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Energía Hoy abril 2026

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MÉXICO EN MOVIMIENTO:

LA FORTALEZA DEL VIENTO

MUJERES MÁS IMPORTANTES DE MÉXICO CUMBRE

EÓLICA EN MÉXICO: MÁS QUE GENERACIÓN, TRANSFORMACIÓN

Queridas lectoras y lectores de Energía Hoy:

La energía eólica en México atraviesa un momento que no puede entenderse únicamente desde la expansión de capacidad instalada. Más bien, se trata de una reactivación estratégica que combina aprendizaje, rediseño institucional y una nueva lógica de colaboración entre el Estado y el sector privado. El viento, en este punto, no sólo genera electricidad: también marca el ritmo de una transición que busca mayor estabilidad y soberanía energética.

Los datos recientes lo confirman. Con decenas de parques operando en el país y una generación que ya representa una fracción relevante del total eléctrico nacional, la eólica ha demostrado que puede ser un pilar confiable del sistema. A ello se suma su impacto ambiental, al evitar millones de toneladas de emisiones, y su capacidad para atender a millones de hogares, lo que la posiciona como una de las tecnologías más maduras dentro del portafolio renovable.

Sin embargo, el crecimiento no ha sido lineal. El sector viene de un periodo de pausa que hoy da paso a una etapa distinta, marcada por esquemas de inversión mixta, una planeación más vinculante y una mayor alineación con los objetivos nacionales de transición energética. Esta nueva fase exige algo más que capacidad técnica: requiere coordinación, claridad regulatoria y visión de largo plazo.

Uno de los retos más visibles sigue siendo la infraestructura. Sin redes de transmisión suficientes, el potencial eólico corre el riesgo de quedarse atrapado en las regiones donde se genera. A esto se suma la necesidad de integrar almacenamiento energético, un elemento que ya no es opcional si se busca garantizar confiabilidad en un sistema cada vez más diversificado.

En paralelo, la conversación sobre liderazgo adquiere una dimensión estratégica. La Cumbre de las 200 Mujeres más Importantes de México de Mundo Ejecutivo dejó claro que el cambio estructural en el país también pasa por quién toma decisiones. La visibilidad, como se planteó en el encuentro, no es un gesto simbólico, sino un punto de partida para transformar industrias completas.

Los debates sobre inteligencia artificial, talento y participación en espacios de poder reflejan una realidad que también impacta al sector energético. La transición no será únicamente tecnológica; será, sobre todo, humana. Incorporar distintas perspectivas no sólo amplía la conversación, también mejora la calidad de las decisiones.

El momento que vive México exige entender estas dos conversaciones como parte de un mismo proceso. La energía eólica avanza, pero su consolidación dependerá de la capacidad del país para articular tecnología, política pública y liderazgo diverso en una misma dirección.

Atte.

VIENTOS DE CAMBIO: EL RENACER ESTRATÉGICO DE LA ENERGÍA EÓLICA EN MÉXICO HACIA 2030

La energía eólica ha dejado de ser una promesa para convertirse en una pieza central dentro del sistema eléctrico mexicano. Su crecimiento reciente no solo responde a una necesidad ambiental, sino a una lógica económica y estratégica que coloca a las renovables como parte esencial de la seguridad energética del país.

A este respecto, México cuenta con un potencial eólico significativo y con una base instalada que sigue en expansión. Pero el verdadero desafío no está en la capacidad, sino en la integración. La infraestructura de transmisión, la incorporación de almacenamiento y la consistencia regulatoria serán determinantes para que esta tecnología alcance su máximo impacto en los próximos años. Por lo anterior, dedicamos nuestra portada de abril al sector energético resultante del viento, de la mano de Gerardo Pérez Guerra, presidente de la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE); con una mirada a la realidad del país y también con la actualidad de esta industria en el mundo.

Así también, en esta edición abordamos una discusión de fondo: la necesidad de construir una mezcla energética primaria que permita alcanzar la autosuficiencia eléctrica. El análisis que presentan los especialistas en energías limpias, Guillermo Quintana Saucedo y Eury José Villalobos Ferrer, plantea que no basta con sumar capacidad renovable; es indispensable fortalecer la infraestructura, reducir la dependencia externa y desarrollar capacidades tecnológicas propias.

Además, el ingeniero Santiago Barcón comparte su escrito ‘A una década del Código de Red’, pues resulta pertinente revisar su evolución y su impacto en la operación del Sistema Eléctrico Nacional.

La demanda energética asociada a eventos globales, como el Mundial de la FIFA, también pone sobre la mesa la importancia de la planeación. Estos picos de consumo exigen sistemas resilientes, capaces de responder sin comprometer la estabilidad ni la calidad del suministro; esto y más en la colaboración de Acclaim Energy México.

Y en nuestra sección Women & Energy, integramos la cobertura de la Cumbre de las 200 Mujeres más Importantes de México de Mundo Ejecutivo, que nos recuerda que la transformación del sector energético no puede desligarse de la transformación social. El liderazgo femenino, lejos de ser un tema periférico, se consolida como un factor estratégico en la toma de decisiones y en la construcción de industrias más competitivas. Aquí también traemos la ya gustada columna de WEN México, a cargo de Angie Soto.

El sistema energético mexicano se encuentra en una etapa de redefinición. La energía eólica, junto con otros componentes clave, forma parte de una transición que exige coherencia, visión y ejecución. Desde este espacio, el compromiso es seguir aportando análisis y contexto para entender hacia dónde se dirige esa transformación.

ABRIL 2026

AÑO 22 No. 248

02

06

FRASES CON ENERGÍA

ENERGY & KNOWLEDGE

08

ABC ENERGÉTICO PRIMAVERA CON ESQUINA ROTA (Y ENSUCIADA)

Fluvio Ruíz Alarcón

14

BOOKS & ENERGY

LID EDITORIAL MEXICANA

ELECTRICIDAD

18

EL DILEMA DE LA EXCELENCIA EN LA CFE

José Luis Apodaca Villarreal

22

MEZCLA ENERGÉTICA PRIMARIA PARA

ALCANZAR LA AUTOSUFICIENCIA ELÉCTRICA EN MÉXICO

Guillermo Quintana

Saucedo y Eury José Villalobos Ferrer

SEGURIDAD EN LA ENERGÍA

48

RIESGOS POR LA ACUMULACIÓN DE ELECTRICIDAD

ESTÁTICA PARTE I. VESTIMENTA

Gustavo Espinosa Rütter

LA FORTALEZA DEL VIENTO MÉXICO EN MOVIMIENTO:

EN PORTADA

POR: JUAN CARLOS CHÁVEZ

52

COPA MUNDIAL DE LA FIFA 2026: QUÉ DEBE ESPERAR EL SECTOR EMPRESARIAL DE MÉXICO EN MATERIA DE DEMANDA DE ENERGÍA Y CÓMO PREPARARSE

Francisco Treviño

EFICIENCIA ENERGÉTICA

60

EL MUNDO DEL IOT EN LA EFICIENCIA ENERGÉTICA EN TEMPORADA DE CALOR

Gerardo Tenahua Tenahua

64

MÁS ALLÁ DE LA TECNOLOGÍA: EL FACTOR HUMANO EN LA GESTIÓN DE LA ENERGÍA (COLABORACIÓN AMENEER)

Efraim Castellanos Frayre

70

COLUMNA INVITADA ALTA PENETRACIÓN DE RENOVABLES: CUANDO LA ESTABILIDAD DEL SISTEMA DEJA DE SER EVIDENTE

Luis Rancé

DIEZ AÑOS DEL CÓDIGO DE RED

Santiago Barcón Ideas con Brío

90

COLUMNA INVITADA

COMPLEJIDAD: LA COMPETENCIA EJECUTIVA

MÁS SUBESTIMADA.

¿POR QUÉ LOS LÍDERES

QUE NO COMPRENDEN

SISTEMAS PIERDEN INDUSTRIAS ENTERAS?

Fátima Barrera

WOMEN & ENERGY

94

LIDERAZGO FEMENINO: LA AGENDA QUE MARCÓ LA CUMBRE DE LAS

200 MUJERES MÁS IMPORTANTES DE MÉXICO

Aranza Bustamante

WEN LA OTRA MIRADA

102

TOMAR DECISIONES CUANDO TODO CAMBIA: LIDERAZGO ENERGÉTICO EN LA ERA DE LA INCERTIDUMBRE

Angie Soto

TECH & TRENDS

106

DATA CENTERS

LA NUBE NO ES VIRTUAL: MÉXICO Y LA NUEVA GEOPOLÍTICA DE LOS DATA CENTERS

Gabriela Carrasco

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Energía Hoy®️ Número 248, ABRIL 2026. Es una publicación mensual editada y publicada por Smart Media Group Connecting Brands S.A. de C.V. ®️, Oficinas Generales: Tuxpan 57, Col Roma Sur, Alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México. C.P. 06760. Teléfono: +52 (55) 2870 3374. www.energiahoy.com contacto@ smartmediagroup.lat. Publicación digital líder en el sector energético con 20 años de trayectoria, que presenta contenido de valor en temas clave de energía a través de la participación de destacados expertos del sector. Editor responsable: Juan Carlos Chávez Vera. Certificado de Reserva de Derechos al Uso Exclusivo número 04-2022-070111272100-102 de fecha 1 de julio de 2022 otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor; ISSN: en trámite el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Licitud de Título y Contenido: en trámite ante la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación, permiso SEPOMEX: en trámite. Responsable de la última actualización de

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Eduardo Piccolo Liceaga EJECUTIVO COMERCIAL e.piccolo@smartmediagroup.lat

CONSEJO EDITORIAL

PRIMAVERA CON ESQUINA ROTA (Y ENSUCIADA) A

demás de la entrada de la primavera y la celebración anual de ese gran acto de reafirmación soberana que fue la Expropiación Petrolera, durante el pasado mes de marzo atestiguamos diversos accidentes en el sector petrolero. Dos de ellos llamaron poderosamente la atención de la opinión pública: el derrame de hidrocarburos que afectó parte del litoral del Golfo de México (particularmente las costas de Tabasco y el sur de Veracruz) y el accidente en la Refinería Olmeca, en el que lamentablemente fallecieron cinco personas.

Por otro lado, en el reporte de resultados de Pemex, correspondiente al cuarto trimestre de 2025, se observa el crecimiento sostenido en el volumen de gas asociado que la petrolera quema en la atmósfera.

En el caso del derrame de hidrocarburos, resultó muy preocupante la dificultad para siquiera identificar su origen y naturaleza. Durante semanas se barajaron diversas hipótesis y, al momento de escribir estas líneas, aún no había quedado claramente establecida la ubicación del vertimiento o emanación original.

Seguía la controversia a propósito de los alcances e impactos ambiental, social y económico, provocados por esta fuga. El análisis geoquímico sugerido por especialistas del sector, con el objetivo de identificar el origen del hidrocarburo fuente, al menos públicamente, no pareciera estar siendo considerado por las autoridades gubernamentales.

En cuanto a la Refinería Olmeca, en una de las lluvias torrenciales que se abaten sobre el suelo tropical, aparentemente el paso de un vehículo provocó la ignición de una acumulación de hidrocarburos, causando la muerte de cinco trabajadores.

Esperemos que el Análisis Causa Raíz que se efectué, además de evidenciar los elementos que lamentablemente se conjugaron para generar este fatal accidente; permita identificar también,

Analista del sector energético

potenciales errores o insuficiencias en el diseño de los sistemas de drenaje de la refinería, así como en la integridad mecánica de ductos y tanques de almacenamiento, y en la disciplina operativa. Cualquier corrección necesaria: en el diseño, la infraestructura, operación cotidiana o los protocolos de seguridad, deberían hacerse de inmediato.

Incluso la estructura corporativa y las líneas jerárquicas de mando de Petróleos Mexicanos, tendría que ser analizadas. Tras la reintegración y restructuración corporativa de Pemex, el área responsable de la seguridad industrial y la protección ambiental quedó con nivel de subdirección, dependiente de la Dirección de Planeación.

La importancia de este rubro, fundamental en la operación de cualquier empresa petrolera, nos lleva a insistir en la urgencia de que Pemex concentre esta responsabilidad en un área administrativa del más alto nivel jerárquico, apenas por debajo de la Dirección General. De otra manera, la inercia de más de tres décadas de existencia de empresas subsidiarias, podría minar la autoridad del área responsable y dificultar el ejercicio pleno de sus facultades. Por encima de cualquier consideración de otra naturaleza, la responsabilidad, eficacia y seguridad operativa, requieren del pleno convencimiento y compromiso institucional.

Finalmente, como esbozamos al inicio de este texto, en el Reporte de Resultados de Pemex al cuarto trimestre de 2025, encontramos que entre dicho trimestre de 2024 y su similar de 2025, la quema de gas pasó de 329 a 593 MMpcd, es decir, hubo un muy importante incremento del 80.2% en el volumen de gas enviado a la atmósfera.

Con todas las implicaciones ambientales y económicas del caso. Medido en términos porcentuales, el gas quemado sin mayor beneficio que iluminar con dantesco brillo el horizonte de ciertas regiones petroleras, pasó de representar el 5.3% del total extraído en el tercer trimestre del 2024, a un valor equivalente al 9.6% en el trimestre reportado, esto es, prácticamente cinco veces el límite reglamentario de 2%. Adicionalmente, en el análisis de estos datos, debemos considerar que Pemex solo reporta el envío a la atmósfera de gas asociado, el cual solo representa el 44% del total extraído.

En términos de comparación anual, la quema promedio diaria de gas entre 2024 y 2025, pasó de 304 a 446 millones de pies cúbicos diarios. Esto significa un notable incremento del 46.7% en este rubro.

Desde el primer trimestre del año 2019, hasta el mismo trimestre de 2021; la quema de gas había tenido un crecimiento sostenido, pasando del 5.1% en el primer trimestre indicado, al 14.9% del gas extraído en el segundo. El volumen de gas enviado a la atmósfera en el transcurso de esos dos años, pasó de 243 a 712 MMpcd. Es decir, aumentó en un dramático 193%. Como proporción del total producido, el gas quemado representó el 12.5% en 2021.

A partir del segundo trimestre de 2021, el volumen de gas enviado a la atmósfera empezó a disminuir tendencialmente, aunque siguió siendo muy importante. Así, por ejemplo, desde el tercer trimestre de 2022 y hasta el segundo trimestre de 2024, Pemex logró disminuirlo en cada uno de los trimestres subsecuentes; debido fundamentalmente al inicio de

operaciones de la planta acondicionadora de gas húmedo amargo que eliminó el envío de gas a la atmósfera del campo Ixachi.

Sin embargo, el volumen de gas enviado a la atmósfera en el tercer trimestre de 2024 (312 MMpcd) representó un incremento de 9.5% en comparación con el segundo trimestre del mismo año y a partir de entonces, la quema de gas ha aumentado trimestre tras trimestre.

Tanto por la pérdida de valor, como por los efectos medioambientales que implica y en el contexto de la severa vulnerabilidad de México en materia de gas; resulta urgente que Pemex, con el respaldo pleno del Estado y sus entes responsables, tome las medidas necesarias para iniciar un proceso sostenido de reducción de la quema de gas.

Independientemente de las responsabilidades específicas de toda índole que resulten de los tres hechos descritos en este artículo, pareciera necesario revisar el diseño institucional de las tareas de seguridad industrial y protección ambiental, incluyendo la naturaleza jurídica, adscripción administrativa, ámbito jurisdiccional, suficiencia presupuestal y sobre todo, capacidades técnicas y regulatorias de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA). La ASEA fue creada con la reforma energética de 2013 y 2014, como un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

La fragilidad evidente de la ASEA frente a los actores del sector hidrocarburos, ha implicado que prevalezca de facto una cierta autorregulación de dichos actores. Esto es particularmente claro en relación con Pemex, cuyo volumen de extracción se aproxima mucho al total nacional.

Sin embargo, en el futuro cercano irán cobrando mayor relevancia otros operadores, como los que ya participan en los proyectos de Zama, Trión, Hokchi, etcétera; y a los que se sumarán los que se deriven de los contratos mixtos.

Ahora bien, tras el derrame, se anunció la creación de un sistema de alerta de fugas. Sin duda, es una medida adecuada para enfrentar accidentes de este tipo; pero no habrá una solución de fondo mientras no haya una revisión integral del diseño institucional del sector. Es momento de revisar esta parte surgida de la reforma energética de 2014 y que no fue abordada en la de 2025.

Como en la obra de Mario Benedetti de la cual parafraseamos el título, esperemos que la primavera institucional en el ámbito de la seguridad industrial y la protección ambiental en el sector de los hidrocarburos, aunque tardía y lastimada, substituya al invierno de la indolencia que parecía interminable.

TU MAYOR DESAFÍO

Autor: Alfonso Urrea

Editorial: LID Editorial

Precio: 480 pesos

De venta en: Cadenas de librerías y plataformas de libro electrónico

Tu mayor desafío, de Alfonso Urrea, es una obra que interpela directamente a empresarios que han logrado crecer, pero enfrentan ahora un reto más complejo: evolucionar. Más que enfocarse en variables externas —como la competencia o la inflación—, el libro pone el acento en los desafíos internos que surgen cuando las organizaciones, especialmente familiares, necesitan transitar de la intuición a la estructura.

Con un enfoque claro y accesible, Urrea aborda cómo decisiones postergadas, relaciones personales mal gestionadas y dinámicas informales pueden convertirse en riesgos críticos para la sostenibilidad empresarial. Su propuesta central es la institucionalización entendida no como burocracia, sino como un acto estratégico que genera certezas, protege el patrimonio y ordena las relaciones.

La obra destaca tres niveles clave para este proceso: el patrimonial, el empresarial y el operativo, donde sistemas, datos y mérito sustituyen prácticas discrecionales. A través de casos reales, el autor también explora la llamada “paradoja del amor”, mostrando cómo los vínculos afectivos —motor de muchas empresas— pueden volverse un obstáculo si no se gestionan con reglas claras.

