El Diario que genera opinión...

VIOLENCIA RURAL
REPUNTA EN MAYO TRAS MESES DE BAJA y concentra seis ataques en La Araucanía
Según Informe de la Multigremial de La Araucanía
JOSÉ JOAQUÍN BRUNNER, Académico y exministro de Educación




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El Diario que genera opinión...

VIOLENCIA RURAL
REPUNTA EN MAYO TRAS MESES DE BAJA y concentra seis ataques en La Araucanía
Según Informe de la Multigremial de La Araucanía
JOSÉ JOAQUÍN BRUNNER, Académico y exministro de Educación




ENTREVISTA
Brunner sostuvo que los problemas de la región tienen una densidad histórica única, anterior incluso a la República, y que deben ser abordados por la región y el país en su conjunto. Señala que hoy se concibe a las universidades “a ser rentables y a hacer que toda su acción sea rentable; y desde la burocracia, a cumplir con un conjunto de reglas, exigencias y estándares fijados externamente”.


OPINIÓN
DOTACIÓN DE CARABINEROS
¿Cómo formar policías hoy en día?
MEDIO AMBIENTE:
La esperanza también es acción por el clima

GOBERNADOR SAFFIRIO da inicio a construcción de la primera
Política Regional de Desarrollo Turístico para La Araucanía


INDAP FORTALECERÁ
PRODUCTIVIDAD de 1.300 hectáreas agrícolas

Hospital de Temuco refuerza su liderazgo en cirugía oncológica y reconstructiva


or razones obvias, cuando se habla y discute sobre seguridad, se hace también sobre Carabineros. También por razones obvias, cuando se discute de Carabineros se debería hacer también sobre la dotación y su formación. Ahora último las autoridades han expresado con más frecuencia el problema de la dotación y propuestas sobre la formación, pero —como es común—, ignoran puntos importantes, porque son de largo plazo y complejos. Está bien tener la intención de aumentar la dotación, pero con la intención no basta.
Hay que enfocar la discusión también en factores como la salud mental de los funcionarios, las razones para el éxodo a la seguridad privada y municipal, y en el choque entre las expectativas de las nuevas generaciones y el estilo de vida de una institución de carácter militar. Me quiero detener en esto último, porque es quizá lo más ignorado. La policía en general, y me atrevo a decir que sobre todo la chilena, genera niveles de sentido de pertenencia institucional que no se ven en otro tipo de ocupaciones. Y esto lo buscan generar a nivel organizacional desde el comienzo: “esto no es un trabajo cualquiera, es un estilo de vida”, les suelen repetir. Los aspirantes y alumnos introyectan ese discurso, y saben que deben hacer sacrificios que otras personas, en otras labores, no hacen. Esto, por un lado, los llena de orgullo, pero por otro, va generando cuestionamientos internos. Las nuevas generaciones buscan y esperan de sus trabajos elementos particulares, que quizá hace algunos años o décadas estaban en otro lugar en su escala de prioridades. Valoran cada vez más un grato ambiente laboral, poder hacer lo que les gusta, la colaboración y la flexibilidad horaria. Esto genera discrepancias entre las generaciones, y frustraciones en las antiguas por lo que esperan de las nuevas. En la policía: los más antiguos consideran que los novatos no tienen el carácter suficiente ni el compromiso necesario.
Todo esto incluso si dejamos de lado un factor aún más complicado al hablar de las juventudes: el sentimiento de que los estudios o la formación no son el mejor camino para alcanzar el nivel de vida
que se desea.
En esta línea, se han hecho cambios en los últimos años en Carabineros para intentar de atraer a nuevos perfiles. Sin embargo, esto no ha sido suficiente. Un ejemplo. Dentro de estas medidas está cambiar el rango etario permitido para postular a las escuelas, ampliándolo hasta los 30 años. Se permite el ingreso de más personas, pero ha traído un problema: ingresan personas con estudios superiores completos, por ejemplo, o personas con pareja e hijos del mundo civil. En el primer caso, terminan no adaptándose, porque tienen un contacto profundo con el mundo civil profesional, y no tranzan las libertades que ahí tenían. En el segundo, las condiciones del régimen de las escuelas hacen que sea imposible llevar la vida institucional y familiar al mismo tiempo, y terminan desertando. La policía también cambia a medida que cambian las sociedades, pero las instituciones jerárquicas siempre cuentan con la inercia de la tradición que les impide hacerlo a la misma velocidad. ¿Cuánta tradición, cuánto cambio?
La formación de policías en nuestros tiempos no tiene soluciones fáciles. ¿Cómo formar policías que sean cercanos y comunes, pero al mismo tiempo tengan una formación que permita aguantar lo que ningún otro podía? ¿Cómo inculcar un estilo de vida a personas con expectativas totalmente diferentes? ¿Es necesario ese estilo de vida para la función policial? Por lo menos para mí, estas preguntas no tienen respuestas claras. Por eso necesitamos de la investigación y la evidencia, y que estas se discutan entre las diferentes entidades involucradas, mejorando mucho más la comunicación y colaboración que hoy existe entre Estado, sociedad civil y academia. No basta con ofrecer medidas que suenan bien hacia afuera, interpretando a la distancia lo que se cree que las policías necesitan. Hace falta comprender desde dentro, en colaboración entre la academia y las policías, y proponer mejoras factibles y con sentido para los involucrados.
La esperanza también es acción por el clima
Este 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente bajo el lema “Acción por el clima” (#NowForClimate). El mensaje escogido por Naciones Unidas es simple y no admite excusas: no basta con reconocer que existe una crisis climática; es tiempo de actuar.
Por eso resulta llamativo que esta fecha llegue con tan poca presencia en la agenda pública nacional. Cuesta entender que el propio Ministerio del Medio Ambiente no haya impulsado una convocatoria visible para una jornada que busca pasar de la conciencia a la acción. En momentos en que el cambio climático ocupa un lugar central entre las preocupaciones globales, el silencio también comunica.
Sin embargo, la importancia de esta conmemoración no depende de una campaña gubernamental. La acción climática también es responsabilidad de las empresas, las organizaciones sociales y de cada habitante en su propio territorio. En La Araucanía, por ejemplo, el lago Villarrica se encuentra en un proceso de descontaminación debido al exceso de fósforo que deteriora la calidad de sus aguas.
Detrás de los esfuerzos por recuperar uno de los principales patrimonios naturales de la región hay años de investigación, colaboración y trabajo institucional, que transforma la responsabilidad ambiental en capacidad de proteger

