ESTADO, EDUCACIÓN Y UNIVERSIDAD Análisis sobre la propuesta de Iniciativa de Ley de la UAEMéx
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH MARÍA JOSÉ AÑÓN ROIG
Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia
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Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga
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Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México
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Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM
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Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED
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Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
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Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla
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Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid
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Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia
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Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid
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Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla
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Catedrática de Derecho Constitucional e Internacional en la Universidad de Colonia (Alemania). Miembro de la Comisión de Venecia
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Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)
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Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia
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Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España
TOMÁS S. VIVES ANTÓN
Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia
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Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)
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ESTADO, EDUCACIÓN Y UNIVERSIDAD Análisis sobre la propuesta de Iniciativa de Ley de la UAEMéx
YOAB OSIRIS RAMÍREZ PRADO
tirant lo blanch Ciudad de México, 2021
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A María… Por tu fe en mí…y mi amor por ti. Amo tus manos que tanto me dan Y tu corazón que me sostiene.
Jimena Naciste libre. El reto de tus padres es respetar tus alas Cultivar tu mente Y abrazar tu espíritu.
Índice Capítulo I La educación: motor transformador del Estado La educación............................................................................................. 13 La educación como patrimonio social....................................................... 15 La educación, una obligación del Estado Constitucional........................... 17 La justiciabilidad para la protección del derecho fundamental a la educación........................................................................................................... 19 Capítulo II Principios y valores de la Universidad Pública Mexicana Humanismo y Universidad........................................................................ 21 Autonomía universitaria, principio rector de la universidad pública.......... 23 La autonomía y el gobierno universitario.................................................. 25 Autonomía, diferencia entre autoridad universitaria y autoridad pública.. 26 Capítulo III La Autonomía en la Universidad Autónoma del Estado de México Universidad Autónoma del Estado de México........................................... 29 Naturaleza jurídica del principio de autonomía......................................... 31 Contribución y responsabilidad social de la Universidad Autónoma del Estado de México...................................................................................... 32 La ciencia y el conocimiento, verdadera vocación de la Universidad.......... 33
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Capítulo IV El proceso legislativo en México a) La Iniciativa........................................................................... 39 b) Discusión............................................................................... 40 c) Aprobación............................................................................ 43 d) Sanción.................................................................................. 45 e) Promulgación y publicación................................................... 46 f) Iniciación de la vigencia......................................................... 47 La iniciativa en el proceso legislativo......................................................... 47 La Iniciativa en el proceso legislativo del Estado de México...................... 54 a) Iniciativa................................................................................ 54 b) Dictamen y Discusión............................................................ 55 c) Discusión............................................................................... 56 d) Votación................................................................................ 57 Propuesta para que la Universidad Autónoma del Estado de México pueda presentar iniciativas de ley en el Estado de México......................... 58 Capítulo V La Universidad Autónoma del Estado de México y su participación en el proceso legislativo del Estado de México La Universidad y su contribución educativa al Estado Constitucional....... 65 Aproximaciones teórico – conceptuales sobre la propuesta de que se le reconozca en la Constitución Local a la UAEM la facultad de iniciar leyes en el Estado de México..................................................................... 69 ¿Por qué sí la Universidad?........................................................................ 81
