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En este ensayo se describe el panorama social y político de Inglaterra en la primera mitad del siglo XX. Se denuncia la criminalización de la homosexualidad y se resalta cómo el Grupo de Bloomsbury dinamitó las encorsetadas estructuras de la puritana moral victoriana. La representación de la homosexualidad en Víctima -con clara finalidad pedagógica- contribuyó a que la sociedad inglesa tomara conciencia de la necesidad de cambiar la ley. Este film de 1961 sirvió de puente entre el Informe Wolfenden (1957) y la Sexual Offences Act (1967). Entre el thriller policiaco y el melodrama, Dirk Bogarde -no caprichosamente elegido para encarnar a un atormentado abogado homosexual- protagoniza una película que retrata a una sociedad en la que los homosexuales son víctimas de chantaje y se convierten, a la vez, en delincuentes por su orientación sexual, debiendo ocultarse sólo por ser como eran. Se presenta por primera vez aquí un estudio sistemático y en español que relaciona la película Víctima con la lucha por la igualdad y la no discriminación por diversidad afectivo-sexual. Víctima merece un lugar destacado en la historia sobre la despenalización de la homosexualidad en Reino Unido y en el resto del mundo.

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6 COLECCIÓN CINE Y DERECHO

VÍCTIMA Y EL DERECHO A LA NO DISCRIMINACIÓN POR DIVERSIDAD AFECTIVO-SEXUAL

Víctima es un hito en la historia del cine por ser la primera película que aborda de forma explícita la homosexualidad. Influyó notablemente en la visibilización del colectivo gay en Reino Unido, liberalizó actitudes sociales e influyó en la reforma legislativa que aboliría el delito de sodomía.

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VÍCTIMA Y EL DERECHO A LA NO DISCRIMINACIÓN POR DIVERSIDAD AFECTIVO-SEXUAL Jesús Ignacio Delgado Rojas Es Doctor en Derecho por la Universidad Carlos III de Madrid, con una tesis titulada Ciudadanía Liberal y Moralismo Legal que recibió la máxima calificación Cum Laude y Mención Internacional. Máster de Investigación en Derecho Público y Doble Licenciado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas.

Jesús Ignacio Delgado Rojas

Es profesor de Filosofía del Derecho y Filosofía Política en la Universidad Carlos III de Madrid. Investigador del Grupo de Investigación sobre el Derecho y la Justicia. Ha realizado estancias de investigación en centros internacionales y es autor de diferentes monografías y artículos académicos sobre Filosofía del Derecho, Filosofía Política, Historia de las ideas morales y políticas y Derechos Humanos.


VÍCTIMA Y EL DERECHO A LA NO DISCRIMINACIÓN POR DIVERSIDAD AFECTIVO-SEXUAL


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Javier de Lucas Martín

Ana Cañizares Laso

Víctor Moreno Catena

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania) Miembro de la Comisión de Venecia

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Marta Lorente Sariñena

Ruth Zimmerling

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


Jesús Ignacio Delgado Rojas

VÍCTIMA Y EL DERECHO A LA NO DISCRIMINACIÓN POR DIVERSIDAD AFECTIVO-SEXUAL

CINE Y DERECHO

tirant lo blanch Valencia, 2020


Copyright ® 2020 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

Codirectores:

Javier de Lucas

Catedrático de Filosofía del Derecho

Fernando Flores

Profesor Titular de Derecho Constitucional

© Jesús Ignacio Delgado Rojas

©

TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-1378-107-5 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor lea, en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice 1 Introducción

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2 El contexto histórico

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El contexto social: la sociedad victoriana

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El contexto político: el informe Wolfenden

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3 La película

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Ficha técnica

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Ficha artística

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Algunos comentarios sobre la película

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El director: Basil Dearden. ¿Qué es lo que representa Víctima? 56 El protagonista: Dirk Bogarde. ¿Por qué Bogarde para interpretar a un abogado homosexual?

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4 Paisaje tras la película. ¿Qué supuso Víctima para la sociedad inglesa?

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5 Wolfenden – Víctima – Sexual Offences Act

