
La epidemia del plástico
La epidemia del plástico
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La epidemia del plástico
La epidemia del plástico
El último refugio de la naturaleza Sumatra Barotraumas pulmonares durante el buceo en apnea
Medicina Hiperbárica


Junio 2026
Año 22 y Número 81
Dirección Periodística:
Álvaro López Melián
Editora de Fotografía
Mabel Guadalupe Dopazo
Publicidad Nueva Imagen
Editora de arte
Martha Graciela Robledo
Comercialización
Revista TDF
Director Financiero
Licenciado Maximiliano L. Porscheng
Asesores técnicos
Dr. Gustavo Mauvecin
Dr. Carlos Alberto Espinosa
Dr. Jorge Luis Perversi
Corresponsales en Brasil, Canadá, Chile, Colombia, España, Uruguay y Venezuela.
Colaboradores en esta edición:
Nuestro especial agradecimiento al Dr. Gustavo Mauvecin, Felipe Barrio, Charo Gertrudix, Dr. Aldo Gustavo Galante, Carolina Larracoechea, José Ángel Sanz Wollstein, Patricio “Pato” Cartelli, Fabián García, Ing. Daniel Elías Araos Alcayaga, María Eugenia González, ALEXIS, Federico Madrigal, Eduardo Cosentino y César Amico, entre muchos otros grandes especialistas mundiales, de diversas disciplinas, que nos acompañan en la Edición 81. Gracias a todos ellos por compartir su talento, y sus conocimientos, con todos nosotros, de manera totalmente gratuita y desinteresada.
(Todos los integrantes del staff y colaboradores trabajamos Ad honorem)
Revista TDF - Tiempo de Fondo
Número de edición: 81 Junio de 2026
Propietario: Álvaro Julio López
Director y Editor Responsable: Álvaro Julio López
Domicilio: Rivadavia 2949, CP. 7600, Mar del plata, Buenos Aires, República Argentina. Registro DNDA en trámite de renovación
Los editores no se responsabilizan de las opiniones vertidas en los artículos firmados, así como del contenido publicitario de esta publicación. Prohibida la reproducción total o parcial de los textos, fotografías o dibujos, por cualquier tipo de medio, sin la correspondiente autorización escrita de su propietario.
Ejemplar de distribución gratuita. Prohibida su venta.
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Para anunciar en esta revista: publicidadtiempodefondo@yahoo.com.ar
+54 9 223 5777439
Contacto:
Grupo Revista Tiempo de Fondo
+54 9 223 4987744

EDITORIAL
Todos hablan nadie escucha
VIAJES, EXPEDICIONES Y AVENTURAS
Revillagigedo. El gran encuentro
DIVERS ALERT NETWORK EN TIEMPO DE FONDO Uniendo al sector por un buceo más seguro
DIVERS ALERT NETWORK IN TIEMPO DE FONDO Uniting the industry for safer diving


EXPERIENCIA EN LA ANTÁRTIDA Bajo el hielo austral y84 y y


OPINIÓN
¿Cómo evitar l os cinco olvidos que arruinan tu vida a bordo?
NOTA DE TAPA
ECOLOGÍA
Basura en los mares. El silencioso naufragio de nuestra salud
COVER STORY
ECOLOGY
Marine debris. The silent shipwreck of our health
DEPORTES
De la consulta odontológica al mundial de apnea en Budapest
VTECNOLOGÍA
SUBACUÁTICA
Sensores de presión, gestión de gas y seguridad en el buceo
ESPECIALIDADES
Buceo Adaptado. Superación, inclusión y nuevas experiencias bajo el agua
MEDICINA HIPERBÁRICA
Barotraumas pulmonares durante el buceo en apnea (Primera parte)
HYPERBARIC MEDICINE
Lung barotrauma during free diving (First part)
PROTEGIENDO EL MUNDO SUBACUÁTICO
amos a decirlo desde el principio. La imagen de nuestra portada no es una “creación de la Inteligencia Artificial”. Es una maravillosa obra lograda por el doctor Aldo Galante, obtenida en las profundidades de Lembeh, Sulawesi, Indonesia. Se trata de un pez Genio Amarillo Pigmeo, de unos 2 o 3 centímetros, que ha quedado encerrado en una bolsa plástica. Una zona realmente paradisíaca que sufre la invasión de los desechos plásticos. Los mismos que, lamentablemente, sucede en todos los medios acuáticos y terrestres del planeta. Lea la extraordinaria nota y sabrá, sin eufemismos, como la contaminación nos está enfermando.

y14 y Viajes, expediciones y aventuras 84 94 104 105 118
El buceador como vector de conservación
119
PROTECTING THE UNDERWATER WORLD
The diver as an agent of conservation
130 142 144
ARRECIFES ARTIFICIALES
HU SHUN YU 809: La segunda vida de un pesquero chino
REUNIONES Y EVENTOS
Un primer paso para conectar el futuro del buceo argentino
GRANDES EXPERIENCIAS
TERRESTRES
Sumatra. El último refugio de la naturaleza

y118 y Protegiendo el mundo subacuático

Escribe:
Álvaro López Melián
tdefondo@yahoo.com

Cada día es más evidente. Cada día resulta más extremo. Lo veo en todas partes, lo escucho en conversaciones cotidianas, en los medios de comunicación, en las redes sociales y, muchas veces, hasta en los silencios. Y sufro, realmente sufro, pensando que el diálogo y el intercambio de ideas están muriendo, o peor aún, que los estamos asesinando sin siquiera advertirlo.
Hoy parece que ya no se trata de pensar distinto -algo lógico, saludable e incluso necesario-, sino de sentir hostilidad, desprecio y hasta odio hacia quien piensa diferente. Una actitud cada vez más frecuente en sociedades enteras, en grupos políticos, en comunidades y hasta en el seno de las propias familias. Tal vez porque existe una posibilidad incómoda que muchos prefieren evitar: que el otro pueda tener razón, aunque sea parcialmente.
Resulta más sencillo aferrarse a nuestras convicciones y convertirlas en trincheras. Declarar que nuestra verdad es la única posible y cerrar las puertas a cualquier argumento que la cuestione. Así, casi sin advertirlo, el adversario se transforma en enemigo.
Hace más de un siglo, Jacinto Benavente imaginó un gigantesco encuentro de la humanidad donde millones de personas repetían una misma consigna:
“¡Yo, Yo, Yo, Yo, Yo, Yo!”
Quizá no estaba describiendo a su época. Quizá estaba describiendo la nuestra.

A pesar de lo que muchos puedan creer, la civilización humana no comenzó cuando nuestros antepasados aprendieron a hablar. No nació cuando lograron poner sonidos a sus necesidades o a sus miedos. La verdadera civilización comenzó cuando aprendieron a escucharse.
Y escuchar no es lo mismo que oír.
Una búsqueda compartida
La palabra diálogo proviene del griego, dialogos: el pensamiento que circula a través de las personas. No implica necesariamente acuerdo. Implica una búsqueda compartida.
La cooperación, el intercambio de conocimientos y la construcción colectiva de saberes fueron decisivos para el desarrollo de nuestra especie. Cada gran avance humano nació de una conversación. Cada descubrimiento importante, cada innovación transformadora, cada acuerdo capaz de evitar un conflicto fue posible porque alguien estuvo dispuesto a escuchar algo diferente de lo que ya creía saber. Sin embargo, algo parece haber cambiado en nuestros días.
Nunca en la historia fue tan fácil comunicarse y nunca pareció tan difícil dialogar.
Disponemos de tecnologías capaces de conectarnos instantáneamente con cualquier persona del planeta. Sin embargo,
cada vez encontramos más obstáculos para comprendernos.

Las redes sociales prometieron ampliar el intercambio de ideas, pero con frecuencia terminan reforzando nuestras certezas. Los algoritmos suelen mostrarnos aquello con lo que ya estamos de acuerdo. Y poco a poco nos rodeamos de opiniones semejantes a las nuestras, y terminamos viviendo dentro de cámaras de eco donde la curiosidad se
debilita y las convicciones se endurecen.
“A mí, para mí, en mi opinión, a mi entender...”
antiguo problema
Durante cientos de miles de años nuestra especie vivió en pequeños grupos donde pertenecer era una cuestión de supervivencia. Para nuestros antepasados resulta-

ba más importante formar parte de la tribu que tener razón. Quien quedaba aislado tenía menos posibilidades de sobrevivir.
Tal vez por eso seguimos sintiendo una atracción tan poderosa hacia quienes piensan como nosotros y una desconfianza casi instintiva hacia quienes cuestionan nuestras creencias.
Pero hoy vivimos en sociedades complejas e interdependientes. Nuestra supervivencia ya no depende solamente de la cohesión del grupo. Depende de nuestra capacidad para cooperar con personas diferentes.
Y para ello el diálogo sigue siendo indispensable.
No es casualidad que los grandes períodos de florecimiento cultural hayan coincidido con momentos de intenso intercambio de ideas. La Atenas de Sócrates, la Biblioteca de Alejandría, la Córdoba andalusí, el Renacimiento o la Ilustración fueron escenarios donde las diferencias podían transformarse en conocimiento.
Por el contrario, el dogmatismo rara vez produjo progreso. Cuando las preguntas son prohibidas, las respuestas también dejan de evolucionar.
Hace veinticinco siglos, Sócrates comprendió algo que parece haberse vuelto
incómodo para nuestro tiempo. El diálogo no era una herramienta para derrotar adversarios. Era un camino compartido hacia el conocimiento. La pregunta tenía más valor que la respuesta definitiva. Quizá por eso una de las enseñanzas más profundas atribuidas al filósofo sigan resultando tan perturbadora: reconocer la propia ignorancia es el primer paso para aprender.
Hoy, en cambio, vivimos rodeados de certezas absolutas, opiniones instantáneas y sentencias definitivas. Y cuando desaparece la duda, desaparece la necesidad de escuchar.
Cuando desaparece la escucha, desaparece el diálogo.
Y cuando desaparece el diálogo, comienza a deteriorarse uno de los mecanismos más extraordinarios que nuestra especie ha desarrollado para resolver conflictos sin recurrir a la violencia. Porque las civilizaciones no se debilitan cuando existen desacuerdos. Se debilitan cuando desaparece la posibilidad de construir acuerdos.
Por eso este problema trasciende la política, las redes sociales o las discusiones cotidianas. Nos obliga a preguntarnos cómo una especie que logró construir civilizaciones gracias a la cooperación y al intercambio de conocimientos puede terminar encerrada en monólogos colectivos.
Después de todo, la civilización comenzó cuando aprendimos a escucharnos.
La pregunta es si estaremos dispuestos a seguir haciéndolo. Porque quizá el verdadero problema de nuestro tiempo no sea que existan demasiadas voces. Sino que ya casi nadie está dispuesto a decir “tú”.
Y quizás por eso, entre todos los diagnósticos posibles sobre nuestra época, ninguno resulte tan simple y tan profundo como aquel que Jacinto Benavente escribió hace más de cien años:
“Solo los que aman saben decir ¡Tú!”




A más de 700 kilómetros de la costa mexicana, un archipiélago perdido en medio del Pacífico ofrece algunos de los encuentros submarinos más impactantes del planeta. Mantas gigantes, tiburones de todas las especies y una biodiversidad desbordante, que convierten al lugar en un destino donde cada inmersión puede transformarse en una experiencia inolvidable.

El buceo con grandes animales siempre ha sido una de las opciones más apetecibles, y el Pacífico la región por excelencia para este objetivo. Tradicionalmente la Isla del Coco (Costa Rica) o Galápagos (Ecuador) centraban toda la atención de los buceadores que buscaban este tipo de inmersiones, pero desde hace ya un tiempo, un pequeño archipiélago mexicano ha adquirido un gran protagonismo, igualando a los destinos más famosos. Nos referimos a las islas de Revillagigedo, aunque en el mundo del buceo son más conocidas por el nombre de una de ellas, y capital del archipiélago: Socorro.
Como suele ser habitual en las islas de estas latitudes, las Revillagigedo tienen un inconfundible origen volcánico. Se encuentran a poco más de 700 Km del continente americano y son accesibles, desde el punto de vista del buceo, únicamente en crucero. Su remota localización nos anticipa que esta zona es perfecta para el avistamiento de animales pelágicos, que no suelen frecuentar las costas continentales, así como gran número de depredadores marinos. Todo ello da como






resultado un cóctel francamente explosivo, en el que cada inmersión puede resultar una de las mejores de nuestra vida, con multitud de momentos de los llamados de “alta tensión”.
Pese a que el archipiélago está formado por cuatro islas, la actividad de buceo se suele concentrar en tres de ellas, San Benedicto, Socorro y Roca Partida, así como en los diferentes islotes que las circundan. A diferencia de otros destinos de este tipo en los que uno o dos puntos suelen destacar claramente por encima del resto, en las Revillagigedo es difícil establecer cuál es la inmersión estrella, ya que en la mayoría de puntos de buceo se producen grandes encuentros, aunque en cada zona los protagonistas suelen ser diferentes.
En la Isla Socorro, en la que hay una pequeña población y un des-

tacamento militar, el buceo se reparte fundamentalmente en dos lugares geográficamente opuestos: Punta Tosca, en la costa oeste, y Cabo Pearce, en la vertiente este. La combinación de estos dos puntos nos brinda la oportunidad de disfrutar de una de las mejores muestras de la fauna que habita en estas aguas. Cabo Pearce es un lugar para visitar cuando la corriente surca sus arrecifes, ya que con ella acudirán todo tipo de pelágicos y la pequeña fauna local se concentrará donde el aporte de nutrientes es más fuerte y el agua más rica en oxígeno.
En este escarpado fondo rocoso lo mejor es descender rápidamente y buscar un punto entre las rocas en donde podamos estar cómodos y protegidos de la corriente (que en el fondo no suele ser demasiado notable), para contemplar a los tiburones puntas plateadas y martillos que patrullan por la zona, pero hay que estar atento a las aguas más abiertas ya que también son frecuentes las visitas de tiburón ballena y tiburón tigre. Aparte de tiburones no podrán faltar las mantas, tarjeta de presentación de estas islas, y que pueden alcanzar propor-









ciones realmente destacables de hasta 6 metros de envergadura, y que con razón son consideradas de las mayores del planeta.
Por lo contrario, en Punta Toca, y aunque pueda parecer chocante, los tiburones puntas blancas de arrecife y las raya mármol pueden quedar en un segundo plano si prestamos atención a los pequeños peces de arrecife y crustáceos, que son realmente numerosos, variados y muy peculiares. La especie más codiciada suele ser el pez ángel de Clarión (holocanthus clarionensis).
Unas cuantas millas al norte de Socorro se localiza San Benedicto, con un impresionante paisaje volcánico. La aridez de su superficie contrasta con la explosión de vida de sus fondos marinos. Al igual que en Socorro las inmersiones se reparten en dos lugares opuestos, en esta ocasión norte y sur. En el sur encontraremos el punto conocido como El Cañón, una inmersión en la que podemos repartir nuestro

tiempo entre la zona de arena y cascajo, muy visitada por rayas y torpedos, con el roquedal en donde se concentran los pargos, viejas, meros y chopas y a cuya captura acuden los tiburones, desde los puntas blancas a los puntas plateadas, pasando por martillos, galapagueños, Sedosos, tigres y puntualmente tiburón ballena. Y para hacer de esta inmersión algo perfecto, toda esta colección de animales se completa con las mantas, que acuden curiosas a contemplar a los buceadores, a diferencia de otros puntos del planeta en donde los avistamientos de mantas están asociados a alimentación o estaciones de limpieza. Si no acosamos a estos grandes animales, podremos estar entre dos aguas, nadando junto a ellos, todo el tiempo que queramos. El otro lugar que no debemos dejar de bucear es El Boiler, un monolito basáltico de descomunales proporciones que surge desde las grandes profundidades hasta casi la superficie. En una inmersión podremos darle un par de vueltas y a lo largo del recorrido iremos encontrando diferentes tiburones, cardúmenes de carángidos, grupos de peces cirujano, mantas, leones marinos y delfines.




