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EL ASESINATO SOCIAL Y EL RELATO DE LAS VÍCTIMAS DE ETA


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

M.ª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalca ba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


EL ASESINATO SOCIAL Y EL RELATO DE LAS VÍCTIMAS DE ETA

JOSÉ MANUEL AZCONA MATTEO RE Editores

tirant humanidades Valencia, 2022


Copyright ® 2022 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Este libro forma parte del Proyecto Puente de Investigación 2020 “La sociedad frente al terrorismo: miedo y victimización permanente” (VIRC) financiado por el Vicerrectorado de Investigación de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y de los proyectos F52-HC/Cat-Ib-2021-2024: El acoso social a las víctimas del terrorismo de ETA (Vicerrectorado de Innovación, Transferencia y Relaciones con Empresas) y F54-HC/Cat-Ib-2021-2023: El discurso ideológico de ETA y del terrorismo en Hispanoamérica. (Vicerrectorado de Innovación, Transferencia y Relaciones con Empresas) de la Cátedra URJC Santander PRESDEIA.

© José Manuel Azcona, Matteo Re y otros

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es DEPÓSITO LEGAL: V-2733-2022 ISBN: 978-84-19286-11-6 MAQUETA: Disset Ediciones Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice INTRODUCCIÓN.......................................................................

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José Manuel Azcona y Matteo Re

EL ASESINATO SOCIAL DE LAS VÍCTIMAS DE ETA...............

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José Manuel Azcona La sociedad cómplice................................................................................ Terrible silencio y factor de riesgo............................................................. Algo habrán hecho.................................................................................... Sin distinción de oficio ni condición ......................................................... Drogas no, sentencia de muerte................................................................. Estará de vacaciones.................................................................................. Epílogo......................................................................................................

18 28 32 45 46 49 53

DE LA ESTIGMATIZACIÓN AL ASESINATO: LA VIDA DE LOS UNIFORMADOS BAJO LA AMENAZA DE ETA...............

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María Jiménez Ramos Negro sobre blanco: las cifras de la persecución a las FSE y las FFAA....... La persecución A los txakurras: la escalada del odio................................. La vida bajo el uniforme: una aproximación desde las historias de vida ... La estigmatización: “Odiados y despreciados por el pueblo”..................... La exclusión moral: “Estamos obligados a eliminarlos”............................ La inversión axiológica: “Por fin ha caído aquí uno” ............................... Conclusiones.............................................................................................

62 66 72 74 77 79 81

LA “SOCIALIZACIÓN DEL SUFRIMIENTO”. ETA CONTRA EL PLURALISMO VASCO (1995-2011)......................................

83

Gaizka Fernández Soldevilla Sara Hidalgo García de Orellán La primera limpieza ideológica.................................................................. De la Transición a Bidart........................................................................... La “socialización del sufrimiento”.............................................................

87 90 92


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Índice

El impacto de la “socialización del sufrimiento” en la política vasca......... Conclusiones.............................................................................................

100 112

LA VISIBILIDAD DE LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO A TRAVÉS DEL MOVIMIENTO ASOCIATIVO Y FUNDACIONAL..............................................................................

115

Eduardo Mateo Santamaría Contextualización histórica del terrorismo en España............................... Aparición y evolución de las entidades de víctimas del terrorismo............. Desarrollo legislativo sobre víctimas del terrorismo en España.................. Conclusión................................................................................................

117 122 130 134

LAS VÍCTIMAS COMO REFERENTES DE CONVIVENCIA PACÍFICA Y DEMOCRÁTICA. ¿CUÁLES SON SUS REIVINDICACIONES HOY?.......................................................

139

Inés Gaviria Sastre La justicia pendiente: más de 300 asesinatos de ETA sin resolver.............. La memoria y el significado político de las víctimas.................................. Homenajes públicos a miembros de ETA en el País Vasco y Navarra........ El discurso sobre ETA de la izquierda abertzale........................................ Conclusiones.............................................................................................

