


Año 3, No. 63 / 28 de febrero del 2026 EN LA GUERRA DE SUCESIÓN DEL CRIMEN
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Año 3, No. 63 / 28 de febrero del 2026 EN LA GUERRA DE SUCESIÓN DEL CRIMEN








El viaje hacia el norte no solo se mide en kilómetros, sino en los obstáculos que aparecen entre las montañas y el metal de los vagones. Una imagen que retrata la vulnerabilidad y la fuerza de quienes lo arriesgan todo.
a Circunscripción es un proyecto informa vo producido y dirigido por la Ex Diputada Federal Migrante de la LXV Legislatura Nora Oranday
Coordinación General: Andrea María Guzmán Mauleón
Concepto editorial y diseño: Joaquín Sandoval Contreras
Nuestra Identidad Aporta Valor w.sextacircunscripcion.com / revista@sextacircunscripcion.com
Los artículos publicados son responsabilidad de sus autores .
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Habitarlabinacionalidadhoyessostenerseenequilibrioentredecisiones quesetomanendospaísesyrepercutenenunamismacomunidad.Este número 63 de Desde la Sexta Circunscripción está dedicado a ustedes: Mexicanos en Estados Unidos que trabajamos, votamos, emprendemos y mantenemosvivaunaiden dadquenosefragmentaconlasfronteras.
La caída de Nemesio Oseguera Cervantes no significó el cierre de un ciclo de violencia, sino el inicio de una reconfiguración. En escenarios de fragmentación criminal, el migrante se vuelve pieza vulnerable dentro de disputas territoriales quelosuperan.Elaumentodelreclutamientoforzadoylapresiónsobrecomunidades en tránsito no es una consigna ideológica: es una consecuencia observablecuandoelcontrolsedisputaylaprotecciónins tucionalnoalcanza.
Del otro lado, en el 2025, la detención infan l en Estados Unidos alcanzó niveles récord, tensionando marcos como el Flores Se lement Agreement Espacios como el “Camp 57” en Louisiana State Peniten ary reabren un debate esencial sobreloslímitesentreprocedimientoadministra voycas go.
Peroestenúmeronoessóloadvertencia.Másde3miljóvenesdeorigenmexicano votarán en las próximas elecciones intermedias y pueden resultar determinantes en una transición polí ca que redefina equilibrios locales y federales. No se trata de consignas, sino de peso demográfico, par cipación cívica y madurez democrá ca.
Esa fuerza ene raíces profundas. En el semidesierto de Múzquiz, los Mascogos preservan, a través del Capeyuye, una memoria de resistencia que demuestra quelaiden dadbinacionalnoesfragilidad,sinocon nuidadhistórica.
Esta revista es contexto y horizonte. Es una información para comprender el momento y con ello, claridad para ejercer, con responsabilidad, la influencia que yaesnuestra.
Graciasporcon nuarconlalecturadeestaRevistaquevavigente. Saludosafectuosos.



Nora Oranday EDITORA
Por Mtra. Angélica Araujo
Cada 30 segundos, un joven la no cumple 18 años en Estados Unidos. Eso significa que, cada día, alrededor de 2 mil 880 nuevos ciudadanos alcanzan la edad para votar.
No es una metáfora poé ca, es un dato demográfico. Si mul plicamos esa cifra por un año completo, estamos hablandodemásdeunmillóndenuevosvotantesla nosque se integran al padrón electoral. Muchos de ellos son hijos de inmigrantes mexicanos. Muchos otros nacieron en este país, pero crecieron en hogares donde se habla trabaja doble turno y se vive con el temor tedeunaredada.

Lo que está ocurriendo en este año solamente una elección intermedia más. unreacomodogeneracionalquepuede finir la relación entre el Estado y la comunidad de origen mexicano, que hoy suma dedor de 36 millones de personas en Es dos Unidos según es maciones del Research Center. Esa cifra nos conviert la diáspora mexicana más grande mundo y en un actor estructural dentr laeconomíaylapolí caestadounidense.
El peso demográfico y la economía sos enealpaís
California, Texas y Arizona no se en enden la fuerza laboral mexicana y mexicoameric sectores como la agricultura, la construcción, pitalidadylosservicios,nuestrapresencia nal, es central. En Estados como California crecimiento económico de las úl mas déc estado ligado al trabajo de millones de liasla nas.
Al mismo empo, los datos muestran una contradicción profunda. Encuestas recientes indican que alrededor del 40 por ciento de
los la nos vive con preocupación constante ante la posibilidaddequeunfamiliarseadetenidoporautoridadesmigratorias. Este temor no dis ngue entre ciudadanos y no ciudadanos. La vigilancia intensiva del ICE (Immigra on and Customs Enforcement) ha producido lo que varios académicos llamamosunaculturadesospechapermanente.Nosetratasolode opera vos. Se trata de un clima social que envía el mensaje dequepertenecer,nuncaessuficiente.

