COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES
MANUEL ASENSI PÉREZ Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València RAMÓN COTARELO Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia Mª TERESA ECHENIQUE ELIZONDO Catedrática de Lengua Española Universitat de València
JUAN MANUEL FERNÁNDEZ SORIA Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València PABLO OÑATE RUBALCABA Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València JOAN ROMERO Catedrático de Geografía Humana Universitat de València JUAN JOSÉ TAMAYO Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Colección dirigida por
RAMÓN COTARELO Catedrático de Ciencia política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
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Erik Olin Wright (Ed.)
Modelos de análisis de clases
Traducción de
ANDRÉS COTARELO JIMÉNEZ
Valencia, 2015
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© Erik Olin Wright (Ed.)
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En memoria de Aage B. Sørensen 1941-2001.
Pocos temas resultan tan fundamentales en Sociología como la “clase” y sin embargo, sigue siendo un concepto permanentemente cuestionado. Los sociólogos no sólo no se ponen de acuerdo en cuanto a la mejor definición del concepto, sino también en su función general en la teoría social y, lo que es más, en si sigue siendo relevante en el análisis de la sociedad contemporánea. Algunos opinan que, en gran medida, las clases se han difuminado en las sociedades contemporáneas; otros piensan que las clases aún suponen una de las formas principales de desigualdad y poder social. Hay quien concibe la clase como un fenómeno económico muy concreto y quien defiende una noción amplia que incluye dimensiones culturales así como condiciones económicas. Este libro explora las bases teóricas de los enfoques principales en seis capítulos escritos por expertos en la materia. A modo de conclusión presenta un mapa conceptual de estos enfoques respondiendo a la cuestión: “Si ‘las clases’ son la respuesta, ¿cuál es la pregunta?”. Erik Olin Wright es catedrático Vilas de la Universidad de Wisconsin-Madison. Entre sus libros recientes Deepening Democracy: Institutional Innovations in Empowered Participatory Governance (2003), Gender Equality: Transforming Family Divisions of Labor (2009) y Envisioning Real Utopias (2010).
Índice Lista de gráficos..................................................................................... 13 Lista de cuadros.................................................................................... 13 Lista de autores..................................................................................... 14 Introducción............................................................................................ 15 Erik Olin Wright 1. Fundamentos de un análisis de clases neomarxista........................... 19 Erik Olin Wright 2. Fundamentos de un análisis de clases neoweberiano........................ 55 Richard Breen 3. Fundamentos de un análisis de clases neodurkhemiano................... 81 David Grusky en colaboración con Gabriela Galescu 4. Fundamentos del análisis de clases de Pierre Bourdieu.................... 121 Elliot B. Weininger 5. Fundamentos de un análisis de clases basado en las rentas.............. 167 Aage B. Sørensen 6. Fundamentos de un análisis de clases posclasista............................. 211 Jan Pakulski Conclusión: Si “las clases” son la respuesta, ¿cuál es la pregunta?......... 249 Erik Olin Wright Referencias bibliográficas........................................................................ 265
Lista de gráficos 1.1 Tres modelos de análisis de clases ............................................ 47 2.1 Dimensiones del trabajo como fuentes de riesgos contractuales, formas de contratación laboral y ubicación de las clases de empleados del esquema de Goldthorpe (2000: 223, gráfico 10.2). 66
Lista de cuadros 2.1 Posibles complementos al modelo de clases de Goldthorpe ...... 68 3.1 Países clasificados según tipo y cantidad de estructura de clase... 97 3.2 Modelos de organización social en el ámbito de la producción. 114 6.1 Tipología de las formas de desigualdad .................................... 237 7.1 Seis temas principales del análisis de clases .............................. 251 7.2 Las oportunidades vitales en Marx, Weber y Bourdieu ............ 257
Lista de autores Richard Breen es profesor encargado de la facultad de Sociología del Nuffield College, Universidad de Oxford. David Grusky es profesor de Sociología en la Universidad de Standford. Jan Pakulski es profesor de Sociología y decano en la Universidad de Tasmania. Aage B. Sørensen fue Profesor de Sociología en la Universidad de Harvard. Elliot B. Weininger es profesor adjunto de Sociología en la Universidad Estatal de Nueva York-Brockport. Erik Olin Wright es catedrático Vilas de la Universidad de WisconsinMadison.
