¿Cuál sería nuestra actuación frente a esa realidad que nos sale al paso en un camino que recorre las insignias de las incertidumbres: individualismo, indiferencia, violencia, capitalismo y consumismo, entre otras? En este contexto, diversas líneas de investigación literaria y filosófica refieren una crisis de la racionalidad moderna, que se fundamentan en la autonomía del sujeto y la normatividad universal del Logos. Ello, ha llevado a la razón a su máxima instrumentalización y, por ende, al sujeto en su más significativa objetivación. En este sentido, Zambrano cuestiona lo siguiente: “¿Puede el intelectual ser órgano, instrumento de la masa? ¿Cuál es su misión en la historia que hoy se está forjando?”. Estas y otras preguntas están contenidas en la base de su compromiso filosófico-político que la llevan a reflexionar sobre España, el individuo, la sociedad, la cultura y la historia, mismas que nos proponemos desentrañar en esta obra con la esperanza de hallar en ellas las claves para pensar nuestro presente.
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Cintia C. Robles Luján
Uno de los fenómenos circunstanciales de la sociedad contemporánea es el que demarca los contornos nihilistas, es decir, una época que padece la “mímesis del desencanto” y el desánimo espiritual que se extiende a una generación: la falta de valores y el punto de referencia o, como Zambrano afirma en su tiempo, la ausencia de creencias y convicciones firmes que traen consigo la reformulación en los contenidos de las sensibilidades vitales. Lo anterior, a nuestro juicio, conduce a la actualización de nuevas sensibilidades, una forma de inflación sensible, que, pensando en nuestra propia circunstancia histórica, se vendrían a constituir como los sentimientos más comunes de la condición humana: hostilidad, hastío, desencanto, orfandad, esperanza y piedad.
LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LA RAZÓN POÉTICA EN MARÍA ZAMBRANO
María Zambrano, mujer filósofa y exiliada republicana española de la generación del 27, quienes se acerquen por primera vez a su obra se encontrarán de inicio con esta indicación biográfica, pero, ¿por qué leer a María Zambrano? ¿Qué elementos o presupuestos filosóficos encontramos en su obra que trasciendan en los tiempos contemporáneos, o más aún que respondan a las circunstancias concretas de nuestro tiempo, un tiempo en crisis? La intención de este libro consiste en resignificar el pensamiento filosófico de María Zambrano en la filosofía contemporánea y su circunstancia. Esta resignificación nos lleva a destacar un aspecto fundamental del pensamiento de nuestra autora, a saber, la interioridad como territorialidad ontológica, poiética, que evoca una síntesis del pensamiento raciopoético, un saber que emerge y opera desde sus raíces: un sentir creativo.
LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LA RAZÓN POÉTICA EN MARÍA ZAMBRANO
Cintia C. Robles Luján
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LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LA RAZÓN POÉTICA EN MARÍA ZAMBRANO
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
LA DIMENSIÓN POLÍTICA DE LA RAZÓN POÉTICA EN MARÍA ZAMBRANO
cintia c. robles luján
tirant humanidades Ciudad de México, 2020
Copyright ® 2020 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de la autora y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex/
© Cintia C. Robles Luján
© EDITA: TIRANT HUMANIDADES DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Río Tiber 66, Piso 4 Colonia Cuauhtémoc Alcaldía Cuauhtémoc CP 06500 Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-17706-92-0 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Índice Introducción........................................................................................................... 9 EL CARÁCTER POLÍTICO DEL INTELECTUAL EN ESPAÑA Participación generativa, la primera navegación............................................... 21 La presencia de Unamuno y Ortega..................................................................... 26 La emergencia de la acción creadora................................................................... 31 La política como actividad reflexiva.................................................................... 35 Los vientos de crisis y las dos Españas................................................................ 46 La concepción de hombre como res dramática viviente y sentiente................ 50 ANTECEDENTES DEL PENSAMIENTO POLÍTICO DE ZAMBRANO De la creación de nuevos senderos...................................................................... 55 La dimensión antropológica de la política.......................................................... 71 Política estática y política dinámica..................................................................... 72 El delirio como drama generacional.................................................................... 88 ENTRE LA CRISIS DE EUROPA Y LA CRÍTICA DE LA RAZÓN. UN ACERCAMIENTO FENOMENOLÓGICO El sentido fenomenológico de la crisis................................................................ 91 Los elementos constitutivo s de la crisis.............................................................. 100 El proyecto de una crítica de la razón.................................................................. 107 La agonía y crisis de Europa.................................................................................. 