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Sentimental Value

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SPANGLISH cinema

Sentimental Value: memoria, herencia y el lenguaje del arte

Sentimental Value

Cuando Joachim Trier habló de Sentimental Value con Fran Romero, fundadora de Spanglish Cinema, definió el cine como un lenguaje alternativo, un espacio donde conviven tanto la identificación como el misterio. Su nueva película parece construida sobre esa premisa. Tras la muerte de su madre, Nora (Renate Reinsve) y Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas) reciben el regreso de su padre (Stellan Skarsgård), un director de cine que estuvo ausente durante años La reaparición no es un simple reencuentro familiar, sino que es la irrupción de un pasado que siempre estuvo ahí

Trier estructura la película alrededor de los vínculos

Cada hermana conserva una versión distinta de la infancia, como si hubieran habitado casas diferentes dentro de la misma casa Ahí radica uno de los hallazgos más sutiles del film: crecer bajo el mismo techo no garantiza una memoria compartida. Las dinámicas invisibles, desde quién sostuvo, quién fue sostenida, quién quedó a la intemperie, moldean identidades divergentes.

La casa familiar, filmada con una atención casi arquitectónica, se convierte en un personaje más. Los pasillos, los objetos, la disposición de los espacios funcionan como un archivo emocional. Hay algo profundamente material en la manera en que Trier piensa la herencia: los sentimientos se transmiten, se enquistan o se reciclan como si fueran parte de la estructura misma del lugar Nada desaparece del todo; todo se acumula

Formalmente, la película es precisa La edición tiene un filo que acompaña la incomodidad entre Nora y su padre.

Y hay una escena que sintetiza la propuesta visual del director: padre e hijas aparecen en un espacio oscuro, iluminados desde arriba como si estuvieran sobre un escenario.

Y hay una escena que sintetiza la propuesta visual del director: padre e hijas aparecen en un espacio oscuro, iluminados desde arriba como si estuvieran sobre un escenario. La luz fragmenta los rostros y, por momentos, las identidades se confunden Un gesto del padre parece repetirse en la hija; una sombra atraviesa a las dos hermanas. En ese juego de luces y reflejos, Trier sugiere que las marcas familiares no son lineales, es decir que la herencia emocional no es un trazo definitivo, sino un movimiento continuo que se reconfigura en cada vínculo.

El lenguaje del arte es la brújula del film. Nora como actriz encuentra en el escenario un modo de procesar aquello que no logra decir como hija.

*Escena de Sentimental Value

Es una forma de traducción porque cuando el lenguaje cotidiano resulta insuficiente, el arte habilita otra vía para comprender y ser comprendidos. Esa dimensión dialoga con la propia concepción de Trier sobre el cine como espacio de empatía. Y esa idea alcanza su punto más alto en el tramo final Es a través del rodaje donde el padre y Nora están frente a frente, unidos

por la filmación, algo finalmente se acomoda Hay una mirada sostenida en el set y una concentración compartida en el trabajo

En ese estudio, conectados con el mismo lenguaje artístico, logran acercarse también como padre e hija. Lo que no pudo decirse en palabras ni resolverse en un abrazo encuentra otra forma en ese silencio compartido, pero sobre todo en el arte.

Sentimental Value evita los subrayados emocionales y se vertebra en la tensión contenida junto al gesto mínimo. Y toda la potencia del film está en esa reflexión sobria sobre la familia, la memoria y la posibilidad vulnerable de reconfigurar los vínculos sin negar las sombras que nos atraviesan.

Stellan Skargard y Elle Fanning en “Sentimental Value”

ENTREVISTA CON SU DIRECTOR

SC: Hola, Joaquin, qué gusto verte. Soy Fran, desde Chile. ¿Cómo estás?

Joachim Trier: Muy bien, gracias Estoy en Oslo, en Noruega

SC: ¿En Oslo? ¡Qué bien! Quisiera empezar con una pregunta sobre el origen de la película. El otro día hablábamos de los personajes y me quedé pensando en cómo nacen las historias. Sé que una película se construye como un mosaico de muchas piezas, pero ¿hubo una imagen inicial, algo que recuerdes como el punto de partida de todo?