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Introducción En marzo de 2001, en el programa Hoy de la BBC Radio 4 se presentó un estudio acerca del nuevo sistema de clases del censo británico, que dividía estas en siete categorías. Se animaba a los oyentes a acceder a la página web de la BBC para comprobar en qué clase estaban. En unos cuantos días había más de 50.000 visitas a la página, un hito en estas cuestiones. Para la parte de la población británica que escucha las noticias matinales de la BBC al menos, la clase sigue siendo un asunto relevante. Durante el programa se entrevistó a una serie de personas. Un inspector de policía, al enterarse de que ahora formaba parte de la clase I, junto a los doctores, abogados y altos ejecutivos de las empresas, respondió preguntando: “¿Quiere decirse que ahora tengo que llevar ropa de tenis cuando salgo a arreglar el jardín? No creo estar, social ni económicamente, en la misma clase que ellos.” Más tarde, en una charla en directo con David Rose, profesor de la Universidad de Essex y principal artífice de las nuevas categorías del censo, mucha gente se quejó del modelo de clasificación. Un conductor de camiones no quería estar en la clase VII puesto que su trabajo era bastante cualificado y tenía que usar nuevas tecnologías de la información y ordenadores. David Rose explicó que la clasificación estaba pensada para mostrar las diferencias en el tipo de contrato de trabajo y las condiciones laborales, no en la cualificación de los mismos y que los camioneros tienen, por norma general, condiciones laborales bastante precarias. Otra persona preguntó: “¿Cómo puede existir un sentido de solidaridad y conciencia cuando eres ‘Cinco’ o ‘Siete’? ¿Pueden imaginarse el Manifiesto Comunista que habría escrito la Universidad de Essex? ‘¿La historia de todas las sociedades hasta la fecha es la historia de las pequeños conflictos internos entre las clases del grupo 1 y 2 y las de los grupos 3 a 7?’ ¿Verdad que no suena igual?” Estos comentarios de los oyentes de la BBC reflejan la ambigüedad general del término “clase” en el imaginario popular. Para algunas personas supone
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tipos de vida y gustos como ir vestido con traje de tenis al arreglar el jardín. Para otras se trata sobre todo del estatus social, la estima, el respeto: ver cómo lo “degradan” a uno en la jerarquía de clases es humillante. Otros ven las clases como categorías sociales formando parte de estructuras y conflictos colectivos que deciden el destino de la sociedad. Los políticos abogan por “rebajas fiscales a la clase media”, con lo que quieren decir, “rebajas fiscales para la gente que se encuentra en la media de la escala salarial”. Y mucha gente, como David Rose, cree que la clase refleja los factores determinantes de las perspectivas económicas de las personas. Estas ambigüedades en el uso cotidiano también se dan en los debates más académicos sobre clases. La palabra clase se utiliza en una amplia variedad de contextos descriptivos y explicativos en Sociología, igual que en el habla cotidiana y, por supuesto, según sea el contexto, quizá se necesiten diferentes conceptos de clase. Dada esta variedad de cometidos explicativos y descriptivos en los que aparece la palabra clase, se comprende fácilmente por qué los debates acerca de esta a menudo resultan confusos. A veces, por supuesto, se dan debates genuinos: se evalúan propuestas alternativas sobre qué conceptos se necesitan para responder una pregunta. En otros casos, sin embargo, el debate tan sólo refleja diferentes propósitos particulares. Algunos sociólogos proclaman que las clases están desapareciendo, con lo cual quieren decir que la gente tiende menos a formar identidades estables en términos de clase y, por lo tanto, tiende menos a orientar sus comportamientos políticos en función de clases. Otros declaran que las clases siguen siendo una característica permanente de la sociedad contemporánea, con lo cual quieren decir que las posibilidades económicas de un individuo en la vida dependen en gran medida de sus relaciones respecto a ciertos valores económicos de diverso tipo. El objetivo principal de este libro es aclarar la compleja variedad de conceptos alternativos de clase basados en diferentes tradiciones teóricas del análisis de clases. Cada uno de los autores del libro ha escrito mucho sobre los problemas de clases y de desigualdad desde diferentes tradiciones del análisis de clases. A cada uno se le ha encargado que escriba una especie de manifiesto teórico de una corriente concreta de este análisis. Nuestro propósito es aclarar los fundamentos teóricos de su enfoque preferido: exponer sus supuestos subyacentes, definir de forma sistemática cada concepto,