Esto genera lo que se conoce como inseguridad cívica. Las personas trabajan, pagan impuestos, sos enen escuelas y hospitales con su esfuerzo, pero sienten que su lugar en la nación es condicional. Esa tensión erosiona la confianza en lasins tucionesydebilitalacohesiónsocial.
Laeleccióndel2026yelnuevoelectoradola no
Para noviembre de este 2026, se calcula que aproximadamente un millón 700 mil jóvenes la nos que no votaron en el 2024, podrán hacerlo por primera vez. Históricamente, el voto la no joven ha tendido a inclinarse dos a uno contra polí cas de mano dura en inmigración. Firmas de análisis como EquisLabs y BSP Research han documentado que las prioridades de este grupo combinan economía, vivienda y derechosciviles.
Tras el regreso de Donald Trump a la presidencia en el 2025, el endurecimiento del discurso y de ciertas prác cas migratorias ha generado un efecto de rechazo entre jóvenes la nos. Sondeos mostraron que más del 60 por ciento desaprueba polí cas de deportación masiva. Incluso entre quienes votaron por razones económicas en el
2024, un segmento recono-
ce hoy que las m e d i d a s
m i g ra t o r i a s afectan directa-
m ente a s u s comunidades.
Aquí aparece
u n fe n ó m e n o
clave. La iden dad polí ca de esta generación no se construye solo en torno a la economía, sino también alrededor de la dignidad La incer dumbre que rodea programas como DeferredAc onforChildhoodArrivals se ha conver do en un símbolo de vulnerabilidad estructural. Cuando un joven crece viendo que el estatus legal de sus amigos puede cambiar con cada administración, en ende que el voto no es un lujo,esunaherramientadeproteccióncolec va.
Elriesgorealnoeselvotocontrario,sinolaabstención
Sin embargo, existe un peligro mayor que el apoyo al par do en el poder Ese riesgo es la abstención. Estudios recientes es man que hasta un 45 por ciento de los jóvenes la nos inconformes podría decidir no votar si siente que ningún par do representa de manera autén ca sus intereses. Sabemos que la desmovilización es una forma silenciosa de exclusión. Cuando la gentedejadecreerquesupar cipación, algocambio,elsistema sevuelvemásdesigual.