141 147 155 165 173

HISTORIA DE LOS ONGI ETORRI. UN RITUAL POLÍTICO INCIVIL EN EL PAÍS VASCO......................................................

175

Raúl López Romo El origen de los ongi etorri........................................................................ Más continuidad que cambios................................................................... Qué hacer con los ongi etorri sin terrorismo.............................................

180 185 191

LA POLÍTICA PENITENCIARIA: DISPERSIÓN Y ACERCAMIENTO DE PRESOS...................................................

201

Carmen Ladrón de Guevara Pascual La política de dispersión de los presos de ETA..........................................

206

a. La concentración de los presos como precedente.............................

206


9

Índice

b. Periodo 1989-1996.- Una nueva política penitenciaria para los presos de ETA: la dispersión .........................................................

209

c. Periodo 1996-2004.- Flexibilizar la dispersión para forzar una negociación y un alto el fuego de ETA...............................................

211

d. Periodo 2004-2011.- La dispersión de los presos en la negociación del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con ETA................

215

e. Periodo 2011-2018.- Mantenimiento de la dispersión para forzar la disolución de ETA......................................................................

218

f. Periodo 2018-2021.- El fin de la política de dispersión.....................

221

Legalidad de la política de dispersión........................................................

228

LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ Y LA CONVIVENCIA EN EUSKADI A TRAVÉS DEL CURRÍCULO EDUCATIVO Y LA PRESENCIA EN LAS AULAS DE LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO............................................................................

231

David Mota Zurdo Las víctimas en las aulas: de «víctimas educadoras» al programa «AdiAdian»................................................................................................ La huella del terrorismo en la asignatura de historia: Herenegun!............. La reacción del profesorado de secundaria ante Herenegun!..................... Conclusiones.............................................................................................

234 240 244 246

¿LIBERTAD DE EXPRESIÓN O APOLOGÍA DEL TERRORISMO? EL RAP POLÍTICO Y LA MÚSICA UNDERGROUND EN LA DICOTOMÍA ENTRE CULTURA Y VIOLENCIA......................

249

Miguel Madueño Álvarez David Mota Zurdo Del Rock Radikal Vasco a una escena musical euskaldun.......................... Violencia musical: de Negu-Gorriak a Soziedad Alkoholika...................... Pusimos el rap político de moda................................................................ Riot Propaganda y Habeas Corpus........................................................... Que tengan miedo como un guardia civil en Euskadi................................ Pablo Hasél............................................................................................... Strawberry y Twitter................................................................................. Conclusiones.............................................................................................

253 256 262 266 269 271 275 276


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Índice

ETA Y SU TRAYECTORIA: VIOLENCIA TERRORISTA SIN EFECTOS PARA EL NACIONALISMO VASCO..........................

279

Alfredo Crespo Alcázar La autodefinición del PNV........................................................................ La presencia de ETA: una anomalía con capacidad de influir política y socialmente.......................................................................................... Soberanismo y confrontación con el constitucionalismo............................ La dependencia de Ibarretxe de la izquierda abertzale .............................. De la breve alternancia a la “normalidad”................................................. Conclusiones.............................................................................................

EL RETRATO POLÍTICO PROPIO QUE ETA OFERTÓ AL MUNDO....................................................................................

280 282 286 291 294 296

299

José Manuel Azcona Pastor Miguel Madueño Álvarez El anticolonialismo como fin del nacionalismo.......................................... El santuario francés y el falso antifranquismo de ETA............................... La España democrática bajo la lupa de la historia..................................... La última bala en la recámara ..................................................................

300 303 311 314

MIEDO, CONVIVENCIA Y TERRORISMO...............................

329

Matteo Re Visibilidad del terror ................................................................................ Crear pavor............................................................................................... La sociedad atemorizada: el caso del País Vasco........................................ No fue miedo para todos........................................................................... La convivencia.......................................................................................... Una vez desaparecida la violencia .............................................................

332 335 342 347 352 355

LOS AUTORES............................................................................