119 Fenomenología de la esperanza y cultura........................................................... 127 LA GÉNESIS POLÍTICA DE LA RAZÓN POÉTICA Los elementos evocativos de la razón poética.................................................... 131 Hacia una antropología existencial...................................................................... 140 La ética de la persona............................................................................................. 148 Los sueños y las entrañas....................................................................................... 154 Consideraciones finales........................................................................................ 161 Bibliografía............................................................................................................. 169 Currículum vitae de autora................................................................................. 173
Introducción Recorrer la historia del pensamiento filosófico español implica encontrarse con una valiosa diversidad patrimonial de doctrinas, sistemas y modos de vida. La filosofía española conforma, por un lado, la complejidad de profundas raíces históricas, sociales, culturales y políticas que podemos situar sobre una plataforma teórica‒especulativa y práctica y, por otro lado, el difícil viraje al origen de sus primeras intuiciones bajo las figuras de la religión, la literatura, el arte, la filosofía, entre otras. Como ejemplo de ello encontramos la narración del “socialismo cristiano” de Villanova, la “lógica simbólica” de Llull, el “pacifismo” de Vives y la ética que cobra rostro en Suárez y Vitoria, sin dejar de mencionar las contribuciones de la Escuela de Salamanca, entre muchos otros. Llegamos así hasta la encarnación del existencialismo trágico de Unamuno y la llegada beligerante del raciovitalismo de Ortega, seguidos de la sustantividad de Zubiri y la racionalidad poética de Zambrano en la asistencia necesaria y beligerante de la contemporaneidad y de la querencia de la palabra viva. Así pues, presentar el pensamiento filosófico español en la voz de María Zambrano nos permite comprender a la discípula de Ortega como la mujer en la filosofía, desde el legado intelectual, cultural y generacional que ella asume. Zambrano es una de las más versátiles pensadoras de la España contemporánea; es una de las visiones genuina y filosóficamente modélicas del siglo xx por su asimiento vocacional y mediador que le exige y le obliga estar al servicio de la palabra y de su nación, especialmente en su apoteosis de la Guerra Civil en la constante renovación de una nueva voz de la realidad, desde la apertura sincera y responsable de quien lo recibe en el flujo dinámico del pensamiento que no concluye. Esta receptividad y sensibilidad que encontramos en Zambrano tiene su punto factual en la colaboración y participación comunitaria, ante todo como una comunidad de la razón —teórica y práctica— que comparten la idea o cosa en común que se relaciona directamente con España. Los intelectuales de este periodo histórico participan todos ellos
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de una voluntad crítica frente a los fenómenos, especialmente frente a la crisis del mundo contemporáneo a través de un entramado reticular filosófico, ya sea por cercanía o diferencia, pero siempre en estado naciente. Lo anterior nos enseña que es en estas circunstancias, lo que aquí podemos llamar crisis, cuando surgen los motivos centrales y de tensión del impulso filosófico, las principales orientaciones y líneas de investigación que nos obligan a situarnos en el crecimiento de las principales cuestiones, y a asistir a ellas desde la justificación, comprensión, reflexión e idealidad unificadas en la existencia. Desde estos es posible confrontar otros elementos esenciales como el acontecimiento, la mismidad, la identidad y la alteridad en la insoslayable reflexión de la relación que tiene el hombre consigo mismo, con los otros y con el mundo, desde la responsabilidad que participa de una nueva actitud implicada directamente en el marco de los valores éticos a lo largo de la historia y de los tiempos que corren. Por todo lo anterior, podemos afirmar que el pensamiento de María Zambrano responde a la crisis de una cultura en la que estamos inmersos y sobre la cual es preciso reflexionar. En efecto, uno de los fenómenos de la sociedad contemporánea es el que demarca los contornos nihilistas, es decir, una época que padece la “mímesis del desencanto” y el desánimo espiritual, la falta de valores y un punto de referencia o, como la misma Zambrano denuncia, la ausencia de creencias y convicciones firmes. ¿Cuál sería nuestra actuación frente a esa realidad que nos sale al paso en un camino que recorre las insignias de las incertidumbres? En este contexto, diversas líneas de investigación literaria y filosófica refieren una crisis de la racionalidad moderna, que se fundamentan en la autonomía del sujeto y la normatividad universal del Logos. Dicha calamidad ha llevado a la razón a su máxima instrumentalización y, por ende, al sujeto en su más significativa objetivación. En efecto, resuena la crítica de Horkheimer y Adorno en La dialéctica de la ilustración cuando escriben: “la tierra enteramente ilustrada resplandece bajo el signo de una triunfal calamidad”1. Frente
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Th. W. Adorno, Dialéctica de la Ilustración, Obra completa 3, Akal, Madrid, 2007, p. 19.
