

![]()


Por Francisca Romero
Nos juntamos con Diego Céspedes en el marco del Festival de Cine de Toronto y el paso de su película “La Misteriosa Mirada del Flamenco” que ganó el Certein Regard de Cannes y que acaba de quedarse con otro galardón en el Festival de San Sebastián, lo que ha llevado al director a un mundo que no conocía del cine y que le llegó de golpe.
Su film fue seleccionado para ser la entrada de chile para competir por el shortlist de los Oscar en la categoría Mejor Película Internacional, lo que lo llevó a encontrarse entre giras, entrevistas y viajes que se suman a su ya ajetreada agenda por el circuito festivalero.
Cuando nos juntamos virtualmente lo primero que hizo luego de la primera pregunta fue tomar un largo respiro y decirme tengo jet lag, lo que marcó el tono de la conversación que el director se toma con profundidad y a la vez con una lucidez que sorprende y genera esperanza.
“La Misteriosa Mirada del Flamenco” estuvo un año en Cannes donde la temática del sida fue compartida también por dos películas de la selección oficial, “Romería” de Carla Simón y “Alpha” de Julia Ducornau, por supuesto, todas muy distintas y abordadas desde perspectivas únicas y no vinculables. Pero sí, importa mencionarlo bajo el contexto de que son aún temáticas contemporáneas y muchas veces siguen siendo invisibilizadas. Así, la película de Céspedes se toma el norte de Chile conocido por su
belleza natural para mostrar la cara más oculta de este, en los años ochenta, donde la minería era la que hacía emerger ciudades improvisadas entorno a las faenas.
La película de Diego se fue armando de a poco, mezclando personajes familiares, locaciones que le llamaban la atención y oficios que profundizaban su curiosidad.
En esa mezcla de alquimia perfecta, el director, que aún se encuentra en su treintena, ha encontrado una increíble recepción del público y la oportunidad de representar a nuestro país en los Goya y en la academia.
Mi nombre es Fran, de Spanglish Cinema, Diego, es un honor poder entrevistarte porque desde Cannes sigo la película, así que felicitaciones con todo el éxito que han tenido.
Y bueno, quiero partir por ahí porque parece muy poético que la película haya estado en Certain Regard, que es una cierta mirada, que la película tiene la palabra “mirada” dentro de su título, y que vivimos también en tiempos donde la virtualidad se ha tomado un poco el mundo, y qué importante que es la mirada, entonces me gustaría partir explorando tú percepción sobre las miradas y qué importancia también tiene en el film.
Diego Céspedes: En los días hiperconectados, hay que volver a mirarse a los ojos. Y eso es algo tan básico,
tan básico en la humanidad, que hoy día ni siquiera lo podemos hacer porque estamos tan sobre estimulados con las redes sociales, que es muy difícil hablar, o sea, ni con nuestros cercanos es fácil mirarse a los ojos.
Y creo que para mí es el primer paso a una conversación. Si uno mira a alguien a los ojos y se queda cinco minutos con la persona conversando, va a descubrir algo muy básico que parecemos haber olvidado, que el otro también es un ser humano, que siente, que tiene emociones, y esa conversación y esa mirada es la base para un entendimiento, que es lo que justamente hoy día no estamos teniendo, y que estamos teniendo todo lo contrario de hecho, un mal entendimiento, una guerra, un genocidio, y así va todo elevando, pero desde lo más básico que es humanizar a la otra persona. Hoy mismo estamos en una deshumanización del otro.
Entonces creo que volver a mirarse es importante.
El norte de Chile, de belleza y contradicciones
Qué lindo lo que dices. Bueno, también una de las cosas que me llamó la atención es que para la mayoría fuera de
Chile, el norte de nuestro país es el desierto de Atacama, el Valle de la Luna, sin embargo, dejamos de ver o se invisibilizan historias que son incluso más importantes que esa belleza natural que tenemos y que pasan muy escondidas.
