................................................................................
1. CIENCIAS SOCIALES, SUBJETIVIDAD COMUNITARIA Y VIDA COTIDIANA 1.1. Las Ciencias Sociales y la compleja dinámica de lo comunitario en gestación................................................................................ 15 1.2. Las Ciencias Sociales y su papel comprometido en la transformación emancipadora de la sociedad............................................... 18 1.2.1. El conocimiento científico. Su estructuración y lógica...... 21 1.2.2. Complejidad versus simplificación................................... 27 1.2.3. Transdisciplinariedad versus disciplinarización................ 31 1.3. Ciencia Social emancipadora...................................................... 35 1.4. Los compromisos científicos emancipatorios. El desarrollo de la subjetividad comunitaria a nivel de vida cotidiana...................... 39 1.4.1. Las Ciencias Sociales y su papel en la comprensión de la subjetividad..................................................................... 41 1.4.1.1. Hacia una subjetividad comunitaria alternativa 43 1.4.1.2. La subjetividad comunitaria: construcción en/ desde lo cotidiano............................................. 46
2. LOS PROYECTOS DE AUTODESARROLLO COMUNITARIO. SU IMPORTANCIA EN LOS PROCESOS DE DESARROLLO 2.1. Crítica a la intervención comunitaria tradicional. El desarrollo visualizado a través de proyectos................................................ 55 2.1.1. Reflexiones sobre la intervención comunitaria tradicional................................................................................... 55 2.1.2. La lógica del autodesarrollo comunitario en los procesos de transformación comunitaria....................................... 56 2.2. Ideas centrales para la comprensión de los proyectos de autodesarrollo comunitario................................................................... 61 2.2.1. Los proyectos de autodesarrollo comunitario y el paradigma emancipatorio que lo soporta............................... 63 2.2.2. Fases del proyecto de autodesarrollo comunitario........... 66 2.3. Principios en los que se sustenta un proyecto de autodesarrollo comunitario................................................................................ 77 2.3.1. El principio de la praxis.................................................. 78
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2.3.2. El principio de la participación comunitaria.................... 79 2.3.3. El principio del diálogo y la comunicación desarrolladora.................................................................................... 81 2.3.4. El principio de la evaluación sistemática......................... 83 2.4. Fundamentos en los que se soporta un proyecto de autodesarrollo comunitario........................................................................... 85 2.4.1. Fundamentos sociológicos............................................... 85 2.4.2. Fundamentos filosóficos.................................................. 87 2.4.3. Fundamentos pedagógicos............................................... 90 2.4.4. Fundamentos psicológicos............................................... 94
3. LO COMUNITARIO: UNA REALIDAD, UNA CUALIDAD Y UN ESPACIO QUE NECESITA GESTARSE 3.1. Claves para entender los procesos comunitarios en clave emancipatoria. Breves nociones............................................................. 99 3.2. Análisis integrado del proceso de desarrollo desde la cualidad comunitaria................................................................................ 101 3.3. Hacia una mayor compresión del autodesarrollo comunitario.... 105 3.3.1. Acercamiento a las plataformas paradigmáticas.............. 105 3.3.2. Análisis sobre los valores epistemológicos en los cuales se soporta el autodesarrollo comunitario............................. 108 3.3.3. Teoría, metodología, ideología y valores científicos......... 119 3.3.4. Principales diferencias entre las plataformas paradigmáticas a la hora de potenciar los procesos de desarrollo comunitario........................................................................ 123 3.4. Lo comunitario como cualidad del desarrollo............................. 126
4. EXPERIENCIAS COMUNITARIAS DESARROLLADAS EN LA LÓGICA DE LA EMANCIPACIÓN HUMANA 4.1. Proyecto de autodesarrollo comunitario para potenciar la cohesión social en el barrio “La Coma”............................................. 137 4.2. Los planes comunitarios como alternativa a la exclusión de los barrios sensibles de la Comunitat Valenciana.............................. 166 CONCLUSIONES.................................................................................... 189 PRINCIPAL BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA......................................... 191
