Aburrido en una tarde a mi hermana bellaca le conté una historia, sin saber como narrarla con unos versos empecé. Ella a mi me miraba, con atenta ilusión. 'En una tierra lejana una princesa observando en una silla relajada a los pájaros oía mientras tocaba el arpa. Llorando a su amado, estando en su cama blanca soñando en su vuelta que venía cual fantasma. Y pasaron cinco meses y no llegaron ni hazañas.
Tras esa guerra extensa no quedaba ni un alma. Aquel guerrero escudero llegó con la cara a rayas. Nadie sabía quien era Temía el rechazo de su casa pero ella siempre lo esperó y no dudó de su facha. A ella se la escapó un grito al ver su larga barba a por él fue corriendo con sus bellas piernas largas. Ella le dio un gran beso por su amplia tardanza, felices fueron a su hogar para su amor consagrar.