Y para completar este triángulo, añadiremos a nuestro periplo la pequeña isla, o mejor dicho islote, de Roca Partida. Esta inconfundible “roca” se localiza al oeste de San Benedicto, y es el lugar perfecto para sentirse perdidos en medio de la nada.
Sus escarpadas paredes sirven de refugio a centenares de aves acuáticas, cuyos excrementos han teñido de blanco casi la totalidad de la superficie rocosa. Las aguas oceánicas que rodean Roca Partida suelen ser muy claras y nos permiten disfrutar del espectacular paisaje submarino, dominado por grandes acantilados que se pierden en el abismo. La actividad suele ser muy grande y pese a que los escualos son muy abundantes empezaremos por destacar la fauna de arrecife que es realmente interesante.

En cada repisa o grieta de la pared podremos descubrir cabrillas, peces halcón gigante (o Mero Chino), peces globo, peces trompeta, langostas o grandes morenas moteadas. Ya en aguas abiertas, pero siempre a escasa distancia de la protección del acantilado, nos cruzaremos con viejas, ballestas de cola roja, chopas, peces mariposa barbero, peces ángel de clarión, ídolos moros y peces loro.
Los cardúmenes de gringos y de pequeños carángidos pueden llegar a impedirnos ver lo que ocurre en el azul, pero tras superarlos podremos quedarnos a simplemente disfrutar del desfile de martillos, puntas plateadas (realmente grandes), galapagueños o puntas negras. Y si nos cansamos de tiburones en el azul –algo que parece imposible–, de regreso a la pared seguiremos encontrando tiburones, en este caso puntas blancas de arrecife, que se amontonan en las terrazas, descansando a la espera de la noche, en la que son muy activos. Todo esto se puede completar con la visita de alguna manta o un encuentro con alguna ballena jorobada, que acuden a estas aguas para aparearse.
Sin miedo a equivocarnos, podemos decir que en “Socorro” ninguna inmersión tiene desperdicio, y cada momento bajo la superficie marina puede ser una oportunidad para “El Gran Encuentro”.
Texto: Felipe Barrio
felipe@ultima-frontera.com
https://www.instagram.com/felipe_barrio/
Fotos: Charo Gertrudix y Felipe Barrio
Ultima Frontera
Ingeniero en Prevención de Riesgos, Buzo Comercial, PADI Master Scuba Diver Trainer, Instructor PADI de Buceo de Seguridad Pública, Instructor de Buceo CMAS y PADI.
Mail: charo@ultima-frontera.com
Web: www.uf-photo.com
https://www.instagram.com/cha
Contacto: daniel.araos.alcayaga@ gmail.com (+569 72180145)






Através del programa
“Powered By DAN”, las agencias de formación de buceo pueden integrar las habilidades y los estándares de soporte vital básico, RCP, administración de oxígeno y otros contenidos de los cursos de DAN en su formación en primeros auxilios.
Mientras que las agencias de formación de buceo son las expertas en buceo y educación en el agua, DAN es la autoridad reconocida en primeros auxilios para lesiones de buceo. El plan de estudios de DAN es el más completo del sector, ya que abarca más habilidades que cualquier otro curso para prestadores de primeros auxilios no profesionales. El plan de estudios aprovecha los conocimientos de los servicios médicos de DAN y los datos de reclamaciones sobre incidentes relacionados con el buceo, así como su estrecho seguimiento de la investigación en constan-
te evolución y las normas internacionales.
Powered By DAN ofrece resultados reales. Utilizando materiales de aprendizaje electrónico y fichas de referencia proporcionadas por DAN, las agencias de formación de buceo alojan el contenido en sus plataformas y certifican a los instructores a través de sus sistemas establecidos.
Cuatro agencias de formación de buceo -SSI, NAUI, IANTD y SEI- han

adoptado el programa a principios de 2026. En la feria DEMA Show 2025 celebrada el pasado noviembre, DAN y dichas agencias impartieron conjuntamente cursos de cualificación de instructores y cursos de cualificación de formadores de instructores para certificar a instructores de DAN -profesionales del buceo en activo que construirán una comunidad de buceo mejor formada y dotada de habilidades-.
https://dan.org/education-events/instructor-led-courses/powered-by-dan/


El objetivo de Powered
By DAN es contar con proveedores de primeros auxilios capacitados en todos los lugares de buceo. A medida que el programa se expanda, más buceadores aprenderán las mismas habilidades y estándares. Los buceadores que reciban una formación coherente podrán responder de forma más eficaz como equipo durante las emergencias, cuando cada segundo cuenta. https://dan.org/education-events/instructor-led-courses/powered-by-dan/

Through the Powered By DAN program, dive training agencies can integrate the skills and standards of DAN’s basic life support, CPR, oxygen administration, and other course content into their first aid training.
While scuba training agencies are the experts in diving and in-water education, DAN is the recognized authority on first aid for dive injuries. DAN’s curriculum is the most comprehensive in the industry, covering more skills than any other courses for lay providers. The curriculum leverages insights from DAN’s medical services and claims data on dive-related incidents as well as its close monitoring of evolving research and international standards.
Powered By DAN delivers real results. Using e-learning materials and reference slates provided by DAN, dive training agencies host the content on their platforms and certify instructors through their established systems.
Four dive training agencies — SSI, NAUI, IANTD, and SEI — have adopted the program as of early 2026. At the 2025 DEMA Show last November, DAN and those agencies co-taught Instructor Qualification Courses and Instructor Trainer Qualification Courses to certify DAN Instructors — active dive professionals who will build a better-trained, skill-equipped dive community
Powered By DAN’s goal is to have capable first aid providers at every dive site. As the program expands, more divers will learn the same skills and standards. Consistently trained divers can respond more effectively as a team during emergencies, when every second counts.

Durante la Expedición Científica Antártica Nº58, desarrollada en el marco del trabajo del Instituto Antártico Chileno, INACH, el autor de esta nota participó en operaciones de buceo científico en la Base Profesor Julio Escudero. Esta experiencia marcó profundamente su visión sobre las inmersiones en ambientes extremos, la gestión del riesgo y el valor del trabajo subacuático al servicio de la ciencia.


Hay experiencias que no se buscan únicamente por el desafío técnico, sino porque terminan transformando la forma en que uno comprende su oficio, su vocación y el sentido profundo de lo que hace. Para mí, participar en operaciones de buceo durante la Expedición Científica Antártica Nº 58, desarrollada en el marco del trabajo del Instituto Antártico Chileno INACH, fue una de esas experiencias.
La Antártica no es simplemente un destino remoto ni un escenario extremo para contar una buena historia. Es un territorio que impone respeto desde el primer momento. Todo allí parece recordarte que estás en un lugar donde la naturaleza no negocia, donde las decisiones deben tomarse con criterio, donde la preparación deja de ser una recomendación y se convierte en una condición básica para operar.

Mi participación en la Base Profesor Julio Escudero representó uno de los momentos más importantes de mi vida profesional. Tuve la oportunidad de apoyar actividades vinculadas al buceo científico en un entorno único, aislado, frío y profundamente exigente. Allí, cada inmersión no era solamente una entrada al agua; era parte de una operación mayor, donde se combinaban ciencia, logística, seguridad, disciplina y respeto por uno de los ecosistemas más sensibles del planeta.
Un escenario operacional extremo

Durante esa experiencia comprendí con mucha claridad que el buceo, cuando se desarrolla en ambientes extremos, no puede entenderse como una actividad individual. El buzo que ingresa al agua es apenas la parte visible de una cadena operativa mucho más amplia. Detrás de cada inmersión existe planificación, coordinación, revisión de equipos, análisis de condiciones ambientales, apoyo de superficie, control de tiempos, preparación ante emergencias y una comprensión precisa del objetivo que se busca cumplir.
En la Antártica, el margen de error se reduce. El frío, la distancia, la variabilidad climática y las limitaciones logísticas obligan a trabajar con un estándar distinto. No se trata de dramatizar el entorno, sino de comprenderlo. El buceo antártico exige respeto técnico. Exige asumir que una tarea aparentemente simple puede volverse compleja si no
se planifica adecuadamente. Exige entender que la experiencia del buzo es importante, pero nunca suficiente por sí sola.
¿Dónde realmente comienza la inmersión?
Una inmersión en aguas antárticas comienza mucho antes de tocar el agua. Comienza en la preparación del equipo, en la revisión del traje, en la evaluación de la protección térmica, en la conversación previa con el equipo de apoyo, en la definición de roles, en la revisión del propósito científico de la operación, en la planificación del buceo y en la lectura constante del entorno.
Cada detalle importa. Cada omisión puede tener consecuencias. Cada decisión debe estar respaldada por criterio, no por confianza excesiva. Esa fue una de las grandes enseñanzas de esta experiencia: en ambientes extremos, la seguridad no se improvisa. Se construye. Y se construye con procedimientos claros, con disciplina, con humildad profesional y con equipos humanos que comprenden la im-



“ Una inmersión en aguas antárticas comienza mucho antes de tocar el agua ”

portancia de trabajar coordinadamente.
Una de las dimensiones más valiosas de haber participado en esta expedición fue comprender el rol silencioso, pero fundamental, que puede cumplir el buceo al servicio de la ciencia. Muchas veces se observa la investigación científica desde sus resultados finales: publicaciones, muestras, análisis, datos o conclusiones. Sin embargo, antes de todo eso existe un trabajo de terreno que requiere capacidades operativas reales.
En lugares como la Antártica, ese trabajo exige un nivel de preparación que no siempre es visible, pero que resulta esencial. Bajo el agua, el buzo se convierte en un puente entre el investigador y el ecosistema subacuático.
No basta con descender, observar o recolectar. Es necesario comprender el objetivo de la tarea, actuar con precisión, minimizar el impacto sobre el entorno y
ejecutar cada acción con responsabilidad. En un lugar como la Antártica, esa responsabilidad se siente con una intensidad especial. Uno no está operando en cualquier ambiente; está trabajando en un territorio de enorme valor científico, ambiental y simbólico.
La Base Profesor Julio Escudero, vinculada al trabajo del Instituto Antártico
Chileno INACH, representa precisamente ese punto de encuentro entre ciencia, logística y presencia chilena en el territorio antártico. Para quienes tuvimos la oportunidad de apoyar operaciones allí, la experiencia no solo fue técnica, sino también profundamente formativa.


Cada jornada permitía comprender que el trabajo científico requiere mucho más que conocimiento académico. Requiere equipos humanos capaces de sostener operaciones en condiciones difíciles, con seriedad, orden y compromiso. En mi caso, haber participado desde el buceo fue especialmente significativo. Vengo de un camino profesional marcado por las operaciones subacuáticas, la formación de buzos, la gestión del riesgo y el trabajo en escenarios donde la seguridad no puede quedar en-

tregada al azar. Por eso, la Antártica reforzó una convicción que mantengo hasta hoy: el buceo debe ser entendido como una operación compleja, especialmente cuando se desarrolla en contextos profesionales, científicos o de seguridad pública.
No basta con tener habilidad bajo el agua. No basta con acumular certificaciones ni con haber realizado muchas inmersiones. La verdadera competencia operacional aparece cuando el buzo comprende el sistema completo en el que está inserto: el entorno, los objetivos, los riesgos, el equipo humano, los recursos disponibles y las posibles consecuencias de cada decisión.
En la Antártica, esa comprensión se vuelve evidente. El ambiente no permite arrogancia. Obliga a escuchar, observar, planificar y actuar con sobriedad. Desde mi experiencia, esta vivencia reafirmó que el buceo profesional no puede reducirse solamente a la ejecución técnica. Debe integrar análisis de riesgo, gestión operacional, liderazgo, cultura preventiva y respeto por el entorno donde se interviene.
Huella humana en un territorio extremo
Desde una perspectiva humana, la experiencia también dejó una huella difícil de explicar. La Antártica tiene una forma particular de impactar. El silencio, la inmensidad del paisaje, la presencia del hielo, el frío permanente y la sensación de estar en un lugar donde todo parece más grande que uno mismo, generan una mezcla de respeto y gratitud. No es una emoción pasajera. Es una sensación que permanece.
Hay momentos en la vida profesional en que uno entiende que no está solamente acumulando experiencia, sino formando criterio. Para mí, esta expedición fue precisamente eso. Me permitió mirar el buceo desde una perspectiva más profunda, menos centrada en la acción misma y más enfocada en el sentido de la operación. Bucear allí no era un logro personal aislado. Era una responsabilidad. Era formar parte de esfuerzo científico, logístico y humano mayor.
Con los años, esa experiencia ha dialogado permanentemente con mi trabajo posterior en buceo profesional, buceo de seguridad pública, rescate subacuático y gestión del riesgo. Muchas de las lecciones aprendidas en ambientes extremos son aplicables a otros escenarios: operaciones de búsqueda, recuperación de evidencias, emergencias hidrometeorológicas, trabajos subacuáticos en zonas aisladas, apoyo a investigaciones o intervenciones en entornos de difícil acceso.
Por:
Daniel Elías Araos Alcayaga
Ingeniero
Contacto: daniel.araos.alcayaga@ gmail.com (+569 72180145)