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delimitar su alcance explicativo y establecer las diferencias entre su enfoque y el de los demás hasta donde sea posible. Aunque todos los enfoques tengan sus raíces en una tradición intelectual asociada a algún teórico social clásico (Marx, Weber, Durkheim), los capítulos no son reflexiones sobre el concepto de clase en la obra de estas figuras precursoras. Tampoco se pretende que sean exposiciones canónicas doctrinarias sobre qué sea realmente “marxista” o “weberiano” o cualquier otro tipo de análisis. Cada una de estas tradiciones tiene sobradas variaciones internas y, por ello, los diferentes estudiosos que trabajan en una misma corriente de pensamiento pueden definir de modo distinto el concepto de clase. También se ha solicitado a los autores que no produzcan el tipo de minuciosos “estados de la cuestión de la bibliografía” que pueden encontrarse en libros de texto de sociología sobre clases sociales. Lo que se pretende en cada capítulo es desarrollar las bases analíticas de la concepción de clase desde el corpus ensayístico de cada autor y, de esta manera, despejar el terreno más amplio de las variantes dentro del de análisis de clases. Se presentan seis perspectivas diferentes. El capítulo 1, de Erik Olin Wright, explora el enfoque del análisis de clases desde la tradición marxista. En este, la idea central es definir el concepto de clase en términos de procesos de explotación y relacionarlo con sistemas alternativos de relaciones económicas. El capítulo 2, de Richard Breen, examina el tipo de análisis de clases asociado a la tradición weberiana y al trabajo del sociólogo británico John Goldthorpe. La cuestión principal es desarrollar el concepto de clase construido alrededor de las oportunidades vitales económicas de la gente y, en concreto, en torno al carácter de las relaciones laborales posibles en el mercado de trabajo y las organizaciones laborales. El capítulo 3, de David Grusky, expone el análisis de clases que considera arraigado en la tradición Durkheimiana de la teoría social. La idea central es la forma en que la localización específica dentro de la división del trabajo tiene efectos homogéneos en las vidas de la gente. Las localizaciones de clase se identifican así con estas categorías segregadas comprendidas en los sistemas de estratificación. El capítulo 4, de Elliot Weininger, expone los principios centrales del análisis de clases identificado con el sociólogo francés Pierre Bourdieu. En la obra de Bourdieu, la clase se define con respecto a una variedad de dimensiones de “capital”, donde capital se refiere a un espacio multidimensional de recursos que confiere poder y que conforma tanto las
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oportunidades como las predisposiciones de los sujetos. El capítulo 5, de Aage B. Sørensen, presenta un enfoque del análisis de clases que se inspira principalmente en los postulados de la economía neoclásica, especialmente en la noción de “renta” económica. En esta visión de las clases, estas no existirían en un mercado de competencia perfecta con información completa. Las clases surgen tan sólo donde existen imperfecciones del mercado que crean rentas que unos grupos de actores puden apropiarse y otros no. En el capítulo 6, Jan Pakulski desarrolla las bases de lo que podríamos llamar un “análisis posclasista”. Argumenta que las clases, especialmente en los sentidos de las tradiciones marxista y weberiana, ya no son una categoría empíricamente útil. Desde su punto de vista es posible que la desigualdad siga siendo un tema importante en la sociedad contemporánea pero ya no es achacable a la clase. Por último, la conclusión del libro trata de cómo diferentes tradiciones de análisis de clases están vinculadas a diferentes ejes principales y de cómo estas diferencias subyacen en muchas de las distinciones de los conceptos de clase.