lugares concretos que forman parte de nuestra vida cotidiana.
En ese sentido, las universidades tienen una responsabilidad particular. La Universidad Católica de Temuco ha asumido este desafío mediante su Estrategia de Sustentabilidad que incluye un plan para alcanzar la carbono neutralidad. En el período 2025-2027 destaca la implementación de una planta fotovoltaica institucional y la promoción de la construcción en madera laminada.
Las conmemoraciones tienen valor porque alimentan una esperanza que no es ingenua ni espera soluciones automáticas. En la tradición cristiana, la esperanza de la resurrección no olvida el dolor ni la cruz, sino que impulsa a actuar con la confianza de que otro mundo es posible. Nos recuerda que las personas, las comunidades y las instituciones pueden contribuir a transformar la realidad y que, más allá de las métricas e indicadores, cuidar nuestra casa común es hermoso y tiene sentido.
Por eso, el lema de este año merece ser tomado en serio. La acción por el clima comienza con decisiones concretas, pero también con la convicción de que todavía estamos a tiempo. Quizás esa sea la contribución más importante de esta fecha: recordarnos que actuar tiene sentido porque la esperanza sigue siendo posible.


UInforme de la Multigremial de La Araucanía advierte una reactivación de los hechos violentos durante mayo, pese a que el acumulado de 2026 mantiene una caída de 48% respecto del mismo período del año pasado. La entidad también vinculó el aumento de atentados con los operativos policiales realizados en Temucuicui
na reactivación de los hechos de violencia durante mayo detectó la Multigremial de La Araucanía en su más reciente informe sobre seguridad en la Macrozona Sur. Aunque el balance anual sigue mostrando una disminución significativa respecto de 2025, la organización alertó sobre un aumento de ataques durante las últimas semanas.
Según el reporte, entre enero y mayo de 2026 se registraron 13 hechos de violencia, cifra que representa una disminución
del 48% en comparación con igual período del año pasado.
Sin embargo, la situación cambió durante mayo, mes que concentró seis ataques, correspondientes a cinco atentados incendiarios y un ataque armado. Para la entidad gremial, este escenario refleja una reactivación de la violencia tras los avances observados durante los primeros meses del año.
El informe también destaca que La Araucanía continúa siendo el principal foco de los hechos
Gracias al trabajo coordinado de su equipo de Cirugía de Cabeza y Cuello, el Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena (HHHA) realizó con éxito una compleja intervención a una paciente con cáncer de lengua, permitiéndole recuperar funciones esenciales para su vida diaria. Con más de una década de experiencia en cirugías oncológicas y reconstructivas de cabeza y cuello, el recinto se ha consolidado como centro de referencia regional en esta especialidad, desarrollando procedimientos que combinan la eliminación del cáncer con la recuperación funcional de los pacientes. En esta oportunidad, la paciente fue
sometida a una cirugía simultánea que incluyó la extirpación de un tumor en la lengua y de ganglios comprometidos en el cuello, junto con una reconstrucción microvascularizada realizada mediante un colgajo libre radial extraído de su antebrazo.
El Dr. Cristian Gottschalk, jefe del Servicio de Cirugía del HHHA, explicó que la intervención se realizó con dos equipos quirúrgicos trabajando de manera paralela, lo que permitió completar el tratamiento en una sola operación y acelerar la recuperación de la paciente.
Por su parte, el Dr. Jean Pierre Droguett destacó que este tipo de procedimientos no solo busca eliminar la enfermedad, sino también
violentos en la Macrozona
Sur. De acuerdo con las cifras recopiladas por la Multigremial, la región acumula el 67% de los ataques registrados desde 2021 y concentra el 77% de los hechos ocurridos durante 2026.
Uno de los puntos abordados por el documento corresponde a los tres operativos policiales realizados durante mayo en la comunidad de Temucuicui. La organización señaló que, tras estos procedimientos, se produjeron cinco atentados incendiarios y un ataque armado
en un período de dos semanas.
Respecto de los cambios anunciados por el Gobierno al Estado de Emergencia, la Multigremial sostuvo que los primeros cinco meses del año muestran avances en materia de seguridad, aunque advirtió que el principal desafío será mantener la tendencia a la baja y evitar que episodios como los ocurridos en mayo afecten los resultados alcanzados hasta ahora.

restaurar funciones fundamentales como hablar, alimentarse y proteger la vía aérea, favoreciendo una reinserción social y laboral más rápida.
Durante la operación también se realizó una biopsia intraoperatoria para confirmar que los márgenes de resección estuvieran libres de enfermedad, un aspecto clave para el pronóstico de la paciente.
La subdirectora médica (s) del hospital, Dra. Angélica Arias, valoró el trabajo del equipo multidisciplinario, destacando su alto nivel de especialización y compromiso con la calidad de vida de los pacientes. El Hospital Hernán Henríquez Aravena continúa consolidándose como centro de excelencia regional en oncología de cabeza y cuello, trauma facial, cáncer de piel y melanoma.

