Hablando Laura con Álvaro, su abuelo, le dijo que estaba muy preocupada por algo que le habían retado a hacer, porque si lo hiciera se podría poner en peligro ella, pero si no lo hacía, pondría en peligro su amistad con unas chicas de su colegio. Le contó a su abuelo de que se trataba, y le pidió que le diese un consejo. Laura, voy a decirte que pienso de este asunto. Tienes que recordar la historia de lo que les ocurrió hace años a un grupo de amigas que daban un paseo por el campo. Laura le pidió que le contase lo que les había pasado, y así dijo su abuelo: “Se reunieron un día un grupo de muchachas a orillas de un río con el fin de calmar su calor tras un largo paseo por el campo; pero el río estaba muy turbulento, y aunque se animaban unas a otras, ninguna se atrevía a entrar al río la primera. Al fin una de ellas habló, y queriendo humillar a las demás, burlándose de su cobardía, presumiendo ser ella la más valiente. Así, saltó al agua atrevida e imprudentemente. Pero la fuerte corriente la arrastró al centro del río, y las compañeras, siguiéndola desde la orilla le gritaban: -- ¡No nos dejes amiga, vuelve y dinos cómo podremos bañar en el agua sin peligro! Pero la imprudente, arrastrada sin remedio alguno, y tratando de ocultar su cercana muerte, contestó: -- Ahora llevo un mensaje para Dios; cuando vuelva os enseñaré cómo.” Después de contarle la historia, su abuelo le dijo: “Es casi siempre el más lanzado el peor parado. No hagas caso de lo que te dicen, no seas tú la primera en tirarse al rio.” El consejo de su abuelo le pareció bueno a Laura, que obró según él y le fue muy provechoso.