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SEA REVISTA #41

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Edición 11 inspirada en:

Abril

oy profesora desde hace muchos años….y, en ese rol, busco siempre (tanto más que en otros) conectar con mis alumnos, por más que a veces, realmente, se me hace difícil en los comienzos, porque provienen de otras formas de aprender.

Las materias que suelo dar requieren empatía, pues “tocan” mucho la parte humana, y supongo que eso me facilita las cosas. Pero creo que si lo que dictara fuera puramente ingeniería o fórmulas matemáticas, trataría de hacer lo mismo, basaría primero el vínculo alumnodocente en la conexión, en tenerlos presentes. Pienso en mí de niña o de adolescente, siendo alumna. Pienso en mis hijas y en ciertas metodologías que han tenido en los centros educativos a los que asistieron o asisten (algunas mejores que otras, algunas pésimas y otras asombrosas), y en lo que suelen comentar de sus docentes. Se me viene a la mente la película “La Sociedad de los Poetas Muertos” … y en mí que siempre me fascinaron las matemáticas y la química, pero mi clase preferida en secundaria fue Literatura, por la entusiasta profesora que tuve.

Debe (ría) de haber algo más a la hora de enseñar (de educar), que el puro conocimiento de un profesor sobre un tema en concreto …

Debe (ría) de haber algo más que dar lecciones sobre temas racionales …

Debe (ría) de haber algo más que aprender conocimiento … Debe (ría) de haber algo más a la hora de evaluar, que puras respuestas correctas o incorrectas sobre un baremo … Tal vez la educación actual sea un termómetro (más) del hecho de cómo sociedad nos desprendemos de la parte sentimental y sensible, tanto así que luego tenemos serios problemas a la hora de relacionarnos, por más brillantes seamos a la hora de pensar.

Un Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas focaliza en la Educación (ODS 4), pero el 2030 está a la “vuelta de la esquina” y la Educación sigue igual (o a peor)…. Depende de nosotros ese cambio.

Columnistas

LUIS, KATIA Y KEN SEI FONG

Arte, arquitectura y sostenibilidad, construyendo puentes culturales.

MARIANELA GONZÁLEZ

Consultora en desarrollo de negocios, business coach.

ANABELA ALDAZ

Abogada. Especialista en ambiente y en empoderamiento económico de las mujeres.

LUIS CASTELLI

Abogado especialista en Derecho Ambiental. Director de la Fundación Naturaleza para el Futuro.

ANDRÉS CIKATO

Licenciado en Relaciones Internacionales. Co-Fundador y presidente de El Palomar.

URIEL SOKOLOWICZ

Cineasta Documentalista, buzo científico y explorador del Mar.

MATÍAS KELLY

Emprendedor social. Director de Asociación Civil Sumatoria para una Nueva Economía.

FIONA KAREN WILTON

Optimista. Madre. Coordinadora de Tierras y Aguas Sagradas, The Gaia Foundation.

ELOISA PONCE DE LEÓN

Abogada. Coordinadora del movimiento Fashion Revolution Uruguay.

RENÉ CALPANCHAY

Co-fundador de Pueblos Originales, referente indígena

EQUIPO

DIRECCIÓN EJECUTIVA

María Victoria Pereira Flores victoria@sea.com.uy

EDICIÓN

María Sofía Muratore editor@sea.com.uy

WEB

Guido Iacobacci www.xinapse.com.ar

DISEÑO

Pilar de Uribelarrea behance.net/ piludeuribe

COLABORAN EN ESTE NÚMERO

Stefano Pettinato, Milko Schvartzman, Valeria Uriarte, Luciana Gil, Nicolás Albano Mendívil, Belén Martínez, Equipo de comunicación de Bichero, Equipo de comunicación de Sellin.uy.

ESTAMOS EN sustentabilidadenacciones.com contacto@sea.com.uy sustentabilidadenacciones seauruguay Grupo: SEA - Sustentabilidad en Acciones

IMPRESIÓN

Gráfica Mosca. Depósito legal: N° 376.361

DISTRIBUCIÓN

DAC - Agencia Central

Integramos el Registro Nacional de Proyectos de Fomento Artístico Cultural

sumario

ACTUALIDAD

Desarrollo en tiempos de incertidumbre · 6

El clima y la conciencia oceánica · 8 Hablemos de gripe aviar · 12

REFLEXIÓN ACTIVA

Quinta dimensión · 14

BIODIVERSIDAD

Frutura Uruguay avanza en un proyecto de biodiversidad en el noroeste del país · 16

CINE

Del mar a la montaña · 18

ARTE

Diego Haretche: pescador de formas · 20

EXPRESIÓN Y SENTIDO

Activar el bambú · 22

HORIZONTES DE PAZ

Del ego al eco para el buen vivir · 24

NOTA DE TAPA

La disputa por aprender · 26

EXPLORAR CONCIENCIA

Conciencia marina: Sembrando redes de colaboración · 32

PROYECTOS DE ALTA ESCALA

Sellin.uy: transformar la compra en una herramienta de cambio · 34

Bichero Uruguay: el encuentro entre la biodiversidad y la inclusión · 36

MIRADAS DE EQUIDAD

La transición sostenible no será neutra: quién gana, quién queda atrás y qué debemos cambiar · 38

TIERRAS SAGRADAS

¿Qué nos enseña la naturaleza sobre cuándo es tiempo de partir? · 40

LIBRO

El derecho de las cosas bellas · 42 INVERSIÓN DE IMPACTO

El impacto es el elefante en la sala de las finanzas · 44

EMPRENDEDORES

Sol Preusse, fundadora de Franca: el primer restaurante y cafetería de Uruguay sin fines de lucro · 46

ORGANIZACIONES

Primitivo: impacto colectivo para transformar el bienestar equino · 48

DESARROLLO EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE

Por Stefano Pettinato, Representante Residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Uruguay

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE DEBEN FORTALECER SU RESILIENCIA

ANTE UN CONTEXTO GLOBAL INCIERTO.

En un escenario global atravesado por tensiones geopolíticas, la crisis climática y las disrupciones tecnológicas, el multilateralismo enfrenta crecientes desafíos para sostener respuestas coordinadas. Este contexto redefine las condiciones del desarrollo en América Latina y el Caribe, donde los shocks externos amplifican las desigualdades estructurales y debilitan la cohesión social. El Informe Regional de Desarrollo Humano 2025 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo para América Latina y el Caribe advierte que la región requiere fortalecer su resiliencia, no solo para resistir, sino también para transformar sus capacidades, ampliar la seguridad humana y consolidar la agencia de las personas. En ese marco, la generación de evidencia y el diálogo informado resultan claves para orientar las decisiones públicas en entornos inciertos, una línea que será profundizada en el próximo Informe del PNUD sobre Desarrollo y Democracia en América Latina y el Caribe, cuyo lanzamiento global tendrá lugar en Montevideo el próximo 11 de mayo. Uruguay cuenta con activos relevantes, como su estabilidad institucional y su tradición de acuerdos, pero enfrenta desafíos que exigen acelerar transformaciones en sostenibilidad, innovación y reducción de brechas persistentes.