Entonces me gustaría saber, desde el comienzo, cómo conectaste con esta historia que pasa también en los ochenta, y cómo fuiste viendo cada uno de estos personajes.
El director nos cuenta que ve la película como un lienzo para pintar. Que para él no es una idea que viene “uno va eligiendo las sombras, las iluminaciones, los colores, las texturas, las herramientas con que lo pinta. Entonces todo eso, que son los elementos al final de la película que tú mencionas, se va construyendo de a poquito y se van liando de a poquito. Entonces, por ejemplo, el desierto y el norte era algo que a mí me interesaba mucho, más allá de la trama central de la película, que es algo muy importante en nuestro país.
La minería es el principal motor económico del país, y lo que conlleva que estamos estrechamente ligados a esa cultura, pero no lo sabemos tanto. Entonces me

parecía muy interesante el boom de la minería y cómo Chile construyó unas ciudades y pueblos en el norte que después abandonó totalmente. Era como lo construimos por la economía, llevamos gente ahí y cuando se acaba, o cuando hay un declive, simplemente lo abandonamos.
Y era un mundo de mineros, de hombres, entonces también toda esa mezcla que incluía nuestra cultura tan fuerte me parecía muy interesante, más allá de la película. Y después los personajes, que esta historia viene también de muchos lugares, pero yo siempre me inspiro a hacer los personajes como en mi círculo cercano. Entonces, más allá de que no tengan el mismo contexto, no tengan la misma vida, hay muchas personalidades que yo saco de mi círculo cercano que me parecen fascinantes, que tengo a mi alrededor y que me inspiran.”
Entonces los hago. Por ejemplo, la relación de Lidia, la protagonista, la niña protagonista, con Flamenco tiene un montón de la relación de mi propia hermana con mi propio hermano, que era muy maternal, y hay cosas, y hay diálogos, y hay partes que son de ellos. Entonces así se va, como me preguntaste por los elementos, uno va agarrando cosas que le interesan, va haciendo su propia teoría.
Y al final eso es la película. Exacto, una mixtura de todas esas cosas que te interesaban. Una de las cosas más fuertes, yo creo, de la película también, es cómo explora la marginalidad que existe también en nuestro país, los prejuicios que existen, pero también la resiliencia que se da a partir de eso.
SC: Y si bien la película tiene momentos muy duros, la comedia también es una forma de catarsis, creo, desde mi perspectiva en la película. Entonces me gustaría ver cómo complementaste ese drama que es tan real, pero con esos momentos que sacan, como los hacen olvidar un poco de ese paréntesis de dolor.
DC: Sí, el humor también me es una parte súper natural de los personajes. En mi vida, y en los personajes, y en la historia, y de las comunidades disidentes, el humor es básico, como una manera, como dices tú, de sobrevivir. Porque la gente no es que tiene una vida terrible, no todas las personas se están culpando o viviendo en la oscuridad todo el tiempo. Hay una pulsión humana de decir cómo, bueno, riámonos de esto y saquemos algo.
Entonces creo que el humor viene justamente a quebrar esa oscuridad y a decir como, bueno, seguimos siendo
humanos, tenemos que seguir disfrutando un poco, una manera súper linda y natural de llevar la oscuridad. Es como, el humor es parte de la cultura disidente, como una forma de sobrevivir también, de decir, bueno, no todo es tan oscuro, nos podemos reír de nosotros mismos, que es lo que más hacen, y del resto del mundo. O si no, ¿qué vamos a hacer? ¿Nos vamos a quedar en un rinconcito llorando? No.
Entonces vamos a inventar nuestra propia fiesta, incluso sin nuestro contexto adverso. Exacto, me gustó mucho eso, verlo en la película es muy bonito. Y bueno, también otra de las cosas que me gustaría explorar contigo son las relaciones del amor.
Pero que hay distintas formas del amor. No siempre el amor viene de la familia de sangre, sino que también de una familia elegida. Y tú mencionabas un poco la relación de Lidia con el flamenco.