Todos somos conscientes, o deberíamos serlo, de que la práctica del buceo implica cierto riesgo. Cada uno conoce, o debería conocer sus límites, su aptitud para determinadas inmersiones, el cuidado de la naturaleza y la responsabilidad de no cometer excesos.
Sin embargo, muchas veces dejamos de lado lo que ocurre en el medio que utilizamos para realizar esta actividad de manera más placentera y sin estrés en superficie: la vida a bordo en una embarcación.
Imaginemos esta situación: el barco acaba
de zarpar, ya está a unas millas de la costa y se da cuenta de que olvidó algo indispensable. En una embarcación, un olvido pesa el triple.
Hace algunos años, en una vida a bordo, una persona de otro grupo sufrió una crisis de presión baja (hipotensión) al finalizar
la segunda inmersión del día. No fue grave porque se pudo actuar rápidamente, antes de que existiera la posibilidad de una pérdida de conocimiento.
ciencia. Por tal motivo, tener una “checklist” es innegociable. El mar exige respeto y parte de ese respeto es llegar preparado.
Esta persona me comentó que padecía hipotensión y tomaba medicación para prevenir inconvenientes, pero al revisar sus pertenencias descubrimos que había olvidado la medicación diaria y tampoco llevaba sales de rehidratación. Estábamos lejos de puerto y dependíamos, únicamente, de lo que habíamos subido al barco.
Ese día me quedó más claro que nunca que la responsabilidad en el buceo comienza mucho antes de ponerse el traje. Empieza en casa, armando el equipaje con con-
Sería interminable elaborar una lista general, porque cada uno sabe qué necesita, pero estos cinco ítems abarcan los elementos más habituales en una vida a bordo.
Estas son algunas ideas que, en mi casi medio siglo de experiencia en el buceo, me han resultado de gran utilidad.
1
Vestimenta / Ropa.
“Vestirse por capas, no por looks”
El error: pensar que en un clima cálido y soleado solo utilizaremos malla y remera.
La realidad: sol, viento, humedad y frío
nocturno.
Solución: malla -bañador-, remera de mangas largas con protección UV, buzo polar, rompevientos, gorro y medias. Si no seca rápido, no va.
2 Medicamentos. “Tu botiquín personal”
El error: confiar únicamente en el botiquín del barco.
Normalmente, una embarcación destinada a la modalidad vida a bordo dispone de medicamentos de uso general y elementos de primeros auxilios, pero está lejos de ser un laboratorio flotante.
Solución: kit sellado en bolsa tipo “Ziploc” con pastillas para el mareo, ibuprofeno o paracetamol, sales de rehidra-

tación, protector solar, crema cicatrizante y los medicamentos personales (yo calculo para los días del viaje más dos adicionales).
3
Electrónica. “Agua y electrónica no se llevan bien”
El error: pensar que nunca nos ocurrirá.
Solución: “dry bag” obligatorio para el celular, cargador, adaptador universal y, al menos entre dos o tres compañeros, un cable de repuesto.
4 Documentación
“Un olvido imperdonable”
Cuantas más veces se controle la documentación, más tranquilo se duerme.
Pasaporte vigente, tarjetas de crédito habilitadas, vacunas, certificaciones, bitácora, seguro DAN y brevets. En lo posible, llevar fotocopias y fotos en el celular. Aunque es poco frecuente, según el
destino pueden subir a bordo autoridades migratorias o portuarias para verificar la documentación.
5 Equipo de buceo.
“La redundancia no daña”
Sin mencionar cada componente, un chequeo pormenorizado del equipo es imprescindible. La pesadilla de cualquier buzo embarcado es haber olvidado una parte del mismo.
Es raro perder una aleta, aunque lo he visto, pero es común la rotura de un strap. Llevar uno de repuesto no ocupa lugar, es económico y puede evitar perder una inmersión.
También considero indispensable un segundo visor; contar con un respaldo evita estrés y garantiza la continuidad de la jornada.
Si disponemos del resto del equipo propio, lo ideal es mantenerlo con los services oficiales al día. Tampoco está de más llevar una boquilla de repuesto, ya que la rotura del mordillo resulta muy incómoda. Como ayuda memoria, en cada viaje confecciono una checklist y la marco
Vestimenta
Ropa
• Remeras 3
• Mallas 3
• Pantalón 1
• Rompevientos 1
• Etc.
Medicamentos
• Personales
• Analgésicos
• Protector solar
• Etc.
Electrónica
• Dry bag
• Cargador celular
• Adaptador
• Etc.
Documentación
• Pasaporte / DNI
• Brevet
• Tarjetas de crédito
• Etc.
Equipo
• Descripción pormenorizada de todo lo que se lleva
dos veces: la primera al separar los elementos y la segunda al guardarlos en el equipaje.
La doble marca evita olvidar guardar algo que sí habíamos separado.
Nunca pensemos que los controles, chequeos y re-chequeos son exagerados.
La tolerancia en el mar empieza por la responsabilidad propia. Prepararte bien no es exagerar, es cuidar tu salida y la del equipo. Chequea dos veces, y después solo queda respirar lento y disfrutar el azul.






Durante décadas imaginamos al océano como un espacio inmenso e inagotable, capaz de absorber cualquier impacto generado por la actividad humana. Sin embargo, cada inmersión nos muestra una realidad diferente: redes abandonadas sobre los arrecifes, botellas atrapadas entre los corales, bolsas plásticas desplazándose como medusas y microplásticos invisibles que ya forman parte de la cadena alimentaria marina... y también de la nuestra.
La contaminación por residuos se ha convertido en una de las amenazas más importantes para los ecosistemas marinos del planeta. Lo más preocupante es que ya no se trata únicamente de basura visible. Hoy sabemos que millones de fragmentos microscópicos de plástico se encuentran distribuidos desde la superficie hasta las máximas profundidades oceánicas, alcanzando incluso regiones remotas donde la presencia humana todavía es inexistente.
Según datos internacionales recientes, la producción mundial de plásticos continúa creciendo y gran parte de ella corresponde a productos de un solo uso. Se estima que más del 80 % del plástico producido termina convirtiéndose en residuo, mientras que millones de toneladas llegan cada año a ríos, costas y océanos.
Redes fantasmas
Para quienes practicamos buceo, uno de los residuos más impactantes son las llamadas “redes fantasmas”. Se trata de

For decades, we imagined the ocean as an immense and inexhaustible space, capable of absorbing any impact generated by human activity. Yet every dive reveals a different reality: abandoned nets draped over reefs, bottles trapped among corals, plastic bags drifting like jellyfish, and invisible microplastics that have already become part of the marine food chain—and of ours as well.
Waste pollution has become one of the most serious threats facing marine ecosystems worldwide. Even more alarming is the fact that the problem is no longer limited to visible debris. We now know that millions of microscopic plastic fragments are distributed from the surface to the greatest ocean depths, reaching even remote regions where human presence remains virtually nonexistent.

According to recent international data, global plastic production continues to rise, much of it consisting of single-use products. It is estimated that more than 80% of all plastic ever produced eventually becomes waste, while millions of tons reach rivers, coastlines, and oceans every year.
Ghost nets
For those of us who dive, one of the most disturbing forms of marine debris is the so-called “ghost nets.” These are lost or abandoned fishing

artes de pesca perdidas o abandonadas que continúan atrapando peces, tortugas, tiburones, mamíferos marinos y aves durante años, e incluso décadas.
Estas estructuras sintéticas pueden permanecer cientos de años en el ambiente marino, fragmentándose lentamente en microplásticos mientras siguen funcionando como trampas mortales. Diversas investigaciones y proyectos internacionales han comenzado a desarrollar nuevas tecnologías para localizar y retirar estas redes, pero la magnitud del problema es enorme.



gears that continue trapping fish, turtles, sharks, marine mammals, and seabirds for years—and sometimes decades.
These synthetic structures can remain in the marine environment for hundreds of years, slowly fragmenting into microplastics while continuing to function as deadly traps. Numerous international research groups and conservation projects are developing new technologies to locate and remove these nets, but the scale of the problem remains enormous.
En numerosas regiones del mundo, desde el sudeste asiático hasta el Atlántico europeo, buzos voluntarios participan activamente en campañas de remoción de aparejos abandonados. Muchas veces estas tareas permiten salvar arrecifes enteros cubiertos por nylon, cabos y restos de pesca industrial.
El plástico que ya no vemos
La basura marina atraviesa una nueva etapa: la contaminación invisible.
La acción del sol, las corrientes y el oleaje fragmenta los residuos en partículas cada vez más pequeñas conocidas como microplásticos y nano plásticos. Estas partículas son ingeridas por plancton, moluscos, peces y organismos filtradores, ingresando progresivamente en toda la red trófica y, por supuesto, nosotros también estamos incluidos en ella, cuando los alimentos provenientes del mar llegan a nuestra mesa.
Los estudios más recientes indican que los microplásticos representan no
solo un problema ambiental, sino también sanitario. Investigaciones publicadas durante 2024 sugieren posibles asociaciones entre la exposición a microplásticos y diversos efectos sobre la salud humana, una línea científica que continúa desarrollándose y generando creciente preocupación en la comunidad internacional.

In many parts of the world, from Southeast Asia to the European Atlantic, volunteer divers actively participate in campaigns to remove abandoned fishing gear. In many cases, these efforts have succeeded in saving entire reefs covered by nylon lines, ropes, and industrial fishing debris.

The plastic we can no longer see
Marine litter has entered a new phase: invisible contamination.
Sunlight, currents, and wave action gradually break down waste into increasingly smaller particles known as microplastics and nanoplastics. These particles are ingested by plankton, mollusks, fish, and filter-feeding organisms, progressively entering the entire food web. Needless to say, we are also part of that chain whenever seafood reaches our tables.
Recent studies indicate that microplastics represent not only an environmental issue but also a public health concern. Research published during 2024 suggests possible associations between exposure to microplastics and a variety of effects on human health, an area of science that continues to evolve and generate growing concern within the


Durante años, la contaminación por plásticos fue considerada principalmente un problema ambiental. Lo que alguna vez fue una botella flotando en el mar puede terminar fragmentándose en millones de partículas microscópicas, ingresar en la cadena alimentaria y, eventualmente, alcanzar tejidos humanos. El océano contaminado ya no es solamente un problema ecológico: comienza a perfilarse también como un problema de salud pública global.
Investigaciones recientes comenzaron a demostrar que sus consecuencias podrían extenderse mucho más allá de los ecosistemas marinos.
Uno de los estudios más importantes publicados en 2024 en el prestigioso “New England Journal of Medicine” analizó placas ateromatosas extraídas de pacientes sometidos a endarterectomía carotídea. Los investigadores detectaron micro y nano plásticos en más de la mitad de las muestras estudiadas,
principalmente partículas de polietileno y policloruro de vinilo (PVC).
El estudio incluyó 257 pacientes con enfermedad carotídea. El polietileno fue detectado en aproximadamente el 58 % de las placas analizadas, mientras que una proporción menor también presentaba partículas de PVC.
Mediante microscopía electrónica se observaron partículas menores a un micrón incrustadas dentro de macrófagos espumosos presentes en las placas ateroscleróticas. Además, los pacientes cuyas placas contenían micro y nano plásticos presentaron un riesgo significativamente mayor de sufrir infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o muerte durante el seguimiento clínico. El riesgo fue aproximadamente 4,5 veces superior respecto de aquellos pacientes en quienes no se detectaron estas partículas.
Si bien los autores aclaran que el estudio no demuestra una relación causal definitiva, representa la prime-

international community.
For many years, plastic pollution was viewed primarily as an environmental problem. What was once a bottle floating at sea can eventually fragment into millions of microscopic particles, enter the food chain, and ultimately reach human tissues. A polluted ocean is no longer merely an ecological
issue; it is beginning to emerge as a global public health challenge. Recent investigations suggest that its consequences may extend far beyond marine ecosystems.
One of the most important studies published in 2024 in the prestigious New England Journal of Medicine analyzed atherosclerotic plaques removed from patients undergoing carotid endarterectomy. Researchers detected micro- and

ra evidencia clínica sólida que vincula la presencia de micro y nano plásticos dentro de lesiones ateroscleróticas humanas con un aumento de eventos cardiovasculares mayores.
El hallazgo abrió una nueva línea de investigación dentro de la medicina cardiovascular y vascular, especialidad a la que me dedico desde hace más de 35 años. Actualmente se estudia si estas partículas pudieran favorecer procesos inflamatorios crónicos, estrés oxidati-
vo, disfunción endotelial o inestabilidad de las placas ateromatosas.
Otras patologías potencialmente asociadas a la exposición a micro y nano plásticos provenientes del aire que respiramos, alimentos que comemos y del agua que bebemos, incluyen:
• Fibrosis pulmonar.
• Exacerbación del asma.
• Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
nanoplastics in more than half of the samples examined, predominantly polyethylene and polyvinyl chloride (PVC) particles.
The study included 257 patients with carotid artery disease. Polyethylene was detected in approximately 58% of the plaques analyzed, while a smaller proportion also contained PVC particles.
Using electron microscopy, investigators identified submicron particles embedded within foam macrophages located inside the atherosclerotic plaques. Moreover, patients whose plaques contained micro- and nanoplastics showed a significantly higher risk of myocardial infarction, stroke, or death during clinical follow-up. Their risk was approximately 4.5 times greater than that observed in patients in whom such particles were not detected. Although the authors emphasized
that the study does not establish a definitive causal relationship, it represents the first solid clinical evidence linking the presence of micro- and nanoplastics within human atherosclerotic lesions to an increased incidence of major cardiovascular events.
This finding has opened a new line of investigation in cardiovascular and vascular medicine, the specialty to which I have devoted more than thirtyfive years of my professional life. Researchers are currently exploring whether these particles may promote chronic inflammation, oxidative stress, endothelial dysfunction, or plaque instability.
Other diseases potentially associated with exposure to microand nanoplastics —derived from the air we breathe, the food we eat, and the water we drink—include:
• Pulmonary fibrosis.
• Asthma exacerbation.
• Enfermedad de Alzheimer.
• Enfermedad de Parkinson.
• Alteraciones de la fertilidad masculina y de la calidad espermática (uno de los campos más estudiados).
• Disminución de los niveles de testosterona en hombres jóvenes.
• Alteración de las hormonas femeninas en mujeres jóvenes.
• Enfermedades congénitas y del desarrollo fetal.
• Diversos tipos de cáncer.
Todas estas, actualmente continúan en estudios a futuro. Quizás no resulte exagerado pensar que, en un futuro próximo, pueda surgir una nueva especialidad médica: la
“Plasticología”
Lo que vemos bajo el agua
Los buzos y fotógrafos submarinos somos testigos silenciosos de esta transformación destructiva y, quienes ama-