JOAQUÍN BRUNNER, Académico y exministro
Brunner sostuvo que los problemas de la región tienen una densidad histórica única, anterior incluso a la República, y que deben ser abordados por la región y el país en su conjunto. Señala que hoy se concibe a las universidades “a ser rentables y a hacer que toda su acción sea rentable; y desde la burocracia, a cumplir con un conjunto de reglas, exigencias y estándares fijados externamente”.
Claudio Núñez Q.
El académico y exministro de Educación, José Joaquín Brunner estuvo en Temuco para presentar el libro “Universidad entre invención y herencia”, obra que reúne distintas miradas sobre el presente y futuro de la universidad desde las ciencias sociales y las humanidades. Tras su paso por la Universidad de La Frontera, conversó con Tiempo21 sobre los principales desafíos de la educación superior en Chile, la presión del mercado y la burocracia sobre las universidades, el debate por el financiamiento estudiantil, la irrupción de la inteligencia artificial y el rol que deben cumplir las casas de estudio en medio de un país marcado por la polarización y la desconfianza institucional.
En ese contexto, Brunner también se refirió a la situación de la Ufro, a las crisis de gobernanza y gestión que pueden afectar a las instituciones universitarias, y entregó una mirada cauta, pero contundente, sobre La Araucanía. A su juicio, se trata de una región marcada por problemas de enorme densidad histórica, política, económica y cultural, cuya solución no depende solo de las universidades, sino de la región y del país en su conjunto.

En el libro Universidad entre Invención y Herencia se plantea que la universidad actual enfrenta tensiones entre autonomía, burocracia, mercado, evaluación externa y misión pública. Desde su mirada, ¿cuál es hoy la mayor amenaza para el sentido original de la universidad?
Yo creo que la mayor amenaza es doble. Por un lado, lo que uno puede llamar —y suele llamarse así— la economización de la universidad. Es decir, concebir a la universidad exactamente a la manera de cualquier otra entidad económica y preguntarse, por tanto, en términos del lenguaje económico, cuál es la utilidad de la universidad. Eso significa reducirla estrictamente a algo económico: cuánto valor económico produce la universidad y cuánto produce cada cosa que la universidad hace. Y cualquier cosa relativamente compleja que la universidad haga, si no pasa este test del valor económico, del impacto sobre el empleo o sobre la riqueza nacional, lleva a la gente a decir: “No, la universidad en realidad ya no sirve para lo que necesitamos, porque lo que necesitamos es riqueza material”. (…) Desde ese punto de vista, se le pide a la universidad que responda a decenas de reglamentos, de estándares, que dé cuenta detalladamente de cuánto rinde y
cómo rinde, de si es productiva o no es productiva. Ahí convergen el riesgo de la economización con el riesgo de la burocratización. Yo creo que estamos exactamente en ese punto: la universidad está siendo convocada desde lo económico a ser rentable y a hacer que toda su acción sea rentable; y desde la burocracia, a cumplir con un conjunto de reglas, exigencias y estándares fijados externamente a la universidad.
¿Cómo ve este escenario en Latinoamérica?
Es muy parecido. En el fondo, este movimiento de dos palancas es global, porque las fuerzas que están detrás son, por un lado, la economía capitalista y, por otro, los Estados burocráticos y, en general, los aparatos burocráticos. Es algo que recorre la historia del siglo XX y XXI con distintas formas, desde China hasta Estados Unidos, pasando por Australia o Kenia. En cada parte adopta variedades distintas cuando llega a la universidad, porque cada país tiene tradiciones institucionales, culturales y maneras distintas de aproximarse a estos fenómenos. Pero el fenómeno doble de presión sobre la universidad —lo economizante y lo burocratizante— efectivamente se encuentra en México, Brasil, Argentina o Paraguay. En cada parte
es distinto. Por ejemplo, en Chile, Brasil, República Dominicana, Perú o Costa Rica hay crecientemente una provisión de educación superior por entidades privadas, universidades, institutos profesionales, centros de formación técnica privados. Eso en otros países es mucho menor, como en Argentina, o es cero en Cuba, para hablar de un caso un poco doloroso. De modo que cómo se concreta esto en cada país es distinto, pero las fuerzas actuando son las mismas.
Usted escribe sobre “salvar el alma en la universidad”. En un sistema cada vez más medido por indicadores, productividad académica, rankings y exigencias administrativas, ¿qué significa concretamente salvar esa alma universitaria?
Es una metáfora para hablar de cómo uno puede mantener, en medio de la torsión que generan estas fuerzas, la radicalidad libre de cada uno para reflexionar críticamente sobre cuál es el sentido de las actividades que está realizando como académico, con su equipo, con su departamento, (…) Se trata de preguntarse cómo es posible mantener la búsqueda del sentido, la capacidad de imaginar futuros posibles y la idea de que uno quisiera tener una institución lo menos condicionada desde fuera

