LA CREACIÓN DE LA ESCUELA DE CRIMINOLOGÍA CRÍTICA DE BARCELONA LA INSTITUCIONALIZACIÓN ACADÉMICA DE UNA NUEVA MIRADA SOBRE EL CONTROL SOCIAL Y PUNITIVO (1980- 2022)
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José añón roig
víCtor Moreno Catena
ana Cañizares Laso
FranCisCo Muñoz Conde
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
Jorge a. Cerdio Herrán
Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
José raMón Cossío díaz
Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional
eduardo Ferrer MaC-gregor Poisot
Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
owen Fiss
Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)
José antonio garCía-CruCes gonzáLez
Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
Luis LóPez guerra
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
angeLika nussberger
Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania) Miembro de la Comisión de Venecia
HéCtor oLasoLo aLonso
Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
LuCiano PareJo aLFonso
Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid
ConsueLo raMón CHornet
Catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Valencia
toMás saLa FranCo
Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
ignaCio sanCHo gargaLLo
Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
ángeL M. LóPez y LóPez
toMás s. vives antón
Marta Lorente sariñena
rutH ziMMerLing
Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
Javier de LuCas Martín
Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
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LA CREACIÓN DE LA ESCUELA DE CRIMINOLOGÍA CRÍTICA DE BARCELONA La institucionalización académica de una nueva mirada sobre el control social y punitivo (1980- 2022)
Yanina Guthmann Iñaki Rivera Beiras
tirant lo blanch Valencia, 2023
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Agradecimientos Este libro recibió el apoyo de la Universidad de Barcelona y se enmarca en mi trabajo como miembro de la carrera de investigadora de CONICET en Argentina. Agradezco profundamente a ambas instituciones que habilitaron la realización de esta investigación. Agradezco a todas y todos los que conforman y conformaron la Escuela de Criminología crítica de Barcelona.Agradezco especialmentea las y los entrevistada/os; me dieron su tiempo y compartieron sus experiencias con mucho interés y apertura. Agradezco muy particularmentea Iñaki Rivera Beiras que me brindó su confianza, sin la cual nada de esto hubiera sido posible. Agradezco a papá que dejó esta existencia en el proceso de este libro y me conectó con su sensibilidady la importancia de vivir sin arrepentimientos. Agradezco a mamá quien, con su inmensa sabiduría de socióloga y feminista vanguardista, me permitió desarrollar la comprensión de lo que es una vivencia, la base de este trabajo.
Índice La criminología crítica global: pasado y presente 1. Creyeron que te enterraban y lo que hacían era enterrar una semilla (o las manos femeninas que nos salvaron la vida)....................................
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2. Escuela y Márgenes. Etimología y precisiones......................................
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3. La “narración” como método y como ética del trabajo........................
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4. La memoria (del pasado y del presente) y los orígenes (América Latina y Europa)............................................................................................. 4.1. Desde América Latina............................................................ 4.2. Desde Europa......................................................................... 4.3. El mestizaje y las dos almas que confluyen en Barcelona........
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5. La vigencia de la Criminología crítica (global).....................................
26
6. El imperativo categórico negativo y los ejes para un paradigma crítico contemporáneo....................................................................................
30
7. Y para terminar…, Barcelona..............................................................
31
Introducción Metodología..............................................................................................
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Aclaraciones preliminares..........................................................................
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I. Los inicios (1980-2000): El rol fundador de Roberto Bergalli. La llegada de Roberto Bergalli a Barcelona...............................................
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B) Bergalli en el departamento de Derecho Penal de la Universidad de Barcelona............................................................................................
48
Las y los primeras y primeros colegas........................................................
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Los espacios y las tareas............................................................................
58
Un conocimiento artesanal y crítico..........................................................
60
La influencia de Baratta, un nuevo paradigma epistemológico..................
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El vínculo maestro/a/discípulo/a................................................................ El Common Study Program on Criminal Justice and Critical Criminology................................................................................ La experiencia estudiantil.............................................................. Legados y especificidades...............................................................
74 75 84 91
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Índice
La Escuela como parte de una comunidad epistémica...............................
