Skip to main content

1_9788491437901

Page 1

OLIVO

Isabel López-Cortés Domingo C. Salazar García

apuntes


ACCESO AL E-BOOK GRATIS

[+] Diríjase a la página web de la editorial www.tirant.com [+] En Mi cuenta vaya a Mis promociones www.tirant.com/mispromociones [+] Introduzca su mail y contraseña, si todavía no está registrado debe registrarse [+] Una vez en Mis promociones inserte el código oculto en esta página para activar la promoción

Código Promocional

Rasque para visualizar

La utilización del LIBRO ELECTRÓNICO y la visualización del mismo en NUBE DE LECTURA excluyen los usos bibliotecarios y públicos que puedan poner el archivo electrónico a disposición de una comunidad de lectores. Se permite tan solo un uso individual y privado.

No se admitirá la devolución de este libro si el código promocional ha sido manipulado


Copyright ® 2017

Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH VALENCIA TELFS.: 96/361 00 48 - 50

Email: tlb@tirant.com www.tirant.com Librería Virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9143-790-1 MAQUETA E IMPRIME:

´

Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea nuestro Procedimiento de quejas en: www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa


OLIVO Isabel López-Cortés Domingo C. Salazar García


ÍNDICE

Unidad temática 1. Introducción. Origen y sostenibilidad del olivo ........................................ 5 Unidad temática 2. Botánica y organografía ........................................................................ 23 Unidad temática 3. Biología y fisiología del olivo ................................................................. 35 Unidad temática 4. Requerimientos agronómicos básicos .................................................. 71 Unidad temática 5. Establecimiento de la plantación ........................................................... 89 Unidad temática 6. Materiales vegetales. Cultivares. Patrones ......................................... 107 Unidad temática 7. Multiplicación y viverismo .................................................................... 135 Bibliografía ......................................................................................................................... 149


Introducción. Origen del cultivo

UNIDAD TEMÁTICA 1. INTRODUCCIÓN. ORIGEN Y SOSTENIBILIDAD DEL OLIVO 1. Origen del cultivo 2. Características del cultivo del olivo. Sostenibilidad y Producciones Integrada y Ecológica 2.1. Control Integrado de plagas (CIP) en cultivo del olivo 2.2. Producción Integrada 2.3. Producción Ecológica 3. Problemáticas básicas del olivo y el olivar

1. ORIGEN DEL CULTIVO Siempre en el entorno cálido del Mediterráneo al menos desde 59.000 años cal BP el olivo y antes el acebuche, han estado presentes en los refugios del Pleniglacial y han sido clave para la supervivencia del hombre, primero explotado para la obtención de leña y después para alimento del propio hombre y de sus ganados. La expansión de los acebuches en nuestra área está claramente asociada a los cambios climáticos del último ciclo glacial, aunque entre 22.000 y 18.000 años cal BP las poblaciones de Olea europaea L. se ha comprobado que se redujeron mucho, al igual que ocurrió entre 11.500 y 8.800 años cal BP en que se acantonaron sobre todo en la actual Palestina-Israel y en la Península Ibérica ya que en esta sus macrorestos se han documentado en más de 60 yacimientos, entre ellos en 16 prospecciones en la Comunidad Valenciana. Fue a partir de 7.440 años cal BP (Neolítico antiguo) cuando se produjo la gran expansión de Olea (posiblemente acebuches) que ha llegado a nuestras épocas históricas, formando parte como género dominante en la vegetación esclerófila sobre todo del Mediterráneo occidental, siendo más escasa en el Mediterráneo oriental donde posiblemente tuvo lugar su domesticación. Estas formaciones de Olea europaea L. pudieron bien ser la base para la implantación de su cultivo desde diversas poblaciones autóctonas, como ha quedado documentado desde la Edad de Bronce en el Mediterráneo oriental y desde la Edad de Hierro en el Mediterráneo occidental. Vavilov (1987) estableció como zona de origen para los materiales de Olea europaea L. la zona IV en ambientes de colinas aireadas y soleadas. Su origen debe estar en mestizajes entre Olea Chrysophylla Lam y Olea europaea L. subespecie cuspidata. Sus restos fósiles han sido encontrados desde el Plioceno en el norte de África, en Italia, en Palestina y hasta Irán. Parece ser que el olivo silvestre estaba extendido por toda Asia próxima, por las costas del Mediterráneo y probablemente por Etiopía y más al sur.