Particularmente relevante es su reflexión sobre la sucesión y la necesidad de legitimar nuevos liderazgos mediante procesos transparentes, evitando figuras como el “retirado omnipresente”, frecuente en empresas familiares.

Para la industria energética en México —caracterizada por estructuras complejas, alta inversión y visión de largo plazo—, este libro ofrece una guía pertinente sobre gobernanza, continuidad y profesionalización.

Urrea, socio fundador de UB Consultoría Empresarial, combina experiencia directiva con un enfoque humano y metodológico, consolidándose como una voz relevante en temas de institucionalización y gobierno corporativo.

LIDERAZGO QUE CONECTA

Autor: Raúl Argüelles

Editorial: LID Editorial

Precio: 440 pesos mexicanos

De venta en: Cadenas de librerías y plataforma de libro electrónico

Liderazgo que conecta, de Raúl Argüelles, ofrece una guía clara y actual sobre el tipo de liderazgo que demandan sectores estratégicos como el energético, donde la complejidad operativa, la presión regulatoria y la transición hacia modelos más sostenibles exigen algo más que capacidades técnicas.

A través de 50 reflexiones organizadas en diez capítulos, el autor plantea que el liderazgo efectivo comienza por el autoconocimiento: integridad, disciplina y propósito son la base para dirigir organizaciones con coherencia. Desde ahí, evoluciona hacia un liderazgo que pone en el centro a las personas, destacando la importancia de la inteligencia emocional, el bienestar y la cercanía con los equipos para construir culturas organizacionales sólidas.

Uno de los aportes más relevantes del libro es su énfasis en la confianza como activo estratégico. La transparencia, la rendición de cuentas y la escucha activa no solo fortalecen la cultura interna, sino que impactan directamente en la ejecución y en la sostenibilidad de los proyectos. En industrias como la energética, donde las decisiones son de alto impacto y largo plazo, estos elementos resultan críticos.

Argüelles también aborda la necesidad de inspirar, desarrollar talento y fomentar la innovación en entornos de cambio constante. La adaptabilidad, la resiliencia y la capacidad de tomar decisiones informadas bajo incertidumbre son presentadas como competencias indispensables.

Con más de 40 años de experiencia en el sector público, privado y filantrópico —incluyendo empresas como Walmart de México y Grupo Bimbo—, el autor aporta una visión práctica y global. El resultado es una obra recomendable para líderes que buscan equilibrar resultados, sostenibilidad y una gestión más humana en contextos altamente exigentes.

EL DILEMA DE LA EXCELENCIA EN LA CFE

JOSÉ LUIS
APODACA
VILLARREAL,
Ingeniero Mecánico Electricista de la UANL y Maestría para la Administración de la Calidad de la UDEM.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) que suministra energía a 50 millones de usuarios se aproxima a una transformación que trasciende lo administrativo para tocar las fibras más sensibles de su operatividad técnica. La propuesta de reforma al artículo 127 constitucional, que plantea un límite de 70 mil pesos a las pensiones del personal de confianza, invita a una reflexión profunda sobre el delicado equilibrio entre la necesaria austeridad pública y la preservación del talento especializado que sostiene al país.

La iniciativa introduce una asimetría que merece un análisis cauteloso. Al concentrar el ajuste exclusivamente en los mandos medios y directivos técnicos, la reforma parece fragmentar el sentido de unidad institucional. Más allá de un ahorro presupuestario, lo que se pone a prueba es la certeza jurídica de una carrera civil que ha tomado décadas consolidar.

El riesgo no es solo económico, sino aspiracional. Cuando la trayectoria de un experto, forjada en la alta responsabilidad y el rigor técnico, se ve equiparada en su retiro a niveles que no corresponden a su aportación histórica, el incentivo para

la excelencia se desvanece. No estamos ante un debate sobre privilegios, sino ante la arquitectura de incentivos que permite a una empresa de clase mundial retener a sus mentes más brillantes frente a las tentaciones del sector privado global.

Existe una dimensión de la ingeniería que no se encuentra en los manuales de procedimientos: el conocimiento que reúne capacidad técnica especializada y experiencia. Es esa pericia casi intuitiva, desarrollada tras varias décadas de auscultar el sistema eléctrico nacional, y de escalar puestos cada vez con mayor grado de dificultad, que permite reaccionar con precisión quirúrgica ante una anomalía en la Central de Laguna Verde o coordinar la recuperación eléctrica tras el paso de un huracán como Otis o la reducción de suministro de gas con el Vórtice Polar.

La noción de que la experiencia es fácilmente sustituible por una renovación generacional con lealtad política a bajo costo es una simplificación riesgosa. El “pulso” de una red eléctrica nacional es un patrimonio que reside en la memoria de sus técnicos. Prescindir de este capital intelectual, o desincentivarlo al grado de la renuncia silenciosa, es comprometer la resiliencia del sistema ante crisis futuras.

Desde una perspectiva estrictamente financiera, el ahorro proyectado de aproximadamente 2 mil 600 millones de pesos anuales resulta marginal frente a la magnitud operativa de la CFE. Representa apenas una fracción mínima de sus ingresos totales, lo que obliga a preguntarse si el beneficio contable justifica el riesgo estratégico de una descapitalización intelectual. La seguridad energética no se garantiza únicamente con infraestructura física, sino con el rigor de quienes la operan. Al privilegiar una rentabilidad política de corto plazo sobre la estabilidad de los cuadros técnicos, se envía un mensaje desalentador a las futuras generaciones de ingenieros: la especialización y el servicio al Estado ya no garantizan un retiro digno y proporcional al esfuerzo entregado.

La CFE se encuentra en un proceso de redefinición de sus valores. Sin embargo, la austeridad no debería ser antónima de la excelencia. El verdadero desafío del Estado radica en encontrar fórmulas de eficiencia que no sacrifiquen la lealtad institucional ni la memoria operativa de sus instituciones más críticas.

México requiere una CFE sólida, y esa solidez reside en su gente. Ignorar el valor de mercado y de vida de sus especialistas es sembrar la semilla de una vulnerabilidad que, de manifestarse en el sistema eléctrico nacional, tendría un costo infinitamente superior a cualquier ahorro pretendido. La verdadera soberanía energética nace, antes que nada, de la protección del talento nacional.

MEZCLA

EN MÉXICO:

UN ENFOQUE COMPETITIVO Y DE TRANSICIÓN ENERGÉTICA

POR:

Guillermo Alfredo Quintana Saucedo ORCID (0009-0006-8804-341X)

Afiliación Autor: Universidad Centro Panamericano de Estudios Superiores, México, email: al5999@unicepes.edu.mx

Eury José Villalobos Ferrer ORCID

Afiliación Autor: Universidad Centro Panamericano de Estudios Superiores, Venezuela, email: eury.villalobos@unicepes.edu.mx

La autosuficiencia eléctrica constituye un objetivo estratégico hacia una matriz energética más sostenible, confiable y competitiva. Diversos organismos internacionales la reconocen como pilar de la seguridad energética. En el caso de México, la dependencia de combustibles fósiles, la fragmentación regulatoria y limitaciones en infraestructura de transmisión mantienen al país en una situación de vulnerabilidad. Esta investigación analizó criterios de competitividad y transición energética que deberían considerarse para construir una mezcla óptima de fuentes primarias que permita alcanzar la autosuficiencia eléctrica. El estudio se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, sustentado en teoría fundamentada, con entrevistas a expertos del sector público, privado y académico, y una matriz documental, a través de cinco categorías de análisis.

Comunidad EH | Columna

Los resultados revelaron que, aunque México posee recursos abundantes, requiere infraestructura, autonomía tecnológica y planeación territorial. Se concluyó que, pese a contar con instrumentos como los Certificados de Energía Limpia, su aplicación ha sido determinada por factores políticos. Se debe fortalecer la regulación con incentivos diferenciados según su madurez, además de establecer hojas de ruta tecnológicas. Finalmente, se identificaron criterios en competitividad: confiabilidad técnica, eficiencia operativa, autonomía tecnológica y generación de valor agregado local; y en transición energética: sustentabilidad ambiental, equidad social, flexibilidad territorial y gobernanza institucional.

INTRODUCCIÓN

La autosuficiencia eléctrica representa un desafío estratégico en el tránsito hacia una matriz energética más sostenible, confiable y competitiva. Diversas organizaciones internacionales han subrayado su importancia como componente estructural de la seguridad energética. La Agencia Internacional de Energía (IEA) ha señalado que una alta dependencia de importaciones energéticas incrementa la exposición de los países a riesgos de suministro y volatilidad de precios, afectando su estabilidad económica y operativa (IEA, 2023).

Por su parte, la Agencia Internacional de Energías

Renovables (IRENA) plantea que la autosuficiencia energética, basada en recursos renovables autóctonos, es un pilar fundamental para mejorar la resiliencia de los sistemas eléctricos y reducir la vulnerabilidad frente a eventos externos, especialmente en contextos geopolíticamente inestables (IRENA, 2022). De manera complementaria, la Unión Europea ha incorporado el principio de “independencia energética estratégica” como uno de los ejes de su política energética común, con énfasis en el desarrollo de capacidades nacionales y regionales para garantizar el suministro eléctrico sostenible, seguro y asequible (European Commission, 2023).

Estos enfoques convergen en la necesidad de diseñar modelos energéticos que prioricen el aprovechamiento de los recursos locales, el fortalecimiento de las infraestructuras críticas y la incorporación de tecnologías de respaldo como almacenamiento, generación distribuida y redes inteligentes.

En México, la matriz energética ha estado dominada históricamente por combustibles fósiles, debido a la abundancia de hidrocarburos. Esta disponibilidad

permitió por décadas cubrir la mayor parte de la demanda energética interna, consolidando un modelo concentrado en el aprovechamiento del petróleo y el gas natural. En 2019, la oferta interna bruta de energía se integró en un 89 % por fuentes fósiles: 51 % de petróleo, 30 % de gas natural (GN) y 8 % de carbón. Aunque esta distribución ha mostrado ligeras variaciones respecto a décadas anteriores, ha aumentado la proporción de GN importado, de acuerdo con datos reportados al 2023, alcanzando cerca del 70% del consumo nacional, proveniente principalmente de Estados Unidos.

Esta creciente dependencia externa introduce vulnerabilidades frente a interrupciones en el suministro o fluctuaciones de precios internacionales, lo cual representa un riesgo para la seguridad energética del país (Ferrari, Masera, & Straffon, 2023). Uno de los indicadores empleados para evaluar este tipo de exposición a nivel mundial es la independencia energética, definido como el cociente entre la producción nacional de energía primaria y el consumo total. En México, este indicador ha oscilado entre 0.65 y 0.72 en los últimos años (SENER, 2023), es decir, por debajo de 1.00, lo que también refleja su dependencia externa.

La vulnerabilidad del país se ve acrecentada por las deficiencias estructurales como la expansión de fuentes renovables intermitentes sin una adecuada planeación e integración al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), limitaciones en la infraestructura de transmisión (BP, 2022), y la ausencia de mecanismos regulatorios eficaces, además de una limitada visión estratégica, como la promoción de tecnologías emergentes mediante incentivos (Silva Rodríguez de San Miguel, 2019). En este contexto, se vuelve indispensable replantear la combinación de fuentes primarias a partir de criterios que consideren soberanía energética, reducción de vulnerabilidades geopolíticas y fortalecimiento tecnológico.

La literatura especializada coincide en la necesidad de enfoques multidimensionales para guiar la transición energética. Gallagher et al. (2012) señalan que el cambio estructural en los sistemas energéticos requiere una combinación entre política tecnológica y gobernanza institucional. Sovacool (2017) plantea que una transición energética integral debe considerar simultáneamente la seguridad energética, la sostenibilidad ambiental y la justicia social. En la misma línea, Karimi (2025) destaca que la competitividad del sector eléctrico debe incorporar eficiencia operativa, desarrollo tecnológico nacional y generación de valor agregado.

Es así como, la autosuficiencia eléctrica no debe entenderse únicamente como la disponibilidad de capacidad instalada, sino como una condición estructural que implica reducir la dependencia externa, Y aprovechar los recursos nacionales disponibles. En esta línea, la investigación tiene como propósito analizar los criterios de competitividad y transición energética que deben considerarse para determinar una mezcla de fuentes de energía primaria en México que favorezca la autosuficiencia eléctrica. Para ello, se propone caracterizar la política energética actual respecto a este objetivo, analizar los fundamentos de la legislación energética en materia de transición energética, examinar los elementos tecnológicos que incrementan la competitividad y confiabilidad del SEN, identificar la disponibilidad de recursos naturales con mayor potencial y viabilidad para la generación de electricidad en el país.

El estudio adopta un enfoque cualitativo, basado en entrevistas a actores clave del sector energético y en el análisis documental de literatura especializada, tales como planes, marcos regulatorios y políticas públicas vigentes. Se parte de los supuestos de que la política energética actual promueve la autosuficiencia eléctrica mediante el fortalecimiento de la infraestructura nacional, el impulso a fuentes autóctonas de energía y el fomento a esquemas de generación distribuida; que la legislación energética vigente favorece la transición energética a través de incentivos a energías limpias, regulaciones sobre emisiones y mecanismos de competencia sustentados en un despacho económico con criterios de confiabilidad; que la incorporación de tecnologías como sistemas de almacenamiento de energía, redes inteligentes y generación distribuida contribuyen a la competitividad y confiabilidad del sistema eléctrico, permitiendo una integración más eficiente de fuentes renovables y una mayor estabilidad operativa; y que México cuenta con un alto potencial de generación eléctrica a partir de recursos naturales como energía solar, eólica y geotermia.

Con base en estos supuestos, se plantea responder la pregunta de investigación: ¿qué criterios de competitividad y transición energética deben considerarse para definir una mezcla de fuentes de energía primaria que permita alcanzar la autosuficiencia eléctrica en México?, a fin de aportar elementos útiles para la toma de decisiones en planeación energética, y contribuir al diseño de un modelo energético nacional más resiliente y sostenible.

Comunidad EH | Columna

MATERIALES

Y MÉTODOS

Este estudio se desarrolló bajo un enfoque cualitativo de tipo exploratorio. Se aplicó la teoría fundamentada en su vertiente sistemática, propuesta por Strauss & Corbin (2002), con el propósito de generar explicaciones inductivas a partir del análisis de discursos y documentos relacionados con la autosuficiencia eléctrica en México, y de capturar tanto las dimensiones estructurales del sistema energético como las percepciones, narrativas y estrategias de los actores involucrados sobre los desafíos de la soberanía del sector eléctrico.

TÉCNICAS

E INSTRUMENTOS

Se implementaron como técnicas, entrevistas semiestructuradas; y un análisis documental de literatura especializada. Para tal fin, se establecieron 5 categorías de análisis, que describen y delimitan el objeto de estudio (Rivas, 2015), estas se fundamentan en antecedentes y estudios previos sobre el tema central de la investigación. Dichas categorías se describen a continuación:

• Política y regulación energética. Examina el marco normativo vigente, su impacto en la inversión y las reformas necesarias para la transición energética.

• Competitividad y transición energética. Explora los factores que influyen en la posición competitiva del sector eléctrico, las barreras al desarrollo de energías renovables y los incentivos necesarios para su adopción.

• Avances tecnológicos en la confiabilidad del SEN. Analiza el impacto de la digitalización, almacenamiento de energía y modernización de la red eléctrica en la estabilidad del sistema, y en general, la adopción de innovaciones tecnológicas.

• Disponibilidad de recursos naturales y autosuficiencia. Identifica la capacidad del país para aprovechar sus recursos energéticos y reducir la dependencia de importaciones.

• Evaluación de prospectivas energéticas. Reconoce tendencias, innovaciones y riesgos que definirán el futuro del sector energético en las próximas décadas.

Para la realización de las entrevistas, se seleccionaron testigos privilegiados (Tabla 1), que refiere a individuos que, por su posición, responsabilidades o trayectoria en el sector energético, poseen un conocimiento detallado y una visión estratégica del problema a investigar. Su participación garantiza una perspectiva amplia y multidisciplinaria sobre el estudio (Baena Paz, 2017).

Según Moreno Ruiz (2022), en los estudios cualitativos es común emplear muestras reducidas y no aleatorias, lo que no significa que la calidad de la selección de los participantes sea inadecuada, sino que responde a criterios específicos establecidos por el investigador. Es importante considerar que la investigación cualitativa no busca necesariamente la generalización de sus hallazgos, sino que, en muchos casos, se centra en el análisis de casos específicos con un valor intrínseco, ya sea para comprender significados profundos o para reflejar múltiples realidades. En esta investigación, se optó por un muestreo intencional o de conveniencia, un tipo de muestreo no probabilístico en el que los participantes son seleccionados deliberadamente con base en su relevancia para el estudio.

De tal forma que, se definió un total de ocho participantes, a través de un conjunto de criterios, aun considerando que cada sector al que pertenecen tiene sus particularidades, se pueden resumir en: experiencia comprobable en el sector energético, conocimiento especializado, ya sea desde la investigación académica, la gestión pública o el ejercicio profesional en la industria y vinculación directa con políticas, tecnologías o procesos operativos en el ámbito energético.

De tal forma que, se definió un total de ocho participantes, a través de un conjunto de criterios, aun considerando que cada sector al que pertenecen tiene sus particularidades, se pueden resumir en: experiencia comprobable en el sector energético, conocimiento especializado, ya sea desde la investigación académica, la gestión pública o el ejercicio profesional en la industria y vinculación directa con políticas, tecnologías o procesos operativos en el ámbito energético.

En este contexto, se identificaron instituciones y organismos estratégicos que desempeñan un papel clave en la planificación, regulación y operación del sistema eléctrico en México. Estas entidades se agrupan en tres sectores: Público, Ámbito académico e Industria energética. En la tabla 1, se detalla la selección de instituciones y de especialistas que actualmente ocupan o hayan ocupado un cargo con las responsabilidades señaladas.