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Fuentes de información Referencias................................................................................................ 83 Hemerografía............................................................................................ 84 Legislación................................................................................................ 84 Federal........................................................................................... 84 Estatal............................................................................................ 84 Constituciones históricas........................................................................... 85 Poligrafía................................................................................................... 85
Capítulo I
La educación: motor transformador del Estado
LA EDUCACIÓN Hemos entendido a la educación, como simiento para la construcción de sociedades, el ser humano a reconocido en ella, el basamento de su paso por el mundo, le ha correspondido ciertamente un lugar preponderante en el quehacer de la humanidad. Es un derecho fundamental, de ahí la importancia de tratarlo y estudiarlo, buscando siempre su amplitud y su protección. Para preservarlo como eje para el sostenimiento de la comunidad humana, su naturaleza y los impactos que genera para su desarrollo, requieren de cuidado y análisis; pues su sola presencia permite el florecimiento de otros derechos humanos, puesto que acrecienta su fuerza en la medida que se le ejerce y se le vincula con otros; por ello, no tardamos en nombrarle como un derecho fundamental de corte transversal, porque sin él, la comprensíon de la base de deberes y derechos esenciales no podría ser concebida. Conscientemente es dable considerar que sin la garantía de este derecho sería muy complejo el entender y comprender los procesos que sigue la ciencia, el arte, la cultura, la política, la economía, el derecho y; toda aquella acción transformadora de la cultura humana y de toda cuanta creación o evolución impacte en las formas que dan estructura a la sociedad, es decir de todo aquello cuanto altere, positiva o negativamente a la máxima organización jurídica y política que es el Estado. La educación proporciona grandes aportes a la sociedad; es un proceso elemental para la conformación del Estado, es un perfecto organizador de la comunidad, permite la vinculación de diversos sectores, brinda oportunidades, facilita esquemas de entendimiento de los grupos que forman parte de la sociedad; además de que permite establecer agendas y delinear el rumbo por el que deben caminar las
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tareas de la organización; permite la interacción y la propia definición de satisfactores que son necesarios para el individuo en su particularidad y en su colectividad; por ello resulta sumamente interesante y vanguardista para descubrir los talentos de mujeres y hombres, para desvelar el intelecto y las capacidades de los seres humanos; como especie hemos logrado permanecer gracias a los inventos y las innovaciones que han surgido de la mente de los individuos que, a través de su obra han ayudado a sostener y mantener fuertemente la existencia en el planeta. La educación redime; porque confronta la parte instintiva del ser humano, con su parte creativa y desde luego emotiva; porque el deseo de saber, de aprender y de descubrir, se clarifica con la capacidad de investigar, la duda es lo que permite el avance, porque incentiva la curiosidad, la observación, la posibilidad incluso de contemplación, que lleva al individuo a la reflexión, para posteriormente llegar a la conclusión de algo, que, bajo el crisol de la práctica y el perfeccionamiento surge la idea pulida, estructurada, no acabada, sino aun en proceso de exposición. Dentro del Estado, la educación ha cobrado formas inusuales de influencia, pues ha permitido que se debatan las iniciativas para organizarnos como seres humanos, de configurar al Estado como un ente gestor, protector, proveedor y ahora, lo pensamos así, proactivo y dinámico. Es desde luego la educación, un derecho fundamental que primero se concibe, luego se ejecuta, se conforma, se edifica. Ha sido un largo proceso histórico para que la educación se configure como un derecho esencial, vital. Más en México que es puerta de entrada de grandes ideas para América; desde los tiempos de la Conquista, el establecimiento de la Nueva España permitió la entrada de nuevas ideas llegadas de Europa, que para ese entonces venía recogiendo los frutos de la Ilustración y del Renacimiento. De esa forma, la llegada de las ideas a América provenientes del viejo continente, inundaron paulatinamente las instituciones de educación y permitió el florecimiento de nuevas, con la combinación de técnicas y descubrimiento científicos. La educación es el reducto por el que, la humanidad ha dado saltos sobresalientes en la historia y le ha dado carácter a su desempeño como especie; afirmamos que una sociedad, cuanto más educada
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sea, evidentemente es más feliz, logra su desarrollo más pronto y más pleno y; desde luego, hereda estructuras más sólidas, porque el compromiso con su vocación de ser humano y las nuevas generaciones se acrecienta.