• Chronic obstructive pulmonary disease (COPD).
• Alzheimer’s disease.
• Parkinson’s disease.
• Male fertility disorders and impaired sperm quality (one of the most extensively studied fields).
• Reduced testosterone levels in young men.
• Alterations in female hormonal balance in young women.
• Congenital disorders and fetal developmental abnormalities.
• Various forms of cancer.
At present, all of these associations remain under investigation. Perhaps it is not unreasonable to imagine that, in the not-too-distant future, a new medical specialty could emerge: “Plasticology.”
Divers and underwater photographers are silent witnesses to this destructive transformation, and those of us who love the sea —
as I do— find it difficult to accept.
Every photograph showing a net entangled in coral, a turtle swimming among debris, or a bottle resting on an apparently pristine seabed possesses tremendous documentary value. Underwater imagery reveals a reality hidden from most people.
That is, in part, my work. In addition to participating in marine debris removal efforts —as many divers around the world do— I try to use photography to raise awareness of this issue. Some images may even appear amusing at first glance, yet they depict extraordinarily beautiful and fragile marine species living alongside our waste. I hope the photographs accompanying this article encourage readers to reflect on that reality.
The ocean still retains an extraordinary capacity for recovery when the pressures affecting it are
mos el mar, como yo, no podemos soportarlo.
Cada fotografía que registra una red atrapada en un coral, una tortuga nadando entre residuos o una botella depositada sobre un fondo aparentemente prístino posee un enorme valor documental. Las imágenes submarinas permiten mostrar una realidad que permanece oculta para la mayoría de las personas.
Ese es, en parte, mi trabajo. Además de colaborar en la extracción de residuos del fondo marino, como hacemos muchos buzos alrededor del mundo, intento utilizar la fotografía para visibilizar esta problemática. Algunas de las imágenes pueden parecer incluso simpáticas a primera vista, pero muestran a especies marinas extraordinariamente bellas y frágiles conviviendo con nuestra basura. Espero que las fotografías que acompañan este artículo ayuden a reflexionar sobre ello.
El océano todavía conserva una extraordinaria capacidad de recuperación
cuando se reducen las presiones que lo afectan. Pero esa recuperación exige acciones concretas: disminuir el consumo de plásticos de un solo uso, mejorar la gestión de residuos, controlar los descartes pesqueros y desarrollar una mayor conciencia colectiva sobre el destino final de aquello que consumimos.
La basura marina ya no es un problema lejano. Está presente en arrecifes tropicales, mares templados, costas urbanas y regiones remotas del planeta y en todos los cuerpos de agua dulce y salada del planeta. Como buzos, fotógrafos y amantes del mar, tenemos la responsabilidad de documentarla, denunciarla y contribuir a que las generaciones futuras puedan encontrar bajo el agua algo más que los restos de nuestra propia civilización.
Texto y fotos: Dr. Aldo Gustavo Galante Ingeniero en Prevención de Riesgos, Buzo Comercial, PADI Master Scuba Diver Trainer, Instructor PADI de Buceo de Seguridad Pública, Instructor de Buceo CMAS y PADI. Contacto: daniel.araos.alcayaga@ gmail.com (+569 72180145) operacionprofunda@gmail.com wwwoperacionprofunda.blogspot.com


reduced. But recovery requires concrete actions: decreasing the consumption of single-use plastics, improving waste management, controlling discarded fishing gear, and developing a greater collective awareness regarding the ultimate fate of everything we consume.
Marine debris is no longer a distant problem. It is present on tropical reefs, in temperate seas, along urban coastlines, and in
remote regions of the planet, as well as in every freshwater and marine environment on Earth.
As divers, photographers, and lovers of the sea, we have the responsibility to document it, denounce it, and help ensure that future generations discover beneath the surface something more than the remnants of our own civilization.
Until the next dive...



El notable deportista argentino, Pablo De Celis, hijo de otro grande del buceo nacional, Eduardo De Celis, representó al país en el 36°
Campeonato Mundial AIDA disputado en Hungría. Logró cuatro tarjetas blancas, estableció un nuevo Récord Nacional Absoluto y regresó con la satisfacción de haber cumplido uno de sus mayores sueños deportivos.
Budapest, Hungría. Entre el 31 de mayo y el 6 de junio de 2026, el moderno complejo acuático Duna Arena fue escenario del 36° Campeonato Mundial de Apnea AIDA, organizado por la Asociación
Internacional para el Desarrollo de la Apnea (AIDA International). Más de 260 competidores provenientes de 60 países se dieron cita en la capital húngara para protagonizar una semana de altísimo nivel deportivo, donde se registraron récords mundiales y marcas históricas.


Entre ellos estuvo el argentino Pablo De Celis, quien llegó al máximo escenario de la apnea de piscina después de un proceso de crecimiento deportivo que se consolidó durante la última temporada.
“La decisión de representar a la Argentina no fue algo que tomé de un día para otro, sino el resultado de un proceso”, explicó. Odontólogo desde hace más de catorce años, comenzó a competir seriamente en los últimos tiempos y durante 2025 alcanzó una sucesión de resultados que terminaron impulsándolo hacia el Mundial. “Salí campeón nacional bajo las reglas CMAS, logré varios récords nacionales, gané varias competencias AIDA y obtuve dos récords nacionales AIDA. Después de meditarlo mucho, hablarlo con mi esposa y sacar cuentas, sentí que podía asumir el compromiso. Quise demostrarme hasta dónde podía llegar y todo lo realizado en 2025 me dio la confianza para representar a nuestro país en un torneo de semejante magnitud”, señaló.
Aunque la apnea es una disciplina individual, el camino hacia Budapest estuvo sostenido por un importante grupo de personas. El deportista destacó especialmente el trabajo de su entrenador, Ricardo Montans (@ freedivingargentina), con quien comenzó a entrenar de


manera semiprofesional hace tres o cuatro años.
“Él armó la base de todo esto”, afirma. A la preparación específica se sumaron una nutricionista, entrenamiento físico en gimnasio, yoga y acompañamiento psicológico para manejar las exigencias que supone equilibrar la profesión, la familia y el deporte de alto rendimiento. Sin embargo, el principal sostén estuvo en el ámbito familiar. “El pilar fundamental fue mi esposa, María Eugenia González. Tuve la enorme suerte de viajar y compartir todo el Mundial con ella en Budapest. Mientras yo competía, ella estaba al lado filmando, haciéndome de coach y bancándome en todo, estando embarazada de siete meses”.
El reconocimiento también alcanzó a la Escuela de Buceo Cetáceos, amigos y familiares que siguieron las alternativas del campeonato a través de las transmisiones en vivo: “Sentir ese aguante a la distancia me emocionó muchísimo”.
Compartir escenario con los mejores del mundo
El Mundial reunió a la élite internacional de la apnea. La ceremonia inaugural dejó uno de los recuerdos más especiales para el argentino. “El encuentro con los demás atletas fue una de las partes más lindas y movilizantes. Compartir la piscina con personas que uno mira desde hace años para aprender, o simplemente admirar las marcas que realizan, fue una experiencia grandiosa”, explicó.
Durante el desfile de apertura le correspondió encabezar la delegación y terminó compartiendo la emoción junto a los representantes latinoamericanos. “El
ambiente fue espectacular”, resumió.
Y los resultados deportivos estuvieron a la altura de las expectativas. En la categoría masculina se alcanzaron 325 metros en Dinámica con Monoaleta y 252 metros en Dinámica sin Aletas, estableciendo un récord histórico para la especialidad.
Además, en la rama femenina se registró un nuevo récord mundial de Apnea Estática con 9 minutos y 39 segundos.
Una semana de crecimiento constante
El argentino fue evolucionando prueba tras prueba. La primera participación llegó el martes, en Dinámica con Bialetas. Los nervios propios del debut mundialista no impidieron una actuación sólida, alcanzando 144 metros y obteniendo tarjeta blanca. “El martes rompí el hielo con los lógicos nervios del debut en un Mundial”, recordó.
Al día siguiente, en Dinámica sin Aletas, completó 132 metros, consolidando su rendimiento. En tanto, la jornada del viernes estuvo dedicada a la exigente prueba de Apnea Estática. Y allí consiguió uno de los objetivos más personales de toda la temporada. “Fue una prueba muy dura y mental. Logré superar una barrera personal muy importante al alcanzar los 5 minutos y 13 segundos”, destacó.




Pero el gran momento llegaría el sábado, en Dinámica con Monoaleta. Con una actuación sobresaliente estableció una nueva mejor marca personal y consiguió un nuevo Récord Nacional Argentino Absoluto con 183 metros. “Realmente fue la frutilla del postre...”
El balance final fue más que positivo: cuatro tarjetas blancas, nuevas marcas personales y un récord nacional absoluto.
“Volver de Budapest con un récord nacional, haber tenido cuatro pruebas válidas y superado mis marcas me deja híper satisfecho, pero también me demuestra que todavía tengo margen para seguir creciendo. En este deporte no hay que apurarse; el crecimiento más sano es paulatino, paso a paso”, explica.


Aunque continuará compitiendo, el deportista asegura que su prioridad inmediata está fuera del agua: “Mi próximo objetivo es ser padre”
De todas formas, el calendario deportivo continuará activo. Del 9 al 11 de octubre se disputará la AIDA BAJAU 50 Apnea Competition 2026, una competencia internacional con estatus de World Record que se desarrollará en el Parque Roca, en la Ciudad de Buenos Aires, organizada por la Escuela de Buceo y Freediving Bajau. El encuentro incluirá cursos de seguridad en apnea, formación de jueces y diversas actividades bajo estándares AIDA.
Además, el calendario nacional FAAS-CMAS continuará con las tradicionales competencias de Santa Fe y Bahía Blanca, en las que espera volver a estar presente.
Después de una semana inolvidable en Budapest, Pablo De Celis regresó con mucho más que una medalla. Volvió con la certeza de haber alcanzado uno de sus sueños deportivos y con la convicción de que aún quedan nuevas metas por cumplir.




¿El manómetro sigue siendo redundancia… o ya es otro punto de falla? El autor de esta nota nos propone un análisis pormenorizado de una discusión que apunta, sin duda, a una mejor perspectiva de la seguridad en las inmersiones de nuestro tiempo. Leerla es casi obligatoria para todos los que practican buceo.


Son las ocho de la mañana. El mar está calmo, el grupo termina de equiparse y la embarcación se prepara para salir.
Uno de los buzos revisa sus bolsillos. Después la mochila. Después vuelve a revisar el bolso donde guarda sus instrumentos. No encuentra la computadora. (La había dejado cargando durante la noche.)
En pocos segundos aparece un problema inesperado: no sólo olvidó su computadora de buceo. También olvidó la única forma que tenía de conocer la presión de sus cilindros... La inmersión termina antes de empezar.
Lo interesante de esta escena no es el olvido. Todos podemos cometer errores. Lo interesante es que, frente a ese mismo escenario, distintos buzos llegan a conclusiones completamente diferentes.
Algunos dirán:
Ese es el problema de eliminar el manómetro tradicional.
Otros responderán:
No. Ese es el problema de no tener un procedimiento de chequeo previo.
Y probablemente ambos tengan parte de razón.
Esta diferencia de interpretación explica una de las discusiones más interesan-
tes que atraviesa hoy al buceo moderno: el uso de sensores de presión inalámbricos, la integración de aire y el verdadero significado de la redundancia.
Porque el debate no es simplemente tecnológico. Es mucho más profundo. Se trata de cómo gestionamos el gas, cómo reducimos riesgos y cómo tomamos decisiones cuando algo no sale como esperábamos.
La pregunta no es “sensor o manómetro”
Durante décadas, el manómetro fue la herramienta principal para conocer la presión disponible en un cilindro. Simple, robusto, conocido y efectivo.
Pero la aparición de sensores de presión inalámbricos cambió la conversación. Hoy, una computadora puede mostrar en una misma pantalla profundidad, tiempo, tiempo de no descompresión, techo de descompresión, velocidad de ascenso, mezcla respiratoria, presión del cilindro e, incluso, información de múltiples gases.
La pregunta entonces ya no debería ser: ¿Sensor o manómetro?
La pregunta debería ser otra: ¿Qué configuración me ayuda a tomar mejores de-
cisiones bajo el agua?
Esa diferencia es importante. Porque si analizamos el tema como una competencia entre instrumentos, la discusión se vuelve emocional. Pero si lo analizamos como un sistema de toma de decisiones, la conversación cambia.
Desde mi experiencia, el mayor beneficio de la integración de presión no es la comodidad. Es la disponibilidad inmediata de información crítica. Y en buceo, claro, una decisión tomada un minuto antes suele ser mejor que una decisión tomada un minuto después.
El argumento a favor del manómetro de respaldo
La postura conservadora es clara: si uso un transmisor inalámbrico, debería mantener un manómetro tradicional como respaldo. No es una posición improvisada.