En este contexto, avanzar exige sostener una agenda de reformas con foco en resultados, fortalecer la articulación entre actores públicos y privados y consolidar capacidades estatales para anticipar riesgos y gestionar transiciones complejas. La calidad de la democracia, la cohesión social y la capacidad de innovar en políticas públicas serán determinantes para traducir la incertidumbre en oportunidad y sostener un desarrollo más resiliente e inclusivo.

El clima y la conciencia oceánica

EL OCÉANO REGULA EL CLIMA

GLOBAL Y SU DETERIORO IMPACTA

DIRECTAMENTE EN LA VIDA EN EL PLANETA.

Cuando pensamos en el mar, muchas veces imaginamos una playa, con arena y olas que rompen; así probablemente haya sido nuestro primer contacto con el océano, el ecosistema más extenso del planeta.

Cubriendo más del 70 % de la superficie de la Tierra, el océano es fundamental para

la vida y ha sido su origen. Nos provee de más de la mitad del oxígeno que respiramos y es fuente de alimento, medicinas, inspiración y recreación.

Sin embargo, no somos plenamente conscientes de que es el principal regulador del clima global. A través de sus corrientes y procesos químicos y térmicos, hace posible la existencia de la atmósfera. Hoy absorbe cerca del 90 % del exceso de calor generado por los gases de efecto invernadero y entre el 25 % y el 30 % del CO2 de origen humano. El aumento de su temperatura está generando cambios profundos: especies que

migran, otras que desaparecen y ecosistemas, como los arrecifes de coral, que se degradan. La acidificación del agua, producto del exceso de CO2, debilita organismos marinos y afecta la biodiversidad. Las consecuencias alcanzan a las personas. Millones dependen del océano para su sustento, y la caída en las capturas pesqueras ya es una señal de alerta. A esto se suma el aumento del nivel del mar, impulsado por el calentamiento del agua y el derretimiento

de los hielos polares, que amenaza a las comunidades costeras.

Además, fenómenos como El Niño evidencian la interconexión entre el océano y el clima global, afectando lluvias, sequías, producción de alimentos y salud.

Frente a este escenario, es urgente actuar: reducir emisiones, proteger los ecosistemas marinos y promover prácticas sostenibles. El océano sostiene la vida; cuidarlo es asegurar nuestro futuro.

Hablemos de gripe aviar

Por Dra. Valeria Uriarte Crédito de imagen: Guardaparques Laguna Garzón

LA EXPANSIÓN GLOBAL DEL VIRUS H5N1 YA AFECTA AVES, MAMÍFEROS Y ECOSISTEMAS, CON IMPACTOS CRECIENTES EN LA BIODIVERSIDAD Y RIESGOS PARA LAS PERSONAS.

Desde mi lugar de veterinaria de campo, resulta importante transmitir lo que he observado y aprendido sobre la influenza aviar altamente patógena, también conocida como gripe aviar. Se trata de una enfermedad infecciosa que afecta principalmente a las aves, pero también a mamíferos, y constituye una zoonosis causada por un virus de la familia Orthomyxoviridae.

Las aves migratorias, especialmente las acuáticas, actúan como reservorios naturales del virus y desempeñan un papel clave en su propagación a lo largo de extensas áreas geográficas. Desde 2022, y principalmente durante 2023, la región de las Américas enfrentó por primera vez una epidemia de influenza aviar asociada al subtipo H5N1, altamente contagioso.

Este virus, detectado por primera vez en China en 1996, se expandió desde Asia hacia Europa y África, y luego llegó a América a través del Atlántico Norte. Su propagación ha sido sin precedentes, con millones de aves afectadas y miles de brotes registrados. Además, ha dado un salto a mamíferos, con impactos significativos en distintas especies.

En Sudamérica se han observado eventos de mortalidad masiva, especialmente en mamíferos marinos. En Argentina, por ejemplo, la enfermedad causó estragos en colonias de elefantes marinos, con altas tasas de mortalidad en crías y hembras reproductoras, comprometiendo la sostenibilidad de la especie. En Uruguay, durante 2023, se detectaron brotes en aves silvestres y también en mamíferos, incluyendo lobos y leones marinos, con miles de ejemplares muertos en nuestras costas. Hoy, 2026, se repite el mismo panorama. La gripe aviar forma parte de una “panzootia” global que afecta a múltiples especies y representa una amenaza significativa para la biodiversidad. Si bien el riesgo de transmisión a las personas es bajo, existe, por lo que las medidas de prevención son fundamentales.

Evitar el contacto con animales enfermos o muertos, no manipularlos y reportar los casos a las autoridades son acciones clave para prevenir su propagación. El avance del virus evidencia la necesidad de fortalecer la vigilancia sanitaria y adoptar un enfoque de “Una Salud”, que reconoce la interconexión entre animales, ambiente y personas.

Quinta dimensión

UNA MIRADA INTROSPECTIVA SOBRE LA FOTOGRAFÍA COMO PROCESO DE CONEXIÓN, DONDE LA NATURALEZA Y LA CONCIENCIA SE ENTRELAZAN EN LA BÚSQUEDA DE SENTIDO.

Pasamos gran parte del tiempo buscando situaciones que muestren de qué somos capaces, como si estuviéramos constantemente reclamando atención. Entender cuáles son las necesidades para mejorar como persona, desprenderse de ciertos hábitos y encontrar una sensación de plenitud que no dependa de cuán bien se ejecuta una tarea —en mi caso, la fotografía— es parte fundamental del proceso. Claro que la técnica es importante, pero no es ahí donde pongo el foco. Con la intención de registrar momentos que llaman la atención, me acerco a distintos

ecosistemas: el océano, las lagunas, los bosques y todo aquello que resulta esencial para la vida. Somos nosotros quienes debemos adaptarnos a la naturaleza, y no adaptar la naturaleza a nuestras pretensiones. Los resultados de mi búsqueda en la fotografía llegan como consecuencia. Son el reflejo del pensamiento, de la introspección y de la comprensión de lo vivido. Que algo sea bello o no, que inspire, que motive o que trascienda dependerá siempre de quién lo mire, del contexto en el que aparezca y del nivel de conciencia desde el que se perciba.

Animales

Frutura Uruguay avanza en un proyecto de biodiversidad en el noroeste del país

LA INICIATIVA

BUSCA INTEGRAR LA CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA A LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA

MEDIANTE RESTAURACIÓN, CONECTIVIDAD ECOLÓGICA Y CAPACITACIÓN.