PRÓLOGO El libro que hoy ponemos en tus manos, es una invitación seria, pensada y articulada en la lógica comunitaria, esa perspectiva tan necesaria que a día de hoy cobra una significación especial, por contraponerse a la visión imperante que coloca el acento en el individualismo y en la mera autosuficiencia de la persona, desconociendo en muchas ocasiones la necesidad de tejer, articular y construir alternativas comunes. A través del mismo se nos patentiza la idea siguiente: Es posible dar respuestas a las situaciones complejas si nos organizamos comunitariamente; y más aún, en estas apuestas concretas, las ciencias sociales comprometidas cada vez juegan un papel más relevante, más trascendental. En síntesis, la propuesta que nos presentan los doctores Ángel Joel Méndez López y José Vicente Pérez Cosín, es una invitación constante a reinventar la sociedad desde lo comunitario, sin banalizar ninguna arista del proceso, aportando vínculos, propuestas, relaciones y construcciones solidarias, en la gestación de aquello que aún no existe, pero que es posible de concretarse a través de la implicación, la praxis, la organización comunitaria y la participación. ¿Y acaso es posible imaginar y convertir en realidad una sociedad alternativa, sin que la participación juegue un papel de relevancia cardinal? La respuesta parece no admitir lugar a dudas: a nivel de vida cotidiana se nos hace imprescindible reconstruir, a través de la participación, nuevos vínculos y alianzas estratégica entre los agentes de desarrollo de un territorio concreto, siendo la participación esa propuesta ineludible con la que debe contar siempre la ciudadanía organizada o no, las administraciones y los profesionales, para dar sentido a sus proyectos, tantos personales como colectivos. La apuesta por lo comunitario vale la pena y más aún, se convierte hoy día en una necesidad impostergable, en un planteamiento ineludible para todas aquellas personas que creemos que solo juntos es posible avanzar y que ninguna propuesta que tenga en sí misma el germen de la transformación debe quedar fuera de lo comunitariamente validado: el trabajo que realice cada quien debe estar reconocido e insertado activamente en la apuesta común y ello no significa que tiene que
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Yamila Roque Doval
estar todo el mundo presente en cada uno y todos los momentos en que la comunidad se gesta a sí misma, pero si debe de estar expresado el trabajo que realiza cada quien, articulando lo comunitario en una lógica de planteamiento general que responda como bien defienden los autores, en la búsqueda de la emancipación humana. Resulta evidente que en este siglo que vivimos y asumiendo las responsabilidades que nos corresponden, no podemos continuar aletargando en el tiempo la necesidad de avanzar y de resituar posicionamientos paradigmáticos emancipatorios, como bien insistentemente se nos recuerda en la obra. Estamos en la obligación de superar excusas y en el compromiso de avanzar a través del diálogo, la aceptación y la construcción solidaria. Estamos en la obligación de trabajar en pos de objetivos comunes que no pierdan bajo ningún concepto las singularidades; debemos continuar incorporando voces para luchar contra los posibles desafines en este empeño de cursar hacia horizontes más justos, más inclusivos y más sostenibles, horizontes en los que la diferencia encuentre asiento y expresión genuina. El libro es una noble y lúcida propuesta para seguir soñando, pero más y mejor aún, para continuar concretando sueños y traducirlos en realidad manifiesta. Critica y a la vez propone, construye y plantea la forma de hacerlo, a través de lógicas, reflexiones, propuestas y cosmovisiones integradoras, comprometidas y científicamente validadas. Los autores nos invitan, en suma, a restablecer mediante la acción colectiva esas “pérdidas” (de valores, apuestas, de confianza, de seguridades…) que en los tiempos actuales parecen acompañar cada recoveco de lo cotidiano. Es decir, nos proponen un paradigma de pensamiento y praxis social, que coloca al ser humano como el medio y el fin del desarrollo en la gestación de lo comunitario, pues solo de esta manera será posible cambiar el estado de cosas actuales y alcanzar la plena dignificación humana. Yamila Roque Doval Profesora Doctora por la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, Cuba Especialista en Proyectos Comunitarios, con más de 20 años de experiencia.