También debemos observar la brecha de género. Las mujeres la nas jóvenes muestran niveles más altos de rechazo a polí cas restric vas, tanto en inmigración como en derechos reproduc vos. Este bloque representa millones de votos potenciales que pueden inclinar distritos completos en Estados compe vos como Arizona y Nevada. En elecciones recientes, márgenes de pocos miles de votos han decidido escaños clave en el Congreso.
Para las familias mexicanas radicadas en Estados Unidos, el mensaje es claro. La demogra a por sí sola no transforma el poder Los números necesitan organización, información y par cipación. Cada joven que cumple 18 años no es solo una estadís ca, es una voz que puede influir en polí cas de vivienda, salarios, educaciónytratoigualitarioantelaley
La historia demuestra que ningún derecho se consolida sin par cipación ac va. La comunidad de origen mexicano ya es indispensable para la economía estadounidense. Ahora enfrenta la posibilidad de consolidarse también como un actor decisivoenlaarena polí ca.Lapreguntanoessitenemos elpeso demográfico. La pregunta es si conver remos ese peso enaccióncolec va.
El reloj demográfico sigue avanzando. Cada 30 segundos, un nuevo ciudadano la no entra en edad de votar. Si esa energía se organiza, noviembre de 2026 no será solo una fecha electoral. Será el momento en que una generación decida que su lugar en Estados Unidos no está en discusión, sino en ejercicio plenodesusderechos.
Por Mtra. Andrea María Guzmán Mauleón
Los altos muros de la Penitenciaría Estatal de Louisiana, conocida mundialmente como Angola, no solo guardan secretosdepresoscondenadosporcrímenesviolentos. Desde sep embre de 2025, en su corazón, se ha erigido una nueva forma de horror sin nombre: Camp 57, el centro de detención para inmigrantes bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
Esta no es una historia de cifras, ni de polí cas abstractas: es la crónica del desgarro humano que ocurre cuando personas, muchas de ellas con familias y sueños truncados, son encerradas en lo que podría describirse como una extensión modernadeunapesadilla.
Camp 57 no es un simple “centro de detención” Es un ala resignificada de Angola, la prisión de máxima seguridad más grandedelosEstadosUnidos,unlugarquehistóricamenteha albergado a miles de hombres condenados a largas sentencias, incluso a cadena perpetua. Es un si o armado para el aislamiento, para la desesperanza, para el encierro profundo —rodeado de pantanos llenos de caimanes gigantes y bosques donde los osos merodean silenciosos—, des nado ahora no solo a criminales, sino también a migrantes sin habersidocondenadosporningúncrimenfederal.
Gobernadores y funcionarios han elogiado el lugar —llamándolo “Louisiana Lockup” o Coliseos de “los peores de los peores”, según declaraciones oficiales—, pero las voces que emergen detrás de los barrotes cuentan otra historia: la de seres humanos atrapados entre dos mundos, ninguno de elloscapazdeofrecerlesjus cianicompasión.
Las imágenes que circulan en redes y plataformas como TikTok —llenas de gritos, miradas perdidas y manos golpeando las rejas— no son animaciones ni metáforas. Son personas
reales que suplican libertad, que preguntan por sus hijos, madres, esposos. Personas que, antes de ser aprehendidas, caminaron miles de kilómetros con la esperanza de lograr una vida mejor. Allí, encerradas en Camp 57, encuentran el opuesto: sombras, frío, aislamiento y el eco de sus propios nombresquenadiepronuncia.
Aunque ICE ha defendido la estrategia de detención como parte de su polí ca migratoria —argumentando necesitar espacios para individuos con antecedentes de delitos graves—, la cruda realidad es que muchos de quienes han sido trasladados a Camp 57 no han sido condenados por crímenes violentos, o ya cumplieron condenas y han vivido en la sociedad por años. Un juez federal determinó recientemente que cuatro hombres detenidos allí fueron mantenidos sin una jus ficación legal razonable y ordenó su liberación, señalando que el encierro prolongado sin plan de deportación ni perspec vaderesolucióneraincons tucional.
Uno de ellos, nacido en Cuba en los años 80, vivió casi tres décadas en Puerto Rico, contribuyó con trabajo legí mo y pagó impuestos antes de ser detenido nuevamente sin una razón clara de peligro para la sociedad. Para él, el cas go no fue la condena penal que pagó: fue el encierro permanente e indefinidodentrodeCamp57.
Mientras funcionarios celebran cifras y contratos —como el que paga casi un millón de dólares al mes para mantener este centro en operación—, las historias de quienes sufren adentro escapan a los rostros oficiales. Camp 57 puede alojar hasta más de 400 personas, según documentos públicos, perocadanúmerorepresentaunahistoria,unrostro,hijosen otro con nente, madres en sus comunidades, sueños suspendidosenelaire.
Y no son solo cifras: Es la capacidad de imaginar a un padre que caminó semanas bajo sol inclemente y lluvias torrenciales, solo para ser aprehendido lejos de cualquier jus cia tangible.
Es la imagen de una madre sosteniendo los barrotes de su celda con la esperanza de sen r, aunque sea por un segundo, el calor humano que le han negado. Es el silencio de quienes, trasmesesoañosencerrados,vencómosuespíritusemarchitaenuna erraajena
Además del sufrimiento emocional, hay un profundo desgaste sico y médico. Angola es un lugar con un historial documentadodeabusos,condicionesextremasdecaloryatención médica insuficiente incluso antes de albergar a migrantes. Que se hayan reu lizado estas instalaciones para detención civil habla de una decisión polí ca de priorizar la detención masivaporencimadeladignidadhumana.
Voces de defensores de derechos humanos han calificado la detenciónindiscriminadayprolongadaeninstalacionescomo Camp 57 como parte de un fenómeno más amplio: el crecimiento sin precedentes del sistema de detención migratoria en Estados Unidos, donde más de 59,000 personas están bajo custodia de ICE, muchas sin posibilidades reales de defensa legaloaccesoadecuadoarepresentación.
Al mirar los documentos oficiales, discursos polí cos y las cifras económicas, queda una pregunta que no puede ser ignorada: ¿qué valor ene una vida cuando se convierte en moneda de cambio dentro de la dinámica migratoria? ¿Qué significado ene la jus cia cuando los muros de una prisión superanconcreceslanecesidaddecas go?
Para las familias que esperan cartas sin respuesta, llamadas que terminan abruptamente o mensajes tan breves como “te extraño, Camp 57 no es una instalación: es un lugar de pérdida. Es la cruel intersección entre la polí ca migratoria estadounidense y los cuerpos de quienes solo buscaban una oportunidad.
Dentro de Camp 57, lejos de los flashes de cámaras oficiales y los anuncios con cifras, hay voces que se apagan lentamente. Voces que sueñan con libertad, con abrazo de madre, con amaneceres que no sean de rejas. Historias que no figuran en contratos ni se escuchan en conferencias de prensa, pero que laten con la fuerza de la dignidad humana esperando ser reconocidas.
YmientraselecodelascadenasybarrotesresuenaenAngola, la pregunta para el mundo —y para nosotros— sigue siendo la misma: ¿cuánto cuesta la libertad cuando el precio es el alma deunserhumano?



