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INTERVENCIÓN SOCIAL Y COMUNITARIA
Angel Joel Méndez López José Vicente Pérez Cosín Departament de Treball Social i Serveis Socials. Universidad de Valencia (Coordinación)
ISBN: 978-84-1378-378-9
apuntes
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INTERVENCIÓN SOCIAL Y COMUNITARIA ANGEL JOEL MÉNDEZ LÓPEZ JOSÉ VICENTE PÉREZ COSÍN Departament de Treball Social i Serveis Socials. Universidad de Valencia (Coordinación)
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NOTA DE LOS AUTORES El trabajo que hoy ponemos a su disposición, es la resultante de un amplio esfuerzo
de revisión bibliográfica, que se ha realizado por los autores que han participado en esta obra.
Este es un material especialmente dirigido a la práctica docente, específicamente a
la que se imparte en la asignatura Intervención Social y Comunitaria Preventiva
(35080) aunque puede servir de referencia para la praxis del trabajo que se desarrolla en los marcos sociales y comunitarios, por lo que pueden ser contenidos
dignos de poner en valor, desde diferentes disciplinas y profesiones, en el marco de las Ciencias Sociales.
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Índice
1. COMPRENSIÓN INTEGRAL DE LOS PROCESOS COMUNITARIOS. PLATAFORMA CIENTÍFICA DE SOPORTE ......................................................................................................... 11 HACIA
UNA
NECESARIA
VALORACIÓN
INTEGRAL
DE
LA
COMPLEJIDAD………………………………………………………………………………………………...11 PLATAFORMA ORGÁNICA DE BASE COMUNITARIA…………………………………………16
2. CLAVES PARA ENTENDER LOS PROCESOS COMUNITARIOS ...................................... 23 3. LA INTERVENCIÓN COMUNITARIA....................................................................................... 29
4. LA INTERVENCIÓN COMUNITARIA REFLEXIONADA EN LA LÓGICA DEL AUTODESARROLLO COMUNITARIO ...................................................................................... 35 UN PENSAMIENTO A LA INTERVENCIÓN COMUNITARIA TRADICIONAL………… 35
EL AUTODESARROLLO COMUNITARIO COMO PLATAFORMA ARTICULADA PARA EL PROCESO DE ESARROLLO SOSTENIDO DE LA COMUNIDAD……………………….. 36 FASES E IDEAS CENTRALES A CONSIDERAR EN LA CONSTRUCCIÓN DEL PROYECTO DE AUTODESARROLLO COMUNITARIO…………………………………………..44 5. LA COMUNIDAD Y SUS DIFERENTES ACEPCIONES ........................................................ 59
6. NÚCLEOS CATEGORIALES FACILITADORES DEL DESARROLLO COMUNITARIO 67 6.1 EMPODERAMIENTO Y FORTALECIMIENTO EN LA COMUNIDAD…………………67 6.2 LA PARTICIPACIÓN COMUNITARIA…………………………………………………………….70 6.3 LAS REDES SOCIALES O COMUNITARIAS…………………………………………………….73 6.4 LA SALUD COMUNITARIA…………………………………………………………………………..76 6.5 LA IDENTIDAD COMUNITARIA…………………………………………………………………..77 6.6 EL SENTIDO PSICOLÓGICO DE COMUNIDAD………………………………………………80 6.7 EL CAMBIO SOCIAL…………………………………………………………………………………….82 6.8 EL DESARROLLO COMUNITARIO………………………………………………………………..87 6.9 LA PLANIFICACIÓN COMUNITARIA……………………………………………………………91 6.10. LA ORGANIZACIÓN COMUNITARIA………………………………………………………….97 9
6.11. LA COMUNICACIÓN COMUNITARIA…………………………………………………………99 6.12. EL LIDERAZGO COMUNITARIO………………………………………………………………103 6.13. LA GOBERNABILIDAD ………………………………………………………………………… 106 6.14. LA AUTOGESTION COMUNITARIA………………………………………………………… 108 7. PRINCIPAL BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA ......................................................................... 111
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Capítulo 1. COMPRENSIÓN INTEGRAL DE LOS PROCESOS COMUNITARIOS. PLATAFORMA CIENTÍFICA DE SOPORTE Angel Joel Méndez López Universidad de Valencia José Vicente Pérez Cosín Universidad de Valencia Yamila Roque Doval Universidad Central “Martha Abreu” de Las Villas
HACIA UNA NECESARIA VALORACIÓN INTEGRAL DE LA COMPLEJIDAD En los tiempos que corren, resulta cada vez más difícil adentrarnos en la
complejidad creciente de la trama cotidiana. Ese mundo que siempre ha sido complejo, en los momentos actuales alcanza nuevos matices que hacen de cada
acercamiento a su realidad, una meteórica lucha por hurgar en las nuevas dimensiones de procesos replicados y fenómenos interactuantes tan variados, que
nos exigen desarrollar una cosmovisión integral, orgánica, sistémica y transdisciplinaria, para poder acercarnos, en la medida de lo posible, a sus códigos y formas expresivas.
