/// Vehículo atollado en el fango: Un riesgo que debe gestionarse Pág. 2
/// Emergencias en el Perú: la importancia de un plan familiar Pág. 3
// El Niño Costero: lo que casi nadie dice Pág. 4 - 5
/// Ansiedad y depresión como factores críticos para la sostenibilidad organizacional Pág. 6
/// SARCC ¡En Acción! Pág. 7
/// Asociados | Decálogo
SARCC
Pág. 8
Central telefónica: +511 460-2080 sarcc@sarcc.pe www.snmpe.org.pe
Prepararnos hoy para proteger el mañana
La presencia recurrente del fenómeno El Niño en nuestro país nos recuerda que la gestión del riesgo no puede ser una tarea temporal ni reactiva. Cada temporada representa una nueva oportunidad para fortalecer nuestra capacidad de respuesta y sobre todo, para consolidar una cultura de prevención que permita proteger vidas, infraestructura, operaciones y el bienestar de nuestras comunidades.
La experiencia nos ha demostrado que los impactos asociados a lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos y alteraciones en los servicios básicos pueden generar importantes consecuencias sociales y económicas. Sin embargo, también nos ha enseñado que la preparación anticipada reduce significativamente los riesgos y permite afrontar las emergencias con mayor eficiencia y resiliencia.
En este contexto, la planificación preventiva adquiere un rol fundamental. La identificación de vulnerabilidades, la actualización de los planes de contingencia, la evaluación de la infraestructura crítica, el fortalecimiento de los sistemas de comunicación y la capacitación permanente de las personas son acciones que contribuyen de manera decisiva a una respuesta efectiva frente a posibles eventos adversos.
Desde este boletín, reafirmamos la importancia de mantenernos informados, atentos y preparados. La prevención sigue siendo nuestra mejor herramienta para enfrentar los desafíos que puedan presentarse. Trabajando de manera coordinada y fortaleciendo nuestra capacidad de anticipación, podremos reducir los impactos de futuras emergencias y contribuir a construir comunidades más seguras y resilientes.
¡Prepararnos hoy es la mejor forma de proteger el mañana!
Vehículo atollado en el fango: Un riesgo que debe gestionarse
Un vehículo atollado en el fango representa una situación de riesgo que puede afectar la seguridad de las personas, generar daños mecánicos y provocar retrasos en las operaciones. Este incidente suele ocurrir en caminos no pavimentados, áreas de construcción o durante temporadas de lluvias intensas, cuando el terreno pierde capacidad de soporte.
Ante un atascamiento, la primera medida es detener los intentos excesivos de aceleración, ya que esto puede hacer que las ruedas se hundan aún más. El conductor debe evaluar las condiciones del terreno, señalizar el área y comunicar el incidente a la supervisión correspondiente. Asimismo, es importante mantener alejadas a las personas de las zonas de maniobra y evitar ubicarse delante o detrás del vehículo durante las labores de rescate.
Para liberar el vehículo de forma segura, se recomienda utilizar equipos adecuados como eslingas, cables de remolque o maquinaria de apoyo, siempre siguiendo procedimientos establecidos y verificando la capacidad de los puntos de anclaje. El uso incorrecto de estos elementos puede ocasionar lesiones graves o daños materiales.
La mejor estrategia es la prevención. Una adecuada evaluación del terreno, la planificación de rutas, el monitoreo de las condiciones climáticas y la capacitación de los conductores
ayudan a reducir significativamente la probabilidad de que un vehículo quede atrapado en el fango.
Mensaje de seguridad
Antes de ingresar a una vía con barro o terreno inestable, evalúa las condiciones y verifica si el camino es seguro para transitar. Una decisión preventiva puede evitar un incidente, proteger a las personas y garantizar la continuidad de las operaciones.
SARCC
Comité Directivo del SARCC
Georg Winkelmann - Presidente interino
Juan Dumler
Miroslav Kalinaj
Noé Vilcas
Boletín Trimestral SARCC sarcc@sarcc.pe
Editor Responsable / Enrique Saavedra Colaboradores / Augusto Bashi, Paul Brocca, INDECI, Patricia Yupanqui Diseño / design@brandtome.com.pe
Emergencias en el Perú: la importancia de un plan familiar
El Plan Familiar de Emergencia es el conjunto de actividades que todos los miembros de la familia deben realizar para reducir el riesgo de desastres, estar mejor preparados y responder de manera organizada ante una emergencia o desastre. Este plan permite asignar tareas y responsabilidades a cada integrante del hogar, facilitando una actuación rápida, coordinada y segura cuando ocurre un evento adverso.
Su importancia cobra especial relevancia en el Perú, uno de los países con mayor exposición a amenazas naturales debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico, lo que lo hace altamente vulnerable a sismos de gran magnitud y sus posibles efectos asociados, como tsunamis en la costa. A ello se suma el escenario actual del Fenómeno El Niño Costero 2026–2027, para el cual las autoridades mantienen medidas de preparación ante la posibilidad de lluvias intensas, inundaciones, huaicos y deslizamientos en diversas regiones del país.