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6 Conclusión

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7 Bibliografía

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Introducción

Víctima es una película que aparece en un momento histórico convulso, en un país que experimentaba un profundo cambio social y en medio de un clima político tenso. Víctima nace en el contexto propicio para forjar un cambio en la mentalidad de una sociedad que ya evidenciaba síntomas de transformación. Además de ser una pieza cinematográfica sobresaliente en muchos aspectos técnicos y artísticos, es también una obra magistral por el tratamiento que hace de un tema considerado tabú en la sociedad inglesa de mediados del siglo XX. Víctima es la película que se considera más importante del cine de una época por abordar de forma pionera el tema de la homosexualidad. Como intentaré demostrar, hay pruebas que sugieren que esta película jugó un papel relevante en la reforma legal sobre la despenalización de la homosexualidad en Inglaterra. Realmente Víctima fue una de las primeras películas en tratar de manera seria la homosexualidad y las desigualdades que originaba la aplicación del Derecho británico. En una época en que la homosexualidad en Gran Bretaña era un delito que se pagaba con cárcel, Janet Green y John McCormick escribieron este relato sobre el sentimiento de impotencia que sentían los homosexuales por tener que ocultar lo que eran. El protagonista de la historia es Melville Farr (Dirk Bogarde), un abogado de prestigio y con una carrera profesional exitosa, casado y perteneciente a la clase alta de la sociedad londinense. La comodidad y tranquilidad de su vida se verán de pronto interrumpidas cuando tiene que hacer frente a un trágico conflicto personal. Farr guarda un terrible secreto: es homosexual. Lleva una doble vida que debe permanecer oculta ya que,


si se revelase, su estabilidad familiar y laboral saltaría por los aires. Su secreto saldrá a la luz cuando, tras indagar sobre el suicidio de un antiguo amante, Jack Barrett (Peter McEnery), descubre que muchos hombres en la misma posición que él (ingleses, casados y prestigiosos profesionales) se ven diariamente obligados a acceder a chantajes y extorsiones con tal de que no se sepa la inmoralidad que cometen en su intimidad sentimental. Pagar el silencio de los extorsionadores causa a Farr, y a tantos otros hombres como él, un gran sufrimiento e indignación. Le tesis que mantendré es que esta película de 1961 sirvió de puente entre dos momentos políticos concretos: el Informe Wolfenden (1957) y la Sexual Offences Act (1967). La película contribuye a dar visibilidad a un problema que ya se venía denunciando en el escenario político: Víctima elabora un argumento «en el que las leyes contra la homosexualidad aparecen representadas como ‘el privilegio de los extorsionadores’. De hecho, el noventa por ciento de los chantajes cometidos en territorio británico tenía como víctimas a homosexuales» (Ebert, 2006, p. 407). Víctimas de extorsión que eran, a su vez, delincuentes por su orientación sexual. Si en el ámbito político la mecha ya se había prendido, la visibilización de la homosexualidad a través del cine ayudaría a la sociedad inglesa a tomar conciencia en torno a un problema hasta entonces negado. La película contribuye a cambiar las opiniones de una mayoría social (la moral social en la jerga iusfilosófica). Y se desarrollan en los años siguientes movimientos que desembocarán finalmente en la modificación de la ley. De esta manera, la terna conformada por Informe Wolfenden - Víctima - Sexual Offences Act (1957 - 1961 - 1967) puede fácilmente rastrearse y se comprueba cómo la película ayudó a cambiar la mentalidad de una sociedad. Cambio social que se reflejará en una posterior reforma legislativa. 12

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Cuando una persona cuenta con el apoyo del aparato coactivo del Estado, tiene en sus manos un terrible poder para abusar, acusar o dañar a las personas más débiles a las que la ley condena. Así, por ejemplo, si en la Inglaterra puritana de mediados del siglo pasado, las leyes condenaban las relaciones homosexuales como un delito penado con la cárcel, cualquier verdugo podría chantajear a un homosexual, pidiéndole dinero a cambio de no denunciarle ante las autoridades. Esta es la situación en la que se encontraba Jack Barrett (McEnery), obrero de la construcción, cuando pidió ayuda a su amigo el abogado Melville Farr (Bogarde), cuando aquel está siendo chantajeado. Farr se negará a prestarle su ayuda pensando que se podría desvelar el idilio que ambos mantenían. Cuando Barrett sufre un trágico suceso en el intento de proteger su secreto, Farr emprenderá la valiente búsqueda de los extorsionadores de su amigo. Farr se adentra en un camino plagado de riesgos, poniendo en juego su imagen y reputación y destapando la espiral de temor y culpa de la hipócrita sociedad inglesa, en la que los homosexuales se convierten en víctimas y en criminales a la vez, debiendo ocultarse sólo por ser como eran. Lo más importante de esta película y de su trama criminal es su osadía por adelantarse en el tiempo, pues fue la primera cinta en abordar el tema de la homosexualidad de forma explícita y fue la primera película que usó la palabra “homosexual” para referirse a ese determinado colectivo, cuyas historias siempre habían estado soterradas y ocultas por culpa de los códigos morales de esa época (Coldstream, 2011, pp. 52 y 86; y Kemp, 2005, p. 10). Y, concretamente, también fue «la primera película en Gran Bretaña en tratar abiertamente la necesidad de una reforma legal con respecto a la homosexualidad» (Burton, 2010, p. 75). Víctima contribuyó a cambiar las leyes que hacían de los actos homosexuales un delito, llevando el tema de la homosexualidad al cine, llegando con ello a un gran público, y reflejando en la gran Víctima y el derecho a la no discriminación por diversidad afectivo-sexual