J: No fue exactamente una primera imagen concreta. Más bien, desde muy temprano surgió la idea de que queríamos construir una película sobre la comunicación y la incomunicación, sobre cómo ambas pueden conducir al silencio. Y también la intuición de que el final debía mostrar a un padre y una hija que, a pesar de tener dificultades para hablar entre ellos, alcanzan una nueva forma de contacto. Esa mirada mutua y recíproca entre Stellan y Renate al final esa conexión silenciosa fue, en cierto modo, el faro que nos guio. Creo que escribimos la película en dirección a ese momento. Ahí fue cuando comprendí que realmente teníamos una película.

“SC: Hablemos de la casa como un personaje extendido de la historia. Esa casa es memoria, es herencia, es también un espacio de agravios ancestrales. Está cargada de significado. ¿Cómo la concebiste y por qué era tan importante entenderla como un personaje más?

J: Es una gran pregunta, y creo que tienes razón en lo que planteas Cuando hablas de agravios ancestrales, pienso que siempre intento encontrar una estructura temática que vaya más allá de los personajes

Escribo principalmente historias humanas; me interesan los personajes y el comportamiento. Pero también me gusta que exista una noción filosófica más amplia. En este caso, la idea era reflexionar sobre la dimensión de la vida humana, sobre la ceguera y la lucidez entre generaciones, sobre aquello que transmitimos a nuestros hijos o recibimos de nuestros padres sin que jamás se haya hablado abiertamente.

La casa podía convertirse casi en testigo del trauma y de la alegría de la vida familiar, y también del paso vertiginoso del tiempo.

» Joachim Trier IMDB

“A medida que envejezco, ese tema me interesa cada vez más. Hay algo fascinante en pensar que la verdadera historia de quiénes somos está oculta, pero tal vez la casa la percibe de otra manera.

SC: Es muy hermoso lo que dices. También siento que hay una especie de estudio de caso sobre lo que puede suceder en una familia, pero al mismo tiempo un tema más amplio sobre la reconciliación, sobre ese momento en la vida en que comenzamos a reflexionar acerca de nuestros padres y nuestros hijos. ¿Cómo viviste ese proceso, considerando que vienes de una familia con una fuerte tradición cinematográfica?

J: Es cierto. Como sabes, mi abuelo fue director de cine y mis padres trabajaron en el cine. Yo mismo filmo desde niño, así que siempre fue para mí un lenguaje alternativo de expresión. Me siento muy privilegiado y afortunado.

Al mismo tiempo, veo cómo el cine puede volverse algo obsesivo. Los cineastas tendemos a obsesionarnos, y eso a veces nos aleja de la vida

para sumergirnos en esta “familia alternativa” que es el equipo de rodaje. Encontrar un equilibrio no es fácil.

Pensé que podía hacer una película sobre eso desde una mirada introspectiva Si conoces mis películas, sabes que no suelo retratar a personas completamente malvadas No creo que las personas sean inherentemente malas; me considero un humanista

Desde una perspectiva más cercana a la tradición francesa pienso en Jean Renoir y su frase de que “cada uno tiene sus razones” , eso es lo que más me interesa explorar.

En esta historia quería despojar capa por capa a ese padre narcisista y difícil, y mostrar que en el fondo existe una humanidad herida.

Creo que, si una película logra construir silencios cargados de significado, esos momentos pueden ser lo más poderoso que el cine ofrece. Si llegas a ese tipo de silencio lleno de sentido, has alcanzado algo muy fuerte. SC

Stellan Skarsgard y Renate Reinsve en “Sentimental Value”

DETRÁS DE CÁMARA CON EL ELENCO DE LA PELÍCULA

En la reciente obra de Joachim Trier, el director noruego, el silencio y la mirada se vuelven tan expresivos como el diálogo Fran Romero, de Spanglish Cinema, conversó con los protagonistas para explorar cómo emergen esas emociones que ante la mirada atónita del espectador se pierde en la autenticidad de la pantalla Esto fue lo que nos contó Stellan Skarsgard, Elle Fanning, Renate Reinsve e Inga ibsdotter lilleaas por “Sentimental Value”

“Una de las cosas que más me gusta de la película es cómo sus personajes encuentran una chispa, algo que parece estar latente dentro de ellos”, comenta Fran, a Stellan Skarsgard (Gustav) y Elle Fanning (Rachel), recordando el momento en que Rachel descubre a Gustav en la película dentro de la película.