Estas valoraciones nos revelan una vez más que la realidad social es
dinámica, múltiple, diversa, plural, difícil de definir y de aprehender. Ya no es secreto para nadie esta afirmación, la mayoría de los científicos sociales estamos
conscientes de la necesidad de abrazar la multidimensionalidad societal, pero no
siempre se realiza el abordaje de la complejidad, desde una perspectiva auténticamente compleja.
Hoy no tiene sentido intentar acercarnos al campo de lo social, fuera de un
modelo de análisis y aprehensión que vaya de lo complejo a lo complejo. Nos
encontramos en la era de la interdependencia y de lo trans, en los contornos de un mundo interconectado e interinfluyente, que por consiguiente exige de abordajes sistémicos, interlógicos y multidimensionales. Las complejidades de la complejidad deben ser descubiertas, como conexiones de señales, como procesos de retroacción
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permanente, que permitan resucitar de un nuevo modo, ideas, búsquedas y viajes libertarios, con sentidos más integradores.
Lo contrario sería mutilar la realidad, encuadrar equívocamente lo
cuantitativa y cualitativamente diverso, multiforme. Los procesos sociales no son
simples, son totalizadores, la mejor forma de acercarnos a su esencia no es a través
de condicionamientos o determinantes fijos o rígidos, sino a través de mediaciones, de atravesamientos múltiples, de transversalizaciones, de análisis multicausales y transdisciplinarios.
Buscar la transdisciplinariedad del enfoque implica abrir nuevos caminos a
la comprensión de la sociedad, del pensamiento y del ser humano, lo que requiere configurar una visión dinámica del mundo, pensada con enfoque holista, de redes,
en franca lucha contra la no linealidad. Nos convoca la transdisciplinariedad del
pensamiento complejo, que permite religar lo que está entretejido, en tanto propuesta contraria al determinismo absoluto y generalizado.
La complejidad demanda imperativamente escapar de la lógica que aísla,
necesita la contextualización social y humana, en un tiempo histórico donde una
exigencia fundamental es abrir brechas y romper tabiques a favor del respeto a la diversidad, eliminando el maniqueísmo desmedido y excluyente, carente de sentido científico y humanista.
La realidad y los disímiles procesos que discurren en ella, son irreductibles.
El mundo real es multi(di)verso, lo que hace que muchos de los fenómenos sociales golpeen drásticamente a la vista. Reflexionar sobre el sentido de base de nuestras prácticas requiere valorar en clave integradora y ética: integradora, porque repiensa
a la realidad más allá de los dualismos, más allá de lo monolítico, hilvanando tejidos múltiples para romper los modos deformantes de la linealidad; y ética, porque debe ser capaz de religar y canalizar la realización de nuevas prácticas conscientemente
asumidas para superar los pares binarios simplificadores, desde sentidos, compromisos y búsquedas dignificatorias.
En lo social no tiene cabida la determinación directa y unilineal de los
fenómenos, sino que es significante considerar la mediación multidimensional de los procesos. Cada fenómeno concreto está plurimediatizado, entre la idea y el caso
concreto existen muchas mediaciones, las que inciden en que la totalidad no puede
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ser directamente interpretada. Negar esta situación es resquebrajar la concreción de la realidad como sistema totalizador; sería una absurda y ficticia abstracción.
De lo que se trata es de finalizar el reinado casi absoluto del determinismo,
de superar los métodos lineales en el estudio de la dinámica compleja, buscando relación entre el todo y las partes en conexión dialógica. El enfoque simplista a la
hora de comprender los procesos comunitarios, lastra; los problemas complejos no pueden afrontarse y mucho menos resolverse con soluciones simples.