En este contexto, se identificaron instituciones y organismos estratégicos que desempeñan un papel clave en la planificación, regulación y operación del sistema eléctrico en México. Estas entidades se agrupan en tres sectores: Público, Ámbito académico e Industria energética. En la tabla 1, se detalla la selección de instituciones y de especialistas que actualmente ocupan o hayan ocupado un cargo con las responsabilidades señaladas.

El guion de entrevista consistió en diez preguntas exploratorias, abiertas y confirmatorias, organizadas dentro de las categorías descritas previamente. Asimismo, se integró una invitación a compartir una reflexión, además de la oportunidad de mencionar algún tema que consideraran relevante y que no hubiese sido abordado en las preguntas iniciales. Las entrevistas se llevaron a cabo de manera individual, en modalidad presencial o virtual. Cada sesión tuvo una duración promedio de 60 minutos y fue grabada con el consentimiento informado de los participantes, conforme a los principios éticos de confidencialidad y uso académico.

El guion de entrevista consistió en diez preguntas exploratorias, abiertas y confirmatorias, organizadas dentro de las categorías descritas previamente. Asimismo, se integró una invitación a compartir una reflexión, además de la oportunidad de mencionar algún tema que consideraran relevante y que no hubiese sido abordado en las preguntas iniciales. Las entrevistas se llevaron a cabo de manera individual, en modalidad presencial o virtual. Cada sesión tuvo una duración promedio de 60 minutos y fue grabada con el consentimiento informado de los participantes, conforme a los principios éticos de confidencialidad y uso académico.

La matriz de análisis se construyó de tal manera que se permitiera identificar patrones, relaciones y categorías dentro de los datos (Finol de Franco & Arrieta de Uzcátegui, 2021). En la figura 1, se ilustra la estructura de dicha matriz.

La matriz de análisis se construyó de tal manera que se permitiera identificar patrones, relaciones y categorías dentro de los datos (Finol de Franco & Arrieta de Uzcátegui, 2021). En la figura 1, se ilustra la estructura de dicha matriz.

PROCESOS DE CODIFICACIÓN Y ANÁLISIS DE DATOS

El análisis de datos se llevó a cabo utilizando el software Atlas.ti, versión 2025. Este programa ha sido adoptado por numerosas universidades porque permite estructurar el proceso de manera rigurosa, a partir de los datos recolectados (Casanova Correa & Rabasco Pavón, 2020). Con esta herramienta se codificaron las frases clave y se categorizaron de acuerdo con las unidades de estudio. Posteriormente, se construyeron redes de relaciones entre los códigos para identificar patrones y conexiones entre los distintos temas. Posteriormente, se procedió a la triangulación de datos, entre el análisis de la información proveniente de las entrevistas y la de la matriz de análisis documental, proceso en el cual se reconocieron las coincidencias, divergencias y vacíos informativos.

RESULTADOS

Para cada entrevistado se realizó un resumen interpretativo acompañado de un dialograma, el cual ilustra gráficamente las interacciones conceptuales emergidas de sus respuestas, en la figura 2 se ejemplifica el proceso que ser realizó para cada persona entrevistada. Es posible apreciar que en la categoría de política y regulación energética se identificaron como temas centrales mercado eléctrico, ideología, soberanía y autosuficiencia. Esta categoría se conecta directamente con la evaluación de prospectivas energéticas y ejerce influencia tanto en la competitividad como en el avance tecnológico del sector. En avances tecnológicos en confiabilidad del SEN sobresale la incorporación de nuevas tecnologías y el fortalecimiento de la confiabilidad del sistema eléctrico.

Figura 2. Diagrama de los hallazgos emitidos por el participante 1.

La Disponibilidad de recursos naturales y autosuficiencia incluye el potencial del país en energía solar y eólica. Este eje, es uno de los más conectados, también guarda relación estrecha con los procesos de transición energética. En cuanto a competitividad y transición energética, se abordaron temas relacionados con los costos de generación, la confiabilidad del sistema y la necesidad de realizar estudios prospectivos de largo plazo. La

evaluación de prospectivas energéticas se enfatiza la importancia de llevar a cabo estudios de largo horizonte que incorporen proyecciones flexibles, capaces de adaptarse a escenarios de incertidumbre tecnológica.

En los resultados integrales sobre la categoría Política y regulación energética, los participantes coincidieron en que la falta de una planeación energética vinculante ha limitado históricamente la coordinación interinstitucional y la inversión estratégica en infraestructura. Se identificó que, durante años, las decisiones regulatorias respondieron a ciclos políticos más que a criterios técnicos de expansión y confiabilidad. Como ejemplo, uno de los entrevistados señaló que la estricta separación de funciones entre CFE y otras entidades derivó en “esfuerzos descoordinados” y “proyectos aislados que no responden a una estrategia nacional”.

Respecto al marco normativo, se detectó una percepción generalizada sobre la necesidad de actualizar instrumentos clave, como el Código de Red, para incorporar tecnologías como almacenamiento de energía, servicios de respaldo y redes inteligentes. En particular, cinco entrevistados enfatizaron que los requisitos actuales no consideran servicios como el grid forming ni esquemas avanzados de flexibilidad. Documentos como la Directiva RED III de la Unión Europea o la experiencia danesa fueron mencionados como referentes por su capacidad para integrar renovables mediante regulación prospectiva.

El análisis documental reveló que el marco regulatorio no es adaptativo, ni vinculante. Por ejemplo, la Ley de Transición Energética de México (2015) establece metas de energía limpia, pero su aplicación ha sido principalmente indicativa y sin mecanismos de corrección obligatoria. Además, se identifica la necesidad de fortalecer la autonomía técnica del regulador, señalando que “los cambios

frecuentes en regulación desalientan inversiones y debilitan la confianza en el mercado eléctrico”.

En relación con la Competitividad y transición energética, los participantes abordaron la competitividad como un concepto multidimensional, que va más allá del costo nivelado de generación. Se destacó que esta debe incluir eficiencia operativa, desarrollo tecnológico nacional, participación local y capacidad de adaptación a nuevas tecnologías. Uno de los entrevistados enfatizó que “mientras no se desarrolle tecnología nacional, los precios no mejorarán por competitividad del entorno”. En esta línea, cuatro entrevistados propusieron fortalecer cadenas de valor locales, especialmente en almacenamiento y electrónica de potencia.

Respecto a generación distribuida y autoconsumo, se mencionaron ejemplos como la ampliación del límite para generación distribuida de 0.5 a 0.7 MW. Sin embargo, varios actores propusieron elevar este límite a 1.5 MW y vincularlo a incentivos fiscales directos. También se sugirió reconocer, mediante tarifas diferenciadas, el valor del respaldo aportado por la autogeneración industrial. En cuanto a la infraestructura de transmisión, se enfatizó que, sin redes modernas y robustas, la transición energética no podrá consolidarse.

Uno de los participantes afirmó: “Sin transmisión no hay transición, el futuro tiene que ser verde o no será”. Esta afirmación refleja una preocupación compartida: la expansión renovable en zonas con alto potencial (noroeste, istmo, península) está limitada por la falta de interconexión con los centros de carga. La revisión documental mostró que no se consideran criterios de competitividad regional en la planeación de tecnologías. El PRODESEN 2023, por ejemplo, establece metas tecnológicas sin diferenciar entre zonas del país, y sin incluir indicadores de valor agregado local o eficiencia regional.

En cuanto a los Avances tecnológicos en la confiabilidad del SEN, cinco de los ocho entrevistados señalaron que la confiabilidad del sistema eléctrico está condicionada por la alta dependencia del gas natural importado. En 2022, el gas natural representó 183,512 GWh del total nacional de generación eléctrica (58.9 %), mientras que las energías renovables no convencionales aportaron 65,197 GWh (20.9 %), según datos oficiales. Este patrón genera vulnerabilidad sistémica ante interrupciones en el suministro o fluctuaciones de precios.

Se identificaron como tecnologías prioritarias para fortalecer la confiabilidad: redes eléctricas inteligentes, sistemas de almacenamiento, automatización operativa, electrónica de potencia avanzada e inteligencia artificial. Las regiones del noreste y península fueron mencionadas como las más sensibles a fallas, por su menor capacidad de respaldo y escasa diversificación tecnológica. Los documentos revisados respaldaron estas preocupaciones. Investigaciones recientes como las de Sadukhan et al (2024) estiman que la incorporación efectiva de almacenamiento y redes inteligentes podría cubrir hasta un 75 % de la demanda nacional, siempre que se integren con plataformas de control en tiempo real y protocolos de ciberseguridad.

Sobre la Disponibilidad de recursos naturales y autosuficiencia, los participantes identificaron como prioritarios los recursos solares, eólicos y geotérmicos, debido a su abundancia y viabilidad técnica. Cinco entrevistados consideraron que el aprovechamiento del recurso solar, en particular mediante sistemas distribuidos, representa la opción más viable para avanzar en la autosuficiencia eléctrica. También se destacó el potencial eólico en el Istmo de Tehuantepec, noreste y península de Yucatán, y el recurso geotérmico en zonas volcánicas del centro y noroeste del país. Sin embargo, se identificaron barreras relacionadas con la distancia entre centros de generación y de carga, los derechos de vía, y la planificación territorial del uso del suelo. Dos entrevistados propusieron priorizar terrenos no agrícolas para evitar conflictos con el sector agroalimentario.

En la literatura, informes de SENER (2022) y CONAHCYT (2023) confirman que el país cuenta con un alto potencial técnico en solar, eólica, geotermia y biomasa. No obstante, advierten que la dependencia del gas natural importado y la debilidad en la transmisión limitan su aprovechamiento. Solo algunos de los documentos analizados incluyen propuestas territoriales explícitas para integrar fuentes renovables al sistema eléctrico. Se mencionó el hidrógeno como vector energético emergente. Tres entrevistados lo consideraron clave en una estrategia futura de diversificación energética, especialmente para su uso industrial y como respaldo en zonas aisladas.

En relación con la Evaluación de prospectivas energéticas, los entrevistados coincidieron en que la actual planeación energética se encuentra fragmentada, y carece de modelos integradores.

Siete de los ocho propusieron adoptar herramientas de análisis de datos, algoritmos e inteligencia artificial para construir escenarios flexibles, capaces de adaptarse a la incertidumbre tecnológica y a las variaciones en la demanda. En este sentido, se valoró la inclusión de metas de energía limpia basadas en energía entregada (MWh), y no solo en capacidad instalada (MW), para evitar distorsiones al evaluar el impacto real de las renovables.

Siete de los ocho propusieron adoptar herramientas de análisis de datos, algoritmos e inteligencia artificial para construir escenarios flexibles, capaces de adaptarse a la incertidumbre tecnológica y a las variaciones en la demanda. En este sentido, se valoró la inclusión de metas de energía limpia basadas en energía entregada (MWh), y no solo en capacidad instalada (MW), para evitar distorsiones al evaluar el impacto real de las renovables.

documentos prospectivos analizados mostraron un rezago importante en esta dimensión, ya que escasamente se incluyeron escenarios que combinan tecnologías emergentes con criterios de confiabilidad, participación local o evaluación de riesgos. Modelos internacionales como el Energy Concept de Alemania o la Estrategia 2050 de Dinamarca fueron referidos como buenas prácticas.

documentos prospectivos analizados mostraron un rezago importante en esta dimensión, ya que escasamente se incluyeron escenarios que combinan tecnologías emergentes con criterios de confiabilidad, participación local o evaluación de riesgos. Modelos internacionales como el Energy Concept de Alemania o la Estrategia 2050 de Dinamarca fueron referidos como buenas prácticas.

DISCUSIÓN

DISCUSIÓN

También se propuso el establecimiento de criterios de pérdida de carga aceptable, así como el diseño de matrices energéticas regionales con enfoque multinivel y multiobjetivo. Se sugirió integrar tecnologías firmes (hidroeléctrica, nuclear, ciclos combinados), renovables gestionables, almacenamiento y redes inteligentes, de acuerdo con las características de cada zona del país. Los

También se propuso el establecimiento de criterios de pérdida de carga aceptable, así como el diseño de matrices energéticas regionales con enfoque multinivel y multiobjetivo. Se sugirió integrar tecnologías firmes (hidroeléctrica, nuclear, ciclos combinados), renovables gestionables, almacenamiento y redes inteligentes, de acuerdo con las características de cada zona del país. Los

A través de un proceso de análisis, se identificaron temas recurrentes en las narrativas de los entrevistados, lo que permitió una comprensión más profunda de sus perspectivas y experiencias. La Tabla 2 ejemplifica el procedimiento seguido para cada categoría de análisis, en el que se agruparon las citas textuales por entrevistado en torno a ideas centrales que convergen en distintos testimonios.

A través de un proceso de análisis, se identificaron temas recurrentes en las narrativas de los entrevistados, lo que permitió una comprensión más profunda de sus perspectivas y experiencias. La Tabla 2 ejemplifica el procedimiento seguido para cada categoría de análisis, en el que se agruparon las citas textuales por entrevistado en torno a ideas centrales que convergen en distintos testimonios.

En el marco del debate epistemológico sobre la regulación y la política energética, emergieron cuestionamientos relevantes como ¿qué tan reformista es un marco que, aunque incorpora términos como “planeación vinculante” o “justicia energética”, no ha logrado modificar las estructuras institucionales ni los mecanismos operativos del sistema? La crítica sobre que no basta con enunciar principios si las decisiones siguen ancladas en lógicas político- administrativas y no en evidencia técnica. Pero ¿dónde radica la verdadera rigidez del sistema normativo? La “planeación vinculante” no puede operar sin instituciones sólidas que la respalden, sin datos, ni mecanismos de evaluación.

Un segundo eje de debate se relaciona con los incentivos tecnológicos. ¿Qué sucede cuando un incentivo se convierte en refugio más que en impulso? Como advierte la literatura, los incentivos mal diseñados pueden generar “lock-in tecnológico” o efectos amortiguadores bloqueando procesos de mejora continua (Avendaño Leadem & García Sánchez, 2019). En el caso mexicano, los incentivos no han seguido criterios de madurez tecnológica ni evaluación de desempeño, lo que ha favorecido tecnologías inmaduras o no competitivas. ¿Qué condiciones deben cumplirse para que un incentivo promueva innovación real? La respuesta no está en la cantidad del apoyo, sino en su diseño estratégico, con mecanismos de revisión periódica, enfoque correctivo de fallas de mercado y articulación con objetivos ambientales y sociales.

La relación entre competitividad y transición energética emerge en esta investigación desde la pregunta, ¿qué entendemos realmente por competitividad en el contexto energético? ¿Es simplemente una cuestión de reducir costos? Para todos los entrevistados, la transición energética representa una oportunidad estratégica para mejorar la competitividad nacional, pero debe estar acompañada por infraestructura adecuada, marcos regulatorios coherentes y tecnología que mantenga la confiabilidad.

Sin embargo, los criterios que cada actor utiliza para definir esa competitividad varían tanto en las entrevistas como en el análisis documental. Por un lado, se plantea que el sistema eléctrico debe internalizar los costos reales, desde generación hasta respaldo y servicios auxiliares, introduciendo la necesidad de una evaluación completa del costo sistémico, así como que la reducción de tarifas no puede comprometer la confiabilidad, subrayando

una tensión estructural entre accesibilidad económica y seguridad operativa. Las distintas voces permiten identificar que la competitividad energética no puede reducirse al precio que paga el usuario por la energía.

A partir de estas perspectivas, se hace evidente que la competitividad es una noción multidimensional situada. En lugar de imponer una definición única, la discusión sugiere una tipología interpretativa que articula cinco ejes emergentes: económica (precio), técnica (confiabilidad), geoespacial (territorio), productiva (industria nacional) y sustentable (impacto ambiental y social, principalmente). Esta clasificación no busca generalizar, sino entender la pluralidad de criterios que orientan las decisiones y percepciones sobre la transición energética en México.

De igual forma, la competitividad no puede definirse únicamente en términos nacionales, ya que las condiciones para competir desde zonas del norte o del sur del país varían sustancialmente según la disponibilidad de infraestructura, recursos, capacidades locales y demanda regional. Es fundamental incorporar criterios regionales en la planeación del sistema, pues las estrategias centralizadas tienden a invisibilizar barreras logísticas, técnicas y económicas que limitan la expansión de soluciones competitivas en contextos específicos. Tampoco, puede ser evaluada sin considerar simultáneamente su impacto en la confiabilidad del sistema, la cual no es negociable, así como en el impacto positivo que puede tener una determinada tecnología por desplegarse en una localidad para brindar servicios y generar empleo a la población, en la dependencia tecnológica y en el cuidado ambiental.

El análisis de la categoría sobre avances tecnológicos en confiabilidad del SEN sugiere una transformación sustantiva en la forma en que se concibe la confiabilidad del sistema eléctrico. Lejos de entenderse como una propiedad técnica estática o exclusivamente vinculada al respaldo ante fallas, los entrevistados coinciden en que debe reformularse como una propiedad dinámica y adaptativa, que depende de la capacidad del sistema para responder eficazmente ante escenarios cambiantes, tecnologías emergentes y nuevas condiciones de demanda. En este sentido, se proponen inversiones estratégicas en almacenamiento, automatización, redes inteligentes y ciberseguridad como elementos indispensables para garantizar estabilidad y continuidad operativa. Y que el grid forming, que es capaz de formar red sin depender de máquinas síncronas, debería constituirse en un criterio técnico central en el diseño de nuevos inversores. Asimismo, se menciona que tecnologías como la inteligencia artificial, la generación distribuida y el almacenamiento deben integrarse al nuevo modelo operativo.