95
Los homenajes, el uso de la voz y la trama colectiva del conocimiento......
102
La trama detrás de una epistemología: las vivencias del horror.................
106
II. La expansión (2001-2022) La tarea formativa, investigativa...............................................................
113
El OSPDH: de la investigación a la tarea de construcción político-cultural..
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Las tormentas............................................................................................
124
Los proyectos editoriales...........................................................................
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La interdisciplina como camino.................................................................
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III. Principales áreas de investigación La policía..................................................................................................
136
Jueces y fiscales.........................................................................................
141
La cárcel....................................................................................................
144
La cuestión de género................................................................................
153
El área psi-jurídica....................................................................................
158
La memoria como eje y los entrelazamientos internacionales e históricos..
163
La dimensión territorial del pensamiento..................................................
170
El fenómeno migratorio............................................................................
174
A modo de cierre y de nuevas aperturas....................................................
176
Referencias bibliográficas 1. Fuentes................................................................................................ A. Entrevistas............................................................................. B. Documentoslegales................................................................ C. Obras..................................................................................... Artículos de revistas............................................................... Escritos no publicados........................................................... Capítulos de libros................................................................. Libros ................................................................................... Tesis ...................................................................................
183 183 183 183 183 188 188 190 192
Marco conceptual.....................................................................................
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LA CRIMINOLOGÍA CRÍTICA GLOBAL: PASADO Y PRESENTE “El alfa y el omega de la teoría política es el problema del poder: cómo se conquista, cómo se conserva y cómo se pierde, cómo se ejercita, cómo se defiende y cómo nos defendemos de éste. Pero el mismo problema puede ser considerado desde dos puntos de vista distintos o más bien opuestos: ex parte principis o ex parte populi. Maquiavelo o Rousseau, por señalar dos símbolos. La teoría de la razón de Estado o la teoría de los derechos naturales y el constitucionalismo. La teoría del Estado-potencia de Ranke a Meinecke, al primer Max Weber, o la teoría de la soberanía popular. La teoría del inevitable dominio de una clase política restringida, minoría organizada, o la teoría de la dictadura del proletariado de Marx a Lenin. El primer punto de vista es el de quien se comporta como consejero del Príncipe, presume o finge ser el portador de los intereses nacionales, habla en nombre del Estado actual; el segundo punto de vista es el de quien se erige en defensor del pueblo, o de la masa, sea ésta concebida como una nación oprimida o una clase explotada, habla en nombre del anti-Estado o del Estado que vendrá. Toda la historia del pensamiento político se puede distinguir según dónde se haya puesto el acento; en los primeros, sobre el deber de obediencia; en los segundos, sobre el derecho a la resistencia. Esta premisa sirve sólo para situar nuestra argumentación: el punto de vista en el que nos situamos, cuando afrontamos el tema de la resistencia a la opresión, no es el primero, sino el segundo (Bobbio 1991: 187-188)1.
1.
CREYERON QUE TE ENTERRABAN Y LO QUE HACÍAN ERA ENTERRAR UNA SEMILLA (O LAS MANOS FEMENINAS QUE NOS SALVARON LA VIDA). Quizás esta frase que el poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal escribió para siempre2, sea pertinente para iniciar una Presentación a la obra que Yanina Guthmann ha concebido en los últimos años y que ahora ofrecemos en este volumen, titulado La creación de
1 2
Bobbio, Norberto(1991), El tiempo de los derechos, Madrid: Sistema Ed. Convertida en poema y epitafio relativo al asesinato de Adolfo Báez Bone.
