BALTO Mi amado perro Balto, por mi siempre tan querido, desde tan lejos llegaste, un día de mucho frio. Nada más y nada menos, de un país desconocido, que se llamaba Eslovenia, donde viven muchos niños. Es blanco como la nieve, me gustaría deciros, con unos ojos redondos, que resaltan como el rio. Las orejas largas tiene, le llegan a los tobillos, es tan dulce y cariñoso, juguetón y divertido. No pasa ni un solo día, que yo no juegue contigo, mi querido perro balto, eres muy bueno y muy lindo.