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a ello diversas participaciones y posturas en el ámbito filosófico han contribuido con sus reflexiones a sacar a la modernidad de su agonía en su afán esperanzador y trascendental. Esta crisis a la que hemos apuntado se ramifica en una serie de interrogantes convocados a cuestionar los esquemas absolutistas en sus históricos despliegues. Todos ellos como parámetros históricamente establecidos para explicar la realidad en su justificación de validez, en la geometría del mundo. Efectivamente, este será el punto de partida en el pensamiento filosófico de María Zambrano, y por tanto de la investigación que aquí introducimos. Se trata de referencias constitutivas de los conflictos histórico-existenciales ulteriores, que se extienden a las decisiones personales, sociales y políticas, a los avances y retrocesos insertos en el “drama humano”, pero, fundamentalmente, en la problemática de la vida española cuyo horizonte ontológico demanda su más alta renovación y constitución de sentido. Por ello, el objetivo de nuestro trabajo es mostrar que la razón poética de María Zambrano tiene un sentido político que podemos encontrar desde sus inicios y que ello constituye el aporte de la filósofa ante el drama generacional en que vivió. La investigación se desarrolla a partir de planteamientos fenomenológicos-generativos, ontológicos-metafísicos y culturales-éticos que son —a nuestro juicio y ellos serán uno de nuestros principales aportes— constitutivos en la plataforma epistemológica de la razón poética y creativa como un nuevo camino de pensamiento y saber de experiencia en los nuevos senderos de convivencia, bajo el apotegma orteguiano: Vivir es convivir, tras “el fracaso de una convivencia nacional” como la expresión dramática de la Guerra Civil y el exilio. Intentaremos, pues, destacar la relación existente entre la razón poética, como saber filosófico-literario, y la tarea o vocación filosófica que asume la autora sobre el despliegue histórico-político-vital de la apuesta por la configuración de un nuevo humanismo fundamentado en las raíces históricas del pueblo español. Dentro de este saber de experiencia al que aludimos, podemos identificar elementos literarios desde los inicios de la producción
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filosófica de Zambrano (en su condición de mujer ciudadana, discípula, mujer filósofa y mujer republicana)2 que son los de un narrador intradiegético-interno y homodiegético, cuyo sentido veremos ahora. El segundo tipo de narrador se representa como personaje inscrito en la historia y, junto con el primero actúan, participan y opinan sobre los acontecimientos y personajes en el drama literario, donde el narrador participa y aporta desde su propia perspectiva de los hechos. La primera etapa del pensamiento zambraniano que corresponde a sus escritos políticos y de crítica cultural (1928-1939), extendida más adelante a su experiencia del exilio como experiencia del saber, experientia docet, podemos considerarla como una narrativa filosófica característicamente homodiegética-testimonial. Es decir, Zambrano aparece narrando e interpretando una secuencia de acontecimientos histórico-culturales y políticos, que no depende sólo de su punto de mira, desde el cual lo encarna, lo piensa, lo escribe y lo confiesa, sino que, al mismo tiempo, observa y es testigo de cómo otros también lo padecen. La experiencia del exilio, por poner un ejemplo, no es propia de Zambrano, sino de un grupo pertenecientes a una generación. Ella vive la experiencia del exilio en persona, pero es una experiencia que comparte con otros. Por estas razones, podemos proponer que la obra zambraniana es una obra de la participación y de la “narrativa existencial” que atraviesa la historia y que se empeña por descifrar o perseguir la huella dejada por una forma de pérdida existencial. La filosofía española, la filosofía del exilio contenida en esa “España peregrina” corresponde a una filosofía que va tras la búsqueda y aclaración de estas huellas. En efecto, el discurso de Zambrano se distingue por ser un ensayo de carácter existencial, mismo que encontramos en su dimensión confesional. De acuerdo con Gómez Blesa, “el ensayo existencial se caracteriza, principalmente, por la ‘autoimplicación del yo en el es-
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E. González Di Pierro, “Presentación”, en S. Lomelí, L. Rivera, C. Robles, La palabra compartida. María Zambrano en el debate contemporáneo, Porrúa/ UV/SECUM, México, 2014, p. 5.