Hoy en día, la disciplinariedad no es lo más efectivo ni lo más útil. Lo
disciplinar absolutiza el análisis del tejido común de la realidad. El pensamiento relacional complejo se apoya en la religación de saberes, en la superación de los
enfoques disciplinares, en el trabajo conjunto con los valores y los conocimientos
para eliminar los vicios reduccionistas, encontrando mediaciones y creando un diálogo efectivo entre diversos saberes, que permitan reconocer el conocimiento cotidiano, las formas de la actividad humana y crear nodos transdisciplinarios que
coloquen la comprensión de la condición humana como el epicentro.
Pensar la complejidad de los procesos comunitarios, pasa por una corrección
radical de los modos positivistas de ver el mundo social, por colocar en crisis los
cimientos de las formas tradicionales de hacer, fundamentalmente conservadoras y manipuladoras, que no facilitan la construcción de vínculos relacionales ni la religazón de saberes dispersos, porque responden a un principio de reducción antisistémica.
Según Joaquín García Roca, la galaxia de la complejidad significa el
reconocimiento de que allí donde hay una idea simple, hay una simplificación de la realidad y de su verdad, aunque ésta se rodee de esplendor. Cuando se deja de
reconocer la complejidad, queda afectada la propia verdad ya que ésta no necesita
tanto de esplendor, que es una cualidad de lo simple, cuanto de permanente búsqueda y de desconcierto; y continúa señalando el autor, la galaxia de la
complejidad significa la renuncia al pensamiento lineal y a las causalidades únicas, ante la maraña de los problemas sociales. Ninguno de ellos puede entenderse desde el recurso de una causa única. (García Roca, 2001)
En lo social, son tantos los sistemas de relaciones en los que entra una
persona concreta, que es imposible valorar una sola de las influencias. Es cada sujeto con su historia de vida el que tiene que analizarse en toda su dimensión. Lo general 13
es una abstracción y lo singular es lo que realmente existe. El movimiento de lo abstracto a lo concreto pensado está lleno de mediaciones; a su vez, el estudio de los
fenómenos sólo se puede realizar a través de las disímiles mediaciones que atraviesan los mismos.
Un paso indiscutible a dar en el ámbito de lo social, debe comenzar por el
dominio y articulación de lo existente para acceder a lo posible, trascendiendo la
frivolidad de la razón incompleta y lograr adentrarnos en nuevas estructuras del
pensamiento, que asuman una lógica concreta para transformar la realidad, a partir de una capacidad más elevada de propuestas, asentada en plataformas conceptuales
transdisciplinares. Ello entraría en una especie de maridaje con el fortalecimiento
de una conciencia crítica que permita interpretar y enriquecer las expresiones de vida cotidiana.
Los procesos de cambio social sólo pueden lograrse a partir de una realidad
concreta y no desde un cómo debería ser. Es necesario tener valor para poder modificar la realidad, pero primero hay que tener la capacidad y la audacia
necesaria, para poder entender toda la dinámica procesual multicausal en la que se sintetiza y expresa la misma.
Los estudiosos de la sociedad debemos preparar el pensamiento para
entender la dialéctica que impone la realidad, avanzando hacia nuevas aperturas de
la razón, sin abstraernos prematuramente de lo que nos presenta a ojos vista la vida. En síntesis, es necesario integrar la diversidad y las múltiples aristas que se contienen en ella, para poder modificar la estructura social injusta actual.
Sólo se puede transformar lo real cotidiano si se va a lo profundo de la base,
dando el salto de lo evidente a lo radical, enriqueciendo la piedra filosofal y
adecuándola activamente a los procesos de la sociedad compleja contemporánea, sin perder los núcleos sustantivos sobre los que se soportan las praxis nutricias y fecundas en dignificación. El enfoque sistémico debe ajustarse activamente a la
complejidad cambiante y dinámica, pues no existen en el pasado métodos y
procedimientos constructivos y viables, para resolver los problemas actuales desde
una lógica que emancipe y que valore las múltiples riquezas que tiene una sociedad diversa como la actual.
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Un imperativo está en encontrar nuevas bases de confianza y alternos puntos
de apoyo, que desde un marco cosmovisivo bien construido, permitan asumir la
complejidad de lo social en todos sus matices, abriendo dimensiones superiores a
los procesos de transformación social justa, renovada, prospectiva y mucho más
plena en solidaridad y en sentidos vitales. La perspectiva de la complejidad nos recuerda a cada instante la necesidad de concebir las sociedades como sistemas
complejos, multiformes, abiertos al cambio, alejados de todo equilibrio aparente. Este devenir constante del movimiento, es el estado natural de la vida.