posible. Eso es lo que yo llamé, metafóricamente, salvar el alma. No el alma de la universidad, sino cómo nosotros, los académicos, podemos salvar nuestra alma, que es la lealtad a una tradición milenaria de gente que, desde el siglo XI, se reúne con otros pares para dos cosas fundamentales, recibir a las nuevas generaciones y formarlas; y, por otro lado, cultivar el conocimiento, producir nuevo conocimiento, cuidar el nuevo conocimiento y desarrollarlo.
En el país se discute permanentemente sobre financiamiento, gratuidad, endeudamiento estudiantil y regulación de la educación superior. ¿Chile ha logrado construir una política universitaria de largo plazo o estamos respondiendo solo a crisis parciales?
Yo creo que hemos tenido cierta política, no tan explícita como si todo estuviera en un solo documento, porque no es así la política. Está en múltiples expresiones. Pero no tengo duda de que el desarrollo de la educación superior chilena a partir del año 90 apuntó a gruesos objetivos que todos los gobiernos, de una u otra manera y cada uno con su enfoque, siguieron, expandir el sistema y el acceso al sistema; favorecer que los sectores de menores ingresos y de capitales socioculturales más bajos pudiesen acceder a la educación superior; diferenciar mucho más la oferta de la educación superior, y lo hemos ido haciendo con los CFT, IP y universidades; y darle a todo este sistema una cierta consistencia, calidad y sustentabilidad económica. Yo creo que eso ocurrió a lo largo del último cuarto de siglo, unos 25 años. ¿Está eso hoy día todavía vigente? Por cierto, que no. Ya no está. Necesitamos algo que proyecte para los próximos 25 o 50 años lo que hicimos durante el período anterior. (…) También está la pregunta sobre qué relación habrá en los próximos 30 años, con la revolución digital, entre lo que entregamos como formación en las instituciones, los títulos y el nuevo movimiento de las economías en Chile y en el resto del mundo. Entonces, yo creo que efectivamente hoy día estamos, por el momento, respondiendo nada más que a las crisis inmediatas. Tenemos que tratar el problema del financiamiento estudiantil, sí, porque hubo una crisis del CAE y todavía no llegamos a ponernos de acuerdo en cuál va a ser el régimen sustitutivo. Se dijo el FES, no tuvo éxito, y hoy día vamos a entrar a discutir cómo reponemos un crédito contingente al ingreso que
realmente sea estable, que ayude a todos los jóvenes que lo necesitan y que sea capaz de recuperar en el tiempo el gasto que se va a realizar a través de este sistema.
¿Usted es partidario de mantener el CAE o de sacarlo?
Yo soy partidario de aprovechar la experiencia del CAE para hacer un régimen de crédito contingente al ingreso muy superior al que tuvimos. Entre otras cosas, tenemos 20 años de aprendizaje con fondos, primero el Fondo Solidario, luego el CAE. Conocemos perfectamente cuáles fueron los problemas, qué fue lo que falló, y hoy día podríamos hacer un nuevo régimen de crédito contingente al ingreso que, desde ese punto de vista, va a tener cierta semejanza con los anteriores, pero reorganizado sobre nuevas bases.
La irrupción de la inteligencia artificial fue brutal. Las universidades enfrentan el desafío de adaptarse a nuevas formas de enseñar, investigar y producir conocimiento. ¿Ve usted a las instituciones de educación superior preparadas para este cambio o existe el riesgo de que la tecnología termine profundizando la burocratización y la pérdida del pensamiento crítico?
Yo creo que ninguna institución que yo conozca, en ninguna parte del mundo —desde gobiernos, empresas, grandes oficinas constructoras, industrias, servicios, comercio, transporte, hospitales o salud— está preparada para lo que viene. Todos estamos tensionados por algo que apareció a una velocidad increíble, que cada tres o cuatro meses da pequeños saltos incrementales, cada vez con mayor velocidad y profundidad, en la generación de aquello con que nosotros trabajamos, el conocimiento experto. Estos sistemas son sistemas masivos de generación de conocimiento experto y van a impactar directamente, y de maneras completamente distintas, a todos estos sectores, entre ellos a la universidad. Van a impactar en sus tareas de docencia, que serán muy distintas de lo que ocurra con las tareas de vinculación con el medio o con las tareas de investigación. No, yo creo que nadie está preparado. Cada vez que escucho decir “nosotros estamos perfectamente preparados” o, por el contrario, “aquí no hay ninguna capacidad y esto muestra una vez más que Chile y sus universidades son retardatarias”, me parece retórica demagógica.
Sobre la misma, ¿cómo puede impactar no solo en la academia, sino también en profesiones como la medicina, la docencia, el derecho, la ingeniería o el periodismo? Hay personas que lo ven con mucha preocupación.
Todo el mundo lo ve con preocupación, y está bien que así sea, porque hay que preocuparse de entender primero, de tratar de proyectar, de ejercer, practicar y experimentar con todos los riesgos. Con los médicos que converso y que están involucrados en esto, se dan perfectamente cuenta de que desde los diagnósticos —que hoy día la inteligencia artificial ya es capaz de hacer con una calidad, una velocidad y un costo completamente distinto y más bajo que en el mundo analógico— hasta las posibilidades reales, no en 20 años más, sino el próximo año, de que operaciones extremadamente delicadas empiecen a ser hechas básicamente por una combinación de inteligencia artificial, robótica y ser humano. Será una especie de tríada nueva actuando, donde va a ser difícil decir cuánto aportó la robótica, cuánto aportó la inteligencia artificial con sus diagnósticos inmediatos y cuánto aportó el humano involucrado en esto. Yo creo que cada cual va a experimentar una transformación de las prácticas y de la manera de concebir su profesión. Va a ser radicalmente alteradora del statu quo y de lo que hemos aprendido durante las últimas décadas y siglos. Eso va a pasar con los abogados, con los ingenieros, está pasando con nosotros los investigadores, va a pasar con los profesores y, ni hablar, con los periodistas y el mundo de las comunicaciones. Es decir, esta es una tecnología absolutamente general, como a veces se dice, parecida a la electricidad. Solo que no tiene comparación con ninguna anterior, porque es capaz de expresarse en el lenguaje con que los humanos hemos construido el mundo.
Usted viene a una universidad como la Ufro, que en los últimos años ha enfrentado una crisis económica, administrativa e institucional que ha golpeado su imagen pública y, sobre todo, la confianza interna. ¿Cómo se sale de una crisis de esta magnitud y qué errores no deberían volver a repetirse?
Es delicado hablar de estos temas, porque cada institución es un mundo de vida y de trabajo con sus propias especificidades, y los externos nunca llegamos a entender en detalle todo eso. Pero lo que uno puede decir, observando más bien el conjunto
de las crisis que han experimentado diversos tipos de instituciones en Chile y fuera de Chile, es que en general es casi imposible imaginar que esto no haya tenido que ver, por lo menos, con dos cosas. Una, con una gobernanza que falla, en algún punto es la gobernanza de la institución la que tiene que haber tenido fallas para que llegase a producirse lo que se produjo en cada una de estas crisis. Y lo otro tiene que ver con gestión. Las universidades están expuestas a enormes fuerzas de cambio en su entorno, que tienen que ver con demandas de los mercados y con demandas de las burocracias. Han tenido que desarrollar nuevas capacidades de gestión profesional en todos los niveles. (…) En alguna parte todo eso empieza a fallar. Entonces, tenemos problemas de gobierno y problemas de gestión. Y también gestión de los recursos humanos, control de costos, transparencia interna y órganos encargados de estar permanentemente supervisando. Si se llega a estas crisis, es porque fallaron los mecanismos de supervisión que están en alguna parte de la estructura de gobierno de las universidades. De lo contrario, alguien habría prendido 25 semáforos antes de llegar al colapso. Cuando se produce el colapso, efectivamente hay responsabilidades en el gobierno, muy claras, y responsabilidades en la gestión. Ahora, cómo hacemos para que esto no se vuelva a repetir supone haber resuelto en profundidad los problemas de gobernanza y de gestión.
En el plano nacional, el país vive un escenario político marcado por alta polarización, desconfianza institucional y demandas sociales persistentes. Desde su experiencia, ¿qué papel debería jugar la educación superior en la reconstrucción de un debate público más serio y menos confrontacional?
Creo que tiene un papel extraordinariamente importante en sociedades que están en etapas muy delicadas de su propio desarrollo, tanto del desarrollo de su institucionalidad como de profundización o crisis de la democracia. También vivimos una convivencia cotidiana extremadamente polarizada en estos tiempos, no solamente en el plano político-ideológico, sino también en la mera convivencia, a través de esto que llaman microviolencia y que se estudia, por ejemplo, en los colegios, microviolencia física, psicológica y Sigue en pág. 6
914/ del 06 al 12 de junio 2026