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crito’ que marca el carácter experimental del conocimiento de modo que este no aparece desligado de la vida, sino imbricado en ella, pues será la propia experiencia vital la base y el principal motor de una reflexión encaminada hacia una autognosis”3. Por otra parte, reconocemos que el pensamiento racio-poético zambraniano, concede un conocimiento que parte de un descenso a “sus propias raíces trágicas”, Abyssus abyssum invocat, configurándose como el “elemento sustancial” en su obra. Prueba de ello lo encontramos en el “descenso a los infiernos” y en la “metáfora de las entrañas”. De ahí que nuestra investigación se oriente en primera instancia a la indagación en torno a la problemática que cuestiona por qué el pensamiento y compromiso político-intelectual de nuestra autora ha de tener un carácter anterior a una teoría crítica cultural, filosófica, social y antropológica. Consideramos que dicho compromiso posibilita la vuelta a una nueva concepción de humanismo4 contenido en las aspiraciones epistemológicas de la racionalidad poética. A nuestro juicio, la concepción política zambraniana constituye una actividad genealógica que la lleva a penetrar en las razones del régimen del máximo absolutismo y la lucha por salir de él.
M. Gómez Blesa, “Presentación”, en M. Zambrano, Pensamiento y poesía en la vida española, en Obras completas I (1930-1939), edición dirigida por Jesús Moreno, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2015, pp. 530 y s. Sobre el “ensayo existencial” al que María Zambrano pertenece, puede verse la obra de Pedro Cerezo, El mal del siglo. El conflicto entre la Ilustración y Romanticismo en la crisis finisecular del siglo xix, Biblioteca Nueva-Universidad de Granada, Madrid, 2003. 4 De acuerdo con la interpretación de Pérez-Borbujo “es sabido que todo el pensamiento zambraniano ve en determinadas figuras femeninas una encarnación prototípica de lo humano en cuanto tal, un emblema de lo que ha de ser lo humano, más allá de cualquier división de género. De ahí su esmerada atención a los personajes femeninos de la novela de Cervantes”, en F. PérezBorbujo, Tres miradas sobre el Quijote. Unamuno-Ortega-Zambrano, Herder, Madrid, 2010, p. 157. Habremos de añadir que las figuras mítico-literarias de Atenea, Antígona, Diótima de Mantinea y Eloísa, también son representativas en la obra zambraniana como imágenes de la “mujer cívica”. 3
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El pensamiento político que propugna la filósofa andaluza rehabilita en la razón poética una singularísima epistemología. Se trata de una metafísica y una ontología donde el contenido filosófico y político que precede a concepciones de la historia, la sociedad y el hombre, constituye la actividad política más estrechamente humana. En efecto, a lo largo de la historia del pensamiento la política ha sido el objeto de estudio desde Platón y Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Maquiavelo, Hobbes, Locke, Spinoza, Montesquieu, Rousseau, Kant, Hegel, Stuart Mill, Marx, Engels y Hannah Arendt, entre muchos otros. Todos ellos han construido sobre la base de la política, contenidos morales y éticos, pero fundamentalmente, antropológicos que ofrecen desde la vertiente política su concepción de hombre. De este modo, se despliega en sus análisis cuestiones como las formas de gobierno, su estructura y legitimidad, “los derechos y deberes de