INTRODUCCIÓN Sólo desde una perspectiva compleja, integradora y bien articulada, es que se pueden entender los procesos comunitarios, sus búsquedas, salidas posibles, alternativas y códigos por construir. Esta perspectiva debe ser capaz de lograr la integración en las formas de actuar y de hacer confluir en una misma configuración bien estructurada, la teoría y la acción comprometida. La comunidad no es solo un espacio físico temporal, aunque también puede serlo (sin limitar su alcance y dimensiones potenciales y reales a ello); constituye esencialmente una cualidad del proceso de desarrollo. La comunidad manifiesta se piensa a sí misma, se co-construye a sí misma y en estos procesos de co-construcción, entran con sólidas fuerzas los planos de la intersubjetividad, de las vivencias, de la emocionabilidad humana y de la praxis actuante. El terreno comunitario es muy peliagudo y lo concreto no puede perderse en ningún momento de vista, ni bajo ninguna circunstancia. Una visión integrada que busque transformar la realidad, no puede ser fragmentadora de los procesos comunitarios, lo que implica estructurar lo comunitario desde los diferentes movimientos y planos políticos, ideológicos, culturales, entre otros muchos estrechamente interconectados, los cuales deben aportar en la construcción de nuevas dinámicas que permitan ver lo comunitario como un proceso, como un flujo constante y como un devenir, al cual se accede solamente siendo sistémicos e íntegros en la praxis. No es tarea sencilla llevar a buen puerto las acciones en comunidad; son muchos los intereses de fondo, las aspiraciones, los juegos de poder confluyentes, las contradicciones a resolver, los conflictos de base y las carencias que obstaculizan el avance de los procesos y dinámicas comunitarias; estas no pueden darse por hechas o inmutables. Hay momentos en la praxis comunitaria, en los que resulta necesario detenerse, avanzar, resituar y construir modelos más claros de acción. La complej(a)(idad dinámica de lo comunitario en gestación, impone una búsqueda de soluciones activa y por consiguiente, requiere de una plataforma que sea capaz de concebir los procesos comunitarios, lo suficientemente vitalizada como para disminuir los desequili-
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brios de poder entre las partes, trazar nuevos derroteros del proceso de desarrollo, en un hilo argumental que refleje la diversidad de lo que ocurre y ponga en marcha mecanismos motores, impulsores y generativos, que incorporen todas las aportaciones en las propuestas concretas y busquen la potenciación del 100 % de las capacidades implicadas. Sin embargo, en la praxis concreta, estas aspiraciones y máximas por construir, no se cumplen con facilidad. Un análisis reposado y profundo de los procesos comunitarios, debe permitirnos penetrar en la dialéctica emergente, las realizaciones concretas y las dinámicas recurrentes, de estos procesos de integración auténticos y multidimensionales. Ello implica profundizar sobre los compromisos en igualdad de condiciones y posibilidades de realización, en tanto forma funcional y bien pensada de trascender el intercambio desigual y las inequidades estructurales, como además, romper paradigmas y modelos tradicionales de abordar los procesos comunitarios, que por su excesiva fragmentación y linealidad, no han dado resultado a la hora de revitalizar la praxis social. Es necesario buscar un modelo alternativo de actuar y proponer cambios comunitarios con un fuerte compromiso cívico. Ello implica no alejarse de la sociedad nunca, concebir posiciones entroncadas que nos permitan movernos en la dialéctica de la complejidad de los procesos y sacudirnos críticamente de todas las visiones positivistas o mecanicistas, que suprimen o constriñen el conocimiento de la realidad comunitaria como un todo integrado sinérgicamente. En esta dirección, la ciencia debe ser un instrumento al servicio de la transformación del mundo, pero para contribuir a ello es fundamental avanzar en todas las direcciones emancipadoras posibles, buscando toda la verdad contenida en la realidad social multiforme. El que solo contempla una parte de la verdad, permite que las otras partes constitutivas crezcan en la negligencia y contribuyan a derrumbar el análisis del todo, negándolo como unidad indisolublemente concatenada. La verdad está en el proceso, en la realidad, en la praxis societal compleja. Es ahí donde debe ser buscada y donde único puede encontrarse. Es decir, de lo que se trata, más que de teorizar, es de ir a la práctica real, creando nuevos resortes que permitan generar soluciones diferentes y variantes propositivas que favorezcan la construcción de
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nuevos cursos de acción, que evoquen caminos no trillados, sino itinerarios humanizadores y dignificadores por construir. Ello implica aprovechar todos los espacios de desarrollo, respetando los ritmos de la comunidad, en su autoconstitución como sujeto que se potencia a sí misma. En el presente libro nos proponemos realizar un análisis de los proyectos y procesos comunitarios desde una perspectiva sistémica e integradora, que bebe necesariamente de aportaciones científicas múltiples en el marco de la transdisciplinariedad y bajo el paraguas de la emancipación humana. En una primera parte del mismo se analizan los principales valores científicos que soportan la lógica de lo comunitario, pasando por un segundo momento de análisis epistemológico y paradigmático donde el elemento comunitario ocupa el punto central de reflexión, hasta culminar con un tercer capítulo que centra algunas experiencias prácticas que dan luces de las lógicas teóricas y metodológicas definidas previamente.
