Primera Infancia | Revista virtual Universidad Católica del Norte, 55, 159-172
Primera infancia desde las neurociencias: una apuesta para la construcción de paz.
Early childhood since neurosciences: a bet for the construction of peace
Resumen
Con el objeto de identificar los aportes de la neurociencia cognitiva para la construcción de paz en la primera infancia, se realizó análisis documental de artículos resultados de investigación, comprendidos entre 2012-2017, seleccionados de bases bibliográficas científicas como Emerald Insight, Redalyc, Scielo, Dialnet, Google Académico y GALE, que abordaron los ejes temáticos: neurociencia y primera infancia. El análisis documental se realizó categorizando los aportes del material científico, en: desarrollo neuropsicológico, habilidades cognitivo-sociales, funcionamiento cerebral y estrategias de intervención para la construcción de paz. Se reconocieron como las principales competencias ciudadanas a desarrollar en la primera infancia: la empatía, relacionada con las neuronas espejo; la regulación emocional, vinculada con el control inhibitorio; y la resolución de conflictos, que se relaciona con la fluidez mental y verbal; estudios realizados a preescolares por medio de neuroimagen funcional y electroencefalografía indican que cuando se llevan a cabo acciones relacionadas con las funciones ejecutivas, se activan “las áreas de la corteza prefrontal” (Bausela, 2014, p. 29). Así las cosas, se concluyó que las neurociencias aportan conocimiento sobre el desarrollo psicobiológico, posibilitando la fundamentación de estrategias pedagógicas y de estimulación innovadoras para el fortalecimiento de competencias ciudadanas necesarias para una sociedad pacífica.
Palabras clave: Competencias ciudadanas, Construcción de paz, Educación, Neurociencia cognitiva, Primera infancia
Introducción
El presente artículo se deriva de un proyecto de investigación y está orientado a identificar los aportes de la neurociencia cognitiva para la construcción de paz en la primera infancia colombiana. El artículo presenta un análisis sobre las estructuras y funciones cerebrales que, al ser estimuladas en la primera infancia, permiten desarrollar comportamientos pro-sociales, con el fin de promover relaciones interpersonales adecuadas. Para iniciar, se encuentra que Save the Children Canada –SCC- y la Organización de Estados Iberoamericanos –OEI- (2009) definen la primera infancia como la etapa que inicia en la gestación, y finaliza a los seis años de edad; no obstante, este artículo de revisión se enfoca en la etapa preoperacional del desarrollo mental, establecida por Piaget (como se citó en Guerrero, 2013), que está comprendida entre los dos y los siete años de edad, y a través de la cual se explica que “los pequeños forman conceptos y poseen símbolos como lenguaje para comunicarse. Los conceptos están limitados a su experiencia inmediata personal (egocentrismo)” (Guerrero, 2013, p. 10); entendiéndose que el desarrollo cognitivo de los niños y su relación con las conductas posibilita diferentes maneras de intervención, con el objetivo de optimizar, por medio de entrenamiento, sus habilidades y destrezas.
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Por otro lado, las neurociencias se conciben como las disciplinas encargadas de estudiar la estructura y funcionamiento del sistema nervioso central, el sistema nervioso periférico y el cerebro (Ferreira, 2012; Gamboa, 2013; Toro, 2016), y por tanto realizan aportes valiosos aplicables a la educación de la primera infancia, posibilitando la promoción de conductas pro-sociales, orientadas hacia la construcción de paz, entendiéndose ésta como la oportunidad de realizar un cambio social y cultural; según Fernández (2015) la construcción de paz “plantea como principal reto afectar el universo de posibilidades de actuación de los ciudadanos, desde su campo de conciencia hasta las condiciones históricas, favorables o limitantes, para la realización de acciones y prácticas de paz” (p. 23).
Son las competencias ciudadanas para la construcción de paz, aquellas habilidades emocionales, sociales y cognitivas, las cuales facultan al ser humano para que presente comportamientos pro-sociales, acordes y enriquecedores de sus relaciones, en diferentes ámbitos de la vida (Vélez, 2015).