SC: ¿Cómo fue para ti explorar eso, del amor de este lugar que no viene de la familia de sangre, pero que al mismo tiempo son familias elegidas?
DC: También eso, creo que todos intentamos, en un fondo, tener un lugar en este mundo, que al final esa es la lucha. Simplemente tener un lugar, y la estructura como madre, hija, son estructuras que están bien, pero que todos las necesitamos. Todos necesitamos tener esa estructura para darle sentido a nuestras vidas.
Entonces, ¿qué pasa? Que cuando a la comunidad más marginada se les quita esto, hay una búsqueda de imitación, pero con el sentimiento que es totalmente real e incluso más fuerte, porque tú la elegiste. Entonces, yo quiero estar ahí. Yo elijo preocuparme del otro, y quiero que se preocupen de mí porque es algo natural, es algo humano.
Entonces ahí viene la idea de la creación de familia no como una forma de alabar el modelo, sino como una forma de decir que todos necesitamos una estructura, y todos necesitamos querer, ser queridos, y con el nombre que sea. Entonces ahí viene la idea de la familia creada como algo necesario, por lo que te digo, porque necesitamos ese cariño, y necesitamos darlo y entregarlo. Y además es algo sumamente real, que viene de la historia disidente.
O sea, estas familias son así, se crean así. No es algo que yo solamente haya inventado para la película, sino que

siempre ha existido. Y hay una cultura, por ejemplo, de las mujeres trans de adoptar a otras chicas trans o chicos trans, y hacerlos sus propios hijos, para buscar ese cariño, que es tan básico.
Entonces, es buscar eso que ya estaba, y ensalzarlo, y decir como, miren qué lindo es la búsqueda de humanidad. Definitivamente. Yo creo que cuando has pasado también cosas muy duras, también quieres tratar de proteger al que viene, que no pase lo mismo que tú.
SC: Bueno, trabajaste con Robert Matus en el casting, y habías trabajado con Paula Dinamarca, pero me gustaría saber cómo conociste a los otros personajes, qué desafíos hubo ahí, porque las actuaciones son brillantes, pero increíbles. Y claro, nosotros podemos conocer un poco más a Paula y a Dubó, pero no tanto a los otros personajes.
DC: Sí, fue un casting súper, súper largo, que estuvo de la mano de Roberto, y fue como un año y medio, yo creo.
En el fondo yo tenía un personaje escrito, que estaba súper delimitado, y encontrar quién podía apropiarse de eso, era súper divertido, y súper complejo también, porque uno tiene que ir poniendo todas las piezas. Entonces, encontrar por ejemplo a las chicas de la cantina, teníamos tres referencias de quién era el personaje, pero
después aparecía la actriz, y era como, wow, la actriz es mucho más compleja, y le trae un montón de cosas, le da vida a estas descripciones. Y ahí empieza a haber una mezcla, después de que son elegidas, empieza a haber una mezcla entre lo que trae la actriz y el personaje escrito.
Entonces, hay un proceso en el casting de elección, que es largo, y después viene este proceso de adaptación, donde se empiezan a mezclar en los ensayos, y no solamente una construcción de ellas y los escritos, sino que con el resto del elenco. Claro, porque somos personas por las acciones también de las otras personas, entonces ahí empieza a existir este ensamblaje de todas. Entonces es un proceso súper largo, como son muchos personajes.
Y el personaje de Lidia, por ejemplo, que es la protagonista, la niña, también era un personaje que yo había escrito súper con esas descripciones. Yo creo que vimos tantas, tantas niñas, que ya ni me acuerdo cuál era el número, pero cuando Tamara llegó era como, bueno, ella es, y es súper particular. Tamara es súper particular, es como una joya que encontramos ahí.
Y claro, no tenía ninguna, nunca había actuado. Y empezamos a trabajar con ella de a poco, y cada vez era como, solamente teníamos que trabajar un poco para
pulir este diamante, porque le fue súper natural. Entonces, feliz con todo el elenco.