1. CIENCIAS SOCIALES, SUBJETIVIDAD COMUNITARIA Y VIDA COTIDIANA 1.1. LAS CIENCIAS SOCIALES Y LA COMPLEJA DINÁMICA DE LO COMUNITARIO EN GESTACIÓN Sólo desde una perspectiva compleja, integradora y bien articulada, es que se pueden entender los procesos comunitarios, sus búsquedas, salidas posibles, alternativas y códigos por construir. Esta perspectiva debe ser capaz de lograr la integración en las formas de actuar y de hacer confluir en una misma configuración bien estructurada, la teoría y la acción comprometida. La comunidad no es solo un espacio físico temporal, aunque también lo es; constituye esencialmente una cualidad del proceso de desarrollo. La comunidad manifiesta se piensa a sí misma, se construye a sí misma y en estos procesos de construcción, entran, con sólidas fuerzas, los planos de la intersubjetividad, de las vivencias, de la emocionabilidad humana y de la praxis actuante. La comunidad no se gesta solo desde el puro intelecto, necesita de todas las dimensiones humanas posibles para darse nacimiento en plenitud. En la comunidad se encuentra contenida la unidad dentro de las múltiples contradicciones; las síntesis son expresiones manifiestas de su lógica compleja e irreductible. Lo común es aquello que resulta general a los actores que luchan por el cambio; la integración sociocomunitaria sintetiza lo concreto con lo genérico y le da sentido. El terreno comunitario es muy peliagudo y lo concreto no puede perderse en ningún momento de vista, ni bajo ninguna circunstancia. Las soluciones tienen que co-construirse por esos propios actores y actrices: he ahí algunas claves que matizan el sentido de lo comunitario, desde configuraciones asentadas en la lógica emancipadora. No es tarea sencilla llevar a buen puerto las acciones en (la) comunidad; son muchos los intereses de fondo, las aspiraciones, los juegos de poder confluyentes, las contradicciones a resolver, los conflictos de base y las carencias que obstaculizan el avance de los procesos comunitarios. Las dinámicas no pueden darse por hechas o inmutables;
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hay momentos en la praxis comunitaria, en los que resulta necesario detenerse, avanzar, resituar y construir modelos más claros de acción. Lo comunitario es complejo. La compleja dinámica de lo comunitario en gestación, impone una búsqueda activa de soluciones y por consiguiente, requiere de una plataforma que sea capaz de concebir los procesos lo suficientemente orgánica como para disminuir los desequilibrios de poder entre las partes, trazar nuevos derroteros del proceso de desarrollo, en un hilo argumental que refleje la diversidad y riqueza de lo que ocurre y ponga en marcha mecanismos motores, impulsores y generativos, que incorporen todas las aportaciones en las propuestas concretas y busquen la potenciación del 100 % de las capacidades implicadas. Sin embargo, en la praxis concreta, estas aspiraciones y máximas por construir, no se cumplen con facilidad. El enfoque simplista o simplificado de la realidad se ha impuesto a lo largo del tiempo; aún hoy prevalece su carácter fragmentador. Pero como nos enseña Morín, la ciencia establece un diálogo crítico con la realidad, diálogo que la distingue de otras actividades cognitivas. (Morín, 1994; 32-60). Para el autor, el conocimiento científico moderno tiene por objeto el disipar la aparente complejidad de los fenómenos, a fin de revelar el orden simple al que obedecen. A lo largo de los últimos tres siglos se han adquirido conocimientos sobre el mundo basados en los métodos de verificación empírica y lógica. También han progresado los errores derivados del modo mutilador de organización del conocimiento, incapaz de reconocer y aprehender la complejidad de lo real. El conocimiento científico moderno opera mediante la selección de datos significativos y rechazo de los no significativos: separa (distingue) y une (asocia), jerarquiza y centraliza. Estas operaciones son comandadas por paradigmas. El paradigma científico por excelencia es el de simplificación, que está regido por los principios de disyunción, reducción y abstracción… La necesidad del pensamiento complejo surge a lo largo de un camino en el que aparecen los límites, las insuficiencias y las carencias del pensamiento simplificador. La complejidad no sería algo definible de manera simple para tomar el lugar de la simplicidad. La complejidad es una palabra problema y no una palabra solución. (Morín, 1988; 1994).