Es importante considerar el sentido real de la dinámica social y
replantearnos clarificadoramente los problemas del ser humano de nuestro tiempo,
apoyados en un saber riguroso, serio, coherente, alejado del dogmatismo. El enfoque de la complejidad, en tanto propuesta de pensamiento vincular que viabiliza la
superación de los reduccionismos y los análisis monocausales de la realidad, tiene la intencionalidad manifiesta de conocer las partes constitutivas de un fenómeno a través del conocimiento profundo del todo integrado. Una sin la otra es tan estéril, como la otra sin la una.
Los problemas complejos no pueden resolverse con soluciones simples. Para
poder hacer frente a la realidad objetiva y a las disímiles formas en que se presenta la misma, es necesario superar la epistemología de la simplicidad, produciendo
saltos cualitativos en los análisis, en los abordajes y en las formas aprehensivas de acercarnos a ella.
La realidad, entendida a partir de una perspectiva de totalidad, tiene que
buscar la explicación de los fenómenos apoyada en la concepción enriquecedora y
dinámica de la historia, donde la lucha por superar las contradicciones y conflictos de la sociedad contemporánea, debe proyectarse hacia la consecución de relaciones
sociales con nuevos sentidos y superiores acciones movilizativas, que generen formas alternas de gestar dignidad. Ello significa construir solidariamente nuevas
perspectivas, que orienten el desarrollo social hacia superiores oportunidades expresivas de las búsquedas humanas emancipatorias, avanzar en democracia, en justicia y en posibilitación comunitaria.
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PLATAFORMA ORGÁNICA DE BASE COMUNITARIA Los problemas comunitarios, dado su complejidad antes valorada, demandan
ser abordados transdisciplinariamente y no de forma disciplinaria. Formarse en este sentido de compromiso e integralidad hasta donde sea posible, implica como profesionales,
producir
una
profunda
formación
teórica
que
permita
conscientemente, acceder a la crítica de la realidad, gestando una conciencia común
de la situación para afrontar y resolver el problema real, lo que sólo puede hacerse desde lo colectivamente pensado y propuesto.
La transcomplejidad es un proyecto de grandes dimensiones, que busca
revolucionar el pensamiento desde un compromiso emancipatorio, porque comprende al género humano, se adentra en el estudio de la realidad como un todo
integrado, renueva las matrices mentales, crea nudos transdisciplinares y construye
nuevas rutas que permitan fortalecer la capacidad de dudar con sentido, en el camino de aspirar a una nueva civilización en gestación.
La transdisciplinariedad implica conocimiento del objeto de estudio, para
afrontar las consecuencias de los análisis deterministas vigentes. Es un pilar
fundamental en la comprensión de los procesos comunitarios complejos, tramados en red. En su lógica, se autentican infinitas posibilidades para explorar
constantemente la multidimensional realidad social humana. Es decir, la comunidad debe ser capaz de integrarse y refundarse como propuesta colectiva, como subjetividad plena-actuante, lo que necesariamente implica provocar salidas, para
que, como espacio y relación compleja, se superen los múltiples procedimientos automatizados y los modos constrictivos impedidores de la plena realización humana.
La dialéctica en la subjetividad de la sociedad es compleja y el análisis tiene
que estar equilibrado entre lo individual y lo social. Considerar la mediación, la intervinculación, lo retroactivo, es una imperatividad en su análisis y comprehensión.
El individuo solo no resuelve, no puede nunca conocer el objeto en toda su
magnitud. El sujeto de cambio por excelencia es colectivo, siendo la sociedad la que
conoce y no solo el sujeto psicológico concreto. Es la sociedad la que conoce, antes de mí y junto conmigo.
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El sujeto nunca es un sujeto individual. El ser humano es una entidad singular
y simultáneamente es una entidad social. Cualquier sistema de relaciones se integra
en los vínculos con los otros. La ley social no se puede desligar del sujeto humano y de sus condiciones reales de existencia, porque el ser humano se constituye en su historia, pero esta historia no puede entenderse al margen de las condiciones y circunstancias concretas donde actúan los seres humanos.
