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Assesinato de jramillo

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ASSESINATO DE JARAMILLO

TIAGO BATISTA

El sol pegaba muy fuerte aquel día en el desierto, el calor se sentía sufocante y el aire era tan seco que hacía casi imposible. Leonardo Collo, un detective con 15 años de experiencia, llegó a un pequeño pueblo que a simple vista parecía tranquilo, pero algo raro había pasado. Jaramillo Muhammad, un hombre bastante conocido en el lugar, había sido encontrado muerto en su cama. Lo extraño era que no había señales de lucha, tampoco de robo y lo más raro de todo era que nadie podía explicar cómo había muerto. Había sangre por todos lados, pero la cama estaba intacta, como si alguien la hubiera acomodado después. Nada tenía sentido.

El detective Collo se acomodó el sombrero y se preparó para investigar. Sabía que en los casos más raros, los pequeños detalles eran los que terminaban resolviendo todo. Camino despacio hacia la casa de Jaramillo, que quedaba cerca de la plaza principal.Cuando entró, la habitación donde encontraron el cuerpo estaba en silencio absoluto, un silencio tan profundo que le puso la piel de gallina.

Observó la cama llena de sangre, pero sin ningún signo de pelea. Eso no cuadraba para nada.

Normalmente,cuando alguien es asesinado, hay desorden, algo que indique que intentaba defenderse, pero aquí todo estaba en calma, demasiado en calma. En el suelo, junto a la cama, vio un pedazo de tela azul.

No parecía pertenecer a Jaramillo. Collo lo recogió, lo miró de cerca y lo guardó en su bolsillo. Quizás más tarde podría descubrir de quién era.El aire en la habitación olía raro. No era un olor común, no era perfume normal, sino algo diferente, un aroma que Collo nunca había olido antes. Decidió seguir revisando y fue al baño, que estaba al lado de la habitación. Dentro, vio manchas de sangre en el suelo. Al agacharse para observarlas, noto que alguien había intentado limpiar, pero de forma muy apresurada y sin mucho éxito. También vio que el espejo estaba empañado, como si alguien hubiera estado allí hace poco o tal vez intentado borrar alguna huella. En la mesita de noche encontró una carta. Estaba escrita a mano por Jaramillo y dirigida a un hombre llamado Hugo Valdes.

La leyó con atención. En la carta, Jaramillo le pedía disculpas a Hugo y mencionaba un “problema del pasado”.Esto le llamó la atención al detective. Quién era Hugo Valdes? Y que problema del pasado mencionaba Jaramillo?Collo empezó a preguntar en el pueblo y descubrió que Hugo y Jaramillo habían sido muy amigos, pero un problema con un negocio los había separado. Desde entonces, Hugo guardaba un gran rencor contra Jaramillo. Sin embargo, lo más extraño de todo era que algunos decían que Hugo había estado visitando a Jaramillo en secreto en los últimos días antes de su muerte. Eso era sospechoso. Si lo odiaba tanto, porque lo visitaba?

El detective pensó que quizás el problema entre ellos no era solo por un negocio que salio mal, sino algo mucho más grave. Hugo podría estar involucrado en la muerte de Jaramillo. Así que decidió ir a verlo.

Hugo vivía en una casa en las afueras del pueblo. Cuando Colón llegó, Hugo lo miró con desconfianza. Era un hombre alto, de mirada dura y parecía incómodo con la visita del detective. Al principio no quería hablar mucho, pero después de algunas preguntas, admitió que había estado en la casa de Jaramillo esa noche. Dijo que solo había ido a hablar con él, para arreglar las cosas entre ellos.

Collo lo escuchó, pero algo no le cuadraba.

Hugo parecía nervioso, como si estuviera ocultando algo. El detective recordó los detalles de la escena del crimen. El perfume raro y la tela azul. Ninguno de los dos parecía tener relación con Hugo.

Y si solo había ido a hablar, porque había sangre en la casa? Y porque alguien había intentado limpiar todo tan rápido?

Volvió a la casa de Jaramillo para revisar todo otra vez. La tela azul, el perfume desconocido y las manchas de sangre seguían siendo las pistas más extrañas. Collo empezó a pensar en las palabras de Hugo. Decía que solo había ido a hablar, pero las evidencias decían otra cosa.

El detective empezó a conectar los puntos. Hugo había sido amigo de Jaramillo, pero el resentimiento que sentía había crecido con los años.

Quizás aquella noche Hugo fue a su casa con intenciones de hablar, pero la discusión se salió de control y terminó matándolo en un arranque de furia. Después, intentó limpiar las evidencias, pero no lo hizo bien.cómo había ocurrido exactamente?

También estaba la carta de Jaramillo. En ella parecía tener miedo de algo. Como si supiera que algo malo iba a pasar. Quizás Jaramillo ya sospechaba que Hugo era una amenaza.

El detective regresó a la habitación y de repente noto algo que antes había pasado por alto. Las manchas de sangre en el baño no estaban puestas al azar. Parecen seguir un patrón. Como si alguien hubiera intentado borrar algo muy específico.

Saco la tela azul de su bolsillo y la observo otra vez. Recordó una conversación que tuvo con un habitante del pueblo, que le había dicho que el perfume que olía en la casa era de una marca rara, que solo unas pocas personas en el pueblo usaban.

Todo empezó a encajar. El caso no era solo por un negocio fallido, era algo mucho más personal. Collo estaba seguro de que Hugo Valdes era el responsable de la

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