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Lo que no admite lugar a dudas es que la ciencia debe ser un instrumento al servicio de la transformación del mundo, pero para contribuir a ello es fundamental avanzar en todas las direcciones posibles, buscando la verdad contenida en la realidad social multiforme. El que solo contempla una parte de la verdad, permite que las otras partes constitutivas de la misma crezcan en la negligencia y contribuyan a derrumbar o resquebrajar el análisis del todo, negándolo como unidad indisolublemente concatenada. La verdad está en el proceso, en la realidad, en la praxis social compleja. Es ahí donde debe ser buscada y donde únicamente puede encontrarse. La ciencia cambia en función de la historia, se desarrolla a través de un continuo movimiento transformador. En la lógica integradora no se puede perder de vista los opuestos, analizando la lucha de contrarios, priorizando el estudio de la multilateralidad de los procesos, incentivando la interacción, la transformación recíproca y la interpenetración. Es decir, de lo que se trata, más que de teorizar, es de ir a la práctica real, creando nuevos resortes que permitan generar soluciones diferentes y variantes propositivas que favorezcan la construcción de nuevos cursos de acción, que evoquen caminos no trillados, sino itinerarios humanizadores, científicamente configurados y dignificadores por construir. Ello implica aprovechar todos los espacios de desarrollo, respetando los ritmos de la comunidad que se gesta, en su auto-constitución como sujeto que se potencia a sí mismo. El pensamiento complejo nos interpela, al preguntarnos sobre la producción del conocimiento, sobre, de qué manera, para quién y por qué, preguntas muchas veces anestesiadas por la lógica academicista escrita en un lenguaje que poco tiene que ver con un conocimiento de y para la acción. En cambio, desde el paradigma de la complejidad, el conocimiento se entiende multidimensionalmente, como un proceso que es a la vez biológico, cerebral, espiritual, lógico, lingüístico, cultural, social e histórico y no meramente como un acto racional. El paradigma complejo intenta contribuir a entender el carácter diverso, cambiante, enredado y hasta incierto del mundo. Su propuesta es abordar los procesos para conocerlos en sus características particulares, pero participando de un modo donde se aborda la paradoja de lo uno y lo múltiple, del caos y el orden, sin subsumir uno en el otro. Esta es la idea de lo complejo, un conjunto de tejidos heterogéneos, algo semejante a una trama de enredos. (Morín, 1994; 32-60).
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Para construir a partir del pensamiento complejo, es fundamental problematizar la realidad en cada uno de los niveles en que se expresa la misma, facilitando todos los multi-espacios posibles para crear comunidades autogestoras, de reflexividad, indagatorias, con soportes bien configurados: comunidades críticas y educadas en el camino del desarrollo humano. Ello implica que los gobernantes, los ciudadanos, los profesionales y los demás actores y actrices sociales implicados con el mismo, contribuyan a consolidar la gestión en los asuntos públicos, convirtiendo el inicialmente no poder de los ciudadanos, en un poder sustentado en tomar parte activa para el cambio con sentido. Es necesario buscar un modelo alternativo de actuar y proponer cambios comunitarios con un fuerte compromiso cívico. Ello implica no alejarse de la sociedad nunca, concebir posiciones entroncadas que nos permitan movernos en la dialéctica de la complejidad de los procesos y sacudirnos críticamente de todas las visiones positivistas o mecanicistas, que suprimen o constriñen el conocimiento de la realidad comunitaria, como un todo integrado sinérgicamente. En este sentido, el perfeccionamiento de la participación en comunidad, incluye balancear las relaciones de poder, encontrar consensos en la construcción colectiva, atemperar la transparencia en la toma de decisiones y consolidar la organización democrática, para focalizar y aspirar a la dignificación humana total, como idea-fuerza en pos del cambio profundo.
1.2. LAS CIENCIAS SOCIALES Y SU PAPEL COMPROMETIDO EN LA TRANSFORMACIÓN EMANCIPADORA DE LA SOCIEDAD El garante de la verdadera cientificidad está en la realidad, de ahí que sea imprescindible adentrarnos en su comprensión para poder explicar, describir, comprender, interpretar críticamente, transformar con consciencia de causa y revolucionar el pensamiento, lo que solo es posible a partir de la praxis dignificadora. Para lograrlo, la ciencia tiene que tender a la transdisciplinariedad y hacerlo sobre una lógica liberadora, que habilite todas las formas posibles de emancipación humana. La actividad disciplinar, por su propia impotencia, cede paso necesariamente a la interdisciplinariedad.