En este contexto, contar con un Plan Familiar de Emergencia no solo es una buena práctica, sino una medida esencial para proteger la vida, reducir riesgos y fortalecer la capacidad de respuesta de las familias frente a eventos que pueden ocurrir de manera inesperada.
El INDECI ha actualizado la metodología para elaborar el Plan Familiar de Emergencia, la cual se reduce en las vocales que todos conocemos: I U E A O. (Identificamos, Ubicamos, Elaboramos, Asignamos y Organizamos).
Para elaborar el Plan Familiar de Emergencia, debemos recordar los siguientes pasos:
El Plan Familiar de Emergencia, se reduce en las cinco vocales: I U E A O
• Identificamos los grupos de atención prioritaria.
U bicamos
• Ubicamos las zonas seguras internas y externas.
• Ubicamos las rutas de evacuación.
• Ubicamos los puntos de encuentro.
• Ubicamos los puntos de reunión
Elaboramos
• Elaboramos el mapa familiar de riesgo y recursos.
• Elaboramos el combo de supervivencia.
• Elaboramos la estrategia de comunicación en caso de emergencia.
Asignamos
• Asignamos roles en la preparación.
• Asignamos roles en la respuesta.
O rganizamos
• Nos organizamos y participamos en simulacros.
• Organizamos a nuestra comunidad y coordinamos con nuestros vecinos.
El Niño Costero: lo que casi nadie dice
Cada vez que se menciona el fenómeno El Niño Costero, las imágenes que vienen a la mente son inundaciones, desbordes de ríos, carreteras destruidas y familias afectadas. Sin embargo, detrás de estas escenas existe una realidad menos conocida que rara vez ocupa titulares. Comprender estos aspectos es clave para prepararnos mejor y reducir sus impactos.
1. No es solo un problema de lluvias
Muchas personas creen que El Niño Costero equivale únicamente a lluvias intensas. Sin embargo, el fenómeno comienza mucho antes. El calentamiento anómalo de las aguas superficiales frente a las costas del Perú altera los patrones atmosféricos, afectando la pesca, la biodiversidad marina y la economía de miles de familias que dependen del mar.
Antes de que llegue la primera inundación, los pescadores suelen notar cambios en la distribución de algunas especies, lo que puede afectar directamente sus capturas y sus ingresos.
2. Los impactos económicos duran años
Cuando una inundación desaparece de las noticias, los efectos económicos continúan. Negocios cerrados, cultivos perdidos, infraestructura dañada y cadenas de suministro interrumpidas pueden afectar el crecimiento de una región durante varios años.
Las empresas enfrentan costos adicionales por reparaciones, retrasos logísticos y dificultades para transportar productos y personal. En muchos casos, la recuperación completa puede tardar mucho más de lo que se suele imaginar.
3. La salud también está en riesgo
Uno de los impactos menos visibles ocurre en la salud pública. Las lluvias intensas generan condiciones favorables para la proliferación de mosquitos y otros vectores que transmiten enfermedades. Asimismo, el agua acumulada puede contaminar fuentes de abastecimiento y aumentar el riesgo de enfermedades gastrointestinales.
A esto se suma el impacto psicológico que sufren las personas que pierden viviendas, bienes o medios de subsistencia.
Foto de Franklin Peña Gutierrez:
4. Los accidentes laborales pueden aumentar Las condiciones climáticas extremas incrementan los riesgos en los lugares de trabajo. Los terrenos se vuelven inestables, aumentan los peligros de deslizamientos, atascamientos de vehículos, caídas al mismo nivel y dificultades para realizar evacuaciones.
En actividades como construcción, transporte, minería, agricultura y servicios de campo, una lluvia intensa puede transformar una tarea rutinaria en una operación de alto riesgo.
5. No todas las regiones se ven afectadas de la misma manera
Mientras algunas zonas enfrentan lluvias extraordinarias, otras pueden experimentar efectos completamente distintos. El impacto depende de factores geográficos, capacidad de drenaje, infraestructura existente y nivel de preparación de cada localidad.
Por ello, las medidas de prevención deben adaptarse a las condiciones específicas de cada región y no aplicarse de manera uniforme.
6. La prevención cuesta menos que la reconstrucción
Quizás la lección más importante es que invertir en prevención resulta mucho más económico que reconstruir después del desastre. Sistemas de drenaje adecuados, mantenimiento de vías, monitoreo meteorológico, capacitación de la población y planes de emergencia pueden reducir significativamente las pérdidas humanas y económicas.
Sin embargo, estas acciones suelen recibir menos atención porque sus beneficios no son tan visibles como las obras realizadas después de una emergencia.
Reflexión Final
El Niño Costero no es solamente un evento climático. Es un fenómeno que pone a prueba la planificación, la resiliencia y la capacidad de respuesta de las personas, las empresas y las autoridades. Más allá de las lluvias y las inundaciones, sus efectos alcanzan la economía, la salud, la seguridad y el desarrollo de las comunidades.
La verdadera diferencia entre una emergencia y una crisis no suele estar en la intensidad del fenómeno, sino en el nivel de preparación que existe antes de que ocurra. Por ello, la mejor estrategia sigue siendo anticiparse, prevenir y actuar con responsabilidad.