los miembros de una comunidad o de un Estado”, así como las relaciones Individuo-Estado, los modos de justicia, la naturaleza de la libertad, la responsabilidad política, etc. Todos estos temas pueden ser explorados desde la política, la filosofía del derecho, la economía, la sociología, la antropología, etcétera. No obstante, la legalidad racional, es decir, el sentido del pensamiento zambraniano sobre el ámbito de lo político reside en que asume, más que una filosofía política como tal, una actitud política como parte de la génesis de su obra. María Zambrano, como ha hecho notar Ana Bundgard en Un compromiso apasionado, asume una actitud política en el sentido de que es una actitud ante la vida, y desde ella piensa en las consecuencias prácticas del liberalismo y en los valores de la democracia y de la convivencia humana. En este sentido, uno de los aspectos poco explorados del pensamiento zambraniano es el que se refiere a la ética, y ésta forma parte importante de su proyecto político que está expuesto desde sus primeras obras y que aquí abordaremos. Así pues, la dimensión antropológica de la que parte la autora, busca integrar “la vuelta a un universo que conexione al hombre sin disolverle ni encadenarle; el retorno a la fe, a una fe timonel de la inteligencia y no
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su prisión, el reconocimiento de la legitimidad del instinto, de la pasión, de lo irracional”5, como la base y meta de la nueva encomienda intelectual que asume la autora desde su primer libro Horizonte del liberalismo en 1930. La responsabilidad política de Zambrano, que corre paralela a la ética que propone, supone una actividad humana y una actitud reflexiva y práctica que la pone en correspondencia con la historia, la sociedad y el tiempo como la base de su pensamiento. Desde el horizonte filosófico greco-moderno (Parménides-Hegel), y tras las Guerras del siglo xx, Zambrano, al igual que otros personajes intelectuales de diversas generaciones, lleva a cabo una crítica al proyecto moderno. Frente a ello, su propuesta filosófica de la razón poética intenta unificar la filosofía y la poesía y de modo adyacente la tragedia y la historia en la configuración de las formas o categorías vitales del pensamiento desde una subjetividad siempre escindida y constituida en precariedad por la tradición. Intenta, pues, recuperar lo otro de la razón como ella misma lo indica. La razón poética significa en Zambrano definir las condiciones esperanzadoras en el drama de España y en el contexto de la Guerra Civil ligado al exilio español. Representa también un método alterno al método de la modernidad, alineando los perímetros de otra historia en el realismo español, recreando la condición humana y vital cuando se arraiga en el desamparo. El pensamiento zambraniano se detiene en un primer momento en una crítica al racionalismo, fundamento de la cultura de Occidente. Dicha crítica se extiende luego a la tradición idealista con Hegel, cuya metafísica del ser abstracto apresado en el concepto sólo reconoce a la filosofía como la única forma y materia de conocimiento. Y esto, a juicio de Zambrano, no hace justicia a la realidad: la filosofía racionalista olvida lo otro de la razón o, dicho con Zambrano, la razón en la sombra.
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M. Zambrano, Horizonte del liberalismo, Edición y estudio introductorio de Jesús Moreno Sanz, Morata, Madrid, 1996, p. 245.