Me gusta ese descubrimiento que despierta en Rachel el deseo de vivir la experiencia de acercarse a un director. “Cuando Gustav reconoce su talento y la considera ‘digna’, eso le da mucha confianza. Pero esa confianza empieza a desvanecerse rápidamente, porque él no responde a las preguntas que ella necesita para construir su interpretación, y en el fondo está mal elegida para el papel.

Sin embargo, él le ha dado algo importante: una confianza que puede llevarse consigo, aunque tenga que renunciar a algo que desea profundamente”, comenta Fanning

Skarsgard que interpreta al director Gustav Borg también recuerda la dinámica de esas primeras escenas: “La relación que tú y yo tuvimos, que comenzó en Deauville y generó una chispa. Creo que eso fue una base para nuestra relación”.

La ahora nominada al Oscar continúa la frase de su compañero de reparto diciendo que “nos divertimos mucho juntos en la playa, de noche, con mucho frío, y luego en la fiesta del festival, que fue tan divertida y hermosa al mismo tiempo”

El ambiente de trabajo, según el actor, fue parte del proceso creativo: “Nada fue intelectualizado. Empezamos suavemente con ensayos y hablamos de las relaciones de manera muy suelta, muy ligera, igual que la película. Todo el equipo quiere hacer la película que Joaquin está haciendo. Se percibe una energía colectiva enorme; desde el encargado de utilería hasta el director, todos participan con el mismo deseo de que el resultado sea hermoso”.

» Renate Reinsve “Sentimental Value”

Inga

Para Renate Reinsve, quien ya había trabajado con el actor en “La Peor Persona del Mundo” interpretar a Nora implicó un desafío emocional intenso. “Ella carga con mucho peso emocional que no ha procesado y que no sabe cómo comunicar. Para ser una buena actriz en el escenario tienes que abrirte a todo lo que vive dentro de ti. Ella sabe que tiene que ir a ese lugar, pero realmente no quiere hacerlo, y de hecho huye físicamente. Para mí fue muy divertido interpretar ese pánico. Me encanta actuar el pánico… Y luego, cuando finalmente está en escena, ves que es una actriz muy buena precisamente por todo lo que lleva dentro; eso le da fuerza. Creo que, a nivel subconsciente, ella ha elegido ser actriz para acercarse a Gustav y poder comunicarse con él de manera indirecta, sin saberlo del todo. Ese contraste fue muy interesante de explorar”.

El vínculo entre las hermanas, Agnes y Nora, también emerge como uno de los ejes más profundos de la historia. Según Inga “Agnes admira la espontaneidad y la libertad personal de Nora. La ve como alguien muy valiente. Y me gusta mucho la dinámica entre ellas, porque se aman profundamente y están conformes con sus vidas, pero también ven sus propias carencias reflejadas en la otra”. Por su parte, Reinsve agrega que su personaje, Nora admira mucho la capacidad de Agnes de vincularse con las personas que la rodean, de cuidar a los demás, de tener calma y tomar decisiones seguras para sí misma. Nora lucha mucho con eso. Hay una mezcla de tristeza al verlo, pero también mucho amor”, afirma la también nominada a los premios de la Academia.

El guion también invita a reflexionar sobre la empatía y la humanidad: “No se trata de lo que los demás piensen, sino de lo que tú pienses”, dice una frase que encapsula la filosofía de la película, comenta Fran y sobre lo mismo Inga reflexiona: “Si podemos reconocer nuestro niño interior herido, aun siendo adultos, podemos ser una sociedad más compasiva. Tenemos que vernos como personas, y también ver a nuestras familias como niños, en cierto sentido. Es algo universal: tenemos que vernos reflejados en el otro. Es parte de crecer”.

Renate concluye con una mirada crítica y madura sobre la reconciliación: “Estos personajes son quizá más maduros que otros que ha creado Joachim. Hay un momento en que Agnes y Nora logran ver a su padre como ese niño herido. Cuando eres más joven no puedes hacerlo, porque sería dañino; no te sentirías seguro. Pero parte de crecer y volverse maduro es poder ver esas fallas, aceptarlas y realmente perdonar a alguien por sus carencias. Eso es algo muy fuerte en este guion y en esta historia”. SC

ibsdotter lilleaas y Elle Fanning en “Sentimental Value”

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