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1. Fundamentos de un análisis de clases neomarxista El concepto de clase tiene más pretensiones explicativas en la tradición marxista que en ninguna otra tradición de teoría social, lo cual somete sus fundamentos a una mayor exigencia. En su formulación más ambiciosa, los marxistas defienden que la clase (o conceptos muy similares como “forma de producción” o “la base económica”) es el núcleo de una teoría general de la historia que se conoce normalmente como “materialismo histórico”1. Esta teoría intentaba dar explicación dentro de un sistema coherente a una amplia variedad de fenómenos sociales: las trayectorias del cambio social en cada época, así como conflictos sociales ocurridos en lugares y momentos concretos, las formas institucionales de los Estados en un nivel superior y las creencias de los individuos en el inferior, las revoluciones a gran escala y las huelgas y sentadas. Expresiones como “la lucha de clases es el motor de la historia” y “el ejecutivo del Estado moderno no es sino el comité que gestiona los asuntos de la burguesía” capturan esa ambiciosa pretensión de justificación esencial del concepto de clase. La mayoría de los estudiosos marxistas ha renunciado a las grandiosas ambiciones explicativas del materialismo histórico, si bien no necesariamente a todas sus aspiraciones explicativas. Pocos defienden hoy las versiones estrictas de la “primacía de la clase”. Sin embargo, las clases siguen teniendo una singular trascendencia dentro de la tradición marxista que sigue recurriendo a ellas para formular sus tesis en mayor medida que a otras tradiciones teóricas. De hecho, bien podría decirse que esta tendencia, junto con una proclividad específica hacia principios normativos radicalmente igualitarios, es lo que en gran medida define la persistente singularidad y vitalidad de la tradición marxista como sistema de pensamiento, especial-
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La exposición más rigurosa y sistemática de los aspectos esenciales del materialismo histórico es la de Cohen (1978).
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mente en la sociología. Por este motivo sostengo que “el marxismo como análisis de clase” define el meollo de la sociología marxista2. El objetivo de este capítulo es exponer los principales fundamentos analíticos del concepto de clase para hacerlo congruente en líneas generales con la tradición marxista. Se trata de un asunto complejo puesto que entre los autores que se identifican con el marxismo no hay consenso acerca de ningún concepto central del análisis de clases. Esta tradición está definida más por una imprecisa aceptación de la importancia del análisis de clases para comprender qué se requiere a la hora de desafiar la opresión capitalista y el lenguaje con el que se lidia en esos debates (lo que Alvin Gouldner acertadamente llamó “comunidad de hablantes”) que por un conjunto concreto de definiciones e ideas. Mis afirmaciones acerca de los fundamentos teóricos del análisis de clases marxista revelarán, por tanto, mi punto de vista dentro de esta tradición en vez de una exposición preceptiva del “marxismo” en general o de la obra de Karl Marx en particular3. Habrá dos claves en el análisis: primera, que el factor que distingue más claramente la formulación marxista de la clase frente otras tradiciones es el concepto de “explotación” y segunda, que el concepto de clase centrado en la explotación nos proporciona herramientas teóricas poderosas para estudiar diversos problemas de la sociedad contemporánea. El objetivo de este capítulo es hacer estas afirmaciones inteligibles y, con suerte, creíbles. La parte I expone el propósito principal del análisis de clases marxista, lo que este pretende conseguir. Se trata, sobre todo de aclarar las pretensiones normativas a las que se asocia el análisis de clases. En la parte II examinaremos con detalle una serie de conceptos necesarios para enmarcar el análisis específico de clases y explotación. Quizás algunos encuentren esta sección
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Para un tratamiento más amplio del marxismo como análisis de clases, vid. Burawoy y Wright (2001) y Wright, Levine y Sober (1993). Hay abundante investigación tanto en exégesis de la propia obra de Marx sobre las clases como sobre las variedades de análisis de clases de la tradición marxista en sentido lato. Para una exégesis del enfoque de clases de Marx, véase Cotreel (1984, cap. 2). Para una revisión general del análisis con enfoques marxistas alternativos vid. Wright (1980b). Para ejemplos de análisis de clases marxistas que difieren considerablemente del presentado en este capítulo, vid. Poulantzas (1975), Carchedi (1977) y Resnick y Wolff (1987).