Por Mtro. José Manuel Rojas Nava
Para nuestra comunidad mexicana en Estados Unidos, la palabra “frontera” siempre ha tenido un peso enorme. Era una línea concreta de erra y río, un punto de par daoderetorno.Eneste2026entendemosqueeldesa o ya no se ubica sólo en ese límite geográfico. La polí ca migratoria ha cruzado el umbral de nuestros barrios;sehainstaladoenlasaulasyhacomenzadoatocarlapuertadenuestroshogares. Lo ocurrido entre el 2025 y el inicio de este año, no es un simple ajuste técnico en la aplicación de la ley Es una transformación del clima emocional en el que viven miles de familias. La conversación migratoria dejó de ser un debate distante para conver rse en experiencia co diana que altera ru nas, modifica relaciones y erosiona la sensación básica de seguridad, especialmente en la infancia.

Unarealidadquesevivehaciaadentro
Durante años se pensó que el riesgo terminaba al cruzar la frontera. Los datos federalesmuestranotraescena.Cercadel70 por ciento de los arrestos migratorios recientes han ocurridodentrodelpaís.Yano hablamos solo del desierto. Hablamosdeopera vos en Texas, Florida, California, Georgia y Arizona,
en vecindarios donde la vida transcurría con rela va normalidad.
Entreeneroyoctubredeesteaño,almenos3mil800menores ingresaron a custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Muchos asis an a la escuela y proyectaban su futuro en el país donde crecieron. Más de mil 300 permanecieron detenidos más de 20 días, superando el límite establecido por el Acuerdo Flores, que fija estándares para la detencióndemenoresmigrantes.
Para un adulto, veinte días pueden ser un trámite doloroso. Para un niño, 20 días en el Centro de Detención Familiar de Dilley en Texas equivalen a una eternidad de incer dumbre. Es empo suficiente para que la percepción del mundo cambie de forma radical. El espacio que debía ser seguro se transformaenterritoriohos l.
En Estados Unidos viven más de 4millones 400 mil niños ciudadanos con al menos un padre indocumentado. Aunque nacidos en suelo estadounidense, crecen bajo la sombra constante de la posible separación. La polí ca migratoria no dis ngue entre actas de nacimiento cuando el dolor entra en unacasa.
Laheridainvisibledelestrésprolongado
El hogar es el espacio donde se construye la confianza básica. Allí se aprende que el mundo puede ser predecible. Cuando una redada irrumpe en esa esfera o cuando un padre no regresa por haber sido detenido, esa estructura emocionalsetambalea.
El estrés no siempre es nega vo. Existen tensiones que formanpartedelcrecimiento.Elproblemaaparececuandoel miedo se vuelve persistente y abrumador El organismo permaneceenalertaconstante.