La verdad es que honestamente, una de las cosas más lindas que encontré durante el proceso de la película y el rodaje. Y Tamara es brillante, es brillante. O sea, hace una actuación increíble.
SC: Y en ese contexto, y como me lo estabas comentando, ¿cuánto dejaste tú para ese proceso de reacción? ¿Te sorprendiste en algunas escenas que estaban ya totalmente estructuradas y de repente encontraste esas reacciones que uno no espera de repente en las películas y que quedan al final?
DC: Sí, sí, me pasó mucho. Que las chicas trajeron un montón de ellas y fue genial dejarlo ir. Sobre todo la chica de la cantina, que eran las que estaban más arriba en emoción todo el tiempo.
Hubo un trabajo de decir, ¿hasta dónde voy? ¿Hasta dónde dejo que se muevan? Y fue súper también natural. Mi relación con ella y hasta dónde se movían, lo que trajeron fue súper... Nunca hubo una discusión, por ejemplo, de no, esto no. Era como, bueno, sí, hazlo.
Y después vemos. Entonces, sobre todo la chica de la cantina, te diría que hay un mayor número de improvisación y de naturalidad. Y los personajes principales, claro, tienen un poco más de limitaciones para seguir el guion, pero también con permiso.
SC: Buenísimo. Diego, hubo algo que a mí me llamó mucho la atención. Yo soy muy fanática de Compay Segundo y en este caso también, Ibrahim Ferrer y la canción que elegiste, de verdad, escuchaba las lagrimitas de los que estaban a mi alrededor conmigo incluido. Porque yo creo que también, claro, es la escena, pero también esa canción que te lleva a, no sé, a introducirte a otro tipo de emociones. ¿La elegiste tú?
DC: Sí, la elegí yo. Que me encantaba. A mí me encantaba y sentía que era... La ocupaba para escribir.
Entonces me era súper natural a la hora de... Yo tengo una playlist que escucho que obviamente el 95% no está en la película, el 98% no está en la película, pero son canciones que yo emocionalmente ligo a la esencia de la película. Entonces cuando llegó el momento de elegir esa canción, que era tan importante, porque la escuchamos antes cuando baila Lidia con Flamenco, era como, bueno, es esta canción. Porque yo lo escribí así porque siento que la emoción es la misma.
Entonces... Muy fan de Ibrahim Ferrer.
SC: Quería saber cómo ha sido tu experiencia desde el circuito festivalero y más que todo encontrándote también con estas otras perspectivas de los mismos conceptos o temas explorados de distintas formas.
DC: Sí, bueno, tengo que aclarar que no he podido ver las otras. Sé que las temáticas, porque había salido un artículo durante Cannes que hablaba justamente de eso, que las tres estábamos hablando como de lo mismo, o sea, como del mismo tema, como teníamos el SIDA, básicamente como contexto, a pesar de que la película era muy distinta.
Pero yo, pasa algo en los festivales que me pasó ahora, no me había pasado con los cortos, pero sí con el largo, que uno tiene una agenda muy pesada y no alcanzas a ver nada. Incluso si son muchos días, uno está o con jet lag cansado o con miles de cosas, entonces no he podido ver las otras, que las quiero ver mucho. De hecho, ahora había estrenado la de Carla Simón en España y quería mucho verla, pero no alcancé porque estaba haciendo la maleta y moviéndome.
Políticamente creo que traer estos temas a la palestra de nuevo habla de que las consecuencias de esto siguen resonando en la sociedad, no es una coincidencia, porque los tres no nos pusimos de acuerdo para hacerlo, entonces no lo veo como una coincidencia, veo que hay un tema no superado y que se empieza no solamente por el prejuicio que sigue teniendo el VIH-Sida hoy en día. Eso ya es tremendo con decirte que hay un periodista chileno que lo dijo, que hubo algunas estupideces sobre el VIH-Sida que no tenía idea de lo que era. Uno sigue diciendo, bueno, ya hay un prejuicio que no se ha superado con todas estas décadas entre medio, pero más allá de eso, creo que son las consecuencias del miedo, de la ignorancia, de cómo no sabemos entender el cuerpo humano, de entender las enfermedades, de entender la ciencia, la negación a la ciencia.