Sin embargo, varias de estas tecnologías se encuentran en fases de validación o pruebas piloto, usualmente en países con condiciones regulatorias, infraestructura y recursos técnicos distintos. La falta de mecanismos de evaluación comparativa, análisis de desempeño contextualizado o estrategias de incorporación escalonada impide discernir qué tecnologías pueden implementarse hoy, cuáles requieren adaptación, y cuáles aún deben pasar por

tecnológica ni evaluación de desempeño, lo que ha favorecido tecnologías inmaduras o no competitivas. ¿Qué condiciones deben cumplirse para que un incentivo promueva innovación real? La respuesta no está en la cantidad del apoyo, sino en su diseño estratégico, con mecanismos de revisión periódica, enfoque correctivo de fallas de mercado y articulación con objetivos ambientales y sociales. La relación entre competitividad y transición energética emerge en esta investigación desde la pregunta, ¿qué entendemos realmente por competitividad en el contexto energético? ¿Es simplemente una cuestión de reducir costos? Para todos los entrevistados, la transición energética representa una oportunidad estratégica para mejorar la competitividad nacional, pero debe estar acompañada por infraestructura adecuada, marcos regulatorios coherentes y tecnología que mantenga la confiabilidad.

Sin embargo, los criterios que cada actor utiliza para definir esa competitividad varían tanto en las entrevistas como en el análisis documental. Por un lado, se plantea que el sistema eléctrico debe internalizar los costos reales, desde generación hasta respaldo y servicios auxiliares, introduciendo la necesidad de una evaluación completa del costo sistémico, así como que la reducción de tarifas no puede comprometer la confiabilidad, subrayando una tensión estructural entre accesibilidad económica y seguridad operativa. Las distintas voces permiten identificar que la competitividad energética no puede reducirse al precio que paga el usuario por la energía.

A partir de estas perspectivas, se hace evidente que la competitividad es una noción multidimensional situada. En lugar de imponer una definición única, la discusión sugiere una tipología interpretativa que articula cinco ejes emergentes: económica (precio), técnica (confiabilidad), geoespacial (territorio), productiva (industria nacional) y sustentable (impacto ambiental y social, principalmente). Esta clasificación no busca generalizar, sino entender la pluralidad de criterios que orientan las decisiones y percepciones sobre la transición energética en México.

De igual forma, la competitividad no puede definirse únicamente en términos nacionales, ya que las condiciones para competir desde zonas del norte o del sur del país varían sustancialmente según la disponibilidad de infraestructura, recursos, capacidades locales y demanda regional. Es

fundamental incorporar criterios regionales en la planeación del sistema, pues las estrategias centralizadas tienden a invisibilizar barreras logísticas, técnicas y económicas que limitan la expansión de soluciones competitivas en contextos específicos. Tampoco, puede ser evaluada sin considerar simultáneamente su impacto en la confiabilidad del sistema, la cual no es negociable, así como en el impacto positivo que puede tener una determinada tecnología por desplegarse en una localidad para brindar servicios y generar empleo a la población, en la dependencia tecnológica y en el cuidado ambiental.

El análisis de la categoría sobre avances tecnológicos en confiabilidad del SEN sugiere una transformación sustantiva en la forma en que se concibe la confiabilidad del sistema eléctrico. Lejos de entenderse como una propiedad técnica estática o exclusivamente vinculada al respaldo ante fallas, los entrevistados coinciden en que debe reformularse como una propiedad dinámica y adaptativa, que depende de la capacidad del sistema para responder eficazmente ante escenarios cambiantes, tecnologías emergentes y nuevas condiciones de demanda. En este sentido, se proponen inversiones estratégicas en almacenamiento, automatización, redes inteligentes y ciberseguridad como elementos indispensables para garantizar estabilidad y continuidad operativa. Y que el grid forming, que es capaz de formar red sin depender de máquinas síncronas, debería constituirse en un criterio técnico central en el diseño de nuevos inversores. Asimismo, se menciona que tecnologías como la inteligencia artificial, la generación distribuida y el almacenamiento deben integrarse al nuevo modelo operativo.

Sin embargo, varias de estas tecnologías se encuentran en fases de validación o pruebas piloto, usualmente en países con condiciones regulatorias, infraestructura y recursos técnicos distintos. La falta de mecanismos de evaluación comparativa, análisis de desempeño contextualizado o estrategias de incorporación escalonada impide discernir qué tecnologías pueden implementarse hoy, cuáles requieren adaptación, y cuáles aún deben pasar por procesos de maduración tecnológica. La ausencia de una hoja de ruta tecnológica estructurada dificulta la planificación y genera un desfase entre el discurso estratégico y la práctica operativa. Este problema se agudiza al observar la escasa presencia del enfoque de hibridación en las propuestas. La mayoría de las propuestas discursivas y de la literatura proponen una combinación lineal: una tecnología central, acompañada de almacenamiento o un sistema de gestión.

Sobre la categoría Disponibilidad de recursos naturales y autosuficiencia, en opinión de los participantes, se desarrolla un debate entre la autosuficiencia energética como un discurso político o una ideología, y como un objetivo legítimo por cuestiones de seguridad y bienestar del país. Sin embargo, esto no significa optar por una postura proteccionista, la autosuficiencia no debe confundirse con aislamiento, en este sentido, se trata de asegurar soberanía operativa sin cerrar la puerta a relaciones internacionales estratégicas. Por ello, resulta fundamental

diferenciar entre una autosuficiencia simbólica, vinculada a la existencia del recurso y asociada a una concepción tradicional de autosuficiencia energética; y una autosuficiencia funcional, estrechamente relacionada con la autosuficiencia eléctrica, entendida como la capacidad efectiva de transformar esos recursos en electricidad de manera eficiente, continua y autónoma. Esta diferencia resulta crucial, porque mientras la autosuficiencia energética puede mantenerse como una narrativa política, la autosuficiencia eléctrica supone una estructura en la que el país no solo posee el recurso, sino también la capacidad de transformarlo en energía útil.

Por otro lado, si bien existe consenso en torno a que México dispone de un portafolio privilegiado de recursos naturales; solar, eólico, hidráulico, geotérmico y de biomasa, el uso del suelo resulta un factor de peso en la elección de una determinada tecnología. El aprovechamiento de las energías renovables, requieren grandes extensiones de terreno, lo que puede generar conflictos con la producción agrícola, la seguridad alimentaria, el uso habitacional o incluso con los espacios verdes urbanos.

En contraste, tecnologías como la energía nuclear ofrecen una densidad energética significativamente mayor, lo que las convierte en candidatas idóneas para zonas con limitaciones territoriales, no obstante, fue mencionada marginalmente por los participantes. Países como China, Francia y Reino Unido han retomado la energía nuclear como parte de su estrategia de seguridad energética, incluyendo reactores modulares de baja escala. México, pese a su experiencia con la Central Nuclear de Laguna Verde, no ha planteado planes de expansión en este sentido, lo que puede indicar que esta omisión no se atribuye al desconocimiento de la tecnología.

A esta lista de fuentes estratégicas, poco consideradas por los participantes, debe sumarse el gas natural. Si bien este recurso no es renovable, representa hoy una fuente de energía de transición con un rol clave en la estabilidad del sistema. México dispone de reservas importantes, pero ha configurado su política de abastecimiento sobre una lógica de importación, particularmente desde Estados Unidos. En este sentido, tanto la energía nuclear como el gas natural permiten poner en tensión una visión de la transición energética que se ha centrado excesivamente en ciertas tecnologías, en detrimento de una evaluación técnica integral, que considere densidad energética, seguridad operativa, requerimientos territoriales y capacidades institucionales.

En el marco del análisis de la evaluación de prospectivas energéticas, los participantes coinciden en reconocer que el modelo tradicional de planeación centralizada ha perdido vigencia frente a los desafíos tecnológicos, territoriales y climáticos del presente. Sin embargo, ¿realmente se cuenta hoy con la información necesaria

para alimentar las prospectivas energéticas? Este vacío de información territorial confiable debilita el fundamento de cualquier ejercicio. Si bien existen instrumentos como el Inventario Nacional de Energías Limpias (INEL) y el Atlas de Zonas con Alto Potencial (AZEL), su grado de resolución espacial, actualización y articulación con modelos operativos aún es limitado. Esto lleva a cuestionar cómo deben complementarse estos atlas para convertirse en verdaderos insumos de planeación regionalizada.

Los entrevistados señalaron que se requiere una planificación estratégica con horizonte de varias décadas, que permita anticipar posibles escenarios, adaptar la infraestructura energética y alinear políticas públicas de forma coherente con una transición gradual pero sostenida. No obstante, las reformas de 2013, los cambios regulatorios del 2018, y los recientes cambios del 2024 y 2025, dan peso a lo sugerido por varias de las voces participantes, los ejercicios de planeación prospectiva deben institucionalizarse, lo que implica dotar al proceso de continuidad, blindarlo de los ciclos de gobierno y asegurar su influencia directa en decisiones presupuestales y regulatorias.

La prospectiva no puede iniciar cada sexenio, si se espera que deje de ser un documento de consulta y aspira a convertirse en una herramienta viva y estratégica, que no solo proyecte el “futuro”, sino que lo moldee con base a determinados criterios, como confiabilidad, la autosuficiencia y transición energética.

CONCLUSIONES

El análisis desarrollado en esta investigación permitió concluir que el marco normativo, si bien más propositivo que en periodos anteriores, no ha logrado articularse eficazmente con las capacidades institucionales y tecnológicas requeridas para su funcionamiento pleno. La noción de planeación vinculante, por ejemplo, permanece débil en su traducción operativa, careciendo de mecanismos efectivos de cumplimiento, evaluación y articulación multiescalar. También se identificó que el marco jurídico integra instrumentos como la Ley de Transición Energética, los Certificados de Energía Limpia (CELs) y los lineamientos de confiabilidad. Estos mecanismos están diseñados para impulsar el cambio hacia un sistema más limpio y competitivo. No obstante, su aplicación ha sido limitada, discrecional y, en muchos casos, sujeta a factores políticos, debilitando su impacto. Por tanto, el supuesto de que la legislación energética favorece la transición a través de incentivos para energías limpias, regulaciones ambientales

y mecanismos de competencia basados en confiabilidad no se respalda plenamente. Si bien los instrumentos normativos existen, su ejecución y operación no han permitido un cambio estructural en la matriz eléctrica nacional. Comparativamente, en otros países donde la transición ha sido exitosa, la legislación ha estado acompañada de mecanismos de actualización periódica, incentivos diferenciados por madurez tecnológica y evaluación continua de impactos. Se recomienda, en este sentido, fortalecer la legislación mediante esquemas de seguimiento y corrección adaptativa, y establecer mecanismos vinculantes que aseguren el cumplimiento de metas renovables y de descarbonización.

Los hallazgos de la investigación permitieron identificar tecnologías clave como: redes eléctricas inteligentes, almacenamiento energético, análisis predictivo mediante inteligencia artificial y generación distribuida. Estas tecnologías se perfilan como estratégicas para mejorar la competitividad estructural del sistema, ya que permiten gestionar la variabilidad renovable, reducir pérdidas de energía, optimizar el flujo eléctrico y aumentar la resiliencia del SEN. No obstante, su implementación ha sido marginal, fragmentada y carente de una hoja de ruta nacional que articule su despliegue con las necesidades operativas del sistema. La competitividad energética, como muestra esta investigación, no puede seguir reduciéndose al precio de la energía, sino que debe entenderse como un atributo integral del sistema, que incorpora confiabilidad operativa, autonomía tecnológica, eficiencia territorial, sostenibilidad ambiental y generación de valor agregado local.

Así, se confirma conceptualmente el supuesto asociado a este objetivo, pero se subraya que la competitividad y la confiabilidad reales dependen de la adopción estratégica y oportuna de estos elementos tecnológicos. Se recomienda, por tanto, diseñar una hoja de ruta tecnológica vinculada a la planeación energética, modernizar los marcos regulatorios para integrar tecnologías emergentes, incentivar proyectos piloto que permitan validar soluciones tecnológicas en campo, y diseñar esquemas de incentivos diferenciados que estimulen la adopción de tecnologías maduras, al tiempo que se promueve la innovación.

Respecto a la disponibilidad de recursos naturales de México con mayor potencial y viabilidad para la generación de energía eléctrica, los resultados documentan un portafolio robusto de recursos renovables, particularmente solar, eólico, hidroeléctrico, geotérmico y de biomasa.

El norte del país, el Istmo de Tehuantepec y las zonas volcánicas concentran los mayores niveles de potencial técnico en solar, eólico y geotermia, respectivamente. Es decir que, se confirma que México cuenta con un alto potencial de generación eléctrica renovable. Sin embargo, se identificaron también barreras críticas que limitan su aprovechamiento, tales como la desconexión territorial entre recursos y centros de demanda, los conflictos por uso de suelo, y la falta de infraestructura de transmisión adecuada.

La investigación también contribuyó a evidenciar que la autosuficiencia simbólica basada en la mera disponibilidad de recursos no es suficiente. Se requiere construir una autosuficiencia funcional, basada en capacidades tecnológicas, institucionales y territoriales. En respuesta a estos hallazgos, se recomienda priorizar inversiones en infraestructura de transmisión regionalizada, diversificar el portafolio energético y fortalecer la formación técnica en zonas con alto potencial renovable.

Respecto al objetivo general de la investigación, analizar los criterios de competitividad y transición energética que deben considerarse para determinar una mezcla de fuentes de energía primaria en México que promueva la autosuficiencia eléctrica, los hallazgos permiten establecer de

AGRADECIMIENTOS

manera concreta que los criterios fundamentales analizados en relación con la competitividad son: confiabilidad técnica, eficiencia operativa, densidad energética, autonomía tecnológica y generación de valor agregado local. Estos criterios surgieron del análisis de los elementos tecnológicos críticos para el fortalecimiento del SEN. Y asociados a la transición energética son: sustentabilidad ambiental, equidad social, flexibilidad territorial y gobernanza institucional.

Finalmente, se recomienda desarrollar un marco nacional de evaluación de la mezcla energética que incorpore, al menos, estos criterios, rediseñar la planeación energética con visión territorial y adaptativa, crear indicadores específicos de autosuficiencia eléctrica, y articular la transición energética con una política industrial promoviendo encadenamientos productivos locales, generación de empleo calificado y reducción de la dependencia tecnológica externa. En síntesis, la autosuficiencia eléctrica debe entenderse como una construcción institucional, tecnológica y territorial de largo plazo. Su logro requiere de la integración de criterios como los aquí identificados a fin de orientar la planificación energética con visión adaptativa y pragmática, y construir capacidades nacionales robustas que permitan sostener un sistema eléctrico competitivo y en línea con la transición energética.

El autor, Guillermo Alfredo Quintana Saucedo, expresa su profundo agradecimiento a la Comisión Federal de Electricidad por su formación a lo largo de 27 años, facilitándome la realización de esta investigación doctoral, así como a todas las grandes personalidades del sector energético que colaboraron en la etapa de entrevistas.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Avendaño Leadem, D., & García Sánchez, D. (2019). Path dependence (Trayectorias dependientes) en la matriz eléctrica de Costa Rica. Geo UERJ. doi:10.12957/ geouerj.2019.44815

Baena Paz, G. (2017). Metodología de la investigación (Tercera ed.). Patria. BP. (2022). Statistical review of world energy. Recuperado el junio de 2025, de https://www.bp.com/content/dam/bp/business-sites/en/global/corporate/pdfs/energyeconomics/statistical-review/bp-stats-review-2022-full-report.pdf

Casanova Correa, J., & Rabasco Pavón, F. (2020). Nuevas herramientas para el procesamiento de datos cualitativos. Universidad de Cadiz. Obtenido de https://academia.uat.edu. mx/pariente/Lecturas/Nuevas%20herramientas%20para%20el%20procesami ento%20de%20datos%20cualitativos_Casanova.pdf

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RIESGOS POR LA ACUMULACIÓN DE ELECTRICIDAD ESTÁTICA PARTE I. VESTIMENTA

La acumulación de cargas electrostáticas en los trabajadores se debe a:

• Su movimiento en el centro de trabajo

• Su contacto con cuerpos susceptibles de cargarse o la proximidad de campos eléctricos generados por cuerpos cargados (inducción)

• Sus características físicas (humedad de la piel, sudor, etc.)

• La humedad relativa del ambiente: con una humedad relativa baja, el cuerpo humano puede acumular cargas que generen un campo electrostático de varios kV

• La conductividad de la vestimenta: la ropa de telas sintéticas y los guantes o calzado aislantes (goma, plástico) favorecen la acumulación de cargas

• El tipo de piso o suelo (su conductividad)

Para comprobar el rendimiento de prendas de vestir, calzado y otros accesorios antiestáticos, existen comprobadores como el que se muestra a continuación:

GUSTAVO MANUEL ESPINOSA RÜTTER

OSHA Master en seguridad y salud en el trabajo. Chairman de ASME Mexico Section. CEO de KRO AI. www.kro.mx| gerencia@kro.mx

Kit comprobador de ropa antiestática. Cortesía de MOTESA, 1977.

Símbolo ESD, para identificar áreas, equipos o componentes con riesgo de daño por electricidad estática al toque.

Centro de trabajo antiestático. Cortesía Safety Working Technology, 2019.

DESCARGADORES Y COMPROBADORES:

Existen otros dispositivos de descarga, como las estaciones de comprobación y descarga, y estos sirven para descargar y comprobar el funcionamiento de

Estación de comprobación y descarga antiestática, probando muñequera. Cortesía de EEP, 2020.

muñequeras y otros dispositivos de descarga de electricidad estática; a continuación, algunas imágenes de diferentes tipos de dispositivos:

Estación de comprobación antiestática, probando calzado. Cortesía de EEP, 2020.

Estación de comprobación antiestática, probando calzado. Cortesía de DESCO-Elimstat/ Benett&Benett Co., 2020.

Recuerda, los límites de resistencia normativos son 109 Ω y 105 Ω, para piso calzado y piso respectivamente.