Desde Frutura Uruguay venimos impulsando un proyecto de biodiversidad en tres de nuestras unidades productivas del noroeste del Uruguay: El Espinillar y Villa Constitución, en el departamento de Salto, y Queguay, en Paysandú. Esta iniciativa forma parte de nuestra estrategia ambiental y refleja una convicción cada vez más presente en nuestra gestión: producir de manera responsable, integrando la conservación de la naturaleza al trabajo cotidiano. El proyecto se centra en la incorporación de especies nativas, la remoción de especies invasoras y la identificación de corredores biológicos, con el objetivo de fortalecer la conectividad ecológica dentro de paisajes productivos. Buscamos restaurar áreas in-

tervenidas, proteger ecosistemas nativos y favorecer la regeneración natural de la flora y los hábitats. En las zonas donde ya avanzamos con la remoción de invasoras, estamos incorporando especies nativas para promover la recuperación de la vegetación y consolidar áreas de conservación dentro de los predios. A su vez, definimos áreas de conservación en las tres unidades productivas, generando una base concreta para seguir profundizando este camino. Además del trabajo en campo, estamos desarrollando instancias de capacitación para equipos técnicos y operativos, porque entendemos que la conservación de la biodiversidad también debe integrarse a la gestión agrícola diaria.

Del mar a la montaña

UNA

CREADA POR DOS AMIGAS ARTISTAS RIOPLATENSES

Con Milagros, artista y directora de la película, nos conocimos hace tres años, cuando vivíamos cerca del mar en Maldonado. Ambas decidimos retirarnos de la ciudad de Buenos Aires para buscar un estilo de vida en coherencia con nuestra esencia y en respeto a la naturaleza. Nuestra unión tuvo un gran significado, porque nos permitió potenciar nuestras voces, sintiéndonos contenidas. Esta amistad se convirtió en un resguardo para nuestros seres creativos, el antídoto perfecto contra esa soledad que a veces siente la mujer artista. Milagros, desde la música, y quien escribe, desde el arte ambiental, encontramos que en nuestros mensajes había una esencia en común.

Al mismo tiempo, ambas descubrimos en el surf el contacto con lo sagrado y sentimos al mar como el lugar para seguir profundizando en nosotras mismas y donde buscamos la inspiración creativa.

Con la montaña nos pasa lo mismo: lejos de buscar la excelencia deportiva, vamos a buscar otra cosa, acercarnos a nuestra esencia más salvaje.

Así fue que decidimos filmar esta obra, para dejar registro de nuestra forma de ver la vida y de la magia que sentimos habitando estos lugares. El propósito fue contar la profunda historia de la naturaleza salvaje de las mujeres a través de estas aristas centrales que nos atraviesan: Los deportes de aventura: El surf y el esquí son los dos deportes extremos que actúan

como portales hacia el reino de lo salvaje. El territorio: Punta del Este y Bariloche son los dos protagonistas tácitos de la aventura. El maridaje visual entre ambos territorios otorga fuerza y delicadeza al mensaje.

La música: Creada por Milagros, que además de dirigir la película, realizó, junto a un equipo de músicos, todo el soundtrack original.

El arte: Dentro de la película hay dos performances de arte ambiental, donde el trabajo de Lula con los plásticos recolectados en la playa se suma al mensaje profundo de lo salvaje. La obra tuvo su avant-première en diciembre en Uruguay, con sala llena en el cine del museo MACA. Luego se presentó en más de diez encuentros culturales durante todo el verano: eventos con un diseño especial donde no solo se proyectaba la película, sino que también se generaron conversatorios trascendentes y de acción local, uniendo la cultura del surf con el arte y el activismo ambiental. El público salió informado, inspirado, conmovido y atravesado por el mensaje.

Próximamente habrá screenings locales en Argentina, funciones en invierno en Bariloche y participación en festivales internacionales.

Para enterarte de los próximos screenings, seguinos en @delmaralamontana.film,Instagram o seguí nuestras aventuras www.delmaralamontana.comen

¿Excedente de comida? Dale un mejor destino. En Plato Lleno, lo hacemos simple. Rescatamos / Entregamos / Impactamos

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DIEGO HARETCHE: PESCADOR DE FORMAS

Por equipo de comunicación de SEA

Crédito de imágenes: Juan Angel Urruzola (foto izquierda) y Santiago Aldabalde (fotos de la derecha)

UNA PRÁCTICA DONDE EL HACER, EL RECOLECTAR Y EL HABITAR SE CRUZAN PARA CONSTRUIR SENTIDO DESDE LA MATERIA Y LA EXPERIENCIA.

Diego Haretche no trabaja desde la idea de producir objetos nuevos, sino desde algo más cercano a encontrar. Su obra aparece en ese gesto: detenerse, mirar y recoger lo que otros dejaron atrás.

Hay en su práctica una lógica que no es solo artística, sino también vital. Una forma de estar. De hacer. De repetir. De insistir. "Soy pescador. Artesano. Consciente". Esa definición no es una metáfora. Es una manera de entender el trabajo. Como quien lanza una línea al agua sin saber exactamente qué va a volver, pero sabiendo que el acto en sí ya tiene sentido.

Recolecta. Ordena. Agrupa.

Maderas, fragmentos, herramientas, restos. Materiales que cargan tiempo, uso, desgaste. Nada llega limpio. Nada llega vacío.

Trabaja con lo que encuentra.

En ese proceso, los objetos cambian de estado. Dejan de ser lo que eran sin perder del todo su historia. Se transforman en otra cosa, en otra lectura, en otra posibilidad. Hay algo de pesca en eso. De espera. De repetición. De atención.

"No se trata de sacar más, sino de saber qué hacer con lo que aparece".

Su obra se mueve en ese equilibrio. Entre lo que se controla y lo que no. Entre el orden y lo orgánico. Entre lo que se decide y lo que simplemente sucede.

Las piezas se agrupan como si respondieran a una lógica interna, a un ritmo que no siempre es evidente, pero que se siente. Repeticiones, variaciones, pequeñas diferencias que sostienen el conjunto.

A veces parece geometría.

A veces parece acumulación.

A veces es solo materia insistiendo en ser mirada.

Hay también un vínculo fuerte con el hacer manual. Con el oficio. Con el tiempo que lleva trabajar con las manos. La madera, los restos, los objetos no son soporte: son lenguaje.

En un contexto donde lo nuevo suele ser lo valioso, Haretche propone otra cosa. Volver sobre lo que ya está. Recuperar. Releer. Reordenar.

"Hay que saber encontrar. Y después, dejar que eso hable".

Su obra no busca cerrar sentidos. Los abre. No impone una lectura. La habilita.

Y en ese gesto, casi silencioso, aparece algo que permanece.

Activar el bambú

Por Katia Sei Fong, Ken Sei Fong, Luis Sei Fong

UN RECURSO PRESENTE EN EL TERRITORIO URUGUAYO QUE COMBINA TRADICIÓN, INNOVACIÓN Y POTENCIAL PRODUCTIVO AÚN POCO DESARROLLADO.