El cuerpo libera hormonas asociadas a la supervivencia durante periodos prolongados, lo que impacta el sueño, la concentraciónylaregulaciónemocional.
Las consecuencias se observan con claridad. Ansiedad crónica expresada como temor permanente. Insomnio derivado delahipervigilancia.Bajorendimientoescolar,noporfaltade capacidad sino por la imposibilidad de concentrarse cuando laprioridadmentaleslaintegridaddelafamilia.
Eldiscursooficialylavidaenlacalle
Las autoridades del Departamento de Seguridad Nacional sos enen que estas acciones responden a criterios de seguridad nacional y que la ampliación de centros de detención busca evitar saturación. Figuras como Kris Noem han defendido estrategias de mano dura y la colaboración con policías locales mediante programas como el 287(g), aplicados con fuerza en FloridayGeorgia.
Elmarcolegalpuedeofrecerjus ficacionesadministra vas.La pregunta é ca permanece. El cumplimiento de una orden no elimina el impacto humano de su ejecución. Cuando una infracción menor escala hasta conver rse en proceso migratorio que termina en separación familiar, la ley puede operar dentro de sus márgenes formales, pero la comunidad asume un costo emocionalqueseprolongaduranteaños.
Comunidadycuidadomutuo
Frente a este panorama, la respuesta no puede ser únicamenteelmiedo.Colec vosyabogadoscomunitariosofrecentalleres

sobre derechos y planes de emergencia familiar. Prepararse no implicaresignación,implicaresponsabilidad.
Hablarcon loshijos esesencial.Nosetratadecargarleselpeso del conflicto, sino de ofrecerles información acorde a su edad y asegurarles que cuentan con una red de apoyo formada por familiares y amigos. La claridad fortalece el vínculo y reduce fantasíascatastróficas.
Buscar acompañamiento profesional cuando aparecen cambios conductuales es un acto de cuidado. Llanto frecuente, irritabilidad o retraimiento pueden indicar que el menor necesita unespacioseguroparaprocesarloquevive.
Fortalecerredesvecinalestambiénmarcadiferencia.Enciudades con alta incidencia de opera vos, las familias se organizan para documentar situaciones y exigir transparencia. La unión siguesiendounrecursopoderosoantelaadversidad.
No estamos ante un fenómeno aislado. Está moldeando a una generación de niños migrantes y ciudadanos estadounidenses con raíces mexicanas. El debate con nuará en tribunales y en el Congreso. Mientras tanto, el bienestar emocional de nuestros hijos se define hoy, en cada gesto de apoyo y en cada esfuerzo porpreservarsusensacióndeseguridad.
La pregunta central no es cuántas deportaciones se ejecutarán. La pregunta es cuántos niños crecerán bajo el peso de una incer dumbre constante. Nuestra prioridad debe ser proteger su estabilidad emocional. En ello se juega no solo el futuro de México y de Estados Unidos, sino la calidad moral de las comunidadesqueestamosconstruyendo.
Por Mtro. Marco Antonio Romero Caballero
Méxicohaperfeccionadoel lación: Mientras el discur ca hospitalidad, la realidad fronteras revela una aduana de la dad.
La retórica gubernamental habla movilidad humana “ordenada y segura” Los bole nes del Ins tuto Nacional de Migración (INM) enumeran rescates, opera vos, cifras pulcras. Pero en el polvo de las vías y en las carreteras del sur, lo que se respira no es orden: Es miedo. Las estadís cas oficiales registran cientos de miles de personas “presentadas” ante la autoridad cada año; sin embargo, cuando se trata de delitos come dos contra ellas, el número se contrae hasta volverse casisimbólico.
Organizaciones como Amnis a Internacional y Human Rights Watch han documentado detenciones rias, uso excesivo de la fuerza y abusos má cos en opera vos migratorios. ComisiónNacionaldelosDerechosHumanos emi do recomendaciones por ha negligencia médica y condiciones estaciones migratorias. No hablamos res; hablamos de expedientes, t inspecciones formales y sin embar oficial insiste en la excepcionalidad.