La empresa Shearwater recomienda utilizar un manómetro sumergible analógico como fuente redundante de información de presión junto a sus transmisores Swift.
DAN, en tanto, sostiene que la redundancia consiste en disponer de una fuente alternativa de información o equipamiento cuando el sistema principal falla.
Suunto también recomienda verificar la consistencia entre instrumentos principales y de respaldo durante los chequeos previos.
Desde esta perspectiva, el SPG aporta una fuente independiente de información.
4 Si la computadora falla.
4 Si la batería se agota.
4 Si el transmisor pierde comunicación.
4 Si existe alguna duda sobre la lectura.
4 El buzo conserva una referencia adicional.
Para muchos instructores y para gran parte del buceo recreativo, esta postura continúa siendo perfectamente válida. Y tiene argumentos sólidos para sostenerse.
El argumento a favor de simplificar
Pero existe otra mirada. Una mirada que cada vez aparece con más frecuencia entre
buzos técnicos, usuarios de rebreather, exploradores de cuevas y buzos sidemount.
Esta postura no niega la utilidad de un SPG. Lo que cuestiona es la idea de que agregar un instrumento siempre implica agregar seguridad.
Un manómetro también incorpora:
4 Una manguera HP.
4 Conexiones adicionales.
4 Juntas tóricas.
4 Componentes mecánicos.
4 Elementos expuestos a golpes.
4 Más mantenimiento.
Desde esta perspectiva, la pregunta cambia. Ya no se trata de cuántos instrumentos llevamos. Se trata de cuántos puntos de falla agregamos al sistema.
Algunos referentes del buceo técnico sostienen que, en determinadas configuraciones, reducir componentes puede representar una mejora operativa y una reducción del riesgo total.
La redundancia no consiste simplemente en sumar elementos. “La redundancia consiste en mantener la capacidad de resolver un problema sin comprometer la seguridad de la inmersión.” Y esa diferencia conceptual es el corazón de esta discusión.
Dos posiciones que buscan exactamente lo mismo
A primera vista, ambas posturas parecen incompatibles. Pero en realidad persiguen el mismo objetivo.
Las dos buscan aumentar la seguridad.
4 Las dos buscan reducir el riesgo.
4 Las dos buscan evitar que una falla aislada termine, transformándose en un incidente.
La diferencia está en cómo entienden la redundancia. Para una postura, redundancia significa incorporar una fuente alternativa de información. Para la otra, redundancia significa mantener la capacidad de resolver problemas reduciendo al mismo tiempo la cantidad de componentes susceptibles de fallar.
La discusión no debería centrarse en quién tiene razón. La discusión debería centrarse en entender qué configuración resulta más adecuada para cada tipo de buzo y para cada tipo de inmersión.
Qué puede fallar en cada sistema
Para que esta discusión sea honesta, también debemos reconocer algo que mu-
chas veces se omite.
Ambos sistemas pueden fallar.
4 Un sensor de presión puede:
4 Quedarse sin batería.
4 Perder comunicación.
4 Estar mal pareado.
4 Sufrir un daño físico.
4 Presentar una lectura incorrecta.
4 O depender de una computadora que el buzo olvidó.
Pero un manómetro tradicional tampoco es infalible.
Un manometro puede presentar:
4 Pérdidas en la manguera HP.
4 Fallas en el spool o swivel.
4 Juntas tóricas dañadas.

4 Humedad interna.
4 Agujas trabadas.
4 Daños por impacto.
4 O lecturas incorrectas.
Lo analógico no significa automáticamente invulnerable. Y lo electrónico no significa automáticamente poco confiable.
Durante años muchos buzos observamos los sensores inalámbricos con cierta desconfianza. Y era razonable.
Las primeras generaciones no siempre ofrecían la confiabilidad que hoy damos por sentada. Pero la tecnología evolucionó.
Los transmisores actuales son significativamente más robustos, más confia-

bles y más sofisticados que aquellos sistemas que comenzaron a popularizarse hace más de una década.
Desde mi experiencia como instructor, buzo técnico, usuario de sidemount y buzo de rebreather, considero que hoy los sensores de presión ya no deben analizarse únicamente como una comodidad.
Deben analizarse como una herramienta que puede ayudar a reducir carga operativa, mejorar la conciencia situacional y facilitar una toma de decisiones más rápida y eficiente.
Y aquí aparece una conclusión que considero fundamental.

Los dos sistemas pueden fallar.
4 Lo que modifica el resultado no es el instrumento.
4 Lo que modifica el resultado es la respuesta del buzo.
4 Un buzo que entiende su configuración, que conoce sus procedimientos y que planificó adecuadamente su inmersión tendrá más herramientas para resolver una falla.
4 Sea esa falla electrónica o mecánica.
4 La seguridad no consiste en encontrar un sistema infalible.
4 La seguridad consiste en entender cómo puede fallar el sistema que utilizamos y qué vamos a hacer cuando eso ocurra.
El error no siempre está en el equipo
Volvamos al buzo que olvidó su computadora cargando. Ese ejemplo demuestra algo interesante.
Muchas veces buscamos la seguridad en el equipo cuando deberíamos buscarla en los procedimientos. Si una computadora integrada es la fuente principal de información de presión, entonces debe formar
parte del checklist crítico de la inmersión.
4 Debe verificarse.
4 Debe estar cargada.
4 Debe estar bien configurada.
4 Debe mostrar la información esperada.
Y si algo de eso no ocurre, la inmersión debe replantearse. El problema no es la tecnología. El problema es utilizar tecnología sin adaptar los procedimientos.
Recreativo, Técnico y CCR: no es la misma discusión
Probablemente el mayor error sea inten-

tar encontrar una única respuesta para todos los buzos. No existe.
Un Open Water recién certificado. Un instructor trabajando con alumnos. Un buzo sidemount. Un usuario de CCR. Un buzo técnico con múltiples gases.
Todos enfrentan riesgos diferentes. Y todos toman decisiones diferentes.
En un buzo recreativo inicial, mantener un SPG como respaldo puede ser una decisión perfectamente razonable.
Pero cuando analizamos configuraciones avanzadas, técnicas o de rebreather, la discusión cambia.
Personalmente considero que la inte-

gración de presión aporta una mejora real a la seguridad operacional. No porque elimine riesgos. No porque vuelva infalible al sistema. Sino porque permite acceder a información crítica de forma inmediata, reducir carga operativa y tomar decisiones con mayor rapidez. Y en esos escenarios, agregar un manómetro tradicional no siempre representa una mejora.
En algunos casos puede transformarse en un punto de falla adicional. Por supuesto, esta postura exige entrenamiento. Exige planificación. Exige procedimientos. Exige disciplina. Sin esos elementos, ninguna tecnología mejorará la seguridad.

No creo que el futuro del buceo pase por reemplazar criterio con tecnología. Pero sí creo que la tecnología puede ayudarnos a tomar mejores decisiones.
Después de años enseñando buceo y buceando de forma recreativa, avanzada, técnico, sidemount y utilizando rebreather, mi percepción es clara.
La integración de presión ha alcanzado un nivel de madurez que la convierte en mucho más que una comodidad.
Divers Alert Network. Risk and Redundancy Recomendaciones sobre planificación, fallas de computadoras y redundancia.
https://dan.org/alert-diver/article/risk-and-redundancy/ Suunto. Tank POD – Pre-dive Safety Checks Verificación de instrumentos primarios y de respaldo, digitales y mecánicos.
https://www.suunto.com/de-li/Support/Product-support/ suunto_tank_pod/suunto_tank_pod/safety/pre-divesafety-checks/ Shearwater Research. Extreme (and Not So Extreme) Multistage Sidemount Cave Diving with AI Perspectiva sobre reducción de puntos de falla mediante transmisores en configuraciones sidemount multietapa. https://shearwater.com/en-ca/blogs/community/ extreme-and-not-so-extreme-multistage-sidemountcave-diving-with-ai
ProTec Dive Centers. AI and Transmitters: our two cents on Air Integration in cave diving. Perspectiva técnica sobre integración de aire, configuración y respaldo en buceo de cuevas.
https://protecdivecenters.com/blog/ai-and-transmittersour-two-cents-on-air-integration-in-cave-diving/
Hoy representa una herramienta valiosa para gestionar información crítica bajo el agua. Especialmente en aquellas inmersiones donde la carga operativa es elevada y donde una decisión tomada a tiempo puede marcar una diferencia importante.
La verdadera pregunta ya no es si confiamos más en un sensor o en un manómetro.
La verdadera pregunta es:
¿Qué sistema nos ayuda a tomar mejores decisiones cuando las cosas no salen como esperábamos? Porque la seguridad rara vez depende de una única pieza de equipo. Depende de cómo pensamos. Depende de cómo planificamos. Depende de cómo entrenamos. Y depende de cómo respondemos cuando una parte del sistema deja de funcionar. Y eso seguirá siendo cierto independientemente de la tecnología que utilicemos.
Por: César Amico
y César Amico



BUCEO ADAPTADO

El buceo adaptado se convirtió en una herramienta de inclusión que permite a personas con discapacidad acceder al mundo subacuático de manera segura, a través de Técnicas Adaptativas, y acompañadas por profesionales capacitados y con protocolos especialmente diseñados para cada necesidad.
Esta actividad no solo ofrece una experiencia recreativa diferente, sino que también promueve la autonomía, la confianza y el desarrollo personal. Bajo el agua, muchas de las barreras físicas presentes en la vida cotidiana disminuyen gracias a la flotabilidad, permitiendo a los participantes, personas con discapacidad, experimentar una sensación única de libertad y movimiento.
En este contexto, el compromiso con la promoción del buceo adaptado y la generación de oportunidades para que más personas con discapacidad puedan descubrir el océano, y disfrutar de sus beneficios, es a través de programas de formación, acompañamiento y actividades inclusivas. Esta labor contribuye a derribar prejuicios y ampliar el acceso a
los deportes acuáticos adaptados.
Quienes participan en estas experiencias suelen destacar no solo el contacto con la naturaleza y la vida marina, sino también el impacto emocional positivo que genera la actividad. El buceo adaptado fomenta la integración social, fortalece la autoestima y demuestra que, con los apoyos adecuados, es posible superar muchos de los límites que tradicionalmente se consideran infranqueables. Así como ayuda a explorar maneras adicionales de motivar y alentar a los alumnos con desafíos mentales y/o físicos.
El buceo adaptado representa mucho más que una actividad recreativa: es una puerta hacia la inclusión, la igualdad de oportunidades y la demostración de que el deporte puede ser una herramienta transformadora para la sociedad. Por eso también es importante no solo ser un profesional preparado sino visibilizar la importancia de construir espacios deportivos más inclusivos y adaptados, donde todas las personas tengan la posi-



bilidad de explorar nuevas experiencias y desarrollar su máximo potencial.
Por ejemplo, en este contexto nos tocó trabajar en conjunto al Ministerio de Turismo de Colombia, desarrollando un programa de formación de 50 instructores de buceo adaptado y entrenamiento de Técnicas Adaptativas PADI, para contribuir con el desarrollo de las actividades de buceo y turismo del país.
El Fondo Nacional de Turismo (Fontur), coherente con su política de promoción con características de inclusión y fortalecimiento de la industria turísti-

ca, impulso la convocatoria “Conviértete en instructor de Buceo Adaptado”, para aquellos tutores que, ya certificados, que quisieran ampliar el alcance de sus conocimientos y capacidades. Formando 30 de ellos en Santa Marta-Taganga, 10 en Cartagena y 10 en San Andres Isla.
Durante 3 meses de trabajo en total, los objetivos para los instructores fueron aprender a ADAPTAR a un entorno accesible, así como revisar nuevamente técnicas de enseñanza, incorporar nuevas estrategias y herramientas para realizar las habilidades.
Lo más importante fue comenzar con un taller de sensibilización inicial, generando conciencia y empatía hacia el trabajo con PCD, y sus necesidades. Ponerse “en los zapatos del otro”, así como colaborar con la necesidad de entender cómo viven esas personas con discapacidad, sus problemas y necesidades.
En definitiva, comprender necesidades, adaptaciones y consideraciones extra en el entrenamiento de buceadores con discapacidad, ayuda a redescubrir
nuestra formación y el desafío de encontrar respuestas a nuevas situaciones.
La opinión de los alumnos (Instructores)
Nada mejor que comprender, de primera mano, el impacto del trabajo realizado que las propias palabras de algunos de los alumnos:


“Estoy convencida que el buceo nos permite estar presentes, y obtener bienestar emocional. También, pienso que esta oportunidad no debería ser un reto para quienes en su rutina diaria tienen desventajas por condiciones físicas o mentales. Por medio del curso de técnicas adaptativas para el buceo, pudimos vivir un poco lo que ellos viven en su día a día, nos pudimos sensibilizar ante diferentes escenarios y entender la manera más humana, segura y divertida para permitirles experimentar la libertad, esperando que las personas con discapacidades entiendan, que bajo el agua no hay limitaciones, y que nosotros les ayudamos a hacerlo posible. Estoy muy agrade-


cida con Oceano, Fontur, PADI, Patricio Cartelli, y Fabián García, por permitirnos ser parte de este proyecto tan gratificante”; sostiene emocionada Esmeralda Osorio.
Mientras tanto, Junior Martines dice:
“El curso estuvo buenísimo, cambiaron mi perspectiva del buceo y aprendí muchísimo tanto de ti como de Fabián y las personas que estuvieron conmigo, de nuevo gracias”.
Para Giovanni Vélez, en tanto, “el curso de técnicas adaptativas fue una de las mejores experiencias que he tenido como instructor. Aprendí a ponerme en el rol de personas discapacitadas para poder encontrar la forma adecuada de prestar un servicio que pueda garantizar su seguridad y comodidad durante el buceo. Además, me ayudará a ampliar mi portafolio de servicios en el cual, no tenía contemplada la idea de buceo para personas con discapacidad.”
Por último, Isabel Giraldo, afirma le da “gracias a Pato y Fabián, por esa enseñanza tan hermosa y reconfortan-
te. Le llena a uno el corazón y el alma, un curso maravilloso con excelentes instructores”
Ahora desde mi experiencia personal, es el desafío de poder compartir y transmitir con todos la experiencia de nuestras sensaciones en el agua. Y permitir que cualquier persona pueda bucear y poder vivir la libertad bajo el agua al bucear, ya que bajo el agua somos todos iguales.
Cuando esa persona con discapacidad regresa de bucear, ha cambiado su vida, por poder compartir una aventura de flotabilidad neutra, y sentirse uno más
La devolución de alegría y refuerzo de energía que nos transmite es inigualable, mayor a cualquier gratificación por sólo realizar lo que nos gusta.
Por:
Patricio Cartelli
PADI Course Director #174610
Adaptative Techniques
Instructor Trainer
Mail: pato@buceahoy.com.ar
Fotos: Fabián García y “Pato” Cartelli