En Uruguay existe el bambú, conocido localmente como caña tacuara. Su presencia está arraigada en el territorio, dando nombre a lugares como el balneario Las Cañas o el departamento de Tacuarembó (cuyo nombre deriva del guaraní tacuara, caña hueca). Habita la isla del Zapallo, en el Río Uruguay, así como arroyos y bosques. A lo largo del tiempo, ha estado vinculado a diversas prácticas materiales, desde saberes indígenas y construcciones tradicionales de barro hasta su uso actual en objetos simples

y arquitecturas efímeras. Se trata de un recurso material de gran potencial, con prácticas aún incipientes en nuestro país. El bambú forma parte de la tradición de diversas civilizaciones, donde combina valor simbólico con beneficios socioeconómicos y ambientales. Se lo denomina “madera del futuro” y “acero verde” por su corto ciclo de crecimiento y sus propiedades físicas. Como materia prima, se trabaja con diferentes grados de tecnología y escalas: se utiliza en arquitectura y transporte, así

como en vestimenta, alimentación y objetos de pequeña y mediana escala. Pertenece a la familia Poaceae (gramíneas), subfamilia Bambusoideae. Existen más de 1600 especies en más de 120 géneros a nivel global; en Uruguay se identifican más de 10 especies, de las cuales 5 son nativas y otras han sido naturalizadas.

Katia es embajadora del bambú por la World Bamboo Organization desde 2015. Se formó en bambú en China en 2010 y, desde entonces, ha desarrollado una práctica sostenida de investigación, difusión y capacitación en Uruguay. Ha recorrido el país con más de 7200 participantes en talleres gratuitos y exposiciones, explorando bosques e historias vinculadas al bambú.

Activar el Bosque de Bambú —proyecto final de carrera para graduarse de arquitecta en 2019— propone una exploración arquitectónica a partir de este material, mediante la creación de un catálogo de dispositivos que activan el bosque de bambú. Promueve su uso como materia prima principal a través de sistemas de encastres simples y materiales de fácil montaje, adaptables a distintas especies, configuraciones de bosque y capacidades técnicas locales. El proyecto plantea generar un circuito urbano-regional que articule usos recreativos y productivos, con el objetivo de promover, difundir e involucrar a diversos actores en torno a las oportunidades que ofrece el bambú en Uruguay.

DEL EGO AL ECO PARA EL BUEN VIVIR

UNA MIRADA DESDE LOS SABERES ANCESTRALES QUE PROPONE REPENSAR EL DESARROLLO Y RECONSTRUIR EL VÍNCULO ENTRE LAS PERSONAS, LA NATURALEZA Y LA COMUNIDAD.

En la inmensidad de la Puna, donde la tierra y sus salares se confunden con la pureza del cielo, el Pueblo Atacama ha caminado por más de 14.000 años; lo que para muchos es un desierto “inhóspito”, para nosotros es un territorio sagrado que nos ha dado la maestría de la vida.

Estamos aquí no para sobrevivir por inercia, sino por una decisión profunda de sueños y amor que nos transmitieron los abuelos, y ese saber antiguo tiene un mensaje urgente para un mundo que convulsiona entre guerras, desigualdades y una crisis de valores que la tecnología, por sí sola, no puede sanar.

El cansancio del modelo ego-sistémico Hemos llegado a un punto en el que el modelo actual de desarrollo se ha vuelto un

peso para la Pachamama. Es un modelo ego-sistémico, donde el ser humano se cree dueño y centro, ignorando que solo somos un hilo más en el tejido de la vida.

Este camino nos sigue llevando a una realidad dolorosa: “Pocos con mucho, muchísimos con hambre y una naturaleza que grita pidiendo equilibrio”.

Es valioso el avance de la ciencia y de la inteligencia artificial; lo que está mal es usarlas para alimentar el retroceso de los valores humanos, cuando necesitamos frenar la manipulación de las opiniones y volver a la fuente. El desarrollo sostenible ya no alcanza si solo se queda en el relato y los congresos; hoy la Tierra nos exige regenerar impactos positivos en lo económico, social, ecológico, intercultural y espiritual a escala exponencial.

Hacia el modelo eco-sistémico: el sentir que une

La verdadera innovación no está en un software, sino en pasar del ego al eco. El centro de cada emprendimiento, de cada empresa y de cada política de Estado debe ser el todo, y esto requiere acciones concretas, hechos que se vean y se sientan en el mundo. Proponemos, con la fuerza del viento andino, un modelo donde la comunicación sea un puente de verdad, que nos permita conversar con respeto y claridad:

• Conversar en comunidad: para recuperar el tejido social y la fuerza del nosotros.

• Conversar con las empresas: para que la producción no sea solamente extracción, sino complementariedad y quíntuple impacto.

• Conversar con los Estados: para que las leyes protejan la vida en todas sus formas, visibles e invisibles.

Los objetivos del buen vivir (OBV)

A la luz de los 17 ODS, proponemos abrazar con fuerza los 3 Objetivos del Buen Vivir, que son la brújula para no perdernos en el “hacer por hacer”, sino evolucionar como seres con razón e intuición en la toma de decisiones y la acción consciente de regenerar:

• Armonía con uno mismo: sanar el sentir para que el pensar sea claro.

• Armonía con otras culturas: dejar de lado el conflicto para buscar la complementariedad.

• Armonía con todos los seres de la naturaleza: reconocer que la piedra, el agua y el aire tienen espíritu y energía que generan vida.

Un llamado a la acción colectiva

Soñamos y trabajamos para dejar de hacer más de lo mismo, porque sentimos que estamos aquí no solo para producir y consumir; estamos también para darle sentido a la vida.

En la Puna, el vínculo del sentir nunca se perdió; es ese puente firme entre generaciones y géneros lo que nos ha mantenido como un pueblo de paz y armonía a más de 3.500 metros de altura.

Invitamos a todos —líderes, trabajadores, jóvenes, científicos y sabios— a hacernos cargo del tiempo y el espacio en el que vivimos, para que nuestro trabajo hable por nosotros. Que cada paso que demos no sea una cicatriz en la tierra, sino una semilla de felicidad compartida. La evolución no se escribe con palabras bonitas, se construye con hechos que devuelvan el equilibrio a la casa común. Ckausama Kunza (La vida es nuestra) y depende de nosotros.

La disputa por aprender

LA TECNOLOGÍA AVANZA, PERO LA EDUCACIÓN SIGUE ATRAPADA EN MODELOS QUE YA NO RESPONDEN A LA REALIDAD.

En un mundo atravesado por transformaciones tecnológicas constantes, la escena educativa parece, en muchos casos, moverse a otro ritmo. Aulas organizadas en filas, docentes al frente, un pizarrón como eje y contenidos que circulan en una única dirección. Más allá de las herramientas que se incorporan, la estructura permanece reconocible. La pregunta, entonces, sigue abierta: ¿por qué, a pesar de los cambios en la sociedad, el aula continúa siendo, en esencia, la misma?

En América Latina, esta tensión se vuelve aún más evidente. Según el Banco Mundial, más del 50% de los niños de 10 años no logra comprender un texto simple, una cifra que se profundizó tras la pandemia. El acceso a la educación se ha ampliado, pero el acceso al aprendizaje sigue siendo desigual. En ese contexto, la innovación educativa aparece como una necesidad, aunque también como un concepto en disputa.