Ejemplos de estos dispositivos son las muñequeras antiestáticas. El cuerpo va acumulando carga electrostática que se transmite por las manos cuando tocamos otros objetos. En un banco de trabajo antiestático, como los antes mencionados, debe utilizarse este dispositivo que permite igualar el potencial cero.

Muñequera antiestática.

Prendas, guantes y accesorios. Cortesía de Quonty, 2019.

Muñequera antiestática. Cortesía LEKO, 2020.

Ropa de protección antiestática, pictograma normativo. Cortesía UNE-EN 1149-5:2008, INSHT,2015.

Protégete de las descargas electrostáticas y nos vemos en la parte II Y así, con seguridad … ¡seguro nos vemos!

COPA MUNDIAL DE LA FIFA 2026: QUÉ DEBE ESPERAR

EL SECTOR

EMPRESARIAL DE MÉXICO EN MATERIA DE DEMANDA

DE ENERGÍA Y CÓMO PREPARARSE

FRANCISCO TREVIÑO

Director de Ventas para México y LATAM en Acclaim Energy

México será sede de 13 partidos de la Copa Mundial de la FIFA entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026, en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey —incluido el partido inaugural en el Estadio Azteca. Esta edición será la más grande de la historia (48 equipos, 104 partidos) y el país se está preparando para recibir a millones de visitantes y para un mes completo de activaciones para aficionados en todo el territorio.

Para los líderes empresariales, la oportunidad es enorme, pero también lo es el riesgo operativo si el suministro eléctrico se ajusta durante los picos de verano. Este es un resumen pragmático del panorama de demanda, las realidades de la red y las acciones de preparación que se deben tomar desde ahora.

Además, es importante entender que el torneo coincide con la ventana eléctrica más vulnerable de México: los meses de verano, que recientemente han detonado declaraciones de emergencia y cortes rotativos durante olas de calor extremas.

¿Por qué aumentará la demanda de energía?

Días de partido concentrados, zonas de aficionados ampliadas y calor.

Los días de partido comprimen la demanda local en ventanas muy específicas: operaciones de estadios, iluminación para transmisiones, seguridad, centros de movilidad, bares/ restaurantes y zonas temporales para aficionados, todo sobre la carga comercial y residencial normal. Se espera que las tres ciudades sede desarrollen programas culturales y Fan Fests durante varias semanas, atrayendo multitudes sostenidas más allá de los perímetros de los estadios.

Aumento en turismo y estancias más largas.

Estimaciones gubernamentales e industriales proyectan millones de visitantes adicionales en todo el país, no solo en las ciudades sede. Aunque las cifras varían según la metodología, los escenarios van desde 5.5 millones de visitantes adicionales y 3 mil millones de dólares en gasto, hasta derramas nacionales superiores a 200 mil millones de pesos cuando se incluyen campañas de retail y activaciones en ciudades no sede. Más personas en el país significa mayor uso de aire acondicionado, hoteles, cocinas, movilidad y centros de datos, en más lugares y durante más tiempo.

Volatilidad del clima en verano.

Los últimos años muestran cómo las olas de calor pueden estresar la red eléctrica de México. En mayo–junio de 2024, el calor sin precedentes llevó a declaraciones de emergencia y cortes rotativos debido a márgenes de reserva reducidos; expertos vincularon este estrés al calor, la sequía y desequilibrios regionales de generación. Los picos de verano son cuando se concentra el riesgo —y el Mundial está justo en esa ventana. De hecho, en varios sistemas regionales del país, el crecimiento acelerado del uso de aire acondicionado en el sector residencial ha provocado que el pico anual ocurra cada vez más temprano en el verano, aumentando la probabilidad de eventos de escasez de capacidad en junio y julio.

¿Qué está cambiando en la oferta energética y qué no? La generación e infraestructura nacional están creciendo.

El gobierno federal ha anunciado nueva capacidad que suma ~6 GW a partir de 2026, incluyendo ciclos combinados y nuevos proyectos solares/eólicos, además de decenas de proyectos de transmisión y distribución. Estas adiciones mejoran la confiabilidad a mediano plazo, pero muchos activos no estarán completamente operativos antes de junio–julio de 2026. Asimismo, varios proyectos estratégicos de transmisión que permitirían transportar energía desde regiones con mayor capacidad de generación hacia los centros industriales del país aún están en etapas de desarrollo y construcción, por lo que las restricciones regionales seguirán siendo un factor relevante durante el torneo.

El gas sigue siendo el combustible marginal — y una dependencia–.

El gas natural alimenta más de la mitad de la electricidad en México, y más del 70% se importa de EE. UU. a través de gasoductos que han crecido, pero que aún presentan cuellos de botella y riesgos operativos. Las importaciones han alcanzado récords (7–7.5 Bcf/d), reflejando una dependencia estructural, especialmente en los picos de verano. Las empresas deben entender que la flexibilidad de combustibles y las restricciones locales pueden influir en la disponibilidad y el precio de la electricidad.

El estrés en la red es regional y depende del horario.

Las alertas de 2024–2025 se concentraron en corredores industriales y regiones de clima cálido (Nuevo León, Jalisco, Yucatán, etc.), con los picos vespertinos (aprox. 7–11 p.m.) como la ventana de mayor riesgo.

Enero Febrero

IMPLICACIONES PRÁCTICAS POR SECTOR

Hospitalidad y retail.

Se esperan horarios extendidos, mayores cargas de refrigeración y HVAC, y picos de demanda sincronizados con el inicio y fin de los partidos. Los Fan Fests y sitios de visualización pública atraerán a cientos de miles en todo el país (Zócalo de la CDMX, Parque Fundidora en Monterrey, Plaza de la Liberación en Guadalajara, entre otros), amplificando la demanda a nivel de barrio y el flujo en puntos de venta.

Hoteles y centros comerciales también deben considerar aumentos en la demanda de agua caliente, lavandería y servicios de alimentos, lo cual incrementa tanto el consumo eléctrico como el uso de gas natural.

Manufactura y logística.

Muchas plantas ya operan cerca de sus límites eléctricos en los clústeres del norte y centro. Históricamente, CFE/CENACE han solicitado

SEM BLAN ZA

reducciones voluntarias de carga en horas pico durante olas de calor para proteger la estabilidad del sistema; planea tus calendarios de producción y mantenimientos tomando en cuenta junio–julio.

Las empresas manufactureras deberían comenzar a evaluar esquemas de flexibilidad operativa, como desplazar cargas energéticas a noches o fines de semana.

Operaciones intensivas en datos.

Se espera un aumento en streaming, pagos y conectividad de huéspedes durante ese periodo. Asegura que los sistemas UPS y la generación de respaldo estén probados para las cargas del edificio y los cuartos de redes; la concurrencia durante partidos puede saturar la distribución local si no se planifica. La evidencia de megaeventos muestra que la energía usada en sedes y transporte domina, pero las cargas TIC también son significativas.

Francisco Treviño es director de Ventas para México y LATAM en Acclaim Energy. Cuenta con una amplia experiencia en el sector público, ha sido Diputado Federal en la Cámara de Diputados y Diputado Local en el Congreso

del Estado de Nuevo León donde ocupó el cargo de presidente de la Comisión de Medio Ambiente, así mismo fue Delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente en el Estado de Nuevo León.

Mapeo de carga por hora y por día. Construye un perfil de carga para días de partido (HVAC, cocinas/refrigeración, pantallas/AV, iluminación, cargadores EV). Modela picos vespertinos críticos (18:00–22:00) y agrega contingencias para días 2–4°C más cálidos.

Resiliencia térmica y de refrigeración. Añade cortinas de aire, recalibra ciclos de deshielo y evita arranques simultáneos de compresores.

Estudió la carrera de Ingeniero industrial Administrador en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Así mismo cuenta con un MBA en el IPADE además de haber cursado diversos seminarios

5

Marzo Abril Mayo
Julio Junio

En la siguiente tabla se puede observar los días y el horario en el que se presentaron las 100 horas críticas dentro del Sistema Interconectado Nacional en los 3 últimos años.

Julio y diplomados entre los que destacan Transiciones Energéticas para America Latina y El Caribe por la Universidad EAN de Colombia, Derecho Ambiental por el ITESM y Gestión Pública y Urbanismo

Agosto Septiembre Octubre Noviembre Diciembre

Lunes

Martes

Miércoles

Jueves

Viernes

Sábado

Domingo

GUÍA DE PREPARACIÓN EN 8 PUNTOS PARA LÍDERES EMPRESARIALES

Reducción y desplazamiento de picos. Preenfría edificios 1–2 horas antes del pico, mueve lavado de loza/fabricación de hielo fuera del pico, y coordina turnos de producción cuando sea posible.

Continuidad crítica de TI.

Dimensiona UPS para tiempos extendidos; verifica redundancia de internet y modos de pago offline-tolerantes.

Capacidad temporal.

En sitios de alto tráfico, considera generadores rentados o sistemas BESS para cubrir picos breves o superar caídas de voltaje.

Disciplina en combustible y mantenimiento.

Si operas generadores, cierra contratos de combustible, ejecuta pruebas bajo carga y verifica permisos y conmutadores.

Alinea horarios de operación con los centros de comando municipales y utilidades según los tiempos oficiales de partido. 2 6 7 3 4 8

Sprint de retrocomisionamiento.

Acciones rápidas —reemplazo LED, controles de ocupación, sellado, corrección de economizadores— ofrecen reducciones inmediatas de demanda.

Coordinación con la ciudad.

Social por la Universidad Eafit de Colombia.

Cuenta con más de 8 años de experiencia como consultor energético, además de un amplio conocimiento en la regulación ambiental, que le ha permitido ayudar a sus clientes a obtener ahorros en sus costos de suministro eléctrico y de gas natural, lograr certeza presupuestal y mitigación

de riesgos, así como a cumplir con sus metas corporativas de sustentabilidad y de reducción de su huella de carbono.

Participó en la Asociación de Scouts de México, es miembro de la Red de Acción y Ética Política, Political Network for Values y Sinergia por el Medio Ambiente.

EL DEL EN LA EFICIENCIA ENERGÉTICA MUNDO IoT EN TEMPORADA DE CALOR

Durante este mes, abril del 2026, México enfrentará un calor intenso y seco, con temperaturas que superarán los 40 °C en varias regiones, marcando el pico de la temporada. Se prevén de 3 a 5 olas de fuerte calor entre marzo y mayo, con eventos de hasta 15 días consecutivos. Las zonas Norte, Pacífico y Sureste serán las más afectadas.

El reto del calor más que consumo, es incremento de la demanda energética Durante la temporada de calor

• Aumenta el uso de sistemas de enfriamiento (aires acondicionados, chillers, ventilación).

• Se elevan los picos de demanda eléctrica.

• Se incrementan los costos por tarifas horarias y penalizaciones

Esto impacta directamente en:

• Los costos operativos

• La vida útil de equipos

• La continuidad operativa

Por eso, hoy te comparto que la eficiencia energética no solo aplica en la industria, sino también en el hogar, aprovechando al máximo el uso de cada electrodoméstico; apagando el foco que no se usa. Si pudieras cuantificar la energía que se desperdicia, la gran mayoría de esta se genera con ciclo combinado, aportando aproximadamente el 60% del total que se genera a nivel nacional.

Si bien es cierto que, ya hay generación de energías limpias, estas aun no son suficientes para cubrir la demanda de todo el país, ya que en el caso de la

GERARDO TENAHUA TENAHUA

Ingeniero industrial experto en Eficiencia

Energética

fotovoltaica apenas es el 6% y no se puede generar por la noche. En el caso de la eólica ya está en 8% y esta sí puede generar las 24 hrs. según las corrientes de viento.

Probablemente estés pensando ¿y eso qué tiene que ver con lo que hago? Déjame decirte que mucho, pues cada equipo como tu celular, el foco que dejas prendido, el motor que usaste de más por no planear tu trabajo, el aire que dejaste prendido; todo ella suma a una demanda de energía eléctrica que en esta temporada llaga a su máximo; independientemente de que la pagues, la electricidad, aun así, contaminas y de

paso afectas a tu bolsillo.

Y de lo anterior solo considero lo que es a baja escala, sin embargo, en la industria en lo que va de 2026 encontramos desperdicios de energía muy altos, por no querer modernizarse y aplicar una reingeniería a su proceso.

Por ello, de abril a mayo próximo, de rebasar la demanda, no dudes que haya tiros de carga eléctrica, y esto se da cuando la demanda de electricidad supera la capacidad de generación, a menudo agravado por fallas en la infraestructura.

Por lo que, el principal factor de la eficiencia en esta temporada de calor es:

• Usar el aire acondicionados solo cuando sean necesario

• Dar mantenimiento a los aires acondicionados y evitar fugas

• Mantener cerradas puertas y ventanas mientras esta en uso el aire acondicionado

• Apagarlos antes de retirarse.

Son algunos tips que son muy fáciles de realizar pero que no se hacen por falta de compromiso.

Por lo que es importante aplicar la tecnología IoT

Los sensores IoT son dispositivos de hardware que detectan cambios en el entorno (temperatura, movimiento, presión, luz) y convierten estas variables físicas en datos digitales, transmitiéndolos en tiempo real a través de Internet.

¿Y qué hacen realmente los sensores IoT?

Estos capturan datos como:

• Temperatura

• Humedad

• Presión

• Consumo eléctrico

• Flujo de aire o agua

• Vibración de equipos

• Y los envían a plataformas donde se pueden:

• Visualizar en tiempo real

• Analizar tendencias

• Generar alertas

• Automatizar respuestas

Climatización inteligente

Los sensores permiten ajustar automáticamente los sistemas HVAC:

El sistema HVAC (Heating, Ventilation and Air Conditioning) es el corazón de la eficiencia energética en temporada de calor, tanto en edificios como en entornos industriales. Más que un simple sistema de aire acondicionado es un conjunto integral que controla

temperatura, humedad, calidad del aire y confort térmico.

Ejemplo:

• Sensor detecta baja ocupación reduce enfriamiento

• Sensor de temperatura + humedad ajusta setpoint óptimo

Resultado:

Hasta 20–30% de ahorro energético sin sacrificar confort.

En la industria puede funcionar de la siguiente manera:

• Una planta en temporada de calor puede implementar:

• Sensores de temperatura en áreas críticas

• Sensores de consumo en motores principales

• Sensores de presión en aire comprimido

Resultados medibles:

• Reducción del consumo energético total

• Mejor control térmico

• Mayor vida útil de equipos

Los sensores IoT transforman la eficiencia energética de una práctica reactiva a una estrategia inteligente. En temporada de calor, donde la demanda energética se dispara, su implementación no es opcional, sino una ventaja competitiva clave ¿qué te parece?

MÁS ALLÁ DE LA TECNOLOGÍA: EL

FACTOR HUMANO EN

Dentro del universo de la eficiencia energética, existe una delgada línea entre el ahorro de energía, la eficiencia energética y la gestión de la energía, y que en ocasiones suele confundir a varios. Yendo por partes: la primera sería como minimizar el consumo de energía, la segunda estaría enfocada en optimizar el consumo de energía mediante uso/sustitución de tecnología; y la tercera, y que desde mi punto de vista es la mejor, está enfocada en ser más una estrategia que involucra la parte técnica y administrativa, a través de una estrategia y planeación que asegura de manera sistemática que se cumplan tanto la primera como la segunda a largo del tiempo.

Hasta ahí, todo parece ser simple y sencillo, solemos enfocarnos solo en la tecnología y no está mal: analizamos consumos y tendencias, tomamos mediciones, detectamos pérdidas en instalaciones térmicas, eléctricas, combustibles, etc., y todo lo involucrado en un diagnóstico energético.

EFRAIM CASTELLANOS

FRAYRE
Miembro fundador de la Red por la Eficiencia Energética (RedEE)

Más allá de la tecnología: cultura y gestión energética

La gestión de la energía no solo son cuestiones de ingeniería, es un tema de cultura organizacional, de nada sirve la mejor tecnología en iluminación, por ejemplo, sin no existe remordimiento alguno al dejar los equipos encendidos cuando realmente no se necesiten.

La ISO 50001 (Sistemas de Gestión de la Energía) empodera a los usuarios, ponderando un peso importante a la

competencia y la toma de conciencia, por ejemplo: la experiencia y pericia de los operarios de los equipos en los ajustes operacionales de los equipos de producción impactan en el desempeño energético.

Con frecuencia creemos que automatizar es la solución definitiva para minimizar los errores humanos; la instalación de detectores de movimiento, arrancadores temporizados, termostatos inteligentes, por mencionar algunas aplicaciones

tecnológicas, deberían neutralizar el factor humano. En la realidad sabemos que esto, al cabo de un tiempo (motivado por confort, por acelerar o ralentizar procesos o al final solo por falta de consciencia) despierta la creatividad de los usuarios para buscar formas de “hackear” los sistemas: desde de una cinta adhesiva, pasando por goma de mascar, hasta alguna forma de alterar la programación desde la caja de comandos de los equipos y muchas formas ingeniosas más.

La concientización de la organización no solo es bombardear el canal interno de comunicación y colocar pósteres que digan: “Apaga la luz si no la usas”; tendríamos que entender lo que está tras bambalinas en la psicología del consumo de energía. Se estima que el comportamiento de los integrantes de una organización puede representar entre el 10% y el 20% de ahorros potenciales en una instalación, según la Agencia Internacional de Energía.

Traducir la energía: de lo abstracto a lo tangible ¿Cómo podemos comenzar a modificar las conductas de los usuarios? Tenemos que traducir los logros y los esfuerzos a lenguajes que todos podamos visualizar. Las empresas que estamos en el medio hemos aprendido que el consumo de energía suele ser invisible para un usuario común, ya sea en dinero, referencias físicas para dimensionar el CO2, árboles sembrados, coches dejados de usar, entre otros tantos ejemplos, para poder ayudar a romper lo abstracto de los kWh, o GJ, ayudando a conectar la acción con las consecuencias.