5


Introducción. Origen del cultivo

El manejo del olivo debió comenzar hace más de 14.000 años en el norte de África y el cultivo hace más de 8.000 años en Asia Menor, siendo conocido por egipcios donde debió ser introducido desde la zona anterior y ser ampliamente cultivado en el valle del Nilo, donde algunos consideran su origen como cultivo. Existen restos de huesos de aceituna en el Paleolítico Superior en Italia y del Neolítico en distintas zonas de Iberia, incluidas zonas de influencia celta. La cultura de Tartesos lo conocía, lo cultivaba y lo utilizaba en ritos, medicina y alimentación. En el Mediterráneo oriental se extendió su cultivo por Asia Menor, Mesopotamia, Palestina, Anatolia, Grecia, Roma y sus colonias. Los fenicios comercializaban con aceite y lo introdujeron y dispersaron por todo su entorno de influencia económico-social. Los cartagineses ya practicaban el injerto y extendieron por segunda vez el cultivo del olivo en las áreas mediterráneas.

Figura nº 1.- Vías de entrada del cultivo del olivo en España

Las primeras regulaciones y protecciones del olivar se encuentran en las leyes de Solom del siglo IV antes de nuestra Era. Son numerosas las referencias a la extracción de aceites, la evolución de las almazaras y su comercio tanto en épocas anteriores a nuestra era, como a principios de la misma. El IV milenio antes de nuestra era en Ksa Samir (actual Israel) donde se encontró un silo con huesos de aceituna y restos de machacado de las mismas. El olivo está ligado a la mitología, al arte y a la sociedad de las distintas culturas del Mediterráneo. Al olivo Olea europaea L., también se le ha buscado un origen mítico pues desde antiguo ha sido un árbol venerado por su gran utilidad para el hombre. Se le consideró el presente que Atenea concedió al pueblo

6


Introducción. Origen del cultivo

griego cuando comenzaron a reunirse y pactar acuerdos sus distintas polis. Los griegos atribuyen su origen a Minerva, otros a Mercurio y algunos a Aristeo, hijo de Apolo, de quien se dice que fue el primero que cultivó el olivo en Sicilia y el inventor de los molinos de piedra y las prensas de extracción de aceite. El aceite debió empezar a utilizarse ya en el Neolítico y era apreciado y extraído por técnicas especiales sin prensa en la edad de Bronce, donde se debía obtener con mazos en cuencos de piedra y decantado en recipientes de arcilla. Muy pronto se desarrollaron rodillos de piedra y los griegos y romanos describen aparatos giratorios y posteriormente prensas (inicialmente rudimentarias piedras colocadas encima de los triturados de aceitunas), que cada vez fueron siendo más complicadas. Las prensas de madera, de cuña y de viga, se ensayaron en la época romana en la que se desarrollaron de forma general. Fue tras la caída del Imperio romano cuando se datan las primeras prensas de piedra, madera y hierro. Numerosos frescos egipcios reproducen la obtención de aceite por prensado mediante compresión en sacos de malla. El origen del cultivo del olivo se remonta a las primeras actividades de recolección del hombre que recogiendo práctica y mitos, muy pronto lo estableció en cultivo en lo que después se denominaron centros de domesticación del olivo que se sitúan al este de Siria e Irán y en Nubia.

Figura nº 2.- Centros universales del origen de plantas cultivadas, según Vavilov (1987). 1 Centros principales; 2. Puntos de diversificación

Se constata en distintos tratados agrarios antiguos la introducción por los focios en Marsella, en Rosas y en Cádiz del cultivo del olivo unos siglos antes de la Era Cristiana. Plinio (siglo I) sitúa el cultivo del olivo en Hispania y África en la época de Tarquino.