un error administra vo y no una consetructural. Como si la omisión fuera un descuido y no una construcción del olvido. Lo que no se denuncia -porque denunciar implica exponerse a la deporación o a represalias- no entra en la ontabilidad del Estado. Y lo que no entra en la contabilidad, desaparece. Asísefabricalainvisibilidad.
El tránsito por México se ha conver do en una ruta tarifada por el miedo. Desde hace más de una década, la Comisión Nacional de Derechos Humanos advir ó sobre secuestros masivos de migrantes en el territorio nacional. Casas de seguridad, rescates colec vos, llamadas de extorsión que cruzan fronteras no escenas aisladas, son un patrón docu-
ación del control migratorio, par cuel despliegue de la Guardia Nacional ontención, fue presentada como una para recuperar el orden. Pero diversos han adver do que colocar fuerzas de en funciones migratorias incrementa abusos cuando no existen contrapesos aces.
El flujo no se detuvo; se volvió más clandes no, más costoso, más peligroso. Cada retén encarece el viaje. Cada opera vo dispersa a las caravanas y obliga a tomar rutas más inhóspitas.Yenesedesplazamientohacialasombraflorecen las redes de tráfico y extorsión. El cuerpo del migrante se convierte en moneda de cambio, mercancía para el secuestro, instrumento de chantaje, estadís ca manipulable. La violenciadejadeseraccidente;sevuelvepeaje.
Al mismo empo, México ha registrado cifras históricas de solicitudes de asilo ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados. Miles no están de paso, buscan refugio y la capacidad ins tucional no ha crecido al ritmo del éxodo. El resultado es un limbo administra vo que condena a la espera interminable, a la precariedad, a la exposición constante. El derecho existe en el papel; en la prác ca, se diluye entre sellosyretrasos.
Elblindajedelpoderyelespejodelaorfandad
La tragedia del 27 de marzo deL 2023 en una estación migratoria de Ciudad Juárez dejó 40 hombres muertos bajo custodia del Estado. Las imágenes del incendio -las puertas cerradas, el humo invadiendo el encierro- no fueron una metáfora,seconvir eronenunaacusacióndirecta.

Elentonces tulardelINM,FranciscoGarduño,enfrentóun proceso judicial, pero su permanencia prolongada en funciones y su reciente reubicación en otro cargo público proyectaronunmensajedevastador:Laestructuraprotegealossuyos conmayoreficaciadelaqueprotegealosvulnerables.Nofue solo un incendio; fue la evidencia de un modelo basado en el encierrocomopolí cadecontención.
Cuando el Estado priva de la libertad, asume la responsabilidad absoluta sobre la vida que encierra. Esa noche, esa responsabilidad ardió. Y con ella ardió la confianza mínima que deberíasostenercualquierpolí capública.
La ironía es más dolorosa cuando recordamos que entre las víc mas de la violencia en rutas migratorias hay también mexicanos desplazados por la violencia interna. La frontera se ha vuelto una línea móvil que atraviesa el país entero. La violencia no dis ngue nacionalidades; dis ngue vulnerabilidades.
¿Seremos capaces de sostener la mirada? México no solo enfrenta una crisis migratoria; enfrenta una crisis moral. Mientras el poder cubra la herida con adje vos decora vos y estadís cas incompletas, la esperanza seguirá desangrándoseensilencio.
Y el silencio, cuando se ins tucionaliza, también es una formadeviolencia.

Por Mtro. Mario Toledano García
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El
Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, no representa un simple relevo en la cima del crimen organizado. De confirmarse plenamente y consolidarse su ausencia opera va, estaríamos ante un reacomodo violento que impacta directamente a los migrantes en tránsito y a quienes hanelegidoMéxicocomodes no.
La experiencia mexicana demuestra que la fragmentación de un cártel no elimina la violencia, la redistribuye y con frecuencia la intensifica. La captura y extradición de Joaquín Guzmán Loera detonaron disputas internas en Sinaloa. Más recientemente,ladetencióndeIsmaelZambadaGarcíageneró una nueva ola de violencia en esa en dad, con reacomodos armados y ajustes de cuentas que exhiben la fragilidad de los equilibrios criminales. El posible vacío tras Oseguera se inscribe en esa lógica, pero con un elemento adicional, el negocio migratorio se ha conver do en una pieza central de financiamientoycontrolterritorial.
ReclutamientoForzado
En un escenario de guerra de sucesión, el migrante deja de ser únicamente una fuente de extorsión y se transforma en recurso estratégico. La leva ya no es improvisada ni marginal. Seha vuelto un mecanismo sistemá co de abastecimiento de manodeobraarmada.
Grupos criminales han sofis cado la captación mediante redes sociales y aplicaciones de mensajería. Perfiles falsos ofrecen empleos de seguridad privada o trabajos agrícolas con pago en dólares y alojamiento incluido. La promesa de estabilidad seduce a jóvenes que huyen de crisis económicas oviolenciaensuspaísesdeorigen.Latrampadigitalreemplazaalenganchecallejero.
En paralelo con núan los secuestros selec vos en carreteras y centrales de autobuses. Hombres jóvenes, par cularmente entre 18 y 35 años, son separados del resto de los grupos bajo criterios sicos o por sospecha de experiencia previa en fuerzas armadas. En contextos de fragmentación interna, lanecesidaddedemostrarfuerzaaceleraestereclutamiento.
La llamada deuda de paso funciona como otro mecanismo coerci vo. Cuando un migrante no puede cubrir la cuota exigida para cruzar una plaza, se le ofrece “trabajar” para saldarla.Esadeudararavez enefin.
El resultado suele ser incorporación forzada a tareas de vigilancia, halconeo o incluso combate directo. En escenarios extremos, cuando una facción decide limpiar territorio para evitar que recursos humanos queden en manos rivales, los retenidos pueden conver rse en víc mas de ejecuciones masivas.