Más allá de la tecnología

Durante años, innovar en educación fue casi sinónimo de incorporar tecnología. Sin embargo, desde la práctica, esa asociación resulta limitada. Patricia Johnson, directora y fundadora del colegio Blue Busy Hands en Punta del Este, plantea que la innovación no depende de los recursos, sino de la forma en que se entiende el aprendizaje. Según explica, innovar implica dejar de concebir la educación como transmisión de contenidos para pensarla como un proceso vivo, relacional y significativo. Desde su trabajo con la filosofía Reggio Emilia, Johnson sostiene que el cambio comienza cuando el niño es reconocido como protagonista y no como receptor. En ese marco, la calidad de los vínculos, la escucha activa y la intención pedagógica se vuelven centrales. Esta mirada permite entender por qué la tecnología, por sí sola, no transforma: si no hay un cambio en la lógica de enseñanza, el soporte puede variar, pero el modelo permanece.

La desigualdad que no se ve

En contextos de mayor vulnerabilidad, la discusión sobre innovación adquiere otra profundidad. Guadalupe Oromí, licenciada en Ciencias de la Educación y fundadora del colegio Santa Gema —una escuela creada recientemente en un barrio en contexto de vulnerabilidad en Tigre, Argentina— advierte que uno de los principales problemas no es solo la falta de recursos, sino el acceso desigual a docentes bien formados. Desde su experiencia, esta diferencia impacta directamente en la calidad de las oportunidades educativas. La posibilidad de innovar no depende únicamente de contar con herramientas, sino de tener profesionales capaces de diseñar experiencias de aprendizaje significativas.

Innovar según el contexto

Oromí también introduce un matiz que tensiona las ideas más extendidas sobre innovación. Señala que innovar implica revisar la “gramática escolar”, es decir, las formas

Patricia Johnson

Directora y fundadora del colegio Blue by Busy Hands en Punta del Este, Uruguay. Referente en la implementación de la filosofía Reggio Emilia en el país.

tradicionales en que se organiza la enseñanza. Sin embargo, aclara que esa revisión no necesariamente conduce a modelos más flexibles. En contextos de pobreza, explica, muchas veces los estudiantes necesitan mayor estructura, rutinas claras y entornos que brinden previsibilidad. La innovación, en esos casos, no pasa por desarmar todo, sino por construir condiciones que permitan sostener el aprendizaje. Esta perspectiva desplaza la idea de innovación como modelo universal y la acerca a una práctica situada, adaptada a las necesidades concretas de cada comunidad.

Aprender desde el territorio

La discusión sobre innovación no se agota en la tecnología ni en la organización del aula. También involucra el lugar desde donde se aprende. Francisca Cortés, empresaria, conservacionista y referente en iniciativas de desarrollo integral y sustentable en Chile, plantea que la educación necesita recuperar su vínculo con el territorio y con la naturaleza. Desde su mirada, la velocidad de la información ha superado la profundidad del aprendizaje, y en ese contexto propone volver a

Guadalupe Oromí

Licenciada en Ciencias de la Educación. Fundadora del colegio Santa Gema, ubicado en un barrio en contexto de vulnerabilidad en Tigre, Argentina.

experiencias más conectadas con la vida. Sostiene que la naturaleza no es solo un contenido, sino una forma de comprender el mundo: un sistema donde todo está interrelacionado, donde existen ritmos y equilibrios que también pueden ser leídos pedagógicamente. Educar desde esta perspectiva implica correrse de un modelo centrado en la acumulación de contenidos y avanzar hacia experiencias donde el aprendizaje se construye a partir del vínculo, la observación y la conciencia del entorno.

Educación y desarrollo humano

Para Cortés, esta transformación no es solo pedagógica, sino también cultural. La educación, señala, debe pensarse en relación con los desafíos globales y con la necesidad de formar personas capaces de convivir, cuidar y tomar decisiones en contextos complejos. Desde esta perspectiva, el conocimiento deja de organizarse en compartimentos estancos y pasa a entenderse como parte de un sistema integrado. La educación no solo prepara para el trabajo, sino también para la vida en comunidad y para la construcción de sociedades más sostenibles.

El docente como facilitador

En este escenario, el rol docente también se encuentra en proceso de cambio. Oromí observa que, aunque de manera incipiente, se está produciendo un corrimiento desde un modelo expositivo hacia uno en el que el docente actúa como facilitador de experiencias de aprendizaje. Este cambio implica que los estudiantes tengan mayor autonomía y recorridos más diversos, mientras que el docente asume un rol más ligado al diseño y la planificación. Según explica, hoy enseñar requiere menos tiempo de exposición y más trabajo previo para construir propuestas que permitan a cada estudiante aprender a su ritmo.

Johnson coincide en este punto al señalar que el docente deja de ser quien transmite certezas para convertirse en quien acompaña procesos, generando condiciones para que el aprendizaje ocurra de manera significativa.

Una discusión más profunda

A lo largo de estas miradas, la innovación aparece menos como una tendencia y más como una herramienta. Puede adoptar formas distintas según el contexto, apoyarse en tecnología o prescindir de ella, implicar mayor flexibilidad o mayor estructura. Lo que la define no es el recurso, sino su capacidad de responder a necesidades reales. La persistencia del pizarrón, en este marco, no es una anomalía, sino una señal de la complejidad del cambio educativo. Transformar la enseñanza no implica únicamente incorporar nuevas herramientas, sino revisar las formas en que se construye el conocimiento, se organizan las aulas y se definen las experiencias de aprendizaje. Porque, en el fondo, la disputa no es tecnológica. Es por el sentido de aprender.

Empresaria, conservacionista y filántropa chilena. Referente en iniciativas de desarrollo integral y sustentable en Chile y la región.

Francisca Cortés

ConCiencia marina: Sembrando redes de colaboración

UNA INICIATIVA INTERDISCIPLINARIA QUE UNE CIENCIA, ARTE Y COMUNIDAD PARA PONER EN VALOR EL PATRIMONIO MARÍTIMO Y FORTALECER EL VÍNCULO ENTRE LAS PERSONAS Y EL OCÉANO.

El océano respira. Es memoria y vida, un universo que late entre costas y mareas a través del tiempo. En su interior se encuentran las huellas del vínculo con la humanidad, un patrimonio único e irreemplazable. Cuando miramos el mar, solemos pensar en su inmensidad, su belleza o los recursos que nos brinda. Pero rara vez nos detenemos a considerarlo como un libro abierto que custodia historias, donde cada vestigio del pasado es un capítulo de nuestro diálogo con el océano. Ese diálogo es el corazón del proyecto ConCiencia Marina, una iniciativa que, junto a un equipo interdisciplinario de especialistas, estamos desarrollando en las costas patagónicas del Atlántico Sur. El equipo reúne a un arqueólogo marítimo, una bióloga marina, una antropóloga social y un cineasta documentalista. Compartimos una misma pasión por el océano y un objetivo común: dar a conocer, valorar, divulgar

y construir socialmente los sentidos del patrimonio natural y cultural marítimo, promoviendo en el proceso la cultura científica en el ámbito de la investigación del mar. Más allá de transmitir conocimientos y experiencias, nos propusimos como desafío transmitir el amor por el trabajo que realizamos y fomentar vocaciones científicas en los jóvenes, especialmente en aquellos que viven en localidades costeras donde el mar es parte central de su identidad.