7


Introducción. Origen del cultivo

Lo cierto es que introducido y expandido como cultivo, por focios, fenicios (época prehomérica), romanos, cartagineses y árabes, ocupó casi toda la Cuenca del Mediterráneo llegando a ser el árbol cultivado más representativo del Mediterráneo, como también lo fueron antes los bosquetes de acebuche. Los restos de órganos, especialmente de endocarpios del Villafranquiense son frecuentes en yacimientos sirios, iraníes e iberomauritanos. Ya del Plioceno se han encontrado restos carpológicos en Tirinti, Grecia, Efeso, Turquía, Nablus, Cirta, Norte de África, Pamir, Irán, etc. En el Paleolítico se encontraron también restos de endocarpios en Ugarit (Palestina), Relilai (Norte de África), Creta, Minos, Argolida (Grecia), etc. Siempre el olivo es protagonista en mitos y textos religiosos antiguos (Génesis, Éxodo, Libro de los Jueces, Libro de los Muertos) pero también ha estado presente en inscripciones y tablillas más antiguas por ejemplo en restos arqueológicos de Henchir, Phaestos, Knosos, Thera, Chipre, Tresenia, Micenas, Tirinto, Nauplia, Asklepeion, entre otros, todos ellos datados unos hace más de 16.000 y otros más de 6.000 años. Datos concretos sobre plantaciones en explotación proceden de hace 4.600 años durante la XII dinastía y la época de Akenathón en el Valle del Nilo, pero también en Troya hace más de 3.000 años. Parece según Hidalgo Tablada (1870) que el olivo fue introducido por primera vez en nuestro país por los focios (siglo IX a E) y reintroducido por romanos (Tarragona), fenicios (Cádiz), cartagineses (Almería) y árabes en cuya época (IX-XII) el olivo y el aceite español alcanzó su máximo esplendor y llegó de nuevo a tener el reconocimiento que tuvo el siglo I de nuestra Era (Columela y Apicius, 60 d E y 70 d E). Tournefort (1694) describe los olivos de Egipto situándolos en zonas no próximas al Nilo pero regados, aunque dice que su aceite es menos aromático que el de la Península Ibérica, cita su cultivo en Libia y en Asia (India, etc.) y considera que en la Península han existido al menos entre cuatro y cinco entradas de materiales de olivo hoy en cultivo todas ellas. Después de las primeras plantaciones realizadas por los fenicios y focios, aunque posiblemente ya se cultivaba entre los pueblos íberos. Existió una segunda introducción de otros materiales por los romanos, que luego fomentaron su arranque, otra por los cartagineses y sin duda otra o varias posteriores por los pueblos musulmanes que ocuparon y se asentaron en gran parte de nuestra Península. Realmente hay muy pocos datos concretos sobre la introducción del olivo en España, sí se conoce su ancestral distribución por el Mediterráneo acompañando a las civilizaciones focias, minoicas, griegas, romanas y probablemente cartaginesa y posteriores como árbol esencial en las culturas del Norte de África donde el cultivo del olivo está bien datado arqueológicamente por los restos de las numerosas almazaras elementales encontradas. En el siglo IX antes de nuestra Era en las colonias fenicias y béticas se habla de plantaciones desde Gades hasta Hispalis (Angles, 1999), por otra parte, Patac et al (1954) indican la existencia, citada por otros autores, de grandes plantaciones de olivo en Tarraco (datadas al menos 350 años a E).