No existe una realidad fuera e independientemente del ser humano. La
persona produce realidad. Las categorías para construir la vida no son inmutables,
sino históricas y culturales; eso las hace cambiables. El individuo tiene una identidad, pero puede actuar en múltiples niveles; sin embargo, alcanzar los niveles
superiores de desarrollo humano, demanda de la armonía entre lo interno y lo
externo, para que la persona pueda autodeterminarse y darse nacimiento sí misma.
El nacimiento a sí mismo de los sujetos en comunidad, en pos del desarrollo
humano, se consolida en la capacidad de los individuos de estar en el borde de sus
microcontextos, para transitar de uno a otro sin conflictos antagónicos; es por ello
que resulta importante crear en las personas los dispositivos que le permitan
moverse funcionalmente en los límites. Cualquier estudio de las ciencias humanas, sin importar sus pretensiones, alcances, o apellidos, tiene que partir de los sistemas de relaciones reales en los que está insertado el ser humano como individuo y que
integra en un proceso de elección, el hecho de decidir sobre los principales aspectos de la vida.
Cuando la persona integra todo lo que ha vivido hasta hoy en el sistema de
relaciones, articula su sistema de relaciones actuales y los que prevé para el futuro.
Estos niveles de relaciones están estructurados en su subjetividad. En la propia
subjetividad está estructurada la subjetividad colectiva y viceversa. El sujeto tiene
que tratar de existir superando la influencia externa. Su autoconstitución lo integra a sí mismo y a la circunstancia de vida donde se construye (auto); si no se salva la
(su) circunstancia, no se puede salvar él. Es por eso que la subjetividad no puede ser planteada desde visiones estáticas, sino que su lógica implica la necesidad de replanteos dinámicos, pues la misma constituye una estructura abierta al cambio, en constante transformación y redimensionamiento.
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Podemos entonces decir, que la subjetividad de forma simultánea, constituye
un proceso singular y emergente de las tramas (inter)vinculares que trascienden al
sujeto, por tanto y retomando las ideas de Pichón-Riviere, el sujeto psicológico concreto es un ser de necesidades (aunque no solo es movido por estas, porque solo
con necesidades no se puede construir la vida posibilitada) las cuales se satisfacen socialmente en relaciones societales que lo determinan.
Los procesos intersubjetivos tienen su nivel de expresión en la cotidianeidad.
La cotidianeidad de los microcontextos de existencia de las personas, es el punto de encuentro de la subjetividad individual con la subjetividad social, por lo que
ocuparse de los fenómenos cotidianos va más allá de visiones unilaterales y direccionales, causa-efecto. La sociedad demanda en las circunstancias del mundo
contemporáneo no solo de los análisis macros; la realidad es también lo micro, lo cotidiano, lo palpable, lo cercano. Lo cualitativo da cuentas de una realidad que aparentemente ha sido olvidada o evadida.
La vida cotidiana es potencialmente enajenadora cuando no se reflexiona o
cuestiona críticamente. Sin embargo, es indudable que en la cotidianeidad se encuentra presente la real y mayor potencialidad del cambio. Existe mucho
presentismo en la sociedad actual y mucha unicausalidad. No es oportuno ni propositivo el análisis que valora al individuo solo por un lado y a la sociedad
independientemente por otro lado. El eje articulador preciso requiere de estudiar integradamente al individuo y a la sociedad, tendiendo puentes entre ambas dimensiones vinculantes.
Las ciencias del ser humano tienen que reflejar la realidad desde lo histórico.
Es muy heterogénea la sociedad y por ello es indispensable valorar el sentido subjetivo que tienen los procesos sociales para el individuo. El sentido subjetivo es clave para comprender la subjetividad, siendo ésta parte, componente
(constituyente) de cualquier estructura individuo-grupo-sociedad.
De ahí que el estudio de los procesos de autodesarrollo comunitario, así como
su compleja y necesaria mediación por la subjetividad humana, se convierta de por vez en un espacio de acción-reflexión, donde se interconecten, se reciproquen y
converjan campos de acción y estudio como la sociología, la economía, la psicología, la filosofía, la pedagogía, entre otros ámbitos del conocimiento que, de común tienen
el estudio del ser humano inserto en sociedad y la búsqueda de su realización y 18
mejoramiento pleno. Es por ello que consideramos como prioridad, el estudio de la subjetividad como mediador y eje transversalizador de los procesos de autodesarrollo con sentido comunitario.