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pantalla el ambiente de cambio social que experimentaba la Gran Bretaña de ese período. Como ha señalado el historiador cinematográfico español Carlos Aguilar en su Guía del cine, Víctima «se llevó a cabo básicamente como alegato contra una ley entonces vigente en Gran Bretaña, que equiparaba la homosexualidad con el robo con violencia, y emerge como una realización tan fría como correcta» (2018, p. 528). Víctima constituye un importante avance en el cine sobre el margen de tolerancia permitido al tratar este tema pese a la gran controversia que suscitó desde su estreno. En Hollywood, aunque en algunas películas se había reflejado la cuestión de la homosexualidad de forma algo velada, no se abordó plenamente el tema hasta la derogación del Código Hays en 1968 e instaurado el sistema de Clasificación por edades. Anteriormente se había transigido con algunos guiños esporádicos en trabajos concretos, como en el film leído hoy en clave homosexual —pero sin esa intención cuando se estrenó en 1959— Con faldas y a lo loco de Billy Wilder, dado el travestismo de Tony Curtis y Jack Lemmon que constituye el argumento central de la trama y contar con un icono queer como Marilyn Monroe en el papel protagonista. También se dejó entrever el tema homosexual en las películas del mismo año 1961 La Calumnia de William Wyler y De repente el último verano de Joseph L. Mankiewicz. De hecho Víctima «fue originalmente prohibida en las pantallas norteamericanas solo por utilizar la palabra homosexual» (Ebert, 2006, p. 407). Algunas de estas películas —y otras que se irán mencionando— bien pueden considerase antecesoras de Víctima. Cada película supone un nuevo paso en el avance de la representación de la homosexualidad en el cine, pero Víctima es la película que marcó el devenir de la reforma legal en Gran Bretaña. Me propongo examinar la forma en que

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la película Víctima operó en ese contexto. Para ello, analizo aspectos de la película en sí misma y considero el impacto tanto social como político que tuvo tras su estreno en 1961. Para examinar la relación entre la película Víctima y la reforma de las leyes que criminalizaban a los homosexuales en Gran Bretaña, procederé de la siguiente manera. Primero expondré el contexto histórico (social y político) de la primera mitad del siglo XX en Inglaterra. A continuación ofreceré una lectura de la película Víctima en la que me centro en los métodos que los cineastas utilizaron para transmitir su mensaje sobre la necesidad de una reforma legal en materia de homosexualidad. Luego consideraré el impacto de Víctima y las posteriores reacciones que causó en la crítica, el público y en los legisladores. Finalmente describo cuándo y cómo ocurrieron las reformas legales más relevantes sobre la materia que Víctima propició.

Víctima y el derecho a la no discriminación por diversidad afectivo-sexual

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El contexto histórico El contexto social: la sociedad victoriana

El panorama intelectual de la primera mitad del siglo XX en Inglaterra aparece dominado, en gran medida, por el llamado Grupo de Bloomsbury. Escritores como Virginia Woolf, Lytton Strachey y E.M. Forster; economistas como Maynard Keynes; pintores como Duncan Grant, Roger Fry y Vanessa Bell; o políticos como Leonard Woolf; junto con personajes de la aristocracia londinense, jalonan esta parte de la historia del pensamiento inglés que, abriéndose al mundo a través de sus obras, dinamitó las estructuras de pensamiento rancias y mojigatas de la estricta y puritana moral victoriana. Los miembros del Círculo de Bloomsbury, tanto por sus diversas actividades artísticas como por sus actitudes sociales, poseen las características propias de los grupos de vanguardia. La suya fue, de hecho, la primera vanguardia insular del pasado siglo. Liquidaron la moral victoriana, sobre todo sus prescripciones sexuales; establecieron contactos —con inquietud de descubrimiento— con fenómenos culturales del continente; ensancharon el concepto de actividad cultural creativa; desaparecieron como grupo cuando los años de entreguerras cedieron paso a los graves enfrentamientos políticos de la década de los treinta. Su pacifismo, su escepticismo tolerante y su individualismo antiheroico resultaron impracticables tras el advenimiento del fascismo.