361


INTRODUCCIÓN Uno de los aspectos peor tratados hasta la fecha, en la pléyade de estudios científicos y monográficos que existen sobre ETA y sus circunstancias, es el llamado asesinato social. Afortunadamente tenemos buenos textos académicos de excelente rigor y factura sobre los orígenes y la evolución de la organización terrorista ETA (Euskadi ta Askatasuna - Pueblo Vasco y Libertad), de su praxis ideológica, de la composición estructural de sus miembros, de su asesina forma de actuar, del devenir de sus integrantes, de sus relaciones internacionales y de las biografías de sus víctimas asesinadas. Menos sabemos del dolor de los heridos o del de aquellos, en torno a doscientos mil vascos y navarros, que tuvieron que dejar su solar natal y convivencial ante el azote de esta banda terrorista entre 1959 y 2011. Pero menos sabemos aún de lo que hemos decidido llamar el asesinato social de las víctimas de ETA y que tiene que ver con el pesar que acompañó a familiares, compañeros y amigos de aquellas víctimas asesinadas y secuestradas por ETA. Porque el drama colectivo se tildaba de tragedia social, fruto de las tensiones cotidianas, peligrosas, hostiles a la paz y a la concordia colectiva pues resulta difícil imaginar el daño de familiares ante la pérdida brutal a manos de la banda terrorista en un bucle de sinrazón ni justificación alguna. Y que, por cierto, se justificaba con un comunicado escueto donde los jefes de esta organización criminal daban las razones explicativas del asesinato de cada víctima. Resulta muy difícil, insistimos, vivir con ese pesar. Así que aún se nos complican más las emociones para poder ubicarnos en el desgarro emocional de estos citados familiares que debían acompañar los sepelios en una soledad sufriente ante el abandono cobarde, por miedo, claro, de sus allegados e incluso de miembros más lejanos de la unidad familiar, porque la maldad de los asesinos y su entorno no terminaba con la muerte, sino que después venía el vacío social. Se miraba mal a sus hijos en escuelas, institutos o universidades por una parte de la sociedad, y si la víctima tenía un negocio se encontraba con el boicot activo de una parte de sus antiguos clientes que no querían ser señalados, decían. Se pasaba a la condición de apestado societario.


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José Manuel Azcona y Matteo Re

Los terroristas pronto aprendían sobre el endurecimiento de las conciencias, y el asesinato y la muerte venían de la descalificación de las personas e incluso de los grupos sociales. Esta macabra pirueta del drama buscaba bloquear los sentimientos de culpa que tenían los ejecutores de los asesinatos y también la de sus colaboradores. Se injuriaba a las víctimas diciendo que eran miembros de la oligarquía vasconavarra, o sea, odiados empresarios capitalistas, o que eran militares, policías, delatores o traficantes de droga, o intelectuales constitucionalistas contrarios a la ideología nacionalista con sustento marxista-leninista que trataba de imponer ETA por la fuerza de las armas. Así que, habitualmente, tras cada muerte, entre quienes apoyaban directamente a esta banda terrorista se decía “algo habrá hecho”. La gran mayoría del cuerpo social miraba para otro lado y con la excusa del miedo escaseaban los apoyos y se recluía una parte de este cuerpo social como un tejón en su madriguera. Se ultrajaban tumbas, se hacían terribles bromas sobre los asesinados, se elevaba a los asesinos a la categoría de héroes inmaculados para, decimos de nuevo, justificar esta sinrazón y hallar mecanismos de exoneración de culpabilidad. Todo ello bajo la bandera del fanatismo pues el que disparaba o ponía la bomba estaba convencido de tener la verdad absoluta, lo que nos ayuda a entender mejor este desafuero, estaba convencido de interpretar de forma infalible el sentido de la historia. Esos asesinos se arrogaban la indecencia de afirmarse en portadores de una conciencia superior, mutaban a la categoría de iluminados. Y lo que es peor, ante la presión de la sociedad nacional se fortalecían más en sus postulados sustentados en columnas de piedra. Por desgracia, aquellos asesinos tenían el repugnante poder de todos los dictadores de la historia: decidir sobre la vida y la muerte de las personas. Y cuando optaban por el deceso violento de alguien, poseían la fuerza dictatorial de su difamación global, de su humillación como ser humano, aplicaban el asesinato social de sus víctimas de la manera más exclusiva. Así que se vivió una apología pública de la violencia política con total impunidad, que traía consecuencias perversas a nivel anímico, desmoralizaba a la sociedad, alentaba a los terroristas e insultaba a las víctimas. Con lo cual asistimos a una convivencia fracturada y destruida, y también a una sociedad enferma, en la que, según los datos oficiales, solo el 7% de sus ciudadanos participaba habitualmente en actos de repulsa contra el terrorismo, un