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Las Ciencias Sociales no pueden alejarse de lo que sienten y piensan las personas en la cotidianeidad, por lo que deben proponer alternativas integrales e incluyentes, donde el individuo no desaparezca del centro de atención, aunque tampoco lo pueden convertir en el ombligo del mundo. De igual forma, deben buscar que la comunidad de destino no sea un mero objeto consumista, pasivo, obediente o conformista, sino que se convierta en sujeto pleno, que aporta, que despliega, que se apropia activamente del conocimiento y lo comparte, que resignifica y propone éticamente, centrando los aprendizajes prácticos, privilegiando lo creativo, partiendo de manera sintética, de relaciones generales, particulares y específicas, que potencien lo potenciable, al máximo de lo posible. Resulta mucho más fácil transformar la realidad material que la vida espiritual, pero ambas dimensiones deben ser tenidas muy en cuenta a la hora de emprender acciones socio-comunitarias. El único estudio social totalmente válido es ese que en su haber se aproxima lo más posible a la realidad como un todo articulado, multiforme, complejo, superando las pautas de la atomización y acercándose a las visiones holistas, socio-críticas. El científico social tiene que tener la capacidad de no ser dogmático, sino que debe captar desde dónde se co-construye la (inter)subjetividad, desde dónde es posible transformar la realidad cotidiana y desde dónde debe acotarse la actividad práctica, para conducir hacia la realización de proyectos integradores, necesariamente emancipatorios. Existe una relación vincular que pasa por el sujeto y de este vínculo resulta enriquecido lo intra-subjetivo, como resultado del interactuar del sujeto con el objeto donde se produce la internalización de la estructura relacional. Lo intra-subjetivo o las estructuras vinculares internalizadas se relacionan dinámicamente con el medio, pero desde fuera no se puede imponer un nivel de subjetividad definitivo; éste se construye desde dentro. (Fernando González Rey, 2000, 2012, 2013; Pichón Riviere, 1985; Armando Pérez Yera, 2006) En el científico que hace Ciencias Sociales, es necesario que se sintetice una gran carga de humanidad, una gran dosis de consciencia crítica, una gran valentía y valor social, elevados compromisos con la profesión y fundamentalmente con las personas concretas, que participan activamente de procesos también concretos. Estos valores y
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cualidades son tan importantes como los grados de conocimiento que pueda alcanzar la persona. Hacer ciencia implica teorizar, pensar, analizar, crear, creer en el otro y creer en uno mismo, implicarse en los procesos y valorar nuevas perspectivas futuras, que desde la realidad cotidiana actual, faciliten la construcción de una subjetividad comunitaria transformadora, alterna, dignificadora y dotada de sentido. La ciencia tradicional y el pensamiento reduccionista no permiten dar una respuesta efectiva a los problemas contemporáneos y a las magnitudes que estos han alcanzado. Contrariamente, la Ciencia Social con consciencia (Edgar Morín, 1994), embebe de una perspectiva holística, compleja, contextual, dignificadora, donde se estudian interactiva y dialécticamente dinámicas complejas, objetivas-subjetivas, materiales-espirituales, sociales-personales, teórico-prácticas, realizando lecturas más auténticas e integrales de lo real complejo, a partir de bloques analíticos de actuación y estructuras analógicas creativas que revitalicen la dialogicidad (Freire, 1997, 2000), el religamiento (Delgado Díaz, Carlos Jesús, 2008), la transversalidad, la recursividad (De Pomposo; Alexandre, 2008) y permitan construir nuevos sentidos de criticidad, que tengan que ver con la vida práctica cotidiana, integrando autónomamente responsabilidad y solidaridad social. La dominación es una propuesta íntegra de la sociedad desigual, injusta y manipuladora en sus estadios actuales, por lo que penetra en lo más hondo de sus tejidos, en lo más básico de su lógica, en lo más profundo de sus (des)propósitos. La dominación es quien dicta el carácter fragmentado de la persona, de lo social, de lo natural culturizado y lo hace no sólo desde lo político, lo ideológico, lo económico, lo jurídico; también lo hace desde lo científico. La manipulación pretende dictar lo que es importante o no, lo que es válido o no, lo que es definitivo y lo que es transitorio, lo que es artificial y lo que es natural, lo que está de moda y lo que está obsoleto. Querer potenciar lo comunitario, lo genuinamente desarrollador y los núcleos de cambios plenos desde un paradigma de dominación, es un absurdo y una burla a la humanidad. Desde el paradigma de la dominación se trabaja y propone para que las personas cambien a imagen y semejanza de los patrones externos. Nosotros proponemos trabajar científicamente desde el paradigma de la emancipación para construir sociedades alternativas, más inclusivas, más solidarias y