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algo pedante y se sientan a veces como si estuviesen leyendo un diccionario, pero pienso que es imprescindible para hacer diáfano el razonamiento en que se basan estos conceptos. La parte III especifica los conceptos descriptivos centrales comunes entre los análisis de clases de las tradiciones marxista y weberiana, lo cual preparará el terreno para la exposición de la parte IV, sobre el sello distintivo del concepto marxista, que lo diferencia de sus parientes weberianos y sobre el que descansa el resto de afirmaciones teóricas marxistas más generales y el proyecto del análisis de clases marxista. Esto conlleva, sobretodo, desarrollar el concepto de explotación, uno de los mecanismos causales fundamentales, a través del cual las relaciones entre clases provocan consecuencias sociales según los marxistas. Finalmente, en la parte V expondré brevemente las ventajas que, en mi opinión, tiene el análisis de clases de inspiración marxista.
La idea general: de qué trata el concepto marxista de clase En su núcleo, el análisis de clases de la tradición marxista arraiga en una serie de compromisos normativos con una especie de igualitarismo radical. Los marxistas siempre han sido reacios a debatir de forma sistemática acerca de estos compromisos morales. El mismo Marx pensaba que hablar de “justicia” y “moralidad” era innecesario y quizás incluso pernicioso, puesto que creía que las opiniones sobre la moralidad en realidad tan solo reflejan las condiciones materiales y los intereses de los diferentes individuos. En vez de defender el socialismo con el argumento de la justicia social u otros principios normativos, Marx prefería argumentar que el socialismo estaba en el interés de la clase trabajadora y que, en cualquier caso, constituía el destino histórico del capitalismo. Sin embargo, las obras de Marx están llenas de juicios, indignación y perspectivas morales. Más importante aún para nuestros propósitos, la tradición marxista de análisis de clases obtiene gran parte de su fuerza distintiva de sus vínculos con los proyectos normativos igualitarios radicales. Es necesario clarificar esta dimensión normativa, aunque sea brevemente, para poder conocer en profundidad los cimientos de la concepción marxista de clase. Este igualitarismo radical subyacente en el análisis de clases marxista puede analizarse a través de tres tesis. Las enunciaré aquí de forma elemental, sin
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aclaraciones o desarrollos elaborados, puesto que nuestro propósito es tan solo esclarecer el carácter del proyecto de análisis de clases marxista y no hacer una defensa de la teoría en sí: • Tesis del igualitarismo radical: la humanidad prosperaría más mediante una distribución radicalmente igualitaria de las condiciones materiales de vida4. Marx defiende esta tesis mediante su consigna “De cada cual, según sus capacidades; a cada cual, según sus necesidades” y su ideal de la sociedad “sin clases”. Es la manera en que se distribuyen los recursos en las familias igualitarias: los niños con mayores necesidades reciben más recursos y se espera que todos contribuyan como mejor puedan a las necesidades familiares. Así es como se prestan los libros en las bibliotecas públicas también: nos llevamos los libros que necesitamos, no todos los que podemos. El igualitarismo radical de la tradición marxista sostiene que el progreso de la humanidad sería mayor si se generalizase la aplicación de estos principios a la sociedad en su conjunto5. • Tesis de la posibilidad histórica: en condiciones de economías altamente productivas se hace materialmente posible organizar la sociedad de tal manera que exista una distribución sostenible y radicalmente igualitaria de las condiciones materiales de vida. Los principios normativos igualitarios de la tradición marxista no pretenden tan solo reflejar algún tipo de valores humanos atemporales, sino que tratan de encarnarse en un proyecto político factible. Por lo tanto, el núcleo del proyecto teórico marxista es intentar comprender las condiciones que permitirían que estos ideales morales se apliquen en la práctica 4