Es sumamente importante crear una identidad propia de la gestión de la energía entre los miembros de la organización, y una herramienta que funciona es incentivar competencias entre departamentos o plantas. También los reconocimientos públicos de empleados que contribuyan al sistema de gestión tienen impactos duraderos, apelamos al sentido de pertenencia de la organización, claro que un bono económico puede ser complemento de este reconocimiento. Como ingenieros bombardeados desde nuestra formación entre estadísticas, cálculos de factor de potencia y de transferencia de calor, se nos olvida por más de una ocasión que el usuario no

solo es una variable de ruido o un error en la ecuación, y estaremos condenados a ver los resultados de nuestros proyectos de eficiencia energética o ahorro de energía, degradados en el tiempo, si seguimos ignorando el peso de la cultura organizacional.

El paradigma actual no es tener el equipo que consuma menos energía, sino como lograr la inspiración para que una organización diariamente decida y se comprometa a consumir mejor la energía. Alinear las capacidades técnicas con la voluntad no solo logrará la gestión de la energía, si no que estaríamos dando pasos firmes y contundentes hacia un futuro resiliente.

Breve semblanza

Efraim Castellanos Frayre es director y fundador de la Empresa INHNOR, donde se brindan distintos servicios en el sector energético. Es consultor y asesor en temas de energía en diversos clústeres industriales en el norte del país, es verificador de instalaciones eléctricas y verificador de sistemas de eficiencia energética en alumbrado interior y exterior. También es inspector de interconexión de centrales eléctricas y centros de carga. Es docente de Ingeniería Eléctrica en el Instituto Tecnológico de Durango.

Correo electrónico: e.castellanos@inhnor.com.mx

LinkedIn:

Efraim Castellanos Frayre

X: IngeCastellanos

IG: efraimcastellanos

CUANDO LA ESTABILIDAD DEL SISTEMA DEJA DE SER EVIDENTE ALTA PENETRACIÓN DE RENOVABLES:

Durante décadas, quienes operamos sistemas eléctricos vivimos bajo una especie de “seguridad implícita”. La estabilidad no se discutía: estaba ahí. La proporcionaban las grandes máquinas síncronas girando en el sistema. Su inercia era el colchón invisible que amortiguaba cualquier perturbación. Hoy ese supuesto ha dejado de ser válido.

La incorporación masiva de generación eólica y fotovoltaica —conectada a través de electrónica de potencia— ha cambiado la física operativa del sistema. Estas tecnologías no aportan inercia rotacional de forma natural. Resultado: ante una perturbación, la frecuencia cae más rápido y con mayor severidad.

Este fenómeno se expresa en la tasa de cambio de la frecuencia (ROCOF, Rate of Change of Frequency). A mayor penetración renovable sin soporte adecuado, mayor ROCOF… y menor tiempo de reacción.

El caso de España en 2025 es particularmente ilustrativo. En condiciones de alta producción renovable, el sistema operó con niveles reducidos de inercia. Ante una perturbación relevante, la frecuencia presentó una caída rápida que obligó a la activación de esquemas de corte automático de carga —entendida aquí como demanda o conjunto de usuarios— por baja frecuencia (UFLS, Under-Frequency Load Shedding). No fue un colapso, pero sí una señal clara de fragilidad operativa.

El caso de México, aunque menos documentado públicamente, apunta en la misma dirección. En diversas condiciones operativas recientes — particularmente en sistemas regionales con alta penetración de generación renovable y limitada capacidad síncrona local— se han observado escenarios de baja inercia efectiva. En tales condiciones, la operación se vuelve más exigente: menores márgenes, mayor sensibilidad a perturbaciones y una dependencia creciente de esquemas automáticos de protección, incluido el corte de carga por baja frecuencia.

Sin necesidad de un evento mayor para evidenciarlo, el mensaje es el mismo: la estabilidad ya no puede darse por sentada.

El episodio de España en 2025 deja una lección incómoda: la operación del sistema eléctrico no es inmune a decisiones tomadas fuera del ámbito estrictamente técnico. En condiciones de alta penetración renovable, mantener niveles adecuados de inercia, reserva operativa y capacidad síncrona no es un lujo, es un requisito físico.

La progresiva sustitución de generación convencional sin mecanismos equivalentes plenamente desplegados revela una brecha entre el discurso y la realidad. Dicho sin rodeos: se ha avanzado más rápido en instalar megawatts que en garantizar estabilidad.

Conviene decirlo con claridad: la física no negocia. En este nuevo contexto, dos conceptos se vuelven centrales y conviene aterrizarlos sin rodeos.

La llamada “formación de red” (gridforming) describe la capacidad de ciertos inversores de dejar de comportarse como seguidores pasivos del sistema y asumir un papel activo: establecer la referencia de tensión y frecuencia. Es, en

términos simples, pasar de “colgarse” de la red… a ayudar a sostenerla.

Por su parte, la inercia —y en particular lo que algunos llaman inercia sintética— intenta reproducir mediante control electrónico lo que antes hacía la masa rodante de los generadores. No es inercia física en sentido estricto, pero sí una respuesta rápida de potencia que frena la caída de frecuencia en los primeros instantes de una perturbación.

Ambos conceptos apuntan en la misma dirección: reconstruir, por medios electrónicos, atributos dinámicos que antes venían “de fábrica” en el sistema.

El mensaje es claro: la estabilidad ya no es un subproducto. Es una variable de diseño. Y como tal, debe exigirse, medirse y garantizarse.

Porque al final del día —y esto no ha cambiado— el sistema no falla por falta de buenas intenciones. Falla cuando se violan sus límites físicos.

Presidente y director general en SICTECO.

MÉXICO EN MOVIMIENTO, LA FORTALEZA DEL VIENTO

EN MEDIO DE UN REACOMODO ENERGÉTICO NACIONAL, LA ENERGÍA EÓLICA RESURGE COMO UNO DE LOS MOTORES CLAVE PARA LA TRANSICIÓN EN MÉXICO, COMBINANDO CRECIMIENTO, INVERSIÓN Y CERTIDUMBRE REGULATORIA

de electricidad producida a nivel nacional. Este volumen de energía sería suficiente para suministrar electricidad a aproximadamente 11.4 millones de viviendas, de acuerdo con la asociación. Asimismo, POR JUAN

quien nos ofrece una visión clara sobre el presente y el futuro de una tecnología que ya aporta una parte considerable de la electricidad que se consume en la República Mexicana.

GERARDO PÉREZ GUERRA

Presidente de la AMDEE

HACIA 2030, EL PAPEL DE LA ENERGÍA EÓLICA ES FUNDAMENTAL PARA QUE

MÉXICO CUMPLA SUS COMPROMISOS DE GENERAR

EL 45% DE SU ELECTRICIDAD MEDIANTE FUENTES LIMPIAS”

“Estamos viviendo una reactivación estratégica tras un periodo de pausa. Con una capacidad instalada que ronda los 8 GW, el sector está siendo impulsado por la demanda masiva de energía limpia derivada de una mayor consciencia de la necesidad de descarbonización de los procesos productivos y de las metas de incorporación de energías renovables del Gobierno. Por ejemplo, los nuevos esquemas de inversión público-privada (Proyectos de Inversión Mixta) buscan desbloquear proyectos por 2 mil 850 MW eólicos adicionales, enfocándose en estados con alto potencial como Tamaulipas y Nuevo León para complementar la producción histórica de Oaxaca”.

Esta visión se alinea con los compromisos internacionales de México, particularmente tras la COP28, donde la meta es triplicar la capacidad de energías renovables hacia el final de la década. En este sentido, la energía eólica se perfila como la herramienta clave para alcanzar el 45% de generación limpia en la matriz eléctrica.

“Hacia 2030, el papel de la energía eólica es fundamental para que México cumpla sus compromisos de generar el 45% de su electricidad mediante fuentes limpias. Sin embargo, el éxito de esta transición depende de superar desafíos estructurales, principalmente en la infraestructura de transmisión y la incorporación de sistemas de almacenamiento de energía (BESS).

Ambos temas sobre los cuales el Gobierno ya anunció planes de fortalecimiento e inversión y un nuevo marco normativo. Tomando como prioridad la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional, los nuevos desarrollos eólicos están alineados a la Planeación Vinculante y están adoptando los requerimientos de Sistemas de Almacenamiento. No tengo dudas que la energía eólica continuará aportando a la descarbonización del sector eléctrico y a la confiabilidad del sistema hacia el 2030”.

Marco legal sólido para el desarrollo eólico en México

La certidumbre jurídica ha sido uno de los temas más debatidos. Tras la emisión de la Ley del Sector Eléctrico de 2025, la industria ha encontrado un nuevo terreno de juego donde la colaboración públicoprivada es la regla.

“Desde la perspectiva de la AMDEE, vemos con optimismo la política energética actual y la reactivación de inversiones tras la emisión de la Ley del Sector Eléctrico de 2025. Las Convocatorias para

Proyectos Mixtos y de atención prioritaria a permisos de generación eléctrica se han convertido en un hito de reactivación de los proyectos renovables y en la punta de lanza de la estrategia del Estado para alcanzar las metas propuestas.

Al respecto, es importante maximizar la disponibilidad de información con antelación suficiente con el fin de que los desarrolladores puedan preparar los análisis internos necesarios para un proyecto de inversión eólica que requiere poco más de 3 años para materializarse”, señala Gerardo Pérez Guerra.

Por otra parte, en palabras del presidente de la AMDEE, para detonar el sector, además del fortalecimiento de la Red Nacional de Transmisión, se debe completar el marco regulatorio e incrementar la información disponible para el desarrollo de nuevos proyectos; por lo que será necesario fortalecer los mecanismos de inversión con reglas que incentiven y reconozcan la firmeza y flexibilidad que aportan al sistema la infraestructura eólica y de almacenamiento energético.

En cuanto al financiamiento, el modelo ha evolucionado hacia la coinversión estratégica con el Estado, permitiendo que el capital privado siga fluyendo bajo la rectoría de la Comisión Federal de Electricidad (CFE):

“El financiamiento de proyectos eólicos en México tiene múltiples opciones incluyendo el modelo de coinversión estratégica impulsado por la Ley del Sector Eléctrico. Bajo el esquema de inversión mixta, la CFE mantiene el 54% haciendo, entre otros, aportaciones en especie y la facilitación de permisos, mientras que el sector privado cubre el 46% restante mediante capital propio o líneas de crédito corporativas.

En general, para asegurar la viabilidad financiera de estos desarrollos, resulta fundamental la obtención de contratos de cobertura eléctrica de largo plazo. Estos instrumentos, celebrados con la CFE o con grandes usuarios industriales, actúan como una garantía de flujo de efectivo (bancabilidad), mitigando los riesgos para los inversionistas y las instituciones bancarias”, indica Gerardo Pérez Guerra.

mayor complejidad. Aun así, en varias economías europeas la energía eólica ya representa entre el 20% y el 40% de la generación eléctrica.

Ahora, uno de los factores que ha impulsado esta expansión es la reducción sostenida de costos. En la última década, la energía eólica terrestre ha alcanzado niveles de competitividad que, en muchos casos, la colocan por debajo de las nuevas fuentes fósiles en términos de costo de generación.

Esta tendencia ha favorecido la entrada de nuevos actores, incluidos grandes consumidores industriales y empresas tecnológicas, particularmente aquellas vinculadas al crecimiento de centros de datos, que demandan electricidad limpia a gran escala. Paralelamente, la integración con sistemas de almacenamiento y redes inteligentes comienza a ser cada vez más relevante para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico.

Y en lo que respecta a la energía eólica marina, esta se perfila como uno de los segmentos de mayor crecimiento en los próximos años. Aunque representa una menor proporción de la capacidad instalada en el presente, su participación en nuevas adiciones podría aumentar de manera significativa hacia el final de la década, impulsada por su mayor eficiencia y su capacidad para generar electricidad a gran escala. Europa y China lideran este desarrollo, apostando por proyectos offshore como parte de sus estrategias de descarbonización, especialmente en sectores industriales de alta demanda energética. Y en términos prospectivos, las proyecciones apuntan a que la capacidad eólica global podría duplicarse hacia 2030 o inicios de la siguiente década, en línea con el crecimiento acelerado de la demanda eléctrica impulsada por la electrificación del transporte, la digitalización y la expansión de la inteligencia artificial (IA).

Proyección 2030 para México: el camino hacia los 12.5 GW

El horizonte para 2030 no solo es ambicioso, sino que ya cuenta con una hoja de ruta definida. Bajo la nueva planeación vinculante del Gobierno federal, se han habilitado 2 mil 180 MW adicionales que deberían entrar en operación comercial entre 2027 y 2029. Esta nueva cartera de proyectos se distribuye estratégicamente para atender los nodos de demanda industrial y aprovechar el potencial de regiones antes menos explotadas. En la Zona Noreste, por ejemplo, se proyectan MW adicionales repartidos en regiones como Nuevo Laredo, Matamoros, Huasteca y Saltillo, por mencionar algunos de los destinos objetivo.

EL SECTOR EÓLICO EN MÉXICO NO SOLO HA CRECIDO EN CAPACIDAD INSTALADA; TAMBIÉN HA EVOLUCIONADO A PARTIR DE APRENDIZAJES CLAVE EN EL RELACIONAMIENTO CON LAS COMUNIDADES”.

Gerardo Pérez Guerra, PRESIDENTE DE LA AMDEE

Para Gerardo Pérez Guerra, este escenario es realista si se combinan todas las herramientas disponibles:

“El sector en conjunto con el Estado está explorando y aprovechando todas las opciones posibles incluyendo los nuevos esquemas de inversión mixta, las convocatorias de atención prioritaria de permisos de generación, la integración de sistemas de almacenamiento, hasta la repotenciación tecnológica de parques maduros para asegurar que las metas de generación limpia hacia 2030 no solo sean alcanzables, sino que se conviertan en el motor de una transición energética sostenible.

En un escenario realista basado en la planeación actual a marzo de 2026, México proyecta que el sector privado instale entre 3 mil 500 MW y 4 mil 500 MW adicionales de capacidad eólica para 2030, sin incluir los desarrollos de la CFE. Existen cerca de 30 proyectos que representan más de 5 GW en diferentes etapas de desarrollo, en Tamaulipas, Nuevo León, Yucatán y Oaxaca. Este crecimiento permitiría alcanzar un total nacional por sobre los 12.5 GW, impulsado principalmente por una cartera de proyectos que

ya cuenta con permisos bajo el esquema de ‘planeación vinculante’ y por el dinamismo industrial en estados como Tamaulipas, Nuevo León y Yucatán. Consideramos que este volumen de instalación se considera alcanzable e incluso más, en la medida que las señales de Planeación Vinculante se produzcan”. Sin embargo, alcanzar esta meta requiere resolver el rezago histórico en las redes de transmisión. Con más de 190 proyectos de infraestructura pendientes en el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PRODESEN) instrumento oficial de la Secretaría de Energía (Sener), el Estado debe acelerar la inversión en la Red Nacional de Transmisión para evitar cuellos de botella y garantizar que la energía generada llegue a los centros de consumo de manera eficiente.

“La Red Nacional de Transmisión (RNT) y las Redes de Distribución se encuentran actualmente en un estado de reestructuración y fortalecimiento operativo y estratégico. El gobierno ha puesto en marcha un plan de inversión de más de 8 mil millones de dólares destinado a fortalecer la RNT con cerca de 50 nuevas líneas estratégicas. A medida que se concreten las

obras previstas, la RNT experimentará cierto nivel de alivio en congestión y permitirá la mayor incorporación de nueva capacidad eólica. No obstante, con el fin de mantener el ritmo de crecimiento de la capacidad instalada renovable, es necesario que la RNT crezca aceleradamente y en adelanto.

El almacenamiento de energía también es una pieza clave para permitir una mayor penetración eólica y a la vez colaborar aún más a la estabilidad del SEN. La nueva normativa del sector eléctrico considera que los proyectos renovables incluyan sistemas de baterías para aportar “firmeza” y control de frecuencia. Se proyecta la integración de hasta 5 mil MW en almacenamiento hacia 2030, con lo cual se modifica la forma en que los parques eólicos interactúan con el despacho eléctrico nacional.

Finalmente, los procesos de obtención del permiso de generación y el proceso de interconexión priorizan a aquellos proyectos que se alineen con la Planeación Vinculante y en este sentido, la disponibilidad de información para el proceso de desarrollo de nuevos proyectos es clave”, afirma Gerardo Pérez Guerra.

Desafíos estratégicos y cadena de valor

A pesar de los avances, la industria enfrenta el reto de profundizar su integración tecnológica nacional. Históricamente, México se ha enfocado en acumular capacidad instalada mediante la importación de tecnología, con empresas como Siemens-Gamesa y Vestas.

La nueva estrategia nacional busca transitar hacia un modelo donde la industria manufacturera mexicana participe en eslabones de mayor valor agregado, aprovechando la sofisticación de sectores como el automotriz y el aeronáutico para desarrollar capacidades tecnológicas propias en el sector eólico.

Y en este apartado, la repotenciación de la infraestructura eólica existente jugará un rol fundamental para optimizar recursos y avanzar en eficiencia operativa en todos los frentes.

“Técnicamente, esta estrategia (repotenciación) permite sustituir aerogeneradores antiguos por tecnología de última generación que triplica la capacidad de generación individual sin incrementar la superficie a utilizar ni requerir nuevos derechos de vía. Nos permite aprovechar los sitios con el mejor recurso eólico del país y la infraestructura de interconexión ya existente. Además, la repotenciación ofrece una oportunidad para incrementar la oferta de energía limpia sin los tiempos de espera y costos asociados a la construcción de nuevas líneas de transmisión. Por supuesto, todo esto sujeto a las aprobaciones regulatorias correspondientes.