8


Introducción. Origen del cultivo

Según Avieno (s. IV) existe un cuaderno de un marinero que indica, en el siglo VI antes de nuestra Era, la abundancia de olivo en el entorno de Valencia, en el Levante de Iberia. Sí es cierto que son numerosas las citas del olivo en Roma y la provincia de Hispania, las referencias a su plantación son anteriores. En realidad, impresiones de hojas y restos de endocarpios han sido encontrados desde el Neolítico en muchos de nuestros asentamientos rupestre levantinos. Apicius (s. I) habla del excelente aceite de Hispania, Columela (60) menciona los olivos españoles y sus tipos, Plinio (77) habla ampliamente del olivo en su libro XV. El padre Vicente habla de olivos en Los Serranos plantados por el último Escipión durante las guerras púnicas. Las selecciones de olivo que hacen los romanos y las predicciones de la época de su cosecha son descritas por Varrón (I a E). Plinio (s.I, traducido por Huerta, 1629) menciona el olivo y su capacidad para crecer más alejado del mar de lo que indicaba Teofrasto dando normas de recolección precoz para dar mejor aceite y diferencia entre la calidad del aceite en riego y en secano, diferenciando tipos de aceites según el momento de recolección, los tipos de aceitunas, el suelo y el clima adecuado para el olivo y alabando los aceites españoles. Bassál (1955) estudia tras el cultivo de la palmera, el olivo. Abu Zacaría (s. XII) en su Libro de Agricultura hace la más rigurosa revisión bibliográfica conocida hasta entonces, hablando del origen del olivo, sus excelencias, modo y época de plantarlo, sobre elección de materiales, cultivares y recolección, describiendo sus hojas y frutos. Todos estos autores citan la existencia del olivo en nuestras zonas del sur y este peninsular. Tras el Renacimiento comienza de nuevo el auge de la agronomía. Así Alonso de Herrera (1513) además del calendario del cultivo del olivo efectúa la descripción de algunos cultivares. Miguel Agustín (1617) habla de los secretos del olivo en el este de nuestra península, tierras en las que los olivos duran muchísimos años, recomendando épocas de plantación y tipo de suelo, aconsejando plantar en el contorno de los campos. Indica cómo deben cogerse las aceitunas para adobo y para aceite y especifica que deben recogerse aún verdes o pintonas y por la mañana solo las que se muelen durante la mañana e igual por la tarde. Habla también de las virtudes y usos farmacológicos del aceite, como otros autores de la época griegoromana (Dioscorides 1499, Catón 234 a E, Columela 42 d E). Caton y Columela empezaron a hablar de la calidad del aceite y su relación con el cultivo y las técnicas de prensado y decantación. Sólo tras muchos años se volvió a tener interés en mejorar el rendimiento y en la calidad del aceite (siglos XVII y XVIII). Aún en el siglo XIX y por falta de modernización durante la Edad Media se mantenían todos los tipos de prensas generadas históricamente. Actualmente la clasificación varietal se basa aún en caracteres pomológicos y por agrupación de aquellos caracteres que se consideran o más importantes (rendimientos, forma de la aceituna) o más diferenciables (endocarpios, tipos de hojas, etc.) pero la taxoquímica y las taxonomías fisiológicas y genéticas aún han sido poco empleadas en el olivo.

9


Introducción. Origen del cultivo

El análisis de los cultivares citados y descritos, tanto por autores clásicos, como por los actuales, tiende en unas ocasiones a olvidar muchos de los materiales en cultivo minoritario y en otras a insistir mucho en cultivares del entorno próximo. Un estudio sobre el elenco varietal citado por los distintos autores puede resultar curioso. Una de las primeras descripciones botánicas del olivo la realiza Teofrasto (1988) que toma el olivo como prototipo de la estructura del árbol. Del olivo este autor dice que sus sistemas conductores son diversos y distribuidos por su tronco, del que dice también que su raíz principal es corta y las otras se extienden como las patas de un cangrejo. Tounefort (1717) habla de abultamientos y excrecencias reproductivas en el olivo y de los conductos de fluidos claramente visibles en su tronco. Lo cita como de hoja persistente y con torsión de estas tras el solsticio, escribe que las hojas del olivo son estrechas y de distintas coloraciones y con vellosidad en el haz y mucha en el envés. Habla de flores pequeñas, dándose la producción en ramas del año anterior describiendo además su fruto carnoso, que no cuaja cuando en floración se producen lluvias. También describe plagas y accidentes climáticos (vientos secos y cálidos) que afectan al olivo.