¿Qué es el patrimonio?

El patrimonio natural es el conjunto de bienes y recursos naturales: formaciones geológicas, paisajes, ecosistemas y biodiversidad con relevante valor ambiental, científico y escénico. El patrimonio cultural, por su parte, abarca los bienes materiales e inmateriales con valor para una sociedad. Incluye los restos que dejó el encuentro entre

el ser humano y el océano, desde vestigios de culturas originarias extintas hasta restos de ciudades, puertos o naufragios antiguos. Son huellas materiales de nuestro diálogo con el mar, testimonios de cómo las comunidades se han relacionado con él a lo largo de los siglos. Pero el patrimonio no debe ser considerado solo pasado: es también presente y futuro, un frágil legado que nos habla de quiénes somos, de cómo nos relacionamos con la naturaleza y de lo que dejaremos a las futuras generaciones.

Ciencia, arte y comunidad

En ese marco, desarrollamos talleres que nos permitieron llevar estos conceptos a la práctica. El primero fue en la escuela secundaria “Patagonia Rebelde” de Puerto Pirámides, en el corazón de Península Valdés, una institución con identidad propia, inmersa en un contexto de mar y campo. El segundo taller lo realizamos en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) de Puerto Madryn, una institución emblemática que investiga los recursos costeros y los ecosistemas de la región, donde convocamos a los jóvenes del Club de Ciencias de la ciudad y de la Escuela Municipal de Buceo “Malevo Medina”. En ambos talleres, la teoría se integró con la práctica. La biodiversidad, la

naturaleza, la historia y los sitios arqueológicos fueron los principales protagonistas. Los jóvenes no solo escucharon sobre patrimonio, sino que lo experimentaron a través de actividades sensoriales y vivenciales, salidas de campo y dinámicas que vincularon arte, ciencia y mar.

Sembrando conciencia, cosechando futuro

A través de la ciencia, el arte y los saberes populares, seguiremos tejiendo, con ConCiencia Marina, un diálogo profundo con el territorio y sus habitantes, transformando la divulgación de conocimientos en una experiencia colectiva. Cada dato científico obtenido, cada historia rescatada y cada joven que descubra su vocación vinculada al mar serán pasos esenciales para generar conciencia marina… y para que el océano siga respirando.

Equipo ConCiencia Marina: Soledad Zabala, Leticia Curti, Guillermo Gutiérrez, Uriel Sokolowicz

Si querés conocer más, seguí a Uriel en sus redes: Instagram: @uriel_sokolowicz YouTube: youtube.com/c/xplorar

Sellin.uy: transformar la compra en una herramienta de cambio

Por Equipo de comunicación de Sellin.uy

PONERSE LOS LENTES DE TRIPLE IMPACTO EN EL CONSUMO IMPLICA PREGUNTARNOS: ¿QUÉ ESTAMOS MIRANDO CUANDO COMPRAMOS?

Si tuviéramos que mitigar el daño que generan nuestras “compras más baratas”, asociadas a productos de la economía lineal, de bajo precio, producidos a miles de kilómetros, con altos niveles de emisiones y, muchas veces, en condiciones cuestionables, el valor que deberíamos pagar sería significativamente mayor.

El costo que invisibilizamos no desaparece, se traslada. A los territorios, a las personas, al ambiente. Comprar no es un acto neutro. Es una decisión y, también, una declaración política. Cada producto que elegimos sostiene —o desafía— una forma de hacer economía, de distribuir oportunidades y de vincularnos con el territorio. Cada decisión de compra genera un impacto. El primer paso es hacerlo visible y asumir que siempre estamos accionando, aunque no siempre seamos conscientes de ello.

Sellin.uy nació hace 10 años con la convicción de que otra economía es posible. Ha sido un camino de innovación constante y de desafiar las reglas de juego. Hoy trabaja con más de 300 empresas que buscan incorporar estos lentes en sus decisiones de compra y articula una red de más de 600 emprendimientos en todo el Uruguay, en su mayoría

liderados por mujeres. Conecta oportunidades de mercado con capacidad productiva, generando puentes concretos donde antes había distancia, contribuyendo a descentralizar el acceso a oportunidades y fortalecer cadenas de valor locales y sostenibles. Porque detrás de cada compra hay mucho más que un intercambio: puede haber autonomía económica, desarrollo local, fortalecimiento de capacidades y sostenibilidad en el tiempo. Para muchas emprendedoras, una sola decisión de compra puede significar ingresos estables durante meses y la posibilidad real de proyectarse y derramar en su comunidad. Incluso, implica transitar de modelos que generan impacto a otros que regeneran ecosistemas. Para su directora, Mariana Chilibroste, cambiar las reglas de juego no sucede por inercia. Requiere intención, planificación y una mirada estratégica sobre el impacto.

El desafío es animarnos a hacer camino: desprogramar formas instaladas y volver a elegir, de manera consciente, cómo queremos producir, consumir y vincularnos. No se trata necesariamente de gastar más, sino de comprar mejor: redirigir presupuestos existentes para generar valor compartido.

Bichero Uruguay: el encuentro entre la biodiversidad y la inclusión

Por Equipo de comunicación de Bichero

UNA NUEVA PRODUCCIÓN

DOCUMENTAL RECORRE LAS

ÁREAS PROTEGIDAS DEL PAÍS

PARA VISIBILIZAR LA FAUNA LOCAL Y PROMOVER UNA MIRADA MÁS

EMPÁTICA Y ACCESIBLE SOBRE

LA NATURALEZA.

La exitosa serie documental Bichero, que alcanzó a más de 30 países a través de National Geographic, prepara ahora una edición dedicada exclusivamente a nuestro país: Bichero Uruguay

El proyecto, liderado por la productora Fusión y conducido por Antonio Ripoll, propone un viaje de exploración por las áreas protegidas del territorio nacional para documentar la fauna autóctona, desde lobos marinos hasta guazubirás.

En cada episodio de Bichero, Antonio se sumerge en la naturaleza con una misión: encontrar y fotografiar algunos de los animales que más lo apasionan. En el camino, aprende sobre distintas especies, conoce

paisajes únicos y reflexiona sobre la manera en que nos relacionamos como sociedad. Más que un catálogo de especies, la serie es una apuesta a la sustentabilidad social y humana. Al tratarse de la primera producción diseñada bajo criterios de accesibilidad para personas con autismo, Bichero promueve una convivencia basada en la empatía y el respeto por la diversidad.

Esta visión busca no solo proteger el patrimonio natural, sino también fortalecer el tejido social mediante una comunicación clara y rigurosa, que resalta el valor del respeto por todas las especies y por la diversidad de las personas.