LasRutasdelRiesgo
La muerte de un liderazgo ver cal transforma el mapa criminal en un tablero inestable donde las reglas cambian cada pocos kilómetros. La feudalización de la cuota es uno de los efectos más inmediatos. Antes un pago podía garan zar el tránsito por un Estado bajo control rela vamente centralizado. En un entorno fragmentado, cada jefe local impone su propio cobro, lo que triplica costos y aumenta abandonos en zonasremotas.
El corredor del Pacífico, que abarca Jalisco, Nayarit y Sonora, podría conver rse en epicentro de disputas internas. En esas áreas serranas el riesgo no se limita a la extorsión, incluye adiestramiento forzado y u lización de migrantes para tareasdevigilanciaenlaboratoriosocampamentos.
EnlarutadelGolfo, par cularmente en Veracruz y Tamaulipas,elpeligrohistóricodesecuestrosecombinaconlaposibilidad de incursiones de grupos rivales que busquen arrebatar plazas al Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El migrante puede quedar atrapado en fuego cruzado o ser u lizado comoescudohumanoenenfrentamientos.
El Istmo de Tehuantepec se ha consolidado como embudo migratorio. Si las rutas del norte se paralizan por narcobloqueos y enfrentamientos, miles de personas se concentran en Oaxaca y Chiapas. Esa acumulación crea un inventario vulnerable para redes criminales locales que negocian personascomomercancíaintercambiable.
A esto se suma la invisibilidad ins tucional. Cuando las fuerzas federales concentran recursos en contener violencia urbana, disminuye la presencia en vías ferroviarias y brechas
rurales.Esenesosespaciosdondehistóricamentehanocurridodesaparicionesmasivasylevassilenciosas.
Perspec vas¿Quévaapasarahora?
Los próximos meses podrían estar marcados por violencia demostra va. Sin un mando consolidado, las células necesitan exhibir control territorial para no ser absorbidas por rivales o neutralizadas por el Estado. Esa competencia se traduce en retenes ilegales, bloqueos y ajustes de cuentas que afectan de manera desproporcionada a quienes no enen redes deprotección.
El tránsito se volverá más caro, más fragmentado y más impredecible. La feudalización de cobros incrementará la deudadelosmigrantescontraficantes,loqueasuvezelevará el riesgo de abandono o venta a otras células. El canibalismo criminal podría intensificarse si las facciones disputan casas deseguridadocampamentos,conconsecuenciasletalespara quienespermanecenretenidos.
La muerte o captura de un capo no equivale a la desar culación del sistema que lo sostenía. La experiencia en Sinaloa tras la detención del “Mayo” demuestra que los vacíos de poder suelen llenarse con violencia expansiva. Si el Estado no ocupa de manera inmediata y sostenida los territorios en disputa con presencia civil efec va, protección humanitaria y vigilancia rural, el migrante seguirá siendo el combus ble de una guerra que no eligió. En un país donde la fragmentación redefine fronteras invisibles, cada kilómetro del trayecto puedeconver rseenterritoriohos l.