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la Escuela de Criminología crítica de Barcelona. La institucionalización académica de una nueva mirada sobre el control social y punitivo (1980-2022). Esta afirmación, y también este título, requieren algunas explicaciones previas. La historia que aquí se narra, pone “en orden” (al menos, cronológico), un movimiento cultural-académico-político (digamos, por ahora, sin perjuicio de muchos matices que irán apareciendo) que recibió el nombre de Criminología crítica en diversas partes del mundo, fundamentalmente en el área occidental de Europa y en muchos países de América Latina. Sobre ello ya se ha escrito en dichos ámbitos que serán tratados en la presente obra, cuando su recuerdo se estime pertinente. Pero este volumen, fruto de una exhaustiva y muy rigurosa investigación realizada por Yanina Guthmann quien, desde Buenos Aires, “se trasladó” (simbólicamente, como ella puede explicar en y por la metodología empleada) hacia Barcelona, Italia, Alemania, Colombia, Costa Rica, Chile, Reino Unido, Brasil… y muchos otros espacios por donde nuestra Escuela discurrió, trata, más precisamente, de un área específica: Barcelona. ¿Por qué? Porque esta ciudad mediterránea recibió, entre 1979 y 1980 a dos grandes (entonces aún jóvenes) maestros que lograban asentarse en ella, tras haber salvado sus vidas del terrorismo de Estado en Argentina y en Chile. Aludo a Roberto Bergalli y a Juan Bustos Ramírez, respectivamente. Junto a ellos, pero, sobre todo, junto al primero, otros jovencísimos estudiantes en aquellos tiempos, descubrimos literalmente un (otro) mundo cultural, político, académico y militante, que nos marcaría de una manera profunda, o nos constituiría como seres humanos en las cuatro décadas posteriores que van desde entonces hasta hoy. Y ello fue posible, casi como un milagro, porque la desaparición, la tortura, el encarcelamiento y la posibilidad misma de la muerte, acecharon en el primer inicio de una aventura cultural. En efecto, cuando se produjo el golpe de Estado en la Argentina el 24 de marzo de 1976, Roberto Bergalli (como decenas de miles de personas) fue secuestrado por un comando del ejército argentino, a sus 40 años de edad. No voy a entrar aquí en detalles sobre lo que ello supuso a lo largo de un cautiverio infra humano durante un año. Como a tantas víctimas de aquel régimen cívico-militar, también a él como le dijeran los perpetradores, se le quiso literalmente enterrar, sepultar, para que “no contaminase subversivamente las mentes de
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los jóvenes de una generación” (sic, palabras textuales de uno de los militares durante el secuestro). Afortunadamente, las cosas pudieron transcurrir de otro modo, eso sí, con un altísimo costo personal llevado adelante con tanta dignidad como dolor hasta el final de su vida. La lucha constante de su familia, la presión internacional, también ciertos azares de la vida…, quiso que fuera expulsado del país y, tras un periplo europeo, se quedase en Barcelona desde principios de 1980. Hay semillas que mueren en la tierra al ser enterradas, pero hay otras que logran sobrevivir y… crecer y dar frutos, ramificaciones y nuevas vidas. Claro, esas últimas semillas son normalmente el resultado de una combinación de factores. Desde los incidentales o azarosos, a los del esfuerzo de unas manos que trabajan. En el caso aludido (y en otros), esas fueron manos fundamentalmente femeninas. Loredana y Valeria (su entonces pareja y su hija) iniciaron una movilización que daría finalmente el resultado positivo del mantenimiento de la vida. Una vida que en la Barcelona de 1980 dio un giro en forma de crecimiento que puede entenderse como un punto de partida de lo que llamamos (cuarenta y dos años después), una Escuela. Inmediatamente a esa fecha señalada, yo mismo aterrizaba en la misma ciudad mediterránea, saliendo también de otra experiencia de privación de libertad, afortunadamente breve y menos dolorosa que la vivida por Roberto, pero aterrado por lo sucedido, completamente incrédulo por