Figura nº 3.- Zonas de origen y dispersión inicial de las especies según Vavilov (1987)

Sobre los requerimientos básicos de los olivos Columela (23-61) indica lo siguiente “Los olivos no soportan clima demasiado caluroso o frío en exceso, por lo que en los parajes tórridos gusta de la cara norte de una colina y en los fríos se complace en la orientación a mediodía, y no quiere hondonadas ni lugares escarpados, sino que prefiere los collados de moderada inclinación”.

10


Introducción. Origen del cultivo

Por otra parte, indica “Piensa la mayoría que este árbol, a más de sesenta millas (1 milla romana son 1481,5 m) del mar, o no puede vivir o no es productivo, pero no faltan sitios en el interior donde se da bien”. Respecto al tipo de tierra para los olivares este autor escribió lo siguientes: “El tipo de tierra más apropiado para los olivos es el que tiene una base de cascajo y una capa superior de arcilla con mezcla de arena gruesa. Y aún la tierra prieta si es vigorosa y feraz, acoge sin problemas a este árbol. La arcilla hay que rechazarla por completo si el terreno es manantío y con humedad permanente. Ni le conviene el campo magro, de arena sin más, o el puro cascajo, pues aunque no se muere en este tipo de suelo, tampoco llega a robustecer”.

Figura nº 4.- Distribución actual del cultivo del olivo a nivel mundial y en el Mediterráneo

Además, indica “Los robles (Quercus) incluso talados tiempo ha, dejan raíces nocivas para el olivar y su veneno mata los olivos”, Si existe algún cultivo mediterráneo ligado a todas las culturas de nuestro entorno, que ha sobrevivido hasta nuestros días, si existe un cultivo sociológicamente sostenible, ese es el cultivo del olivo, el cual es emblemático en la posible aplicación de las normas de agricultura respetuosa con el ambiente y para el que se

11


Introducción. Origen del cultivo

han decretado normas de producción integrada en muchas de nuestras comunidades, que basta leerlas para conocer la importancia, lo factible y racional que es su aplicación. El esquema que creemos debe seguir toda producción agraria hoy en día que es básicamente lo que se refleja en los apartados y anexos de Producción Integrada, es importante conocer las Normas Técnicas aplicables al olivar y las recomendaciones establecidas en Producción Integrada, en cada una de nuestras Comunidades Autónomas. Si en alguna comunidad no están establecidas, existen Normas Técnicas nacionales e internacionales. No debemos olvidar que estas normas, aunque sean de otra Comunidad Autónoma, son siempre un buen referente para el racional cultivo del olivo.

2. CARACTERÍSTICAS DEL CULTIVO DEL OLIVO. SOSTENIBILIDAD Y PRODUCCIONES INTEGRADA Y ECOLÓGICA Hablar de producción sostenible en cualquier cultivo y en el olivo en concreto, implica muchos factores a considerar e incluso el mismo concepto de sostenibilidad tiene al menos tres claros enfoques: ‐ Sostenibilidad agronómica. ‐ Sostenibilidad medioambiental. ‐ Sostenibilidad socioeconómica, etc. El olivar constituye bien manejado en muchas de las zonas de nuestro país y en concreto en la Comunidad Valenciana un ecosistema antrópico de especial interés e importancia por diversos motivos: ‐ Como mantenedor del escaso suelo en determinadas zonas, en estos casos nuestros bancales de piedra seca son la mejor corrección de la erosión. ‐ Como auténticos monumentos vivos como es el caso de milenarios olivos del norte de la Comunidad Valenciana. El olivarero conoce bien su ecosistema, el entorno en que se encuentra los beneficios y biodiversidad que albergan sus cultivos. La estabilidad de estas poblaciones agrarias basadas en el cultivo dominante de olivos está condicionada, en sí misma y en las sucesiones que se generan, en la actualidad es necesario aumentar su rentabilidad. El ecosistema en el que se desarrolla cada especie alcanza un equilibrio en función de las técnicas de cultivo aplicadas, las condiciones edáficas, climatológicas, geográficas y topográficas. El respeto a alta diversidad no resulta un problema para el olivicultor hasta que la densidad y el tamaño de alguna población de patógenos, aconseja actuaciones específicas sobre ella. Estas actuaciones pueden ser moderadas y adecuadas