a. Gloria Servín Leal
contarse en dos colores, pero se vive en una policroignoró por siglos. Hoy, mientras las fronteras parecen lasiden dadessevuelvenmásfluidasyprofundas.En ormación emerge con fuerza la "Tercera Raíz", la herencia pasado, sino un motor vibrante de la cultura binacional
EpicentroGeográficodelaLibertad elatos en Norteamérica son tan poderosos como el de los Mascogos (Black Seminoles). Su existencia es un recordatorio de que la libertad siempre ha buscado caminos hacia el sur Descendientes de africanos que escaparon de la esclavitud en las plantaciones de Florida y Georgia, estos guerreros y sembradores forjaron una alianza con la nación Semínola antes de emprender un éxodo épico hacia territorio mexicano.
En 1850, bajo el liderazgo del legendario John Horse, los Mascogos cruzaron el Río Bravo El gobierno mexicano, en un acto de hospitalidad, les otorgó erras en El Nacimiento de los Negros, en el municipio de Múzquiz, Coahuila, a cambio de proteger la frontera de las incursiones de tribus nómadas y filibusteros. Hoy, 176 años después, esta comunidad enclavada en el semidesierto, sigue siendo un bas ónderesistenciacultural.
En este 2026, los Mascogos han consolidado un econocimiento legal histórico como pueblo indígena afromexicano. Sin embargo, la jus cia es un proceso de largo aliento, la lucha por la tenencia defini va de sus erras y el acceso garan zado al agua en la región de Múzquiz sigue siendo su principal trinchera. Lo fascinante es cómo man enen su esencia intacta, en sus ceremonias aún resuena el Capeyuye -cantos religiosos en un inglés arcaico que conectan el
desierto de Coahuila con las costas de Florida- y celebran el Juneteenth (19 de junio) con una convicción que trasciende las banderas, conmemorando el fin de la esclavitudenunecotransnacional.
La realidad de los Mascogos es el espejo de un movimiento nacional mucho más amplio. México ha dejado de ser el país que "no veía" su negritud. Según los datos del censo más reciente, más de 2 millones 500 mil personas se autorreconocen como afromexicanas, lo que representa aproximadamente el 2 porciento de la poblaciónnacional.
YanohablamossolodelosenclavestradicionalesenlaCostaChicadeGuerrero, Oaxaca o los barrios históricos de Veracruz. La migración interna ha llevado esta iden dad a los centros urbanos del Estado de México y la Ciudad de México. Este crecimiento ha forzado una actualización del marco legal: Desde la reforma al Ar culo 2 de la Cons tución, los pueblos afromexicanos son reconocidos como pilares de la nación pluricultural. En 2026, esto se traduce en polí cas públicas que empiezan a atender brechas históricas en salud,educaciónyrepresentaciónpolí ca.
Iden dadTransnacional,Jus ciasinFronteras
Quizás el fenómeno más disrup vo de esta década es la consolidación de una iden dad transnacional Existe una conexión creciente y orgánica entre los movimientos por los derechos civiles en Estados Unidos y las organizaciones afromexicanas. Se observa una colaboración en temas de jus cia racial que trasciende el lenguaje; una unión enfocada en la dignidadhumanaporencimadee quetascromá cas.
Para los Mascogos, esta binacionalidad es literal. El origen mismo de la comunidad es una huida de la opresión estadounidense hacia la libertad mexicana, pero hoy el flujo es circular. Muchos jóvenes migran de regreso a Texas o Florida buscando oportunidades económicas, pero regresan a Coahuila para las fes vidades, manteniendo viva una herencia que habita en ambos lados del Bravo. Esta circulación constante asegura que su cultura no sea una pieza de museo, sino una en dad viva queseadaptayresiste.
ElFuturoesdeRaícesCompar das
El reto para este 2026 es asegurar que el reconocimiento cons tucional se convierta en bienestar tangible. La historia de los Mascogos nos enseña que la autonomía no se pide, se ejerce. Al igual que el maguey que se adapta a la aridez del desierto y el roble que resiste el paso del empo, la comunidad afromexicana ha demostrado una resilienciainquebrantable.
Este ar culo no es solo una crónica de supervivencia, es una invitación a reconocer que México es mucho más que sus fronteras geográficas o sus mitos fundacionales mes zos. Es un tejido de historias de libertad que empezaron con una huida por el desierto y hoy se consolidan en la voz de millones que reclaman su lugar en la narra va nacional. La "Tercera Raíz" ha florecido, y su sombra alcanza ambos lados de la frontera.