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hoy día cibernética. Entonces, ¿qué puede hacer la universidad? Lo que la universidad debería aportar es precisamente comprensiones cada vez más acabadas y profundas de los fenómenos que estamos viviendo. A su vez, aportar antecedentes racionalmente producidos y verificados que faciliten la deliberación pública y conduzcan, particularmente a la esfera política y en general a las élites de la sociedad chilena, a enfrentar los problemas en la magnitud que tienen, con perspectivas de mejorar y aumentar el bienestar general de la sociedad.
Pero también existe una crítica desde la ciudadanía, que a veces dice que la academia está lejos de la realidad. ¿Qué pasa ahí? Siempre existe esta distancia y esta crítica de la gente respecto de la academia, de la intelectualidad y de los científicos. Están todos estos estereotipos del científico que vive en el aire, que se tropieza porque no ve las piedras. Es la misma crítica que se le hace a la universidad como institución: que está alejada. Pero yo creo que las instituciones, si uno las mira bien y conoce por dentro lo que hacen, están vinculadas de múltiples maneras con los problemas de su entorno. Cada facultad está metida con los hospitales, con los temas del deporte, con los tribunales de justicia. (…) Desde ese punto de vista, yo creo que el diagnóstico es equivocado. Las instituciones universitarias tienen muchísimas antenas puestas en distintos lados y con distintas profundidades de la sociedad. (…) Pero a veces se le pide a la universidad que sea incidente incluso en eso. Nosotros podemos formar, pero no podemos, por ejemplo, asegurarle empleo a la gente, porque ese no es un papel de la universidad ni es su responsabilidad. (…) Por eso, a la universidad no se le puede exigir que en cada cosa esté en la punta de ofrecer una respuesta.
En La Araucanía hemos vivido históricamente un clima complejo, especialmente en sectores rurales marcados por hechos de violencia. ¿Qué diagnóstico hace de la región en la actualidad?
No hago ningún diagnóstico, dicho con honestidad, porque sería realmente de una enorme audacia hacerlo en la región que, por razones históricas, económicas, políticas y culturales, es absolutamente la más complicada del país. Acá vivimos problemas que en ninguna otra parte podemos decir que tienen la antigüedad que tiene el país. Son problemas que preceden a la República, eso le da una densidad histórica enorme. Tengo claro, porque conozco las universidades de la región, que varias de ellas tienen un compromiso muy serio con abordar, hasta donde es posible, estos problemas. Pero no son problemas que la universidad vaya a poder resolver, son problemas a los que la universidad, por distintos canales —docencia, investigación, vinculación con el medio y presencia comunitaria— puede ayudar a abordar. Pero son problemas que la región completa y, en este caso, el país completo, tienen que enfrentar. Cuando los hemos discutido como país nos ha ido muy mal. Por ejemplo, en la Convención Constitucional 1 y en la Constitución 2. Eso muestra la densidad y la complejidad de estos problemas, no tienen solución si no se abordan desde el marco constitucional hasta la microeconomía. En todo lo intermedio, la región tiene que actuar y salir adelante en medio de sus problemas.
¿Y qué opinión tiene de la Comisión por la Paz y el Entendimiento? Creo que fue una instancia muy interesantemente concebida y lo que logró avanzar también fue muy interesante. No tengo duda de que esto es acumulación, porque no es una solución en sí misma. La solución va a ir naciendo de este tipo de instancias y de otras similares.
Seremi de Energía reafirma compromiso con el desarrollo del hidrógeno verde en La Araucanía