La repotenciación será una estrategia importante para la estabilidad del SEN hacia 2030, especialmente en regiones de madurez eólica como el Istmo de Tehuantepec, donde los primeros parques se aproximan al final de su vida útil de 20 a 25 años”, analiza Gerardo.

De esta manera, puede aseverarse que la energía eólica en México ha iniciado un ‘renacer’ estratégico. La combinación de una planeación estatal robusta, el interés sostenido del capital privado y una visión de desarrollo social justo coloca al país en la ruta correcta para cumplir sus metas climáticas.

Importancia de las renovables: más allá de los megawatts

La AMDEE ha puesto especial énfasis en que el éxito de la industria se mida también por su impacto social y su capacidad para integrarse armoniosamente con las comunidades bajo principios de justicia energética. En un país donde más del 36% de los hogares enfrenta algún grado de pobreza energética, la energía eólica ofrece soluciones a través de proyectos de autoconsumo rural y electrificación de zonas aisladas.

“El sector eólico en México no solo ha crecido en capacidad instalada; también ha evolucionado a partir de aprendizajes clave en el relacionamiento con las comunidades. En este proceso, Oaxaca ha sido fundamental. Como uno de los estados con mayor potencial y generación eólica del país, se ha convertido en un punto de referencia donde la experiencia local ha permitido integrar estándares internacionales en materia de debida diligencia y respeto a los derechos humanos y gestión social.

Hablar de proyectos eólicos va mucho más allá de la instalación de infraestructura para generar energía. Implica construir relaciones de largo plazo con las comunidades, basadas en el entendimiento de su cosmovisión, sus usos y costumbres, y su identidad cultural. En muchos casos, estas relaciones

se desarrollan a lo largo de más de 25 años, lo que exige una visión sostenida de diálogo, adaptación y corresponsabilidad.

A partir de estas experiencias, el sector ha transitado hacia esquemas de desarrollo local colaborativo, donde las prioridades comunitarias marcan la pauta. Así, se han impulsado programas que responden a necesidades concretas: desde proyectos productivos vinculados a las vocaciones regionales, hasta capacitación para fortalecer actividades como la pesca y la ganadería. Incluso, se han promovido iniciativas para preservar y fortalecer lenguas originarias, como el zapoteco, reconociendo su valor cultural y social”.

Además, la industria está impulsando una agenda de equidad de género, liderada por el Comité de Expertas en Energía Eólica de la AMDEE, que busca reducir la brecha laboral y promover la participación de mujeres en puestos de alta dirección y decisión técnica.

“En este contexto, la AMDEE ha jugado un papel clave al impulsar a que sus empresas asociadas adopten y repliquen buenas prácticas sociales. A través de herramientas como los cuadernillos de buenas prácticas sociales anuales y la guía ESG para empresas eólicas, la asociación promueve una operación más responsable, alineada con las expectativas sociales y ambientales del entorno.

Hoy, el sector eólico en México demuestra que la transición energética no solo se mide en megawatts, sino también en la capacidad de construir confianza, generar valor compartido y fortalecer el tejido social en los territorios donde se desarrolla”, concluye Gerardo Pérez Guerra.

DIEZ AÑOS DEL CÓDIGO DE RED

TEMPUS FUGIT, EL TIEMPO VUELA COMO ESCRIBIÓ VIRGILIO. YA SON 120 MESES CON EL CÓDIGO DE RED Y 84 MESES DE LA OBLIGATORIEDAD UNIVERSAL. HEMOS TENIDO AVANCES, PERO UN MUY LARGO TRECHO QUE RECORRER EN LOS CENTROS DE CARGA

El 9 de abril se cumple una década de la entrada en vigor del Código de Red (CR), mismo que otorgó 3 años de gracia a los Centros de Carga (CC) obligados, léase los de media y alta tensión. No está por demás recordar que el CR tiene como objetivo establecer los requerimientos técnicos mínimos para la eficiencia, calidad, confiabilidad, continuidad, seguridad y sustentabilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Es un documento técnico, por si queda alguna duda.

Parte medular de la Reforma Energética (RE) indica las obligaciones de los participantes del sector. Por supuesto que previo a la RE, aunque no existía como tal, CFE tenía reglas similares que permitían el funcionamiento del SEN, así como su planeación. Para los CC existían disposiciones particulares muy enfocadas a las cargas que más podían causar problemas a la operación del SEN. El contar con un CR fija un piso parejo para los

SANTIAGO BARCÓN

participantes y evita que las externalidades de un mal diseño u operación afecten a los otros participantes. No es solo en beneficio del SEN, sino de los vecinos eléctricos: un CC que no cumpla afecta a los aledaños.

Hasta ahí todo bien, pero tuvimos, y persisten dos problemas preocupantes que no nos permiten obtener todo el beneficio potencial del CR. El primero fue que con el cambio de gobierno todo se judicializó en la generación. Cambios propuestos por el gobierno que tenían gran sentido técnico eran rechazados y se recurría al amparo. Recuerdo en particular la prohibición, durante la pandemia y con un sistema de baja inercia, de hacer pruebas en línea viva para interconectar energías renovables. Esto es completamente justificable y el hacerlo puede ocasionar un apagón. Por supuesto se ampararon y se les otorgó: solo defendían su ingreso sin ver las posibles consecuencias. Como mencioné… son verdes por el gusto de los dólares, no del medio ambiente.

Barcon

En mis artículos en Energía Hoy, pisé varios callos: “Santiago nos dio la espalda”, pero ninguno tuvo el valor civil de debatir y justificar el amparo. Por supuesto, que en otros tenían razón de defender por la vía legal su posición. Pero el porcentaje de éxito de los amparos, casi universal, superaba por mucho lo que puede esperarse en una disputa legal, que siempre es incierta.

Esto tuvo consecuencias mucho más graves que el sector eléctrico: en la primera oportunidad se desmanteló la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Muchos en el sector eléctrico estatal lo aplaudieron, pero ahora están pagando las consecuencias con la disminución de las pensiones, que aprovecho para expresar mi solidaridad a los jubilados ante un acto cobarde y ruin. Pero ahora, por desgracia, ya las posibilidades de defensa son mínimas.

El segundo es que el CR para los CC no ha acabado de cuajar y no lo hará mientras no haya inspecciones. Es

realmente lamentable que, ya teniendo las herramientas, las Unidades de Inspección de Código de Red para Centros de Carga (UICRCC), no se inicie la fiscalización. Ojalá ese fuera el único problema. Uno particularmente grave son la enorme cantidad de “expertos” que han surgido y que mienten como bellacos. Solo buscan vender su solución y, por supuesto, “Cuando solamente tienes un martillo, todos los problemas son clavos”. Algunos estudios son verdaderas atrocidades ingenieriles. Aunemos a que la casi creencia religiosa de que toda la culpa de la mala operación del sistema, para variar, es de CFE. Esta misma semana con un vecino de casillero en el club, despotricaba contra CFE y le pregunté: ¿Tu empresa cumple con el CR?, ¿tus vecinos eléctricos? Su respuesta: “Estoy en un parque industrial”. Saquen ustedes sus conclusiones.

El iniciar las inspecciones creará una derrama importante de fondos: a las autoridades por el ingreso de las multas, los impuestos de las nuevas inversiones y

el crecimiento en el sector eléctrico; a los industriales por mayores ventas y también crecerán oportunidades de desarrollo de los verdaderos ingenieros eléctricos. Sin inspecciones, los que vendieron “soluciones” que no se han validado por una UICRCC seguirán lucrando. Terrible y doloroso para los que amamos nuestra profesión.

Terminemos mencionando que, al igual que con la Reforma Judicial —de la que pocos entienden realmente su alcance y consecuencias—, en el sector eléctrico prevalece una preocupante falta de formación. La Comisión Nacional de Energía (CNE) debe establecer una comunicación más clara sobre lo que espera del sector, actuar con todo el peso de la ley, y apoyar a que los responsables de los CC encuentren fuentes fidedignas para informarse. En ese vacío proliferan, como ya lo mencionamos, los falsos expertos, distorsionando la realidad técnica y alejando al sistema de los beneficios reales del CR. Cuando la información no se forma, el criterio se deforma.

COMPLEJIDAD: LA COMPETENCIA EJECUTIVA MÁS SUBESTIMADA

¿Por qué los líderes que no comprenden sistemas pierden industrias enteras?

FÁTIMA

Fundadora de FB SOLUTIONS

BARRERA

Entendiendo la lógica del sistema

En el entorno actual, la mayoría de las decisiones estratégicas fallan no por falta de información, sino por un error más profundo: la incapacidad de interpretar sistemas complejos.

Durante décadas, la formación ejecutiva privilegió la simplificación. Se asumía que los problemas podían descomponerse en partes, resolverse por separado y luego integrarse en una solución coherente. Ese enfoque funcionó en contextos estables. Hoy, ya no.

Los sectores más dinámicos — particularmente el energético— operan bajo condiciones donde las variables no solo son múltiples, sino interdependientes, cambiantes y sensibles al tiempo. En estos entornos, simplificar en exceso no aclara: distorsiona.

La complejidad no es sinónimo de caos, es la coexistencia de multiples factores que interactúan de manera no lineal"

Esto implica que una decisión correcta en un punto del sistema puede generar efectos adversos en otro, y que los resultados no siempre son proporcionales a las acciones que los originan.

Cuando un líder no comprende esta lógica, comienza a tomar decisiones técnicamente válidas que producen consecuencias estratégicamente equivocadas. Se optimizan procesos aislados mientras el sistema en su conjunto se deteriora. Se introducen soluciones

locales que generan fallas globales. Y, en el peor de los casos, se pierde capacidad de respuesta frente a cambios que no siguen trayectorias predecibles.

En el sector energético, esta dinámica es especialmente evidente. La transición hacia nuevas matrices energéticas no depende únicamente de tecnología o inversión. Está atravesada por regulación, infraestructura, comportamiento de mercado, tensiones geopolíticas y evolución tecnológica simultánea. Cada intervención modifica el sistema completo.

En este contexto, la complejidad deja de ser un obstáculo y se convierte en una ventaja competitiva.

Las organizaciones que desarrollan la capacidad de leer sistemas —no solo datos— pueden anticipar efectos secundarios, identificar puntos de apalancamiento y diseñar estrategias más resilientes.

Esto no implica controlar todas las variables, lo cual es imposible, sino entender cómo se relacionan. Implica reconocer patrones, evaluar consecuencias en múltiples niveles y tomar decisiones que consideren no solo el impacto inmediato, sino su propagación en el tiempo.

EnergíaHoy

El nuevo perfil ejecutivo

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El nuevo perfil ejecutivo no es el del especialista que optimiza una parte del sistema, ni el del generalista que simplifica para decidir más rápido.

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Interprete de complejidad capaz de operar en entornos de respuestas no lineales, donde cada decisión modifica el contexto.

Es el del intérprete de complejidad: alguien capaz de operar en entornos donde las respuestas no son lineales y donde cada decisión modifica el contexto en el que se inserta.

En un escenario donde las industrias completas pueden transformarse en ciclos cada vez más cortos, la incapacidad de comprender sistemas no es una limitación técnica. Es un riesgo estratégico.La complejidad, bien entendida, no ralentiza la toma de decisiones. La vuelve más precisa.

Es el del intérprete de complejidad: alguien capaz de operar en entornos donde las respuestas no son lineales y donde cada decisión modifica el contexto en el que se inserta.

En un escenario donde las industrias completas pueden transformarse en ciclos cada vez más cortos, la incapacidad de comprender sistemas no es una limitación técnica. Es un riesgo estratégico.

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Texto y fotos: Aranza Bustamante

LIDERAZGO FEMENINO: LA AGENDA QUE MARCÓ LA CUMBRE DE LAS 200 MUJERES MÁS IMPORTANTES DE MÉXICO E

l pasado 23 de marzo en la Ciudad de México, se llevó a cabo la cuarta edición de la Cumbre de las 200 Mujeres más Importantes de México, organizada por Mundo Ejecutivo. A lo largo de la jornada, empresarias, políticas y líderes de distintos sectores construyeron una conversación sobre los desafíos estructurales y las oportunidades del liderazgo femenino en el país, conectando temas que van desde la inteligencia artificial (IA) hasta la toma de decisiones en el ámbito público.

La cumbre comenzó con el mensaje inaugural de Jessyca Cervantes, presidenta ejecutiva de Mundo Ejecutivo, quien colocó en el centro del debate la visibilidad como punto de partida para el cambio. Su intervención no solo abrió el evento, sino que marcó el hilo conductor que atravesaría cada panel: la necesidad de reconocer el impacto real de las mujeres en todos los sectores.

“México necesita visibilizar, reconocer y potenciar el liderazgo de sus mujeres. Creemos profundamente que lo que no se visibiliza no existe en la narrativa colectiva y lo que no se reconoce difícilmente se multiplica [...]. Hay mujeres que están tomando decisiones, que están construyendo empresas y abriendo camino”, afirmó.

Jessyca Cervantes, presidenta ejecutiva de Grupo Mundo Ejecutivo

PANEL

“LA EMPRESA OPERADA POR IA”

El arranque tecnológico: la IA como eje de competitividad

El primer panel, titulado “La empresa operada por IA”, abrió la discusión con uno de los temas más urgentes para el sector empresarial: la integración de la IA en los modelos de negocio. Desde el inicio, las participantes coincidieron en que esta herramienta ya no es una tendencia, sino una condición para competir en el mercado.

Paola Becerra, presidenta de SAP México, explicó que la IA ya genera eficiencias tangibles en procesos clave; sin embargo, subrayó que el verdadero reto no está en su implementación técnica, sino en la capacidad de las

organizaciones para adaptarse al cambio.

A esta visión se sumó Ana de Saracho O’Brien, fundadora de Yo en Gestión 360, quien llevó la conversación al terreno de las pequeñas y medianas empresas, donde la tecnología representa una oportunidad, pero también una presión constante.

“Para las empresarias la IA no es una herramienta de valor, es una herramienta de supervivencia porque permite que una idea de negocio se transforme en algo real. En un principio una no puede contratar a las personas que quizá te ayuden a hacerlas realidad”.

PANEL

“EQUIDAD DE GÉNERO Y QUEHACER POLÍTICO”

Conforme avanzó el panel, la discusión transitó hacia aplicaciones concretas en diversos sectores. Samira Herrera, directora de comunicación y Relaciones Públicas en Huawei México, destacó que gracias a la IA cada vez hay más avances en minería e infraestructura, como el uso de vehículos autónomos y sensores en vestimenta capaces de detectar gases, lo que contribuye a prevenir accidentes en entornos de alto riesgo.

En el sector retail, Mariana Ramírez, marketing manager Latin America en Axis Communications, explicó que las soluciones de videovigilancia con IA también han evolucionado hacia herramientas de análisis de comportamiento. Estas tecnologías permiten interpretar patrones de consumo y tomar decisiones comerciales más precisas, convirtiendo la seguridad en una fuente de inteligencia de negocio.

Al finalizar, la directiva de Huawei introdujo un matiz clave: los riesgos éticos y los sesgos que pueden reproducirse si no se corrigen desde su origen. “Las IA han venido siendo alimentadas por hombres desde muchos años atrás”, mencionó Herrera.

El giro hacia lo público: política, poder y desigualdad estructural

Enseguida, el encuentro dio un giro hacia el ámbito político con el panel “Equidad de género y quehacer político” en el que participaron Beatriz Paredes, política y diplomática por el Partido Revolucionario Institucional (PRI); Magda Zulema Mosri Gutiérrez, magistrada de la Sala Superior del Tribunal Federal de Justicia Administrativa y presidenta de la Comisión de Igualdad de Género; Margarita Zavala, diputada del Congreso de la Unión por el Partido Acción Nacional (PAN), y Rocío Abreu, diputada del Congreso de la Unión por Morena.

A diferencia de los bloques anteriores, la discusión se centró en las estructuras de poder y en los límites de los avances en materia de paridad. Las participantes coincidieron en que el reto actual no es solo ocupar espacios, sino ejercerlos plenamente.

“Los puestos son pasajeros… Yo no soy una persona de puestos, soy una persona de visiones”, afirmó Beatriz Paredes. Asimismo, destacó la importancia de construir alianzas entre mujeres, formar equipos sólidos y superar prácticas que debilitan el avance colectivo.

Por su parte, la magistrada Mosri Gutiérrez planteó una de las críticas más directas al señalar la desconexión entre la representación política y el ejercicio del presupuesto. Además, apuntó la necesidad de actuar desde las políticas públicas y la prevención.

Posteriormente, Rocío Abreu llevó la discusión al terreno del ejercicio cotidiano del poder, subrayando la importancia de sostener posturas firmes frente a las resistencias: “Tenemos que ser mujeres empoderadas y demostrar nuestra capacidad, lo que valemos y no estar de contentillo”.

La conversación avanzó hacia los pendientes estructurales, particularmente el tema de los cuidados, identificados como uno de los primeros obstáculos para el desarrollo profesional y político de las mujeres. Margarita Zavala enfatizó que sin redistribución del gasto y corresponsabilidad, la igualdad seguirá siendo limitada.

“Hemos avanzado, yo vuelvo al terreno de sí hay que legislar, pero también hay que redistribuir el gasto para que haya igualdad y un sistema nacional de cuidados y, sobre todo, que en el ejecutivo realmente se responda a la agenda de las mujeres para transformar sus vidas”, detalló Zavala.

De la política al talento: el futuro del trabajo

Después de abordar el ámbito público, la cumbre regresó al terreno empresarial con el panel “Capital Humano 4.0: La redefinición”. La conversación se centró en cómo la IA está transformando el trabajo y las habilidades necesarias para el futuro.

Anel García, socia directora de Whittaker México, abrió el diálogo con un llamado a la acción que marcó el tono del panel, enfatizando la necesidad de adoptar la tecnología sin importar la generación o el nivel de experiencia.

En la misma línea, Cristina Mesón, vicepresidenta de Recursos Humanos de Grupo Lala, subrayó que la IA es un medio, no un fin. Su implementación impulsa procesos de upskilling y reskilling que resultan clave para la adaptación de las organizaciones a la nueva economía digital.