Foto
Ansiedad y depresión como factores críticos para la sostenibilidad organizacional
La salud mental constituye uno de los pilares fundamentales para la sostenibilidad del capital humano en el sector minero-energético. Las características propias de esta industria operaciones continuas, trabajo por turnos, aislamiento geográfico, alta exposición al riesgo, exigencias operacionales y toma de decisiones bajo presión incrementan la necesidad de implementar estrategias preventivas que favorezcan el bienestar psicológico de los colaboradores.
En este contexto, la ansiedad y la depresión representan dos de los trastornos mentales con mayor impacto sobre la seguridad operacional, el desempeño laboral, la productividad y la calidad de vida de los trabajadores.
En organizaciones del sector minero-energético, estos indicadores adquieren especial relevancia debido a que el deterioro de la salud mental puede afectar directamente la capacidad de concentración, el juicio crítico, la percepción del riesgo y la toma de decisiones, competencias esenciales para mantener operaciones seguras y eficientes.
Los establecimientos del Ministerio de Salud (MINSA) a nivel nacional atendieron 256,563 casos de depresión a lo largo del año 2024. De estos, el 75.28 % fueron mujeres y el 24.71 % hombres.
Entre los grupos etarios más afectados por este trastorno de salud mental se encuentran los adultos con un 41.11 %, jóvenes con 26.79 %, adultos mayores con 17.59 % y adolescentes con 12.68 %.
En el contexto minero-energético, los trastornos de ansiedad pueden manifestarse mediante preocupación excesiva, dificultad para tolerar la incertidumbre, hipervigilancia, fatiga mental, evitación de determinadas tareas, alteraciones del sueño y disminución de la capacidad para resolver problemas bajo condiciones de presión. Estas manifestaciones afectan la coordinación de equipos, la comunicación efectiva y la ejecución segura de actividades críticas.
Frente a esta realidad, la gestión de la salud mental debe integrarse como un componente estratégico de los sistemas de Seguridad, Salud Ocupacional y Bienestar Organizacional. La prevención requiere identificar tempranamente factores psicosociales de riesgo, fortalecer las competencias emocionales de los colaboradores, promover estilos de liderazgo saludables y desarrollar programas permanentes de capacitación en manejo del estrés, resiliencia, afrontamiento y autocuidado psicológico.
Para proteger y promover la salud mental en el trabajo hay que fortalecer las competencias encaminadas a que
se reconozcan los problemas de salud mental en el trabajo y a que se tomen medidas al respecto, en particular de las personas responsables de supervisar a otras, como los administradores.
Con el fin de proteger la salud mental, la OMS recomienda lo siguiente:
• Capacitar a los administradores en la esfera de la salud mental para ayudarles a que reconozcan y respondan a las dificultades de las personas.
• Capacitar a los trabajadores en las cuestiones y la sensibilización respecto de la salud mental.
• Intervenciones dirigidas a las personas para que desarrollen aptitudes que les permitan gestionar el estrés y reducir los síntomas relacionados con la salud mental.
Asimismo, resulta indispensable consolidar una cultura organizacional que reduzca el estigma asociado a los problemas de salud mental, facilite el acceso oportuno a servicios especializados y promueva canales confidenciales de apoyo psicológico. Estas intervenciones deben ser desarrolladas mediante un enfoque multidisciplinario que integre profesionales de la psicología, medicina ocupacional, seguridad y salud en el trabajo, recursos humanos y liderazgo operativo.
En el sector minero-energético, invertir en salud mental no solo representa una responsabilidad social y ética hacia los trabajadores, sino también una decisión estratégica que fortalece la seguridad operacional mejora el desempeño organizacional, reduce los riesgos derivados del factor humano y contribuye a la sostenibilidad de las operaciones.
Mg. Paul Brocca Alvarado Psicólogo Clínico y Terapeuta
SARCC ¡En Acción!
/// Capacitaciones virtuales del trimestre
En el segundo trimestre del 2026 el SARCC organizó tres webinars técnicos gratuitos para sus asociados.
WEBINAR ABRIL
Boletín Trimestral SARCC
WEBINAR JUNIO
WEBINAR MAYO
Asociados SARCC
Decálogo SARCC
1. Comuníquese
En emergencias, las comunicaciones son la mitad de la solución, y la falta de comunicación con frecuencia es todo el problema.
2. Consiga y proporcione información
Infórmese acerca del lugar a donde se dirige.
3. Haga un “plan de viaje” Reporte siempre el lugar en donde se encuentra, a dónde se dirige y cuándo.
4. Maneje su vehículo en forma segura
5. No conduzca de noche
6. Contacte a las autoridades
Cuando se contacte con alguna autoridad militar o policial en el campo, empiece por el nivel más alto. Esta es la clave para un buen apoyo y conducta apropiada.
7. Edúquese y entrénese
8. Equípese
Provea al vehículo con equipo de emergencia médica y equipo de comunicaciones.
9. Inspeccione Verifique al personal, al vehículo y los equipos antes de un viaje.
10. Conozca y respete sus limitaciones
Respete sus limitaciones físicas, aquellas que impone el terreno, así como los efectos de la altura.