La autoridad regional participó en la “Mesa de Hidrógeno Verde Araucanía” y encabezó el cierre del "Programa Viraliza Formación en Hidrógeno Verde y sus Derivados", destacando la articulación entre sector público, academia y mundo productivo para impulsar la transición energética en la región. El Seremi de Energía, Jorge Rathgeb destacó que “la formación en hidrógeno verde abre nuevas oportunidades para emprendedores, empresas y profesionales de La Araucanía. Estas iniciativas nos permiten acercar conocimiento especializado al territorio y fortalecer capacidades locales para avanzar hacia una matriz energética más limpia, innovadora y sostenible”.
Durante la mañana del viernes 29 de mayo, el secretario regional Ministerial de Energía de La Araucanía, Jorge Rathgeb Schifferli, participó en un encuentro de la Mesa de Hidrógeno Verde de La Araucanía, realizado en la Universidad de La Frontera. En la instancia, la autoridad destacó la importancia de fortalecer la articulación regional para avanzar en proyectos concretos vinculados a esta industria emergente y relevar el potencial del territorio en materia de energías limpias.
Más tarde, en la Universidad Católica de Temuco, el seremi encabezó junto a otras autoridades la ceremonia de cierre del Programa Viraliza Formación en Hidrógeno Verde y sus Derivados para la Región de La Araucanía, iniciativa financiada por CORFO, ejecutada por CODESSER y apoyada por la Facultad de Ingeniería de la UCT. El programa buscó fortalecer capacidades regionales en sostenibilidad, transición energética e innovación aplicada al hidrógeno verde, promoviendo la formación de capital humano y la generación de nuevas oportunidades para el desarrollo productivo local.
A la actividad asistieron también la Seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Saray Salazar Leiva; el director regional de CORFO Araucanía, Henry Leal Bizama; la representante de CODESSER, Viviana Sanhueza Salazar; el vicedecano de la Facultad de Ingeniería de la UCT, Jesús Torres Hoyer; y la directora gerente de Continua Soluciones, Andrea Moraga Paredes. La iniciativa se desarrolló entre abril y mayo en dependencias de la UCT, registró 85 personas inscritas y permitió que 45 participantes finalizaran satisfactoriamente el proceso formativo, de los cuales 33 recibieron su certificación durante la ceremonia de cierre.
Durante la jornada, además, se realizaron las exposiciones “El Momento del Hidrógeno: Tendencias, Mercado y Nuevas Oportunidades”, a cargo de Sebastián Álvarez, y “H2V Araucanía: Del Conocimiento a la Acción”, presentada por Andrea Moraga Paredes. En representación de los participantes, Jaime Zambrano valoró la oportunidad de formación y destacó tanto la calidad del equipo docente como el aporte de esta experiencia para proyectar nuevas iniciativas en torno a la transición energética regional.
SOBRE EL HIDRÓGENO VERDE EN LA ARAUCANÍA
La región avanza en la consolidación de una agenda estratégica orientada a aprovechar su potencial en energías renovables, fortalecer la innovación y promover iniciativas que contribuyan al desarrollo sostenible. En este contexto, el hidrógeno verde y sus derivados se proyectan como una oportunidad para diversificar la matriz productiva, generar capacidades locales y aportar a la transición energética del país.
La discusión sobre el turismo en La Araucanía volvió a instalarse con fuerza luego de la Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast, quien vinculó la recuperación del desarrollo regional con la necesidad de devolver seguridad, inversión y tranquilidad a una zona golpeada por años de violencia rural, incertidumbre y deterioro de su imagen pública.
La respuesta del gobernador René Saffirio apuntó en otra dirección, las cifras oficiales, sostuvo, mostrarían un mejor momento para la actividad turística regional, con aumento de visitantes extranjeros, más pernoctaciones y crecimiento del empleo asociado al rubro. Es decir, datos que permitirían matizar o derechamente contradecir el relato de una región paralizada por la violencia. Sin embargo, el debate no puede reducirse a una disputa entre relato y estadística. La Araucanía necesita algo más serio que una pelea de diagnósticos. Porque si bien puede haber indicadores que muestran recuperación en determinados ámbitos, también es cierto que los gremios turísticos advierten que la región aún no logra alcanzar los niveles previos a la pandemia y que la inseguridad —real o percibida— sigue siendo un factor determinante para muchos visitantes.
Ahí está precisamente el punto central, el turismo no vive solo de cifras, vive también de confianza, y la confianza se construye con seguridad, conectividad, promoción, infraestructura, formalización del sector, inversión privada y una política regional capaz de mirar más allá de Pucón y Villarrica. La Araucanía tiene cordillera, lagos,
El Mandatario tiene razón cuando plantea que La Araucanía necesita paz para crecer. Saffirio también tiene razón al exigir que el debate se dé con datos y no solo con consignas. Pero los gremios turísticos recuerdan algo indispensable, detrás de cada cifra hay hoteles, restaurantes, guías, transportistas, familias y emprendedores que necesitan visitantes, seguridad y confianza para seguir adelante.
parques nacionales, termas, cultura mapuche, gastronomía, historia, naturaleza y comunidades que podrían sostener una industria turística mucho más robusta. Pero ese potencial requiere certezas.
Negar la inseguridad sería un error, usarla como único argumento también. La violencia ha dañado la imagen regional, especialmente en comunas de la zona norte y en sectores rurales donde el miedo no es una consigna política, sino una experiencia cotidiana para muchas familias y emprendedores. Pero al mismo tiempo, reducir toda La Araucanía a violencia también termina castigando a miles de personas que trabajan, invierten, reciben visitantes y sostienen con esfuerzo una actividad clave para la economía local. Por eso, la discusión abierta entre el Gobierno y el Gobierno Regional debe transformarse en una oportunidad. Si las cifras muestran recuperación, deben ser usadas para potenciar la región. Si los
Programa que se ejecuta en 32 comunas permitirá habilitar suelos, mejorar la fertilidad y productividad predial, para desarrollar actividades agropecuarias.
Tener una tierra fértil permite a los agricultores producir más y mejor. Bajo este desafío y con el objetivo de reforzar la sostenibilidad de los recursos del sector, Indap está ejecutando en La Araucanía recursos por $1.197 millones, para recuperar el potencial productivo de los suelos degradados y mantener aquellos que han sido recuperados, en predios de la Agricultura Familiar Campesina.
La directora regional (s) de Indap, Ingrid Cid, informó que “con esta inversión comprometida por el Gobierno, a través del Programa Sistema de Incentivos para la Sustentabilidad Agroambiental de los Suelos Agropecuarios (SIRSD-S) se habilitará y recuperará la productividad de 1.323 hectáreas destinadas al desarrollo de actividades agropecuarias, beneficiando a más de mil pequeños