la circunstancia de tener que dejar mi país de origen y también salvado por otras manos femeninas, como eran las de mi madre, quien me salvó la vida. A mis 21 años de edad, encontré en Barcelona a Roberto Bergalli y mi desorientación, miedos, ignorancia, pero también la fuerza de la juventud, marcaron el inicio de una época maravillosa y plena de sed de aprendizaje en todos los sentidos de una vida que, en el nuevo ámbito cultural a vivir (el de una España que aún salía de su propio cautiverio), constituyó una hermosa plataforma de desarrollo humano. Yo le busqué en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona adonde hacía muy poco él se había incorporado. Quien fuera mi abogado en Buenos Aires, Joaquín Pedro Da Rocha, me había hablado de Roberto cuando recuperé la libertad (y decidimos con mi familia mi salida del país), para que me acercase a él en Barcelona. Inmediatamente a mi llegada, le conocí a principios de 1981 acercándome al Departamento de Derecho Penal y ciencias
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penales (como entonces se denominaba) donde Roberto intentaba hacerse un sitio para explicar algo así como derecho penal, teoría crítica y marxismo, una suerte de pócima cultural tan fascinante como desconocida para quienes veníamos de la universidad argentina de la dictadura (y también para los catalanes que se habían formado en un régimen semejante). Pronto aprendimos que lo que estaba detrás de aquello era una visión crítica de la Criminología imperante, ámbito en el cual Roberto intentaba desarrollar una nueva mirada, aún muy penetrado también de su propia experiencia biográfica que lógicamente había hecho carne y ya difícilmente podría volver a una ciencia penal en la que antaño también se había formado. Esta idea la desarrolla con gran acierto Yanina Guthmann en distintas partes de la obra y de alguna manera ello constituyó una dialéctica permanente que siempre recorrió (a) la Escuela. ¿Pero por qué hablar de una Escuela?
2.
ESCUELA Y MÁRGENES. ETIMOLOGÍA Y PRECISIONES.
En diversas ocasiones, en este volumen se emplean estas expresiones y convendrá decir algo en torno a las mismas. En realidad, es la autora quien, con su “mirada externa” (a nosotros) puede dar cuenta de unos términos semejantes y al desarrollo de su investigación y de su obra me remito entonces para que ello se aborde con profundidad. Aquí tan sólo, quizás sea pertinente, hurgando en la etimología del concepto, recordar genealógicamente lo siguiente, para que luego no haya confusiones terminológicas. En el período digamos “clásico” de la antigua Grecia, la vida cotidiana podría ser identificada con tres niveles temporales: existía un tiempo que el que se dedicaba al trabajo y que recibía el nombre de ascholía. Asimismo, se daba cuenta de otro tiempo que era destinado al descanso, denominado como anápausis. Y también existía otro momento temporal que era el dedicado a una suerte de ocio y que recibió el nombre de scholé. Desde ya cabe advertir que en semejante período histórico, estos últimos momentos de ocio solamente podían estar al alcance de aquellos que pudieran permitírselo; en consecuencia, solamente algunos podían disfrutar digamos del “tiempo libre”. En este tiempo, en la scholé, las personas
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podían dedicarse a lo que se entendió en realidad como el cultivo de la personalidad, de su espíritu, más precisamente. Y como fácilmente puede entenderse, el cultivo y alimento del espíritu se relacionaba especialmente con el proceso de aprendizaje; no se alude por tanto a cualquier ocio, sino a la actividad cultural indicada. Allí nacía una relación fundamental cual es la propia del maestro y el aprendiz o alumno o discípulo, como se prefiera. La idea o la conexión entre libertad de aprendizaje, libertad de creación y de libre pensamiento para el disfrute de una vida plena, representa una marca constitutiva de la dimensión de la scholé. De otra parte, cuando se indaga acerca del origen de la expresión margen, muchas veces aparecen las clásicas definiciones