LA EDUCACIÓN COMO PATRIMONIO SOCIAL La educación les ha dado a los pueblos una mayor capacidad, permite la correcta interacción entre los individuos, logra que se trabaje en conjunto y proliferen los valores sociales; es sin lugar a dudas un transformador social por naturaleza, virtuoso y pertinente, es la apuesta más segura para el progreso. Cuando se junta a manera de motor, el músculo intelectual y físico del hombre, se crean estructuras sólidas. La educación lo es, una sólida estructura que condensa a mentes productivas; es creación humana, concepción del pensamiento libre y genuino espacio que promueve y procura la libertad de expresión. La educación como patrimonio social, debe ser entendido como el máximo valor que tienen los países. La Organización de las Naciones Unidas lo considera como uno de los motores más poderosos y probados para garantizar el desarrollo sostenible (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2015). Ciertamente los organismos internacionales le han apostado a la educación como mecanismo eficiente de interacción humana, capaz de generar progreso; hoy ocupa el número 4 de entre los Objetivos del Desarrollo Sostenible; con esta determinación se le da a la educación una ventana mucho mayor de exposición en el mundo, evidentemente forma parte del bloque indispensable y necesario para el cumplimiento de los demás fines que a escala mundial son considerados como prioritarios buscando con ello el desarrollo de los individuos y las naciones; al ponerla en la agenda de gobiernos de orden internacional, se verifica la importancia que tiene para el desarrollo humano y para el florecimiento de la paz, la eliminación de la pobreza y el progreso de los pueblos. Estamos inmersos en nuevas formas de relaciones humanas, en las que la comunicación juega un papel fundamental para el desarrollo de esa convivencia, incluso a debate podemos llevar los nuevos mecanismos
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que tenemos las generaciones de seres humanos actuales, que convergemos en el inicio de la segunda década del siglo XXI; aquí nos ubicamos quienes hemos tenido que emplear la técnica y la tecnología a la par; a diferencia de quienes ya nacieron bajo el proceso globalizador y habitan prácticamente una sociedad virtual, puesto que todo cuanto desarrollan es acompañado de la tecnología y desconocen otro mecanismo para hacer dichas operaciones cotidianas. Es importante destacar que el derecho fundamental a la educación siembra la semilla de más derechos y, sin duda fortalece desde el origen el federalismo. “Es una expresión más ideal de una patria libre, constituida no por culturas diversas, no por pueblos diferentes; sino por individuos uniformes, iguales entre sí” (Villoro, 2013, p. 174). Indubitablemente impacta de forma determinante en la conformación de instituciones y consolida el pacto federal, que entre otras cosas reconoce la autonomía de las entidades y constituye, bajo el ejercicio colaborativo una fuerza inminente de principios y razones que le dan carácter al país. Sin embargo, no basta con un solo elemento para fortalecer el federalismo, es necesario que se atiendan demás situaciones que ponen en riesgo la estabilidad del país como la pobreza, la falta de empleo bien remunerado, la delincuencia, la corrupción y la escases de oportunidades de desarrollo. Sanjar estos conflictos pone a prueba la capacidad del Estado y naturalmente, demanda de la vision de profesionales y profesionistas para proponer esquemas reales de soluciones. A esos retos y dificultades se enfrenta la educación, a corresponder a la dinámica social con vehemente énfasis para dar pie a mecanismos de convivencia efectivos que permita a los individuos, respetar sus formas particulares de existencia, pero desarrollando vinculaciones importantes con sus semejantes. La educación debe caminar hacia una responsabilidad social y pública con mayor carácter, pero también con mayor acierto, pues finalmente es una conquista de la sociedad, es una creación de conglomerados humanos que por naturaleza buscan ilustrarse: “Las luchas por la democracia universal, electoral, participativa, social, con el equilibrio de los poderes (...) serán luchas por la educación y el trabajo, o en su contra” (González, 2001, p. 50). El derecho fundamental a la educación debe encontrar espacios de desarrollo y de realización, es decir, debe poseer senderos claros don-
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de pueda transitar, y con ello, ejercitar su dominio y poder; ya hemos hablado de las bondades que nos deja ser un país con altos índices de calidad educativa, es por ello que debemos seguir apostando por la enérgica defensa y garantía del derecho a la educación.
LA EDUCACIÓN, UNA OBLIGACIÓN DEL ESTADO CONSTITUCIONAL El Estado Constitucional, entendido este como la organización suprema en la que los mexicanos concebimos nuestra vida; y la educación como el instrumento para legitimar, arquitecturar y promover los valores del Estado; deben amalgamar principios e impulsar proyectos que conjuntamente armen y coordinadamente ejecuten, para el sostenimiento mutuo y el beneficio general; si el Estado invierte en la educación, no solo en el aspecto económico, sino en el creativo, concibiendo la posibilidad de instruirse de sus habitantes como un espacio para potenciar al máximo sus capacidades, estaremos ante un escenario generoso en ideas y provechosos en potencialidades; el Estado no se concibe sin el fomento de la educación, porque además de que es un mecanismo de interacción de la propia sociedad, tambien es un factor de desarrollo, una apuesta segura para el progreso y la demostración de las capacidades creativas de sus habitantes a la hora de edificarlo. Por ello, destacamos la función que las escuelas y las instituciones de educación superior tienen, particularmente las Universidades públicas, -que son espacios verdaderos donde se hace ciencia, siendo esta un requisito necesario e indispensable para la denominación de universidad; le aportan al Estado un eficaz control social, no se entienda esto desde el punto de vista de la dominación, sino de la armonía que debe privar en el entramado social; porque permite el entendimiento de diversos sectores, ayudando al diálogo efectivo de la ciudadanía, es decir, modifica y transforma mecanismos de convivencia y mejora las relaciones interpersonales, además de que sienta las bases y reglas por las que se conduce nuestra comunidad. La sociedad como una alianza entre los que viven, los que están muertos y los que van a vivir. En las sociedades modernas, gran parte de la responsabilidad de la existencia de la sociedad se le asigna a la educación,