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Esta crítica al pensamiento occidental-europeo se encuentra en La agonía de Europa a la par de Confesión: género literario; la crítica, en consecuencia, surge de los efectos históricos y culturales ocurridos antes y posterior a la Guerra Civil, esto es, ante una España mutilada en “el corazón de Europa en llamas”, como virtuosamente reitera Unamuno, una España que trae consigo el exilio como la expatriación y extranjerismo físico, ontológico y cultural. Zambrano refiere así a la ambigüedad de la condición humana que se deja ver en la figura del exiliado al decir que en él “recae, pues, en pleno sobre el exiliado toda la ambigüedad de la condición humana, la asume o se la hacen asumir los demás, todos […] El exiliado […] se va quedando reducido a lo irreductible, a la verdad de su ser, de su ser así, despojado de todo, de razón y justificación”6. De este modo, Zambrano expone el exilio republicano español como un referente trágico-encarnado, histórico y evocativo de la España contemporánea. La dimensión política de la razón poética en el pensamiento zambraniano se estudia desde tres principales aspectos: 1) el carácter político del intelectual en España y su participación generacional; 2) la modernidad española y sus dimensiones existencial y ética de la crisis y 3) el aspecto mismo que conforma la dimensión política de la razón poética. Todo ello nos permite rastrear el carácter previo del pensamiento político de Zambrano, mostrando el vínculo que tiene con la crisis de Occidente. Como vamos a mostrar, las paradojas del liberalismo político que ella misma describe, conducen necesariamente a una reforma del entendimiento que nosotros asumimos como una crítica de la razón. Con estas bases, podemos mostrar que la política en la obra de Zambrano no tiene sentido sin su filosofía y viceversa.
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M. Zambrano, El exilio como patria, presentación de E. González Di Pierro, edición, introducción y notas de Juan Fernando Ortega, Anthropos/UMSNH, Barcelona/México, 2014.
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Así pues, el objetivo que nos guía en esta investigación es la comprensión del periodo inicial del quehacer filosófico de Zambrano. En este periodo inicial están las bases políticas a partir de las cuales desarrollará más adelante su proyecto de la razón poética. Por esta razón, la comprensión de la génesis de la razón poética es importante para la comprensión del resto de su producción. Nos interesa mostrar las características o elementos constitutivos del proyecto racio-poético, partiendo de la hipótesis de que en la base de dicho proyecto están contenidas razones de orden político. Podemos afirmar así que los principales impulsos generadores de esta ampliación de la razón se plantean en el compromiso y pensamiento político de Zambrano y sus principales vínculos políticos, sociales y generacionales con los intelectuales del 98 como herederos y descendientes. Se trata, como vamos a mostrar, de una coyuntura histórica y cultural atravesada por la angustia del máximo totalitarismo y a su vez por la eminente búsqueda de la “esencia de Europa” a través de una España ligada a su historia. Una historia que encara la historia de la modernidad europea y contribuye a la contextura del hombre europeo encontrándose en “la raíz de su crisis” comprendida como “la pérdida de valores, el ascenso del Naturalismo, el culto a los hechos desnudos y las insuficiencias del liberalismo”. En Zambrano encontramos el intento notable de salvaguardar una posible resurrección de una cultura que agoniza, pero que aún no llega a su fin. Así pues, nosotros llevamos a cabo un análisis fenomenológico desde el punto de vista de la generatividad. Esto quiere decir que en el análisis que realizamos vamos a mostrar cómo ante el problema de la crisis de España, y de la crisis misma de Europa, las generaciones del 98, 14 y 27, establecen lazos comunitarios medidos por una formación espiritual que comparten y la cual, al verse fracturada, los hace tomar postura. Las tres generaciones apuestan por un principio interno que corresponde a la productividad, la creatividad, la renovación y regeneración de su propia cultura. Estos lazos comunitarios están constituidos por dos rasgos esenciales que son: el engendramiento y la generación. Y en el caso particular de María Zambrano, perteneciente a la generación del 27, identificamos estos dos rasgos al describir la crisis desde el punto de vista de la falta de creencias, el