En el marco del programa jóvenes investigadores, y desde la investigación titulada Neurociencia cognitiva a través de las TIC: una apuesta para la construcción de paz en la primera infancia colombiana, se desarrolla el presente artículo de revisión, cuyo objetivo es identificar los aportes de las neurociencias en la construcción de la paz en la primera infancia, con el empleo del método cualitativo, a través de un análisis documental sobre neurociencia cognitiva, 1 primera infancia y competencias ciudadanas, categorizándose los aportes científicos en desarrollo neuropsicológico, habilidades cognitivo-sociales, funcionamiento cerebral y estrategias de intervención para la construcción de paz.
Metodología
La investigación se realizó haciendo uso de la metodología holística, la cual otorga la posibilidad de innovar y generar nuevo conocimiento; además, el diseño es proyectivo, debido a que la investigación se orientó a proponer una solución a una problemática (Hurtado, 2000). Teniendo en cuenta que el objetivo fue identificar los aportes de la neurociencia cognitiva para la construcción de paz en la primera infancia, se realizó un análisis documental de artículos resultados de investigación, proyectos de investigación de pregrado, maestría y doctorado, libros y estados del arte, comprendidos entre los años 2012-2017, y seleccionados de bases bibliográficas científicas como Emerald Insight, Redalyc, Scielo, Dialnet, Google Académico y GALE, incluyendo como términos de búsqueda: funciones ejecutivas, neuronas espejo, plasticidad cerebral, estimulación temprana, desarrollo cognitivo y términos relacionados. Es así como, finalmente, se cuenta con un total de 36 documentos.
Una vez recolectada la información, ésta fue sistematizada en una matriz documental, en la cual se tuvo en cuenta aspectos como: resumen, conceptos o teorías, metodología, resultados, categorías, entre otros; esto facilitó aún más el análisis e interpretación de la información. Finalmente, se procedió a implementar la técnica de análisis categorial, la cual permitió descomponer la información en elementos y establecer categorías, es decir, clasificar la información; las categorías desarrolladas son descriptivas, debido a que se organizó la información en áreas que facilitan generar una descripción significativa (Abela 2001; Hurtado, 2000). En este orden de ideas, las categorías desarrolladas fueron: desarrollo neuropsicológico, habilidades cognitivo-sociales, funcionamiento cerebral y estrategias de intervención para la construcción de paz.
PRIMERA INFANCIA
Primera infancia
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La primera infancia es la etapa más relevante del desarrollo evolutivo del ser humano, debido a que en ella se da el crecimiento más acelerado del cerebro, en el que se realizan importantes conexiones neuronales, las cuales permiten al infante adquirir aprendizajes emocionales y cognitivos; además, a través de una adecuada estimulación se posibilita la promoción de las habilidades emocionales y afectivas, necesarias para un óptimo desenvolvimiento social (Ávila y Rueda, 2015; Román, 2013; Sebastián, 2012).
Esta etapa del desarrollo cognitivo es denominada por Piaget (como se citó en Guerrero, 2013) como preoperacional, correspondiente a las edades entre los dos y los siete años; periodo en el que se describen una serie de hitos esperados en los niños y las niñas, como ser:
A lo largo de este periodo se da el proceso más importante de maduración cerebral y desarrollo cognitivo de la vida del ser humano, el cual ha sido estudiado de manera significativa por la neurociencia cognitiva. El desarrollo cognitivo facilita la adaptación al medio, al mismo tiempo que promueve el procesamiento y uso de la información, a través de los cambios funcionales y estructurales del sistema nervioso central, que pueden ser experimentados casi de manera desligada al entorno, mientras que la cognición comprende todo lo relacionado con el área mental (Ferreira, 2012; López, 2012; Román, 2013).
El desarrollo cognitivo saludable y equilibrado se da gracias a un ambiente estimulante, caracterizado por fuertes lazos afectivos, debido a que el neocortex se encuentra estrechamente ligado al sistema límbico; además, como lo explican Pérez, Rizzoli, Alonso y Reyes (2017) cuanto más favorable es el entorno en que se desenvuelve un niño, caracterizado por cuidado y cariño, mayor cantidad de sinapsis se conforman, beneficiando tanto la estructura como el funcionamiento cerebral; las experiencias interpersonales positivas favorecen el bienestar integral de los niños, tanto en su infancia como a lo largo de su vida, beneficiando de esta manera a la sociedad en general (Guerrero, 2013; Toro, 2016).