Todo el trabajo de la comunidad, en sus procesos de desarrollo comunitario,
debe ir en función del compromiso de los actores sociales y de todos los recursos posibles, a favor del fortalecimiento comunitario. Solo así es que se puede hablar de una comunidad actuante, viva, constituida por subjetividades integradas, plenas y enriquecidas.
Es necesario despojarse de las herencias positivistas históricamente
heredadas, las cuales limitan la comprensión de los procesos comunitarios. En el análisis de estos procesos no se puede perder de vista ni la dinámica ni la
especificidad de los movimientos que se producen, lo que requiere que el fenómeno
concreto se entienda como un complejo mundo de relaciones que solo puede ser
aprehendido desde un enfoque transdisciplinar y el núcleo central de esta visión es la dialéctica, que no tolera el estancamiento, ni la inmovilidad, sino que se convierte en un necesario instrumento de transformación práctica de la sociedad, en la búsqueda de nuevos contenidos y del paso a modos superiores del desarrollo.
Esta es una forma más profunda de pensar el mundo en sus variados planos
actuantes, como sistema íntegro, con múltiples nexos y con relaciones infinitamente diversas que favorezcan las retroacciones de los sistemas. Sólo una plataforma bien configurada y orgánicamente construida permitirá acercarse al conocimiento del mundo objetivo sobre una base sistémica, que se apoye en todas las conexiones, concatenaciones y relaciones esenciales.
Para el estudio de los procesos comunitarios y por responder a los
requerimientos que la complejidad de los mismos plantea, proponemos asumir el
autodesarrollo comunitario como principio de la acción transformadora de la comunidad, lo que implica potenciar la dignidad humana a través de la elaboración de proyectos de desarrollo integradores que busquen conscientemente dirigir la comunidad hacia superiores niveles de realización.
Visto así, el autodesarrollo implica participación, construcción de salud,
crecimiento compartido, recuperación de valores fundantes, creación de todos los círculos de solidaridad posible y construcción de nuevos paisajes que legitimen
alternas dimensiones del desarrollo humano. Dicho proceso busca movilizar la 19
capacidad creativa de la comunidad para hacer lo alternativo posible y al construir salud comunitaria se inscribe en la lógica de analizar el movimiento real de la comunidad hacia estadios superiores de desarrollo comunitario.
El autodesarrollo comunitario es en su esencia un proceso de transformación
de la realidad, realidad de la cual somos parte constitutiva. Cuando se es parte de la
comunidad y de sus dinamismos, nos encontramos dentro del proceso y ello
requiere que participemos activamente de la acción de desarrollo y de la construcción de lo comunitario como praxis legítima, en tanto actividad consciente y comprometida, a través de la cual los sujetos se forman y recrean a sí mismos, al
igual que transforman la realidad comunitaria donde concretamente se expresan como seres dialógicos, reflexivos y propositivos.
El autodesarrollo de base comunitaria es un proceso de dignificación humana
y de emancipación individual; es el despliegue y el enriquecimiento de la vida
humana plena y multidimensional, porque refuerza los vínculos sociales, se soporta en una mirada enriquecida de los procesos comunitarios, supera los conflictos afirmando las potencialidades, fortalece la identidad comunitaria y la conciencia de
sí, supera la tendencia confusa que proyecta el no compartir y se instaura paulatinamente como un espacio donde se produce la democracia real, donde se gesta la ciudadanía y donde se reivindican los derechos.
Con la plataforma asumida se pretende entrar en el movimiento dinámico de
la realidad comunitaria, detectando los polos de la contradicción que subyacen en el fondo de dichos procesos, moviendo el pensamiento hacia nuevas elaboraciones del desarrollo, de forma tal que se creen nuevos equipajes hacia la construcción de un futuro más reverdecedor, con nuevos matices y capaz de facilitar el despliegue de todas las capacidades posibles.
El desarrollo de lo comunitario impone una serie de retos, lo cuales deben
analizarse a partir de dimensiones complejas. La asimilación crítica de los procesos
comunitarios pasa por cambiar el modo de pensar, fundamentalmente rígido,
dicotómico y simplificador que ha venido utilizando la humanidad como tendencia
mayoritaria en los últimos tiempos y proponer nuevos cursos de la acción cambista, que nos permitan abrir cauces al retorno de la conciencia crítica, la problematización y lo compartido con sentido libertario.
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