Actualmente, el proyecto se encuentra en plena etapa de producción y rodaje. Con el estreno previsto para el futuro cercano, el equipo técnico y creativo continúa en la búsqueda de los fondos necesarios para completar esta travesía, que pondrá en valor la biodiversidad uruguaya como un patrimonio vivo e inclusivo para todos.

Para seguir el proyecto: @bicheroserie

La transición sostenible no será neutra: quién gana, quién queda atrás y qué debemos cambiar

EL AVANCE DE LA AGENDA

AMBIENTAL PUEDE PROFUNDIZAR DESIGUALDADES EXISTENTES SI NO INCORPORA CRITERIOS DE EQUIDAD DESDE EL INICIO.

La sostenibilidad se ha instalado en el centro del discurso empresarial, político y financiero. Transición energética, economía circular e innovación climática son conceptos que hoy marcan agenda y orientan inversiones. Sin embargo, hay una pregunta incómoda que aún evitamos: ¿esta transición está siendo justa?

La evidencia es clara: ninguna transformación estructural es neutra. Y cuando no se incorporan deliberadamente criterios de equidad, lo que ocurre no es progreso, sino una reconfiguración de desigualdades preexistentes. Ya lo hemos visto en otros procesos. La digitalización prometía democratizar oportunidades, pero, sin políticas inclusivas, terminó reproduciendo brechas de género en sectores STEM y en el acceso a empleos de calidad. Lo mismo puede ocurrir —y en muchos casos ya está ocurriendo— con la transición verde.

Hoy, los sectores que lideran la descarbonización —energía, infraestructura y tecnología— siguen estando fuertemente masculinizados. Al mismo tiempo, las mujeres continúan sobrerrepresentadas en empleos más vulnerables al cambio climático y a la automatización. Esto no es casualidad: responde a estructuras económicas y sociales que asignan roles, limitan accesos y distribuyen de manera desigual los beneficios del desarrollo. Pero hay un nivel más profundo del problema: quién define las reglas de la transición. Cuando las decisiones sobre inversión climática, innovación tecnológica o políticas públicas se toman sin participación diversa, el resultado tiende a priorizar la eficiencia económica por sobre la justicia social. Así, se corre el riesgo de construir economías más verdes, pero no necesariamente más justas. La sostenibilidad, entendida desde un enfoque de derechos humanos, exige algo más ambicioso: redistribuir oportunidades, poder y recursos.

Esto implica, en términos concretos:

• Incorporar la igualdad de género como criterio en el financiamiento climático y en las decisiones de inversión.

• Medir no solo la reducción de emisiones, sino también el impacto en el empleo, el acceso a oportunidades y la autonomía económica.

• Integrar la economía del cuidado en el análisis productivo, reconociendo que sin cuidados no hay transición posible ni sostenible.

• Garantizar la participación efectiva de mujeres en los espacios de decisión, desde empresas hasta políticas públicas. No se trata solo de incluir mujeres en la transición. Se trata de transformar la lógica bajo la cual la transición ocurre.

¿Qué nos enseña la naturaleza sobre cuándo es tiempo de partir?

LOS MOVIMIENTOS MIGRATORIOS DEL MUNDO NATURAL REVELAN CICLOS DE ADAPTACIÓN, CONTINUIDAD Y EQUILIBRIO QUE TRASCIENDEN GENERACIONES.

Cada año, miles de millones de animales emprenden migraciones extraordinarias a través de terrenos escarpados, océanos abiertos y cielos sin límites. No todos los viajes son circulares. Algunos viajeros se van y nunca regresan; otros completan sus recorridos a través de sus descendientes.

La libélula planeadora errante, o globe skimmer, vuela estacionalmente desde la India hasta África Oriental, cruzando el océano Índico en la migración más larga de cualquier insecto. Su travesía se desarrolla a lo largo de generaciones, siguiendo las lluvias necesarias para reproducirse. ¿Cuándo parten? Leen el cielo y los vientos cambiantes en busca de corredores invisibles que les permitan cruzar el mar.

También en los cielos, los playeritos canela (Calidris subruficollis) recorren más de 30.000 kilómetros cada año. Desde la

tundra ártica seca vuelan hacia el sur, deteniéndose en hábitats de pastizal en el camino, hasta alcanzar las lagunas costeras de Uruguay, antes de regresar al norte cuando el verano se desvanece.

Existen muchas señales de que puede ser momento de partir. En tierra, los caribúes emprenden la migración terrestre más extensa en busca de alimento. A medida que las manadas pisan y pastan, aportan nutrientes que permiten el crecimiento de nueva vida vegetal en esos paisajes silvestres.

Bajo las olas, las ballenas francas australes viajan desde las zonas de alimentación antárticas hacia aguas más cálidas frente a Uruguay para aparearse, dar a luz y amamantar a sus crías; rutas que se transmiten a lo largo de generaciones.

En toda la Tierra, en sus mares y cielos, hay travesías valientes en curso: generaciones que hacen sacrificios por las que vendrán, que transportan cultura y cantos, y que sostienen y modelan la vida a su paso.

La naturaleza nos recuerda que la migración suele ser una parte sagrada y necesaria de la vida, nunca un sinónimo de inhumanidad ni de fricción social.

El derecho a las cosas bellas

Vindicación

de la vida holgada

Año de publicación: 2023

País de origen: España

El derecho a las cosas bellas es un ensayo que reflexiona sobre la forma en que vivimos en la sociedad actual. El autor propone una “vida holgada”, es decir, una vida menos acelerada, más abierta al disfrute, al tiempo libre y a la experiencia de la belleza.

El libro no presenta una historia tradicional, sino que desarrolla ideas que cuestionan el ritmo de vida moderno, dominado por la productividad, la prisa y la exigencia constante. En este sentido, lo importante no es lo que “pasa”, sino la reflexión que genera. Valls Boix critica una sociedad en la que todo está orientado al rendimiento: trabajar más, producir más y aprovechar cada minuto. Frente a esto, propone recuperar el derecho a perder el tiempo, a descansar y a disfrutar de lo bello sin culpa.

La “vida holgada” no significa no hacer nada, sino vivir con más libertad, sin estar siempre presionados por la eficiencia. Así, el libro plantea que la belleza, el ocio y el tiempo libre son elementos fundamentales para una vida más plena.

INVERSIÓN DE IMPACTO

El impacto es el elefante en la sala de las finanzas

LAS DECISIONES ECONÓMICAS SIGUEN PRIORIZANDO RENTABILIDAD Y RIESGO, DEJANDO EN SEGUNDO PLANO SUS CONSECUENCIAS SOCIALES Y AMBIENTALES.

En la última Bioferia, entre cientos de propuestas de consumo consciente, innovación y sustentabilidad, apareció un elefante. Literal. Gigante, turquesa, imposible de ignorar. No estaba ahí para decorar. Estaba para incomodar.

Porque en el mundo de las finanzas hay algo que todos ven, pero pocos quieren nombrar: el impacto.