12


Introducción. Origen del cultivo

o demasiado agresivas, intensas o reiteradas en cuyo caso si se produce un marcado deterioro del deseable equilibrio agroecológico. Al cambiar los métodos de control tradicionales por ejemplo, las poblaciones de plantas adventicias o de malas hierbas evolucionan rápidamente, cambiando el aspecto y el tipo de especies arbóreas existentes llegando, en algunos casos, a situaciones incontrolables, que requieren tratamientos. Como ejemplos podemos citar, el incremento de poblaciones de especies de ciclo primavera-verano debido a las resistencias a los herbicidas o insecticidas, o el incremento de diferentes poblaciones al prescindir de labores culturales, etc. No debemos olvidar que otro de los problemas que aparecen en los olivares españoles es la erosión, actualmente se está paliando el problema con el uso de técnicas de no laboreo, pero sería sin duda más eficaz si es posible concretar este no laboreo en mantener el suelo cubierto con vegetación natural o mediante sembrado. El mantenimiento de cubiertas verdes en el olivar se considera hoy muy adecuado al haberse comprobado que mediante este manejo del suelo no solo aumentan la producción y calidad de los aceites, sino que también se mejora el control de la evapotranspiración, el mantenimiento del suelo, se aumenta la longevidad de las plantaciones y se minimiza la posible alternancia. Diversos factores intrínsecos hacen que el problema de la erosión acompañe al olivar en muchas de sus zonas de cultivo donde está establecido en pendientes, con climatología de tipo mediterráneo, alternándose periodos de sequía con lluvias de gran intensidad, en un corto periodo de tiempo y máxime cuando están sobre suelos arcillosos con baja velocidad de infiltración. Esta erosión llega a ser realmente problemática cuando los olivares están establecidos, como hemos indicado, sobre suelos arcillosos con baja velocidad de infiltración, altas pendientes, inadecuado diseño de la plantación o cuando existe una mala práctica, de las labores que se realizan. En este sentido el olivicultor es consciente de estas circunstancias y debe mentalizarse que determinadas prácticas agrícolas son perjudiciales para la erosión, pero con modificaciones de sus técnicas de cultivo puede mejorar la situación de grave pérdida de suelo existente. El laboreo excesivo en el olivar ha influido en gran medida en esta situación, especialmente cuando por comodidad se dan los pases de arado en dirección de la pendiente en lugar del darlas siguiendo las curvas de nivel o cuando se usan aperos inadecuados y se facilita en algunas ocasiones la formación de auténticas torrenteras. El empleo de cubiertas vivas es por su bajo coste, la forma mejor y más natural de mejorar el suelo y luchar contra la erosión, aunque será necesario emplear determinadas técnicas y estrategias como la siega intermitente de calles o la siembra de especies para posteriormente enterrar o para modificar la fitosociología de las hierbas existentes y así reducir al máximo la competencia de las hierbas con el árbol, manteniendo la cantidad y calidad de las producciones en sus techos más altos.