Introducción

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30% aparecía en ocasiones, un 43% miraba para otro lado y un 20% apoyaba o sustentaba el terror. Los datos son tozudos pero terribles. Solamente un 7% de ciudadanos actuaba de en cada acto terrorista, o en los que podían acudir mayoritariamente contra las acciones de ETA, en una ambientación, cierto es, en la que la sociedad vivía asolada bajo el paraguas del terrorismo expansivo. Pero aún nos resulta más incomprensible ese 43% de miembros de esta sociedad que no querían saber nada con las víctimas del terrorismo por miedo a que ello afectase a sus vidas, decían, por no tener problemas. Y también porque de forma habitual los colectivos humanos tienden a mimetizarse con las corrientes de opinión dominantes (por gobernación) o, como en este caso, por miedo a las represalias de ETA y sus secuaces, ya que si te alejabas del pensamiento nacionalista dominante te podían hacer el vacío social en el trabajo, en tu lugar de estudios, en el círculo de tus amistades. El miedo a esta banda terrorista y al partido político que la representaba (Herri Batasuna y sus variantes) tenía dos posibles reacciones: la huida o la resistencia. O salgo corriendo o me escabullo y evito lo que genera ese miedo, o me defiendo y me enfrento a la amenaza. La mayoría escogió la huida y con ello hizo aún más posible el asesinato social de las víctimas. De hecho, existía una amplia red civil afín a los terroristas que favoreció la difusión de la amenaza y por añadidura la propagación del miedo. Se trató de una red, tanto legal como ilegal, cuya presencia de apoyo a ETA fue fundamental para el sometimiento de la mayor parte de la sociedad. Esta zona gris difundía la presencia de la amenaza que no solo se encontraba fuera del entorno del amenazado sino también muy cerca de él. Dejaba de existir una clara separación entre víctima (el señalado) y victimario (ETA) y se creaba una nebulosa en la que el más insospechado podía ser colaborador o favorecedor del entorno del cual provenía la amenaza. Los rumores se convertían en acusaciones sólidas, luego venía el asesinato y después se denigraba el honor y el buen nombre del muerto. Las víctimas sufrían una segunda victimización: la humillación y la mortificación de tener que convivir con los cómplices y amigos de los terroristas. Era el inicio de un largo camino de descalificación que acompañaría siempre a la familia. Empezándose, además, por la negativa de la inmensa mayoría de los curas vascos a oficiar funerales y aniversarios por estos asesinados por la banda terrorista, pero siempre había oficio


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José Manuel Azcona y Matteo Re

de difuntos para los miembros de ETA. Primero se daba la acción de sobrecogimiento de la comprobación de la peor noticia posible, la muerte en atentado de un ser querido; luego venía el enturbiamiento de la conciencia y más tarde se reactivaban las vivencias afectivas llenas de dramatismo, intenso dolor, indignación, rabia, venganza e impotencia, miedo e incluso sentimiento de culpa, aunque cueste creerlo. Pero ello no tiene que ver con la hostilidad y el vacío social que provocaba en una parte de la sociedad civil vasconavarra el asesinato de un familiar, de un amigo, de un ser querido. De todas estas cuestiones se trata en este libro, de la vida de los uniformados, de la “socialización del sufrimiento”, de las asociaciones de víctimas del terrorismo y sus anhelos, pero también de las incomprensibles bienvenidas que se siguen otorgando a los presos de ETA cuando salen de las cárceles, de la política penitenciaria, de la formación académica en la paz o de la apología del terrorismo de determinados artistas musicales. No nos olvidamos de los aspectos políticos en torno al ámbito de ETA o del retrato ideológico, del relato que ETA ofertó al mundo. El estudio del miedo como factor de convivencia vinculado al terrorismo cierra este libro. Hemos querido contribuir al análisis de cuestiones que nos parecen fundamentales y hemos estudiado en el cómputo general de los análisis globales sobre ETA, las víctimas y su asesinato social. Madrid, 23 de junio de 2022