Vivimos en un mundo que es hiperconectado, pero que vive la mentira. Difundir hoy una mentira política, científicamente, está de moda. Lo vemos todos los días con los presidentes de los países mintiendo por las redes sociales.
Hay una distorsión de la realidad tremenda. Entonces, ¿qué hacemos cuando se enfrenta algo tan fuerte como una enfermedad o como la muerte? Vuelven a resurgir
estos temas. Porque las consecuencias, el miedo y la ignorancia siguen tal cual.
Y siguen, yo diría, que peor. Porque la difusión de esto es peor. Entonces, basta que salga un video de alguien diciendo que se pega por la mirada y la gente lo va a empezar a dudar.
Porque, además, hay un súper control de la información. Entonces, llega a la gente que sabe que puede estar más vulnerable y que pueda creérselo más a la juventud, a la tercera edad. Entonces, hay una distorsión increíble de la realidad, de la ciencia, del cuerpo humano, que pasó hace muchos años pero que vuelve con toda la fuerza hoy, que es terrible, que nos está llevando a un mundo bastante oscuro.
Entonces, temáticas que parecen antiguas, hoy decimos de nuevo es como, no es tan antiguo. Porque resuena más que nunca. Exacto, tienen que revisarse una y otra vez porque de repente se dejan en un rincón y seguimos en este mundo que está cada vez más mirándose hacia adentro o hacia afuera con las redes sociales.
SC: Entonces, sí, te entiendo perfectamente. Una de las cosas que me tiene más feliz, Diego, es que tu película ha sido elegida para ser la entrada al Goya y al Oscar representando a Chile. Y creo que es muy importante también en estos circuitos de premio darle voces a veces a quienes no siempre tienen las mismas posibilidades que otros que ya han estado en circuitos de premio o que conocen muy bien cómo funciona. ¿Cómo fue tu aceptación, tu conocimiento? ¿Dónde estabas? Así como desde lo más superficial hasta lo más profundo de cuando tuviste esa noticia.
DC: Bueno, la sabíamos un par de días antes de... la supimos un par de días antes del anuncio oficial de la red. Hoy todavía estoy como procesándolo porque es mucho trabajo.
Y como jamás había estado expuesto a esto, nunca había estado ni siquiera cercano a cómo se hacía. Es una campaña que se viene a hacer ahora. Que tenemos que hacer en nombre de Chile, pero con financiamiento de afuera.
Un montón de trabajo. Una campaña con todas sus letras. Para invitar a los votantes a que vean nuestra película y que la consideren.
Ahora lo vi con sorpresa, con alegría porque al final sé que nuestra película es diferente. Los rostros que trae son diferentes. Mis motivaciones las siento muy honestas.
Cuando veo que las chicas tienen su espacio, su plataforma de visibilidad me alegra. Me alegra sinceramente. Es como ponerme al servicio de esto y es lo que me motiva más.
En ese lado es muy satisfactorio. Como poder dar voz. Porque al final todo este mundo se trata de quién habla.
Y esta gente con más poder está hablando todo el tiempo. Entonces poder hablar un poquito más es bastante esperanzador. Esa yo creo que sería la palabra.
Y por otro lado que es en mi día a día y como lo vivo yo también es agotador y estoy intentando manejar mis tiempos lo mejor posible. Es viajar un montón, estar con Jet lag, presentar la película. Es un trabajo de día a día que hay que estar bien concentrado y bien en la situación.
Entonces eso. Cansado pero feliz. Es como esa mezcla.
SC: Muchas gracias, Diego.
DC: Un gusto. Muchas gracias, Fran. Que estés muy bien. SC



DIEGO CÉSPEDES:
“En días hiperconectados hay que volver a mirarse a los ojos”