13


Introducción. Origen del cultivo

De todas formas, no podemos decir a nivel general cuál es el mejor sistema de cultivo, si el laboreo o el no-laboreo, sin establecer previamente cuáles son las condiciones en las que se desarrolla el cultivo, la naturaleza del suelo, las disponibilidades de agua y topografía del terreno, entre otros factores. Por ello, no es conveniente recomendar un único sistema de cultivo válido para cualquier olivar, ni siquiera para una determinada explotación, ni para todos los años. Sino que una vez conocidas, con detenimiento, las características de la explotación, elegir de acuerdo con estas características específicas, de entre varias de las técnicas de cultivo o en su caso optar por sistemas mixtos de explotación, combinando dos o más de estos sistemas de producción. Las características que en general deben cumplirse en un cultivo sostenible de olivos serán: ‐ Optimizar el aprovechamiento del agua de lluvia, principal factor limitante de la producción del olivar, mediante formación de pocetas y pequeñas presas que retengan agua y eviten la escorrentía. ‐ Permitir al cultivo el aprovechamiento integral del suelo. ‐ Conservar el suelo, defendiéndolo de la erosión mediante cubiertas de distinto tipo. ‐ Facilitar la realización de todas las demás prácticas de cultivo, en especial los tratamientos y sobre todo optimizar el momento y tipo de recolección de frutos, cuyo coste debe ser minimizado. Puede tenderse, dada la situación actual de la olivicultura, hacia una agricultura sostenible, racional y ecológica, propuesta como alternativa a la intensificación de la producción agraria, lo que ha conducido a la obtención de excedentes agrarios, a la vez que a la consecución de graves problemas de contaminación y degradación ambiental y por otra parte en fincas grandes se tiende hacia la máxima intensificación y tecnificación posible para así minorizar costes y aumentar su rentabilidad. La agricultura sostenible, que es posible en el olivar, busca establecer un equilibrio, entre la rentabilidad económica, necesaria para cualquier explotación agraria, y la rentabilidad social con el uso de recursos naturales, con prestaciones de especial atención de aquellos recursos que no son renovables. El olivo, que está realmente muy adaptado a los secanos, es uno de los cultivos que mejor y más rápidamente puede manejarse mediante estas nuevas estrategias de producción. Sin embargo, es también uno de los cultivos en los que más rápidamente, se ha planteado el cambio productivo hacia la intensividad. El aumento de la superficie ocupada por este cultivo, en los últimos años, entre otros motivos debido a la necesidad de atender la demanda creciente de consumo, con una estructura productiva envejecida tiene dos alternativas intensificarse, evidentemente con los altos costes que esto supone solo es posible para empresas medianas o grandes y superficies que permitan su máxima mecanización. O apostar por el cultivo semiintensivo mejorando estructuras medioambientales y racionalizando las tareas de cultivo y optimizando el consumo de insumos, buscando también la producción bajo normas ecológicas o incluso con certificaciones Demeter de agricultura biodinámica que cada vez demandan más ciertos consumidores.

14


Introducción. Origen del cultivo

Actualmente la olivicultura debe como mínimo seguir las normas de CIP (Control Integrado de Plagas) como actualmente se promociona y más coherentemente las Normas Técnicas de Producción Integradas ya mencionadas (López y Salazar, 2009) y evidentemente respetando siempre las Normas de buenas Prácticas Agrícolas para el olivar (FEGA, 2004).

2.1. Control integrado de plagas (CIP) en cultivo del olivo Los sistemas de control integrado de plagas (CIP), ofrecen posibilidades más racionales que el uso de calendarios de tratamiento, se integran dentro de este tipo de manejo, tanto mediante los métodos de lucha biológicos, físicos, de cultivo como químicos del menor impacto posible si ello es necesario y que sean ecocompatibles con el entorno. La limitación de utilización de productos químicos a aquellos casos en que superados los umbrales de tratamiento y teniendo en cuenta todos los factores que afectan a cada plaga en concreto, en especial sus posibles depredadores, y en su caso de necesidad de aplicación de productos químicos, eligiendo los más eficientes y de menor efecto nocivo para el entorno, la fauna y el hombre. Todo ello hace que no haya un solo sistema de lucha eficaz para todas las situaciones, por ello y huyendo de tratamientos sistemáticos y sistémicos debe realizarse un buen control técnico, mediante el estudio de los niveles de plaga y la eficacia constatada de los métodos de control como forma de optimizar al máximo las técnicas empleadas y al mismo tiempo integrar estas dentro del entorno concreto de las plantaciones y teniendo siempre como parámetro básico la protección de la salud del olivicultor y del consumidor. El control de plagas y enfermedades en el olivo ha tenido una evolución en los sistemas de lucha contra las plagas, la lucha a calendario fijo, donde no se tienen en cuenta las consideraciones ecológicas y toxicológicas; pasando por la lucha química aconsejada, en la que se limita el uso de los plaguicidas, a aquellos momentos en que la plaga sea sensible a dichos productos, la lucha dirigida, que racionaliza los sistemas de control, no recomendando la realización de un tratamiento, salvo que se supere el “umbral económico” y técnico; y por último, la llegada a los sistemas de Manejo Integrado de Plagas (MIP-CIP), apoyándose sin duda en las redes de captura, avisos y tratamientos establecidos en España en las distintas zonas olivareras para el control de plagas. Esta técnica es habitual por ejemplo en el seguimiento de la mosca del olivo Bractocera oleae, cuyo control ha sido modélico en esta evolución. Todo ello hace que el olivo, aunque teóricamente un cultivo extensivo en el sentido antiguo de esta expresión haya sido pionero en esta evolución racionalizada de control de plagas y enfermedades. De todas formas, el CIP de la plantación olivarera, debe ser diseñado con la orientación de filas más adecuada y elegirse el cultivar apropiado, tanto por la calidad de sus aceites, como para minimizar las problemáticas sanitarias de las zonas concretas en que se establezcan las plantaciones y con la mejor adaptabilidad ecológica posible al resto de factores que inciden sobre el cultivo, sus producciones y la calidad de las mismas.