El doctor Gustavo Mauvecin, un experto de renombre mundial en el campo de la Medicina Hiperbárica, nos habla con claridad, y novedosos datos científicos de un hecho que afecta tanto a las tortugas como a seres humanos. Usted también se sorprenderá.
Hace un tiempo me contactaron de la Fundación CRAM (Conservación y Recuperación de Animales Marinos), de Barcelona, porque estaban recibiendo tortugas boba -Caretta caretta, especie en peligro de extinción- que habían sido llevadas accidentalmente a la superficie por redes de pesca de arrastre y presentaban manifestaciones neurológicas severas.
En los estudios realizados al ingreso, muchas de estas tortugas mostraban aire en los vasos renales y en los vasos de la médula espinal. Encontrar gas donde no debería haberlo apuntaba a una enfermedad por descompresión: la misma que puede afectar a los buzos

cuando ascienden demasiado rápido y las burbujas que se formaron en sus tejidos bajo presión causan daño al expandirse.
El problema con ese diagnóstico era que las tortugas boba son buceadoras de apnea. Pueden permanecer bajo el agua hasta dos horas conteniendo la respiración, sin respirar gas a presión. Cuando descienden, sus pulmones y vías aéreas se colapsan progresivamente hasta vaciarse casi por completo de aire. Ese colapso es, precisamente, el mecanismo que las protege: al no quedar gas disuelto en los tejidos bajo presión, no hay burbujas que se formen durante el ascenso y, por lo tanto, no hay narcosis por

Dr. Gustavo Mauvecin, a world-renowned authority in Hyperbaric Medicine, sheds light on a phenomenon that affects both turtles and humans, revealing surprising new scientific findings. You, too, will be amazed.
Some time ago, I was contacted by the CRAM Foundation (Conservation and Recovery of Marine Animals) in Barcelona because they were receiving loggerhead sea turtles—Caretta caretta, an endangered species—that had been accidentally brought to the surface by trawl nets and were exhibiting severe neurological symptoms. In the examinations conducted upon admission, many of these turtles showed air in their renal vessels and spinal cord vessels. Finding gas where it shouldn’t be pointed to decompression sickness: the same condition that can affect divers when they
ascend too quickly and the bubbles that formed in their tissues under pressure cause damage as they expand.
The problem with that diagnosis was that loggerhead sea turtles are free-diving animals. They can remain underwater for up to two hours holding their breath, without breathing pressurized gas. As they descend, their lungs and airways progressively collapse until they are almost completely emptied of air. That collapse is, precisely, the mechanism that protects them: since no gas remains dissolved in the tissues under pressure, no bubbles form
nitrógeno ni enfermedad por descompresión. Los buceadores de apnea humanos funcionan bajo el mismo principio, aunque con mucha menor capacidad de adaptación.
¿Cómo explicar la presencia de aire en los vasos de las tortugas?
Fue el tipo de lesiones -su distribución, su localización en los vasos renales y medulares- lo que me llevó a replantear el diagnóstico. No se trataba de enfermedad por descompresión, sino de aeroembolismo arterial gaseoso: un cuadro en el que burbujas de aire ingresan directamente en la circulación arterial y se distribuyen por el organismo, bloqueando los vasos y dañando los órganos que irrigan. No hacía falta que las tortugas hubieran respirado gas a presión en el fondo. El problema estaba en otro momento de la inmersión: en el ascenso forzado y abrupto al que las sometió la red de arrastre, y en lo que ese ascenso le hizo a un pulmón que venía de soportar la compresión del descenso. Para entender cómo ocurre esto, es necesario conocer qué le pasa al pulmón de un buceador de apnea tanto durante el des-
censo como durante el ascenso.
Barotrauma pulmonar del descenso o aplastamiento
Cuando el apneísta llena sus pulmones de aire en superficie e inicia el descenso, la presión hidrostática aumenta con la profundidad y comprime el tórax, elevando el diafragma hacia su interior. Al mismo tiempo, la inmersión desencadena lo que se conoce como blood shift o redistribución sanguínea: la sangre abandona las extremidades y migra hacia el tórax, donde llena preferentemente los capilares pulmonares. Esa ingurgitación capilar expande la red de vasos que rodea los alvéolos y ocupa parte del espacio que el gas ya no puede mantener bajo la presión creciente, comprimiendo los gases que quedan dentro de los alvéolos. Es este mecanismo el que hace posible que los apneístas de élite alcancen hoy profundidades superiores a los 150 metros: sin la redistribución sanguínea que compensa el colapso torácico, los pulmones simplemente se aplastarían mucho antes.
En determinado momento, la pared torácica y el diafragma alcanzan su límite de
during ascent, and therefore there is no nitrogen narcosis or decompression sickness. Human free divers operate on the same principle, though with much less adaptability. How, then, can we explain the presence of air in the vessels of these turtles?
It was the nature of the lesions— their distribution, their location in the renal and spinal vessels—that led me to reconsider the diagnosis. It was not decompression sickness, but rather arterial gas embolism: a condition in which air bubbles enter the arterial circulation directly and are distributed throughout the body, blocking vessels and damaging the organs they supply. The turtles did not need to have breathed pressurized gas at the bottom. The problem lay at another point in the dive: in the forced and abrupt ascent to which the trawl net subjected them, and in what that ascent did to a lung that had just endured the compression of the descent.
is necessary to know what happens to a freediver’s lung both during the descent and during the ascent.
When a freediver fills their lungs with air at the surface and begins the descent, hydrostatic pressure increases with depth, compressing the chest and pushing the diaphragm inward. Simultaneously, the dive triggers a phenomenon known as blood shift: blood leaves the extremities and migrates toward the chest, primarily filling the pulmonary capillaries. This capillary engorgement expands the network of vessels surrounding the alveoli, occupying the space that the gas can no longer maintain under increasing pressure and compressing the gases remaining inside the alveoli. This mechanism enables elite freedivers to reach depths exceeding 150 meters today; without the blood redistribution that compensates for thoracic collapse, the lungs would be crushed much sooner.
To understand how this happens, it
At a certain point, the chest wall and
elasticidad y no pueden ceder más. A partir de ahí, la continuación del descenso puede generar tres tipos de daño. El primero es el colapso parcial del parénquima pulmonar con formación de atelectasias -zonas del pulmón que dejan de ventilarse porque los alvéolos se cierran y no vuelven a abrirse-. El segundo es la filtración de líquido hacia las vías respiratorias y los alvéolos. El tercero, y el más grave, es la ruptura de la membrana alvéolo-capilar, la delgada barrera que separa el interior del alvéolo del capilar sanguíneo que lo rodea, con el consiguiente sangrado hacia el árbol respiratorio. Este último mecanismo es el que explica las manifestaciones de edema pulmonar que presentan algunos competidores de buceo en apnea durante las competencias, un edema que difiere en su origen del que se observa en nadadores o en buzos que respiran aire comprimido a presión.
Para reproducir de manera controlada ese estado de colapso pulmonar, algunos apneístas se sumergen hasta el fondo de una piscina tras realizar una espiración forzada máxima en superficie, ingresando al agua con el mínimo volumen de aire que
los pulmones retienen aun después de expulsar todo lo posible -el llamado volumen residual-. A escasa profundidad, el sistema respiratorio queda sometido a una compresión equivalente a la de inmersiones mucho más profundas con los pulmones llenos. Lindholm P y col. estimaron, en un estudio experimental sobre este método, que una inmersión real a solo 5 metros en esas condiciones generaba sobre el tórax una compresión equivalente a la de un buceo en apnea con los pulmones llenos de aire a unos 90 metros de profundidad. Dicho de otro modo: bastan 5 metros para someter al pulmón a la misma tensión mecánica que a 90, si se parte del volumen residual.
El barotrauma pulmonar de descenso ocurre, en definitiva, cuando la ingurgitación sanguínea distiende las paredes capilares más allá de su límite de resistencia. Al ceder esas paredes, la sangre ingresa en los alvéolos y genera el edema pulmonar.
Barotrauma pulmonar del ascenso
Durante el descenso, los mecanismos
diaphragm reach their elastic limits and can no longer yield. Beyond this point, continued descent can cause three types of damage. The first is the partial collapse of the lung parenchyma, resulting in atelectasis—areas of the lung that cease to ventilate because the alveoli close and fail to reopen. The second is the leakage of fluid into the airways and alveoli. The third, and most serious, is the rupture of the alveolar-capillary membrane—the thin barrier separating the interior of the alveolus from the surrounding blood capillaries—leading to bleeding into the respiratory tree. This last mechanism explains the pulmonary edema observed in some freediving competitors during competitions, an edema that differs in origin from that seen in swimmers or scuba divers breathing compressed air.
To reproduce this state of pulmonary collapse in a controlled manner, some freedivers dive to the bottom of a pool after performing a maximal forced exhalation at the surface, entering the water with the minimum volume of air their lungs retain even after expelling
as much as possible—the so-called residual volume. At shallow depths, the respiratory system experiences compression equivalent to that encountered during much deeper dives with full lungs. In an experimental study on this method, Lindholm P. et al. estimated that a dive to just 5 meters under these conditions generates chest compression equivalent to that of a freedive with full lungs at a depth of approximately 90 meters. In other words, a depth of only 5 meters is sufficient to subject the lungs to the same mechanical stress as at 90 meters when calculated based on residual volume.
Descent pulmonary barotrauma occurs when blood engorgement distends the capillary walls beyond their resistance limit. As these walls rupture, blood enters the alveoli, leading to pulmonary edema.
barotrauma during ascent
During descent, the mechanisms that
que evitan el colapso alveolar total dejan el parénquima pulmonar en un estado de tensión que importa conocer antes de analizar lo que ocurre al subir. La redistribución sanguínea eleva la presión en los capilares pulmonares más allá de sus valores habituales. Cuando esa presión supera la resistencia de la pared capilar, la sangre puede trasvasarse hacia la luz alveolar -hemorragia alveolar-, que se manifiesta clínicamente como hemoptisis post-inmersión. Si lo que se filtra no es sangre sino plasma, el resultado es un edema pulmonar no cardiogénico: los alvéolos se inundan de líquido no por fallo del corazón izquierdo, sino por la ruptura de la barrera capilar sometida a sobrepresión (60).
Es sobre ese pulmón congestionado, con capilares distendidos y membrana álvéolo-capilar mecánicamente comprometida, donde se inicia el ascenso.
Al subir, la presión hidrostática disminuye y los gases intrapulmonares -tanto en los alvéolos como en las vías respiratorias- se expanden, según la ley de Boyle: a menor presión, mayor volumen. En condiciones normales, esa reexpansión es absorbida sin




FOTO 1
Cámara de recompresión donde se realizan los tratamientos hiperbáricos.
Recompression chamber where hyperbaric treatments are performed.
FOTO 2
La radiografía muestra, señalados con flechas rojas, los vasos renales de la tortuga con una gran cantidad de aire, visible como áreas oscuras.
The radiograph shows the turtle’s renal vessels, indicated by red arrows, containing a large amount of air visible as dark areas.
FOTO 3
Radiografía de perfil en la que se observa gas en la médula espinal del animal.
Lateral radiograph showing gas within the animal’s spinal cord.

prevent total alveolar collapse place the lung parenchyma under tension, a condition that must be understood before analyzing the events during ascent. Blood redistribution increases pressure in the pulmonary capillaries beyond normal levels. When this pressure exceeds the resistance of the capillary walls, blood can leak into the alveolar space—resulting in alveolar hemorrhage, which clinically manifests as post-dive hemoptysis. If plasma, rather than blood, leaks into the alveoli, the outcome is non-cardiogenic pulmonary edema: the alveoli fill with fluid not due to left heart failure, but because of rupture of the capillary barrier caused by overpressure.
It is with this congested lung— characterized by distended capillaries and a mechanically compromised alveolar-capillary membrane—that the ascent begins. As the diver ascends, hydrostatic pressure decreases, causing intrapulmonary gases—both in the alveoli and the airways—to expand according to Boyle’s law: lower pressure
consecuencias porque la sangre retorna con fluidez desde los capilares pulmonares hacia el corazón, cediendo espacio a los alvéolos que se dilatan. El problema ocurre cuando el ascenso es demasiado rápido: la velocidad de expansión gaseosa supera la velocidad de retorno sanguíneo, y la presión dentro del pulmón comienza a subir. Ese desequilibrio mecánico entre la expansión del gas y el vaciado vascular es el origen del barotrauma pulmonar del ascenso.
Según la magnitud de la sobrepresión alcanzada y la zona del parénquima que ceda primero, pueden producirse tres complicaciones. Si el gas escapa hacia el mediastino, se produce un neumomediastino -acumulación de aire entre los órganos del tóraxque puede ascender hasta la base del cuello y generar enfisema subcutáneo. Si rompe la pleura y se acumula entre las dos membranas que envuelven el pulmón, el resultado es un neumotórax, con colapso pulmonar parcial o total según el volumen de gas libre. La complicación más grave es el aeroembolismo arterial gaseoso (AGE): el gas atraviesa la membrana álvéolo-capilar, ingresa en los capilares venosos pulmonares, llega a las cavidades izquierdas del
corazón y se distribuye por la circulación arterial sistémica, con potencial de dañar cualquier órgano de alta perfusión.
Aeroembolismo arterial gaseoso en apnea
El aeroembolismo arterial gaseoso (AGE) es una complicación poco frecuente pero potencialmente letal, documentada en apneístas que realizan inmersiones profundas con ascensos rápidos. Su comprensión exige retomar el estado en que se encuentra el pulmón al inicio del ascenso: congestionado, con la membrana álvéolo-capilar mecánicamente comprometida por la ingurgitación sanguínea del descenso, y con un volumen de gas que comenzará a expandirse a medida que caiga la presión hidrostática.
En condiciones de ascenso controlado, esa reexpansión es absorbida por el retorno sanguíneo y la elasticidad del parénquima. Cuando el ascenso es demasiado rápido, el gas se expande más velozmente de lo que el tejido puede tolerar y la membrana álvéolo-capilar se rompe. En ese momento, el gas deja de estar confinado en el alvéo-
results in greater volume. Under normal conditions, this re-expansion is accommodated without adverse effects because blood flows smoothly from the pulmonary capillaries back to the heart, allowing space for the expanding alveoli. The problem arises when the ascent is too rapid: the rate of gas expansion exceeds the rate of blood return, causing pressure inside the lungs to increase. This mechanical imbalance between gas expansion and vascular drainage leads to ascent pulmonary barotrauma.
Depending on the magnitude of the overpressure reached and the area of the parenchyma that initially gives way, three complications may occur. If the gas escapes into the mediastinum, pneumomediastinum develops—an accumulation of air between the organs of the chest— which can ascend to the base of the neck and cause subcutaneous emphysema. If the gas ruptures the pleura and accumulates between the two membranes surrounding the lung, the result is a pneumothorax, leading to partial or total lung collapse depending on the volume of free gas. The most serious complication is gas air embolism (GAE): gas crosses the alveolar-capillary membrane, enters the pulmonary venous capillaries, reaches the left chambers of the heart, and is distributed throughout the systemic arterial circulation, potentially damaging any highly perfused organ.
Arterial gas embolism (AGE) is a rare but potentially fatal complication reported in freedivers who perform deep dives followed by rapid ascents. Understanding AGE requires considering the state of the lungs at the start of the ascent: congested, with the alveolarcapillary membrane mechanically compromised due to blood engorgement from the descent, and containing a volume of gas that begins to expand as hydrostatic pressure decreases.
Under controlled ascent conditions, this re-expansion is accommodated by venous return and the elasticity of the
Nuestro especial agradecimiento a los científicos y especialistas de la FUNDACIÓN
CRAM (Conservación y Recuperación de Animales Marinos), de BARCELONA, por cedernos, para su publicación en esta nota, las imágenes de su extraordinaria labor profesional.
lo y penetra en los capilares venosos pulmonares. Desde allí, sigue el flujo normal de la sangre: llega a la aurícula izquierda, pasa al ventrículo izquierdo y es eyectado hacia la circulación arterial sistémica. Las burbujas que circulan por las arterias se comportan como émbolos: se alojan en los vasos de menor calibre y los obstruyen, interrumpiendo el flujo sanguíneo en los tejidos que dependen de ellos.
Los órganos más afectados son los de mayor demanda de perfusión: el cerebro, el corazón y los riñones. En el cerebro, la obstrucción de pequeños vasos puede generar desde déficits neurológicos transitorios -confusión, alteraciones visuales, debilidad en un miembro- hasta un accidente cerebrovascular isquémico con secuelas permanentes.
terias coronarias puede desencadenar un infarto agudo de miocardio. En los casos más graves, cuando la embolización es masiva o compromete estructuras críticas del sistema nervioso central, pueden producirse convulsiones, pérdida de conciencia o paro cardiorrespiratorio.
Es precisamente este cuadro el que presentaban las tortugas boba recibidas por la Fundación CRAM: gas en los vasos renales y en los vasos de la médula espinal, distribuido por la circulación arterial tras un ascenso forzado y abrupto impuesto por las redes de arrastre, sobre un parénquima pulmonar que el propio descenso había dejado mecánicamente vulnerable.
Como corolario, las tortugas accidentadas, termina en una cámara de recompresión para realizar tratamiento hiperbárico. (Continuará en nuestra próxima edición)