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desamparo y la desorientación en que vive su generación (ausente de vocación), y al describir en Persona y democracia la historia sacrificial que comparte su pueblo y su cultura. Por ello, el análisis de las obras de la autora será efectuado desde su contexto, para comprender el conjunto de “correlaciones empíricas” entre las obras y el tiempo histórico en que surgieron. Para el sentido crítico de este trabajo, identificaremos dos horizontes de análisis, de acuerdo con Ana Bundgard y Sánchez Cuesta: el horizonte empírico “que hace referencia a las circunstancias históricas concretas” y el horizonte pático “que recupera el sentir originario del sujeto de la enunciación, orientado siempre hacia el anhelo de fusión con aquello que le trasciende y hacia cuyo polo se orienta: el sentir originario de una realidad primordial y sagrada.”7 Ambos horizontes proponen, en unidad, un horizonte crítico, dialógico y neurálgico situado desde una dimensión del τόπος, del ‘lugar’ o posición del intelectual que se asume para someter a discusión las principales coordenadas de la obra zambraniana. De acuerdo con Tugendhat asumimos el diálogo “como una discusión sobre razones, no se produce ninguna fusión, sino consensos y disensos que es posible definir”8. De acuerdo con la metodología aplicada podemos señalar hasta este punto que los primeros rastros de la razón poética los consideramos como “protomanifestaciones” o “manifestaciones tempranas”, escorzos hallados en las raíces políticas registradas a su vez en un proyecto literario-filosófico que implica una vuelta a lo humano, lo cívico y vital. La razón poética en su dimensión de τόπος político se proyecta así como otro método para acceder a la verdad y al ser, a lo otro de la razón como hemos apuntado. Esta encuentra sus precedentes en una razón crítica de la razón moderna y de la ciencia occidentales, de la historia sacrificial y su
Ana Bundgard, Un compromiso apasionado. María Zambrano: una intelectual al servicio del pueblo (1928-1939), Trotta, Madrid, 2009, p. 13 8 Ernst Tugendhat, Egocentricidad y mística. Un estudio antropológico, Gedisa, Barcelona, 2004, 188. 7
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violencia; de su iniquidad social y a su vez de la posición del intelectual inherente a su circunstancia histórica en la que participa determinantemente, unida a la aprehensión crítica de la realidad imperante. Así pues, podríamos describir el andar filosófico zambraniano desde la palabra imperecedera, desde el ser en su marcha activa, desde el exilio encarnado y metafísico. Ese transitar que recorre como Penélope el tejido del tiempo y como Cervantes los caminos del pensamiento en busca del lugar preciso, muestra al final que el camino es siempre mejor que la posada en la reiteración tributaria del legado español y en la experiencia encarnada del exilio9 donde Vita via est y Ubi bene, ibi patria. Por ello, la auténtica plenitud vital que sirve de impulso a la producción filosófica zambraniana nos da cuenta que lo importante no es la arribada sino la capacidad irrebatible del espíritu servil en comunidad que lo hace mantenerse por sí mismo en pie, de buscar una tabla donde salvarse del naufragio… antes que sentir el terror de afrontar solitario los embates de la existencia. Quizá sea este uno de los principales aspectos iconográficos de su maestro Ortega que, como imagen y guía, su discípula lleva al final de su quehacer y palabra filosófica. Zambrano ha encontrado en esta guía la expresión y representación máxima de los valores y virtudes de la legítima vocación personal e inter-personal en la diacronía y sincronía de su correspondiente contexto socio-cultural e histórico. Se trata, en efecto, de un tiempo que se desdobla en ser un tiempo histórico, melancólico “de un ayer donde las cosas cobran plenitud” y de un tiempo de lo doméstico inapelable, “el que pasa minuto a minuto, el tiempo fino, gris, que cae insensible y cierto”. Ambos desde la “conciencia y memo9
Véase en M. Zambrano, El exilio como patria, cap. II “Carta testimonial del exilio de María Zambrano”: “La verdad, toda la verdad es ésta, que yo creí no tendría que decírselo, porque decirlo es cruel y más dramático que vivirla a diario. Para mí no hay sitio en ninguna parte […] Y para ilustraros anecdóticamente acerca de eso, que no podemos hacernos una vida, os voy a contar un episodio que no pensaba, pero que ahora viene a cuento”, p. 17.
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ria”, desde la melancolía de un pasado y un presente imperiosos, en la inexorabilidad del tiempo en marcha y a su vez de un tiempo silencioso, bachelardiano, al que nada martillea… sobre un tiempo dispuesto a todas las espiritualidades, el tiempo de nuestra libertad. H. Puebla de Zaragoza Noviembre de 2019