JOSÉ MANUEL AZCONA Y MATTEO RE


EL ASESINATO SOCIAL DE LAS VÍCTIMAS DE ETA JOSÉ MANUEL AZCONA Universidad Rey Juan Carlos

Desde el primer atentado de ETA en 1969 y de forma progresiva hasta alcanzar su cenit en las décadas de los años 80 y 90 del pasado siglo, la sociedad del País Vasco y Navarra conoció un profundo sentimiento de inseguridad. La parte de sus habitantes que no comulgaba con la ideología y las acciones terroríficas de ETA experimentaron, en algún momento de sus vidas, miedo ante ciertas personas, lugares, circunstancias, a través de emociones traumáticas sustentadas en la concatenación de hechos violentos. El drama colectivo se tildaba de tragedia social fruto de las tensiones cotidianas, peligrosas, hostiles a la paz y a la concordia colectiva. No en vano, la indefensión constituye un aspecto extremo de la inseguridad y provoca negativos trastornos psicológicos entre quienes lo padecen. A fin de cuentas, la agresividad de la banda terrorista buscaba la provocación de miedo en aquel sector societario que no le acompañaba. La sociedad vasca y también la navarra se encontraban sumidas en violencia, una violencia interna, cuya falta de legitimidad se descubría poco a poco1. La violencia en las calles y espacios públicos trataba de poner en crisis la seguridad pública, porque la máxima expresión del terrorismo y la máxima expresión de la perversión moral tienen lugar cuando se arrebata la vida a cualquier persona, siempre de forma fría, cruel, inhumana. Se buscaba que aquel ámbito minoritario del universo vasconavarro que apoyaba el terrorismo macabro de ETA fuese receptivo con tamaño despropósito social y político, además de drama humano. Los terroristas pronto aprendían sobre el endurecimiento de

1

Arregui, Joseba, “Deslegitimación social del terrorismo”, en VV.AA., Víctimas del terrorismo y violencia terrorista, Vitoria-Gasteiz, Gobierno Vasco/Eusko Jaurlaritza, 2001, pág. 98.


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José Manuel Azcona

las conciencias y el asesinato y la muerte venían de la descalificación de las personas e incluso de los grupos sociales. Esta maniobra oscura tenía como fin, asimismo, bloquear los sentimientos de culpa que pudieran surgir en los asesinos y sus colaboradores. Se injuriaba a las víctimas diciendo que eran traficantes, delatores, enemigos, opresores del pueblo vasco, miembros de la oligarquía local, empresarios, militares, policías o intelectuales contrarios a su doctrina única. Habitualmente, tras cada ejecución, entre quienes les apoyaban se miraba hacia otro lado o se comentaba: “algo habrá hecho”. Se ultrajaban las tumbas, se hacían terribles bromas sobre los asesinados... todo buscaba ser un mecanismo de exoneración de la culpa2. Todo ello bajo la adscripción del fanatismo pues el radical autócrata está convencido de tener la verdad absoluta, está convencido de interpretar de forma infalible el sentido de la historia3 y se apropia de una conciencia superior, se transforma en iluminado y ante la presión foránea aún se cohesiona más. Así pues, el terrorista actuaba con frialdad4, con lucidez, bien organizado y, en muchas ocasiones, con alta sofisticación técnica. Para llegar a este punto se requería una fuerte intoxicación ideológica, con visión deformada de la realidad, buscando transformar en héroes a aquellos asesinos y afanándose los sustentadores del terrorismo por traspasar estas aseveraciones hacia la sociedad civil colectiva en el País Vasco y Navarra. Así que se asistía a una apología pública de la violencia política con total impunidad, que traía consecuencias perversas a nivel anímico, desmoralizaba a la sociedad, alentaba a los terroristas e insultaba a las víctimas. Con lo cual, asistimos a una convivencia fracturada, destruida y enfermiza. Se vivía bajo parámetros de perversión ética y, de esta forma, hasta los funerales eran indignos, los cuales se realizaban en las instalaciones de los gobiernos civiles o al amparo de la jurisdicción familiar, con presencia de los familiares 2