Por: el Dr. Gustavo Mauvecin

En el corazón, la embolización de las ar-
https://gmauvecin.com/ https://www.facebook.com/gustavo.mauvecin.1 https://www.linkedin.com/in/gustavo-mauvecin-34461b43/ Buceo y Oxigenación Hiperbárica
We extend our special thanks to the scientists and specialists of the CRAM Foundation (Conservation and Recovery of Marine Animals), Barcelona, for generously granting permission to publish images illustrating their outstanding professional work in this article. parenchyma. However, when the ascent is too rapid, the gas expands faster than the tissue can tolerate, causing the alveolar-capillary membrane to rupture. At this point, the gas is no longer confined to the alveoli and enters the pulmonary venous capillaries. From there, it follows the normal blood flow: it reaches the left atrium, passes into the left ventricle, and is ejected into the systemic arterial circulation. The bubbles circulating through the arteries behave like emboli; they lodge in smaller vessels and obstruct them, interrupting blood flow to the dependent tissues.
The organs most affected are those with the highest demand for blood supply: the brain, the heart, and the kidneys. In the brain, obstruction of small vessels can cause a range of effects, from transient neurological deficits—such as confusion, visual disturbances, or limb weakness— to ischemic stroke with permanent sequelae. In the heart, embolization of the coronary arteries can trigger
an acute myocardial infarction. In the most severe cases, when embolization is massive or involves critical structures of the central nervous system, seizures, loss of consciousness, or cardiorespiratory arrest may occur.
This condition was precisely what the loggerhead sea turtles received by the CRAM Foundation exhibited: gas in the renal vessels and spinal cord vessels, distributed through the arterial circulation following a forced and abrupt ascent caused by trawl nets. This ascent affected the lung parenchyma, which had been mechanically compromised during the descent.
As a result, the injured turtles were placed in a recompression chamber to receive hyperbaric treatment.
(To be continued in our next edit)



La protección y conservación de los océanos, mares, ríos y ecosistemas acuáticos del planeta constituye una tarea esencial para nuestro futuro. El especialista José Ángel Sanz Wollstein, de la certificadora internacional ACUC (American Canadian Underwater Certification), nos presenta la visión comprometida de esta reconocida organización y el importante papel que pueden desempeñar todos los amantes del mundo subacuático en la preservación del medio marino.
Protecting and preserving the planet’s oceans, seas, rivers and aquatic ecosystems is an essential task for our future. José Ángel Sanz Wollstein, specialist at the international certification agency ACUC (American Canadian Underwater Certification), shares the organisation’s long-standing commitment to environmental stewardship and highlights the important role that all lovers of the underwater world can play in preserving the marine environment.

Limpieza en La Restinga (El Hierro, Canarias), con participación de pescadores artesanales y buceadores en un modelo de gobernanza.
Artisanal fishermen and divers from La Restinga, on the island of El Hierro, participate in a cleanup initiative under a collaborative marine governance model.
Sabéis que, desde 2008, el 8 de junio es el Día Mundial de los Océanos, designado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, tras una propuesta presentada por Canadá durante la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992?
constituido, en gran medida, por agua.
Para quienes vivimos el mar y queremos seguir imaginando nuestro futuro en él, para quienes conocemos nuestra responsabilidad y valoramos la herencia que dejaremos a las futuras generaciones, esta fecha tiene una especial relevancia. Sin embargo, el compromiso con los océanos debe mantenerse los 365 días del año, y en

Su objetivo es fomentar el conocimiento, el cuidado y la sensibilización sobre la importancia de los océanos para nuestra supervivencia.
Nuestros mares y océanos son fuente de vida y equilibrio climático. Albergan gran parte de la biodiversidad del planeta, producen más de la mitad del oxígeno que respiramos y contienen el 97 % del agua de la Tierra. Incluso el ser humano está
ACUC, American Canadian Underwater Certification, lo tenemos muy presente.
ACUC: una visión comprometida desde sus orígenes
Desde su creación en 1969, ACUC ha incorporado a su misión la protección del
Did you know that since 2008, June 8 has been officially recognized as World Oceans Day by the United Nations General Assembly, following a proposal put forward by Canada during the 1992 Earth Summit in Rio de Janeiro?
Its purpose is to promote awareness, understanding and appreciation of the importance of the oceans to our survival.
Our seas and oceans are sources of life and climate balance. They host a large part of the planet’s biodiversity, produce more than half of the oxygen we breathe and contain 97% of the Earth’s water. Even human beings themselves are composed largely of water.

For those of us who live by the sea and wish to continue imagining our future within it, for those who understand our responsibility and value the legacy we will leave to future generations, this date has special significance. However, our commitment to the oceans must extend throughout the entire year, and at ACUC –American Canadian Underwater Certification– we keep this commitment firmly in mind every day.
Since its foundation in 1969, ACUC has incorporated the protection of the
medio acuático -mares, océanos y aguas continentales- y ha situado la formación y la sensibilización como herramientas fundamentales para lograrlo.
En sus inicios fue una estructura de voluntariado con un marcado carácter técnico, orientada a la seguridad y a la participación en proyectos medioambientales. Su origen canadiense, en un país pione-
iniciativas impulsadas dentro del Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible (2021-2030), coordinado por la COI-UNESCO para promover una gestión más sostenible del medio marino.
El lema de 2026, “Reimagina”, pretende cambiar la forma en que la sociedad percibe el océano, acercándolo a las

ro en materia de conservación ambiental, marcó desde el principio la proyección internacional y el compromiso de ACUC con la protección de los ecosistemas acuáticos.
Día mundial de los océanos 2026 y el lema “Reimagina”
La creciente preocupación por el estado de los océanos se refleja en numerosas
personas y recordando que forma parte de nuestra vida cotidiana, del aire que respiramos, de los alimentos que consumimos y del equilibrio climático que hace posible nuestra existencia.
La propuesta invita a dejar de ser simples beneficiarios de sus recursos para convertirnos en verdaderos guardianes de
aquatic environment —seas, oceans and inland water— into its mission, placing education and awareness at the heart of its efforts.
In its early years, ACUC operated as a volunteer-based organisation with a strong technical focus, dedicated to safety and participation in environmental projects. Its Canadian origins, in a country that has long been recognised for its leadership in environmental conservation, helped shape ACUC’s international development and enduring commitment to protecting aquatic ecosystems.
Growing concern about the condition of our oceans is reflected in numerous

initiatives promoted under the United Nations Decade of Ocean Science for Sustainable Development (2021–2030), coordinated by IOC-UNESCO to encourage more sustainable ocean management.
The 2026 theme, “Reimagine”, seeks to transform the way society perceives the ocean by bringing it closer to people and reminding us that it is part of our daily lives, the air we breathe, the food we consume and the climate balance that makes our existence possible.
The initiative encourages us to move beyond being mere beneficiaries of
su futuro. El mundo sumergido en el que habita el buceador recreativo responsable celebra este nuevo impulso promovido por Naciones Unidas.
Aprender, saber y transmitir
Ya en 1970, el comandante Jacques-Yves
Cousteau advertía en el Consejo de Europa, en Estrasburgo, sobre los efectos de la contaminación en mares y ríos. Desde entonces, certificadoras, escuelas, asociaciones profesionales, fundaciones y organizaciones vinculadas al buceo recreativo han participado activamente en innumerables iniciativas de conservación.
Nuestra actividad se desarrolla bajo elevados estándares de calidad y responsabilidad, trabajando junto a administraciones y distintos sectores en favor de un buceo recreativo respetuoso con el entorno y con la fauna que habita en él.

“Aprender, saber y transmitir el conocimiento es lo que más ennoblece y engrandece al hombre”.
A través de estas palabras de Félix Ro-
Somos observadores privilegiados de los mares del mundo, divulgadores de su riqueza y de su fragilidad, y colaboradores en la búsqueda de soluciones. Hemos aprendido a trabajar junto a otros sectores y nos hemos convertido en un auténtico vector de conservación tanto en espacios marinos protegidos como fuera de ellos.
ocean resources and become true guardians of their future.
The underwater world inhabited by responsible recreational divers welcomes this renewed momentum promoted by the United Nations.
As early as 1970, Commander Jacques-Yves Cousteau warned the Council of Europe in Strasbourg about the effects of pollution on seas and rivers. Since then, certification agencies, dive schools, professional associations, foundations and organisations linked to recreational diving have actively participated in countless conservation initiatives.

We are privileged observers of the world’s seas, communicators of their richness and fragility, and contributors to the search for solutions. Through cooperation with other sectors, we have become genuine agents of conservation both inside and outside marine protected areas.
Our activities are carried out under the highest standards of quality and responsibility, working alongside public authorities and other stakeholders to promote recreational diving that respects both the environment and the marine
Orden APA/126/2019, de 1 de febrero, por la que se aprueban los criterios de buceo recreativo responsable en reservas marinas. https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2019-1974
Evaluaciones de los océanos mundiales División de Asuntos Oceánicos y Derecho del Mar https://www.un.org/regularprocess/ Resumen del borrador en español antes del lanzamiento oficial. https://docs.un.org/es/A/80/489
Tursiops truncatus https://www.oceanoalfa.com/trayectoria/proyectos/setubal/

dríguez de la Fuente, y desde un profundo sentido de responsabilidad, ACUC reafirma su confianza en todos sus buceadores, independientemente de su nivel o nacionalidad.
Su sensibilización y compromiso les permiten seguir liderando y colaborando, como hasta ahora, en iniciativas de protección y conservación que garanticen la supervivencia de nuestros ecosistemas sumergidos y de nuestros mares y océanos, para nosotros y para las generaciones futuras.
Por
José
Ángel Sanz Wollstein
Director medio Ambiente ACUC Internacional
Instructor Evaluador ACUC International
Presidente Océano Alfa
life that inhabits it.
“Learning, understanding and sharing knowledge are what most ennoble and elevate mankind.”
Inspired by these words of Félix Rodríguez de la Fuente, and guided by a profound sense of responsibility, ACUC reaffirms its confidence in all its divers, regardless of their level or nationality.
Their awareness and commitment enable them to continue leading and supporting conservation initiatives that safeguard our underwater ecosystems and ensure the future of our seas and oceans for ourselves and for generations to come.




Capturado por pesca ilegal y posteriormente convertido en arrecife artificial, el Hu Shun Yu 809 es hoy uno de los sitios de buceo más emblemáticos del Golfo Nuevo y un ejemplo de reconversión ambiental en la Patagonia argentina.

El Hu Shun Yu 809 era un buque potero chino (ver ficha técnica) de 74 metros de eslora, dedicado a la captura de calamar (Illex argentinus). El 7 de abril de 2015 fue interceptado por el guardacostas “Pedro Derbes” de la Prefectura Naval Argentina cuando realizaba tareas de pesca sin autorización dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA).
La embarcación operaba ilegalmente con 31 tripulantes a bordo y una carga de aproximadamente 600.000 kilogramos de calamar en sus bodegas.
Tras ser obligado a dirigirse al Golfo Nuevo, el pesquero permaneció interdicto desde abril de 2015 en el Muelle Comandante Luis Piedrabuena de Puerto Madryn. Con el paso de los meses, la tripulación y la empresa armadora abandonaron la nave, que quedó a disposición de la Justicia y de las autoridades administrativas argentinas. Durante más de dos años permaneció amarrada en el puerto, alternando ocasionalmente entre el Muelle Pie-
drabuena y el Muelle Almirante Storni, ambos ubicados en Puerto Madryn.
La Asociación de Operadoras de Buceo (A.O.B.) impulsó las gestiones ante la Administración Portuaria de Puerto Madryn, la Municipalidad, la Provincia del Chubut y organismos nacionales, sumando esfuerzos para concretar el acondicionamiento y posterior hundimiento del buque.
Hundimiento controlado y creación del parque submarino
Una vez liberado judicialmente y ante el abandono definitivo por parte de la empresa propietaria, se realizaron exhaustivas tareas de limpieza y preparación con el objetivo de convertirlo en un arrecife artificial.
El 27 de diciembre de 2017, a las 11:08 horas, el Hu Shun Yu 809 fue hundido de manera controlada frente a la costa de Puerto Madryn, en las inmediaciones de Punta Cuevas y del Monumento al Indio Tehuelche.

l Nombre: HU SHUN YU 809
l Año de construcción y lugar: sin datos.
l Hundimiento programado: 27/12/2017.
l Dimensiones: Eslora 73,9mts. / Manga 11,2mts.
l Posición: Escorado 90°, apoyado sobre su banda de estribor.
l Rumbo: NOR-NOROESTE.
l Profundidad: En su banda a superficie (babor) entre 15-18mts y en su banda apoyada (estribor) 28mts en popa y 35mts en proa (datos con pleamar).
l Requiere: Nivel avanzado en adelante, ideal Buceo técnico, buceo de profundidad, Nitrox y otras mezclas gaseosas, y circuito cerrado y semicerrado.
l Acceso: En embarcación, 10 minutos de navegación.
l Seguridad: Todos los accesos cubiertos por rejas, solo exploración externa.