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ya que su función social está muy relacionada con la articulación respecto a un pasado histórico cultural y a un futuro que se quiere construir. (Amar, 2000, p. 76)
Educación no es lo mismo que instrucción, preparar al estudiante con la técnica y el rigor de la ciencia es tarea de la academia, de la escuela, donde acude a instruirse y forjar una conducta apegada a los valores y principios perfectamente definidos por la sociedad en la que vive; sin embargo, la educación forma un importante bloque de virtudes que combinadas con la buenas prácticas sociales, costumbres y tradiciones, permiten el desenvolvimiento humano, y además preservan los valores sociales. Dicho de otro modo, la educación ayuda al sostenimiento de las sociedades sentando las bases de lo que son y en consecuencia de lo que se pueden convertir; esas bases son las mismas de donde proviene la ley, la norma y las reglas de convivencia humana; las tradiciones y costumbres, la historia, la identidad y el arraigo. La educación permite eso, preservar lo que se tiene como estandarte de lo que se logrará. Nadie llega a la meta sin tener una salida; nadie tiene un final si antes no tuvo un comienzo, ese comienzo es precisamente los elementos de identificación que tiene cada grupo humano. Más allá del número de sus integrantes, es determinante la fuerza de esos vínculos humanos que provienen de conocimientos que se transmiten de generación en generación de forma principalmente oral y de manera continua. La educación, es en si un valor supremo, un deber del hombre y un objetivo del Estado, este tiene la responsabilidad de garantizar el mínimo de igualdad y la esfera básica de posibilidades para que los habitantes cuenten con la impartición efectiva de la educación. La creación de agendas públicas encaminadas a la defensa de la educación es necesaria, además de que en la virtuosa acción del Estado debe aparecer la sinergia con diversos actores, con instituciones, con Universidades, con entes individuales y colectivos que opinan y forman sociedad civil y; que esten dispuestos a abanderar a la educación como piedra roseta del desarrollo social. Hemos apuntado que el Derecho fundamental a la Educación, es un derecho de corte transversal, porque precisamente, abarca diversas esferas de otros derechos haciendo la función de palanca, o de bra-
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zo coordinador; jurídicamente debemos garantizar su realización y su protección, pues se le considera como instrumento necesario para el fortalecimiento del federalismo; y su sostenimiento depende de su ejercicio y de los cuidados y tratamientos legales que se le den para que permita el florecimiento de muchos más. Esta idea común de ver a los derechos humanos como un entramado legal importante, tiene su origen en la enseñanza y la educación, a través de medidas progresivas que permitan construir desde la base, el cuidado del que hemos venido hablando y que resulta fundamental para el edificio social armónico. Los procesos educativos que permitirán potenciar el derecho fundamental a la educación tiene que estar enmarcados en un contexto particular; las condiciones económicas, sociales y políticas que cada Entidad federativa presente, incide en los proyectos educativos y en las transformaciones estructurales.
LA JUSTICIABILIDAD PARA LA PROTECCIÓN DEL DERECHO FUNDAMENTAL A LA EDUCACIÓN Es tarea de la ciencia del derecho, avanzar a paso acelerado y puntual sobre estrategias de defensa que garanticen el acceso, permanencia y logros que la educación proporciona a cada niño y habitante de nuestro país. Partamos de la idea de que toda persona tiene derecho a la educación y este derecho está garantizado desde el derecho internacional y regional en materia de derechos humanos. Sin embargo, para que el derecho a la educación pueda garantizarse plenamente, debe aplicarse efectivamente a nivel nacional a través de la adopción de disposiciones constitucionales y políticas. Pero, no es suficiente con tener un derecho, también deben existir mecanismos para su ejecución. Esto incluye la posibilidad de recursos legales, que exigen que el derecho a la educación sea justiciable. Entendamos a la justiciabilidad como la posibilidad de que un problema sea dirimido en foros judiciales o cuasi judiciales, a nivel internacional y nacional. Un derecho a la educación justiciable significa que “cuando este derecho es violado, el titular del derecho puede denunciar la violación ante un órgano independiente e imparcial, y si
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la reclamación se confirma, se le concede al titular del derecho una reparación” (Comisión Internacional de Juristas, 2008). La apuesta por lograr el consenso de la sociedad y las intituciones al momento de garantizar el derecho fundamental a la educación y todos los demás derechos, debe incluir el interiorizar las cartas y postulados de derechos humanos existentes en el mundo, derivados preponderantemente de convenciones internacionales. Lograr que se integren a la norma interna las disposiciones que se han discutido y aprobado, además de que a estos esfuerzos se incorporen los Objetivos del Desarrollo Sostenible, que nuestro país ha suscrito. El esfuerzo debe tener como objetivo el hablar permanentemente de normalizar todos los mecanismos con que se cuenten para garantizar el derecho a la educación; es decir, que se debe leer en paralelo las disposiciones internacionales y los mandatos constitucionales, así como la interpretación de estos a los casos concretos. El mapa y la hoja de ruta la tenemos, fue la reforma al sistema jurídico mexicano del 2011, ahora viene el reto de asumirlos en la ley y de apropiarlos en la sociedad.