El desarrollo cognitivo otorga al niño la oportunidad de obtener, almacenar, interpretar y transformar la información que le proporciona el mundo circundante, a fin de crear su propia representación de la realidad y las herramientas que le permitan mantener relaciones pacíficas y equilibradas (Matías, 2014).
Así las cosas, la neurociencia cognitiva aporta a la educación en la primera infancia: estimulación temprana, plasticidad cerebral, neuronas espejo, funciones ejecutivas, destreza cognitiva y habilidad cognitiva. No obstante, dichos aportes deben ser entendidos “dentro del contexto sociocultural que enmarca el desarrollo y condiciona las técnicas potenciales” (Matías, 2014, p. 16).
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Neurociencia cognitiva en la educación de la primera infancia
La neurociencia es una disciplina que abarca diversas ciencias encargadas de estudiar la estructura y el funcionamiento del sistema nervioso central; Barrios (2016) indica que las neurociencias:
Reúnen disciplinas clásicas y campos interdisciplinares novedosos, con objetivos orientados a la búsqueda de respuestas sobre la estructura y el funcionamiento del cerebro con el objetivo último de comprender en profundidad los procesos cognitivos y el comportamiento del ser humano. (p. 398).
Debido a lo anterior, se establecen las neurociencias como una fuente valiosa de información, que permitirá comprender los procesos cognitivos de la primera infancia; asimismo, aporta estrategias de estimulación temprana para modificar las conductas o comportamientos de esta población; esto con el fin de desarrollar comportamientos prosociales en la primera infancia. Entre las distintas disciplinas contenidas en la neurociencia, se encuentra la neurociencia cognitiva, entendiéndose ésta como el campo que se encarga de estudiar tanto los
Kemmis, Wilkinson, Hardy & Edwards-Groves (2009), acuñan el término de “ecología de la procesos psicológicos del ser humano como los mecanismos biológicos presentes en la práctica” para delimitar las conexiones y relaciones de interdependencia y reciprocidad “an cognición (Muñoz y Almonacid, 2015). Gracias a este campo de la neurociencia se ha logrado organized nexus of actions that hold participants together and orchestrate them in relation to identificar a la primera infancia como la etapa evolutiva más significativa del ser humano, one another”. puesto que durante ésta el desarrollo del cerebro es más intenso (Pérez et al., 2017).
Al tratar de analizar las ecologías de aprendizaje desde la perspectiva del eLearning, Haythornthwaite y Andrews (2011), concluyen que la metáfora es útil para comprender al Uno de los aportes más valiosos que realiza la neurociencia cognitiva es el estudio sobre la maduración cerebral y el desarrollo cognitivo de los niños y las niñas, siendo este último de eLearning como un fenómeno complejo y sistémico, donde algunos de los procesos no gran relevancia, debido a que les permite a los niños integrar los conocimientos previos que pueden ser predefinidos en razón a los comportamientos y dinámicas propias de los tienen sobre todos los objetos, con el aprendizaje adquirido a través de la experiencia que individuos y los elementos del ecosistema. (Ladino, Santana, Martínez, Bejarano y Cabrera, tendrán con los mismos objetos, lo cual facilitará su proceso de adaptación al mundo (Guerre-2016, p. 519). En este orden de ideas, el ecosistema educativo se fundamenta en el paradigma ecológico, ro, 2013; Sebastián; 2012). integrado por un medio de vida que implica a organismos
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vivos y objetos que se influencian entre ellos y en el que existe un carácter dinámico, en donde cada elemento es a la vez origen y objeto de influencia por vía de reciprocidad (Tessier, 1994).neurociencia cognitiva y las ciencias de la educación, a través del cual se puedan unir esfuerzos en pro de un adecuado desarrollo humano durante la primera infancia, ya que “algunos Considerando lo anterior, se ha hecho significativo realizar un fuerte vínculo entre la.Es así como las ciencias indicadas se complementan, y como resultado de su unión se obtienen grandes avances que permiten trabajar de manera eficaz con la primera infancia (Marina, 2012); es decir, las neurociencias permiten la conexión con la pedagogía y psicología Objetivo