Personal de la Prefectura Naval Argentina practicó aberturas con tapas removibles en ambas bandas, las cuales fueron retiradas una vez alcanzada la posición final de hundimiento. Simultáneamente se abrieron esclusas y compartimentos para permitir el ingreso gradual y compartimentado del agua, hasta que la embarcación desapareció bajo la superficie.
Elección del lecho marino
El relevamiento efectuado por buzos de la A.O.B. evaluó cuatro posibles emplazamientos. Debido a las dimensiones del buque -particularmente su eslora y puntal- se descartaron zonas de poca profundidad para evitar que alguna parte de la estructura pudiera emerger durante las mareas bajas y constituir un peligro para la navegación.
Finalmente se eligió una extensa llanura de fondo arenoso, carente de relieves y de sustratos duros, con el propósito de generar un nuevo refugio para la fauna asociada a los ambientes arrecifales y minimizar el impacto ambiental.
Ubicación actual
El casco descansa actualmente escorado sobre su banda de estribor, en un fondo con declive similar al del naufragio Albatros. La proa se encuentra a 35 metros de profundidad y la popa a 30 metros, mientras que la banda de babor constituye el sector más próximo a la superficie, alcanzando los 18 metros de profundidad (mediciones tomadas con marea alta).
El sitio se ubica a dos cables del naufragio Albatros, en dirección al centro del Golfo Nuevo, y a poco más de una milla y media de la costa. El trayecto desde Puerto Madryn demanda apenas diez minutos de navegación, convirtiéndolo en uno de los escenarios más emblemáticos y desafiantes del buceo patagónico.
Importancia para el buceo y el turismo en chubut
El Hu Shun Yu 809 fue hundido con fines ambientales y turísticos,
integrándose a las Áreas de Turismo
Submarino (A.T.S.) de la Provincia del Chubut.

Actualmente constituye un sitio de dificultad media a alta, recomendado para buzos con experiencia o con certificaciones avanzadas, atrayendo visitantes de todo el país.
A ocho años de su descanso definitivo bajo las aguas del Golfo Nuevo, en torno a su estructura se ha desarrollado un ecosistema que favorece la biodiversidad marina, transformándolo en un destacado arrecife artificial para la práctica del buceo recreativo y técnico en la Patagonia.
La historia que rodeó la captura y posterior reconversión del Hu Shun Yu 809 constituye un ejemplo de cómo una acción contra la pesca ilegal puede derivar en un recurso turístico y ambiental de largo plazo, beneficiando a la vida marina, generando nuevos desafíos para la comunidad de buzos y ampliando la oferta turística de Puerto Madryn y de la provincia del Chubut.
El Arca del Milenio es una cápsula del tiempo hundida el 31 de diciembre de 1999. En su interior conserva cartas, dibujos y mensajes de los niños de Puerto Madryn, además de diarios, cintas VHS, discos compactos con música de la época y diversos objetos representativos de la tecnología de fines del siglo XX. El objetivo es que sea reflotada y abierta en el año 2100 por la “gente del futuro”.
El cofre, de tres metros de largo, un metro de altura y dos toneladas de peso, fue construido en pórfido y materiales especialmente resistentes. Se lo depositó a 30 metros de profundidad, que por entonces representaban el punto buceable más profundo utilizado por la comunidad local.
Su diseño garantiza la preservación del contenido durante más de un siglo, protegiéndolo de la presión y de las condiciones propias del ambiente marino.




Sin embargo, el reducido tamaño del arca en la inmensidad del fondo marino, la limitada precisión de los sistemas de posicionamiento de la época, la transformación urbana que hizo desaparecer las antiguas enfilaciones y la pérdida de la amarra de señalización terminaron por condenarla al olvido.
to determinó que el pesquero quedara apoyado a escasos tres metros del Arca del Milenio. Así, cuando los primeros buzos descendieron sobre el nuevo naufragio, descubrieron con sorpresa la presencia del cofre, en lo que muchos interpretaron como un inesperado guiño del mar a la comunidad local.
Todo cambió en diciembre de 2017. El último empujón de la lancha de practicaje sobre la popa del Hu Shun Yu 809 durante su hundimien-
Mail: buceo@scubaduba.com.ar




El pasado 5 de junio se realizó en la Ciudad de Buenos Aires la primera edición del Blue Impact Forum, un encuentro creado para reunir a distintos actores del buceo argentino en una misma mesa de diálogo, intercambio y proyección.
Bajo el lema “Donde el futuro del buceo se conecta”, el foro convocó a instructores, centros de buceo, operadores, agencias de certificación, marcas, referentes del turismo, profesionales de la comunicación y representantes de distintas provincias del país. Participaron más de 100 asistentes de Capital Federal, Gran Buenos Aires, Pro-
vincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Río Negro y Chubut, reflejando la diversidad territorial y el enorme potencial que tiene el buceo en Argentina.
La propuesta fue impulsada por Gastón Flageat, periodista argentino, instructor de buceo, ingeniero industrial y fundador de Diving Reality. A partir de su experiencia en la industria, sus coberturas internacionales en ferias como DEMA Show y BOOT Düsseldorf, y su trabajo vinculado a la comunicación del buceo, Flageat detectó una oportunidad clara: Argentina cuenta con destinos, profesionales, historias y experiencias de gran valor, pero todavía necesita mayor articulación, visibilidad y estrategia conjunta para posicionarse dentro del mapa internacional del buceo.
Durante la jornada se abordaron temas vinculados al turismo subacuático, la formación de nuevos buzos, la seguridad, la sustentabilidad, la comunicación, la tecnología, el desarrollo comercial y la necesidad de fortalecer los vínculos entre los protagonistas del sector. Más que un evento aislado, el Blue Impact Forum buscó instalar una conversación necesaria: cómo hacer crecer el buceo argentino de manera profesional, federal y colaborativa.
Uno de los momentos más valiosos fueron las mesas de trabajo, donde los asistentes compartieron diagnósticos, necesidades y propuestas concretas para el crecimiento del sector. De esas conversaciones surgie-
ron conclusiones claras: mejorar la comunicación entre centros e instructores, fortalecer la formación y la seguridad, trabajar con una mirada más federal, construir estándares de calidad y generar herramientas comunes para promocionar el buceo argentino dentro y fuera del país.
A su vez, se presentaron propuestas para nuevas formas de organización y trabajo conjunto, incluyendo la posibilidad de articular un Consejo Argentino del Buceo. Esta iniciativa busca potenciar áreas clave como la promoción, la formación, los servicios, el turismo y el desarrollo de oportunidades para empresas y profesionales del rubro.
El próximo gran desafío será consolidar esta red de trabajo y avanzar hacia una nueva edición del foro, pensada para el 9 de abril de 2027. La mirada será todavía más amplia: sumar más provincias, más centros de buceo, más marcas, más instituciones y más espacios de participación.
El objetivo es claro: que el buceo argentino deje de pensarse como esfuerzos individuales dispersos y comience a reconocerse como una comunidad con identidad, potencial turístico, valor educativo y capacidad de desarrollo económico.
Esto fue apenas el comienzo. Lo que viene es construir, entre todos, una plataforma real de conexión para que Argentina bucee más, mejor y con mayor proyección hacia el mundo.


En el extremo occidental de Indonesia, una inmensa selva tropical todavía resiste el avance del mundo moderno. Sumatra conserva algunos de los ecosistemas más valiosos del planeta y brinda una experiencia única para quienes sueñan con encontrarse cara a cara con los grandes primates de Asia.


En el extremo occidental de Indonesia, separada de la península malaya por el estrecho de Malaca y bañada por las aguas cálidas del océano Índico, se extiende Sumatra. Una isla de dimensiones colosales donde la naturaleza aún conserva una escala difícil de imaginar para el viajero occidental. Montañas volcánicas, bosques tropicales prácticamente intactos, ríos de aguas oscuras y una biodiversidad extraordinaria convierten este territorio en uno de los grandes destinos de naturaleza salvaje del planeta.
A diferencia de otras regiones del sudeste asiático donde el desarrollo turístico ha transformado profundamente el paisaje, amplias zonas de Sumatra mantienen un carácter remoto y auténtico. En particular, el noroeste de la isla alberga algunos de los ecosistemas más valiosos de Asia y ofrece una oportunidad excepcional para adentrarse en una de las últimas grandes selvas tropicales del mundo.



El reino verde del norte de Sumatra
La provincia de Sumatra Septentrional está dominada por la cordillera de Barisan, una sucesión de montañas volcánicas que recorre la isla de norte a sur. Entre sus cumbres emergen bosques envueltos en niebla, profundos valles y lagos de origen volcánico. El más impresionante es el gigantesco Lago Toba, considerado el mayor lago volcánico del planeta, formado tras una erupción catastrófica ocurrida hace aproximadamente 74.000 años. Sin embargo, para los amantes de la fauna salvaje, el verdadero tesoro se encuentra más al norte, donde la selva se vuelve densa e impenetrable y donde todavía sobreviven especies que han desaparecido de gran parte de su distribución histórica.
El corazón natural de la región es el Parque Nacional
Gunung Leuser, una inmensa área protegida que forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO dentro del conjunto conocido como Patrimonio de los Bosques Tropicales de Sumatra. Con más de 7.000 kilómetros cuadrados de extensión, el parque protege una extraordinaria variedad de ecosistemas que van desde selvas de tierras bajas hasta bosques montanos situados por encima de los 3.000 metros de altitud.
Lo que distingue a Gunung Leuser de muchos otros parques nacionales del mundo es que todavía conserva poblaciones viables de grandes mamíferos en libertad. Es uno de los escasos lugares del planeta donde sobreviven conjuntamente el orangután de Sumatra, el tigre de Sumatra, el rinoceronte de Sumatra y el elefante asiático. Esta combinación de especies emblemáticas convierte al parque en una auténtica joya de la conservación global.

La experiencia de internarse en sus senderos comienza mucho antes de avistar cualquier animal. El visitante se ve envuelto por una atmósfera húmeda y vibrante donde el aire transporta el aroma de la vegetación tropical y los sonidos de la selva crean una banda sonora constante: el canto de los cálaos, los llamados de los gibones y el rumor lejano de los ríos que descienden de las montañas.
La gran atracción son los orangutanes. Observar a estos primates en libertad constituye una de las experiencias más emocionan-




Elefante asiático


tes de la fauna salvaje mundial. Los machos adultos, con sus características mejillas prominentes, se desplazan lentamente entre las copas de los árboles, mientras las hembras cuidan a sus crías en un entorno que apenas ha cambiado en miles de años.

A diferencia de un safari tradicional, el encuentro con los orangutanes requiere paciencia y atención. No existen garantías absolutas. La selva marca sus propias reglas y cada observación se percibe como una recompensa genuina, fruto de la exploración y el respeto por el entorno natural.
Aunque los orangutanes son el símbolo más conocido de Gunung Leuser, la selva del parque alberga una notable diversidad de primates, entre los que destaca especialmente el langur de Thomas (Presbytis thomasi), una especie endémica del norte de Sumatra que se ha convertido en uno de los animales más representativos de la región. Fácilmente reconocible por su elegante pelaje gris plateado, su rostro oscuro y la característica cresta que corona su cabeza, este primate suele desplazarse en grupos



familiares entre las copas de los árboles, alimentándose principalmente de hojas tiernas, frutos y brotes. Su presencia frecuente en los senderos de la selva ofrece a los visitantes una de las observaciones más gratificantes del parque.
Junto a ellos habitan los gibones de manos blancas, cuyos potentes cantos matinales forman parte inseparable de la banda sonora de la selva tropical. También pueden encontrarse macacos de cola larga y macacos cola de cerdo, especies sociales y muy activas que recorren distintos niveles del bosque en busca de alimento.
La coexistencia de todas estas especies refleja la extraordinaria riqueza ecológica de Gunung Leuser, considerado uno de los enclaves más importantes del mundo para la conservación de los primates. Para muchos naturalistas, la posibilidad de observar al escaso y elegante langur de Thomas en su hábitat natural constituye una experiencia tan memorable como el encuentro con los propios orangutanes.
Viajar a una selva que aún resiste
Visitar el noroeste de Sumatra implica aceptar un ritmo diferente. Las carreteras serpentean lentamente entre montañas, los desplazamientos requieren tiempo y la naturaleza ocupa siempre el papel protagonista. Precisamente ahí reside gran parte de su atractivo.

En una época en la que los espacios verdaderamente salvajes son cada vez más escasos, Gunung Leuser representa algo excepcional: una oportunidad para contemplar una selva tropical funcional, compleja y viva. Un lugar donde los grandes primates aún se balancean entre los árboles, donde los depredadores permanecen ocultos en la espesura y donde el viajero puede experimentar una sensación cada vez más rara en el mundo moderno: la de encontrarse frente a una naturaleza inmensa que continúa existiendo según sus propias leyes.
Para quienes buscan aventura, biodiversidad y paisajes que parecen pertenecer a otro tiempo, Sumatra sigue siendo una de las últimas grandes fronteras salvajes de Asia.
Texto: Felipe Barrio
felipe@ultima-frontera.com https://www.instagram.com/felipe_barrio/
Fotos: Charo Gertrudix y Felipe Barrio
Ultima Frontera
Ingeniero en Prevención de Riesgos, Buzo Comercial, PADI Master Scuba Diver Trainer, Instructor PADI de Buceo de Seguridad Pública, Instructor de Buceo CMAS y PADI.
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