3 4

El profesor Rafael Aguirre ha estudiado estas cuestiones en el libro Víctimas del terrorismo y violencia terrorista, Vitoria-Gasteiz, 2001, págs. 133-152. Ibídem, pág. 137. Pueden consultarse los siguientes trabajos. González Zorrilla, Raúl, Terrorismo y posmodernidad, Valencia, Editilde, 2004. Rivera, Antonio; Carnicero, Carlos, (eds.), Violencia política, historia, memoria y víctimas, Madrid, Maia Ediciones, 2010. Ruiz Pérez, Álvaro, Raíces de Libertad: héroes anónimos: más que ángeles custodios, Bilbao, Fundación Popular de Estudios Vascos, 2020.


El asesinato social de las víctimas de ETA

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más cercanos y con miedo a la trascendencia pública, llevándose después el féretro a la provincia de origen del asesinado. En ocasiones, era tal la acumulación de atentados que había para homenajear y dignificar el asesinato de aquellos policías y militares, que había que esperar turnos5. La Iglesia vasca tampoco aportaba demasiado para buscar la paz y la concordia civil: Todavía el obispo de Bilbao, y ha sido hace bien poco [2000], ha presidido algunos funerales en contra de la opción de todo su consejo episcopal (lo sabemos porque esto ha salido en prensa). Esto es un baldón intolerable. El segundo fallo de la Iglesia ha sido -qué les voy a decir- la poca cercanía a las víctimas. Me parece que si algo tendría que hacer la Iglesia es estar cerca de las víctimas [...] La Iglesia vasca no ha hecho nada de eso con las víctimas. Al contrario, al contrario. En estos días veo una responsabilidad concreta con la Iglesia vasca. Sabemos todos que la Iglesia es una institución especialmente respetada por el terrorismo etarra [...] Pues bien, yo creo que la Iglesia debería utilizar ese espacio de libertad para defender a los que sufren, para contar la verdad de las víctimas, para decir que hay muchísima gente que está amenazada, y que no goza de una libertad mínima para dar la cara por todas estas cosas. Además, la Iglesia debería ir a las raíces ideológicas de lo que está sucediendo. Cuál es la perversión ideológica que está detrás del terrorismo [...] La Iglesia debería ir con toda su energía contra las raíces ideológicas que hay detrás de ese fenómeno. No basta con condenar el asesinato. Hay que condenar lo que está detrás del asesinato [...] Finalmente veo que hay un deber ético con las víctimas. Se suele decir que en las víctimas se ha atacado la libertad de todos. Que han pagado por todos nosotros. Y es verdad [...] Las víctimas nos conmueven, pero pronto nos olvidamos y las dejamos solas. Lo que se impone es no olvidar, hacer memoria, que se conozca la verdad, que se haga justicia, que se les repare en lo posible, que se les compense6.

La sociedad vivía asolada bajo un paraguas de terrorismo expansivo, bien arquetípico de las dictaduras. Las reacciones psicológicas de quienes padecían las acciones violentas y de terror de ETA pasaban por sentimientos de quiebra de seguridad y sensación de indefensión

5

6

Testimonio de Manuel Laguna Cencerrado, en la ponencia que impartió en el Congreso Terrorismo de ETA. Sociedad atemorizada y víctimas, titulada “El País Vasco que yo he vivido. Mis años de plomo en San Sebastián”, URJC, Campus de Fuenlabrada, 4 octubre 2021. Aguirre, Rafael, Víctimas del terrorismo y violencia terrorista…, pág. 149.