productores de las 32 comunas de la región dedicados, principalmente, al desarrollo de la ganadería, producción de cereales y leguminosas”. A través del programa SIRSD-S, los agricultores están recibiendo gradualmente recursos para cofinanciar la implementación de prácticas de manejo que contribuyan a mejorar la fertilidad de los suelos, la productividad predial y la sustentabilidad de los sistemas agropecuarios para fortalecer el desarrollo del sector agrícola y ganadero de la región. Los incentivos, no reembolsables, entregados por Indap -vía concursos regional- permiten que, durante este año, los usuarios desarrollen en sus predios prácticas de establecimiento e incorporación de abono verde para mejorar la fertilidad y la sustentabilidad del sistema productivo, aplicación de fósforo y enmiendas calcáreas para incrementar la disponibilidad de nutrientes, mejorar el establecimiento de cultivos y praderas para aumentar la productividad predial.
gremios advierten caída, informalidad, cierre de hoteles o temor entre visitantes, deben ser escuchados con seriedad. La política pública no puede elegir solo los datos que le convienen. La Araucanía necesita una estrategia turística regional que una seguridad y desarrollo. Que promueva los destinos consolidados, pero también abra oportunidades en comunas menos visibilizadas, que enfrente la informalidad y mejore rutas, señalética, servicios y conectividad, que coordine al Estado, municipios, empresarios, comunidades y organizaciones locales, y que entienda que el turismo no se recupera por decreto ni por discurso, sino con condiciones concretas.
El Presidente tiene razón cuando plantea que La Araucanía necesita paz para crecer, Saffirio también tiene razón al exigir que el debate se dé con datos y no solo con consignas. Pero los gremios turísticos recuerdan algo indispensable, detrás de cada cifra hay hoteles, restaurantes, guías, transportistas, familias y emprendedores que necesitan visitantes, seguridad y confianza para seguir adelante.
La Araucanía no puede seguir atrapada entre quienes la describen solo como zona de conflicto y quienes prefieren mostrar únicamente sus cifras positivas. La región requiere una mirada completa. Porque para que el turismo vuelva a despegar con fuerza, no basta con decir que hay más visitantes ni basta con denunciar inseguridad. Hay que construir una región donde venir, invertir y recorrer sea una decisión confiable.