A este grupo de amigos (pues, antes que todo, era un grupo de amigos) se le bautizó con el nombre del barrio de Londres que rodea al British Museum, donde residían la mayoría de ellos. Comenzaron a reunirse en 1907 en casa de la escritora Virginia Stephen (apellidada Woolf tras su matrimonio) y de su hermana Vanessa, casada con el crítico de arte Clive Bell. Sus obras y perspectivas influyeron profundamente en la literatura, la estética, la crítica y la economía, creando actitudes modernas sobre temas como el feminismo, el pacifismo y la sexualidad. Los hombres de Bloomsbury, salvo Duncan Grant, se habían educado en el Trinity College y en el King’s College, en la Universidad de Cambridge. Todos ellos, excepto Clive Bell y los hermanos Stephen, pertenecieron a la exclusiva sociedad secreta de los Apóstoles. A lo largo de 1899 Lytton Strachey, Leonard Woolf, Saxon Sydney-Turner y Clive Bell se hicieron buenos amigos de Thoby Stephen en el Trinity College. Cuando el grupo de amigos iba de Cambridge a Londres, allí Thoby les reunía junto a sus hermanas, Vanessa y Virginia. Vanessa en 1905 organizaba el “Club del viernes” y Thoby se encargaba de “Las tardes del jueves”. Estas sesiones no eran más que una reproducción del ambiente de Cambridge en Londres, una continuación de la vida universitaria cerca del centro de la vida literaria y artística y lejos de los hogares respetables y convencionales de sus padres: «Se servía whisky, pastas y cacao, reinaba la libertad de conversación. El elemento esencial que quizá había en estas reuniones —y que las hacía tan atractivas— era la sensación de libertad que reinaba en el número 46 de Gordon Square. Los Stephen, hijos, eran huérfanos. Se habían liberado de un hogar victoriano extremadamente deprimente. Eran jóvenes. En aquel ambiente libre de control, de toda coartante vigilancia, los amigos de Thoby Stephen podían continuar la conversación que habían empezado en Cambridge» (Bell, 1976, p. 37).

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La muerte prematura de Thoby en 1906 los unió aún más, convirtiéndolos en el “Old Bloomsbury”, conformado formalmente en 1912. En los años veinte y treinta el “new” Bloomsbury tomará el relevo, al haber fallecido aquellos primeros miembros fundadores y la siguiente generación alcanzar la edad adulta: Julian Bell, Quentin Bell, Angelica Bell y David Garnett (Rosenbaum, 1995). Los integrantes del Círculo de Bloomsbury provenían de familias acomodadas pertenecientes en su mayoría a la secta de cristianos evangélicos de Clapham. Además de los ya mencionados, por Bloomsbury también pasaron el crítico literario Desmond MacCarthy, Ottoline Morrell, Maria Nys (esposa de Aldous Huxley), Ralph Partridge, la pintora Dora Carrington (compañera de Lytton Strachey) y Gerald Brenan (que cuando se trasladó a vivir a la Alpujarra granadina fue visitado por algunos de ellos1).

Detrás, de izda. a dcha: Auberon Duckworth, Duncan Grant, Julian Bell, Leonard Woolf. Delante, de izda. a dcha: Virginia Woolf, Lady Margaret Duckworth, Clive Bell, Vanessa Bell. Víctima y el derecho a la no discriminación por diversidad afectivo-sexual

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A duras penas se pueden sacar unas notas comunes de un grupo tan heterogéneo como Bloomsbury, pues cada uno de sus integrantes tenía ideas dispares sobre arte, literatura o política y, seguramente, lo que les acercaba era ante todo una actitud común de transgresión ante lo establecido. El vínculo que más les unía era el de la amistad y ello originó que Bloomsbury fuera un grupo tan dispar como puede serlo un grupo de amigos. Si algo pudieron tener en común un grupo tan diverso —como señala uno de sus miembros, Quentin Bell, que ha historiado sus vivencias personales en Bloomsbury— fue un gran desprecio por la religión y un profundo rechazo de la moral victoriana del siglo XIX: «La gran aventura intelectual de la generación mayor había estado relacionada con la polémica de la fe y la razón. La pelea fue ardua, y sería una equivocación de gran calibre considerar que nuestros abuelos vivían una vida encasillada. La verdad era todo lo contrario, pues levantaron sus miradas hacia el Cielo y encontraron que estaba vacío» (Bell, 1976, p. 25).

A Bloomsbury había llegado el dogmatismo moral y el conservadurismo que había mostrado en sus obras Fitzjames Stephen, hermano mayor de Leslie Stephen y tío, pues, de Virginia Woolf. Sir James Fitzjames Stephen (1829-1894) fue un afamado abogado inglés, prolífico ensayista, historiador político, autor de influyentes tratados de Derecho Penal, oficial de las colonias británicas y juez de la High Court. La crítica que dirigió al On liberty de Stuart Mill, en su obra Liberty, Equality, Fraternity (1873), marcó el arranque de la polémica en torno al moralismo legal. Para Stephen la sociedad estaba legitimada para emplear la coacción jurídica contra las acciones inmorales, independientemente de su perjuicio o daño causado. La defensa de la moralidad es algo valio20

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