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profunda, sin olvidarnos que debían readaptarse de forma personal y familiar a la nueva situación, sin descartar la pérdida del rol personal o social anterior. Primero se daba la acción de sobrecogimiento ante la comprobación de la peor noticia posible, la muerte en atentado de su ser querido, luego venía el enturbiamiento de la conciencia y más tarde se reactivaban las vivencias afectivas llenas de dramatismo, intenso dolor, indignación, rabia, venganza e impotencia, miedo e incluso sentimiento de culpa, aunque cueste creerlo, ante la hostilidad y el vacío social que provocaba en una parte de la sociedad civil vasconavarra el asesinato de un familiar, de un amigo, de un ser querido7.

LA SOCIEDAD CÓMPLICE Jesús Ulayar Liciaga fue alcalde de Etxarri-Aranaz, Navarra, de 1969 a 1975. El 27 de enero de 1979 fue abatido sin piedad en presencia de su hijo de trece años. Se le acusó de ser alcalde franquista, de enriquecerse a cargo del pueblo, de realizar “actividades fascistas y antivascas”. La familia de Jesús Ulayar tenía una tienda de electrodomésticos y algunas personas del municipio compraban en ella, de forma solidaria, tras su muerte violenta. Otras muchas dejaron de hacerlo. Entre el 10 y el 13 de octubre de 1979, diez meses después de perpetrado el crimen, fueron detenidos como autores del asesinato los vecinos del pueblo Vicente y Juan Nazábal Auzmendi, hermanos. Eugenio Ulayar Huici, hijo de un primo carnal de Jesús Ulayar, se reunió con los autores del atentado tras ser perpetrado, y tuvo participación material e intelectual en el mismo. Jesús Ulayar tenía cincuenta y cuatro años cuando lo ejecutaron. Casado, con cuatro hijos, era vocal de la Asociación de Padres de

7

Véanse los siguientes trabajos académicos de interés. Duplá, Antonio; Villanova, Javier, Con las víctimas del terrorismo, San Sebastián, Gakoa, 2009. Sáez de la Fuente Aldama, Izaskun, Misivas del terror, Madrid, Marcial Pons Historia, 2017. Ugarte Gastaminza, Josu, La bolsa y la vida, Madrid, La Esfera de los Libros, 2018. López García, José Luis, Muertos en vida, Córdoba, Almuzara, 2020. Bueno, Pepa, Vidas arrebatadas. Los huérfanos de ETA, Barcelona, Planeta, 2021. Andueza Lorenzo, Eneko, Jóvenes sin juventud, Madrid, Catarata, 2021.


El asesinato social de las víctimas de ETA

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Alumnos, poseía una tienda de electrodomésticos y una funeraria. El 26 de junio de 1980, los hermanos Vicente y Juan Nazábal Auzmendi, autores del atentado, fueron condenados a 27 y 22 años de reclusión mayor, respectivamente; mientras que Jesús María Reparaz Lizarraga, cómplice, a 12 años y un día, y Eugenio Juan Ulayar Lizarraga, como encubridor, a 6 años y un día. Asimismo, todos los participantes tuvieron que pagar una indemnización económica a la familia. La familia Ulayar hubo de sufrir un juicio paralelo que se prolongó durante años pues, por si fuera poco, el drama del asesinato de su padre con el que convivían, el ayuntamiento de Etxarri-Aranaz declaró hijos predilectos del municipio a los miembros de ETA artífices del asesinato de Jesús Ulayar. Con cargo al presupuesto municipal se abonaron ayudas a los familiares de los condenados y a los propios presos, se utilizaron dependencias públicas para hacer apología del terrorismo y para ofender la memoria del difunto. Así, en las fiestas patronales se colocaban en la fachada principal del ayuntamiento grandes fotografías de los verdugos en una pancarta que, en ocasiones, era colocada por el propio alcalde. Los retratos de esta ignominia se publicaban en los programas de fiestas y se solicitaba a la familia del difunto ayuda económica para confeccionar el programa municipal8. Gobernaba el pueblo el brazo político de ETA, Herri batasuna, en convivencia con el PNV y EA. En 1995, la familia Ulayar solicitó la retirada del ayuntamiento del carácter de hijos predilectos del municipio de los referidos etarras, pero no tuvo éxito. Votaron en contra los cuatro concejales de Herri Batasuna y los seis restantes de EA y PNV “se dieron por enterados del mismo” pero no se pronunciaron9. José Ignacio Ulayar, hijo del asesinado por ETA, y su madre Rosa Mundiñano, como representantes de todo el colectivo familiar, denunciaron lo siguiente: Es significativo y sangrante que los hermanos Nazábal fueran nombrados hijos predilectos del pueblo mientras que donde cayó asesinado nuestro padre hayan colocado tres contenedores de basura10.