Asimismo, se realizarán construcciones de cercos eléctricos móviles para ejecutar sistemas de pastoreo rotacional mediante subdivisiones temporales para el eficiente uso del recurso forrajero y favorecer la recuperación de las praderas; además se cofinanciaron siembras de praderas de ballica para aumentar la disponibilidad de forraje de alta calidad nutritiva para la alimentación animal, entre otras iniciativas.
Con una amplia convocatoria de representantes del sector turístico, autoridades locales y regionales, este viernes se dio inicio oficial al proceso de construcción de la primera Política y Plan Regional de Desarrollo Turístico, una iniciativa impulsada por el Gobierno de La Araucanía que busca definir una visión compartida y de largo plazo para uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento de la región. La actividad se desarrolló en el edificio del Gobierno Regional y reunió a empresarios turísticos, gremios hoteleros y gastronómicos, operadores turísticos, cámaras de turismo y comercio, alcaldes, concejales, consejeros regionales y representantes de municipios de distintos puntos de La Araucanía, quienes conocieron los alcances de un proceso que se extenderá durante 365 días y que contempla una activa participación de los territorios. El Gobernador de La Araucanía, René Saffirio, hizo un llamado a que la región asuma un rol protagónico en la definición de su futuro, fortaleciendo las capacidades regionales para diseñar estrategias de desarrollo acordes a su identidad, potencialidades y desafíos territoriales.
"Hoy estamos cumpliendo un compromiso que asumimos con el sector turístico de La Araucanía. Lo que necesitamos es una estrategia de largo plazo que entregue continuidad, certezas y una visión compartida para el desarrollo turístico regional. Nuestro desafío es transformar las enormes ventajas naturales y culturales que tiene la región en más empleo, más emprendimiento y más oportunidades para las familias", señaló.
La iniciativa permitirá elaborar el instrumento de planificación turística más ambicioso desarrollado hasta ahora en La Araucanía, estableciendo lineamientos, objetivos y acciones concretas para fortalecer el turismo como motor de desarrollo económico y puesta en valor del patrimonio natural y cultural. El proceso contempla cinco fases de trabajo, 16 etapas, 19 productos y más de 150 actividades distribuidas en los 32 municipios de la región. Durante este período se realizarán diagnósticos territoriales, instancias

Empresarios, gremios, municipios, autoridades comunales y regionales participaron en el lanzamiento del proceso que definirá la hoja de ruta del turismo para los próximos años.
de participación ciudadana y espacios de validación con actores públicos y privados vinculados al turismo.
El presidente de la Comisión de Fomento Productivo y Turismo del Consejo Regional (CORE), Eduardo Hernández, destacó que la futura política será una herramienta orientadora para el trabajo conjunto entre el Gobierno Regional, los municipios y los gremios turísticos.
"Estamos construyendo una carta de navegación para proyectar el turismo desde la cordillera hasta la costa, identificando desafíos, pero también poniendo en valor las enormes oportunidades que tiene La Araucanía. Por eso la invitación es a participar, porque el éxito de este proceso dependerá de todos", afirmó.
VOCACIÓN TURÍSTICA
Uno de los aspectos centrales será la elaboración de un diagnóstico participativo que recogerá las fortalezas, brechas y oportunidades de los distintos destinos turísticos de la región, entre ellos Araucanía Andina, Araucanía Lacustre, Costa Araucanía, Nahuelbuta y Temuco y sus alrededores.
El alcalde de Curarrehue, Daniel
Parra, valoró la iniciativa señalando que permitirá fortalecer el desarrollo turístico de las comunas y avanzar en la superación de brechas de infraestructura y servicios que afectan a los territorios con vocación turística. "Para las comunas turísticas este proceso es fundamental, porque debe traducirse en acciones concretas que permitan potenciar nuestros atractivos y resolver necesidades de infraestructura que hoy limitan el desarrollo", sostuvo.
A partir de ese trabajo se diseñará el marco estratégico de la futura política regional, definiendo una visión compartida, metas, líneas de acción e indicadores que permitan orientar las decisiones de inversión y desarrollo del sector durante los próximos años.
La metodología contempla además la conformación de un Equipo Estratégico integrado por representantes de servicios públicos, municipios, gremios y academia, quienes acompañarán el proceso aportando observaciones y validando las propuestas.
La directora de la zona sur de Les Toques Blanches, Pablina Morales, destacó que la gastronomía regional constituye un elemento

diferenciador de la oferta turística gracias a productos identitarios como el piñón, la murta y la chaura. "La gastronomía local tiene una identidad propia y es fundamental para fortalecer el turismo y proyectar experiencias de nivel internacional para quienes visitan La Araucanía", indicó.
Asimismo, la presidenta de la Sociedad de Turismo Mapuche, Elizabeth Painemal, valoró el carácter participativo e inclusivo de la iniciativa y la convocatoria a todos los actores del sector. "La diversidad del turismo regional hace indispensable el trabajo articulado y colaborativo, por lo que valoramos que este proceso considere la participación de todos los territorios y organizaciones", expresó.
Finalmente, con este proceso, La Araucanía avanzará en la construcción de una hoja de ruta consensuada para impulsar un turismo sostenible, inclusivo y con identidad territorial, fortaleciendo la coordinación entre los sectores público y privado y proyectando nuevas oportunidades de desarrollo para toda la región.