relativas a un concepto que expresa bien un borde, o una frontera, cuando no directamente se la utiliza para denominar lo que no ocupa el centro (y carece por tanto de hegemonía). Es entendida esa expresión entonces como algo secundario, menos importante que el relato oficial y se emplea normalmente como adjetivo de algo menor, vale a decir: marginal. Es fácil imaginar, por tanto, cómo se emplea para dar cuenta de un discurso o de una praxis, o de investigaciones, que no van en la línea de los enfoques tradicionales. Pero esa mirada, sin duda muy generalizada, no tiene normalmente en cuenta que un vocablo tiene otras aceptaciones que se desentrañan cuando se investigan sus raíces históricas e incluso etimológicas. En efecto, margen, no sólo significa cuanto se ha señalado en esa suma de ropajes despectivos, sino que también su raíz indoeuropea alude a las orillas o al cauce de un río; sin ellas, éste no sería posible. El conocimiento de los márgenes, como se verá más adelante, hace posible que el curso de un río no sea sólo navegable, sino que incluso pueda trazarse un puente entre las orillas que, quizás, en realidad, están representando formas de conocimiento que precisan ser acercadas. Como indicará este volumen cuando llegue el momento, la Escuela a la que aquí aludimos, tuvo un momento de especial crecimiento cuando cristalizó en el nacimiento del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos, hace más de 21 años atrás. Y en la primera presentación que se hizo de este Centro de Investigación, precisamente se aludía a que el mismo aspiraba a constituirse en un puente que permitiese la comunicación entre dos orillas: una es la del margen
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representado por el Derecho de los profesionales, el derecho profesionalizado (en las Universidades y en las instituciones de la administración de justicia). Pero existe otro margen, que es el del Derecho reclamado, demandado por los afectados y víctimas de tantos conflictos (l’altrodiritto de ciudadanos y movimientos sociales). Esas dos orillas, o márgenes, han vivido siempre distanciadas y alejadas por un río –dominante, hegemónico- que no ha permitido la comunicación entre ambos bordes y, por tanto, ha perpetuado la insatisfacción de necesidades básicas (o el ejercicio de derechos fundamentales, que es lo mismo en otro lenguaje). La Escuela ha querido, o ha intentado al menos, desarrollar un tipo de conocimiento que mueva a la Universidad hacia el lugar adonde se produce, se gestiona y se perpetúa la conflictividad social, salir del universo formalizado y central al mundo real de las demandas y de los reclamos de los afectados. Que la Universidad se empape y se nutra de los problemas reales de la sociedad, supone desarrollar un tipo de conocimiento comprometido, no dogmático, y requiere de esa libertad tanto del pensamiento como de la praxis, que sólo una verdadera scholé, puede auspiciar. Las descripciones que esta obra ofrece sobre ello son numerosas; quizás, una de las más elocuentes (y gráficas) sea la de las clases impartidas fuera de la Facultad de Derecho en 2003 con ocasión de las protestas contra la llamada “Guerra de Irak” con unas fotos que hablan por sí mismas. Asimismo, permitir que la sociedad reciba y participe del mundo académico constituye la otra cara de la misma moneda que provoca que el conocimiento marginal no sea entendido más como un tipo de proceso meramente subalterno. Y atención, porque, también, margen puede ser entendido como un espacio en blanco entre líneas escritas, ese espacio en suspensión entre lo tantas veces dicho y lo no dicho o escrito, espacio imprescindible en el que habitan muchos elementos que el conocimiento formalizado normalmente ni siquiera percibe. También se volverá sobre ello. Baste por ahora, y aquí, tener estas advertencias o quizás mejor, alertas, despiertas para iniciar y continuar el viaje que se narra.
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3.
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LA “NARRACIÓN” COMO MÉTODO Y COMO ÉTICA DEL TRABAJO.