15


Introducción. Origen del cultivo

Para conseguir el máximo respeto al entorno se debe plantear material bien adaptado a la zona y con una previa y adecuada atención al suelo en el que se establezca la nueva plantación, que debe estar exento de las enfermedades más problemáticas, debiéndose evitar también las zonas encharcadas, aunque sea temporalmente, que evidentemente requerirán un mayor tipo de intervenciones no solo de cultivo sino también fitosanitarias. A la hora, de establecer la plantación debe tenerse en cuenta que unas altas densidades de plantación, impiden claramente la aireación de los árboles, esta posible situación incide en gran medida en el desarrollo de enfermedades. Así mismo, la realización de la poda de formación y desvaretado en las plantaciones jóvenes, si son realizadas en épocas no adecuadas pueden suponer un incremento en la intensidad de plagas ya que habiéndose asentado en esta vegetación joven y en la vegetación adventicia pasen al árbol al que pueden dañar intensamente o al menos condicionar el futuro de la plantación (caso de Otiorrinchus, algodoncillo, etc.). Por otra parte, la realización de otras prácticas de cultivo, como abonado, laboreo y riegos de forma correcta, evitando siempre los excesos, favorece que la plantación se encuentre equilibrada y que pueda llevarse a cabo un control racional de las plagas y enfermedades que afectan al cultivo, lo que implica realmente tener en consideración las normas generales de Producción Integrada. Muy conveniente en el olivar es la utilización de técnicas de lucha biológica, en la que se hace uso de aquellos individuos depredadores naturales de las plagas agrícolas, siempre manteniendo controlado el equilibrio depredador/plaga y teniendo en cuenta las peculiaridades del ecosistema concreto constituido por el olivar en la zona ecológica en la que esté implantado y por tanto en el agroecosistema en que queda integrado. En el control biológico de ciertos parásitos vegetales, actualmente ofrecen ventajas la utilización de cepas, hongos y bacterias antagonistas de algunas especies como son Phomes y Agrobacterium. Estos sistemas de lucha de gran interés en el futuro, pero aún muy limitados en su uso, se deben complementar con un mejor conocimiento de la fauna auxiliar autóctona, de sus ciclos biológicos y fenológicos, y apoyados en el conocimiento del papel que juega cada plaga en el área de cultivo, así como del efecto de los productos fitosanitarios en el momento en que se decide la intervención. Por otra parte, en el cultivo del olivar, las labores de cultivo ejercen una importante acción en el control de las plagas y enfermedades. Así el exceso de fertilización nitrogenada, la poda, las labores de primavera y otoño, el tipo o sistema de recolección por vareo o vibrador y las cubiertas vegetales, favorece o dificultan el desarrollo de plagas y enfermedades. Actualmente debe tenderse al empleo de cultivares resistentes o menos susceptibles a hongos y bacterias, como verticilosis, repilo, tuberculosis y aceituna jabonosa, Xylella, lo que es necesario a la hora de ejecutar programas de control integrado, si queremos evitar graves problemas que comprometerán el futuro de las nuevas plantaciones.

16


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
1_9788491437901 by Editorial Tirant Lo Blanch - Issuu