8

9 10

Marrodán, Javier, Regreso a Etxarri-Aranaz, Pamplona, Fundación Tomás Caballero y Fundación de Víctimas del Terrorismo, 2004, pág. 31 y ss. Ibídem, pág. 33. Ibídem, pág. 33.


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Estas injusticias tuvieron, a su vez, manifestaciones a escala en las vidas cotidianas de los cuatro hermanos. María Nieves Ulayar Mundiñano todavía recuerda con dolor cómo la trataban en el colegio sus compañeras: El día en que detuvieron a los asesinos, por ejemplo, yo me enteré de la noticia en casa, mientras comíamos. Media hora después comenzaban las clases. Fui allí con el ánimo trastocado, esperando encontrarme lo que finalmente me encontré: al entrar al aula percibí la mirada inquisitiva de algunas compañeras. Hice ver que no me daba cuenta, pero al cabo de un rato, como persistían en su actitud, me volví hacia ellas y les pregunté con firmeza si tenían algo que decir. Se limitaron a bajar la cabeza. No había otro remedio que convivir en aquel ambiente surrealista en que la víctima era la perseguida y los culpables y los asesinos terroristas eran los héroes y los mártires11.

Pero lo peor estaba aún por llegar. En 1996 salió de la cárcel Vicente Nazábal Auzmendi y se le hizo un homenaje popular al que acudió, incluida comida, una parte importante de los habitantes de la localidad, y se hizo un pasacalles festivo que desfiló por delante del domicilio de los Ulayar. El 3 de agosto, el asesino lanzó desde el balcón de la casa consistorial el chupinazo que abría las fiestas patronales de aquel año, le acompañaba Francisco Javier Huici Mendiola, otro militante de ETA que acababa de salir de la cárcel. Días más tarde, cuando José Ignacio Ulayar, el hijo mayor, paseaba por las calles de Etxarri con su mujer y su hijo pequeño vio venir de frente a la persona que había matado a su padre:

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Ibídem, pág. 34. Ha sido muy útil para la realización de este capítulo la consulta de la Colección Testimonios. La voz de las víctimas, León, Asociación Plataforma de Víctimas del Terrorismo y Centro Memorial Víctimas del Terrorismo, 2018. Asimismo, es interesante el texto de María Jiménez Ramos y Javier Marrodán Ciordia, Heridos y olvidados. Los supervivientes del terrorismo en España, Madrid, La Esfera de los Libros, 2019. El Informe del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, La sociedad vasca ante la memoria de las víctimas y el final del terrorismo, Vitoria-Gasteiz, 2017. Sin olvidarnos del trabajo coordinado por José Antonio Pérez, Historia y memoria del terrorismo en el País Vasco, Madrid, Editorial Confluencias, 2021; ni del original de VV.AA., Vidas rotas, Madrid, Espasa, 2010; ni del de Jesús Prieto Mendaza, Marcados por el estigma. Terrorismo y víctimas en Euskadi, San Sebastián, Hiria Liburuak, 2011.


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