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La tesis del igualitarismo radical que presentamos no es de por sí una tesis sobre la justicia. La idea es que los seres humanos prosperarán más en dichas condiciones igualitarias que en condiciones de desigualdad y jerarquía, pero no se estipula que el promover dicha prosperidad sea un requisito de justicia. En mi opinión se trata de un asunto de justicia social, pero no es necesario compartir esta creencia en el contexto en el que tratamos. El tema de qué se quiere decir exactamente con “igualitarismo” y sobre qué bases se justifica como principio normativo se ha debatido considerablemente. Parte de este debate influido por la tradición marxista. Para un análisis general vid. Swift (2001). Para una elaboración penetrante de la teoría igualitaria de la justicia imbuida de principios marxistas, véase Cohen (1995).
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social. El concepto básico es que el igualitarismo radical se va volviendo más factible como principio práctico de organización social a medida que la capacidad productiva de la sociedad aumenta y se mitiga la escasez absoluta. Es estrictamente imposible implementar y mantener la forma más extrema de esta tesis de ideales igualitarios en tanto no se haya superado en su mayor parte la escasez material. En las formas más laxas de la tesis, esta sostiene sostiene que la alta productividad posibilita en mayor medida el igualitarismo básico de las condiciones materiales. • Tesis anticapitalista: el capitalismo impide alcanzar la distribución radicalmente igualitaria de las condiciones materiales de vida. Uno de los grandes logros del capitalismo consiste en el desarrollo de la capacidad productiva humana hasta el punto de hacer posible el igualitarismo radical necesario para la prosperidad humana y, sin embargo, el capitalismo crea también las instituciones y las relaciones de poder que impiden alcanzar el igualitarismo. Quedan así servidos el gran drama y la tragedia del desarrollo capitalista: un proceso que mejora constantemente las condiciones materiales para ampliar el alcance de la prosperidad humana y simultáneamente impide la creación de las condiciones sociales que lleven a cabo esta ampliación. La conclusión política del marxismo clásico es que estos obstáculos sólo pueden superarse mediante la destrucción del capitalismo a través de una ruptura revolucionaria. Las corrientes más social-demócratas de la tradición marxista aceptan la idea de que el capitalismo es el enemigo de la igualdad, pero rechazan la del cambio rupturista: el capitalismo puede reformarse desde dentro de manera que se mueva gradualmente en la dirección de un orden social igualitario más acabado. La materialización completa del ideal igualitario radical bien podría ser una fantasía utópica, por supuesto, pero incluso si no se puede alcanzar la sociedad “sin clases”, la “mengua de las clases” puede ser un objetivo político importante y que sigue requiriendo enfrentarse al capitalismo. Estas tres tesis son controvertidas y precisan mayor elaboración, pero las trataré aquí como supuestos que definen el contexto general a la hora de
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plantear el concepto de clase6. Cualquiera que sea el objetivo del concepto de clase dentro del análisis de clases marxista este pretende facilitar la comprensión de las condiciones para el logro del propósito normativo. Esto quiere decir que hay que vincular el concepto a una teoría del capitalismo y no sólo de la injusticia, y que debe permitirnos aclarar los dilemas y posibilidades de las alternativas igualitarias a las instituciones actuales. Pasemos ahora a la exposición de los componentes con los que podremos construir un concepto de clase apropiado para estos propósitos.