Yanina Guthmann ha logrado, en un auténtico ejercicio de documentación, lecturas, y larga búsqueda de testimonios a través de las entrevistas realizadas, selección de materiales gráficos y otras herramientas, realizar la reconstrucción de la Escuela teniendo siempre en consideración la imprescindible dimensión de la categoría de la memoria. Existe un ensayo poco conocido de Walter Benjamin, titulado El narrador3, en el cual da cuenta del inmenso valor de esta figura entendida como “praxis social” y a la que otorga un gran valor ético, más allá del estético: contar lo sucedido a partir de las experiencias singulares. Benjamin de algún modo se lamenta que la revolución técnica destruya la figura del narrador y alumbre la del novelista, deplora que la transmisión oral quede sepultada por el “progreso” de la reproducción a gran escala, en la cual se escapan los matices, los detalles, lo singular… “Una causa de este fenómeno es palmaria: la cotización de la experiencia ha caído. Y da la impresión de que sigue cayendo en un sin fondo (…). La experiencia que se transmite de boca a boca es la fuente que han bebido todos los narradores. Y entre aquellos que escribieron historias, son los grandes quienes en su escritura menos se apartan del discurso de los otros narradores” (Benjamincit: 53). Si bien admite en su examen sobre la teoría literaria que el historiador, el novelista y el narrador tienen en común el trabajo con la dimensión de la memoria, sólo el último, aclara, es capaz de transmitir la unidad de una vida y el entrelazamiento con otras vidas y, en tal sentido, le otorga una ética cercana a la justicia entendida como la posibilidad de la participación de las personas en el relato mismo. En ese sentido, yo creo que Yanina Guthmann se comporta como una narradora, y puedo dar fe de su dedicación a que la participación aludida no sea una quimera, pese obvias dificultades. La autora ha pasado mucho
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Publicado, en manera póstuma, en 1952 y que, de acuerdo al estudio que sobre las obras de Benjamin realizara Pablo Oyarzun en 2008, habría sido concebido entre los años que van de 1928 a 1935 vinculado a las reflexiones sobre teoría literaria y mencionado por primera vez en 1936 en carta a GershomScholem.
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tiempo entrevistando “testigos” y volcando de estos la originalidad de cada aportación. La necesidad de ordenar tantos acontecimientos, vivencias y producciones, tiene también en cuenta algo fundamental: ésta no es una obra definitiva en el sentido totalizador del movimiento investigado. Por el contrario, nace con la pretensión de ser una primera puesta en orden que, esperamos, en el futuro sea completada, desarrolladas, y profundizada, tras haber realizado esta suerte de cronología. Somos conscientes que de esta obra nacen muchos hilos a ser tratados en el futuro: temas de investigación, conceptos, producciones bibliográficas, proyectos de investigación, congresos y jornadas, contradicciones (que también las hay como en toda experiencia humana), etc… La obra de Guthmann, confeccionada en base a análisis documental y testimonios, se nutre así de la memoria escrita y de la memoria viva, y pretende que no se olvide (a través de un paradigma anamnético), el tronco y el corpus que fuimos construyendo a lo largo de una vida; en realidad, de muchas vidas. Es esencial pues que, junto a los grandes relatos, no se olvide nunca el detalle de lo pequeño, la subjetividad singular que cada uno/a experimentó y aportó (y quisiera pensar que seguirá aportando), a la construcción de esta Escuela, pese a muchos obstáculos y resistencias que los que nos hemos encontrado y que, en parte, se describirán en su momento. Esas “narraciones”, en el sentido benjaminiano apuntado, constituyen una de las riquezas, en mi criterio, más importantes de la “reconstrucción” emprendida por la autora.
4.
LA MEMORIA (DEL PASADO Y DEL PRESENTE) Y LOS ORÍGENES (AMÉRICA LATINA Y EUROPA).
Es importante creo que hagamos un doble esfuerzo de memoria y de genealogía (elementos similares, pero no idénticos, del ejercicio de la recordación), respecto de nuestros orígenes o primeros pasos. Porque siempre habitamos una suerte de “mestizaje” entre América Latina y Europa, continentes de donde provinieron personajes, actividades, producciones literarias y académicas, luchas políticas y anécdotas. Siempre esas “dos almas” como podrá verse en esta obra, han atravesado la Escuela.