A partir de ahí, el enfoque se amplió hacia el bienestar laboral. Noemí Zozaya, CEO de Evoluzion at Work, planteó que las empresas deben replantear su relación con el talento, entendiendo el desarrollo humano como parte de su responsabilidad.

PANEL

“CAPITAL

HUMANO 4.0: LA REDEFINICIÓN”

PANEL

“LIDERAZGO E INCLUSIÓN: MUJERES EN EL C-LEVEL Y SU IMPACTO EN EL ROI”

“Hoy, no es qué obtengo yo como empresa de los colaboradores nada más, sino yo qué le doy a los colaboradores para que cuando salgan de la empresa, si llegaran a tener que salir voluntariamente, se vuelvan más valiosos tanto a nivel personal como a nivel profesional”, explicó.

En contraste, Teresa López Pelcastre, directora de Atención a Clientes Felices en Brivé, introdujo una visión más directa sobre los efectos de la automatización, advirtiendo que la transformación implicará pérdidas y creación de empleos de forma simultánea.

Por otro lado, Lizeth Quintanilla, directora de Talento de Veolia México, compartió el caso de “Sofía”, un chatbot disponible 24/7 que convive con colaboradores con más de 45 años de experiencia, demostrando que la IA puede potenciar el conocimiento acumulado en lugar de sustituirlo.

Zaira Lorena Zepeda, CEO de Unlockeday, enfatizó que para las PyMEs la clave está en la combinación de datos y machine learning. Sin información de calidad, la IA carece de valor; pero con ella, puede convertirse en un aliado estratégico para la toma de decisiones.

Como reflexión final, el conversatorio destacó que la inteligencia no tiene género y que el acceso a las herramientas tecnológicas debe ser equitativo, ya que el verdadero reto no está en la adopción de la IA, sino en evitar que esta deshumanice la toma de decisiones.

El cierre empresarial: liderazgo femenino en el C-Level En la recta final de la jornada, el panel “Liderazgo e Inclusión: Mujeres en el C-Level y su impacto en el ROI” llevó la conversación al nivel más alto de toma de decisiones corporativas, donde el liderazgo femenino se analiza desde su impacto en resultados de negocio.

A lo largo de la conversación, participaron Carolina Méndez, directora General de Cárnicos de Grupo Lala; Gabriela Vieira DoPrado, CEO de Sports World; Diana Olivares, directora general de Universal Assistance México; Lourdes Bee, directora general de Chubb CDS; y Renata Sobrino, directora de Marketing para Marcas de Scotch Whisky en Diageo México.

Renata Sobrino dijo que la autopercepción es una barrera recurrente en el desarrollo profesional de las mujeres: “Nosotras somos tan autocríticas y perfeccionistas que siempre decimos, ‘¿y si no puedo? Entonces mejor me espero a la que sigue. Yo lo que siempre digo a mi equipo es ‘¿por qué no aplicaste a esa posición?’ Y me dicen ‘no estoy lista’. No, sí estás y aplicas, por favor”, contó Sobrino.

Desde otra perspectiva, Gabriela Vieira DoPrado compartió su experiencia en espacios dominados por hombres: “Yo entré a muchas juntas en las que no hablaban conmigo. Hablaban con todos los demás y yo era la única mujer en la mesa. Al final me divertía, porque yo decía ‘quien

va a firmar el cheque soy yo’ […]. Era una forma delicada de decir ‘perdóname señor, yo estoy aquí y tengo la capacidad de estar”, contó.

El panel enfatizó que uno de los mayores aportes del liderazgo femenino radica en la capacidad de humanizar la gestión empresarial. Para Lourdes Bee y Carolina Méndez, la empatía y la comprensión de los equipos no son cualidades accesorias, sino factores que inciden directamente en los resultados.

El cierre del panel estuvo marcado por una reflexión sobre el impacto intergeneracional. Más allá de los avances logrados, coincidieron en que el objetivo es allanar el camino para que las nuevas generaciones de mujeres accedan a la alta dirección sin enfrentar las mismas barreras. Así, el panel retomó uno de los mensajes más consistentes de toda la cumbre: el liderazgo femenino no solo es una cuestión de equidad, sino una ventaja estratégica.

Un cierre simbólico: reconocimiento y diagnóstico

La jornada concluyó con la entrega de reconocimientos a las 200 Mujeres más Importantes de México. El momento marcó no solo el cierre del encuentro, sino también un reconocimiento al impacto de mujeres que, desde distintos sectores, inciden en la vida económica, social y pública del país.

La entrega de galardones se organizó por bloques, visibilizando la diversidad de industrias en las que el liderazgo femenino ha ganado terreno, desde el ámbito empresarial y mediático hasta el político y cultural. Más que una lista, el reconocimiento funcionó como una radiografía del alcance de la representación femenina en espacios de decisión.

Entre las galardonadas destacaron figuras como Alejandra Castillo, Samira Herrera, Adela

Micha, Alicia Bárcena Ibarra, Alondra de la Parra, Ana de Saracho O’Brien, Beatriz Paredes Rangel, Gloria Guevara, Layla Delgadillo Aguilar, Margarita Zavala, Diana Olivares, Danielle D’Ithurbide, Lupita Thomas, Rocío Abreu, Susana Duque Roquero, Alma Medina y Verónica Salame, entre otras líderes.

El cierre también incorporó voces que reforzaron el sentido del reconocimiento. Entre ellas, Adelma González, directora general de Helados Holanda México: “Somos mujeres que transformamos industrias y abrimos oportunidades. Esto es algo que vivimos todos los días con convicción, decisiones, empatía y propósito”, señaló.

“Cuando una mujer avanza, avanzamos todas”, fue la consigna que marcó el cierre de la cumbre. La frase sintetizó el espíritu del encuentro: el liderazgo femenino en México ya no se plantea como una aspiración, sino como una fuerza activa que exige mayor representación, poder de decisión y un impacto estructural en el desarrollo del país.

TOMAR DECISIONES CUANDO TODO CAMBIA:

LIDERAZGO

ENERGÉTICO EN LA ERA

DE LA INCERTIDUMBRE

Vivimos una época en la que la toma de decisiones se ha vuelto un ejercicio permanente de equilibrio. Equilibrio entre riesgo y oportunidad, entre corto y largo plazo, entre reacción y estrategia.

Para los tomadores de decisiones, particularmente en sectores tan sensibles como el energético, la presión se intensifica en contextos de alta incertidumbre geopolítica, económica y regulatoria.

Tomamos decisiones todo el tiempo. Algunas parecen triviales: qué ropa usar hoy, si revisar el clima la noche anterior o preparar con anticipación la agenda del día siguiente. Sin embargo, incluso en estos actos cotidianos existe una metodología implícita: nos informamos, anticipamos escenarios y elegimos con base en la mejor información disponible. El resultado suele ser un día más enfocado, productivo y eficiente.

Este mismo razonamiento puede y debe extrapolarse al ámbito profesional. En esencia, la metodología es la misma: investigar, entender el contexto futuro, cubrir riesgos y crear las condiciones necesarias para concentrarse en la ejecución. La diferencia es que, en el entorno empresarial, las consecuencias de una decisión mal informada pueden impactar la rentabilidad, la competitividad y la sostenibilidad de una organización.

En el caso específico de los compradores de energía, la recomendación es clara: estar bien informados o contar con asesores profesionales que ayuden a comprender cómo cubrirse ante las posibles inclemencias del mañana, particularmente frente a la volatilidad de los precios de la energía.

Las tensiones geopolíticas mueven los precios de la energía y de las materias primas. Estos cambios no solo influyen en los mercados energéticos, sino también en la política monetaria, la inflación y en los ajustes fiscales o regulatorios. Cualquier modificación relevante en Estados Unidos, China o la Unión Europea se transmite casi de inmediato al resto del mundo. La interdependencia global es tan alta que un evento inesperado de gran impacto puede darles la vuelta a los mercados en cuestión de días, o incluso horas.

Se dice con frecuencia que “el mundo ha cambiado”. Lo escuchamos cada vez más, aunque quizá todavía no somos plenamente conscientes de la magnitud ni del rumbo que tomará. Lo que sí resulta evidente es la responsabilidad que tiene la sociedad, como consumidora y como agente activo, en la configuración de la oferta y la demanda.

El gran desafío es mantener la competitividad económica mientras se cumplen criterios ESG, defendiendo valores de sostenibilidad, gobernanza, transparencia y cuidado de la comunidad, valores que han costado años construir y promover.

POR ANGIE SOTO

Directora general de Nx Buena Energía.

Los ejemplos internacionales son claros. China se ha consolidado como líder en tecnología verde, a pesar del incremento en el uso de carbón a lo largo de los años. En Estados Unidos, muchas empresas aceleran el desarrollo de proyectos renovables ante la posible expiración de créditos fiscales. Para una empresa, reaccionar en el corto plazo a políticas públicas cambiantes resulta extremadamente complejo, ya que los planes estratégicos suelen definirse en horizontes que no siempre coinciden con los ciclos políticos.

Aun así, cada vez más empresas actúan con sentido común y coherencia con su propósito corporativo. Un propósito auténtico fomenta la cohesión interna, genera resultados sostenibles y construye confianza entre empleados y clientes. En última instancia, la principal beneficiaria es una sociedad más justa y resiliente. Esta volatilidad no es solo teórica. El comportamiento reciente del Mercado Eléctrico Mayorista en México lo confirma. Como se observa en la siguiente gráfica, 2025 registró precios promedio significativamente más bajos que 2024, marcando una diferencia clara frente al año anterior y abriendo una ventana de oportunidad para los compradores de energía.

(PML) 2024-2025

precios competitivos y tomar decisiones informadas que reduzcan la exposición futura a la volatilidad del mercado.

Figura 1. Precio Marginal Local (PML) promedio mensual del Sistema Interconectado Nacional, comparativo 2024–2025. Fuente: Elaboración propia con datos del CENACE.

Durante 2025, el mercado se caracterizó por una mayor disponibilidad de generación hídrica, lo que redujo la presión sobre tecnologías de mayor costo y se tradujo en precios promedio más bajos a lo largo de varios meses del año. Este entorno contrastó con 2024, un año con mayores tensiones en precios, derivadas de una mayor demanda y un menor margen operativo entre la oferta de generación y el consumo.

¿Qué sucederá en 2026? No existe una bola de cristal. La variabilidad climática, la evolución de la demanda, las tensiones geopolíticas y los ajustes regulatorios seguirán marcando el rumbo del mercado. Precisamente por ello, los ciclos favorables no deben interpretarse como permanentes, sino como oportunidades estratégicas.

Hoy, más que nunca, es momento de compradores. De analizar con rigor, estructurar coberturas, fijar

Una de las herramientas más eficaces para combatir la incertidumbre de precios para los grandes consumidores es la contratación de un PPA a través de un suministrador de servicios calificados. Este tipo de esquemas permite garantizar precios competitivos, eficientes y transparentes, al tiempo que promueve el uso de fuentes de energía limpia. Al facilitar el financiamiento de nuevos proyectos renovables, los PPAs impulsan inversión, empleo y desarrollo económico, creando las condiciones para mejoras sostenibles en términos de bienestar social.

Desde Nx Buena Energía acompañamos a la industria en la toma de decisiones estratégicas, ayudando a cumplir objetivos de descarbonización sin descuidar la rentabilidad ni la competitividad. Lo hacemos a través de soluciones integrales de suministro energético con fuentes renovables, esquemas de autoconsumo, sistemas de almacenamiento con baterías (BESS), certificados de energía limpia nacionales e internacionales, créditos de carbono y programas de eficiencia energética.

En un mundo incierto, decidir mejor no significa eliminar el riesgo, sino gestionarlo con información, visión de largo plazo y los aliados estratégicos adecuados.

ES VIRTUAL:

LA NUBE MÉXICO Y LA NUEVA GEOPOLÍTICA DE LOS DATA CENTERS NO D

urante años pensamos que la nube era un espacio abstracto. Un territorio etéreo donde los datos simplemente “existían”. Hoy sabemos que es todo lo contrario: la nube es infraestructura física, intensiva en energía, profundamente territorial y, cada vez más, geopolítica. Los centros de datos, la arquitectura silenciosa que sostiene la economía digital, han dejado de ser invisibles. No porque antes no existieran, sino porque operaban en un sistema energético que todavía podía absorberlos sin cuestionarlos. Ese sistema ya no existe.

El tono ha cambiado. La conversación energética global ya no gira únicamente en torno a la transición o la descarbonización, sino en torno a algo más incómodo: la escasez, la priorización y el conflicto. La electricidad ha dejado de ser un insumo abundante para convertirse en un recurso estratégico. Y cuando un recurso se vuelve estratégico, se vuelve político. Los centros de datos entran en este contexto no como una carga más, sino como un nuevo tipo de demanda: intensiva, concentrada y en rápido crecimiento. No producen bienes tangibles en el sentido tradicional ni se insertan fácilmente en las métricas convencionales de

GABRIELA CARRASCO

desarrollo industrial. Su valor es distinto: habilitan la economía digital, soportan servicios críticos y se han vuelto indispensables para múltiples sectores. Su perfil energético, sin embargo, los coloca en una posición particular dentro de un sistema eléctrico bajo presión. Su desarrollo empieza a evaluarse no solo por su aporte económico, sino por cómo se inserta en una red de prioridades cada vez más disputadas.

La irrupción de la inteligencia artificial ha eliminado cualquier margen de ambigüedad. La demanda eléctrica asociada a infraestructura digital está creciendo a un ritmo que supera la capacidad de adaptación de las redes. Los ciclos tecnológicos se miden en meses; la expansión de la infraestructura eléctrica, en años.

El desajuste es estructural. Y el cambio más profundo no es técnico, es geopolítico. La capacidad de cómputo se está convirtiendo en un activo estratégico equiparable a los recursos energéticos o militares. En el ámbito de la seguridad nacional, la supremacía ya no depende únicamente del armamento convencional, sino de la capacidad de

procesar información, entrenar modelos y desplegar sistemas autónomos. En términos simples: el país que pueda producir más “unos y ceros” tendrá una ventaja decisiva.

Esto reconfigura la lógica del poder global. Así como los semiconductores se convirtieron en cuellos de botella críticos en la economía mundial, la infraestructura energética que habilita el cómputo masivo se perfila como el siguiente campo de disputa. Los centros de datos no son solo activos tecnológicos: son nodos estratégicos dentro de una red de poder más amplia.

Esta carrera, sin embargo, no se está dando en un terreno neutral. Mientras las economías del Norte Global discuten cómo escalar inteligencia artificial y asegurar capacidad de cómputo, gran parte del Sur Global sigue enfrentando desafíos básicos de acceso a la electricidad. La brecha es energética antes que digital. Sin energía confiable, no hay centros de datos; sin centros de datos, no hay inteligencia artificial; sin inteligencia artificial, no hay participación plena en la economía (ni en la geopolítica) del siglo XXI.

Esto configura una desigualdad estructural de nuevo tipo. La pregunta ya no es quién tiene acceso a internet, sino quién tiene la capacidad soberana de procesar información. La soberanía digital deja de ser un problema de regulación de datos y se convierte en un problema de infraestructura energética.

México se encuentra en una posición particularmente compleja dentro de este escenario. Impulsado por su perpetua integración económica con Estados Unidos, el país se consolidó como uno de los principales hubs de centros de datos en América Latina. A primera vista, esto podría interpretarse como una oportunidad: inversión, desarrollo, modernización.

Una lectura más atenta revela otra cosa.

La infraestructura digital que se está instalando en territorio mexicano depende, en gran medida, de tecnología, capital y plataformas extranjeras. Al mismo tiempo, el sistema eléctrico nacional enfrenta crecientes presiones: picos de demanda, estrés hídrico que afecta la generación hidroeléctrica, márgenes operativos cada vez más estrechos, modernizaciones pendientes, entre muchas otras.

Ingeniera en Energía y Analista en DatacenterDynamics

Semblanza.

En este contexto, los centros de datos no representan necesariamente soberanía tecnológica. Corren el riesgo de convertirse en extensiones de redes globales de infraestructura sobre las cuales el país tiene un control limitado. México no está construyendo autonomía digital; está, en muchos casos, hospedando infraestructura ajena.

Esto no es menor. En un escenario de creciente tensión geopolítica, la infraestructura crítica (incluyendo centros de datos) puede convertirse en un punto de presión. La historia reciente ha demostrado que la infraestructura energética y tecnológica no es neutral: es objetivo, es herramienta y es territorio de disputa.

La pregunta de fondo, entonces, no es si México debe o no atraer centros de datos.

La pregunta es bajo qué condiciones, con qué estrategia y con qué visión de país.

Porque detrás de la expansión de la nube hay una transformación más profunda: la digitalización no está desligada del mundo material, está anclada en él. Depende de energía, de territorio y de decisiones políticas. En esa intersección se está definiendo una nueva arquitectura de poder.

La promesa del progreso tecnológico es poderosa, pero no es neutra. Sin una base energética sólida y soberana, corre el riesgo de convertirse en una nueva forma de extractivismo: no de recursos naturales, sino de capacidad cognitiva.

La nube nunca fue virtual. Siempre fue infraestructura. Y la infraestructura, siempre será arquitectura del poder.

Gabriela Carrasco es Ingeniera en Energía y Analista en DatacenterDynamics, donde analiza la expansión global de los centros de datos desde una perspectiva energética, sistémica y política. Anteriormente, formó parte de la Asociación Mexicana de Centros de Datos (MEXDC), donde lideró comisiones del sector relacionadas con la planeación regional de largo plazo en temas de energía, regulación, talento y sostenibilidad. Forma parte de la red de Delegados Juveniles de la International Renewable Energy Agency (IRENA) y participa como voluntaria en IEEE Power & Energy Society Young Professionals.

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