de la investigación
La investigación tiene la orientación de reflexionar las ecologías de aprendizaje para la identificación de herramientas teóricas y prácticas, en aras de considerar mejoras en el diseño de aprendizaje. (modificaciones anátomo-funcionales inducidas para relacionarse mejor con el medio, otorgando un valor a lo afectivo, social, emocional y cultural, y contemplándolos en el desarrollo pleno de los niños y niñas (Tapia, 2013). neuropedagogía, neurodidáctica, neuropsicología), que conciben el aprendizaje comEs por ello que la investigación gira en torno a establecer los posibles elementos del ecosiste-ma educativo digital de los estudiantes de la Uniagustiniana, para, en consecuencia, identificar mejores prácticas en el uso de las TIC, los entornos virtuales de aprendizaje, y el manejo de redes sociales y software educativo; además, con el objetivo de visibilizar el alcance de los estudiantes, y así considerar la proyección de itinerarios de formación docente, en torno al neurociencia cognitiva y las ciencias de la educación; como indica Barrios (2016) “es necesaria la conexión, integración y colaboración mutua con un abordaje sistémico tanto en el estudio del cerebro como en los procesos educativos, particularmente el aprendizaje” (p. 401).En efecto, se hace significativo identificar la forma adecuada de realizar el vínculo entre ladiseño de aprendizaje.Puesto que el aprendizaje es el proceso base en que se sustenta el desarrollo del ser. Métodohumano, es tan relevante para la neurociencia, que lo comprende como el resultado de la integración de los esfuerzos realizados a través de los procesos cognitivos (percepción, Se analiza la documentación de referencia, a partir atención, memoria, pensamiento y lenguaje), como para las ciencias de la educación, que lo de la búsqueda en bases de datos científicas y encuentran como un medio para la formación integral del ser humano (Marina, 2012). recursos bibliográficos; la recolección incluye artículos publicados en revistas indexadas en Con el propósito de optimizar diferentes aspectos del desarrollo temprano, entre los que se Scopus, ISI, web of knowledge, Scielo, ScienceDi-encuentra el proceso de aprendizaje, surge la estimulación temprana, ciencia que según López rect.(2012)
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Así mismo, se emplea se basa en “las neurociencias, en la pedagogía y en las psicologías cognitiva y evolutiva" Google Scholar para la revisión de blog y fuentes complementarias; de allí (p. 15). Esta ciencia plantea que los aspectos cognitivos, afectivos y sociales son significativase generan categorías de análisis y variables a mente relevantes en la construcción integral de la personalidad en la primera infancia, considerar para el diseño de aprendizaje, manifestando que de las relaciones interpersonales positivas depende la formación del previamente presentados, a manera de propuesta, cerebro y su funcionamiento (López, 2012; Tapia, 2013)en el artículo “Ecología de aprendizaje como herramienta de innovación educativa en educación La estimulación temprana se concentra en la capacidad que tiene el sistema nervioso superior”central de modificarse continuamente, según las experiencias internas y externas a las que sea (Ladino et al., 2016). expuesto el individuo: la plasticidad cerebral (Marina, 2012; Matías, 2014; Román
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Competencias ciudadanas en la primera infancia, bases para la construcción de paz
El desarrollo de competencias ciudadanas y de habilidades sociales depende de la maduración de las estructuras del sistema nervioso central y del sistema nervioso periférico; es por esto significativo estudiar las maneras adecuadas de estimularlos, en pro de la sociedad, siendo este estudio un proceso conocido como cognición social (Gamboa, 2013; Pino y Urrego, 2013).
La cognición social está correlacionada con las funciones ejecutivas, las cuales son habilidades que facilitan en los seres humanos conductas oportunas y coherentes, puesto que les permite aprehender los sistemas de reglas establecidos por la sociedad (Pino y Urrego, 2013; Stelzer, 2016).