Elementos conceptuales del análisis de clases La palabra “clase” se utiliza como núcleo y como modificador del sintagma nominal. En su uso como núcleo uno puede preguntar “¿A qué clase cree usted que pertenece?” y la respuesta podría ser “A la clase trabajadora”. En su uso como modificador, la palabra clase modifica conceptos diversos: relaciones de clase, estructura de clase, posición de clase, formación de clase, intereses de clase, conflictos de clases, conciencia de clase. Por norma general, como se verá en el siguiente análisis, creo que el término clase se utiliza con mucha más frecuencia como modificador. Por supuesto, entiendo que normalmente, cuando alguien utiliza el término como núcleo
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Las objeciones a estas tesis son bastante conocidas. Normalmente se esgrimen dos argumentos en contra de la tesis del igualitarismo radical: primero, que incluso si es cierto que la igualdad fomenta el desarrollo humano, la necesaria redistribución de los recursos para alcanzar la igualdad material es injusta dado que priva a ciertas personas de las ventajas materiales que han adquirido por derecho propio. Segundo, en vez de crear las condiciones para un potencial desarrollo humano, la igualdad material radical fomentaría la pasividad, la pereza y la homogeneidad. Mucha gente argumenta en contra de la tesis de la posibilidad histórica, que los elevados niveles de productividad económica sólo pueden mantenerse cuando la gente tiene importantes incentivos para invertir tanto en habilidades como en capital. No podría mantenerse, por lo tanto, un cambio hacia la igualdad material radical, ya que supondría un descenso de la abundancia material. Por último, los críticos mantienen, en contra de la tesis anticapitalista, que pese a que pueda ser cierto que el capitalismo impide las tendencias radicales hacia la igualdad en cuanto a condiciones materiales de vida, no lo es que impida el desarrollo humano, sino que, por el contrario, el capitalismo otorga a los individuos las mayores oportunidades posibles de hacer de su vida lo que ellos deseen.
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está hablando de forma elíptica; por ejemplo, una expresión como “la clase obrera”, normalmente es una abreviación de otra, mucho más engorrosa como “posiciones de clase obrera dentro de las relaciones de clases capitalistas”, o como “organizaciones colectivas de la clase obrera dentro de los conflictos de clases”. Sea como fuere utilizaré el término normalmente como modificador y sólo usaré el término genérico “clase” para referirme al campo conceptual general dentro del cual encontramos esos otros términos más específicos. Por lo tanto, necesitamos comprender a qué nos referimos exactamente mediante este modificador para establecer las bases del análisis de clases marxista. Los conceptos claves en este asunto son las relaciones de clase y la estructura de clase. El resto de términos del repertorio conceptual del análisis de clases (conflicto de clases, intereses de clase, formación de clase, conciencia de clase) cobran significado a través de su relación con las relaciones de clases y la estructura de clase. Esto no quiere decir que estos conceptos puramente estructurales sean vitales en todos los problemas que plantea el análisis de clases. Puede darse el caso, por ejemplo de que, para explicar las transformaciones políticas en el tiempo y el espacio en las sociedades capitalistas, las variaciones en la formación de clase y la lucha de clases resulten mucho más importantes que las de la estructura de clases en sí. De todas formas, comprender las relaciones de clase y la estructura de clase es asunto fundamental en la base conceptual del análisis de clases y es, por tanto, en lo que aquí nos centraremos. A continuación analizaremos ocho grupos de conceptos: 1. Las relaciones sociales de producción; 2. La idea de relaciones de clase como forma específica de dichas relaciones; 3. El significado de “variaciones” de relaciones de clase; 4. El problema de la complejidad en las relaciones de clase; 5. El significado de la “posición” de clase; 6. La complejidad a la hora de precisar las posiciones de clase; 7. La distinción entre los niveles micro y macro del análisis de clases y 8. La “actuación” de clase. En conjunto, estos problemas conceptuales son especialmente relevantes en la elaboración del concepto de clase de la tradición marxista y muchos de ellos también lo son para otros enfoques del análisis de clases.