Mientras miles de personas recorren espacios que celebran el triple impacto —emprendedores, empresas y organizaciones que buscan generar valor social y ambiental además del económico—, el sistema financiero tradicional sigue operando como si eso fuera apenas un detalle accesorio. Como si el impacto fuera optativo. Como si no importara. Pero importa. Y mucho.

Cada decisión de inversión define qué tipo de mundo se construye. Cada crédito que se otorga —o se niega— impulsa o frena realidades concretas: quién produce, quién crece, quién queda afuera. Sin embargo, la enorme mayoría del sistema financiero sigue evaluando solo riesgo y rentabilidad, como si el impacto social y ambiental fuera invisible.

Ahí está el elefante. No es que no lo vean. Es que no lo quieren ver. Porque incorporarlo implicaría revisar supuestos profundos: qué se considera valor, qué riesgos realmente importan, qué significa “retorno”. Implicaría aceptar que financiar sin mirar el impacto también es una decisión, y no una neutral.

En Bioferia, un espacio que reúne a miles de personas y organizaciones que ya están construyendo alternativas concretas, ese elefante se hizo visible. No como denuncia, sino como evidencia. Como algo que ya está pasando, aunque todavía no ocupe el centro de las decisiones.

El gesto es simple, pero potente: poner en el centro lo que el sistema deja en los márgenes. Porque la pregunta ya no es si el impacto importa. La pregunta es cuánto tiempo más se lo puede seguir ignorando.

Y quizás lo más incómodo de todo es esto: el futuro de las finanzas no depende de descubrir algo nuevo, sino de hacerse cargo de algo que ya está ahí.

Gigante. Turquesa. En el medio de la sala.

Sol Preusse, fundadora de Franca: el primer restaurante y cafetería de Uruguay sin fines de lucro

UN MODELO QUE COMBINA GASTRONOMÍA Y PROPÓSITO,

CANALIZANDO EL CONSUMO COTIDIANO HACIA CAUSAS SOCIALES.

Sol Preusse se enamoró del rubro gastronómico a los 16 años, cuando empezó a hacer temporadas en restaurantes. Al terminar su carrera de finanzas, ideó “Franca” en su tesis, donde pudo conjugar ambas pasiones. “Franca surge como una idea de ser un negocio al servicio y para facilitar ayudar a otros. Tengo la sensación de que a todos nos gustaría ayudar, pero a veces, en la locura diaria en la que vivimos, es difícil ir a hacer servicio, y donar dinero del bolsillo no es tan amigable”.

Cuando Sol empezó a vivir en Montevideo, trabajaba en una oficina en la Plaza Cagancha. Eso la hizo notar el consumo diario de alimentos en la zona, así como la falta de un lugar donde se pudiera comer rápido y de

muy buena calidad. Entonces pensó cómo generar un sistema donde se pudiese redireccionar el consumo a lugares donde se necesitase y, al mismo tiempo, proveer un buen servicio gastronómico.

Franca es un restaurante sin fines de lucro que dona las ganancias —luego de cubrir todos los gastos y salarios— a distintas ONG y causas de impacto. Sol también menciona la importancia del impacto interno: “¿De qué sirve donar más si es a costa de usar productos de mala calidad para el cliente, envases de plástico más baratos o no pagar las horas extras?”. Por eso, también buscan certificarse como empresa B y validar sus prácticas internas sustentables.

Hoy el equipo cuenta con 19 personas en Franca y cinco en el área de eventos. Como recursos personales que le sirvieron para crear y sostener la empresa, menciona su licenciatura, por haberle permitido desarrollar un razonamiento lógico y bajar las ideas a tierra, y la meditación. “Tuve la suerte de que a los 16 años tomé mi primer curso de respiración y meditación. Sin esas herramientas me hubiese sido muy difícil haber llevado a cabo todo este proyecto sola, con una sonrisa y con todos los desafíos que vinieron después. Fue mi pilar fundamental, más que cualquier otra cosa que haya aprendido en la facultad”. De sus aprendizajes clave: “El primer año estuve muy en una cueva, trabajando. Y cuando entendí que podía abrirme y compartir con otros, dejarme ayudar, crear

alianzas, fue un antes y un después. En los últimos meses creé el board directivo, lo que nos ha llevado a lugares increíbles. También he aprendido que, para sobrevivir, hay que ponerse creativo, y que si uno está muy arraigado a cómo quería que fueran las cosas, la pasa mal. Mantener valores y principios, sí, pero sabiendo soltar por un bien mayor y entendiendo que no todo se puede”. El futuro: “En los últimos meses desarrollamos una propuesta corporativa de impacto que nos entusiasma. Por un lado, ofrecemos servicio de catering. Y, por otro, nos planteamos como aliados para las empresas que quieren llegar a causas de impacto y medir sus resultados”.

Para
saber más: @franca_uy

Primitivo: impacto colectivo para transformar el bienestar equino

Por Equipo de comunicación de SEA

UNA RED EN EXPANSIÓN QUE

RESCATA, REHABILITA Y REDEFINE EL VÍNCULO ENTRE PERSONAS Y ANIMALES EN TODO EL PAÍS.

Primitivo se consolida como una iniciativa de alto impacto que articula rescate animal, regeneración territorial y participación ciudadana. Desde su creación en 2019, el proyecto ha logrado construir una red de más de 100 santuarios y rescatar a más de 1.400 caballos, generando una incidencia concreta en la reducción del maltrato y el abandono. Con base en Sierra de las Ánimas, el modelo combina el rescate de caballos provenientes de frigoríficos y contextos de vulnerabilidad, con un sistema de rehabilitación y adopción que certifica nuevos espacios como santuarios. Cada uno de ellos opera bajo protocolos de bienestar animal que aseguran condiciones adecuadas de cuidado, alimentación y atención veterinaria.

“Rescatamos los caballos, los rehabilitamos y los ponemos en adopción bajo una certificación de predios que se transforman en santuarios”, explica Pablo Amorín, cofundador del proyecto, quien impulsa este modelo basado en el bienestar animal y la acción colectiva. El impacto de Primitivo no solo se mide en cantidad de animales recuperados, sino también en la construcción de una red colaborativa que involucra a personas y comunidades en una nueva forma de relacionarse con los animales. En esta línea, la iniciativa incorpora un club digital que permite a más personas sumarse activamente al rescate, acceder a contenido exclusivo y participar en instancias formativas y experiencias en el santuario. Este enfoque amplía el alcance del proyecto y fortalece su capacidad de incidencia, consolidando una comunidad comprometida con el bienestar animal y la transformación social.

Conocé más del proyecto en: santuarioprimitivo.com

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Sabemos muy poco de ellos. Pero sí sabemos que hay más de 150 en todo el mundo.

Y sabemos que poblaciones enteras están siendo exterminadas por la violencia genocida que ejercen los foráneos que les arrebatan sus tierras y sus recursos, y por enfermedades como la gripe y el sarampión contra las cuales no tienen inmunidad.

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