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4.1. Desde América Latina. Uno de los orígenes, “de un lado” de los dos citados, podría situarse en el Manifiesto que daría origen al movimiento más organizado de la Criminología crítica latinoamericana que ya desde 1976 (estando Roberto Bergalli secuestrado por las Fuerzas armadas argentinas), venía trabajando en torno a la violencia y la criminalidad de cuello blanco en América Latina. Aquel grupo inicial, con la coordinación inmediata del Instituto de Criminología de la Universidad del Zulia había apostado por superar los estrechos marcos de la criminología tradicional, que imperaba oficialmente en el subcontinente, “hasta llegar a preocuparse por los aspectos relativos al control social en general” como decía el documento. Algunos participantes de ese grupo decidieron la organización de un movimiento criminológico autónomo de contenido crítico. Como podrá leerse en el último Capítulo de la reciente re-edición de Crítica a la Criminología4, “el 25 de junio de 1981 se celebró una reunión en la sede de la Universidad Autónoma Metropolitana, en Azcapotzalco, México, D. F., destinada a la constitución de un grupo de estudiosos que tendrá por fin la elaboración de una teoría crítica del control social para América Latina. En dicha reunión se discutió la redacción de un “Manifiesto”, cuyo borrador había sido redactado por Lolita Aniyar de Castro, directora del Instituto de Criminología de la Universidad del Zulia, Maracaibo (Venezuela), por Emiro Sandoval Huertas, del Instituto de Ciencias Penales y Criminológicas de la Universidad de Externado, Bogotá (…). El grupo aludido fue constituido y luego de la discusión del borrador del “Manifiesto” se encomendó a Luis de la Barrera (Universidad Autónoma de México) y a Roberto Bergalli para que dieran la forma final al documento, al cual le fueron agregadas las sugerencias y correcciones que se formularon en la reunión mencionada. El “Manifiesto” que acá se publica es entonces el producto de la labor referida y la profesora Marcela Márquez de Villalobos, directora del Instituto de Criminología de la Universidad de Panamá, quien fuera encargada de las funciones correspondientes a la Secretaría itinerante del nuevo Grupo, ha enviado a distintas personas de América Latina y Europa que puedan tener interés en vincularse a la idea”.
El Manifiesto aludía al discurso de la división entre la centralidad y la periferia del poder, en la que se inscribía la cuestión del control
4
Publicado por la Editorial Temis en Bogotá en 2021.
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social como un tema prioritario. Se decía expresamente que “el tipo de disciplina necesaria para que las relaciones sociales en los países periféricos se mantengan dentro del marco previsto por las potencias imperiales, condiciona la suerte y la forma de los sistemas de control. Las relaciones de producción basadas en la explotación del hombre y generadoras de la desocupación, el analfabetismo, la mortalidad infantil, las grandes masas de marginados, etc., son, entre otros, los medios útiles con que se mantiene el sometimiento, se fortalece el poder de ciertas minorías y el capital trasnacional obtiene cuantiosas ganancias”. En octubre de 1984, en Medellín, escribía Juan Guillermo Sepúlveda en su artículo Hacia una Criminología crítica en Colombia, que “estoy convencido que Colombia vive un gran momento, el mismo que viviese el continente europeo cuando estudiosos de la criminología y el control social decidieron en 1968 crear la National Deviance Conference'; en 1973, el ''Grupo Europeo para el Estudio de la Desviación y el Control Social", y, finalmente, la constitución en 1975 del "Grupo de Bologna"; y en el ámbito latinoamericano, el nacimiento del "Grupo de Criminología Crítica Latinoamericano" en 1981. Parecía despuntar un gran momento, en efecto, para el pensamiento crítico colombiano y latinoamericano. Sin embargo, no tardaría demasiado en producirse el asesinato masivo, y de Estado, en la toma del Palacio de Justicia de Bogotá (en 1985), en el cual, entre otros, fueran asesinados Alfonso Reyes Echandía y Emiro Sandoval Huertas. Lamentablemente, como Bergalli tuvo ocasión de señalar muchas veces, fuertemente afectado por estos hechos, Universidades colombianas y otros agentes políticos y culturales, no estuvieron a la altura ni del cuestionamiento ni de la memoria de ello y el futuro crítico criminológico que Colombia parecía augurar, no fue ni de lejos el esperado. Pero, y más allá del estricto ámbito colombiano, era indudable que muchos temas ya despuntaban como objetos de conocimiento de una Criminología crítica. Una clara demostración de ello, como indicaba el Manifiesto, lo constituía la mención a “la protección que otorgan los códigos penales latinoamericanos a determinados intereses jurídicos particulares, mientras mantienen sin protección importantes necesidades colectivas; máxime que las descripciones legales omiten muchas de las conductas que vulneren bienes de carácter social. Sin embargo, es necesario reafirmar que las garantías que supone el dere-