De igual manera, la cognición social ha destacado la relevancia que presentan las emociones en la adquisición de aprendizajes, enfatizando que, por medio de la empatía, la cual permite la comprensión de las emociones, se otorga la oportunidad para que los niños y niñas construyan relaciones interpersonales pacíficas (Galvis, 2014, p. 47). Siendo la empatía una de las competencias ciudadanas más significativas, Ruíz y Chaux (2005, como se citó en Pino y Urrego, 2013) explican este último concepto desde otras competencias, como lo son las competencias cognitivas, las comunicativas, las emocionales, y las integradoras.
Asimismo, Ávila y Rueda (2015) manifiestan que al estimular el desarrollo de las competencias ciudadanas en la primera infancia se logra promover en los niños y niñas el reconocimiento de las emociones, mejorando así en ellos la empatía, y, por otra parte, se contribuye a la prevención de conductas agresivas.
Contribuyendo también al aprendizaje de conductas pro-sociales, se encuentran las habilidades sociales, que se asocian comúnmente a las competencias ciudadanas. Montiel y Bartholomeu (2016) han demostrado que el fomentar el desarrollo de habilidades sociales en los niños y las niñas mejora los procesos de socialización, debido a que los capacita para la solución de conflictos y la comunicación asertiva; sin embargo, manifiestan que ocurre lo contrario cuando los niños carecen de estas habilidades, pues al ser expuestos a situaciones sociales, se generan en ellos sentimientos de rabia y vergüenza.
Por el bienestar integral de los niños se hace significativo entrenarlos en habilidades sociales, teniendo en cuenta que este entrenamiento debe seguir un orden de dificultad, atendiéndose desde las habilidades más fáciles de adquirir, como lo son “pedir disculpas, alabar a amigos, ayudarlos, agradecer elogios, entre otros” (Montiel y Bartholomeu, 2016, p.
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42), hasta las más difíciles, que están relacionadas con la comunicación asertiva. Lo anterior, con el fin de que los niños no se frustren en la adquisición de los aprendizajes, sino por el contrario se motiven al ir aprehendiendo cada uno de ellos, favoreciendo así la construcción de paz desde edades tempranas (Montiel y Bartholomeu, 2016).
Conclusiones
Con la finalidad de dar respuesta al primer objetivo específico de la investigación, el cual es: identificar los aportes de la neurociencia cognitiva para la construcción de paz en la primera infancia colombiana, se ha realizado un análisis documental y se han categorizado dichos aportes científicos, en: comprensiones sobre el desarrollo neuropsicológico de los niños, funciones y habilidades cognitivas, características del funcionamiento cerebral, así com
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estrategias de intervención a partir de estimulación temprana, para fomentar el aprendizaje de habilidades sociales y competencias ciudadanas. A nivel cognitivo, frente a la revisión desarrollada, se encuentra que los niños entre los tres y cinco años de edad pueden mostrar mejorías en actividades relacionadas con las funciones ejecutivas: flexibilidad cognitiva, inhibición, capacidad de detección de selecciones de riesgo (relación riesgo/beneficio) y la capacidad de mentalización (relacionada con la empatía); y entre los cinco y siete años de edad, se potencializan las funciones ejecutivas de memoria de trabajo, el control inhibitorio y la toma de decisiones (Flores y Ostrosky, 2012). Por lo anterior, se considera significativo priorizar en la primera infancia el desarrollo de las funciones ejecutivas mencionadas, con el fin de fortalecer en el aspecto emocional, la empatía y la regulación emocional, y mejorar en el aspecto social el cumplimiento de las normas, la comunicación asertiva, la interacción social y la resolución de conflictos, lo que facilita el entrenamiento en habilidades sociales, el cual, debe seguir un orden de dificultad, iniciando con las más fáciles, finalizando con las más difíciles; es así como se determina el siguiente orden: ayudar, agradecer, disculparse, elogiar a los amigos, tomar decisiones, comunicarse de forma asertiva y resolver conflictos (Montiel y Bartholomeu, 2016). Asimismo, es importante el desarrollo de competencias ciudadanas que promuevan comportamientos pro-sociales y prevengan las conductas antisociales; las principales competencias ciudadanas a desarrollar en la primera infancia son la resolución de conflictos, empatía, identificación de emociones y regulación emocional (Ávila y Rueda, 2015).
Referencias
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